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Semilla PodCast - Iglesia Cristiana PAI
Semilla PodCast - Iglesia Cristiana PAI
Author: Pastor Enrique Torra
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© Iglesia Cristiana PAI
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Semilla PodCast - Iglesia Cristiana PAI
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Tel (57) 6017442851 Bogotá - Colombia
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El gozo y la paz son manifestaciones indivisibles del fruto del Espíritu que guardan su corazón ante la adversidad. Sómétase hoy al control divino, fortalezca su mente en las promesas bíblicas y permita que la gracia de Dios produzca en usted plenitud.
El amor ágape es la manifestación suprema del Espíritu Santo en el creyente. Sómétase hoy al gobierno divino y permita que este amor sacrificial, que todo lo soporta y no busca lo suyo, gobierne sus relaciones y su conducta diaria.
El fruto del Espíritu es la expresión visible del poder divino que obra en el creyente. Permanezca unido a Cristo como el pámpano a la vid, someta su voluntad al Espíritu Santo y permita que Su naturaleza produzca hoy mucho fruto.
Como templo del Espíritu Santo, usted posee recursos espirituales superiores a cualquier adversidad. Someterse a la guianza divina permite que el fruto del Espíritu florezca. Permita hoy que Dios controle su ser y destruya todo poder de pecado.
Somos esclavos de aquello a lo que nos sometemos. No permita que el pecado reine en su cuerpo; consagre hoy su ser a la justicia. Permita que el Espíritu Santo limpie su mente y lo guíe hacia la vida verdadera.
La naturaleza pecaminosa persiste tras la conversión y se manifiesta en la mente. Considerase muerto al pecado, expulse los pensamientos contrarios a la voluntad divina y someta hoy su mentalidad al Espíritu Santo para vivir en libertad y plenitud.
Las obras de la carne incluyen pecados del carácter como la ira, envidia y pleitos, que rompen la comunión divina. Pida perdón, someta su voluntad al Espíritu Santo y permita que Su poder quebrante todo yugo para vivir hoy en libertad.
La idolatría y la hechicería son obras de la carne que desplazan la autoridad de Dios. Renuncie a toda práctica ocultista o confianza en objetos y consagre hoy su cuerpo como instrumento de justicia, permitiendo que el Espíritu Santo guíe su vida.
Las obras de la carne, específicamente los pecados sexuales como el adulterio y la lascivia, esclavizan y apartan de Dios. Arrepiéntase, someta su voluntad al Espíritu Santo y decida hoy ordenar su vida para disfrutar de la plenitud divina.
Como templos del Espíritu Santo, los cristianos poseen la capacidad de elegir entre la guianza divina y la naturaleza pecaminosa. Someta su voluntad a la autoridad de Dios, huya de las obras de la carne y disfrute hoy la plenitud.
Dios desea que viva en bienestar y triunfo. Su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien le guía a toda verdad. Fortalezca su espíritu mediante la oración y la meditación de la Palabra, obedezca Su voz y disfrute hoy la vida abundante.
Caminar con Dios es posible al seguir Su dirección y obedecer Su Palabra, como Enoch. Transcienda el nivel ordinario hacia una vida sobrenatural. Sometiendo la voluntad al Espíritu Santo y negándose al pecado, permita que Dios le transponga hoy a Su dimensión de victoria.
Andar en el Espíritu trasciende la acción física; implica seguir la ruta divina y someter la voluntad a Su guianza. Sea sensible a la voz de Dios, haga morir las obras de la carne y disfrute hoy la plenitud de vida.
En nuestro ser interior se libra un conflicto entre el Espíritu Santo y la carne (naturaleza pecaminosa). Sujete su voluntad a la guianza divina para vencer impulsos desordenados. Sea sensible a Su voz, pues quien reciba su apoyo ganará la batalla.
El nuevo nacimiento es la obra del Espíritu Santo que nos integra a la familia de Dios. Reconozca su identidad como nueva creación y someta su voluntad al dominio del Espíritu. Camine triunfante sobre el pecado, pues mayor es el que está en usted
LLa ley del Espíritu de vida (el Espíritu Santo) nos libera del pecado y la muerte. Coopere con el Espíritu resistiendo los deseos carnales, como Jesús venció la tentación. Someta su voluntad y use la Palabra para que el Espíritu prevalezca sobre el pecado y disfrute la vida abundante.
A pesar de ser más que vencedores en Cristo, la naturaleza pecaminosa (la carne) persiste. La ley del Espíritu de vida libra de la ley del pecado y de la muerte. Resista los impulsos carnales, someta su voluntad y triunfe sobre el pecado, sabiendo que el viejo hombre fue crucificado con Cristo.
El Espíritu de resurrección que mora en usted es poder que vivifica. La lucha diaria es contra la ley del pecado (fuerza interior hacia el mal). Ande en el Espíritu, coopere con Él y someta la voluntad a Su dirección para morir al pecado y manifestar vida y paz.
La vida en Cristo es una batalla continua entre el Espíritu y la carne (naturaleza pecaminosa). Escoja vivir bajo el dominio del Espíritu (vida y paz). Coopere con Su acción, niéguese a practicar las obras de la carne (muerte) y disfrute de la plenitud y la victoria abundante.
La vida en Cristo es un conflicto constante entre el Espíritu y la naturaleza pecaminosa (la carne). Asegure la victoria. Permita al Espíritu Santo que mora en usted derrotar y privar de poder al viejo hombre. Siga Su dirección y sea un canal de Su bendición.




