DiscoverCaminero
Caminero
Claim Ownership

Caminero

Author: Rialta

Subscribed: 3Played: 34
Share

Description

Conducido por Hilda Landrove, Caminero quiere ser un espacio dialógico para pensar posibilidades de existencia para la lucha cívica cubana y escenarios de superación del totalitarismo. Sobre la base de las temáticas y las posibilidades exploradas en la temporada previa, regresa ahora con el formato de transmisión en video y con una periodicidad quincenal (martes alternos), para expandir las conversaciones sobre temas fundamentales del presente y el futuro. Su foco central será siempre Cuba y la necesidad de pensarla más allá (en sentido a la vez temporal y de encuadres predeterminados) de la circunstancia totalitaria. Ello implica habitar un espacio de sentidos que la excedan, revindicando su existencia en un contexto transnacional, que participa de los conflictos y desafíos del resto del mundo. Interesa considerar el protagonismo de una sociedad que se reconfigura en un escenario férreamente autoritario desarrollando aprendizajes y abriendo oportunidades para la lucha cívica. Caminero pondrá a discusión en cada ocasión problemáticas y situaciones del presente para intentar visualizar y proponer caminos posibles, apelando al enriquecimiento que emerge del diálogo, la confrontación con la diferencia y la exploración de preocupaciones comunes.
57 Episodes
Reverse
En un tiempo indeterminado del futuro cercano, dos inteligencias artificiales conversan sobre las brigadas médicas cubanas mientras revisan documentación de archivo. Sus posiciones ponen en discusión la versión oficialista –según la cual la medicina cubana es la viva imagen del humanismo revolucionario– y la que revela la conversión del mito en mercadotecnia de un proyecto económico. Se trata de un ensayo cinematográfico del realizador cubano Carlos Quintela, quien nos conduce a lo largo del programa a una reflexión sobre su propio proceso creativo, las posibilidades de la inteligencia artificial y la indagación en las complejidades del mito de la revolución y sus posibles formas de deconstrucción.
En el episodio de hoy conversamos con Omar Montenegro y Oscar Grandío sobre de la lucha no violenta, la desobediencia civil y la resistencia pacífica. En momentos en que la represión de regímenes autoritarios y totalitarios parece cercenar las posibilidades de participación política para la sociedad civil y las demandas ciudadanas, vale la pena regresar a las concepciones y las tácticas de la acción estratégica no violenta como un campo de posibilidad para la acción colectiva. Omar Montenegro, presidente del Centro Latinoamericano para la No Violencia (CELANV), y Oscar Grandío, historiador y ensayista cubano, exploran las dimensiones ética y estratégica de la no violencia y se cuestionan si se han agotado las vías no violentas para luchar contra regímenes como el cubano. En sus respuestas hacen un recorrido por casos históricos y abren una exploración sobre la situación actual de Cuba para pensar qué se requiere para encaminar el descontento hacia un proceso de transición con protagonismo de la sociedad cubana.
El 13 de diciembre de 2024 la galería de Casa del Tiempo de la UAM albergará la exposición No somos memoria, que mostrará la obra de doce artistas cubanos y nicaragüenses cuyo común denominador es la combinación de un mensaje político con una metodología procesual en la investigación y la construcción de la obra. No somos memoria sirve en esta conversación como detonador para explorar la necesidad de generar conexiones entre artistas hiladas por la curiosidad y el deseo genuino de acercarse al trabajo de los otros, y la intención de tender puentes sobre las divisiones impuestas o inducidas por las pretensiones totalizantes de regímenes como el cubano y el nicaragüense. Hablamos en el programa con Celia González, artista y antropóloga cubana, curadora de la exposición, sobre estas motivaciones y también sobre la curaduría como práctica etnográfica, las posibilidades generadas por las alteridades no humanas y, en contraste con las trayectorias destotalizantes que la exposición encarna, sobre la Bienal de La Habana.
