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Comunidad de Fe
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Al límite Por: Pastor Santiago Lalama Génesis 18:14. Sara y Abraham tenían una promesa de Dios sobre su descendencia. El pequeño detalle era que no tenían hijos, ya eran ancianos y Sara era estéril. Santiago 2:23. Aquí nos habla de un hombre con una conexión profunda con el Padre. Además, Sara es recordada por su confianza en Dios y su participación crucial en el cumplimiento del plan divino. Aunque su vida no fuera fácil. Génesis 12:1–2 (NTV). No debemos temer cuando los propósitos de Dios toman una dirección distinta a nuestro entendimiento. Dios sabe lo que hace. Abraham y Sara vivieron como extranjeros, incluso en Egipto sostenidos solo por la fe. Cuando Dios dio la promesa, Abraham tenía 75 años y Sara 66. Humanamente imposible. No fueron una pareja perfecta, pero sí una pareja escogida por Dios, a pesar de sus errores, porque Dios no busca perfección, busca resiliencia, persistencia y obediencia. Génesis 15:1–4 (NTV). Muchas veces dudamos de lo que Dios puede hacer en nuestras vidas y pensamos que las promesas increíbles son solo para otros. También hay un tiempo de espera. Ahora habían pasado 24 años desde la primera promesa. Génesis 17:16–19 (NTV). Abraham rio. Era una risa incrédula, como diciendo: “Esto es imposible”. ¿Cuántos hemos pensado lo mismo? El milagro no llegaba y la desesperación los llevó a tomar una mala decisión: Génesis 16:2 (NTV) Dios no necesita que le echemos una mano. Dios necesita que le creamos y confiemos en su Palabra. Ismael fue el resultado de una decisión fuera del plan perfecto de Dios. Dios no se olvida de sus promesas. Dios está atento incluso a los pensamientos y anhelos del corazón. Hoy Dios te pregunta: ¿Hay algo imposible para mí? Génesis 21:1-2. (NTV). Dios siempre cumple sus promesas, pero no antes ni después, sino en el tiempo perfecto. Génesis 21:9–10 (NTV). Sara entendió que Ismael representaba un riesgo para la promesa. Debemos cuidar las promesas de Dios y sacar de nuestra vida todo lo que las pone en peligro. LA PRUEBA FINAL DE LA FE GÉNESIS 22:1–2. 9-14 (NTV). Dios probó la fe de Abraham pidiéndole la vida de Isaac. Esto se llama rendición. Abraham preparó el altar y entregó su promesa. Justo en el momento más crítico, Dios habló. Tal vez estás al límite hoy. Ahí es donde Dios te va a hablar. Él es JEHOVÁ JIREH: “El Señor proveerá.” En el momento de mayor crisis, Dios va a proveer. No temas estar al límite, porque ahí el Señor proveerá para tu vida.
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Una cosa más… Por: Pastor Rolando Rodríguez Terminando los 21 días de ayuno y oración, veamos algunas enseñanzas más sobre el ayuno: 1. Ayunar suelta cargas. Isaías 58:6a. La Palabra nos enseña que el ayuno no es solo abstenerse de comida, sino un acto espiritual para liberar el alma. No es saludable vivir cargado emocional, espiritual o mentalmente. Usted tiene un Dios poderoso que puede ayudarle. Entregue sus cargas a Dios como si no fueran suyas, porque en realidad son de Él. 2. Ayunar apresura la respuesta de Dios. Daniel 10:12–13. El ayuno, acompañado de oración, abre camino para que la respuesta de Dios se manifieste. Tenemos un enemigo espiritual que se opone al mover de Dios en nuestra vida. A través del ayuno se acelera, adelanta y despeja el camino para la respuesta de Dios. 3. Ayunar trae la protección de Dios. Esdras 8:23 (NTV). No hay nadie mejor para cuidar y protegernos que nuestro Señor, pues Él ve lo que nadie más puede ver. Pídale protección por aquello que más valora y aprecia. Que Él guarde su salida y su entrada. Suelte el temor y comience a confiar en Dios miestras ayuna. 4. Ayunar libera de demonios y de ataduras espirituales. Mateo 17:21 Existe un mundo espiritual real, aunque no siempre lo podamos ver y algunos luchan con opresión espiritual sin darse cuenta de ello. Lo espiritual se enfrenta con armas espirituales. El ayuno, acompañado de oración, es un arma poderosa contra las fuerzas del mal. Es tiempo de hacer huir aquello que lo ha tenido huyendo por tanto tiempo. 5. Ayunar nos hace recibir dirección de Dios. 2 Crónicas 20:3. Cuando no sepa qué hacer, cuando deba toar decisiones el ayuno es una respuesta bíblica. Pida dirección al Dios de los cielos. Cuando los moabitas y amonitas se levantaron contra Josafat, Dios les dijo: “Salgan a la batalla y quédense quietos.” Ellos obedecieron, adoraron a Dios y ganaron la batalla. El ayuno trae confirmación y claridad. 6. Ayunar antes de comenzar algo grande. Mateo 4:1–2. El ayuno prepara el corazón antes de nuevos comienzos. Jesús mismo ayunó cuarenta días antes de comenzar su ministerio. El ayuno purifica las motivaciones, aclara las intenciones y conecta nuestro corazón con el propósito de Dios. Pocas cosas nos acercan tanto a Dios como el ayuno.
