DiscoverComunidad de Fe
Comunidad de Fe
Claim Ownership

Comunidad de Fe

Author: Comunidad de Fe

Subscribed: 2,117Played: 2,119
Share

Description

Escucha y suscríbete a nuestras prédicas semanales
373 Episodes
Reverse
Santifícanos con tu verdad Por: Pastor Martín Holguín Conocemos historias tristes de personas que, aunque dicen tener a Jesús, se rehúsan a dejarse transformar por la verdad. En lugar de permitir que la Palabra guíe sus vidas, adoptan como verdad lo que el mundo les dice y terminan enfrentando las consecuencias de vivir bajo principios equivocados. Juan 17:17 (NTV). Muchos asisten a una iglesia, pero no quieren ser transformados. No se dan cuenta de que permanecen iguales porque no permiten que la verdad cambie su manera de pensar. ¿Cómo nos santifica la verdad? Para comprenderlo, necesitamos entender qué significa la santidad y por qué es tan importante. 1 Pedro 1:16 (TLA). Hebreos 12:14 (NTV) Un santo no es una imagen o estatua de alguien que vivió hace siglos, que nunca hizo una travesura y siempre tuvo cara de inocente. La santidad tampoco significa perfección absoluta. Si así fuera, sería inalcanzable. Sin embargo, Dios nos dice claramente: «Sed santos». Santo es aquel que permite diariamente que su vida sea influenciada y transformada por Jesús, quien es la VERDAD y cuyas palabras son verdad. La santidad no se alcanza únicamente mediante nuestra fuerza de voluntad. En cambio, podemos entender la santificación como un proceso en el que la influencia de Jesús transforma progresivamente nuestra vida. Cuando comenzamos a dedicar tiempo a estar con Jesús, leyendo y meditando en Su Palabra, sus enseñanzas empiezan a influir en nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Comenzamos a parecernos más a Él. Este proceso de transformación dura toda la vida y se llama santificación. La santidad es mucho más que una perfección moral inalcanzable. Ser santo significa ser diferente: no hacer lo que todos hacen ni pensar como piensa todo el mundo. Significa ser apartado para un propósito divino, un instrumento en las manos de Dios. Dios es glorioso, grande y único, la fuente de toda vida y de todo lo bueno que existe. El sol es una buena metáfora de su santidad: su influencia transforma todo a su alrededor, pero acercarnos demasiado puede destruirnos, no porque sea malo, sino porque su poder es demasiado grande para nuestra condición impura. En el Antiguo Testamento, acercarse a la presencia de Dios requería pureza moral y ritual, apartándose de aquello que representaba la muerte y la impureza, como los cadáveres, ciertos fluidos corporales y la lepra. Pero la historia de Isaías nos revela algo extraordinario: «Con él tocó mis labios y dijo: “¿Ves? Este carbón te ha tocado los labios. Ahora tu culpa ha sido quitada, y tus pecados perdonados”». (Isaías 6:7). Normalmente, lo impuro contamina lo que toca. Sin embargo, el carbón encendido del altar transmite simbólicamente su pureza a Isaías. Él no es destruido por la santidad de Dios, sino transformado por ella. Cuando Jesús vino, cumplió las profecías de maneras sorprendentes. Tocó y sanó a muertos, leprosos y a la mujer con flujo de sangre. Los evangelios nos muestran que, en Jesús, la santidad no se contamina con la impureza, sino que restaura y transforma. La visión de Ezequiel 47:1-12 presenta un río que fluye desde el templo llevando vida y sanidad. Esta imagen, relacionada con el Salmo 1 y Apocalipsis 21, nos recuerda que ahora nosotros somos templo del Espíritu Santo y estamos llamados a llevar la vida de Dios a nuestro alrededor. De la misma manera, cuando dedicamos tiempo a estar con Jesús nos parecemos cada vez más a Él. Este proceso de transformación dura toda la vida y se llama santificación. La entrada Santifícanos con tu verdad – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