En este episodio conversamos con María Matienzo y Kirenia Yalit, guionista y directora respectivamente, del documental Libres por derecho. María Matienzo y Kirenia Yalit han tenido un largo recorrido en el campo de los derechos humanos y el activismo, y este documental es una muestra de la madurez de un emprendimiento que combina sensibilidad y capacidad de trabajo para atravesar el límite fronterizo de la isla. El documental trae en primera persona las voces de madres y familiares de presos políticos y la obra de artistas urbanos que, como resultado de la escucha de sus testimonios, intervinieron espacios públicos al llamado de la campaña “Exprésate”. Conversar sobre el documental es hablar en primer lugar del dolor de la prisión y la separación familiar y sus impactos, y de las decisiones estéticas, éticas e incluso logísticas necesarias para que las voces de madres y familiares resulten protagónicas y den cuenta además del contexto amplio en que habitan esas familias desgarradas por la cárcel y la represión. El proceso del documental fue una trayectoria de impactos mutuos: de los familiares hacia los artistas, de los artistas hacia quienes encuentran las obras de los artistas en el espacio público y del documental mismo hacia quienes se dejan tocar por el drama humano que transmite. Y es también hablar del dolor en un sentido más amplio, en la escala en que se vuelve necesario reconocerlo para poder procesarlo y encontrar la posibilidad de sanación. María y Kirenia nos abren una puerta a esa zona de afecciones difíciles y urgentes de tratar.
La imposición totalitaria requiere, para limitar cualquier posible forma de existencia social al margen de las formas y espacios previstos por el régimen mismo, de la generación y exacerbación de líneas divisorias que, en momentos de crisis, actúan como impedimentos al reconocimiento de la circunstancia común y la capacidad de articularse para resistirse y poner fin a la opresión. En este episodio exploramos algunas de estas líneas divisorias –verdaderas fracturas cuyo sostenimiento contribuye a la perpetuación de la élite cubana en el poder–: raza, género, edad y, fundamentalmente, la que opera pretendiendo hacer parecer irreconciliables los intereses y las aspiraciones de la Cuba del interior y la Cuba de la diáspora. Jorge Enrique Rodríguez y Boris González Arenas, periodistas, activistas e intelectuales cubanos, parten de su mirada sobre la realidad cubana para identificar cómo la fractura interior-exterior emana fundamentalmente de un contexto en el cual la diáspora y el exilio, excluidos del proceso social del país, sostienen sin embargo la vida cotidiana frente al desmantelamiento acelerado del Estado. Nos preguntamos e intentamos responder cómo escapar y qué alternativas construir para que esas fracturas impuestas no continúen reproduciéndose al servicio de sus beneficiarios últimos: la élite parásita y criminal que gobierna la isla.
La obra del artista cubano Hamlet Lavastida y el salvadoreño Renacho Melgar comparten, desde indagaciones estéticas particulares, la vocación por el rastreo de la memoria y la develación de los procesos que las cúpulas de poder han ocultado en el intento de construir imaginarios prístinos y edulcorados de sus proyectos políticos. Asentados en realidades que podría parecer diferentes, aunque tienen actualmente mucho en común –Cuba y El Salvador–, la ubicación en un segmento crítico, que revindica la autonomía creativa como condición básica para el ejercicio artístico y ciudadano, les permite una lectura aguda sobre la manera en que el poder político combina dinámicas de cooptación y coerción en diversas medidas para producir imágenes idealizadas del país y sus devenires posibles. En el caso de Cuba, las políticas sociales fueron inicialmente el frente visible que permitió la construcción de la imagen de un deseo colectivo devenido realidad palpable, mientras la lógica penitenciaria que la sostenía se constituía en su cara oculta. En el caso salvadoreño, la lógica penitenciaria es el punto de partida; se trata de un régimen carcelario que ha prometido, como resultado, el saneamiento social. Dinámicas en apariencia contrapuestas se revelan complementarias también en la manera en que involucran a los artistas en la producción de imaginarios de legitimidad del poder. De esto, y de cómo es posible contribuir desde la reflexión artística a generar articulaciones que puedan encontrar rumbos divergentes a las pulsiones del Estado, conversamos en este programa.
El embargo, bloqueo, o –como decidimos llamarlo en este programa– sistema de sanciones, constituye desde hace décadas una de las principales razones de disputa sobre la realidad cubana. Su presencia en la discusión política sobre Cuba es tan relevante que la posición sobre el mismo puede ubicar a los interlocutores de uno u otro lado del espectro político. La complejidad del tema, las transformaciones sufridas a lo largo de las décadas, y la difícil situación actual, demandan una exploración detallada que considere temas de legitimidad, efectividad, historia, relaciones internacionales y las condiciones concretas estructurales del régimen político cubano. En este programa, el abogado Eloy Viera nos ayuda a realizar un recorrido histórico del sistema de sanciones estadounidenses hacia Cuba. Tal recorrido permite explorar cuestiones como la mayoritaria condena que cada año, desde 1992, se emite en la ONU, el uso de la idea del impacto de las sanciones en violaciones de derechos humanos como herramienta de disputa internacional por parte de regímenes autocráticos, o qué tipo de soberanía (popular o estatal) se encuentra al centro de la discusión sobre el carácter injerencista de las sanciones. Después de tal recorrido histórico, la exploración, centrada en el presente, se enfoca en analizar la relación entre el sistema de sanciones y la estructura de control totalitario y el proceso de monopolización de la economía cubana por parte de la élite gobernante. No es un tema de respuestas fáciles, pero sí imprescindible a la hora de pensar las posibles trayectorias de la nación cubana. Este programa constituye un primer acercamiento en el intento de delinear rutas de comprensión que den sentido a esas trayectorias.