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¿Qué quiere Dios de tu ayuno? Por: Pastor Martín Holguín La mayoría de nosotros sabemos por qué entramos en un ayuno y qué esperamos al terminar el mismo. Pero, ¿sabemos qué es lo que Dios quiere de nuestro ayuno? El propósito más grande que Dios tiene para nosotros es que lleguemos a ser como Jesús. Ser cristianos no se trata solamente de “ir al cielo” cuando muramos. Es mucho más que eso. Dios desea que Su Reino se establezca en nuestras vidas. La “constitución de este Reino” está claramente descrita en Mateo capítulos 5 al 7, en elSermón del Monte, donde Jesús nos enseña que debemos apuntar a una sola meta: que nuestra vida sea transformada y lleguemos a ser como Jesús, el Rey de este Reino. Al tener un encuentro real con Jesús, y deja de ser solo un personaje histórico o una imagen sangrienta en una iglesia para nosotros, los ojos de nuestro corazón son abiertos y entendemos Su amor y sacrificio, entonces, nuestro propósito es seguirle. Y seguirle significa obedecerle, tomar nuestra cruz, morir a nuestros deseos y buscar ser como Él. Romanos 8:29 (NTV). 1 Juan 2:6 (NTV). “Ser como Jesús” es mucho más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, en nuestras propias fuerzas es imposible. Estamos llenos de impulsos que constantemente se oponen a esta meta. Pero gracias a Dios, no estamos solos. Tenemos la mejor ayuda: el Espíritu de Dios. Recordemos que, aunque Jesús ya no está físicamente con nosotros, Su Espíritu sí lo está. ¡SOMOS SU TEMPLO! Gálatas 5:16–17 (NTV). Aquí es donde entra el ayuno, porque nuestra carne se alimenta constantemente de todo lo que entra por nuestros sentidos. No necesitamos hacer ningún esfuerzo para que la cultura de este mundo nos arrastre en su corriente. La cultura es como un río: aunque no hagamos nada, ya nos está llevando con ella. Este mundo nos está formando constantemente, y si no estamos siendo formados intencionalmente por Jesús, lo más probable es que algo o alguien nos esté formando, aunque no nos demos cuenta. Romanos 8:12–13 (NTV). Romanos 8:6 (NTV). ¿Cómo vivimos esto en lo cotidiano? Teniendo comunión diaria con el Espíritu Santo, dejándonos influenciar por Él y alimentando nuestra mente con lo correcto. Así permanecemos con Jesús 24/7. No podremos escuchar la voz del Espíritu si nuestra mente está constantemente llena de distracciones: películas, juegos, series, redes sociales y ruido. El ayuno nos ayuda a callar la carne para escuchar mejor al Espíritu. Y así, poco a poco, ser formados a la imagen de Jesús. Esto es lo que Dios quiere para nosotros a través de este tiempo de ayuno.
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El ayuno verdadero Por: Pastor Danny Serrano La Palabra de Dios nos enseña que existen tres disciplinas cristianas que debemos practicar en secreto, conforme a Mateo 6: dar, orar y ayunar. Jesús nos instruye claramente: “Que lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu izquierda” (al dar). “Cuando ores, entra en tu cuarto y ora en secreto”. “Cuando ayunes, no lo hagas para ser visto por los hombres”. Isaías 58:3–10 (NTV). El ayuno trae recompensa, cuando es el ayuno correcto. ¿Qué es el ayuno? El ayuno es abstenerse de alimentos con el propósito de apartarse para buscar a Dios. Si durante el ayuno no buscas a Dios, no es ayuno, es solo una dieta. No se trata de bajar de peso, sino de buscar alimento espiritual. El ayuno implica tres cosas: 1. Abstenerse. Daniel 1:8. Daniel tenía el mejor banquete disponible. Aun así, decidió abstenerse. Abstinencia significa mantenerse lejos de algo. De hecho, el verdadero cristianismo es abstinencia. Hoy muchos han reducido su fe a un cristianismo “light”, creyendo que, como Cristo ya padeció, podemos vivir de cualquier manera. Pero eso no es bíblico. Cuando le decimos sí a algo, automáticamente le decimos no a otra cosa. 1 Tesalonicenses 5:28 (NTV). Este ayuno debe ser intencional, diciendo NO a hábitos pecaminosos que, tal vez, hemos practicado por años. Decirle no a la comida es aprender a decirle no a la carne. Ayunar es someter la carne para que el Espíritu Santo nos dé victoria en áreas donde no hemos podido avanzar. 2. Apartarse. Mateo 6:18 (NTV). El principal motivo del ayuno es apartarse para estar con Dios. Si estar a solas con el Señor no es suficiente motivación, es una señal de que aún no lo conoces profundamente. Al apartarnos le decimos al Señor: “Tú eres la persona más importante en mi vida.” Los que muestran su ayuno en público ya reciben su recompensa: la aprobación de otros. Alimentarse. Gálatas 5:16–17. Tú decides qué será más fuerte en tu vida: la carne o el espíritu. Siempre ganará el que esté mejor alimentado. Jesús mismo dejó de comer por 40 días y se alimentó de la Presencia de Dios. Juan 6:55–56 (NTV). ¿Qué buscamos en el ayuno? La persona de Dios. La presencia de Dios. La voluntad de Dios. Siete razones bíblicas para ayunar: Orar – Lucas 5:16 Conocer la voluntad de Dios – Daniel 2 Para una misión especial – Lucas 4 Arrepentirnos – Joel 2:12 Echar fuera demonios – Mateo 19:21 Dominar nuestro cuerpo, mente y emociones – 1 Corintios 6:12 Recibir sanidad física.
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Promesa vs. proceso Por: Pastor David Ingman Recientemente escuché una frase que resonó profundamente en mi corazón. Decía así:«Mientras resistas el proceso de Dios en tu vida, nunca alcanzarás Sus promesas». Siempre he creído en el cumplimiento de las promesas de Dios, tanto en mi vida como en la vida de otros. Sin embargo, al mirar atrás, comencé a recordar cuántas veces resistí el proceso por el cual Dios quería que pasara para poder llegar a mi Tierra Prometida. Deuteronomio 1:1–3 (NVI). Ahora, por favor, comprende lo que la Palabra de Dios nos está diciendo. Un viaje que debía haber tomado solo unos días terminó convirtiéndose en un recorrido de más de cuarenta años. A causa de la terquedad, la rebelión, el miedo y la desobediencia, los israelitas multiplicaron su tiempo de viaje hacia la Tierra Prometida; pudieron haber llegado unas veinte veces antes de lo que realmente les tomó. Entonces: ¿Por qué tantos cristianos se desaniman y dejan de creer que las promesas de Dios se cumplirán en sus vidas antes de llegar a la meta? Porque no quieren pasar por el proceso del viaje, un proceso que inevitablemente incluye dificultades, pruebas y cambio. Muchas veces, nosotros, la Iglesia, nos alejamos de las promesas de Dios por la desobediencia, la duda, la falta de perdón, los motivos impuros, el orgullo y el pecado no confesado. En esencia, vivimos en contra de la voluntad de Dios o simplemente dejamos de confiar en Él. Filipenses 2:12. Pablo no estaba diciendo que debían esforzarse para ganar la salvación, sino que debían vivirla activamente, demostrando el poder transformador de la gracia de Dios en su vida diaria. Mostrando reverencia, asombro y diligencia, mientras cooperan con el Espíritu Santo para madurar espiritualmente y honrar a Cristo, sin miedo de perder la salvación. El mensaje de Pablo es claro: no traten de evitar el proceso del Espíritu Santo en su caminar con Jesús. Eso mismo nos dice el Señor hoy: entrégalo todo a Él. Fluye con el proceso de tu salvación, sin importar cuán difícil sea, y haz de la obediencia la prioridad número uno de tu vida, sin importar el sacrificio que implique. Algunos, al igual que Pedro, podemos pensar que ya hemos pagado el precio y que el proceso ha terminado. Pero leamos este pasaje: Lucas 18:28–34. En ese momento, los discípulos aún no comprendían el proceso, ni la preparación por la que estaban por pasar. Sin embargo, estaban a punto de ser testigos del proceso de transformación que Jesús mismo atravesaría. De la misma manera, como creyentes, el proceso que vivimos en nuestro caminar diario de salvación incluye ser pulidos y despojados de la desobediencia, la idolatría, el orgullo, la rebeldía, la incredulidad, la falta de perdón y la falta de arrepentimiento. Porque solo a través del proceso, Dios nos prepara para alcanzar Sus promesas.
