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Author: Comunidad de Fe

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Deja que Dios intervenga en tu situación Por: Pastor David Ingman El Salmo 68:1 declara: “Levántese Dios, y sean esparcidos sus enemigos; y huyan de su presencia los que le aborrecen.” Esta es una poderosa oración y declaración. Se utiliza para invocar la protección divina y la victoria sobre los adversarios, tanto físicos como espirituales. Es un clamor para que Dios actúe a favor de sus hijos, haciendo que toda oposición huya, así como el humo se disipa y la cera se derrite ante el fuego. Esta frase tiene su origen en Números 10:35, cuando el arca del pacto se ponía en marcha y Moisés decía: “Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.” Esta oración se convirtió en una petición constante de protección divina, pidiéndole a Dios que fuera delante de ellos y venciera toda oposición en su difícil trayecto. Por eso, este versículo no es solo una frase, sino una oración intercesora y una estrategia espiritual. Cuando enfrentamos momentos difíciles o grandes necesidades, es el tiempo de clamar a Dios y permitir que Su poder actúe a nuestro favor. Muchas veces intentamos pelear nuestras propias batallas, cuando lo más sabio es dejar que Dios lo haga por nosotros. La Biblia nos dice: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Éxodo 14:14). Hay algo poderoso en aprender a estar en calma, a permanecer quietos y confiar en que Dios obrará. Es como un remedio santo en medio de cualquier situación difícil. Isaías 40:31 nos dice: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Este versículo nos anima a mantener una espera activa y llena de fe, confiando en el tiempo de Dios y no en nuestras propias fuerzas, para recibir renovación, fortaleza y restauración. Cuando un hombre llamado Jahaziel habló proféticamente al rey Josafat y al pueblo ante una gran amenaza: “…No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande,porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.” (2 Crónicas 20:15). Además, Jesús mismo nos dejó esta promesa en Mateo 16:18: “…y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Cuando permitimos que Dios tome el control de nuestras batallas y dejamos de luchar con nuestras propias fuerzas, entonces nuestros enemigos serán dispersados y derrotados. Todo poder que se levante en contra de nosotros se disipará. En estos tiempos oscuros que vivimos, podemos confiar en el poder de Dios peleando a nuestro favor, tal como nos recuerda también 2 Corintios 10:4-5, donde se nos enseña que nuestras armas no son humanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas. La entrada Deja que Dios intervenga en tu situación – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Pescadores de hombres Por: Pastor Martín Holguín Para los judíos del primer siglo, la frase “pescadores de hombres” no era solo una metáfora bonita. Venía de un lenguaje muy conocido: los profetas y los salmos. En el Antiguo Testamento, “pescar” a la gente aparecía como imagen de juicio. Por ejemplo, en Jeremías 16:16 (NTV) o en Ezequiel 29:4-5 (NTV). Era una idea fuerte: Dios “pesca” a las naciones rebeldes para juzgarlas. Mateo 4:19. Pero Jesús transforma esa imagen de captura y castigo en algo positivo: ahora “pescarán” gente para sacarla del mar del pecado, del caos, hacia la vida con Dios. Esto no es juicio, es salvación. Era un giro genial: los judíos esperaban un Mesías que juzgara, pero Jesús les dice “ustedes van a ser mis redes, no para destruir, sino para rescatar. El mundo ya está lleno de anzuelos que atrapan para matar; ahora ustedes van a pescar para dar vida”. Este es el Evangelio o la buena noticia. No nos garantiza una vida sin problemas, pero sí una vida plena y abundante. 2 Corintios 5:17-20 (NTV). Muchos están alejados de la verdad de las Buenas Noticias. Necesitan quién les predique. Entonces, ¿Cómo podemos convertirnos en buenos pescadores de personas? Todos los peces de mares y ríos son atrapados con diferentes tipos de carnadas. También diferentes peces solamente pueden ser pescados en cierta estación o en cierto clima. Como pescadores de hombres, necesitamos diferentes estrategias. No todas las personas son iguales. No todas las personas se encuentran en un momento donde están receptivos a Dios. Por eso debemos ser sensibles al Espíritu Santo y además… desarrollar relaciones. Nuestras vidas pueden hacer sentir hambre espiritual a la gente a nuestro alrededor. Ellos nos van a preguntar y ahí se abre la oportunidad para contar nuestro testimonio y presentarles a Jesús. Una de las mejores cosas que puedes hacer por los demás es vivir lleno de paz, vivir feliz. Eso va a llamar la atención del mundo. Pescar toma trabajo y paciencia. Necesitamos aprender a invertir tiempo en relaciones y debemos aprender a orar para que Dios prepare sus corazones. Dios puede usar tantas cosas diferentes: invítalos a la iglesia, a tu célula, regálales un libro, haz algo por ellos, ora por ellos. Mateo 5:14-16 (NTV). Ser pescadores de hombres significa vivir de tal manera que otros puedan encontrar vida, esperanza y reconciliación con Dios a través de Jesús. Y eso, son Buenas Noticias. La entrada Pescadores de hombres – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
Deja de perseguir el éxito y vive para agradar a Dios Por: Pastor David Ingman La Biblia advierte que perseguir el éxito terrenal, definido por la riqueza, la fama o el estatus social, puede ser espiritualmente peligroso y, en última instancia, insatisfactorio. Cuando leemos las Escrituras, nuestro enfoque cambia hacia la fidelidad, la excelencia piadosa y el impacto eterno. Nuestro enfoque en esta vida necesita cambiar. ¡Dios está mucho más interesado en tu carácter que en tu currículum! La mayoría de las personas pasan toda su vida construyendo su propio éxito. Sin embargo, Dios no recompensa nuestros logros terrenales, sino la fidelidad y el esfuerzo conforme al propósito para el cual fuimos llamados. Es vital que entendamos este principio bíblico. Si no lo comprendemos, nuestra salvación eterna tendrá poco significado para nosotros. En quién te conviertes durante este proceso llamado vida es más importante que lo que estás logrando. La Parábola de los Talentos. Mateo 25:14–30. Esta historia enseña a los cristianos cómo tener éxito espiritualmente en la vida. Si pudiéramos quitar nuestros ojos de “tratar constantemente de hacer algo grande para nosotros mismos” y poner nuestro enfoque en agradar a Dios, entonces Él añadirá su gracia de tal manera que podremos lograr más de lo que imaginamos. Deuteronomio 12:28 (NTV). ¡Conviértete en una persona con la que Dios esté complacido! Cinco lecciones de la Parábola de los Talentos: 1. El verdadero éxito es el resultado de nuestro trabajo para Dios aquí en la tierra. 