Además de un fenómeno histórico (con intentos de reedición en el presente) y una forma de concebir la sociedad y el poder –reconocible a través del discurso, las concepciones ideológicas o diversas formas de acción–, ‘fascismo’ es también un término usado como ofensa, una manera de ubicar al contrario en lo peor de la condición humana. En el vaciamiento de contenido que permite pasar de concepto político a improperio, se generan fenómenos que tienen más que ver con la instrumentalización del término que con la discusión –necesaria en estos tiempos de auge de los extremismos y los autoritarismos de toda clase– sobre cómo reconocer las retóricas y las prácticas fascistas y cómo, en consecuencia, lidiar con ellas. Uno de esos fenómenos es el uso instrumental que los regímenes autoritarios hacen para criminalizar la disidencia y la oposición política. El caso venezolano es el más significativo en la región, con dos ediciones de un “congreso mundial contra el fascismo, neofascismo y expresiones similares”–la segunda de ellas a celebrarse el 11 y 12 de septiembre– y una ley que permite la interpretación arbitraria del concepto para aplicarlo a agrupaciones y figuras de la oposición, y condenarlas sobre la base de una definición tan amplia y difusa que termina por identificar con el “fascismo” a todo lo que no trabaje directamente para el sostenimiento del régimen. La instrumentalización judicial y retórica, que produce argumentaciones del tipo “la dicotomía entre democracia y dictadura es un falso dilema”, oculta el hecho de que estos regímenes recurren, ellos mismos, a lógicas constitutivas del totalitarismo y, por tanto, del fascismo. Cuba ha hecho otro tanto con el término “terrorismo” y Nicaragua impone la violencia máxima a los detractores de la pareja presidencial mientras Daniel Ortega declara que “el fascismo está reinstalándose en el mundo”. Dinámicas como la deshumanización extrema del oponente, la creación de una identidad reactiva o la pretensión de control absoluto de la sociedad revelan que el uso instrumental del término fascismo no sirve únicamente para criminalizar a los oponentes, sino para ocultar sus propias pulsiones totalitarias.
En este nuevo programa en colaboración con Artists at Risk Connection exploramos dos contextos y dos formas de hacer que involucran el protagonismo de la labor artística en proyectos políticos. De un lado, la muralista y activista feminista Julx Morales nos comenta sobre la galería feminista Siempre Vivas en Bogotá, Colombia; y del otro, la curadora y activista Solveig Font nos cuenta del recorrido de Avecez Art Space, una galería independiente emplazada en un apartamento de La Habana. La diferencia de locaciones –un puente creado por un cruce de carreteras y un espacio doméstico– sirven como punto de partida para encontrar convergencias en las diferencias. Cómo los ataques del contrincante obligan a reconfigurarse sin perder el foco o cómo la acción y la creación colectiva sostienen el horizonte de la lucha política son algunas de las correlaciones que exploramos.
El contexto cubano y el venezolano no son exactamente los mismos, aunque los regímenes de ambos países comparten vocación por el control total. Las diferencias son esenciales para comprender las condiciones de posibilidad de la acción cívica y por qué la organización masiva para movilizar y proteger el voto ha sido posible en Venezuela pero es virtualmente imposible en Cuba. Sin embargo, es posible reconocer aprendizajes potenciales en el proceso que condujo a la victoria de la oposición el pasado 28 de julio y que también ha permitido sostener la presión política frente al fraude electoral. La organización ciudadana descentralizada, la apuesta por la reconstrucción del tejido social, la relación entre el liderazgo de María Corina Machado y la población movilizada en la defensa del voto, el uso estratégico del espacio público, la generación de alianzas, el enfoque de la atención hacia una disputa entre autocracia y democracia, constituyen aprendizajes posibles para la lucha cívica en Cuba y en cualquier lugar donde un régimen autoritario intente arrebatar la agencia política de la sociedad. Gracias a las reflexiones de Yanet Rosabal y Felipe Galli, conversamos también sobre los impactos que tendría para la región los dos escenarios abiertos después de las elecciones del pasado 28 de julio: la transición democrática o el establecimiento de un régimen totalitario.