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Una sola vía Por: Pastor David Ingman Al viajar en automóvil, seguramente has visto señales de tránsito que dicen: “Una sola vía”. Lo que esta señal significa es muy claro: hay un solo camino. Una vez que entras, no hay vuelta atrás. No es una pregunta de opción múltiple ni una señal con alternativas. No. Es la ley. De la misma manera ocurre con el Reino de Dios. Si decidimos entrar, primero debemos hacerlo por la entrada de Dios, no por la nuestra. Juan 14:5-6. A lo largo de la historia, el mundo ha intentado conectarse con un poder superior —a quien conocemos como Dios el Padre— por medio de múltiples religiones y dioses: “Todas las religiones son caminos para llegar a Dios.” Sin embargo, a la luz de la Palabra, entendemos que esa afirmación no concuerda con la verdad bíblica, pues solo hay un camino al Padre, al Dios verdadero y todopoderoso, y ese camino es Jesucristo, el hijo de Dios. Juan 10:9. Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Los verdaderos creyentes adoramos a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La Biblia nos enseña que el enemigo ha venido para “robar, matar y destruir”, y eso incluye nuestra preciosa fe y nuestra salvación eterna. En este mismo momento existe una guerra espiritual, cuyo objetivo es confundir los corazones y apartarnos de la verdad. La estrategia del enemigo es sembrar caos y engaño. La historia de la Navidad no es solo un relato conmovedor sobre un bebé indefenso nacido en un pesebre; es el inicio de un legado eterno del Rey de reyes (Apocalipsis 19:16). Pero, hoy estamos viendo una creciente persecución contra el cristianismo en todo el mundo. El principal ataque proviene del islam, que consideran herejes e impíos a cristianos y judíos por rechazar las enseñanzas de su profeta Mahoma. Existe una campaña para convertir al mundo a la fe islámica radical que se basa en la venganza, la amrgura, el odio, la violencia y el asesinato. Jesús proviene del linaje de Abraham y David. Abraham tuvo dos hijos: Isaac, el hijo legítimo de la promesa e Ismael, el hijo ilegítimo. De este último, descienden las culturas islámicas actuales. La Escritura describe a Ismael y a su descendencia de esta manera en Génesis 16:12: “Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él; y delante de todos sus hermanos habitará.” Algunas versiones lo describen como “un asno salvaje”, lo cual simboliza obstinación e ira descontrolada. En contraste, la Biblia presenta a Jesús como el Príncipe de Paz. Mientras que el Corán, el libro sagarado del islam, describe a Alá como un dios de guerra, la Biblia —tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento— revela a Jehová como un Dios de amor, y a Cristo como el Príncipe de Paz. No necesitamos ser convertidos ni radicalizados. ¡Ya somos hijos del Dios Altísimo! Juan 14:6.
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¿Qué buscas? Por: Pastor Rolando Rodríguez Todos, en algún momento de la vida, buscamos algo: propósito, dirección, paz, seguridad. Pero, ¿sabías que Dios mismo nos enseña qué es lo que debemos buscar? 1. Buscar a Dios. Amós 5:4. Isaías 55:6–7. Buscar a Dios trae vida. Búscalo ahora, mientras Él pueda ser hallado. Para buscarlo, debo abandonar el pecado y los pensamientos malos. Solo en Dios hay misericordia verdadera. Dios es un Dios de perdón y solo Él puede limpiar toda maldad de nuestra vida. 2. Buscar primero el Reino de Dios. Mateo 6:33. Buscar su Reino debe ser nuestra prioridad. ¿Y qué significa buscar su Reino? Significa desear que Dios, sus principios y su voluntad se manifiesten en todas las áreas de nuestra vida: familia, trabajo, estudios, decisiones, proyectos y relaciones. Romanos 14:17. Buscar el Reino es buscar: lo justo, lo que da paz, lo que produce gozo; en la familia, trabajo, estudios, negocios, vacaciones… en todo. Significa no mentir, no robar, no engañar, no aprovecharse, no ser injusto ni hacer trampas. 3. Buscar la paz. Salmos 34:14. Hay paz cuando obedezco la Palabra. Hay paz cuando trato bien a los demás. Hay paz cuando obedezco las leyes humanas. Hay paz cuando pago lo que debo. Hay paz cuando no devuelvo mal por mal, es decir, cuando no me desquito. 4. Buscar a los perdidos. Ezequiel 34:4–5a. Dios quiere que busquemos y cuidemos a las ovejas: fortalecer al débil, curar al enfermo, vendar al quebrantado, traer de vuelta al que se ha descarriado, no tratar con dureza ni violencia a los demás y no enseñorearse de nadie. Ahora, ¿Qué NO debemos buscar? 1. No buscar tesoros terrenales como prioridad. Mateo 6:19 (NVI). No es malo tener bienes, pero no deben ser nuestra razón de vivir. Si Dios te permite tener algo, es para un propósito: hacer el bien. 2. No buscar ayuda en “Egipto” (el mundo). Isaías 31:1. No pongas tu confianza en el mundo, en la gente ni en tus habilidades. Busca primero a Dios. Que lo primero que busques, sea del Señor.