2. Dios siempre nos dará lo necesario para cumplir lo que nos ha llamado a hacer. 3. Aunque Dios no tiene favoritos, no todos fuimos creados iguales. Nuestros talentos y dones son diferentes. 4. Debemos trabajar para el Maestro y no para nuestros propósitos egoístas. 5. Seremos responsables ante Dios por lo que hicimos con nuestra vida aquí en la tierra. Veamos algunos principios bíblicos prácticos para una vida cristiana que agrade a Dios: – Busca primero el Reino de Dios. Mateo 6:33 (NTV). Prioriza la justicia de Dios, confiando en que Él proveerá para todas tus necesidades. – Dedica tu trabajo al Señor. Colosenses 3:23. Trabaja duro y con excelencia como si lo hicieras para Dios en lugar de hacerlo para la aprobación humana. – Enfócate en la fidelidad. Mateo 25:21. Dios recompensa al “buen siervo y fiel” en lugar del rico y famoso. – Practica el contentamiento. 1 Timoteo 6:6–10. Encuentra satisfacción en lo que Dios te provee, eso te protegerá de amar el dinero. – Almacena tesoros celestiales. Mateo 6:19–21. Enfócate en construir “tesoros en el cielo” a través de actos de amor y servicio, que no pueden ser destruidos o robados. El éxito verdadero no se mide por riqueza, fama o posición, sino por fidelidad a Dios, obediencia a su llamado y un corazón que le agrade. La entrada Vive para agradar a Dios – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Volvamos a lo básico Por: Pastor David Ingman Al mirar hacia atrás y repasar estos 40 años de ministerio, recuerdo nuestros comienzos como iglesia. No teníamos enseñanzas elaboradas ni estrategias “de vanguardia”. No existían internet ni plataformas digitales. Sin embargo, teníamos algo más poderoso: la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. Decidimos sumergirnos en la Biblia para descubrir el propósito de Dios para nuestra iglesia. Jeremías 20:9. Ese fuego produjo en nosotros una visión de Dios. Recuerdo cuando el Señor nos habló claramente: “¡Ecuador será salvo!”. Teníamos mucho ímpetu, pero al comenzar a escudriñar las Escrituras, añadimos también conocimiento. Después de Su resurrección, Jesús caminó durante cuarenta días en la tierra antes de ascender desde el Monte de los Olivos. Y declaró algo que define nuestra misión: Mateo 28:18-20. 1. La visión original de Dios no puede cambiar. La Gran Comisión sigue vigente. No ha cambiado, ni cambiará. 2. Una urgencia por compartir el Evangelio. Marcos 16:15 (NVI). La Palabra es clara. La Gran Comisión no es una opción; es un mandato para nosotros. 3. Para testificar necesitamos al Espíritu Santo. Hechos 1:8 (NVI). Un testigo es quien experimentó la verdad del Evangeliorecibió su poder y ahora lo comparte con otros. 4. Compartiendo con sencillez. 1 Corintios 2:1-5 (NVI). Muchos intentan intelectualizar el Evangelio e impresionar con palabras complejas. Pablo, siendo un hombre altamente educado, decidió predicar con sencillez para que la fe descansara en el poder de Dios, no en la sabiduría humana. No necesitamos un doctorado en teología para evangelizar. 5. Compasión. Mateo 9:36–38 (NVI). Dios no busca vasos de oro o plata, sino vasos rendidos y llenos de compasión. Los mayores mandamientos son amar a Dios y amar al prójimo. 6. Servicio. 1 Corintios 9:19. Hemos sido salvados para servir. El liderazgo en el Reino es liderazgo de servicio. 7. Una pasión por las almas. Romanos 1:16–17. Si no estamos convencidos de que ganar almas es una prioridad eterna, debemos revisar nuestras prioridades. Lo más importante para Dios son las almas. Proverbios 11:30. 2 Timoteo 4:1–5. Antes de avanzar hacia el territorio desconocido del 2026, debemos tomar decisiones firmes. Necesitamos poner en orden nuestras prioridades. Esta no es una decisión solo por Comunidad de Fe o por un pastor; es un compromiso solemne delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mi decisión de salir a ganar almas no es solo una meta ministerial; es un voto ferviente y solemne a mi Señor Jesucristo. La entrada Volvamos a lo básico – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Dios quiere Su casa llena Por: Pastor Danny Serrano Lucas 14:16–23. Desde los comienzos de nuestra iglesia, amábamos estar ahí reunidos. Éramos gente imperfecta buscando a un Dios perfecto. Gente rota buscando a un Dios que sana. Gente necesitada encontrándonos con un Dios que suple. Éramos esos pobres, lisiados, ciegos y cojos de la parábola, hasta que un día nos invitaron a la casa del Señor. Debemos estar agradecidos por la persona que nos llevó a los pies de Jesús. Pero aún hay espacio en la casa de Dios. Y Él quiere que la llenemos. Entonces, ¿por qué hemos dejado de compartir las Buenas Nuevas? Hechos 16:22–34. De esta historia aprendemos cuatro verdades poderosas: 1. Evangelizar es fruto de la comunión con el Espíritu Santo. Pablo estaba dispuesto a obedecer la dirección divina. Es el Espíritu Santo quien pone carga por los perdidos. Él te dice: “Acércate. Háblale. Ayúdalo”. La verdadera conversión te lleva a cumplir la Gran Comisión (Mateo 28). Dios dirigirá tus pasos, incluso en momentos difíciles, para que alcances a otros. 2. Los milagros apuntan a ganar almas. Todo lo que les ocurrió a Pablo y a Silas tenía como objetivo que una persona, el carcelero, fuera salva. Los milagros tienen propósito: ser como Cristo, glorificar a Cristo y que otros conozcan a Cristo. La iglesia primitiva buscaba ganar almas, y Dios la respaldaba con milagros. Dios opera milagros en la vida de aquellos que viven para ganar a otros para Cristo Hoy muchos buscan milagros, pero no discípulos, pero, cuando persigues la Gran Comisión, los milagros te siguen. 3. Los no creyentes te están observando. En la cárcel, Pablo y Silas no cantaban para impresionar, sino porque, aun injustamente presos, estaban agradecidos. Tus reacciones frente al problema son tu mayor testimonio. Muchos no leerán la Biblia, pero leerán tu vida, porque no se trata solo de invitar, sino de imitar a Cristo. 4. Necesitamos compartir la Palabra. Cuando el carcelero intentó suicidarse, Pablo intervino y luego compartió la Palabra. Muchos se quedan solo en animar, pero no predican. Tu testimonio puede inspirar, pero la Palabra es la que transforma. Esa transformación real va a causar conversiones reales y multiplicador como el carcelero que les llevó a su casa para que les predique. El mensaje no puede quedarse en ti, debe reproducirse en tu casa, en tus hijos, en tu trabajo, en tu universidad, en tu barrio, etc. Dios quiere Su casa llena y todavía hay lugar. Todavía hay espacio. La pregunta es: ¿Vas tú a invitar? La entrada Dios quiere Su casa llena – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
