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Cuentos Viajantes, Teatro La Machina

Cuentos Viajantes, Teatro La Machina

Author: marco monsalve

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Cuentos entretenidos y poesía para todas las edades.

www.cuentosviajantes.com
107 Episodes
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Nacida en una cuna aristocrática, huyó de la vida que se esperaba para ella y se transformó en una poetisa y escritora aplaudida, con un desenlace trágico. Teresa Wilms Montt tuvo el espíritu de liberación femenina, fue una artista sensible, que rompió todos los moldes de la época. Teresa Wilms Montt nació en una muy elegante familia de Viña del Mar, parte de los apellidos más importantes de Chile. Pero ella, desde pequeña, mostró otros intereses y ganas de desmarcarse del futuro que su clase esperaba de ella: ser sólo esposa. A los 17 años se casó, en contra de los deseos de su familia, con Gustavo Balmaceda, con quien tendría dos hijas. La pareja se fue al norte por el trabajo de él, donde Teresa comenzó a admirar el movimiento obrero. En la soledad de los traslados de ciudad, comenzó a escribir sus hoy famosos diarios, que entregan un vistazo a su tormentosa y muy rica cabeza. Entre sus intereses de revolución, junto a la sospecha de que Teresa le era infiel con su primo (lo que era cierto), Gustavo la envió de vuelta a Santiago primero donde sus padres, y luego, la familia decidió que la recluirían en un convento, como a toda mujer de la época que no encajaba en los cánones. En el Convento de la Preciosa Sangre, en el Barrio Brasil, Teresa pasó seis meses sufriendo encerrada, viendo muy poco a sus hijas y sin las visitas de su familia. Tras un intento de suicidio, Wilms Montt huyó a Buenos Aires, con la ayuda de su amigo de infancia, el poeta Vicente Huidobro. Este, la describió así: “Teresa Wilms es la mujer más grande que ha producido la América. Perfecta de cara, perfecta de cuerpo, perfecta de elegancia, perfecta de educación, perfecta de inteligencia, perfecta de fuerza espiritual, perfecta de gracia”. En Argentina, en 1917, publicó sus primeros libros: los 50 poemas llamados Inquietudes sentimentales, y Los tres cantos, los cuales fueron aplaudidos. Tras un fallido paso por Estados Unidos, se fue a España, donde se codeó con los intelectuales de la época -la mayoría se enamoraban de la joven de ojos grandes y pasión arrolladora-. Publicó dos libros más bajo el seudónimo Teresa de la Cruz: En la quietud del Mármol, con la muerte como centro, y Anuarí. Después volvería a Argentina, donde publicó Cuentos para los hombres que todavía son niños. En 1920 va a París, con la intención de ver a sus hijas, que estaban en la ciudad con su suegro; no las había visto en cinco años. A pesar de la reticencia de ellos, logró juntarse con ellas en la ciudad, pero luego la familia volvió a Chile. Teresa, deprimida, sola y consumiendo muchos medicamentos de opio por sus dolores de cabeza, se suicidó, con una sobredosis del barbitúrico Veronal. Está enterrada en París, y acá en Chile, se convirtió en mito, leyenda e ídola. (mujeresbacanas.com)
Ramón María del Valle-Inclán nació el 28 de octubre de 1866, en Vilanova de Arousa (Pontevedra). Era hijo del galleguista Ramón Valle-Inclán Bermúdez. Vivió entre Vilanova y Puebla do Caramiñal, pero se trasladó a Pontevedra para cursar el bachillerato. En 1888 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Santiago, y publicó su primer relato, Babel, en la revista Café con gotas. Abandonó la carrera cuando falleció su padre y se trasladó a Madrid en 1890, en donde colaboró con varias publicaciones, como El Globo o El Heraldo de Madrid. En 1892 se trasladó a Cuba y México, en donde escribiría para El Universal y El correo español. Regresó pronto a Pontevedra, donde escribió su primer libro, Femeninas, publicado en 1895. Al año siguiente se trasladó a Madrid donde realizó traducciones de Eça de Queiroz, Alejandro Dumas, Gabriel D'Anunnzio, Barbey D'Aureville, Paul Alexis y Matilde Serao. A pesar de su precaria situación económica, en Madrid empezó a hacerse un nombre en las tertulias literarias y a llamar la atención por su apostura dandy y su aspecto extravagante. Su fuerte carácter lo llevó a ser protagonista de diversas reyertas. A causa de una de ellas, acaecida en el Café de la Montaña en 1899 con el escritor Manuel Bueno, por un desafortunado bastonazo que le incrustó el gemelo en el brazo izquierdo, se le tuvo que amputar el brazo. A principios de ese mismo año había conocido a Rubén Darío, con quien le uniría una estrecha amistad. Ese mismo año publicó Cenizas, su primera obra teatral. Empezaría entonces una época prolífica literariamente. En 1907 se casó con la actriz Josefina Blanco y Tegerina. En 1908 Valle-Inclán visitó Navarra y allí entró en contacto con destacadas personalidades del movimiento carlista, y lo que dio lugar a un tradicionalismo que lo llevó en 1910 a presentarse como candidato de la Comunión Católico-Monárquica por el distrito de Monforte de Lemos. Pero en estos años también pasó una larga temporada Argentina y a otros países sudamericanos acompañando a su mujer en una gira de la compañía de teatro. En plena 1ª Guerra Mundial, apoyó al ejército aliado, visitando en varias ocasiones el frente bélico como corresponsal de El Imparcial, y a comienzos de los años 20, regresó a México invitado por el presidente de la República Álvaro Obregón. Allí intervino en multitud de actos literarios y culturales dejándose subyugar por el espectáculo de la Revolución y en 1921 fue nombrado Presidente de la Federación Internacional de Intelectuales Latinoamericanos. Regresó a España a finales de año, y a su vuelta empezó a escribir Tirano Banderas. Volvió a Madrid y, contagiado aún del espíritu revolucionario mexicano, sus discursos y actos de protesta contra la dictadura del general Primo de Rivera acabaron por costarle una breve estancia en la cárcel. Fue enviado a prisión, en parte por la temática de La hija del capitán y por la negación de haber pagado una sanción por alteración del orden público. Con la llegada de la 2ª República, se presentó a las elecciones por el Partido Radical de Alejandro Lerroux, pero no consiguió el escaño. Valle-Inclán fue miembro de la Generación del 98, y su obra se enmarca dentro del modernismo y decadentismo, con un rico tratamiento del lenguaje. Fue impulsor del esperpento con Luces de bohemia, Divinas Palabras o Martes de Carnaval, enfoque deformado de la realidad española, que enfatizaba sus postulados críticos al mostrar los aspectos más grotescos. (escritores.org)
