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Iglesia Bíblica Gracia Verdadera
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Author: Iglesia Bíblica Gracia Verdadera
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© Iglesia Bíblica Gracia Verdadera
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Predicaciones y estudios bíblicos desde la Iglesia Bíblica Gracia Verdadera, en Caguas, Puerto Rico. Enseñamos la Biblia expositivamente libro por libro, dejando que sea Dios quien nos hable por medio de las Escrituras. Te invitamos a escuchar nuestra emisora radial Pura Gracia visitando la página https://www.puragracia.com
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Si Cristo no hubiese resucitado de entre los muertos, Pablo no sería apóstol, la iglesia no tendría fundamento, y el evangelio no tendría poder para salvar. Toda autoridad apostólica descansa en la obra consumada y en el señorío actual del Cristo resucitado.
¿Cuál es la identidad de los hijos de Abraham? Los creyentes, los de fe, son los verdaderos hijos de Abraham. Y eso, siendo judíos o gentiles. Para ser el pueblo de Dios uno tiene que venir a Cristo por la fe. La genealogía no salva, la etnicidad no salva a nadie. Sino que hay una sola forma de salvación, desde el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, y esa es por la fe sola.
El creyente recibe el Espíritu Santo por la fe en Cristo y no por las obras de la ley. Por tanto, toda la vida cristiana, desde el inicio hasta su crecimiento depende completamente del evangelio y no del esfuerzo humano.
El pecador es declarado justo delante de Dios únicamente por la fe en Cristo, no por las obras de la ley. Por lo tanto, la vida cristiana fluye de una unión real con Cristo crucificado.
El evangelio es de origen y autoridad divina. Por esa razón, nadie, ni siquiera un apóstol como Pedro, está por encima de él.
El tema de este pasaje es el consentimiento entre los apóstoles y Pablo en cuanto al evangelio que habían recibido de Jesucristo, siendo predicado a los gentiles, abordando el conflicto de los rudimentos de la ley, la circuncisión que los judaizantes estaban incluyendo al evangelio, defendiendo la libertad del legalismo dentro del cristianismo y reconociendo la gracia de Dios.
El verdadero evangelio no es un producto humano, sino revelación divina y soberana, que salva y transforma radicalmente al pecador para la gloria de Dios.
El verdadero evangelio de Cristo es único, suficiente e inalterable. Cualquier intento de modificarlo, aunque sea mínimo, lo convierte en un falso evangelio, bajo condenación divina.
La seguridad del creyente no descansa en su desempeño sino en la fidelidad de Dios, quien inicia, sostiene y completa la obra de salvación.
La vida cristiana es una búsqueda constante de Cristo, impulsada por la gracia, disciplinada por la fe y orientada hacia la gloria futura. Cristo es la carrera, él mismo es la meta y él mismo es el premio .
Dios se opone activamente a los orgullosos, pero concede gracia transformadora a los que se humillan delante de Él.
Una mente renovada produce una vida transformada. No le pidas a Dios que cambie tu vida, si te niegas a renovar tu mente con la Palabra de Dios. Solo una mente renovada por la Palabra, produce una vida transformada.
La verdadera transformación espiritual comienza cuando le pedimos a Dios que escudriñe nuestro corazón, que pruebe nuestras motivaciones, que exponga nuestros caminos pecaminosos, y que nos guíe por el camino eterno.
Dios quería demostrarle a Jonás en esta lección que Él es bondadoso pero también es severo. Cuando vemos la calabacera, representa la bondad de Dios. Jonás hizo una enrramada, y Dios en su bondad, preparó una calabacera para que le hiciera sombra. No solo presenta la bondad, sino también la salvación y la liberación.
La misericordia de Dios no solo restaura al siervo caído, al profeta caído, sino que también alcanza al pecador perdido, mostrando así las perfecciones de su gracia soberana.
Cuando el creyente clama desde lo más hondo del quebranto, Dios oye su oración, perdona su pecado y restaura su propósito.
Dios en su soberanía perfecta y su inmensa misericordia, usa aun nuestra desobediencia para cumplir sus propósitos eternos, persiguiendo, disciplinando y salvando aun al más vil de los pecadores, a través de Cristo, que es el verdadero y el mejor Jonás.
El creyente verdadero persevera hasta el fin, no por su propio mérito, sino porque Dios lo preserva, Cristo lo guarda y el Espíritu Santo lo sella para la eternidad.
¿Él salvará a quién? A su pueblo de sus pecados. Eso es redención particular. Dios desde antes de la fundación del mundo, escogió a un pueblo para sí mismo, y se lo entregó a su Hijo para que Él muriera por esos que eligió, y les asegurara la salvación y les asegurara la vida eterna.
Sin la elección soberana, en la masa de la humanidad muerta en pecado, nadie vendría a la salvación. Ni una sola persona en el mundo entero hubiese sido salvo.