¿A qué le tienes miedo? Por: Pastor David Ingman Hace años me propuse, de todo corazón, dedicar tiempo a buscar a Dios de manera intencional y no simplemente religiosa. Hace una semana, una mañana mientras asistía a una conferencia de liderazgo, el Espíritu Santo me habló a través de un joven predicador y me hizo esta pregunta: “¿A qué le tienes miedo?” Luego me dijo: «Hijo, si continúas cargando tus miedos en esta vida, nunca alcanzarás todo lo que tengo para ti: en tu vida, en tu ministerio, en tu familia, etc.». El Señor nos dice a cada: “Hijo, quiero que este, sea un año sin miedo para ti.” Mateo 8:23-26. Todos conocemos la historia: los discípulos estaban aterrorizados en medio de la tormenta, pensando que morirían en el mar. Pero antes de hacer el milagro y reprender los vientos, Jesús les dijo: ¿Por qué están tan llenos de miedo? El miedo puede llevarnos a tomar malas decisiones en lo financiero, en lo moral, en lo emocional y en cuestiones a largo plazo. ¿Cuál es el mayor miedo del ser humano? El temor a la muerte. Hebreos 2:14-15 (NVI). El temor es una prisión y toda esclavitud tiene sus raíces en el miedo a la muerte. Debemos ser liberados de esa esclavitud. ¿Cómo? Renovando nuestra mente con la Palabra de Dios y permaneciendo cerca de Jesús y del Espíritu Santo. Otro gran miedo con el que todos luchamos es el temor al rechazo. Las redes sociales muestran cuánto anhelan las personas ser aceptadas. Muchos basan su autoestima en plataformas como Facebook, Instagram o YouTube. Pero ninguna de esas plataformas puede decirte quién eres en Cristo. El único que puede revelarte tu verdadera identidad es el Espíritu Santo. Cuando tememos la opinión de los demás, somos capaces de hacer cualquier cosa para ser aceptados y evitar el rechazo. Todos debemos identificar nuestros miedos, enfrentarlos y conquistarlos. 1. ¿Cuál es mi miedo? 2. ¿Cuándo comenzó este miedo? (Quizá desde la niñez). 3. ¿Cómo está afectando mi vida, mi familia y mi relación con Dios? 4. Señor, ¿cómo me libero de este miedo? 1 Juan 4:18. Lo opuesto al miedo es el amor. La Biblia nos enseña que el temor está ligado a la idea de castigo. Si pasamos la vida teniendo miedo de Dios y de cómo va a castigarnos, entonces hemos perdido completamente el verdadero significado de la salvación y del amor de Dios. Reflexionemos en esto: Dios no nos llamó a vivir esclavizados por el miedo, sino perfeccionados en su amor. La entrada ¿A qué le tienes miedo? – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
La ruta de la bendición Por: Pastor Iván Pirela La mayor preocupación de un padre no es el presente, sino el futuro de sus hijos: que les vaya bien, que se desarrollen y que alcancen su propósito, porque creemos que Dios tiene un plan para ellos. La gran pregunta es esta: ¿cómo podemos los padres convertirnos en colaboradores de ese propósito y no en obstáculos de su destino? Efesios 6:1–3.  En estos versículos, Dios nos dejó un mapa completo para la familia. No es suerte. No es casualidad. Es un modelo. Cuatro palabras que forman una cadena de éxito y bendición para la vida de un hijo. Si un eslabón se rompe, el destino se altera. Recorramos esta ruta: 1. Obedecer (La instrucción). Juan 14:15. La ruta comienza con la instrucción. Debemos entender algo fundamental: la obediencia no es un instinto. Nadie nace sabiendo obedecer; es una habilidad que nosotros, como padres, debemos entrenar. Ese aprendizaje ocurre en tres etapas claras: Primero, obedecen porque se les dice (autoridad). Luego, obedecen porque lo entienden (razón). Finalmente, obedecen porque comprenden que les conviene (sabiduría). Este es el corazón de la disciplina: un hijo que no aprende a respetar la autoridad en casa será quebrado por la autoridad de la vida. Nuestro trabajo no es evitarles reglas, sino prepararlos para la realidad. 2. Honrar (La actitud). La obediencia, por sí sola, puede volverse mecánica. Por eso el segundo eslabón es la honra. La honra es reconocer el valor del otro. La honra es el nivel superior: obedecer con el corazón. Aquí muchos fallamos, porque la honra no se impone por decreto; la honra se absorbe. Nuestros hijos aprenden a honrar observando cómo papá y mamá se honran entre sí y cómo honran a sus propios padres. Si no hay honra en casa, la obediencia será un uniforme que se quitarán en cuanto crucen la puerta. 3. Bienestar y disfrute (La protección). Cuando un hijo camina en obediencia y honra, llega al tercer eslabón: el bienestar. A veces tememos que los límites quiten la felicidad a nuestros hijos. Pero en el diseño de Dios, la obediencia no quita la felicidad: la protege. 4. Larga vida (El destino). Finalmente, la ruta llega a su destino: larga vida. Y no hablamos solo de sumar años, sino de la calidad del camino. Un hijo con estos eslabones bien forjados evita los caminos de autodestrucción. Construye un futuro sólido porque sabe quién es y a quién responde. Para que esta ruta se mantenga firme, necesitamos entender qué sostiene la estructura: el hogar. La palabra hogar proviene del latín focāris, que significa fuego. Dios nos dio un hogar no solo como un techo, sino como el lugar donde mantenemos encendido el fuego de Su amor y de Su verdad. Como padres intencionales, nuestra labor más sagrada es ser guardianes de ese fuego, asegurándonos de que las llamas de la identidad y el propósito nunca se apaguen. Nadie puede reemplazar nuestro lugar. Ni la escuela, ni la iglesia, ni un psicólogo, ni una pantalla. Dios nos confió la sagrada tarea de ser guardianes del propósito de nuestros hijos. La entrada La ruta de la bendición – Ps. Iván Pirela se publicó primero en Comunidad de Fe.
