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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland
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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Author: Kenneth y Gloria Copeland

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Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año!
El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia.
Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.
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  «Yo soy el Alfa y la Omega, [el principio y el fin,] el que es, el que era, y el que ha de venir. Soy el Todopoderoso» (Apocalipsis 1:8) Jesús es el principio y el fin. Él es el Todopoderoso. Cuando nos dijo eso en el libro de Apocalipsis, no estaba solo presentando información acerca de Él. Nos estaba dando a conocer una poderosísima verdad, la cual podemos aplicar hoy en día. Déjame mostrarte cómo. Jesús dijo que Él es el principio. No importa qué reto o situación estés enfrentando en este momento; necesitas empezar con Él. En Juan 1:1 leemos que Jesús es la Palabra. Es decir, si vas a empezar con Jesús, empezarás con la Palabra. No hagas nada hasta averiguar qué dice la Palabra respecto a tu problema. Luego, mantente firme en la Palabra. Colosenses 1:23 dice: «…permanezcan cimentados y firmes en la fe, inamovibles en la esperanza del evangelio que han recibido». Permanecer cimentado en la fe. La única manera en que el diablo puede derrotarte es presionándote para que abandones la Palabra. Todo lo que él hace, toda situación que cause, conlleva la intención de que dudes de la Palabra de Dios. Por lo tanto, no importa lo que pase, permanece en la Palabra. Establécelo con Dios en oración y confía en ella siempre. ¡Escrito está! Después, deja que la Palabra sea la autoridad final. Jesús dijo que Él es el principio y el fin. Eso significa que la palabra de tu médico no es la definitiva. Ni siquiera tu pastor tiene la última palabra. ¡La Palabra de Jesús es la última palabra! Recuerda:  tú eres lo que la Palabra dice que eres. Puedes hacer lo que la Palabra dice que puedes hacer. Y puedes tener lo que la Palabra dice que puedes tener. Empieza a creerlo; comienza a decirlo en voz alta y con fe. Ahora, da un grito de victoria. Sí, ¡ahora! No tienes que esperar a ver el resultado para celebrarlo. Tienes la Palabra de Jesús referente a tu problema, así que sabes sin lugar a dudas que tu victoria está garantizada. Una vez que te hayas cimentado en Él, puedes estar seguro… Su Palabra será la ¡última palabra!   Lectura bíblica: Proverbios 1:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Sólo hazlo!

¡Sólo hazlo!