Hilda Landrove conversa con los activistas de derechos humanos venezolanos Rafael Uzcátegui y Lexys Rendón, directores de Laboratorio de Paz (LabPaz), sobre el futuro de la sociedad civil después del fraude electoral en Venezuela.
Con frecuencia, la convergencia del activismo feminista y la lucha por la superación del totalitarismo cubano es asumida como imposibilidad. De un lado, están los que entienden que el linaje político de la lucha feminista la ubica inevitablemente a favor de un supuesto comunismo --tan genérico como intimidante-- y, del otro, los que asumen que el Estado cubano ha cumplido satisfactoriamente las demandas de las mujeres, de manera que todo feminismo debería plegarse a sus designios. A partir de la experiencia de Yanelys Núñez Leyva, activista feminista cubana, coordinadora del Observatorio de Género de Alas Tensas, exploramos aquí las tensiones generadas por esa convergencia, capaz de aportar a la lucha política una posición comprometida a la vez con la superación de las opresiones asociadas al género --también a la raza y a la clase social-- y con el ejercicio democrático. Dichas tensiones son visibles entre activismos feministas de Cuba y otros países, entre la recepción de la agenda feminista por los extremos del espectro político y entre activismos particulares, que atienden demandas de sectores específicos, así como activismos que buscan el cambio de régimen político. Hablamos aquí de convergencias, reconocimientos en la diferencia y de la necesidad de generar referentes de formas de relación para forjar comunidades inclusivas. También sondeamos herramientas que el activismo feminista aporta para visibilizar opresiones, hacer un periodismo más responsable y, en sentido más amplio, imaginar y encontrar alternativas para construir una sociedad en la que los cuidados ocupen un lugar central y podamos aspirar al bienestar y la convivencia.
La apropiación de la memoria del país al servicio de la legitimación política ha sido una constante en la producción histórica del totalitarismo cubano. Con el auxilio de procesos de borrado y ocultamiento, el quehacer académico e intelectual auspiciado por el poder se ha esforzado por homogenizar y unificar las narrativas para construir uno relato irrecusable. Una de esas narrativas actualiza constantemente el entusiasmo inicial despertado por el proceso revolucionario. Reconocer el papel del Estado en la producción del entusiasmo inicial, la presencia de formas de contestación tan tempranas como la llegada misma al poder del Ejército Rebelde en 1959, y las derivas de la historiografía sobre la historia cubana, sirve de punto de partida para explorar qué caminos puede seguir el intento de reapropiarnos, desde el presente y para el futuro, de las narrativas sobre nuestra historia común. En el programa conversamos con la historiadora cubana Grethel Domenech para regresar a la idea de que el pasado requiere ser reinterpretado y –en el caso de su ocupación– reapropiado, para poder trazar líneas de sentido en la imaginación del porvenir. La apropiación comienza precisamente con el desmontaje de los relatos establecidos como sentido común, pasa por la develación de aquello que ha sido relegado al silencio y el olvido (labor de la que dan cuenta proyectos como Archivo Cuba) y conduce a construir nuevos sentidos. Desestabilizar, develar, dinamizar y multiplicar son algunas de las acciones que permiten trazar nuevos recorridos para la memoria y, en ellas, el lenguaje se revela como herramienta protagónica.
Con frecuencia se reclama a la lucha cívica cubana la ausencia de políticas formales, estructuradas alrededor de agendas políticas, liderazgos estables y proyectos de cambio. En este programa conversamos con Anamely Ramos y Amed Aroche sobre formas de hacer política que no asumen lo político desde este tipo de formulaciones. Anamely y Amed han experimentado y reflexionado sobre la posibilidad de reconocer y sistematizar aquello que suele ser desechado al pensar en la acción colectiva y que se vuelve, sin embargo, protagónico en entornos cerrados: políticas que operan desde sitios dislocados, inestables, de identidades mixtas, sin liderazgos únicos, que no pretenden estabilizar una agenda o un programa, pero sí poseen la capacidad de remover la estabilidad del sentido común de la opresión. En la conversación buscamos figuras y categorías que nos permitan reconocer las potencias de las políticas no formales como el encuentro, la imaginación a corto plazo, la inestabilidad y la performatividad.