Al límite Por: Pastor Santiago Lalama Génesis 18:14. Sara y Abraham tenían una promesa de Dios sobre su descendencia. El pequeño detalle era que no tenían hijos, ya eran ancianos y Sara era estéril. Santiago 2:23. Aquí nos habla de un hombre con una conexión profunda con el Padre. Además, Sara es recordada por su confianza en Dios y su participación crucial en el cumplimiento del plan divino. Aunque su vida no fuera fácil. Génesis 12:1–2 (NTV). No debemos temer cuando los propósitos de Dios toman una dirección distinta a nuestro entendimiento. Dios sabe lo que hace. Abraham y Sara vivieron como extranjeros, incluso en Egipto sostenidos solo por la fe. Cuando Dios dio la promesa, Abraham tenía 75 años y Sara 66. Humanamente imposible. No fueron una pareja perfecta, pero sí una pareja escogida por Dios, a pesar de sus errores, porque Dios no busca perfección, busca resiliencia, persistencia y obediencia. Génesis 15:1–4 (NTV). Muchas veces dudamos de lo que Dios puede hacer en nuestras vidas y pensamos que las promesas increíbles son solo para otros. También hay un tiempo de espera. Ahora habían pasado 24 años desde la primera promesa. Génesis 17:16–19 (NTV). Abraham rio. Era una risa incrédula, como diciendo: “Esto es imposible”. ¿Cuántos hemos pensado lo mismo? El milagro no llegaba y la desesperación los llevó a tomar una mala decisión: Génesis 16:2 (NTV) Dios no necesita que le echemos una mano. Dios necesita que le creamos y confiemos en su Palabra. Ismael fue el resultado de una decisión fuera del plan perfecto de Dios. Dios no se olvida de sus promesas. Dios está atento incluso a los pensamientos y anhelos del corazón. Hoy Dios te pregunta: ¿Hay algo imposible para mí? Génesis 21:1-2. (NTV). Dios siempre cumple sus promesas, pero no antes ni después, sino en el tiempo perfecto. Génesis 21:9–10 (NTV). Sara entendió que Ismael representaba un riesgo para la promesa. Debemos cuidar las promesas de Dios y sacar de nuestra vida todo lo que las pone en peligro. LA PRUEBA FINAL DE LA FE GÉNESIS 22:1–2. 9-14 (NTV). Dios probó la fe de Abraham pidiéndole la vida de Isaac. Esto se llama rendición. Abraham preparó el altar y entregó su promesa. Justo en el momento más crítico, Dios habló. Tal vez estás al límite hoy. Ahí es donde Dios te va a hablar. Él es JEHOVÁ JIREH: “El Señor proveerá.” En el momento de mayor crisis, Dios va a proveer. No temas estar al límite, porque ahí el Señor proveerá para tu vida. La entrada Al límite – Ps. Santiago Lalama se publicó primero en Comunidad de Fe.
Una cosa más… Por: Pastor Rolando Rodríguez Terminando los 21 días de ayuno y oración, veamos algunas enseñanzas más sobre el ayuno: 1. Ayunar suelta cargas. Isaías 58:6a. La Palabra nos enseña que el ayuno no es solo abstenerse de comida, sino un acto espiritual para liberar el alma. No es saludable vivir cargado emocional, espiritual o mentalmente. Usted tiene un Dios poderoso que puede ayudarle. Entregue sus cargas a Dios como si no fueran suyas, porque en realidad son de Él. 2. Ayunar apresura la respuesta de Dios. Daniel 10:12–13. El ayuno, acompañado de oración, abre camino para que la respuesta de Dios se manifieste. Tenemos un enemigo espiritual que se opone al mover de Dios en nuestra vida. A través del ayuno se acelera, adelanta y despeja el camino para la respuesta de Dios. 3. Ayunar trae la protección de Dios. Esdras 8:23 (NTV). No hay nadie mejor para cuidar y protegernos que nuestro Señor, pues Él ve lo que nadie más puede ver. Pídale protección por aquello que más valora y aprecia. Que Él guarde su salida y su entrada. Suelte el temor y comience a confiar en Dios miestras ayuna. 4. Ayunar libera de demonios y de ataduras espirituales. Mateo 17:21 Existe un mundo espiritual real, aunque no siempre lo podamos ver y algunos luchan con opresión espiritual sin darse cuenta de ello. Lo espiritual se enfrenta con armas espirituales. El ayuno, acompañado de oración, es un arma poderosa contra las fuerzas del mal. Es tiempo de hacer huir aquello que lo ha tenido huyendo por tanto tiempo. 5. Ayunar nos hace recibir dirección de Dios. 2 Crónicas 20:3. Cuando no sepa qué hacer, cuando deba toar decisiones el ayuno es una respuesta bíblica. Pida dirección al Dios de los cielos. Cuando los moabitas y amonitas se levantaron contra Josafat, Dios les dijo: “Salgan a la batalla y quédense quietos.” Ellos obedecieron, adoraron a Dios y ganaron la batalla. El ayuno trae confirmación y claridad. 6. Ayunar antes de comenzar algo grande. Mateo 4:1–2. El ayuno prepara el corazón antes de nuevos comienzos. Jesús mismo ayunó cuarenta días antes de comenzar su ministerio. El ayuno purifica las motivaciones, aclara las intenciones y conecta nuestro corazón con el propósito de Dios. Pocas cosas nos acercan tanto a Dios como el ayuno. La entrada Una cosa más… – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
¿Qué quiere Dios de tu ayuno? Por: Pastor Martín Holguín La mayoría de nosotros sabemos por qué entramos en un ayuno y qué esperamos al terminar el mismo. Pero, ¿sabemos qué es lo que Dios quiere de nuestro ayuno? El propósito más grande que Dios tiene para nosotros es que lleguemos a ser como Jesús. Ser cristianos no se trata solamente de “ir al cielo” cuando muramos. Es mucho más que eso. Dios desea que Su Reino se establezca en nuestras vidas. La “constitución de este Reino” está claramente descrita en Mateo capítulos 5 al 7, en elSermón del Monte, donde Jesús nos enseña que debemos apuntar a una sola meta: que nuestra vida sea transformada y lleguemos a ser como Jesús, el Rey de este Reino. Al tener un encuentro real con Jesús, y deja de ser solo un personaje histórico o una imagen sangrienta en una iglesia para nosotros, los ojos de nuestro corazón son abiertos y entendemos Su amor y sacrificio, entonces, nuestro propósito es seguirle. Y seguirle significa obedecerle, tomar nuestra cruz, morir a nuestros deseos y buscar ser como Él. Romanos 8:29 (NTV). 1 Juan 2:6 (NTV). “Ser como Jesús” es mucho más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, en nuestras propias fuerzas es imposible. Estamos llenos de impulsos que constantemente se oponen a esta meta. Pero gracias a Dios, no estamos solos. Tenemos la mejor ayuda: el Espíritu de Dios. Recordemos que, aunque Jesús ya no está físicamente con nosotros, Su Espíritu sí lo está. ¡SOMOS SU TEMPLO! Gálatas 5:16–17 (NTV). Aquí es donde entra el ayuno, porque nuestra carne se alimenta constantemente de todo lo que entra por nuestros sentidos. No necesitamos hacer ningún esfuerzo para que la cultura de este mundo nos arrastre en su corriente. La cultura es como un río: aunque no hagamos nada, ya nos está llevando con ella. Este mundo nos está formando constantemente, y si no estamos siendo formados intencionalmente por Jesús, lo más probable es que algo o alguien nos esté formando, aunque no nos demos cuenta. Romanos 8:12–13 (NTV). Romanos 8:6 (NTV). ¿Cómo vivimos esto en lo cotidiano? Teniendo comunión diaria con el Espíritu Santo, dejándonos influenciar por Él y alimentando nuestra mente con lo correcto. Así permanecemos con Jesús 24/7. No podremos escuchar la voz del Espíritu si nuestra mente está constantemente llena de distracciones: películas, juegos, series, redes sociales y ruido. El ayuno nos ayuda a callar la carne para escuchar mejor al Espíritu. Y así, poco a poco, ser formados a la imagen de Jesús. Esto es lo que Dios quiere para nosotros a través de este tiempo de ayuno. La entrada ¿Qué quiere Dios de mi ayuno? – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