Consecuencias Por: Pastor David Ingman Gálatas 6:6-8 ¿Habla la biblia acerca de las consecuencias de nuestras malas decisiones? Sí. La Biblia nos enseña claramente que nuestras decisiones tienen consecuencias naturales y espirituales. Cada decisión es como una semilla, y sus resultados son como la cosecha que produce. Cuando sembramos obediencia, bondad y amor, nos encaminamos hacia una vida que honra a Dios. Pero cuando sembramos egoísmo y pecado, cosechamos dolor, dificultades y corrupción. Como cristianos, debemos comprender no solamente la importancia de tomar buenas decisiones, sino también las consecuencias que pueden surgir cuando elegimos alejarnos de la voluntad de Dios. ¡reflexiona sobre esto! Proverbios 14:12 (NVI): «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por conducir a la muerte». Principios claves sobre las consecuencias: 1. La ley de sembrar y cosechar. Gálatas 6:7-8 (NVI). Cosechamos lo que sembramos, es decir que las malas decisiones producen consecuencias negativas, mientras que sembrar para el Espíritu nos conduce a la vida. Nuestras decisiones de hoy pueden determinar los resultados que enfrentaremos mañana. Por eso, debemos pensar cuidadosamente en lo que estamos sembrando en nuestra vida. 2. Repercuciones naturales y disciplinarias. Proverbios 5:22. Aunque Dios nos ofrece perdón, nuestras malas decisiones pueden dejar consecuencias terrenales: relaciones dañadas, dolor emocional y oportunidades perdidas. El pecado puede atrapar a una persona en situaciones difíciles que son resultado de sus propias decisiones. Un ejemplo es el rey David. Aunque Dios le concedió perdón por sus pecados de adulterio y asesinato, David tuvo que enfrentar consecuencias dolorosas a causa de sus acciones (2 Samuel 12). 3. La disciplina divina. Hebreos 12:6. Dios disciplina a quienes ama. Su disciplina tiene un propósito correctivo: guiarnos de regreso a su voluntad y ayudarnos a vivir en obediencia. Por eso, no debemos ignorar la corrección de Dios ni persistir en el pecado. Su deseo es que permanezcamos firmes en la fe y fieles a su llamado, para no perder nuestra recompensa eterna. Redención y perdón: – Restauración. 1 Juan 1:9. Aun cuando nuestras malas decisiones nos causan sufrimiento, Dios nos ofrece perdón y restauración cuando confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos sinceramente. – Gracia redentora. Romanos 8:28. Dios puede obrar incluso en medio de nuestros errores y circunstancias difíciles para cumplir sus propósitos en aquellos que confían en Él. Pero recuerda: el propósito fundamental del arrepentimiento es reconciliarse con Dios y mantenerse Bien con Él. ¡Que nuestras decisiones honren a Dios y produzcan una cosecha que glorifique su nombre! La entrada Consecuencias – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Pero yo y mi casa Por: Pastor David Ingman Esta iglesia fue edificada sobre principios firmes de la Biblia. Y uno de esos principios firmes es este: “Familias fuertes edifican iglesias fuertes”. Por eso, si nuestro enemigo  puede atacar con éxito la estructura familiar y causarle daño, entonces podrá hacer lo mismo con la iglesia. Mateo 16:18. La Palabra de Dios nos da esta promesa. Así que, después de años de estudiar este tema, creo que lo que Jesús quiso decir fue que la muerte y el poder de la tumba nunca serían lo suficientemente fuertes para destruir o atrapar permanentemente a Su Iglesia. Entonces, cuando Jesús dijo “no prevalecerán”, estaba diciendo que: “Las puertas del Hades no pueden sobrepasar, conquistar ni detener el avance del pueblo de Dios”. ¡Imagínense eso! Jesús nos estaba diciendo que nosotros, la Iglesia de Dios, ¡somos imparables! Josué 24:15c: “…Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Esta proclamación es atemporal. Salió de la boca de Josué y sus palabras fueron una fuerte afirmación del compromiso de su familia de servir al Señor. Josué, como cabeza de su casa, proclamó y profetizó que, mientras él viviera, no permitiría que en su familia hubiera adoración o alianza con ninguna otra deidad. Como patriarca espiritual, ¿podía Josué dictar las acciones que tomaría su familia, así como las del pueblo de Israel? “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” es una declaración profética y una promesa de que vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo lo que suceda dentro de nuestro hogar honre a Dios. También es una oración para que los hijos que crecen en este ambiente puedan permanecer en la fe de sus padres. Aquí debemos hablar también de los hogares de un solo padre, especialmente de las mujeres que han tenido que asumir solas la responsabilidad espiritual y familiar de sus hogares. Dios también las ve, las fortalece y las llama a levantar una casa que le