Aleksandr Nikolayevich Afanasiev, fue el mayor de los folcloristas rusos de la época, y el primero en editar volúmenes de cuentos de tradición eslava que se habían perdido a lo largo de los siglos. Nació en Boguchar, Vorónezh el 29 de junio de 1826. Afanasiev tuvo que realizar un duro trabajo de recopilación, ya que los cuentos eslavos, al igual que los celtas irlandeses, no se dejaron por escrito, eran exclusivamente de tradición oral. Hecho agravado por las reformas del zar Pedro I  el Grande, que dejó de lado la Rusia tradicional ortodoxo-eslava para introducir en las frías estepas el código de vida europeo. Los boyardos fueron sustituidos por los duques y marqueses y el lenguaje ruso se vio reducido a las clases media-baja de la sociedad rusa, pasando la nobleza a hablar en francés. Fue educado en Vorónezh y cursó estudios de derecho en la Universidad Estatal de Moscú, donde descubrió a los escritores Konstantin Kavelin y Timofei Granovski. Su primer trabajo fue el de profesor de historia antigua, pero fue despedido por una falsa acusación de Serguei Uvarov, otro escritor de la época. A raíz de esto dedica su vida al periodismo, escribiendo sus artículos sobre los principales escritores rusos del siglo pasado, algunos nombres tan célebres como Nikolai Novikov, Denis Fonvizin y Antioj Kantemir. En 1850 Afanasiev se dedica enteramente a su pasión de folclorista de la llamada Vieja Rusia, recorrió provincias enteras obteniendo relatos de todas partes de Moscovia. Sus primeros artículos causaron gran impresión en la escuela mitológica rusa de aquella época. Sus principales fuentes fueron los cuentos de la Academia de Geografía rusa y algunas contribuciones de Vladimir Dal. Murió de tuberculosis, pobre, desahuciado en Rusia, el 11 de octubre de 1871. Sus obras no fueron publicadas allí debido a su amistad con Herzen. Se vio obligado a vender su librería personal a la edad de 45 años. (ecured.cu)
Hermann Hesse (1877-1962) fue un escritor y poeta alemán, aunque posteriormente decidió nacionalizarse como suizo. Hesse es uno de los grandes representantes de la literatura europea durante la primera mitad del siglo XX. Nacido en Alemania, viajó a la India en diversas ocasiones, donde su padre era misionero. La cultura oriental influyó de manera decisiva en su obra posterior, sobre todo en uno de sus libros más importantes, Siddhartha —escrito en 1922— en el que se trata la vida de Buda. De personalidad difícil y un tanto huraña, Hesse trabajó como librero mientras desarrollaba su carrera literaria. Su primer éxito fue Damien, publicada en 1919 y que ya deja entrever una de las constantes en su obra: el desarrollo del individuo, la rebelión frente a la sociedad mancomunada. A partir de su condena a la participación de Alemania en la I Guerra Mundial, Hesse optó por exiliarse a Suiza debido al ostracismo al que fue sometido por todo su entorno. Fue allí donde escribió su obra más influyente: El lobo estepario (1927). Hesse recibió el Premio Nobel de literatura en 1946, tres años después del que sería su último libro, El juego de los abalorios. A partir de esa fecha apenas publicó nada más que algunos poemarios de carácter nostálgico y oscuro. Murió en Montagnola, Suiza a los 85 años de edad. (lecturalia.com)
Onelio Jorge Cardoso nació en Calabazar de Sagua (Cuba) en 1914. Hizo el Bachillerato en su provincia natal, pero no pudo proseguir sus estudios debido a la difícil situación económica imperante en aquella época. Desempeñó múltiples trabajos (aprendiz de laboratorio fotográfico, maestro rural, vendedor de medicinas, guionista de radio y televisión) mientras aprendía su verdadero oficio de cuentero. como a él mismo le gustaba llamarse. Pablo Neruda sobre Onelio Jorge Cardoso: "Es uno de los mejores cuentistas de América". Recibió numerosos e importantes premios literarios. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Murió en 1986
Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929 - 1994) Fue un escritor peruano, figura destacada de la llamada Generación del 50 y uno de los mejores cuentistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Recibió su primera enseñanza en el Colegio Champagnat de Lima, para posteriormente ingresar a la Universidad Católica del Perú (1946), donde cursó letras y derecho. Abandonó los estudios jurídicos en 1952, cuando se encontraba en el último año de la carrera, al recibir una beca para estudiar periodismo en Madrid, adonde se trasladó en noviembre del mismo año. En julio de 1953, y después de ganar un concurso de cuentos convocado por el Instituto de Cultura Hispánica, viajó a París para preparar una tesis sobre literatura francesa en la Universidad La Sorbona, pero de nuevo decidió abandonar los estudios y permanecer en Europa realizando trabajos eventuales, y alternando su estancia en Francia con breves temporadas en Alemania (1955-56, 1957-58) y Bélgica (1957). En 1958 regresó al Perú, y en septiembre del año siguiente viajó a la ciudad de Ayacucho, para ocupar el cargo de profesor y director de extensión cultural de la Universidad Nacional de Huamanga. En octubre de 1960 regresó a Francia. En París trabajó como traductor y redactor de la agencia France Presse (1962-72). En 1972 fue nombrado agregado cultural peruano en París y delegado adjunto ante la UNESCO, y posteriormente ministro consejero, hasta llegar al cargo de embajador peruano ante la UNESCO (1986-90). Hacia 1993 se estableció definitivamente en Lima. En su país fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura (1983) y el Premio Nacional de Cultura (1993), habiendo sido galardonado también en 1994 con el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, uno de los galardones literarios de mayor prestigio en el ámbito cultural hispanoamericano. Considerado uno de los mejores cuentistas hispanoamericanos, entre los volúmenes de cuentos que publicó