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Una Voz Para El Camino
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Una Voz Para El Camino

Author: unavozparaelcamino

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Una voz para el camino es el sueño de varios amig@s que deseamos atizar el fuego de la poesía leyendo poemas que han tocado nuestras alma. Diversas voces acompañaran tu camino para que sea más ameno el viaje.
77 Episodes
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Episodio 77. Voz de Salomé Llanos Benitez. Año 13, número 159. No le reprocho a la primavera que llegue de nuevo. No me quejo de que cumpla como todos los años con sus obligaciones. Comprendo que mi tristeza no frenará la hierba. Si los tallos vacilan será sólo por el viento. No me causa dolor que los sotos de alisos recuperen su murmullo. Me doy por enterada de que, como si vivieras, la orilla de cierto lago es tan bella como era. No le guardo rencor a la vista por la vista de una bahía deslumbrante. Puedo incluso imaginarme que otros, no nosotros, estén sentados ahora mismo sobre el abedul derribado. Respeto su derecho a reír, a susurrar y a quedarse felices en silencio. Supongo incluso que los une el amor y que él la abraza a ella con brazos llenos de vida. Algo nuevo, como un trino, comienza a gorgotear entre los juncos. Sinceramente les deseo que lo escuchen. No exijo ningún cambio de las olas a la orilla, ligeras o perezosas, pero nunca obedientes. Nada le pido a las aguas junto al bosque, a veces esmeralda, a veces zafiro, a veces negras. Una cosa no acepto. Volver a ese lugar. Renuncio al privilegio de la presencia. Te he sobrevivido suficiente como para recordar desde lejos.
Episodio 76. Voz de Granada Morales Vega. María Mercedes Carranza. Por traidora decidí hoy, martes 24 de junio, asesinar algunas palabras. Amistad queda condenada a la hoguera, por hereje; la horca conviene a Amor por ilegible; no estaría mal el garrote vil, por apóstata, para Solidaridad; la guillotina como el rayo, debe fulminar a Fraternidad; Libertad morirá lentamente y con dolor; la tortura es su destino; Igualdad merece la horca por ser prostituta del peor burdel; Esperanza ha muerto ya; Fe padecerá la cámara de gas; el suplicio de Tántalo, por inhumana, se lo dejo a la palabra Dios. Fusilaré sin piedad a Civilización por su barbarie; cicuta beberá Felicidad. Queda la palabra Yo. Para esa, por triste, por su atroz soledad, decreto la peor de las penas: vivirá conmigo hasta el final.
Episodio 75. Voz de Fabián Valencia. Síndrome - Mario Benedetti Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles.
Episodio 74. Voz de Mauricio Giraldo. Remordimiento póstumo. Charles Boudelaire. Cuando te hayas dormido, mi bella tenebrosa, al fondo de un sepulcro hecho de mármol negro, y cuando solo tengas por alcoba y morada un panteón húmedo y una cóncava fosa; cuando la piedra, hundiendo tu pecho asustadizo y tu torso relajado por una deliciosa displicencia, impida que palpite tu corazón y ansíe, y que tus pies recorran tu carrera azarosa, la tumba, confidente de mi sueño infinito (porque la tumba siempre comprenderá al poeta), en esas largas noches donde el sueño es proscrito, te dirá: «¿De qué te sirve, cortesana incompleta, nunca haber conocido lo que lloran los muertos?». —Y el gusano roerá tu piel como un remordimiento. Instagram: unavozparaelcamino. Twitter: unavozparaelcamino
Episodio 73. Voz de Mauricio Giraldo. Soy un fracaso. Charles Bukowski. Le puse el seguro a la puerta del auto y al levantar la mirada vi a este tipo caminando hacia mí se parecía a Peter mi viejo amigo pero no era Peter era un hombre demacrado en jeans y camisa azul de trabajo y me dijo: “oye, mi esposa y yo necesitamos algo para comer, morimos de hambre” Miré detrás de él y ahí estaba su mujer que me miró con ojos a punto de lágrima. Le di un billete de cinco. “¡Te amo, hombre!”, gritó, “No me lo gastaré en bebida”. “¿Por qué no?”, le contesté, “Es lo que yo haría…” Me alejé para entrar a un edificio arreglé unos cuantos asuntos salí regresé al auto como siempre pensando si hice lo correcto o si fui víctima de un engaño. mientras conducía recordé mis años de miseria hambriento más allá de cualquier arreglo nunca pedí a nadie un centavo. esa noche, después de unos tragos, le expliqué a la mujer con la que vivía lo mucho que daba dinero a vagabundos pero que yo en los tiempos más obscuros de hambre en mi vida me negué a pedir nada a nadie. “lo que pasa es que ni para eso servías”, dijo ella.
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