El ayuno verdadero Por: Pastor Danny Serrano La Palabra de Dios nos enseña que existen tres disciplinas cristianas que debemos practicar en secreto, conforme a Mateo 6: dar, orar y ayunar. Jesús nos instruye claramente: “Que lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu izquierda” (al dar). “Cuando ores, entra en tu cuarto y ora en secreto”. “Cuando ayunes, no lo hagas para ser visto por los hombres”. Isaías 58:3–10 (NTV). El ayuno trae recompensa, cuando es el ayuno correcto. ¿Qué es el ayuno? El ayuno es abstenerse de alimentos con el propósito de apartarse para buscar a Dios. Si durante el ayuno no buscas a Dios, no es ayuno, es solo una dieta. No se trata de bajar de peso, sino de buscar alimento espiritual. El ayuno implica tres cosas: 1. Abstenerse. Daniel 1:8. Daniel tenía el mejor banquete disponible. Aun así, decidió abstenerse. Abstinencia significa mantenerse lejos de algo. De hecho, el verdadero cristianismo es abstinencia. Hoy muchos han reducido su fe a un cristianismo “light”, creyendo que, como Cristo ya padeció, podemos vivir de cualquier manera. Pero eso no es bíblico. Cuando le decimos sí a algo, automáticamente le decimos no a otra cosa. 1 Tesalonicenses 5:28 (NTV). Este ayuno debe ser intencional, diciendo NO a hábitos pecaminosos que, tal vez, hemos practicado por años. Decirle no a la comida es aprender a decirle no a la carne. Ayunar es someter la carne para que el Espíritu Santo nos dé victoria en áreas donde no hemos podido avanzar. 2. Apartarse. Mateo 6:18 (NTV). El principal motivo del ayuno es apartarse para estar con Dios. Si estar a solas con el Señor no es suficiente motivación, es una señal de que aún no lo conoces profundamente. Al apartarnos le decimos al Señor: “Tú eres la persona más importante en mi vida.” Los que muestran su ayuno en público ya reciben su recompensa: la aprobación de otros. Alimentarse. Gálatas 5:16–17. Tú decides qué será más fuerte en tu vida: la carne o el espíritu. Siempre ganará el que esté mejor alimentado. Jesús mismo dejó de comer por 40 días y se alimentó de la Presencia de Dios. Juan 6:55–56 (NTV). ¿Qué buscamos en el ayuno? La persona de Dios. La presencia de Dios. La voluntad de Dios. Siete razones bíblicas para ayunar: Orar – Lucas 5:16 Conocer la voluntad de Dios – Daniel 2 Para una misión especial – Lucas 4 Arrepentirnos – Joel 2:12 Echar fuera demonios – Mateo 19:21 Dominar nuestro cuerpo, mente y emociones – 1 Corintios 6:12 Recibir sanidad física. La entrada El ayuno verdadero – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
Promesa vs. proceso Por: Pastor David Ingman Recientemente escuché una frase que resonó profundamente en mi corazón. Decía así:«Mientras resistas el proceso de Dios en tu vida, nunca alcanzarás Sus promesas». Siempre he creído en el cumplimiento de las promesas de Dios, tanto en mi vida como en la vida de otros. Sin embargo, al mirar atrás, comencé a recordar cuántas veces resistí el proceso por el cual Dios quería que pasara para poder llegar a mi Tierra Prometida. Deuteronomio 1:1–3 (NVI). Ahora, por favor, comprende lo que la Palabra de Dios nos está diciendo. Un viaje que debía haber tomado solo unos días terminó convirtiéndose en un recorrido de más de cuarenta años. A causa de la terquedad, la rebelión, el miedo y la desobediencia, los israelitas multiplicaron su tiempo de viaje hacia la Tierra Prometida; pudieron haber llegado unas veinte veces antes de lo que realmente les tomó. Entonces: ¿Por qué tantos cristianos se desaniman y dejan de creer que las promesas de Dios se cumplirán en sus vidas antes de llegar a la meta? Porque no quieren pasar por el proceso del viaje, un proceso que inevitablemente incluye dificultades, pruebas y cambio. Muchas veces, nosotros, la Iglesia, nos alejamos de las promesas de Dios por la desobediencia, la duda, la falta de perdón, los motivos impuros, el orgullo y el pecado no confesado. En esencia, vivimos en contra de la voluntad de Dios o simplemente dejamos de confiar en Él. Filipenses 2:12. Pablo no estaba diciendo que debían esforzarse para ganar la salvación, sino que debían vivirla activamente, demostrando el poder transformador de la gracia de Dios en su vida diaria. Mostrando reverencia, asombro y diligencia, mientras cooperan con el Espíritu Santo para madurar espiritualmente y honrar a Cristo, sin miedo de perder la salvación. El mensaje de Pablo es claro: no traten de evitar el proceso del Espíritu Santo en su caminar con Jesús. Eso mismo nos dice el Señor hoy: entrégalo todo a Él. Fluye con el proceso de tu salvación, sin importar cuán difícil sea, y haz de la obediencia la prioridad número uno de tu vida, sin importar el sacrificio que implique. Algunos, al igual que Pedro, podemos pensar que ya hemos pagado el precio y que el proceso ha terminado. Pero leamos este pasaje: Lucas 18:28–34. En ese momento, los discípulos aún no comprendían el proceso, ni la preparación por la que estaban por pasar. Sin embargo, estaban a punto de ser testigos del proceso de transformación que Jesús mismo atravesaría. De la misma manera, como creyentes, el proceso que vivimos en nuestro caminar diario de salvación incluye ser pulidos y despojados de la desobediencia, la idolatría, el orgullo, la rebeldía, la incredulidad, la falta de perdón y la falta de arrepentimiento. Porque solo a través del proceso, Dios nos prepara para alcanzar Sus promesas. La entrada Promesas vs proceso – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Una sola vía Por: Pastor David Ingman Al viajar en automóvil, seguramente has visto señales de tránsito que dicen: “Una sola vía”. Lo que esta señal significa es muy claro: hay un solo camino. Una vez que entras, no hay vuelta atrás. No es una pregunta de opción múltiple ni una señal con alternativas. No. Es la ley. De la misma manera ocurre con el Reino de Dios. Si decidimos entrar, primero debemos hacerlo por la entrada de Dios, no por la nuestra. Juan 14:5-6. A lo largo de la historia, el mundo ha intentado conectarse con un poder superior —a quien conocemos como Dios el Padre— por medio de múltiples religiones y dioses: “Todas las religiones son caminos para llegar a Dios.” Sin embargo, a la luz de la Palabra, entendemos que esa afirmación no concuerda con la verdad bíblica, pues solo hay un camino al Padre, al Dios verdadero y todopoderoso, y ese camino es Jesucristo, el hijo de Dios. Juan 10:9. Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Los verdaderos creyentes adoramos a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La Biblia nos enseña que el enemigo ha venido para “robar, matar y destruir”, y eso incluye nuestra preciosa fe y nuestra salvación eterna. En este mismo momento existe una guerra espiritual, cuyo objetivo es confundir los corazones y apartarnos de la verdad. La estrategia del enemigo es sembrar caos y engaño. La historia de la Navidad no es solo un relato conmovedor sobre un bebé indefenso nacido en un pesebre; es el inicio de un legado eterno del Rey de reyes (Apocalipsis 19:16). Pero, hoy estamos viendo una creciente persecución contra el cristianismo en todo el mundo. El principal ataque proviene del islam, que consideran herejes e impíos a cristianos y judíos por rechazar las enseñanzas de su profeta Mahoma. Existe una campaña para convertir al mundo a la fe islámica radical que se basa en la venganza, la amrgura, el odio, la violencia y el asesinato. Jesús proviene del linaje de Abraham y David. Abraham tuvo dos hijos: Isaac, el hijo legítimo de la promesa e Ismael, el hijo ilegítimo. De este último, descienden las culturas islámicas actuales. La Escritura describe a Ismael y a su descendencia de esta manera en Génesis 16:12: “Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él; y delante de todos sus hermanos habitará.” Algunas versiones lo describen como “un asno salvaje”, lo cual simboliza obstinación e ira descontrolada. En contraste, la Biblia presenta a Jesús como el Príncipe de Paz. Mientras que el Corán, el libro sagarado del islam, describe a Alá como un dios de guerra, la Biblia —tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento— revela a Jehová como un Dios de amor, y a Cristo como el Príncipe de Paz. No necesitamos ser convertidos ni radicalizados. ¡Ya somos hijos del Dios Altísimo! Juan 14:6. La entrada Una sola vía – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
¿Qué buscas? Por: Pastor Rolando Rodríguez Todos, en algún momento de la vida, buscamos algo: propósito, dirección, paz, seguridad. Pero, ¿sabías que Dios mismo nos enseña qué es lo que debemos buscar? 1. Buscar a Dios. Amós 5:4. Isaías 55:6–7. Buscar a Dios trae vida. Búscalo ahora, mientras Él pueda ser hallado. Para buscarlo, debo abandonar el pecado y los pensamientos malos. Solo en Dios hay misericordia verdadera. Dios es un Dios de perdón y solo Él puede limpiar toda maldad de nuestra vida. 2. Buscar primero el Reino de Dios. Mateo 6:33. Buscar su Reino debe ser nuestra prioridad. ¿Y qué significa buscar su Reino? Significa desear que Dios, sus principios y su voluntad se manifiesten en todas las áreas de nuestra vida: familia, trabajo, estudios, decisiones, proyectos y relaciones. Romanos 14:17. Buscar el Reino es buscar: lo justo, lo que da paz, lo que produce gozo; en la familia, trabajo, estudios, negocios, vacaciones… en todo. Significa no mentir, no robar, no engañar, no aprovecharse, no ser injusto ni hacer trampas. 3. Buscar la paz. Salmos 34:14. Hay paz cuando obedezco la Palabra. Hay paz cuando trato bien a los demás. Hay paz cuando obedezco las leyes humanas. Hay paz cuando pago lo que debo. Hay paz cuando no devuelvo mal por mal, es decir, cuando no me desquito. 4. Buscar a los perdidos. Ezequiel 34:4–5a. Dios quiere que busquemos y cuidemos a las ovejas: fortalecer al débil, curar al enfermo, vendar al quebrantado, traer de vuelta al que se ha descarriado, no tratar con dureza ni violencia a los demás y no enseñorearse de nadie. Ahora, ¿Qué NO debemos buscar? 1. No buscar tesoros terrenales como prioridad. Mateo 6:19 (NVI). No es malo tener bienes, pero no deben ser nuestra razón de vivir. Si Dios te permite tener algo, es para un propósito: hacer el bien. 2. No buscar ayuda en “Egipto” (el mundo). Isaías 31:1. No pongas tu confianza en el mundo, en la gente ni en tus habilidades. Busca primero a Dios. Que lo primero que busques, sea del Señor. La entrada ¿Qué buscas? – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Un corazón agradecido Por: Pastor David Ingman. Estamos experimentando un tiempo de confusión, caos, división e ingratitud, como nunca antes en la historia. Y no solo el mundo está siendo afectado, sino que esta actitud también se ha infiltrado en la Iglesia. ¡Hay una plaga de ingratitud y un sentimiento de “derecho” que ha envuelto este mundo! Pero la Buena Noticia es que sabemos que Dios está en Su trono y que, en Su soberanía, Él tiene un plan mucho más grande que cualquier plan que el hombre pueda imaginar. (Romanos 8:28). ¡Así que todos podemos esperar que algo bueno suceda! En los Estados Unidos, se celebra cada noviembre “Thanksgiving” (El Día de Acción de Gracias). En la primera celebración, oraciones y agradecimientos fueron ofrecidos al Dios Todopoderoso del cielo y de la tierra, por Su bondad hacia los peregrinos ingleses y hacia los pueblos indígenas de Norteamérica. Hasta el día de hoy, 404 años después, el pueblo de los Estados Unidos continúa celebrando este solemne feriado. (Salmos 136:1, NTV). ¡La actitud de acción de gracias es eterna! Es un mandamiento bíblico dado por Dios al hombre. La palabra agradecimiento significa “el sentimiento de estar feliz o agradecido por algo que alguien ha hecho por ti”. Veamos algunas razones bíblicas por las cuales debemos dar gracias a Dios: 1. Porque Él es fiel y Su amor no falla. Salmos 92:1-2 (NTV). Cuando recordamos la fidelidad y el amor de Dios hacia nosotros, nuestro conocimiento y amor por Él crece cada día más. 2. Porque Él es nuestra fuerza y nuestro escudo. Salmos 28:7 (NVI). 3. Porque Él ha hecho maravillas en nuestra vida. Salmos 9:1-2 (NVI). El agradecimiento a Dios debe ser siempre intencional. 