destacan Los gallinazos sin pluma (1955), Cuentos de circunstancias (1958), Las botellas y los hombres (1964), Tres historias sublevantes (1964), La juventud en la otra ribera (1973) y Sólo para fumadores (1987), que fueron reunidos en las recopilaciones La palabra del mudo (4 vols., 1973-92) y Cuentos completos (1994). En sus cuentos se percibe una constante argumental cíclica: el examen del entorno social y humano, que ratifica la certidumbre del fracaso de cualquier empeño; sus personajes, al final de cada historia, se encuentran siempre enfrentados a la frustración. Construyó así un mundo de poderosa coherencia interna, un universo dominado por un profundo escepticismo y un fatalismo derivados de la observación de la realidad. Este supuesto sustenta la sólida lógica interna de su cuentística, aun cuando es posible encontrar en ella matices de intensidad y tono. Cabe agregar que cultivó también relatos de corte fantástico, de excelente factura, pero que componen un conjunto menor. (biografiasyvidas.com)
El conde Lev Nikoláievich Tolstói, conocido como León Tolstói, fue un escritor y novelista ruso. Nació según el calendario juliano: el 28 de agosto de 1828 y según el calendario gregoriano: 9 de septiembre de 1828 en la finca de su familia Yasnaia Polianae, Tula, Rusia, y murió según el calendario juliano: 7 de noviembre de 1910 y según el calendario gregoriano: el 20 de noviembre de 1910, en Astápovo (Riazán, Rusia). Toltói nació en una familia de la nobleza rusa. Su padre era el conde Nicolás Illich Toltói y su madre, la princesa María Volkonski, que murió cuando él tenía dos años. Tuvo cuatro hermanos y, al quedar huérfano de madre, fue a a vivir con dos de sus tías. Su educación estuvo a cargo de preceptores poco exigentes. En 1943, ingresó en la Universidad de Kazán para estudiar Letras pero abandonó para inscribirse en Derecho que, también, abandonó. Al dejar la universidad, se apartó de la vida en las grandes ciudades y regresó a su finca. Vio las condiciones miserables en las que vivían sus siervos y sufrió un choque de conciencia. Se propuso cambiar esa forma de vida pero, sin saber cómo hacerlo, se enroló en el ejército. Luchó en la guerra de Crimea y conoció la ineptitud de los generales y el valor de los soldados. Al pedir la baja del ejército, había adquirido una gran experiencia, tanto en la vida de ciudad, en la guerra, como en el campo y entre sus siervos. Completó sus conocimientos viajando por toda Europa y se llenó de ideas pedagógicas. Decidió llevarlas a cabo y lo hizo de una manera revolucionaria para la época. Abrió una escuela para pobres. Era completamente gratuita, los alumnos podían entrar y salir a su antojo, y nunca se aplicaba castigo alguno. Su modelo pedagógico fue imitado pero el tipo de enseñanza, unido a la prédica constante de Toltói a favor de la libertad, contra la censura y la Iglesia Ortodoxa, provocó que la escuela fuera cerrada por orden del zar. Decidió establecerse en forma definitiva en Yasnaia Poliana, donde llevó, en 1862, a su flamante esposa Sofía Behrs, con la que vivió hasta el fin de sus días. Es en esta época cuando comienza a escribir su monumental novela Guerra y Paz que comenzó a ser publicada por entregas en la revista El mensajero ruso en 1864 y terminó su publicación en 1869. A Guerra y paz le siguieron muchas novelas (Tolstói fue un escritor muy prolífico) y dos de ellas resultaron notables: Anna Karenina (1875-1876), en la que narra de manera magistral la historia de un adulterio; y La sonata a Kreutzer (1890), una poderosa crítica al matrimonio. En los años finales de su vida, Tolstói se distanció de su familia, que lo consideraba extravagante. Decidió donar a los campesinos gran parte de sus bienes (no pudo hacerlo con la totalidad porque se lo impidió su esposa), trabajó como zapatero y predicó con el ejemplo la solidaridad y la compasión. A su entierro fueron miles de campesinos que lo veneraban como a un hombre santo. Como literato, Tolstói es uno de los más grandes de todos los tiempos y sus novelas Guerra y Paz y Anna Karenina, obras maestras de la literatura universal. (literatura.fandom.com)
María Luisa Bombal nació en el Paseo Monterrey de Viña del Mar, el 8 de junio de 1910. A los ocho años de edad, tras la muerte de su padre, se trasladó a París, junto a su madre, Blanca Anthes Precht, y hermanas, ciudad donde terminó su educación escolar e ingresó en 1928, a la Facultad de Letras de La Sorbonne, carrera que culminó tres años más tarde con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée. Concluidos sus estudios universitarios, regresó a Chile para reunirse con su madre y hermanas; fue precisamente en el momento de su arribo a las costas chilenas, cuando conoció un joven amigo de la familia, llamado Eulogio Sánchez Errázuriz, con quien pronto inició una intensa relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud. En 1933, tras una dolorosa separación de Eulogio, partió a Buenos Aires invitada por su amigo y cónsul Pablo Neruda. Instalada en esta ciudad participó del movimiento intelectual de la época, reuniéndose con los escritores agrupados en torno a la revista Sur. En 1935 inició su carrera literaria, publicando, La última niebla; tres años después lanzó La amortajada, su novela más importante. En agosto de 1940 regresó a Chile, trayendo consigo los manuscritos de "El árbol" y "Las islas nuevas". Al año siguiente, fue encarcelada tras intentar asesinar a su antiguo amante, Eulogio Sánchez. Superado este incidente, en 1944 se trasladó a Estados Unidos, donde vivió por casi 30 años. Los primeros meses en este país los pasó en soledad, sumida en una profunda adicción al alcohol. Ese mismo año conoció a Fal de Saint Phalle, un noble francés dedicado a los negocios, con quien se casó el 1 de abril de 1944 y tuvo una hija, a quien llamó Brigitte, tal como la protagonista de su segunda novela. Durante residencia en Estados Unidos continuó activamente su trabajo literario enfocada especialmente en la escritura de obras de teatro. En 1946 publicó La historia de María Griselda y trabajó para la UNESCO. Luego del fallecimiento de su esposo en 1969, partió a buenos Aires; allí permaneció hasta 1973, año en que regresó a Chile para quedarse de manera