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Rab Mordejai Maleh
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Concluimos el tema de la diligencia profundizando en su cuarto paso: buscar la sabiduría y construir nuestra vida sobre ella. Estudiar, prepararnos y buscar orientación nos permite actuar con mejores herramientas en el matrimonio, la familia y el trabajo. La sabiduría es como un tesoro escondido: requiere esfuerzo para encontrarla. La clase termina con preguntas para evaluar nuestra diligencia: ¿tenemos una visión clara?, ¿perseveramos creativamente?, ¿trabajamos con rectitud, prontitud y concentración?, ¿logramos resultados de calidad?
Shelomó Hamélej enseña cuatro pasos para empezar a vivir con diligencia: despertar y dejar de postergar lo que sabemos que debemos hacer; definir una visión clara de lo que queremos lograr; buscar consejeros y ayuda desde el principio, sin esperar a que lleguen los problemas; y buscar la sabiduría para construir nuestra vida sobre ella. El tiempo no se recupera, y una visión clara nos da dirección, energía y compromiso, como la hormiga que trabaja y se prepara sin necesitar supervisión. Nadie puede hacerlo todo solo: pedir asesoría a tiempo es necesario tanto en los negocios como en el matrimonio y la educación de los hijos. La clase cierra recordando que la sabiduría es un tesoro que exige búsqueda, esfuerzo y estudio constante.
La pereza es lo que nos impide ser diligentes, y Shelomó Hamélej señala sus causas. Primero, el egocentrismo: "al hombre le parecen rectos todos sus caminos", y quien solo busca su gratificación inmediata se vuelve ciego al impacto de sus actos en los demás. Segundo, la vanidad: "el perezoso se tiene por más sabio que siete personas que pueden ofrecer una razón"; el diligente busca consejeros sabios antes de actuar, y la clase muestra cómo escuchar a los padres y mayores "comprime décadas en días" y alarga los días. Tercero y cuarto, la ignorancia y la irresponsabilidad, que Shelomó junta en la necedad: actuar sin pensar en las consecuencias, o saber lo que hay que hacer y no hacerlo. La pereza además genera más pereza y levanta una barrera de espinas frente al éxito. Primero hay que detectar estas causas en uno mismo, y los cuatro pasos para volverse diligente quedan para la siguiente clase.
Shelomó Hamélej repite que el perezoso tiene hambre y no se cumple su deseo, que quien va tras el dinero fácil demuestra su ignorancia y que la fortuna obtenida sin esfuerzo decrece, y agrega que la charlatanería solo produce indigencia: hablar es fácil, y quien solo habla pierde su tiempo y el de los demás. Para volverse diligente en todos los aspectos de la vida, enseña cuatro pasos, pero primero hay que enfrentar el gran obstáculo: la tendencia natural al mínimo esfuerzo. Todos tenemos las semillas de la pereza, y si no se atienden crecen en algún área, por ejemplo una persona que triunfa en su profesión y descuida su matrimonio. El primer paso es reconocer las cuatro causas que la originan: egocentrismo, vanidad (arrogancia) y necedad, que combina ignorancia e irresponsabilidad. La clase aclara que ser terco no es lo mismo que ser necio, y deja el análisis de cada causa para las siguientes clases.
Parashá Lej Lejá: ¿por qué la prueba de Abraham fue ir a la tierra si Dios le prometió tanto? Una clase sobre la diferencia entre una prueba y una señal, por qué Abraham bajó a Egipto, la historia de Sara y Agar, y el poder de ceder como Raquel Imenu. Termina con una enseñanza que todos podemos aplicar hoy: el respeto a los padres y suegros como fuente de bendición, larga vida y descendencia.






