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Visión Para Vivir on Oneplace.com
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Author: Carlos A. Zazueta
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© Copyright 2025 Visión Para Vivir
Description
Visin Para Vivir es la versin al espaol del popular programa de radio que presenta las enseanzas bblicas del Pastor Chuck Swindoll y conocido como Insight for Living. El Pastor Radial del programa en espaol es Carlos A. Zazueta, un dinmico pastor, maestro y conferencista.
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Abrirse paso en el libro de las Lamentaciones de Jeremías, de muchas maneras ha sido como caminar entre un oscuro y espeso pantano. Una y otra vez el profeta ha declarado las tristes consecuencias de la desobediencia persistente. Los puntos de vista que él ha presentado han sido deprimentes y funestos, pero muy reales; pues el camino de los transgresores es una experiencia dura y amarga. Muchos de nosotros podemos familiarizarnos con esto. En este último estudio escucharemos los sonidos de un pueblo, que hacen eco a través de los siglos con el dolor de su quebranto, los sentimientos de culpa, la captura por el enemigo y el rechazo…aun así, infinitamente amado por Dios.
To support this ministry financially, visit: https://www.oneplace.com/donate/283/29?v=20251111
Abrirse paso en el libro de las Lamentaciones de Jeremías, de muchas maneras ha sido como caminar entre un oscuro y espeso pantano. Una y otra vez el profeta ha declarado las tristes consecuencias de la desobediencia persistente. Los puntos de vista que él ha presentado han sido deprimentes y funestos, pero muy reales; pues el camino de los transgresores es una experiencia dura y amarga. Muchos de nosotros podemos familiarizarnos con esto. En este último estudio escucharemos los sonidos de un pueblo, que hacen eco a través de los siglos con el dolor de su quebranto, los sentimientos de culpa, la captura por el enemigo y el rechazo…aun así, infinitamente amado por Dios.
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Todos nos podemos identificar con la repentina urgencia que acompaña a la calamidad. La mezcla de sorpresa y desilusión, temor y confusión convergen instantáneamente en nuestras emociones, infligiendo una presión casi intolerable dentro de nosotros. ¡Qué angustia! Aun así, ¡cuán necesaria es para el crecimiento! La adversidad es la medida de nuestra rectitud…es la verdadera prueba de nuestra resistencia. Así lo fue para Isaías y Jeremías. Echemos un vistazo a tal situación que ocurrió hace más de 2.500 años.
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Todos nos podemos identificar con la repentina urgencia que acompaña a la calamidad. La mezcla de sorpresa y desilusión, temor y confusión convergen instantáneamente en nuestras emociones, infligiendo una presión casi intolerable dentro de nosotros. ¡Qué angustia! Aun así, ¡cuán necesaria es para el crecimiento! La adversidad es la medida de nuestra rectitud…es la verdadera prueba de nuestra resistencia. Así lo fue para Isaías y Jeremías. Echemos un vistazo a tal situación que ocurrió hace más de 2.500 años.
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Alguien ha dicho que un secreto en la tierra es un escándalo abierto en el cielo. Nada puede ocultarse del Dios que lo ve todo. Eso no es amenazador si su vida privada la vive a la luz de las Escrituras. Pero es un sentimiento incómodo el saber que Él ve aun las intenciones del corazón. Al leer Lamentaciones nos damos cuentas de las terribles consecuencias de la desobediencia. La imagen que se nos da es cruda pero no es una sin esperanza. Dios permanece con su pueblo sin importar cuán infiel haya sido con Él. Jeremías aprendió esto cuando se hallaba sufriendo dentro del pozo de las consecuencias del mal; pozo que fue cavado por el pueblo de Judá. Cuando finalmente miró hacia arriba, por encima de sus circunstancias, él encontró a Dios aplicando, misericordiosamente a sus heridas, el bálsamo relajante de su amor infinito.
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Alguien ha dicho que un secreto en la tierra es un escándalo abierto en el cielo. Nada puede ocultarse del Dios que lo ve todo. Eso no es amenazador si su vida privada la vive a la luz de las Escrituras. Pero es un sentimiento incómodo el saber que Él ve aun las intenciones del corazón. Al leer Lamentaciones nos damos cuentas de las terribles consecuencias de la desobediencia. La imagen que se nos da es cruda pero no es una sin esperanza. Dios permanece con su pueblo sin importar cuán infiel haya sido con Él. Jeremías aprendió esto cuando se hallaba sufriendo dentro del pozo de las consecuencias del mal; pozo que fue cavado por el pueblo de Judá. Cuando finalmente miró hacia arriba, por encima de sus circunstancias, él encontró a Dios aplicando, misericordiosamente a sus heridas, el bálsamo relajante de su amor infinito.