definitiva. Pese a llevar muchos años en el extranjero, nunca renunció a su pasaporte chileno, lo que limitó sus posibilidades de recibir premios en los países donde había desarrollado parte importante de su obra. En Chile, las penas y el alcohol debilitaron su salud; murió el 6 de mayo de 1980, en completa soledad, en una sala común de un hospital público y sin haber obtenido el Premio Nacional de Literatura. Su obra inédita y sus novelas más conocidas, fueron recopiladas y publicadas por Lucía Guerra diecisiete años después de su muerte, bajo el título de Obras completas. Pese a su brevedad, la producción de María Luisa Bombal logró una importante repercusión en el medio literario, instalándose como una de las primeras exponentes de la novela contemporánea latinoamericana. su técnica ha sido comparada con la de autores señeros como la inglesa Virginia Woolf y el estadounidense William Faulkner. Asimismo, La amortajada ha sido señalada como antecedente de Pedro Páramo, única novela del mexicano Juan Rulfo, publicada en 1955. Durante las últimas décadas del siglo XX y hasta la actualidad, la crítica literaria ha retomado la obra de Bombal a la luz de nuevas perspectivas teóricas que permiten realizar otras lecturas de sus textos. Tal ha sido el aporte de los estudios de género, que reconocen en esta escritora una primera expresión de problemáticas que luego cobrarían mayor relevancia, como las relaciones entre el hombre y la mujer y los papeles asignados a ésta dentro de la sociedad. En este sentido, la temática desarrollada por María Luisa Bombal fue, sin duda, adelantada a su tiempo. Recientemente su obra ha sido reeditada con motivo del centenario de su nacimiento. (memoriachilena.gob.cl)
Isaac Bashevis Singer (Radzymin, 1904 - Miami, 1991) fue un escritor polaco en lengua yiddish. Era el tercer hijo de una familia en la que por ambas ramas abundaban los rabinos, aunque su padre estaba vinculado a la tendencia jasídica y la familia de su madre pertenecía a la corriente racionalista de los mitnagdim, opuesta al jasidismo. Vivió desde muy pequeño en un barrio humilde de Varsovia, por entonces importante centro de cultura y espiritualidad judía. De sus vivencias en la casa familiar, en la que funcionaba el tribunal rabínico donde la comunidad hebrea resolvía sus litigios, dejó testimonio en la colección de relatos Krochmalna, 10. Durante la Primera Guerra Mundial, su familia comenzó a pasar graves privaciones, y junto a su madre y un hermano se trasladó a Bilgoray, en la frontera austríaca, de donde su madre era oriunda. Allí comenzó a estudiar el Talmud aunque más tarde, junto a otros jóvenes cuyas inquietudes se dividían entre el sionismo y el bolchevismo, comenzó a interesarse por lecturas alejadas de la ortodoxia judía (Platón, Aristóteles, Schopenhauer y Kant, entre otros filósofos y autores como Turguenev, Maupassant y Chéjov). Pero el pensador que más influyó en su concepción del mundo y en su literatura fue Baruch Spinoza. Su hermano mayor, que permaneció en Varsovia, se había convertido en periodista y escritor, y le ofreció trabajar como corrector de pruebas en una revista literaria en yiddish en la que él mismo escribía, la Literarische Bletter. Isaac aceptó y se trasladó a Varsovia, donde comenzó su carrera literaria: ante la disyuntiva de escribir en hebreo o en yiddish optó por éste último, porque "es la lengua que tiene más palabras para definir a un pobre". Tradujo al yiddish una obra tan importante como La montaña mágica y a autores como S. Zweig o E. M. Remarque, entre otros. En esos años, el joven Isaac alternó una intensa actividad literaria y cultural con apasionadas aventuras amorosas, de una de las cuales nació su único hijo. Su compañera Runya, de ideología comunista, fue arrestada y se trasladó luego con el niño a la Unión Soviética: expulsada más tarde de allí por sus actividades sionistas, madre e hijo se radicarán en Israel. La primera novela de Singer, Satán en Goray, se publicó en 1935 y ese mismo año, ante la creciente amenaza de invasión alemana a Polonia, emigró a los Estados Unidos donde se reunió con su hermano, que llevaba ya dos años en Nueva York. En 1940 se casó con Alma Wasserman y retomó con fuerza la narrativa aunque nunca la había abandonado del todo, ya que en el Forward había ido apareciendo por capítulos su primera novela La familia Moskat, publicada en 1950 y por la que recibió el premio Louis Lamed. En 1969 publicó La Mansión, que fue nominada para el National Book Award, y en 1978 recibió el premio Nobel de Literatura, única vez que se otorgó a un escritor en lengua yiddish. Ha sido traducido prácticamente en todo el mundo y es el escritor de su idioma más conocido por el gran público. En la mayoría de sus obras la temática es el ambiente y la vida de los judíos de Polonia que el autor describe y juzga alternando la ternura y la crítica, a veces mordaz. Su prosa es muy elaborada, a menudo incluye detalles extraños o cómicos y se aprecia en ella una constante de sentimentalismo y sorprendente sensualidad. (biografiasyvidas.com)
Zhar-ptitsa (en ruso: Жар-птица) en el folclore ruso es el pájaro de fuego que tiene propiedades mágicas. Invariablemente está descrito como un gran ave (parecido al pavo real) de majestuoso plumaje que brilla intensamente con una luz roja, ámbar o amarilla, como una hoguera que es sólo el pasado de una llama turbulenta. Las plumas no dejan de brillar intensamente si se quitan, y una pluma puede iluminar un gran cuarto si no es cubierta. Se alimenta las manzanas mágicas de oro que dan la juventud, la belleza y la inmortalidad; cuando canta de su pico caen las perlas. El canto del pájaro de fuego sana a los enfermos y da la vista a los ciegos. Cada año, en el otoño, Zhar-Ptitsa muere y renace en primavera. Un papel típico de ave de fuego en los cuentos de hadas es el de un objeto de difícil resolución. Los cuentos sobre el ave de fuego siguen el clásico esquema del cuento de hadas, con la pluma que sirve como el objetivo de un duro viaje, con los ayudantes mágicos encontrados en ruta, que ayudan en el viaje y la captura del pájaro, y regresar desde una tierra lejana con el premio. La versión más popular se encuentra en el cuento del Iván Tsarévich y el lobo. La historia de la búsqueda del pájaro de fuego ha inspirado varias obras literarias, entre ellas El caballito jorobado de Piotr Yershov. El compositor Stravinski alcanzó un temprano éxito con su partitura para ballet, El pájaro de fuego. Actualmente se aparece en las diversas celebraciones como un símbolo de Rusia. El concepto del ave de fuego tiene paralelos en las leyendas iraníes y árabes de aves mágicas, en la literatura de Europa Occidental como Fénix, en el cuento de hadas de los hermanos Grimm sobre “La ave de oro” y las aves mágicas en Rusia como Sirin y entre ellos. (kolobok.com.mx)