2026-01-2904:34

  «Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en el día de reposo, así que le dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar. Para ser sanados, vengan en esos días; pero no en el día de reposo» (Lucas 13:14) La religión es peligrosa. La religión prefiere debatir la sanidad, que ver a alguien sano. La religión prefiere discutir acerca de la liberación, que ver a alguien libre. En Lucas capítulo 13, podemos observar un claro ejemplo de esto. Jesús sanó a una mujer que había estado encorvada por 18 años. Imagínatelo: una pobre anciana —a la que Jesús llamó hija de Abraham— a quien liberó después de haber estado atada por el diablo por casi dos décadas. Era de esperar que los líderes del templo se regocijaran por lo que Jesús había hecho. Pero, ¡no! Más bien se enojaron porque había sanado en el día equivocado. ¿Sabes qué es lo peor? Esos mismos líderes religiosos, que criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo, pudieron haberle ministrado sanidad a esa mujer en cualquier otro día de la semana, si en realidad les hubiera importado hacerlo. Por ese motivo, Jesús se indignó con ellos. Jesús ministró respaldado por el mismo pacto de Abraham que ellos tenían, pero su religión había tenido atada a esa mujer en lugar de haberla liberado. Siempre sucede así. Recuerda eso la próxima vez que alguien trate de debatir sobre la sanidad o la liberación. Si alguien necesita ser liberado de un demonio, ¡sólo hazlo! No te enredes en cuestiones teológicas tratando de averiguar dónde está el demonio. "¿Estará en el cuerpo?, ¿en el cerebro?, ¿en el espíritu?, o quizás ¿en el bolsillo?" Mientras piensas en esas cosas, el demonio estará volviendo loca a la pobre persona. La pregunta no es: "¿dónde está el demonio?", sino "¿por qué no hemos liberado a esa persona?" Es nuestro prójimo, y en el Nombre de Jesús ¡debe ser libre! Una vez que te hagas esa pregunta, no te importará si el demonio está adentro, afuera, suspendido en el aire o reposando. Lo único que te importará es que esa persona sea libre. Ésa es la diferencia entre la religión y el amor de Dios. La religión discute. El amor actúa. Escoge el amor, hoy. Lectura bíblica: Lucas 13:11-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan» (Marcos 4:16-17) Parece que hay abundancia de "pedregales" cristianos en estos días. Al comienzo, cuando comienzan en la vida cristiana, se emocionan con la Palabra de Dios. Oyen un mensaje acerca de la prosperidad y vuelven a sus hogares diciendo: "¡Aleluya! Voy a prosperar, en el nombre de Jesús". Pero luego, por alguna razón las cosas no marchan como ellos esperaban. Su cuenta bancaria no se duplica de la noche a la mañana. Se decepcionan con algo. Reciben algunas críticas. Luego, en poco tiempo, su fe se marchita. Si no quieres que eso te suceda, decide ahora mismo que no te dejarás derrotar por esos momentos difíciles. Decide ahora que te mantendrás firme en la Palabra, aun en medio de la persecución y la aflicción, pues te garantizo: los problemas sí vendrán a tu vida. Cuando uno se decide a vivir por fe, las pruebas no desaparecen. En su lugar, aprendes a vencerlas. Cuando dejes a la Palabra de Dios llegar hasta tu corazón, aprenderás más del diablo de lo que alguna vez hayas deseado, pues él hará todo lo posible para que la Palabra sea infructuosa en tu vida. Tratará de confundirte con cada paso. Tendrás problemas, pero la diferencia ahora es que también tendrás la respuesta―la Palabra de Dios. Gracias a Dios, por medio de Cristo Jesús tienes el poder para derrotar a Satanás. Cuando éste genere problemas y desilusiones en tu camino, no tienes que postrarte y dejar que te arrollen. Continúa peleando la buena batalla de la fe hasta que venzas. Algunas veces serás derribado. Pero cuando eso suceda, levántate y declara: "Mira bien, diablo, no permitiré que robes la Palabra de mi corazón. Está ahí, y estoy meditando en ella. La confieso con mi boca y actúo conforme a ella hasta que las bendiciones de Dios me alcancen. Si no me crees, ¡sólo escóndete y observa!". Al tomar esa actitud, sin importar lo que el diablo haga, él jamás podrá convertirte en un "pedregal" cristiano. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «…yo te devolveré la salud y sanaré tus heridas. — Palabra del Señor» (Jeremías 30:17) ¡Dios quiere que estés bien! ¿Lo sabías? Él te quiere saludable y fuerte en todos los aspectos de tu vida. Él te quiere fuerte espiritualmente. Fuerte en tu fe. Fuerte en la Palabra. Fuerte en la redención. Fuerte en el amor de Dios. Él te quiere mentalmente bien, fuerte y estable en tu estado de ánimo. Él quiere que tengas una voluntad saludable, que se acople con la Suya. Él quiere que tu cuerpo esté bien. Él te quiere libre de las ataduras del dolor, de la enfermedad y de los afanes. Libre de las preocupaciones y aflicciones de esta vida terrenal. En pocas palabras, ¡tu Padre celestial quiere que estés bien! Es más: en este día y hora, Él necesita que estés bien. Necesita que vivas en victoria y sanidad para que le enseñes a otros cómo hacerlo. Estamos llegando al tiempo en que esa clase de conocimiento será una necesidad absoluta. Ya es tiempo de que el Cuerpo de Cristo deje de andar cojeando e ignorando las maquinaciones del diablo, y de estar desprevenido contra sus ataques. De hecho, el Señor me dijo lo siguiente: Cuanto más avances, más peligrosas serán las cosas en el mundo. Es necesario que los creyentes crezcan en las verdades de la redención, y que aprendan a vivir por la fe en forma práctica, a fin de que puedan disfrutar de la más grandiosa y victoriosa manera de vivir, la cual he planificado para ellos. Jesús se entregó a Sí mismo hasta la muerte para que nosotros pudiéramos estar bien. Él resucitó, y está siempre intercediendo por nosotros para que podamos estar bien. Él quiere que estemos sanos y fuertes, a fin de que en estos últimos días seamos testimonio de Su amor, Su gracia y Su poder en este mundo lleno de maldad. Recibe el poder sanador de Jesús en todos los aspectos de tu vida. Empieza a aplicarlo por fe en este momento. Comprométete a estar bien y a fortalecerte hoy ¡en todas las áreas de tu vida! Lectura bíblica: Salmo 107   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Cristo en ti!