honre. Josué 24:15. Este es un llamado de atención a la familia cristiana moderna. Nos desafía a que los padres hagamos una declaración diaria de liderar nuestro hogar en la fe, por encima del miedo y por encima de las distracciones de la cultura moderna. A esto se le llama “liderazgo intencional”, y consiste en tres cosas básicas: Establecer un estándar. Isaías 54:13. Los padres actúan como líderes espirituales practicando la devoción constante, la oración y la integridad en el hogar, en lugar de simplemente establecer reglas sin explicación. ¿Estás dándole a tu familia el ejemplo que necesitan para vivir una vida en Jesús, o les estás impartiendo un mensaje diferente con tus acciones? Deuteronomio 6:7 (NTV). Resistir los ídolos culturales. Las familias de hoy enfrentan prioridades que compiten entre sí: riqueza, comodidad, ajetreo, entretenimiento y distracciones digitales. Estas cosas pueden convertirse en los ídolos modernos contra los que Josué advirtió al pueblo. Éxodo 20:3-5 (NTV). Tomar decisiones diarias. Servir a Dios debe ser una decisión activa y diaria, no un evento histórico que ocurrió una sola vez ni una placa cristiana en la pared utilizada simplemente como decoración. Santiago 1:22-25. Debemos decidir servir a Dios y obedecer Su Palabra cada día, para que nuestra familia vea nuestra decisión y pueda seguir nuestro ejemplo. Si no somos intencionales en nuestro liderazgo dentro de la familia, entonces el diablo tratará de entrar allí para causar disrupción, engaño, confusión y caos. El enemigo tratará de introducir principios, filosofías y prácticas que no son piadosas y que definitivamente no están de acuerdo con los principios de la Biblia. Por eso, ¡observen de cerca la dirección en la que está marchando su familia! ¿Hacia dónde está caminando? Declaremos con nuestra boca: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. La entrada Yo y mi casa – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Las tres tierras Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 4:17-18. ¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres? ¿Acaso es decirles: “Resígnate, aguanta, así te tocó vivir”? ¡No! Las buenas noticias son: Dios te puede ayudar a salir de ahí. Aunque hoy estés pasando por necesidad, con la ayuda de Dios, vas a salir adelante. La Biblia nos presenta la historia de Israel atravesando diferentes etapas: Egipto, el desierto y la Tierra Prometida. Podemos ver estas tres etapas como una representación de diferentes condiciones y temporadas de nuestra vida cristiana. 1. Egipto representa la tierra de la esclavitud, la aflicción, la escasez y la necesidad. Israel vivía allí bajo opresión y no tenía libertad para decidir su propio destino. Éxodo 3:7-8 2. El desierto representa la tierra de apenas lo suficiente. Después de salir de Egipto, Israel tuvo que atravesar el desierto.Dios proveía, pero el pueblo tenía que depender de Él diariamente. Éxodo 16:4. En el desierto había para el día a día, pero no sobraba. Si ocurría algo inesperado, no había de dónde sacar. 3. La Tierra Prometida representa el lugar de la abundancia y de la provisión de Dios. Es una buena tierra donde hay más que suficiente; no hay escasez, hay producción, crecimiento, fruto y las necesidades son suplidas. Deuteronomio 8:6-10. ¿En qué tierra estás tú? Existen diferentes razones por las cuales una persona puede permanecer en la tierra de escasez o estancamiento: malas decisiones, pecado, falta de conocimiento, malos hábitos, falta de visión o incluso patrones familiares negativos o maldiciones generacionales. Pero, lo que ocurrió en generaciones anteriores no tiene que determinar el futuro de las siguientes. Conformismo no es lo mismo que el contentamiento. Este último es estar agradecido con Dios por lo que hoy tengo y por el lugar donde hoy estoy, mientras creo que Dios tiene algo más para mi futuro. En cambio, el conformismo es acomodarse y resignarse a pensar que la vida siempre será igual y que lo que tengo hoy es todo lo que Dios me puede dar. Muchos caen en esto por pereza, falta de visión o por buscar lo fácil. Pero recuerda: La gente que alcanza cosas grandes no es la gente que busca el camino fácil. Jeremías 29:11-12 (NTV). Las cosas que realmente valen la pena requieren trabajo, esfuerzo, disciplina y