En la mitología nórdica, Thor era el dios del trueno y protector de los agricultores. Controlaba el clima y las cosechas y era uno de los personajes más conocidos por su larga cabellera pelirroja y su poderoso martillo, llamado Mjolnir, con el que protegía a los mortales del mal. Thor, que significa trueno, es hijo de Odín, dios supremo del panteón nórdico y de Fyorgyn, la diosa de la tierra conocida por su gran fuerza. Odín era el  dios de las batallas y la muerte y, como tal, era adorado por los vikingos y los guerreros. Destaca en él su naturaleza sencilla, frente a la compleja naturaleza de su progenitor, Odín. Thor es honesto, directo y justo, pero tiene un temperamento iracundo. Sin embargo, muchos de los que antiguamente adoraban a Thor lo preferían antes que a Odín, quien era conocido por su sed de sangre.
Henry René Albert Guy de Maupassant (Dieppe, 5 de agosto de 1850 – París, 6 de julio de 1893) fue un escritor francés. Maupassant es, junto a Flaubert, el gran escritor francés del siglo XIX.  El portentoso talento de Maupassant encontró su forma ideal en el cuento, género que consolidó, renovó y en el que no tiene rival. Está considerado el maestro del relato breve francés decimonónico. El Monte Saint-Michel es un municipio francés situado en la región de Baja Normandía. Su arquitectura y su emplazamiento lo han convertido en el tercer lugar turístico más visitado de Francia (por detrás de la torre Eiffel y del castillo de Versalles) con cerca de 3,5 millones de visitantes cada año. Conocido como la « Maravilla del occidente », está clasificado en el Patrimonio Mundial de la Unesco. La Historia del Monte se remonta a las tribus celtas, allí se entregaban a los cultos druídicos en lo que entonces era llamado Mont Tombe o Tumba de Blenus (Dios galo del sol) donde existía un gran megalito.  Los romanos lo llamaron Puerto Hércules.  Con la llegada del cristianismo, el islote siguió dedicándose al culto. El obispo de Avranches, Aubert, habría fundado un santuario en 708 después de 3 apariciones sucesivas del arcángel San Miguel. Tras consagrar el santuario en 709, la iglesia no dejo de atraer curiosos y peregrinos del mundo entero.  En lo más alto se erige una figura del arcángel. El Mont Saint Michel era uno de los tres lugares sagrados en Europa para los peregrinos del medievo, junto a Roma y Santiago de Compostela. Destacan las enormes diferencias que presenta entre la marea baja y la marea alta (hasta 15 metros en periodo de marea viva). El fenómeno de las mareas se repite dos veces diariamente, dejando a la ciudadela y su Abadía unida a tierra solamente por su carretera. El mar se retira a gran velocidad en una decena de kilómetros pero regresa con la misma velocidad. La expresión francesa que lo define es «qu’elle revient à la vitesse d’un cheval au galop» (vuelve a la velocidad de un caballo al galope). Con cada subida del mar, las campanas del Monte, avisan con suficiente antelación. Antaño muchas fueron las vidas de peregrinos que se cobraron la marea y las arenas movedizas. (Sí, hay arenas movedizas en los alrededores) A día de hoy, el Monte Saint-Michel sólo queda rodeado por las aguas en las grandes mareas de equinoccio, es decir, cincuenta y tres días cada año, tan solo durante unas horas. Para devolverle su estado original, en 2005 comenzaron obras de rehabilitación de la bahía que permitirían que el Monte Saint-Michel vuelva a ser una isla en 2015. (cuentosdelmundo.wordpress.com)
Rubem Fonseca Juiz de Fora. Es un escritor y guionista de cine brasileño. Estudió Derecho y se especializó en Derecho Penal. A pesar de su amplio reconocimiento como escritor, no fue hasta los 38 años de edad que decidió dedicarse de lleno a la literatura. Nació el 31 de diciembre de 1952, en Minas Gerais, Brasil. Inició su carrera en la policía, como comisario en el 16º Distrito Policial, en Sao Cristovao, en Río de Janeiro. Muchos de los hechos vividos en aquella época y de sus compañeros de trabajo están inmortalizados en sus libros. Alumno brillante de la Escuela de Policía, no demostraba, entonces, propensiones literarias. Pasó poco tiempo en las calles. La mayor parte del tiempo en que trabajó, hasta ser exonerado el 1958, fue un policía de oficina a cargo del servicio de relaciones públicas. En 1954 recibió una beca para estudiar y después dar clases sobre ese tema en la Fundación Getúlio Vargas, en Río de Janeiro. En la Escuela de Policía se destacó en psicología. Los contemporáneos de Rubem Fonseca dicen que, en aquella época, los policías eran más jueces de paz, separadores de pelea, que autoridades. Rubem veía, debajo de las definiciones legales, las tragedias humanas y conseguía resolverlas. En ese aspecto, afirman, él era admirable. Fue elegido, entre septiembre de 1953 y marzo de 1954, junto con otros nueve policías cariocas para especializarse en EEUU. Aprovechó la oportunidad para estudiar Administración de Empresas en Boston y en Nueva York. Más adelante, mientras litigaba a favor de hombres que caían injustamente en manos de la justicia -por lo general negros-, Fonseca intentó conseguir un puesto como juez. Fue durante esta etapa en la que pudo observar de cerca la corrupción y la violencia, tanto entre ciudadanos como la del Estado hacia éstos. La oportunidad de observar esto sería crucial para el desarrollo de su estilo narrativo. Fue conocido por ser una persona recluida que adora el anonimato y que se rehúsa a dar entrevista. Aún así es descrito por sus amigos como persona simple, afable y de óptimo humor. «Al parecer Rubem Fonseca prefiere pensar que un escritor puede decir todo lo que a él le parezca importante, independientemente de lo que los lectores puedan opinar al respecto, pero siempre a través de sus obras y no como personaje público que dicta sentencias en cuanto tiene un micrófono enfrente. Él mismo comentó después que John Updike le había dicho alguna vez que la fama es como una máscara que los hombres suelen ponerse, y que resulta peligrosa porque devora el rostro original, le impone gestos, niega la identidad de quien se la ha echado encima.» Tello Garrido. (ecured.cu) (