¡Cristo en ti!

2026-01-2604:48

  «A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria» (Colosenses 1:27) Hace algunos años, estaba orando en nuestra pequeña casa en Tulsa, Oklahoma. Caminaba de un lado a otro, confesando 1 Juan 4:4: «…porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo». ¡Mayor es Él…! ¡Mayor es Él…! De repente, esa revelación surgió dentro de mí y supe lo siguiente: ¡Oh! ¡Dios está en mí! Me impresionó tanto que sentí como si alguien me hubiera golpeado con un trapo mojado. Me conmocionó, y comencé a saltar por toda la casa. De pronto, dejé de ser el pobre predicador que vivía en esa casucha. ¡Ahora entendía que yo era la morada del Dios altísimo! Esa revelación cambió mi manera de pensar referente a muchas cosas. Vi mis manos, y pensé: Sus dedos están en mis dedos. Vi mis piernas. Sus piernas están en mis piernas. ¡Sus pies están en mis pies! Si camino hacia el peligro, Él camina conmigo. Ahora, cuando oigo a la gente decir: "Hermano Copeland, mis oraciones no suben más allá del techo de mi casa", deseo contestarles: "¿Más allá del techo? No tienen que ir más allá de tu nariz, porque Él habita en ti. El Autor de tus oraciones y de tu fe, Jesús de Nazaret, reside en ti. ¡Aleluya!". Algunos creen que para ser llenos del Espíritu Santo hay que recibir el bautismo de éste. Pero no es así. El Espíritu Santo entró en tu vida cuando recibiste a Jesús como tu Señor, cuando naciste de nuevo. Ser bautizado en el Espíritu Santo es otra cosa: es recibir el poder del Espíritu para ministrar (Hechos 1:8). Es decir, que aunque hayas nacido de nuevo hace dos segundos; Jesús ya está en tu interior, vive dentro tuyo, y estará ahí para siempre. ¿Lo comprendes? Si piensas y meditas en esa verdad, podrás recibir esa revelación de la misma manera en que yo la recibí. Esa revelación empezará a llenar tu espíritu, y con el tiempo cambiará toda tu vida. «…Ya Dios lo ha dicho: «Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (2 Corintios 6:16). Jesús está en ti. Ésa es la verdad más gloriosa de la Palabra de Dios. Deja que esa verdad cobre vida en ti hoy. Lectura bíblica: Colosenses 1:13-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Tú tienes las llaves

Tú tienes las llaves

2026-01-2503:39

  «Y así pude perseguir y alcanzar a mis adversarios… Los herí, y ya no se levantaron; ¡quedaron tendidos debajo de mis pies!» (Salmos 18:37-38) Si has estado deambulando, retorciéndote las manos y preocupándote por lo que el diablo está haciendo, es hora de que hagas un cambio y pongas al diablo debajo de tus pies. Jesús ya te ha dado todo el poder y la autoridad que necesitas para hacerlo. Te ha dado las llaves del reino. Te ha prometido que cualquier cosa que ates en la Tierra, será atada en el cielo; y cualquier cosa que desates en la Tierra, será desatada en el cielo (Mateo 16:19). Eso significa que puedes confesar la Palabra y atar a los espíritus malignos. Puedes declarar la Palabra y desatar las fuerzas angelicales de Dios para que obren a tu favor. Y aún más, a ti se te ha otorgado el derecho legal que te capacita para usar el poderoso Nombre de Jesús: el Nombre que es sobre todo nombre, el Nombre que hará que toda rodilla se doble en el cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra (Filipenses 2:9-10). Por lo tanto, no pierdas tu tiempo preocupándote por el diablo. Toma autoridad sobre él. Ata los espíritus malignos que tratan de destruir tu hogar, tu iglesia y tu nación. Desata la Palabra de Dios en el mundo, y haz que se cumpla en el nombre de Jesús. Tú tienes las llaves; aprende a usarlas, y muy pronto el diablo estará retorciéndose las manos, preocupado ¡por lo que harás! Lectura bíblica: Mateo 16:13-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ora tú mismo