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Un corazón agradecido Por: Pastor David Ingman. Estamos experimentando un tiempo de confusión, caos, división e ingratitud, como nunca antes en la historia. Y no solo el mundo está siendo afectado, sino que esta actitud también se ha infiltrado en la Iglesia. ¡Hay una plaga de ingratitud y un sentimiento de “derecho” que ha envuelto este mundo! Pero la Buena Noticia es que sabemos que Dios está en Su trono y que, en Su soberanía, Él tiene un plan mucho más grande que cualquier plan que el hombre pueda imaginar. (Romanos 8:28). ¡Así que todos podemos esperar que algo bueno suceda! En los Estados Unidos, se celebra cada noviembre “Thanksgiving” (El Día de Acción de Gracias). En la primera celebración, oraciones y agradecimientos fueron ofrecidos al Dios Todopoderoso del cielo y de la tierra, por Su bondad hacia los peregrinos ingleses y hacia los pueblos indígenas de Norteamérica. Hasta el día de hoy, 404 años después, el pueblo de los Estados Unidos continúa celebrando este solemne feriado. (Salmos 136:1, NTV). ¡La actitud de acción de gracias es eterna! Es un mandamiento bíblico dado por Dios al hombre. La palabra agradecimiento significa “el sentimiento de estar feliz o agradecido por algo que alguien ha hecho por ti”. Veamos algunas razones bíblicas por las cuales debemos dar gracias a Dios: 1. Porque Él es fiel y Su amor no falla. Salmos 92:1-2 (NTV). Cuando recordamos la fidelidad y el amor de Dios hacia nosotros, nuestro conocimiento y amor por Él crece cada día más. 2. Porque Él es nuestra fuerza y nuestro escudo. Salmos 28:7 (NVI). 3. Porque Él ha hecho maravillas en nuestra vida. Salmos 9:1-2 (NVI). El agradecimiento a Dios debe ser siempre intencional. 4. Porque Su amor y Su fidelidad permanecen para siempre. Salmos 100:4-5 (NVI). Nuestra vida diaria debe desbordarse de agradecimiento: día y noche, en nuestra vida personal, en nuestro matrimonio, en nuestros hijos, en nuestro trabajo o carrera. ¡Nuestros días deberían comenzar y terminar con agradecimiento! Y, por supuesto, lo más importante es que nos conectamos con Dios en alabanza y adoración a través de un corazón agradecido. Salmos 139:14 (NVI). “Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo. ¡Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien!” Este último versículo es especialmente significativo. Muchos de nosotros no nos agradábamos a nosotros mismos antes de conocer a Jesús. y quizá incluso ahora seguimos luchando con ello. A veces luchamos para valorar la forma única y maravillosa en que Dios nos hizo. Pero cuando damos gracias a Aquel que nos creó, nuestra perspectiva cambia y podemos recordar la poderosa verdad de que fuimos hechos a imagen de Dios.
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Ciudadanos del Reino Por: Pastor Danny Serrano Hoy es un día especial, de una gran oportunidad. En este tiempo de consulta popular en Ecuador, es un buen momento para mostrarnos como ciudadanos del reino. Quisiera hablarles de tres características de un ciudadano del Reino de Dios: 1. Sabe que Dios es el rey. Mateo 6:10. Un ciudadano del Reino reconoce que Dios es el único que puede guiar su vida, acepta Su voluntad. No es una lucha, es descanso. Cuando reconocemos que Dios gobierna este Reino, nuestra dependencia no está en un hombre, sino en Él. Cuando reconocemos que Él guía nuestro caminar, obedecer Su voluntad deja de ser un peso y se convierte en un gozo. Confiar en nuestro Rey trae paz, esperanza y libertad. Ya no peleamos contra conceptos equivocados ni contra principios contrarios a nuestra constitución, que es la Palabra de Dios. 2. Es sal y luz. Mateo 5:13-15 (NTV). Hoy no podemos callar. Debemos aprovechar la oportunidad que Dios nos da para decidir en esta consulta popular. Estamos llamados a brillar, a ser guía, a ser luz, a llevar la esperanza que viene de nuestro Rey. Este es el tiempo en el que una generación llena del poder del Espíritu Santo debe establecer nuevas leyes y una nueva constitución. ¿Dónde están los abogados, doctores, empresarios, profesionales y líderes que con temor de Dios pueden postularse para participar en el establecimiento de la nueva constitución? ¡Hoy es el momento! La luz de Jesús en nosotros es lo que hará la diferencia. No se trata solo de orar, sino también de actuar para transformar una nación. 3. Protege el Reino. 2 Samuel 23:8-12. Debemos entender que estamos en guerra, una guerra espiritual. Deja de luchar con tus puños y empieza a luchar con tus rodillas. Si sabes que Dios te ha puesto en esta tierra llamada Ecuador para establecer Sus principios y valores, ¡debes aprender a defenderlos! Como los valientes de David, que defendieron al pueblo y al reino Santiago 4:17: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” 1 Timoteo 2:2 (NTV): “Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.”
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Hábitos que debilitan tu fortaleza espiritual Por: Pastor David Ingman No creo que ningún cristiano pierda contra el diablo porque este sea más fuerte que nosotros, sino porque a veces nos volvemos espiritualmente débiles, y él se aprovecha de esa debilidad. Cuando eso sucede, entra con su estrategia: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir…” (Juan 10:10) Hablemos de cuatro malos hábitos que nos debilitan espiritualmente: 1. El mal hábito de descuidar la oración y la Palabra. Mateo 26:41. Esta negligencia implica simplemente “dejarse ir”, y no proteger tu tiempo con Dios. ¡Deja de tratar la Palabra y la oración como algo ocasional, y sé INTENCIONAL! Jeremías 29:13. Jeremías nos recuerda que lo encontraremos cuando lo busquemos con todo el corazón. 2. El mal hábito de alimentarse de influencias mundanas. Romanos 12:2. Si la mayoría de lo que ves, escuchas o consumes cada día, está alejado de Dios y Su Palabra, inevitablemente te debilitarás espiritualmente. (Mateo 12:34) Todo lo que permites entrar a tu corazón y mente a través de los ojos y oídos deja una huella en tu alma. Con el tiempo, esto adormecerá tu sensibilidad a la voz del Espíritu Santo. No puedes llenar tu mente con lujuria, chismes y negatividad toda la semana y luego esperar “oír” la voz de Dios o estar encendido por Él. 3. El mal hábito de aislarte de la comunidad cristiana. Hebreos 10:25. El diablo ama aislar a los creyentes para que se enfríen. Si tu única fuente espiritual es ver un sermón en YouTube una vez por semana, te estás perdiendo la fortaleza que viene de caminar con otros creyentes. Proverbios 27:17. Muchas veces las personas están solas simplemente porque eligen caminar así, y eso abre la puerta a la ofensa y otras influencias espirituales negativas. Necesitamos a quien rendir cuentas, un hermano o hermana maduro en la fe que pueda entender nuestras luchas. Alguien que pueda mirarte a los ojos y preguntarte sinceramente: ¿Cómo está tu alma? 4. El peligro de tolerar el pecado secreto y la ofensa. Salmos 66:18. El pecado secreto es como una fuga lenta en una llanta: poco a poco te roba la fuerza y la llenura del Espíritu Santo. El pecado oculto te roba la confianza, la valentía, la intimidad con Dios y tu capacidad para discernir entre el bien y el mal. Te lleva a esconderte de Dios y evitar la oración y la comunión. Terminas caminando en las sombras en lugar de en la luz. Pero hay buena noticia, no necesitas vivir en la prisión de los secretos: Proverbios 28:13. A veces no se trata solo de “un gran pecado”, sino de la ofensa o el resentimiento que guardas en tu corazón. La falta de perdón abre una gran puerta al enemigo y bloquea tu propio perdón. Mateo 18:34-35. Muchas personas pierden el fuego de Dios por causa de la ofensa. Tal vez no sea fornicación o adulterio, pero la amargura también roba tu relación con Dios. Es el momento de cambiar esos hábitos malos y fortalecer nuestro espíritu y relación con Dios.