El Trauco (+8)

El Trauco (+8)

2020-10-0108:15

Narración escrita por Floridor Pérez acerca del Trauco, personaje mitológico que habita los bosques del la Isla de Chilé (sur de Chile). Narrado actores de Teatro La Machina
La civilización tibetana tiene una cultura muy rica, llena de simbolismo y apoyada en valores como la paz, la compasión, el profundo respeto a la naturaleza y la voluntad de crecer como personas. Su cultura puede verse en pequeñas costumbres de su vida diaria, ya que hasta hace poco cada habitante era un fiel representante de la cultura del Tíbet. El budismo está arraigado profundamente en la vida de cada hogar, a donde quiera que vaya el visitante de este país comprobará cómo los libros históricos, las pinturas, los grabados y la arquitectura además de los cantos populares y las óperas, describen en su mayoría el nacimiento y las reencarnaciones de Buda y cómo todos los adornos de los templos y de las casas contienen un significado religioso profundo. Los tibetanos creen a Buda con gran devoción y aún se puede ver a gente en las calles haciendo girar la rueda de la oración o postrándose y recitando los versos de los sutras, que son los escritos del budismo. Todavía hay tibetanos que recorren el camino de peregrinación desde la ciudad de Lhasa hasta el templo Jokhang, el monasterio Sera, o el Palacio Potala,( residencia del Dalai Lama en invierno) postrados y recitando los sutras.
La literatura danesa nació en torno al año 1200, cuando el monje Saxo, en su celda del Monasterio de Sorø –según la tradición, el actual Klosterport, conservado y habitado hasta la fecha– escribió en un deslumbrante latín su colosal obra, la Historia Danesa (esp. 1999). Se trata de una narración histórica de corte político y a la vez de un libro fantástico, rebosante de leyendas sobre la época de los antiguos reyes y repleto de emocionantes relatos, que desde el Renacimiento –el libro se imprimió por vez primera en París en 1514– hasta finales del siglo XIX ha contribuido a acuñar y mitificar la conciencia nacional danesa. Saxo es, por ejemplo, la fuente del Hamlet que Shakespeare convertiría en protagonista de una de sus obras más célebres. Siempre se ha considerado al dramaturgo, historiador y moralista Ludvig Holberg (1684-1754) el padre de la literatura danesa. La tradición teatral danesa tiene su arranque, y quizás también su única cima duradera, en las veinticinco comedias que, en un frenético arrebato de inspiración, escribió para algo que en aquel tiempo resultaba tan novedoso e insólito como un escenario danés, el teatro Lille Grønnegade, que existió entre 1722 y 1728. Con el prerromántico Jens Baggesen (1764-1826) y la principal figura del primer Romanticismo, Adam Oehlensläger (1779-1850), la literatura danesa volvió a ganar terreno en Europa. Baggesen escribió en alemán más de la tercera parte de su obra, y a pesar de que su gran poema épico Parténides o el viaje a los Alpes (1802-1803), editado en varios países, figura en el panorama europeo como una de las principales obras literarias de su época, no apareció en danés hasta 1965. Hans Christian Andersen (1805-1875) llegó mucho más lejos que Oehlenschläger en lo que a fama y celebridad se refiere. Andersen siempre admiró al poeta y durante toda su vida se sintió cautivado por la mitología del artista que éste había creado en y con su drama épico de corte fantástico Aladino o la lámpara maravillosa (1805). Las novelas y los cuentos de Andersen triunfaban en muchos países a partir de traducciones alemanas y más tarde inglesas ya en los años treinta y cuarenta de ése mismo siglo, y en 1859 el diccionario biográfico Vapereau se refería a él como uno de los autores más originales de la literatura europea del XIX. Al igual que Oehlenschläger, Andersen trabajó sin descanso para hacerse un lugar como artista y literato en los círculos culturales de la Europa de su tiempo. Con Andersen tiene lugar el paso del Romanticismo a un primer Realismo e incluso a tendencias y formas de expresión que apuntan hacia lo que mucho más tarde serían los precursores del modernismo danés del siglo XX. El filósofo Søren Kierkegaard (1813- 1855), contemporáneo de Andersen, también maneja planteamientos y formas de expresión muy adelantados a su tiempo, en el que, por otra parte, simplemente se le consideró un fenómeno marginal. En el transcurso del siglo XX quedó consolidado como el fundador del existencialismo internacional. La figura de Nikolai Frederik Severin Grundtvig (1783-1872), pastor, escritor, reformador de la enseñanza y de la Iglesia, tuvo una enorme proyección en la cultura y la sociedad danesa, proyección que llega incluso hasta nuestros días. Su proyecto educativo basado en la instrucción y formación pública en escuelas sin exámenes –las escuelas superiores populares–, que tan honda huella ha dejado en la cultura y la política de Dinamarca, fue en muchos aspectos un fenómeno de orientación tan nacional que en su época no despertó ninguna curiosidad más allá del norte de Europa. Los primeros indicios de la influencia de Grundtvig no aparecerían hasta el siglo XX, de manera esporádica y en lugares tan dispares como la Universidad de Tokai, en Japón, o los modelos de instrucción popular ensayados en algunos países africanos en vías de desarrollo. (Republikationer.dk)