perseverancia. Dios puede llevarnos de Egipto a la Tierra Prometida. ¿Cómo llegar a la Tierra Prometida? Salmo 107:20. – Ora y lee la Palabra. Necesitamos una relación con Dios. – Créele a Dios. Hebreos 10:38. La fe nos mueve a actuar. – Siembra. Lucas 6:38. Diezma, ofrenda, sé generoso. – Prepárate. Oseas 4:6. No basta con orar por una oportunidad, debes prepararte para cuando llegue. A las oportunidades les precede la preparación. – Esfuérzate. Josué 1:9. No seas cómodo. Métele ganas. Sigue adelante. Job 8:7. Con fe, obediencia, preparación y esfuerzo, podemos avanzar hacia aquello que Dios tiene para nosotros. ¿Hacia qué tierra estás caminando? La entrada Las tres tierras – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Un corazón por los perdidos Por: Pastora Chari Borja Según las estadísticas, alrededor de 170.000 personas mueren cada día en el mundo. ¿A dónde van? No podemos hacer mucho por todos, pero sí podemos hacer algo por las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Para ello, necesitamos tener el corazón de Dios por los perdidos. Lucas 15:3-10. En lo natural, una oveja sabe si está perdida.  Puede balar esperando escuchar una respuesta. Entra en pánico y puede quedarse paralizada o correr sin dirección. Si se asusta, puede quedar atrapada en los matorrales, estar a punto de caer por un barranco o quedar entre espinos sin saber cómo regresar. ¿Cuántas personas están así? Personas atrapadas en matorrales de pecado, en barrancos de depresión, a punto de caer; personas atrapadas en los espinos de la rebelión, la desesperanza, la soledad y el dolor. La oveja perdida es vulnerable al ataque del enemigo porque está sola. Y allí vemos el corazón del Buen Pastor: deja las noventa y nueve y va en busca de la que está perdida. Lucas 15:11-32. En esta historia, el padre estaba expectante y anhelante por el regreso de su hijo; por eso, cuando corrió a su encuentro, lo recibió con amor. Porque el corazón del Padre siempre espera el regreso de los pródigos. Debemos clamar por ellos, para que vuelvan en sí y regresen a casa. Lucas 15:8-10. ¿Por qué el Señor utilizó el ejemplo de una moneda? Entendemos el ejemplo de la oveja porque el Señor es el Buen Pastor. Entendemos el ejemplo del hijo pródigo porque representa el corazón del Padre. La moneda, en cambio, puede representar a esa persona que, aparentemente tiene todo bien en su vida: bienes materiales, éxito y reconocimiento, pero por dentro está mal. Está perdida dentro de casa y no lo sabe. La mujer de la parábola representa a la Iglesia. El Señor espera que nosotros, como Su Iglesia, tengamos el corazón para buscar a los perdidos. Así como la moneda, una persona que está perdida y no tiene una relación con Dios puede no saber que fue creada a imagen y semejanza de Dios. De esta parábola podemos aprender tres acciones fundamentales: 1. Toma responsabilidad por la pérdida. La mujer no se quedó indiferente. Se involucró. Buscó. Tomó responsabilidad. De la misma manera, no podemos ser indiferentes ante las personas que están perdidas a nuestro alrededor. 2. Enciende la lámpara. La mujer encendió una lámpara para poder encontrar la moneda. En aquella época se utilizaban lámparas de aceite. Esto nos recuerda nuestra necesidad de la presencia, la unción y la guía del Espíritu Santo para alcanzar a las personas con el mismo corazón de Dios. 3. Barre la casa y busca diligentemente. La mujer barrió la casa y buscó con diligencia hasta encontrar la moneda. Esto nos habla de limpiar la casa con la Palabra de Dios y permitir que el Señor quite de nuestro corazón todo aquello que puede impedirnos ver a los perdidos. La Iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan encontrar el corazón de Dios, identidad, propósito y seguridad en Cristo. Isaías 52:7. Somos llamados a llevar las buenas nuevas. Vamos por las ovejas perdidas. Intercedamos para que los pródigos vuelvan a casa. Busquemos a aquellos que no saben que están perdidos, hasta encontrarlos. Y cuando los encontramos, los llevamos al lugar donde puedan descubrir su identidad y propósito en Cristo, y depositarlos en el corazón de Dios y en la casa de Dios. Que Dios nos dé un corazón por los perdidos La entrada Un corazón por los perdidos – Ps. Chari Borja se publicó primero en Comunidad de Fe.
loading
Comments