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Apagando la lucha y la contienda Por: Pastor David Ingman Santiago 3:13-17. Aquí, el hermano del Señor, Santiago, nos habla de dos tipos de sabiduría: la sabiduría terrenal, falsa y egoísta, marcada por la envidia y la ambición y la sabiduría celestial, verdadera, que se manifiesta en humildad, paz y buenas obras. Santiago se dirigía a cristianos que enfrentaban conflictos internos y discordia en sus comunidades. En pocas palabras, estaba diciendo que las personas verdaderamente sabias viven con humildad, dejando de lado el orgullo para servir a los demás. Al ver las horribles noticias en los medios, podemos notar cuán maligno es nuestro enemigo, el diablo, y cómo ha planeado cuidadosamente dividir, destruir, corromper, causar división, discordia y contienda por medio de toda obra maligna posible. También pienso en la Iglesia, llamada a ser sal y luz en este mundo; en nuestras familias, amigos y seres queridos que aún necesitan conocer a Jesús. Pienso en lo cerca que estamos del rapto de la Iglesia y en cuán diligentes debemos ser para alcanzar las almas que aún permanecen en la oscuridad. Pero, tristemente, también reflexiono en la actitud mezquina que a veces se manifiesta en algunos hermanos y hermanas en Cristo, más preocupados por si pueden celebrar el “Día de los Difuntos”, que por las almas que necesitan salvación. ¡¿Qué nos ha pasado?! ¿Dónde quedaron nuestros valores, metas e identidad cristiana? ¿Dónde está el fuego que nos distinguía como Iglesia de Cristo? Gálatas 5:14-15 (NTV). Mateo 22:36-40 (NTV). Estas leyes fueron dadas en el Antiguo Testamento, y Jesús las confirmó en el Nuevo. Creo firmemente esto: si una persona ha nacido de nuevo verdaderamente, recibe una nueva naturaleza que ama a las personas. 2 Corintios 5:17. Cuando realmente nacemos de nuevo, nuestra naturaleza cambia, y con ese cambio somos capacitados para amar a los demás como Dios los ama. Aun con sus defectos y debilidades, surge dentro de nosotros una pasión llena de misericordia, amor y empatía, que nos permite amar de una forma que antes jamás podríamos haberlo hecho. Si realmente hemos “nacido de nuevo”, debe haber evidencia de ello en nuestra vida. Proverbios 6:16-19. Es interesante que la Biblia mencione la división y la contienda como cosas que Dios aborrece. Debemos pedir al Espíritu Santo que nos revele por qué Dios odia tanto la lucha y la discordia, y entender que la Iglesia solo será verdaderamente efectiva cuando esté unida en Espíritu y en Verdad. ¿Por qué son tan peligrosas la lucha y la contienda para el Cuerpo de Cristo? Porque dañan la unidad, obstaculizan el crecimiento espiritual y el servicio, y debilitan el testimonio de la Iglesia ante el mundo. Estos conflictos crean división, permiten que la amargura se arraigue y limitan la capacidad de los creyentes para servir a Dios eficazmente, desviándolos hacia comportamientos mundanos en lugar de vivir en el Espíritu.
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No te acostumbres Por: Pastor Rolando Rodríguez Ezequiel 11:12: “Entonces sabrán que yo soy el Señor. No han seguido mis estatutos ni han cumplido con mis leyes, sino que han adoptado las costumbres de las naciones que los rodean.” No te has preguntado alguna vez: ¿Por qué las cosas no van bien? ¿Por qué no veo más de Dios en mi vida? Tal vez nos hemos acostumbrado a ciertas cosas que no agradan a Dios. Hay costumbres en el mundo que son pecaminosas y que Dios aborrece, aunque a veces las practiquemos sin darnos cuenta del daño espiritual que nos causan. Estas prácticas traen maldición a nuestras vidas y nos alejan del propósito divino. Deuteronomio 18:9-12 (NTV). Por causa de estas costumbres abominables, Dios echó de la tierra prometida a las naciones que estaban antes que Israel. El fundador de la Iglesia Satánica dijo una vez: “Me alegra que los padres cristianos permitan a sus hijos adorar al diablo al menos una noche al año. Bienvenidos a Halloween.” Esto nos debe hacer reflexionar profundamente. Algunas de estas costumbres y prácticas incluyen: – Celebrar Halloween – Participar en fiestas dedicadas a ídolos (como el Inti Raymi) – Consultar horóscopos – Practicar chamanismo o hacerse “limpias” – Adivinación – Usar y confiar en amuletos para la suerte – Lectura de cartas, tabaco, té, o la palma de la mano – Ser supersticioso – Practicar yoga o meditación trascendental Hay advertencias claras en la Palabra de Dios: Deuteronomio 4:19 (NTV). Hechos 15:28-29 (NTV). Salmo 106:28-29 (NTV). Los israelitas, aun conociendo al Señor, se mezclaron con los paganos y adoptaron sus malas costumbres, desobedeciendo los mandamientos de Dios. Tal vez hemos hecho lo mismo. Si seguimos las costumbres del mundo solo porque “todos lo hacen”, dejamos de ser luz y bendición para los demás. Jeremías 15:19. ¿Qué costumbres hemos practicado que son ofensivas a Dios? Es momento de reflexionar, arrepentirnos y apartarnos de todo aquello que no agrada al Señor. Recordemos que fuimos llamados a ser santos y diferentes, no a imitar al mundo.