Ryunosuke Akutagawa, fue un escritor japonés de corta pero notable trayectoria. Es uno de los autores más problemáticos, inquietantes, versátiles y discutidos de nuestro siglo, no sólo bien conocido en Japón, sino también en Occidente, en donde hace ya bastante tiempo que muchas de sus obras han sido traducidas y presentadas al público. Escribió más de cien relatos, además de ensayos críticos, crónicas de viajes y páginas de diario, obras indispensables para reconstruir su compleja personalidad, tanto de hombre como de escritor. Nació en Tokio, en 1892, a 24 años del reinicio del contacto de este país con occidente y de la restauración imperial que terminó con dos siglos y medio de régimen feudal. Nueve meses después de su nacimiento, la madre del escritor enloqueció, por lo que su padre, Niihara Toshizo, lo envió a la casa de una tía solterona para que lo eduque. El niño creció en el seno de una familia tradicional de antiguos y entonces empobrecidos oficiales menores del régimen feudal muy preocupados en guardar las apariencias de un rango ya inexistente. Este niño brillante empezó a escribir a los diez años y a seleccionar sus lecturas con cuidado. Al inicio de su adolescencia, leía poesía china, ficción japonesa moderna, traducciones de Ibsen y Anatole France. Un alumno tan destacado ingresó sin dar examen al Primer Bachillerato de Tokio, el camino usual para estudiar luego en la prestigiosa Universidad Imperial de esa ciudad. Graduado en segundo puesto de su promoción de veintisiete, después de haber devorado autores como Baudelaire, Gogol y Strindberg, efectivamente, Akutagawa fue a la universidad donde se especializó en literatura inglesa. Allí, en la revista Shin-Shicho (Tendencias del nuevo pensamiento), publicó traducciones suyas de Anatole France y Keats, un cuento y una obra de teatro. Pero fue en 1915, durante su último año de estudios, que publicó Rashomon, la obra que, aunque desapercibida entonces, le daría fama después. En 1918 se casó y empezó a trabajar también en el periódico Mainichi Shimbun, donde estaría ya a tiempo completo desde 1919. El periódico le permitió, en 1921, ver el mundo pues fue enviado a China y Corea. Un año después, su salud y sus nervios empezarían a resquebrajarse, y con ello, el fantasma de la locura, que le perseguía desde que tuvo consciencia de la enfermedad de su madre, oscurecería la visión que tenía de sí mismo y de su futuro. Los años pasaron con Akutagawa dedicado a la escritura y, en algún momento, al haiku y a la poesía moderna, hasta que, en 1926, tuvo otro colapso nervioso, esta vez acompañado por manifestaciones físicas. En !927, luego de enfrentar las deudas heredadas por la muerte de su tío, y del célebre debate literario que tuvo con Tanizaki Junichiro, se suicidó con pastillas a la edad de 35, un 24 de julio. Así como el suicidio ritual del general Nogi por la muerte del Emperador en 1912 ha sido considerado el final de la tradicionalista y modernizadora era Meiji y el inicio de la moderna y represora era Taisho; el suicidio de Akutagawa ha sido tomado como símbolo del final de la era Taisho. (ecured.cu) www.cuentosviajantes.com
Mitos y tópicos unas veces ensalzan y otras denostan a los pueblos del más lejano norte. Una mezcla de romanticismo y temor envuelven nuestras ensoñaciones cuando aparece en escena aquella raza de navegantes guerreros que asolaron Europa entre el siglo VIII y el año 1100 de nuestra era. En realidad, más que a unas gentes, el término vikingo hace referencia a una era, la época de la salida al mar de las gentes del sur de Escandinavia y de sus incursiones en Europa, Asia y América como piratas y saqueadores sí, pero también como comerciantes, colonos y creadores de reinos. Los vikingos de los siglos VIII al XII eran, por tanto, el mismo pueblo de origen germánico que hoy sigue habitando en Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia, en las Faroe y en las Shetland, y ello sin olvidarnos de su pronunciada influencia en la costa norte y oriental de Irlanda, en Inglaterra y en la Normandía francesa. La era vikinga comenzó en el año 793 con el ataque al monasterio inglés de Lindisfarne, que es el primer ataque vikingo que se conoce. El acontecimiento que marca el final de sus días de gloria es la muerte del rey Harald Hardrada en la batalla de Stamford Bridge en 1066. Los ataques, el saqueo sistemático, la colonización y el comercio llevaron a los vikingos hacia muchos lugares y en múltiples direcciones. Al principio, sólo unos pocos vikingos navegantes sobrevivieron a las duras travesías, pero las flotas aumentaron y muy pronto había cientos de los llamados drakkar o largos barcos vikingos. Con ellos cruzarían el Mar Báltico y los ríos de Rusia hasta alcanzar, en los mares Negro y Caspio, Bizancio y el Califato de Bagdad. Fueron también los primeros europeos en llegar a Groenlandia y América del Norte. De hecho, el explorador vikingo Leiv Eriksson navegó hasta las costas del continente americano alrededor del año 1.000, es decir, cinco siglos antes de que lo hiciese Cristóbal Colón. Los vikingos fundaron varias colonias y ciudades, entre ellas Dublín, en Irlanda, y la región francesa de Normandía. Dublín se mantuvo como un importante asentamiento durante más de 300 años. Entre 879 y 920, los vikingos colonizaron Islandia, que a su vez se convirtió en trampolín para la posterior colonización de Groenlandia. Los restos de un asentamiento vikingo encontrados en L’Anse aux Meadows, en la isla de Terranova (Newfoundland), se han fechado, gracias a las pruebas de carbono, en torno al año 1.000. Eran temerarios por naturaleza, ya que su actitud a la vez valiente y fatalista les llevaba a asumir grandes riesgos. Los grupos de asalto parecían tener una extraordinaria habilidad para evitar pérdidas, ya fuese en batallas terrestres o bien durante peligrosas expediciones marítimas. El número de muertes a causa de la guerra resultó, en algunas ocasiones, tremendamente elevado si se compara con el total de población vikinga. Sin embargo, eso no colmó las ansias de conquista y exploración que mantuvieron durante 250 años. Los vikingos son conocidos, con todo merecimiento, por sus permanentes saqueos. Al mismo tiempo, sin embargo, muchos de ellos vivían de forma pacífica como comerciantes o granjeros, y muchas expediciones tenían como objetivo acuerdos de trueque. Los que en vez de participar en los saqueos marítimos decidían quedarse en sus casas mantenían a sus familias con simples actividades agrícolas. El día a día de estos vikingos era seguramente bastante duro, pero ellos se lo tomaban con alegría. La bebida vikinga más famosa es el hidromiel , un brebaje alcohólico parecido a la cerveza y endulzado con miel. 