Ora tú mismo

2026-01-2404:57

  «¿Hay alguien entre ustedes que esté afligido (maltratado, sufriendo calamidad)? Que ore a Dios» (Santiago 5:13, AMP) La palabra griega traducida como afligido no se refiere al padecimiento de la enfermedad y la muerte; su traducción literal es "atribulado". Si tienes tribulaciones, debes orar. Eso es lo que dice la Palabra. Observa: no dice que los que deban orar sean tu pastor o tus amigos. Dice que tú debes hacerlo. Por lo general, buscamos la manera más fácil de solucionar nuestros problemas al pedirle a otros que oren por nosotros. No hay nada malo en eso, pero nunca alcanzarás la victoria total en tu vida hasta que empieces a hacerlo tú mismo. La iglesia más grande del mundo se encuentra en Seúl, Corea. El pastor es el Dr. David Cho y la última información que recibí reportaba unos 700.000 miembros. ¿Cómo creció tanto? Acorde al Dr. Cho, la clave está en la oración; no sólo su oración, sino también la de los miembros de la iglesia. La oración es un estilo de vida en esa iglesia. Ellos tienen un lugar denominado Montaña de Oración, donde miles de personas llegan a orar todos los días. Una vez vi por televisión a la suegra del Dr. Cho hablar sobre el énfasis que ellos ponen en la oración. Mencionaba que cuando los miembros de la iglesia atraviesan por situaciones difíciles en sus matrimonios o en sus vidas personales, antes de hacer cualquier cosa, se les pide que ayunen y oren por 24 horas. Necesitamos imitar esas cosas en nuestras iglesias. Debemos dejar de enseñarles a nuestros miembros que pidan por oración y, por el contrario, debemos enseñarles a que oren por sí mismos. Si yo oro para que Dios te resuelva un problema, quizás disfrutes del éxito temporario; luego vendrá un nuevo problema porque cometerás los mismos errores que la primera vez. Pero si tú mismo empiezas a orar y a escudriñar las cosas del Espíritu, recibirás respuestas permanentes. Podrás hacer los cambios en tu vida para evitar que esos problemas vuelvan a surgir. Si has recibido a Jesús como tú Señor, tienes acceso al trono del Dios Todopoderoso. Él tiene todas las soluciones para cualquier problema que puedas enfrenar, y sólo está esperando que te acerques a Él para darte la respuesta. Quizás necesites invertir un buen tiempo con Él para que puedas escucharlo, pero valdrá la pena; Dios nunca te dejará sin la respuesta. No dependas de otros para que hagan la oración que a ti te corresponde hacer. Acércate personalmente al trono de Dios hoy mismo. Lectura bíblica: Salmo 5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Crece!

¡Crece!

2026-01-2303:27

  «Como los niños recién nacidos, anhela (ten sed, desea con ansias) la leche espiritual pura (no adulterada), para que seas nutrido por ella y crezcas a la salvación (completa)» (1 Pedro 2:2, AMP) ¿Has estado alguna vez en una habitación llena de niños? Bebés llorando. Pequeños gritando por juguetes, empujándose y quejándose para salirse con la suya. Es algo que podría mantenerte ocupado, ¿no es cierto? Cuando un grupo de bebés espirituales se reúnen, ¡sucede lo mismo! Por supuesto, no hay nada malo en ser un bebé espiritual. Todos comenzamos de esa forma. Cuando nacemos en el reino de Dios, nos parecemos a los niños recién nacidos. No somos muy fuertes ni estamos muy desarrollados. Tropezamos cuando tratamos de aprender a vivir en nuestro nuevo ambiente. Así es como todos empezamos. Pero Dios nunca quiso que nos quedáramos en esa condición. Por eso, en 1 Pedro 2:2 vemos que debemos anhelar «…la leche espiritual pura (no adulterada), para que seamos nutridos por ella y crezcamos». Dios desea que ¡crezcamos! Él quiere que nos alimentemos de Su Palabra y que pasemos de la leche a la carne de la Palabra para que nos desarrollemos y lleguemos a ser hijos e hijas maduros. Comienza ahora a buscar el alimento que necesitas en la Palabra y disfruta de la recompensa de crecer en Cristo. Lectura bíblica: Efesios 4:12-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Viviendo como Jesús