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Fe para el cambio radical Por: Pastor Samuel Rodríguez Marcos 5:21–34. Vers. 23-27. Esta mujer no era parte del programa, no era suturno, pero, aun así,recibió su milagro! Porque la fe no espera su turno ni su temporada. La fe no espera a que tu nombre sea llamado. La fe que provoca un cambio radical interrumpe temporadas, desestabiliza sistemas y activa lo “de repente”. Hay dos tipos de personas: los que esperan que las cosas sucedan y los que hacen que las cosas sucedan. Y los que hacen que las cosas sucedan son los que caminan por fe. La mujer con flujo de sangre no esperó un “de repente”, sino que hizo que su “de repente” sucediera, rompiendo el momento que todos creían inmovible. Hebreos 11:1. La fe hace que las cosas sucedan. Todos los que se mencionan en este capítulo no esperaron lo de repente, ¡ellos lo provocaron! Jesús pagó el precio en la cruz y resucitó, no para que mueras esperando, sino para que vivas ocupando Sus promesas. 1 Juan 5:4 (NTV). Muchos esperan a que todo sea perfecto para dar un paso de fe, pero, no importa en qué temporada estés, ni lo que tu familia esté atravesando. Si estás “sangrando”, quebrantado o destrozado, pero tienes fe, entonces esa fe está operando en ti, contigo, por ti y a través de ti. Marcos 5:28. La fe que provoca un cambio radical habla y declara. Tus conversaciones con Dios importan. Pero después, la conversación más importante es la que tienes contigo mismo. Marcos 5:34. La fe que provoca un cambio radical libera identidad. Cuando la mujer reconoció que fue ella quien tocó a Jesús, Él respondió públicamente: “Hija.” Cuando rompes la multitud en tu mente y en tu corazón Jesús revela públicamente quién eres en Él. Romanos 8:15 (NTV). La fe que provoca un cambio radical trae sanidad que despierta a la próxima generación. Después de doce años de dolor, su toque de fe detuvo el flujo al instante, preparando el escenario para el milagro de la hija de Jairo. Hasta que nuestras heridas no sean sanadas, la próxima generación permanecerá inmóvil. La generación de la mujer estaba sangrando y la generación de la niña fue declarada muerta. Nuestro trauma sin resolver retrasa la resurrección del propósito en la próxima generación. Tu sanidad es su despertar. Cuando nuestra generación rompe barreras, la próxima generación experimenta el rompimiento. Cuando una generación toca a Dios, Dios toca a la siguiente. La mujer se abrió paso entre la multitud que rodeaba a Jesús y no la dejaba llegar a Él. Nosotros, como iglesia, debemos dejar de agobiarlo con ideologías, discusiones y contiendas. El cristianismo cómodo, legalista o silencioso agobia a Jesús. En cambio, debemos hacerlo accesible a los quebrantados, los que sangran, los perdidos y no impedírselos. Malaquías 4:6 (NTV). Lucas 1:50 (NTV). Salmo 145:4 (ESV). ¡Este es nuestro tiempo de provocar un cambio a través de nustra fe!
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Pequeños comienzos Por: Pastora Chari Borja Esta semana celebramos con mucha gratitud al Señor los 40 años de Comunidad de Fe. Es importante recordar cómo llegamos hasta aquí, sabiendo que Dios aún tiene mucho más, porque: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera.” (Hageo 2:9). Zacarías 4:10 (NTV): “No menosprecien estos modestos comienzos…” Esta iglesia es el resultado de la fe inquebrantable de nuestros pastores, de su persistencia, sus semillas, y mucha oración. Comenzamos en las salas de las casas de nuestros padres, experimentando milagros y señales poderosas. Éramos un pequeño grupo de jóvenes que fue inspirado por la pasión del corazón de la pastora Kathy Bastidas. El Señor siguió afirmando el llamado, y así comenzamos a servir a tiempo completo, rentando un pequeño departamento donde la obra crecía. Más adelante, el Señor levantó al pastor David, quien junto a la pastora Kathy serían los fundadores de este ministerio. Los comienzos del pastor David también fueron humildes. Lo conocimos en La Paz, Bolivia, donde estaba siendo preparado por el Señor como misionero, sirviendo con fidelidad. Nada de esto habría sucedido sin obediencia y fe, tanto en nuestros pastores como en cada iglesia de Comunidad de Fe que Dios posteriormente plantó. Zacarías 4:6 (NTV). No es con fuerza ni poder humano. Zorobabel enfrentó grandes desafíos, una montaña de oposición, pero el Señor le prometió que esa montaña se allanaría. Así también hemos visto, durante estos 40 años, montañas moverse por el poder de Dios. Podemos verlo también en la vida de José. Fue vendido como esclavo y llegó a la casa de Potifar, pero todo lo hacía con excelencia, porque el Señor estaba con él. Desde allí ascendió, y aunque pasó por la cárcel, Dios lo llevó al palacio de Faraón. Génesis 41:38. En la parábola de los talentos (Mateo 25), el Señor esperaba fruto. A quienes trabajaron y multiplicaron lo que se les dio, los recompensó, pero al que no hizo nada con su talento, lo reprendió. Dios espera que produzcamos para Su Reino con todo lo que nos ha dado, por pequeño que sea. No lo menosprecies. Dios ve y está en los pequeños comienzos. Hebreos 6:10. Dios ve cuando permanecemos fieles. Quiero animar a las siguientes generaciones a mantener los principios que marcaron los pequeños comienzos de este ministerio: 1. Guardar la presencia del Señor. Éxodo 33:15. 2. Mantener los fundamentos. Salmos 11:3. 3. Vivir una vida de oración. Colosenses 4:2. 4. Mantener una vida de fe. 2 Corintios 4:13. Dios se alegra cuando damos pequeños pasos de fe. Él se regocija cuando decimos “sí” al llamado, al servicio, a compartir las buenas nuevas. Nada debe hacerse con nuestras propias fuerzas, sino bajo la guía del Espíritu Santo y, de esta manera, veremos Su gloria mayor que la primera.