Isaac Asimov, nació en Rusia, pero a los tres años viajó a Estados Unidos con su familia, donde se formó y estudió hasta transformarse en doctor en bioquímica siendo muy joven. Interesado por la historia, las religiones, la ciencia ficción y la ciencia, el autor publicó más de 500 obras. Hijo de Judah Asimov y Anna Rachel Berman, el pequeño Isaac recibió el nombre de su abuelo materno el 2 de enero de 1920, cuando nació en Petróvichi, un pueblo de Rusia a 400 kilómetros de Moscú. Aunque nunca habló ruso, Isaak Yúcovich Asímov vivió hasta los tres años en la entonces República Socialista Federativa Soviética, para luego emigrar con sus padres a Norte América. Allí comenzó a firmar como Isaac Asimov; fue ciudadano estadounidense desde 1928. Prodigio desde la cuna, su madre cambió la fecha de nacimiento de su primogénito, que ya había aprendido a leer de manera autodidacta, para que Isaac comenzara su educación formal antes de lo que permitía la ley. De esta forma, con la fecha falsa del 4 de octubre de 1919 como su primer cumpleaños, comenzó la etapa primaria a los 5 años, en la  escuela pública de Nueva York, en el año 1925. Siguió sus estudios por East New York Junior High School, hasta junio de 1930, logrando entrar luego a la Boys High School con apenas 10 años. Se graduó en 1935, a los 15, misma edad en la que entró en la Universidad de Columbia para obtener el título de bioquímico en 1939. Tenía 19 años. Pero antes de transformarse en licenciado, a los 9, Isaac trabajó en los kioscos del padre y se volvió fanático de las historietas. Las "pulp", populares, de bajo costo y adictivas. Estas obras acercaron al pequeño Asimov a la ficción y a la escritura, oficio que arrancó a los 14 años con su primer cuento y que nunca abandonó. Además de ser un divulgador científico, Asimov fue un prolífico escritor hasta el final de sus días. Nunca dejó de estudiar. En 1941 obtuvo el postgrado en química, y en 1948 el doctorado, título que le abrió las puertas de la Universidad de Boston para desempeñarse por diez años como ayudante de cátedra. En el medio, trabajó en Filadelfia como investigador químico en los astilleros de la marina estadounidense, y desarrollando ese puesto fue testigo de la Segunda Guerra Mundial. Cuando dejó el empleo en la universidad descubrió que su labor como escritor de ciencia ficción le proporcionaba los ingresos suficientes para dedicarse de lleno a otra de sus pasiones: la escritura. Acaso una de las mejores virtudes que tuvo Asimov como escritor haya sido más su talento para narrar la historia universal que él mismo inventaba. Como ningún otro, y con un conocimiento basado en un programa autodidacta creado por él (nunca dejó de estudiar), Isaac dedicó también varios años de su vida a contar qué pasó en el pasado. A pesar de considerarse ateo en materia de religión, el autor no le escapó a estos temas. Entre el año 1967 y 1969 escribió dos volúmenes para leer y comprender el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, explicando los distintos contextos históricos en que fueron escritos y las posibles influencias políticas del momento. (cultura.gob.ar)
Lafcadio Hearn, fue un escritor estadounidense de origen griego, conocido sobre todo por ser uno de los mayores conocedores de la cultura japonesa. Nació el 27 de junio de 1850 en la isla griega de Leucade hijo de Charles Hearn, era un cirujano militar irlandés que se casó con Rosa Cassimati, una muchacha local su madre Rosa regresa a su país y deja a su hijo Lefdadio Heam al cuidado de familiares de su esposo, cursa estudios en diferentes paises como Inglaterra, Irlanda y Francia, poseía un acusado complejo de inferioridad, debido singularmente, según parece ser, a su intensa miopía. En 1869 marchó a Nueva York, donde se ganó la vida trabajando en los restaurantes. En Cincinnati, consiguió ingresar en 1873 en The Cincinnati Enquirer, debido a sus relaciones íntimas con una mulata provocaron un escándalo que le hizo perder el empleo. Admitido en The Commercial, fue despedido en 1877, y tras siete meses de privaciones pudo ingresar en el Item de Nueva Orleáns. En 1881 empezó a trabajar con un buen sueldo para The Times-Democraty Nueva Orleans, también fue Traductor de relatos exóticos. A los cuarenta años de edad de 1890 llegó al puerto nipón de Yokohama, en estas tierras pasó el resto de sus días, donde se casó con Setsuko Koizumi, la hija de una familia de samurais que le dio cuatro hijos y la estabilidad que no había encontrado en sus viajes por el mundo. Ya en el año 1895 adoptando el nombre de Yakumo Koizumi consiguió la nacionalidad japonesa Lafcadio Hearn falleció el 26 de septiembre de 1904. (ecured.cu)
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