4. Porque Su amor y Su fidelidad permanecen para siempre. Salmos 100:4-5 (NVI). Nuestra vida diaria debe desbordarse de agradecimiento: día y noche, en nuestra vida personal, en nuestro matrimonio, en nuestros hijos, en nuestro trabajo o carrera. ¡Nuestros días deberían comenzar y terminar con agradecimiento! Y, por supuesto, lo más importante es que nos conectamos con Dios en alabanza y adoración a través de un corazón agradecido. Salmos 139:14 (NVI). “Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo. ¡Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien!” Este último versículo es especialmente significativo. Muchos de nosotros no nos agradábamos a nosotros mismos antes de conocer a Jesús. y quizá incluso ahora seguimos luchando con ello. A veces luchamos para valorar la forma única y maravillosa en que Dios nos hizo. Pero cuando damos gracias a Aquel que nos creó, nuestra perspectiva cambia y podemos recordar la poderosa verdad de que fuimos hechos a imagen de Dios. La entrada Un corazón agradecido – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Ciudadanos del Reino Por: Pastor Danny Serrano Hoy es un día especial, de una gran oportunidad. En este tiempo de consulta popular en Ecuador, es un buen momento para mostrarnos como ciudadanos del reino. Quisiera hablarles de tres características de un ciudadano del Reino de Dios: 1. Sabe que Dios es el rey. Mateo 6:10. Un ciudadano del Reino reconoce que Dios es el único que puede guiar su vida, acepta Su voluntad. No es una lucha, es descanso. Cuando reconocemos que Dios gobierna este Reino, nuestra dependencia no está en un hombre, sino en Él. Cuando reconocemos que Él guía nuestro caminar, obedecer Su voluntad deja de ser un peso y se convierte en un gozo. Confiar en nuestro Rey trae paz, esperanza y libertad. Ya no peleamos contra conceptos equivocados ni contra principios contrarios a nuestra constitución, que es la Palabra de Dios. 2. Es sal y luz. Mateo 5:13-15 (NTV). Hoy no podemos callar. Debemos aprovechar la oportunidad que Dios nos da para decidir en esta consulta popular. Estamos llamados a brillar, a ser guía, a ser luz, a llevar la esperanza que viene de nuestro Rey. Este es el tiempo en el que una generación llena del poder del Espíritu Santo debe establecer nuevas leyes y una nueva constitución. ¿Dónde están los abogados, doctores, empresarios, profesionales y líderes que con temor de Dios pueden postularse para participar en el establecimiento de la nueva constitución? ¡Hoy es el momento! La luz de Jesús en nosotros es lo que hará la diferencia. No se trata solo de orar, sino también de actuar para transformar una nación. 3. Protege el Reino. 2 Samuel 23:8-12. Debemos entender que estamos en guerra, una guerra espiritual. Deja de luchar con tus puños y empieza a luchar con tus rodillas. Si sabes que Dios te ha puesto en esta tierra llamada Ecuador para establecer Sus principios y valores, ¡debes aprender a defenderlos! Como los valientes de David, que defendieron al pueblo y al reino Santiago 4:17: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” 1 Timoteo 2:2 (NTV): “Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.” La entrada Ciudadanos del Reino – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
Hábitos que debilitan tu fortaleza espiritual Por: Pastor David Ingman No creo que ningún cristiano pierda contra el diablo porque este sea más fuerte que nosotros, sino porque a veces nos volvemos espiritualmente débiles, y él se aprovecha de esa debilidad. Cuando eso sucede, entra con su estrategia: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir…” (Juan 10:10) Hablemos de cuatro malos hábitos que nos debilitan espiritualmente: 1. El mal hábito de descuidar la oración y la Palabra. Mateo 26:41. Esta negligencia implica simplemente “dejarse ir”, y no proteger tu tiempo con Dios. ¡Deja de tratar la Palabra y la oración como algo ocasional, y sé INTENCIONAL! Jeremías 29:13. Jeremías nos recuerda que lo encontraremos cuando lo busquemos con todo el corazón. 2. El mal hábito de alimentarse de influencias mundanas. Romanos 12:2. Si la mayoría de lo que ves, escuchas o consumes cada día, está alejado de Dios y Su Palabra, inevitablemente te debilitarás espiritualmente.  (Mateo 12:34) Todo lo que permites entrar a tu corazón y mente a través de los ojos y oídos deja una huella en tu alma. Con el tiempo, esto adormecerá tu sensibilidad a la voz del Espíritu Santo. No puedes llenar tu mente con lujuria, chismes y negatividad toda la semana y luego esperar “oír” la voz de Dios o estar encendido por Él. 3. El mal hábito de aislarte de la comunidad cristiana. Hebreos 10:25. El diablo ama aislar a los creyentes para que se enfríen. Si tu única fuente espiritual es ver un sermón en YouTube una vez por semana, te estás perdiendo la fortaleza que viene de caminar con otros creyentes. Proverbios 27:17. Muchas veces las personas están solas simplemente porque eligen caminar así, y eso abre la puerta a la ofensa y otras influencias espirituales negativas. Necesitamos a quien rendir cuentas, un hermano o hermana maduro en la fe que pueda entender nuestras luchas. Alguien que pueda mirarte a los ojos y preguntarte sinceramente: ¿Cómo está tu alma? 4. El peligro de tolerar el pecado secreto y la ofensa. Salmos 66:18. El pecado secreto es como una fuga lenta en una llanta: poco a poco te roba la fuerza y la llenura del Espíritu Santo. El pecado oculto te roba la confianza, la valentía, la intimidad con Dios y tu capacidad para discernir entre el bien y el mal. Te lleva a esconderte de Dios y evitar la oración y la comunión. Terminas caminando en las sombras en lugar de en la luz. Pero hay buena noticia, no necesitas vivir en la prisión de los secretos: Proverbios 28:13. A veces no se trata solo de “un gran pecado”, sino de la ofensa o el resentimiento que guardas en tu corazón. La falta de perdón abre una gran puerta al enemigo y bloquea tu propio perdón. Mateo 18:34-35. Muchas personas pierden el fuego de Dios por causa de la ofensa. Tal vez no sea fornicación o adulterio, pero la amargura también roba tu relación con Dios. Es el momento de cambiar esos hábitos malos y fortalecer nuestro espíritu y relación con Dios. La entrada Hábitos que debilitan tu fortaleza espiritual – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Apagando la lucha y la contienda Por: Pastor David Ingman Santiago 3:13-17. Aquí, el hermano del Señor, Santiago, nos habla de dos tipos de sabiduría: la sabiduría terrenal, falsa y egoísta, marcada por la envidia y la ambición y la sabiduría celestial, verdadera, que se manifiesta en humildad, paz y buenas obras. Santiago se dirigía a cristianos que enfrentaban conflictos internos y discordia en sus comunidades. En pocas palabras, estaba diciendo que las personas verdaderamente sabias viven con humildad, dejando de lado el orgullo para servir a los demás. Al ver las horribles noticias en los medios, podemos notar cuán maligno es nuestro enemigo, el diablo, y cómo ha planeado cuidadosamente dividir, destruir, corromper, causar división, discordia y contienda por medio de toda obra maligna posible. También pienso en la Iglesia, llamada a ser sal y luz en este mundo; en nuestras familias, amigos y seres queridos que aún necesitan conocer a Jesús. Pienso en lo cerca que estamos del rapto de la Iglesia y en cuán diligentes debemos ser para alcanzar las almas que aún permanecen en la oscuridad. Pero, tristemente, también reflexiono en la actitud mezquina que a veces se manifiesta en algunos hermanos y hermanas en Cristo, más preocupados por si pueden celebrar el “Día de los Difuntos”, que por las almas que necesitan salvación. ¡¿Qué nos ha pasado?! ¿Dónde quedaron nuestros valores, metas e identidad cristiana? ¿Dónde está el fuego que nos distinguía como Iglesia de Cristo? Gálatas 5:14-15 (NTV). Mateo 22:36-40 (NTV). Estas leyes fueron dadas en el Antiguo Testamento, y Jesús las confirmó en el Nuevo. Creo firmemente esto: si una persona ha nacido de nuevo verdaderamente, recibe una nueva naturaleza que ama a las personas. 