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Cómo lidiar con la rebeldía Por: Pastor David Ingman Algo que todo creyente tendrá que enfrentar en su vida es la rebeldía y su raíz. Dentro de las señales que veremos antes del regreso de Jesús es una enorme ola de rebeldía sobre la tierra. La Biblia nos advierte que en los últimos tiempos habrá una gran apostasía de la fe y un colapso moral. Habrá un rechazo global de la verdad y la autoridad de Dios, lo que preparará el terreno para la manifestación del anticristo y el juicio divino. 2 Tesalonicenses 2:3 (NTV): “No se dejen engañar por lo que dicen. Pues aquel día no vendrá hasta que haya una gran rebelión contra Dios y se dé a conocer el hombre de anarquía, aquel que trae destrucción.” Esto es exactamente lo que está sucediendo ahora mismo: el mundo se está rebelando contra Dios y contra Sus verdades, y lamentablemente, también está ocurriendo dentro de la Iglesia. 1 Samuel 15:23 (NTV). La rebeldía es un desafío deliberado y una negativa obstinada a obedecer la autoridad de Dios, Su Palabra, y las autoridades establecidas por Él. Esta oposición a Dios se considera un pecado grave, comparable a la brujería y la idolatría, pues implica el rechazo de la voluntad y del orden divino para la vida humana. La rebeldía está en su punto más alto en el mundo en que vivimos. Pero debemos recordar que también es algo que puede descalificarnos del cielo. Un verdadero cristiano no desea la rebeldía en su vida, por eso es importante identificar algunos de sus síntomas. 1. No sabe someterse a la autoridad. No obedece, se aleja de las autoridades, es impaciente y solo está de acuerdo con su propia voluntad. Romanos 13:1 (NTV). 2. No sabe escuchar consejo. Hace lo que quiere, cuando quiere, y no admite que otros sepan más que él. 3. No acepta sus errores. Siempre se justifica. Culpa a otros por sus fallas, guarda silencio, cambia de tema o evade la responsabilidad. 4. No sabe pedir perdón. Se justifica, no es sincero y le cuesta admitir sus fallos. Va de la mano con el orgullo. 5. Cree que siempre tiene la razón. Piensa: “yo soy el único que está en lo correcto”. No acepta corrección y se cree superior a los demás. 6. No se somete ni sigue a sus autoridades. Critica, juzga, hace lo que quiere y se resiste al cambio. 7. Rechaza a Dios, Su Palabra y Sus autoridades. Vive bajo sus propios principios y evita tener una relación cercana con el Señor. Las consecuencias de vivir en rebeldía son muchas: separación de Dios, juicio y disciplina divina, pérdida de bendiciones, desintegración social y en última instancia, muerte espiritual. Por el contrario, una vida de sumisión y obediencia a Dios trae: bendiciones, larga vida, paz, prosperidad, protección, éxito y una relación cercana con Dios. Génesis 22:18 (NTV). Tú eliges: ¿Vivir una vida de rebeldía que te aleja de Dios, o una vida de obediencia que atrae Su favor y bendición?
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La antorcha Por: Pastor Rolando Rodríguez Charlie Kirk fue un hombre que se mantuvo firme en la verdad, y el 10 de septiembre de 2025 sufrió un atentado por eso. El domingo pasado se realizó un memorial en su honor que fue visto por aproximadamente 100 millones de personas alrededor del mundo (que además fue un poderoso acto de evangelismo). Fue honrado en países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, España, Japón, Corea, Francia, Polonia, Israel y Alemania. Pero surge una pregunta: ¿Por qué nos sacudió tanto lo que le sucedió? Porque fue un hombre que defendió la verdad de la Palabra. Porque era nuestro hermano en el Señor y dejó un legado tras de sí. Recordemos también a la pastora Kathy. ¿Cuántos la conocieron? Ella también fue una persona que dejó huellas profundas, dejó un legado: su pasión, obediencia y fe en Dios. Mateo 5:14-16: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una montaña no puede esconderse. Tampoco se enciende una lámpara para cubrirla con una vasija; por el contrario, se pone en el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos.” Lo que tuvieron la pastora Kathy, Charlie Kirk y lo tiene el pastor David es una misma pasión: que TODOS conozcan a Jesús. Hoy nosotros tenemos una “antorcha”, esa misma comisión dada por el Señor para dejar un legado. 1 Pedro 3:15b. Hechos 1:8. Siempre debemos estar preparados, con mansedumbre y respeto, porque hemos sido llamados a ser testigos de Cristo en donde quiera que estemos. Pero ¿qué pasa si no sé cómo hablar de Jesús? Hay dos herramientas poderosas: tu testimonio personal y la Palabra de Dios (hablar con base bíblica). Juan 14:6: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Isaías 53:5-6. Hechos 4:12. No es la religión, no es un lugar. Solo en Jesús hay salvación y debemos predicarlo cada vez que podamos. Isaías 6:8: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” ¿Quién irá por Dios? ¿Quién responderá a Su llamado? La necesidad es grande, la oscuridad es profunda. Pero tenemos la luz, tenemos la respuesta. No nos quedemos callados: hablemos de Jesús. Llevemos la antorcha a otros. Entonces hoy, ¿quién dirá: “Heme aquí, envíame a mí”?
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Legados de los Justos Por: Pastor David Ingman Legado es algo valioso que se transmite de una generación a otra. Muchos padres piensan en dejar dinero, propiedades o estudios a sus hijos. Eso no está mal, pero si descuidamos lo espiritual, estamos fallando. Las nuevas generaciones necesitan más que solo bienes materiales: necesitan la salvación eterna. La vida es temporal, pero la eternidad es segura. Por eso debemos impartir fe, disciplina y enseñanza a nuestros hijos, porque como dice la Palabra: «El que ama a su hijo lo disciplina con esmero». (Proverbios 13:24). El legado bíblico que debemos transmitir: 1. Enseñar la Palabra a nuestros hijos. “Pueblo mío, escucha mis enseñanzas… No ocultaremos estas verdades a nuestros hijos; a la próxima generación contaremos de las gloriosas obras del Señor”(Salmos 78:1-4). “Cada generación contará a sus hijos de tus poderosos actos y proclamará tu poder”(Salmos 145:4). 2. Hablar de Dios en todo tiempo. “Debes comprometerte… Repíteselos a tus hijos una y otra vez… cuando estés en tu casa, cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”(Deuteronomio 6:6-7). 3. Transmitir experiencias de fe. “Cuidado: asegúrate de nunca olvidar lo que viste… y transmítelo a tus hijos y a tus nietos” (Deuteronomio 4:9). Nuestros testimonios de milagros, sanidad y liberación deben ser contados para que la próxima generación sepa que Dios es real. 4. Reproducir la enseñanza en otros. “Lo que me has oído enseñar… confíalo a personas dignas de confianza que puedan transmitirlo a otros”. (2 Timoteo 2:2). El mundo enseña a perseguir sueños personales, pero la Biblia dice: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33). “Vayan y hagan discípulos en todas las naciones” (Mateo 28:19). El primer sueño de Dios es la evangelización y la salvación de las almas. En conclusión,el legado más importante no es el dinero, los títulos ni las propiedades, porque todo eso queda en la tierra. El verdadero legado es la fe, la salvación y el conocimiento del Dios Altísimo. No es tiempo de dormir ni distraernos con lo pasajero. Es tiempo de proclamar, orar y actuar. Que cada uno de nosotros deje un legado espiritual que trascienda generaciones. ¿Qué clase de legado dejarás tú?