Viviendo como Jesús

2026-01-2205:09

  «Sino que [Jesucristo] se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2:7) La mayoría de los creyentes no ha llegado a entender la verdad de Filipenses 2:7. Se equivocan al pensar que Jesús hizo milagros y no cometió pecado alguno porque tenía poderes divinos que nosotros no poseemos. Por esa razón, nunca han aspirado a vivir como Él vivió. Ellos dicen con gran humildad: "Dios mío, nunca podría vivir como Jesús. Después de todo, Él gozaba de una ventaja: ¡era Dios!" Todavía no entienden que cuando Jesús vino al mundo, renunció voluntariamente a esa ventaja y vivió en este planeta como hombre, no como Dios. Él no poseía poderes sobrenaturales innatos. Él no tuvo el poder para hacer milagros, sino hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 3:22. Él hizo milagros no por Su propio poder, sino por el poder del Padre, diciendo: «…el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras» (Juan 14:10). Cuando Jesús oraba, lo hacía no como un ser divino que ejercía autoridad como Dios, sino como un hombre que vivía en obediencia con Dios. Como Hebreos 5:7 dice, Sus oraciones fueron oídas no por Su deidad, sino: "…a causa de Su reverencia hacia Dios" (AMP). Jesús, el divino Hijo de Dios, dejó de lado los privilegios y poderes de la deidad por un periodo de tiempo y vivió como hombre en este mundo. Una vez que comprendas esto, ¡tu alma será completamente conmovida! ¿Por qué? Porque significa que tú, como hijo de Dios nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, tienes la misma oportunidad de vivir como Él lo hizo. De hecho, eso es exactamente lo que Él quiere. En Juan 17:18, Jesús le dijo al Padre: "…así como Tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo" (AMP). Jesús te ha enviado al mundo para que vivas como Él vivió. Por medio del nuevo nacimiento Él te ha capacitado para que cambies la naturaleza de pecado de Adán por la naturaleza sin pecado de Dios. Él te ha dado el poder y el mandato de vivir por encima del pecado, de vivir en comunión con el Padre, de predicar el evangelio, de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de echar fuera demonios y de hacer discípulos. Cuando te hayas concientizado de ello, podrás despojarte de las cadenas de la duda que te tienen atrapado. Comenzarás a vivir como Jesús quiso que vivieras—no como un hijo pecaminoso del hombre caído, sino como un hijo del Altísimo nacido de nuevo. Entonces, todos los que estén a tu alrededor empezarán a ver a Jesús—en ti. Lectura bíblica: 1 Juan 3:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La economía del cielo

La economía del cielo

2026-01-2104:15

  «Darán las gracias al Padre… y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:12-13) Si a pesar de todas las promesas de la Biblia acerca de la prosperidad… y de todas las oraciones que hayas hecho, todavía tienes problemas económicos, considera lo siguiente: "¿De dónde crees que Dios obtendrá los recursos para suplir tus necesidades?" Muchos creyentes limitan a Dios, aun sin darse cuenta, cuando fijan los ojos en los recursos limitados del mundo, en lugar de hacerlo en las riquezas ilimitadas del reino de Dios. Les falta fe cuando piensan en los problemas económicos mundiales, la carencia y la escasez. Se preguntan: "¿Cómo me bendecirá el Señor en medio de todo esto?" Si eso es en lo que has estado pensando, ¡te tengo noticias que te harán cambiar de opinión! La Biblia dice que Dios «…nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Ser trasladado significa ser quitado de un lugar y puesto en otro. En otras palabras, tu ciudadanía no pertenece a este mundo. Tu principal ciudadanía no es la canadiense, la estadounidense o la austríaca, sino la ciudadanía del reino de Dios. Eso quiere decir que este planeta no tiene derecho a determinar si tus necesidades serán suplidas o no. La Biblia dice que Dios suplirá lo que necesitas conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). Tú puedes vivir conforme la economía del cielo, no la del mundo—y en el cielo siempre hay más que suficiente. Despierta a la abundancia del cielo que te ha sido dada por medio de Jesús. Despierta al hecho de que has sido trasladado de un mundo de pobreza al reino de la prosperidad. Regocíjate, ¡los recursos ilimitados del cielo están a tu disposición! Lectura bíblica: Salmos 105:37-45   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cree en el amor