En el primero de una serie de seis programas nacidos de la colaboración entre Caminero y el proyecto ¡El Arte no Calla! impulsado por Artists at Risk Connection (ARC), conversamos con Alessandro Zagato, Encargado Regional para América Latina y el Caribe de ARC, y Amaury Pacheco, poeta, performer, artista total, fundador de Omni-Zona Franca y una de las figuras más destacadas del arte alternativo, contestatario y underground cubano. En un primer momento, Alessandro nos ubica, a través de la experiencia de ¡El Arte no Calla!, en una visión del arte como herramienta para intervenir en los imaginarios y por esa razón, capaz de desbordar las especificidades de los contextos políticos. Amaury aporta luego a esa mirada una reflexión, punteada por memorias y visiones de futuro, sobre la posibilidad de intervenir en la realidad de una manera subterránea a través de la acción poética, capaz de instalar en el orden de la historia una imagen, unas imágenes, que pueden agrandar las grietas de los muros de la opresión. Las herramientas de la poesía se revelan en esa mirada como posibilidad de reinvención del lenguaje, como formas de acción que pueden hacer nada algo nuevo de las paradojas y revelar lo invisible. Amaury nos habla también de la posibilidad de la transmutación del dolor a través del reconocimiento de nuestras propias sombras y fantasmas, del tiempo, y de las conexiones por las cuales “un poeta nace a la luz de otro poeta”, y una generación encuentra su propia voz redescubriendo a las que le preceden.
En este programa conversamos con Rafael Uzcátegui, escritor, editor independiente y activista de derechos humanos venezolano, sobre algunas ideas que aparecen en su libro La rebeldía más allá de la izquierda. Un enfoque post ideológico para la transición democrática en Venezuela. En particular, conversamos sobre su propuesta de una “caja de herramientas”, un conjunto de propuestas basadas en principios que identifican los desafíos de una realidad post chavista que trazan líneas de entendimiento sobre cómo pueden ser atendidos. Las potencialidades de una “caja de herramientas” son múltiples, y permiten explorar conceptos como el enfoque post ideológico o lo que Uzcátegui denomina “efecto Sartre” para dar cuenta del doble rasero que aparece cuando las fidelidades ideológicas se imponen sobre los imperativos humanos.
En años recientes, se ha vuelto un fenómeno relevante la participación protagónica de las mujeres en la lucha cívica cubana. Al frente de espacios políticos de diversa índole (protestas, grupos políticos, organizaciones de observación y denuncia, activismos) y también en espacios de cuidados y reproducción de la vida como la asistencia humanitaria o el apoyo a las familias de personas en prisión, tal protagonismo permite pensar en un proceso de feminización de la protesta y feminización del liderazgo político, como le han denominado respectivamente Oscar Grandío y Leonardo Fernández Otaño. En este episodio conversamos con Camila Rodríguez, directora de la organización Iniciativa para la Investigación y la Incidencia, que desarrolla los programas Justicia 11J y Centro de Documentación de Prisiones Cubanas. A partir de su propio recorrido, exploramos el caso cubano, comparándolo con procesos similares en otros países. Intentamos pensar de conjunto cuál es el impacto y la potencia del protagonismo de las mujeres y sus demandas, de cara a un proceso de resistencia sostenida frente al creciente autoritarismo del régimen cubano.
Pasadas las primeras cuarenta semanas de Caminero, regresamos a los episodios anteriores en un intento de tejer temas, ideas y visiones que estuvieron presentes en esta primera temporada, que cierra hoy. Recurrentes resultaron las exploraciones de imaginaciones políticas que prefiguran grietas y escapes en el pretendido control monolítico del totalitarismo, el análisis de la realidad cubana buscando historizar eventos y procesos presentes, así como la presentación de temas urgentes que nos corresponde conocer como humanos que habitan un mundo interconectado marcado por catástrofes diversas.
La esperanza aparece con frecuencia como un bien preciado. Sin ella, se nos suele decir, no hay estímulo ni fuerza para actuar por el mejoramiento de nuestras vidas. Sin embargo, en condiciones extremas, como las que enfrentan los pueblos que lidian con el fin de sus universos sociales, es la desesperanza la que aparece como fuerza motriz de formas emergentes de ser/estar en el mundo al reenfocar los esfuerzos colectivos al presente inmediato. La esperanza puede aparecer, por su parte como evasión, al desplazar la responsabilidad y la urgencia hacia un futuro indeterminado. A explorar los potenciales de la desesperanza, necesaria en un mundo inmerso en catástrofes diversas, está dedicado el programa de esta semana.
En el programa de esta semana conversamos con Katherine Bisquet, poeta y activista cubana, sobre su documental En San Isidro. A partir del documental, reflexionamos sobre las dimensiones afectivas de la experiencia y la memoria y la manera en que estas involucran decisiones estéticas en el registro documental de los sucesos. Conversamos también sobre la experiencia de impulsar una resistencia que opera en los límites de la libertad física y psicológica, y sobre los aprendizajes necesarios para re-crear y sostener la lucha cívica contra el totalitarismo.
loading
Comments 
loading