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Arquitectura consciente y Feng shui
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En este episodio hablamos de los ocho sectores que teóricamente deben componer una vivienda. Saber a qué orientación corresponde cada estancia de la casa es fundamental para conocer su estructura energética. Para ello utilizaremos el Ba Gua, un esquema de representación de los ocho trigramas o estados fundamentales del universo. Los trigramas describen diversos aspectos de la vida y se corresponden con cada una de las ocho orientaciones: norte, sur, este, oeste, sureste, suroeste, noreste y noroeste. Una casa con un perímetro regular, posee los 8 trigramas y por tanto es una casa equilibrada en todos los aspectos de la vida. En cambio, una casa en forma de L o de U, tendrá trigramas o sectores ausentes y, por tanto, sus ocupantes tendrán que esforzarse más para conseguir las metas referidas a ese trigrama.
Hoy hablo de un caso en el que las premisas de casa ideal se ven relegadas a un segundo plano. Una casa que ofrezca una buena calidad de vida, buena relación de pareja y buena salud requiere una serie de acciones alineadas con un determinado nivel de consciencia. Si no se está preparado, aparecen las resistencias que impiden que eso se manifieste. Cada persona necesita un ambiente concreto, el que considera mejor para sentirse bien. Este ambiente no siempre se corresponde con la estructura energética de ese lugar dando paso a una experiencia de vida poco satisfactoria. Sin embargo, esto es lo correcto para esa persona, lo que necesita vivir y experimentar para superar ese reto y trascenderlo.
En este podcast aprenderemos a restablecer esa conexión perdida y natural que nos vincula con todo lo que nos rodea creando un potente campo de unidad. Y desmitificaremos el concepto de “malas energías”, cómo el miedo es el responsable de asumir su existencia y cómo cambiar este patrón.
Con nuestras abuelas compartimos memorias emocionales, ya que son línea directa en nuestro árbol genealógico. Su casa forma parte de nuestro aprendizaje espiritual, que puede vivirse de manera inmediata en un pequeño espacio de tiempo. Comparto mi experiencia personal en los últimos días de mi abuela y cómo la información de cada sector de su casa reflejaba la experiencia de ese momento. El conocimiento de Feng Shui clásico me ayudó a comprender mi cometido.
Cuando una propiedad se beneficia del apoyo del paisaje, posee apoyos naturales y coherencia en su arquitectura. La protección es la seguridad que posee un lugar ante cualquier circunstancia que afecte al bienestar, la salud o las relaciones personales.
Una casa posee un campo energético que enlaza con el campo energético de la persona. Cada estancia de la vivienda conforma un sistema que conecta con una determinada experiencia de vida en relación a aspectos personales, profesionales y de salud.
El barrio, distrito o entorno en el que vives, conecta contigo a través del subconsciente a gran escala: la colectividad. Al elegir un lugar para vivir, entramos en una nueva red y depende de nosotros seguir el curso de ese patrón o cambiarlo.
Las personas somos el producto de nuestro entorno, nos proyectamos en lo que nos rodea. Los datos de estas proyecciones nos hablan de nuestro nivel de consciencia. Cuando queremos cambiar aspectos de nuestra vida, es posible utilizar un medio externo, como la vivienda y una herramienta, como Feng shui adaptado al desarrollo personal.