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Siendo terrícolas, nuestra atención a menudo se centra en las dificultades de la vida. Nos enfocamos principalmente en nosotros mismos y no en Dios, en nuestra miseria en lugar de su misericordia. Mientras eso es entendible, es lamentable, porque hay una anchura en la misericordia de Dios; hay una gracia abundante en su toque especial. Lamentaciones 3 nos recuerda de la bondad incesante del Padre, de la compasión que no falla y de su gran fidelidad. Estos recordatorios son un tanto oscuros, rodeados de dolorosas dificultades, devastación personal, pérdida de la felicidad y una aflicción tormentosa. Ninguno de nosotros tendrá dificultad alguna para identificarse con las palabras de Jeremías en este pasaje.
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¿Qué es lo que sucede cuando los cristianos escogen hacer lo que ellos quieren en lugar de lo que Dios quiere? ¿Qué es lo que Dios hace con los creyentes que rehúsan obedecerle? El profeta Oseas nos da una poética respuesta a estas interrogantes: «Siembran vientos y recogerán tempestades» (Oseas 8:7a). Elifaz, el amigo de Job, repite esta verdad con una característica franqueza: «Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad y los que siembran aflicción, eso siegan. Por el aliento de Dios perecen, y por la explosión de su ira son consumidos» (Job 4:8-9). En resumen, lo que Oseas y Elifaz están diciendo es que nosotros cosechamos lo que sembramos. Este principio espiritual fue notablemente ilustrado en la destrucción a gran escala de Jerusalén, castigo que cayó sobre los judíos debido a su persistente desobediencia a Dios.
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Jeremías ha sido llamado «una figura de bronce disolviéndose en lágrimas». Con la franqueza de un niño, el profeta libremente revela su honesta respuesta. Él lamenta la difícil situación de Jerusalén y solloza en voz alta mientras tropieza con los escombros que hay en las calles de la ciudad ahora saqueada por la invasión babilónica. En este primer capítulo de Lamentaciones la ciudad cuenta su historia de aflicción y luego se dirige a los transeúntes suplicando consuelo. Entretejido en la tela de estos versículos hay hilos muy frágiles de significado mesiánico que no deben ser pasados por alto.
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Una que otra vez, todos hemos disfrutado el efímero placer que produce el pecado. El pago por el pecado no solamente nos afecta a nosotros sino también a aquellos con los que vivimos y trabajamos. Y por si esto no fuera poco, las Escrituras testifican que nuestra desobediencia al Señor puede también traer ruina a nuestro vecindario, ciudad y país en el que vivimos. Sabiendo cómo actuamos los seres humanos, el Señor, en su maravillosa gracia, ha inspirado y preservado el libro de las Lamentaciones de Jeremías, el cual registra las consecuencias devastadoras que fluyen de la rebelión de Judá contra Dios. Nos ayuda a recordar que debemos tomar el pecado muy seriamente.
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«Los hombres no lloran». Cuántas veces hemos escuchado decir esta frase. Asumimos que las lágrimas se hicieron para los niños y las mujeres. Solo en raras ocasiones los hombres realmente lloran y usualmente lo hacen estando a solas. ¡Cuán diferente a los personajes bíblicos! Una y otra vez leemos acerca de hombres de Dios musculosos, modelos de hombría, llorando en voz alta y abiertamente. El Salmo 56:8 dice que Dios pone nuestras lágrimas en «Su redoma» (botella) y lleva un registro de ellas en «Su libro». Si esto es así, Él ha etiquetado varias con el nombre de Jeremías. Este gran profeta muy seguido hundía su rostro entre sus manos y sollozaba en voz alta; sus lágrimas mancharon sus ropas e indudablemente empapó el diario que hoy conocemos como sus Lamentaciones. Pero antes de centrar toda nuestra atención en este libro, comprendamos un poco más a Jeremías, el hombre, sus tiempos y su ministerio.
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En la vida adulta, nos enfrentamos a tentaciones más complejas, pero la necesidad del control propio sigue siendo igual de crucial. Es lo que te impide utilizar la tarjeta de la empresa para gastos personales, lo que mantiene tus deseos bajo control cuando intentan desviarte, lo que refina tus palabras cuando estás a punto de herir a alguien y lo que te motiva a levantarte por la mañana cuando lo único que quieres es dormir hasta tarde. Es lo que te mantiene en pie cuando las dificultades te invitan a rendirte.Todas las virtudes del fruto del Espíritu necesitan del control propio para funcionar (Gálatas 5:22-23). Quizás por eso el control propio aparece como última en la lista de virtudes, porque fortalece a todas las demás. El amor puede ser el corazón de las virtudes, pero el control propio es el músculo. Examinemos más de cerca esta virtud del fruto del Espíritu orientado a la acción, que te ayuda a obedecer a Dios. . . y mantiene tu mano lejos del tarro de galletas.
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