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Arrepentimiento, secreto del éxito Por: Pastor David Ingman 1 Juan 1:8-9: “Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Hoy quisiera hablarles sobre algo que no se menciona con frecuencia desde el púlpito, pero que es una parte esencial de nuestro caminar con Jesús: el arrepentimiento y cómo este se relaciona con el éxito que alcanzamos en la vida. Arrepentimiento es: “Un cambio o transformación en la manera de pensar.” No es un concepto teológico complicado, sino una verdad bíblica sencilla. El arrepentimiento significa regresar nuestros pasos y cambiar. 2 Crónicas 7:14. Lo que la Biblia enseña sobre el arrepentimiento: – Jesús predicó acerca del arrepentimiento. Mateo 4:17. – El arrepentimiento es un mandamiento. Hechos 17:30-31. – El arrepentimiento implica volver a Dios y cambiar de vida. Hechos 26:20. Mateo 3:8. – El arrepentimiento implica dolor y tristeza por el pecado cometido. Santiago 4:9-10. – Dios es paciente con nosotros. 2 Pedro 3:9. – El arrepentimiento conduce a la vida. Hechos 11:18. – Un corazón que no se arrepiente conduce a la muerte. Efesios 2:1. Proverbios 14:12. El Evangelio es la gloriosa noticia de que el Salvador ha venido a la tierra para sanar y rescatar a los pecadores de su destrucción. Pero la Escritura es clara: no hay salvación sin arrepentimiento, el cual conduce a la fe. La Palabra de Dios no se alimenta de la motivación humana, sino que está ungida por la motivación eterna de Dios. Marcos 1:15. El orgullo sin arrepentimiento siempre lleva a la ruina. ¿Por qué muchos no se arrepienten? Su orgullo es un gran impedimento para hacerlo. Varios evangelistas han dicho que el mayor desafío de un predicador es la dureza de corazón de su audiencia. Mateo 13:15 (RVR60): “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.” Que el Señor convenza nuestros corazones y nos lleve al arrepentimiento verdadero, que produce vida y salvación.
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Tiempo de conquista Por: Pastor Danny Serrano Éxodo 17:8-13 (NTV). Este es un mensaje para los que están en una batalla. Quizá hoy estás enfrentando una prueba difícil, un tiempo de mucha presión, o una situación que incluso está poniendo en duda tu fe en Dios. Debes recordar: todos pasamos por temporadas así. No son fáciles, porque en ellas no solo se prueba nuestra fe, sino también si estamos dispuestos a alabarle en las buenas y en las malas. Incluso, se prueba nuestro carácter. Es un tiempo de desafío, ¡es una prueba! Veamos el contexto bíblico: Después de 400 años de esclavitud, Israel salió de Egipto rumbo a la Tierra Prometida. No tenían experiencia en la guerra, pero pronto enfrentaron su primera batalla contra Amalec. Los amalecitas, quienes eran crueles, sanguinarios, expertos en la guerra. Atacaban a las caravanas, especialmente a los más débiles y rezagados. Deuteronomio 25:17-18 (NTV). Así atacó Amalec a Israel: por sorpresa, por la retaguardia, aprovechándose de su cansancio. Todos enfrentamos a un «Amalec»: noticias inesperadas, reportes médicos negativos, problemas que llegan sin aviso, un despido, una relación que termina… Pero, la buena noticia es que, a pesar de todo, Israel derrotó a Amalec con la ayuda de Dios. Tres lecciones clave para la victoria, que aprendemos de Moisés: 1. Sube a la montaña. Éxodo 17:10. Cuando subes a la montaña, tu perspectiva cambia y te das cuenta que Amalec no es un castigo, sino una oportunidad de preparación. Sin batallas no hay victorias. 2. Sube los brazos. Éxodo 17:11. Moisés subió a la montaña a orar. La oración trae poder, pero cuando dejamos de orar, estamos en peligro. Por eso no bajes los brazos, no te rindas. Sé parte de una generación que ora. Colosenses 4:2 (PDT). La oración no reemplaza la acción, pero te prepara para la batalla. Ora como si todo dependiera de Dios y actúa como si todo dependiera de ti. 3. No vaya s solo. Éxodo 17:12. Si queres llegar a la Tierra Prometida y conquistar gigantes, no puedes ir solo. Moisés no peleó solo: tenía a Aarón y Hur a su lado, y Josué en el campo. En la batalla todos eran importantes. Si uno caía, todos caían. Si uno fallaba, todos perdían. No camines solo. Dios te puso en una tribu, en una comunidad de fe que te sostiene. Es el tiempo de conquista y debemos estar preparados para pelear las batallas que enfrentamos día a día.
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Ríos de agua viva Por: Pastor Santiago Lalama Son innumerables las veces que la Palabra de Dios hace referencia a las aguas. Cada vez que se hablaba de ellas, algo sobrenatural sucedía en la vida de muchas personas. Juan 4:13-14. Solamente el Señor Jesús puede saciar nuestra sed interior. ¡Jesús es la fuente inagotable de agua viva! Isaías 44:3. Las aguas representan la presencia de Dios, que obra milagros, prodigios y señales increíbles a favor de nuestras vidas. Todos necesitamos las aguas de Su presencia en nuestras vidas. Sin embargo, muchos nos hemos sentido secos y desolados, como con un desierto en el corazón. Pero, para ser llenos del agua viva, es necesario vaciarnos de las aguas turbias que muchos tienen en el corazón: el rencor, el odio, la tristeza, la soledad, la ira y toda agua amarga que haya en nosotros. Ezequiel 36:25. Ser limpiados por sus aguas es el primer paso hacia la restauración y renovación de nuestras vidas. Dios quiere que brote de nosotros una corriente de agua viva. Cuando somos bautizados en agua, sumergidos en Su presencia, todo lo viejo queda atrás y salimos renovados. Hay cinco tipos de aguas espirituales: Aguas de perdón. Hechos 2:38. Aguas de reposo. Salmos 23:1-2. Aguas de provisión. Isaías 43:20. Aguas de sanidad. 2 Reyes 5:9-10, 14 (NTV). Aguas de restauración. Juan 5:3-4. Dios quiere que anhelemos Sus aguas cada día. Pero también nos advierte en Jeremías 2:13 (NTV): “Pues mi pueblo ha cometido dos maldades: me ha abandonado a mí, la fuente de agua viva, y ha cavado para sí cisternas rotas ¡que jamás pueden retener el agua!” Apocalipsis 22:1. Juan 7:38 (NTV). Los ríos de agua viva no son solo para este tiempo, sino que fluirán en nosotros por la eternidad. Ellos alcanzan cada área de nuestra vida: matrimonio, familia, las finanzas, nuestra comunión con Dios y proyectos personales. Todo es regado y bendecido por los ríos de vida de Dios. Hoy, Dios quiere inundarte con Su vida, con esas corrientes de agua viva, nuevas y frescas cada mañana.
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