Cree en el amor

2026-01-2004:53

  «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros» (1 Juan 4:16) Un día orando, mientras caminaba por un parque al lado de una carretera, le pregunté al Señor: "¿Qué quieres que le diga a Tu pueblo?". Inmediatamente, las siguientes palabras resonaron en mi espíritu y en mi mente: ¡Diles cuánto los amo! Aquellas palabras estaban tan llenas de amor y compasión que es difícil poder expresarlas. Días después, en lo único que podía pensar era en 1 Juan 4:16: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros». Hemos leído acerca del amor de Dios. Hemos escuchado acerca de ese amor. Pero en realidad, creo que muchos de nosotros no hemos creído en él. Si así fuera, todo cambiaría a nuestro alrededor y en nuestra vida. Ese amor fue el que llevó a Jesús a dar Su vida por nosotros, y a sentir los dolores y las debilidades que nosotros experimentamos. Es ese amor que, aun cuando nos sentimos indignos de él, nos dice: "Ven a mí y recibe lo que necesitas. No te avergüences. Yo he estado en esa condición. Acércate con confianza al trono de la gracia para que alcances misericordia y encuentres gracia para el oportuno socorro". Piensa en esto: Dios está enamorado de ti—tan enamorado, que te ha dado ¡todo lo que Él tiene!—. Él te ha dado toda la sanidad, toda la sabiduría, toda la riqueza, toda la fuerza que alguna vez pudieras necesitar. "Pero, ¿y qué pasa con mi pasado?" ¡Para eso tenemos Su misericordia! Ya ha borrado tu pasado. Ha cubierto todo pecado y error que hayas cometido. Ahora sólo debes creer y recibir Su amor. Es lamentable que la gente deba padecer enfermedades, males o cualquier otra maldición, sólo porque no pueden creer en el amor que Dios tiene por ellos. No dejes que eso te suceda. Aprende a creer en el amor. Cree en el amor que Dios te tiene. Ha sido liberado a través de la sangre de Jesús. Cree en el amor. Te ha sido dado en el nombre de Jesús. Cree en el amor. Ha sido liberado en la Palabra de Dios. Medita una y otra vez en esa escritura. Todo el día repítete: "Creo en el amor que Jesús tiene por mí". Una vez que penetre en tu corazón, jamás serás el mismo. Lectura bíblica: Salmos 139:1-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «El necio provoca su propio mal; con sus propios labios se tiende una trampa» (Proverbios 18:7) Lo que decimos se convierte en realidad. Como creyentes, sabemos que ésa es una verdad bíblica vital. La vemos en Marcos 11:23, Mateo 21:21, Santiago 3:2 y muchos otros versículos. Sin embargo, la olvidamos a menudo. Nos hemos permitido hablar como el mundo lo hace, en lugar de confesar la Palabra. Y con el tiempo, recibimos lo que hemos estado articulando: tragedias. Si has tenido esa experiencia, recuerda que lo que posees en tu vida es producto de tus palabras. Para que puedas cambiar lo que tienes, deberás cambiar lo que sale de tu boca. Para cambiar el rumbo de tu vida —de muerte a vida, de enfermedad a salud, del fracaso al éxito—deberás controlar tus palabras. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ésa es la clave: ¡tienes que decirlo para que se cumpla! ¿Cómo se empieza? Primero, recuerda que no es sólo un asunto natural, pues es una ley espiritual. Por lo tanto, debe hacerse con poder espiritual. En Santiago 3:7-8 vemos que la lengua no puede ser domada con el mismo poder con que se doma a los animales. Se necesita la sabiduría de Dios. La Palabra es la sabiduría de Dios (Proverbios 2:6). Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. Eso significa que se necesitan las palabras de Dios para sujetar nuestra lengua. Segundo, arrepiéntete por haber permitido que otros, y no el Espíritu Santo, usaran tu lengua. Luego, entrégale tu lengua a Jesús y decide que hablarás palabras de amor, fe, gozo, paz y gracia. Las palabras de fe detienen los dardos de fuego del infierno. Tercero, haz lo que Jesús dice en Marcos 4:24: «…Fíjense bien en lo que oyen…». Escúchate, analiza, piensa, y pregúntate: "¿Quiero que suceda lo que acabo de decir?". Si la respuesta es negativa, detente y corrígete en ese mismo instante. Reemplaza las palabras negativas con alabanzas (Efesios 5:4). Si has sido descuidado en lo que has dicho, transforma el curso de tu vida cambiando tus palabras. Pídele al Señor que guarde tu boca (Salmos 141:3). Activa el poder de la lengua para que funcione a tu favor, deja de usarla para causar desastres, y empieza a usarla para hacer milagros. En tu boca hay un milagro. Lectura bíblica: Santiago 3:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ponte de Acuerdo