2 Corintios 5:17. Cuando realmente nacemos de nuevo, nuestra naturaleza cambia, y con ese cambio somos capacitados para amar a los demás como Dios los ama. Aun con sus defectos y debilidades, surge dentro de nosotros una pasión llena de misericordia, amor y empatía, que nos permite amar de una forma que antes jamás podríamos haberlo hecho. Si realmente hemos “nacido de nuevo”, debe haber evidencia de ello en nuestra vida. Proverbios 6:16-19. Es interesante que la Biblia mencione la división y la contienda como cosas que Dios aborrece. Debemos pedir al Espíritu Santo que nos revele por qué Dios odia tanto la lucha y la discordia, y entender que la Iglesia solo será verdaderamente efectiva cuando esté unida en Espíritu y en Verdad. ¿Por qué son tan peligrosas la lucha y la contienda para el Cuerpo de Cristo? Porque dañan la unidad, obstaculizan el crecimiento espiritual y el servicio, y debilitan el testimonio de la Iglesia ante el mundo. Estos conflictos crean división, permiten que la amargura se arraigue y limitan la capacidad de los creyentes para servir a Dios eficazmente, desviándolos hacia comportamientos mundanos en lugar de vivir en el Espíritu. La entrada Apagando la lucha y la contienda – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
No te acostumbres Por: Pastor Rolando Rodríguez Ezequiel 11:12: “Entonces sabrán que yo soy el Señor. No han seguido mis estatutos ni han cumplido con mis leyes, sino que han adoptado las costumbres de las naciones que los rodean.” No te has preguntado alguna vez: ¿Por qué las cosas no van bien? ¿Por qué no veo más de Dios en mi vida? Tal vez nos hemos acostumbrado a ciertas cosas que no agradan a Dios. Hay costumbres en el mundo que son pecaminosas y que Dios aborrece, aunque a veces las practiquemos sin darnos cuenta del daño espiritual que nos causan. Estas prácticas traen maldición a nuestras vidas y nos alejan del propósito divino. Deuteronomio 18:9-12 (NTV). Por causa de estas costumbres abominables, Dios echó de la tierra prometida a las naciones que estaban antes que Israel. El fundador de la Iglesia Satánica dijo una vez: “Me alegra que los padres cristianos permitan a sus hijos adorar al diablo al menos una noche al año. Bienvenidos a Halloween.” Esto nos debe hacer reflexionar profundamente. Algunas de estas costumbres y prácticas incluyen: – Celebrar Halloween – Participar en fiestas dedicadas a ídolos (como el Inti Raymi) – Consultar horóscopos – Practicar chamanismo o hacerse “limpias” – Adivinación – Usar y confiar en amuletos para la suerte – Lectura de cartas, tabaco, té, o la palma de la mano – Ser supersticioso – Practicar yoga o meditación trascendental Hay advertencias claras en la Palabra de Dios: Deuteronomio 4:19 (NTV). Hechos 15:28-29 (NTV). Salmo 106:28-29 (NTV). Los israelitas, aun conociendo al Señor, se mezclaron con los paganos y adoptaron sus malas costumbres, desobedeciendo los mandamientos de Dios. Tal vez hemos hecho lo mismo. Si seguimos las costumbres del mundo solo porque “todos lo hacen”, dejamos de ser luz y bendición para los demás. Jeremías 15:19. ¿Qué costumbres hemos practicado que son ofensivas a Dios? Es momento de reflexionar, arrepentirnos y apartarnos de todo aquello que no agrada al Señor. Recordemos que fuimos llamados a ser santos y diferentes, no a imitar al mundo. La entrada No te acostumbres – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Fe para el cambio radical Por: Pastor Samuel Rodríguez Marcos 5:21–34. Vers. 23-27. Esta mujer no era parte del programa, no era suturno, pero, aun así,recibió su milagro! Porque la fe no espera su turno ni su temporada. La fe no espera a que tu nombre sea llamado.  La fe que provoca un cambio radical interrumpe temporadas, desestabiliza sistemas y activa lo “de repente”. Hay dos tipos de personas: los que esperan que las cosas sucedan y los que hacen que las cosas sucedan. Y los que hacen que las cosas sucedan son los que caminan por fe. La mujer con flujo de sangre no esperó un “de repente”, sino que hizo que su “de repente” sucediera, rompiendo el momento que todos creían inmovible. Hebreos 11:1. La fe hace que las cosas sucedan. Todos los que se mencionan en este capítulo no esperaron lo de repente, ¡ellos lo provocaron! Jesús pagó el precio en la cruz y resucitó, no para que mueras esperando, sino para que vivas ocupando Sus promesas. 1 Juan 5:4 (NTV). Muchos esperan a que todo sea perfecto para dar un paso de fe, pero, no importa en qué temporada estés, ni lo que tu familia esté atravesando. Si estás “sangrando”, quebrantado o destrozado, pero tienes fe, entonces esa fe está operando en ti, contigo, por ti y a través de ti. Marcos 5:28. La fe que provoca un cambio radical habla y declara. Tus conversaciones con Dios importan. Pero después, la conversación más importante es la que tienes contigo mismo. Marcos 5:34. La fe que provoca un cambio radical libera identidad. Cuando la mujer reconoció que fue ella quien tocó a Jesús, Él respondió públicamente: “Hija.” Cuando rompes la multitud en tu mente y en tu corazón Jesús revela públicamente quién eres en Él. Romanos 8:15 (NTV). La fe que provoca un cambio radical trae sanidad que despierta a la próxima generación. Después de doce años de dolor, su toque de fe detuvo el flujo al instante, preparando el escenario para el milagro de la hija de Jairo. Hasta que nuestras heridas no sean sanadas, la próxima generación permanecerá inmóvil. La generación de la mujer estaba sangrando y la generación de la niña fue declarada muerta. Nuestro trauma sin resolver retrasa la resurrección del propósito en la próxima generación. Tu sanidad es su despertar. Cuando nuestra generación rompe barreras, la próxima generación experimenta el rompimiento. Cuando una generación toca a Dios, Dios toca a la siguiente. La mujer se abrió paso entre la multitud que rodeaba a Jesús y no la dejaba llegar a Él. Nosotros, como iglesia, debemos dejar de agobiarlo con ideologías, discusiones y contiendas. El cristianismo cómodo, legalista o silencioso agobia a Jesús. En cambio, debemos hacerlo accesible a los quebrantados, los que sangran, los perdidos y no impedírselos. Malaquías 4:6 (NTV). Lucas 1:50 (NTV). Salmo 145:4 (ESV). ¡Este es nuestro tiempo de provocar un cambio a través de nustra fe! La entrada Fe para el cambio radical – Ps. Samuel Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
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