Ponte de Acuerdo

2026-01-1804:37

  «¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo?» (Amós 3:3) Cuando se trata de la fe, muchos creyentes sienten como si estuvieran inmovilizados por completo. Sin importar cuánto se esfuercen, les parece que no pueden progresar. Si observas sus vidas, podrás ver la causa. No han puesto sus pensamientos en orden. Por un lado dicen: "Oh, sí, amén, yo creo en la Palabra". Por otro, hablan de incredulidad como si fuera la última moda. "Sé que Dios dice que Él nos prosperará, pero en verdad, mi negocio va tan mal que me sacará úlceras. No puedo ni dormir de la preocupación". Si indagas más a fondo, te darás cuenta de que sus acciones no se correlacionan con la Palabra: "Bueno, tu entiendes hermano, es imposible que yo diezme con mi ingreso. ¡Me iría a la quiebra!". La fe de nada le servirá a alguien así. Eres un ser tripartito: eres un espíritu, tienes un alma —la cual está conformada por la mente, la voluntad y las emociones— y vives en un cuerpo. Cada una de estas partes cumple un papel específico en tu vida de fe. Las tres tienen que estar en común acuerdo, ¡antes de que puedas lograr algo! Empieza por alimentar tu espíritu con la Palabra de Dios. Así como el cuerpo desarrolla fuerza física cuando lo alimentas, también el espíritu desarrolla fuerza espiritual cuando lo alimentas con la Palabra. Esa fuerza espiritual se llama fe. Cultiva esa fe para que tu espíritu pueda dominar sobre las otras dos partes. Luego, alinea tu alma. Enfoca tu mente en "las cosas de arriba". Medita en la Palabra hasta que tus pensamientos se sometan a ella. Sigue meditándola hasta que tus emociones también se rindan a ella. Por último, alinea tu cuerpo. Una vez que tu espíritu esté de veras cimentado en la Palabra, no será difícil poner a tu cuerpo de acuerdo. El cuerpo no es el líder—es un seguidor; éste hará lo que le órdenes. Comienza a enseñarle a tu cuerpo a actuar de acuerdo con la verdad que has sembrado en tu mente y en tu espíritu, y lo hará sin ningún problema. No trates de andar en fe con tus pies atados. ¡Ponte de acuerdo! Armoniza tu espíritu, tu alma y tu cuerpo—y la Palabra te llevará tan lejos como tú quieras. Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:14-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne será restaurada, y serás limpio. Y Naamán se enojó…» (2 Reyes 5:10-11, AMP) A menudo nos perdemos lo que Dios quiere hacer por nosotros, sólo porque Él no hace las cosas como nosotros creemos que debería hacerlas. Por ejemplo, nos ponemos a pensar en la manera en que va a sanarnos. Pensamos que enviará a algún predicador famoso a imponer sus manos sobre nosotros o que el Señor nos derribará con una descarga de Su poder. Pero cuando no lo hace así, nuestra fe decae y arruinamos lo que Él había planeado hacer. Eso fue lo que hizo Naamán. Él fue a Eliseo con la esperanza de ser sano de una manera en particular. Cuando no sucedió así, la Biblia nos dice que él se fue furioso. Lo que Eliseo le mandó que hiciera era fácil. Él tenía que sumergirse siete veces en el río Jordán. Naamán pudo haberlo hecho, pero ésa no fue la forma en que él pensó que sería sano. Este hombre creyó que Eliseo lo sanaría con sólo pasar sus manos sobre él, e invocar el Nombre del Señor. Naamán salió precipitadamente. Pero de no haber sido por uno de sus siervos que lo convenció de obedecer lo que Eliseo le había dicho, él hubiera perdido su sanidad. Yo era así. Deseaba tanto ver cosas espectaculares de parte de Dios que estaba perdiéndome las que Él tenía planeadas para mí. Cuando lo entendí, dejé de buscar cosas grandes y espectaculares, y sólo me limité a esperar que Dios cumpliera Su Palabra. Recuerdo una noche en la que fui a una campaña con el tobillo muy lastimado. El dolor era tan intenso que recorría desde mi pie hasta llegar a mis hombros. Pero fui con la esperanza de que Dios me sanara. Durante la alabanza ignoré ese dolor; cantaba y a alababa con los demás. Cuando empezó la predicación, tomé mi Biblia y me sumergí en la Palabra. Y como era de esperar, en algún momento del servicio recibí mi sanidad. No sé a qué hora sucedió. No sentí nada especial, ni vi destellos de luz alguna. Ni siquiera me di cuenta de que había sido sano, sino hasta después del servicio. Iba llegando a la puerta cuando pensé: ¡Gloria a Dios! Mi pie está bien. No dejes que tus propias ideas, acerca de cómo obrará el Señor, te quiten tu sanidad, tu liberación o tu prosperidad. Sólo confía en Dios y deja que Él haga las cosas como Él sabe hacerlas. Él actuará poderosamente en ti. Lectura bíblica: 2 Reyes 5:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Vayan y prediquen: "El reino de los cielos se ha acercado". Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron» (Mateo 10:7-8) Hay quienes dicen que algunas de las enfermedades que se han desencadenado, como el SIDA, son el medio que Dios usa para castigar a la gente inmoral de nuestros tiempos. Pero esa acusación no tiene ningún fundamento bíblico. Dios no envía enfermedades a la raza humana. De hecho, si hay alguien en el cielo y en la Tierra que aborrece las enfermedades, es Jesús. El diablo es quien trata de decirnos lo contrario al promover la mentira y al tratar de convencernos de que Dios es quien causa tales enfermedades en la gente; él sabe que si la víctima cree tal cosa, se alejará más de Dios—y ése es su objetivo. Es tiempo de que, como creyentes, pongamos un alto a esa mentira. Hace algún tiempo el Señor habló a mi corazón, diciéndome: Ministra a los que están sufriendo. Diles que no fui Yo quien les causó tal cosa. Diles que ¡Yo soy su Libertador! Esa palabra no era solamente para mí, sino para todo el Cuerpo de Cristo. Es necesario que le digamos a los que han sido afectados por el SIDA, o por cualquiera otra enfermedad, que Jesús tiene autoridad sobre ellas. También debemos decirles que Dios los ama, y que Él desea y tiene el poder para sanarlos. Dios no es el responsable del sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Ésa es una horrible mentira que el diablo ha estado divulgando por todo el mundo. Si tú y yo hacemos bien nuestro trabajo, muy pronto se empezará a divulgar otra clase de noticia. Esa noticia proclamará que Jesucristo no es quien los arroja en cautiverio; por el contrario, ¡Él es el único que puede liberarlos! Lectura bíblica: Mateo 9:18-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡No te preocupes!

¡No te preocupes!

2026-01-1504:47

  «Por lo tanto, no se preocupen ni estén ansiosos» (Mateo 6:31; AMP) Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte. Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos. Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en 1 Pedro 5:7 que debemos cargarlas todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas. Cada mañana tu confesión debe ser: "No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor". Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: "Hermano Copeland, podrías prestarme tu auto", yo le diría: "No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo". Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: "¿Y si algo terrible te sucediera?", podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas. Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él. Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca jamás. Lectura bíblica: Salmo 55   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Bajo tus pies

Bajo tus pies

2026-01-1405:24

  «...Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» (Hechos 2:34-35) Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios. La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno. Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús. Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura… En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos…» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: "Vayan y sean Mis pies… Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por lo tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo". Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir? ¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer. La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo. ¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria. Lectura bíblica: Génesis 3:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Yo lo pondré a salvo, porque él me ama. Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré» (Salmos 91:14-15) A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea. No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo. 1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor. Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde. Lectura bíblica: Salmos 108:1-6   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Por eso mi corazón se alegró, y mi lengua cantó llena de gozo. Mi cuerpo descansará en la esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo se corrompa» (Hechos 2:26-27) Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo. A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores. Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo. ¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe. En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6). Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también puede estar en Él. Lectura bíblica: Marcos 4:35-41   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
  «Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31) El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo. Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven. Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse. No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa. El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes. Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema. Lectura bíblica: Mateo 14:22-33   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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