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Prohibido contar ovejas
Prohibido contar ovejas
Author: esRadio
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"Prohibido contar ovejas" te acompaña en la noche con música, cine y cultura. Con el mejor equipo de la radio, te mantenemos despierto. Participa a través de WhatsApp y redes sociales. Nosotros contamos las historias… pero tú, no cuentes ovejas. ¡No te duermas todavía!
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Del punk de Kid Kapichi a la ciencia ficción en el María Guerrero, exploramos la vanguardia artística y homenajeamos a Bob Weir.
En una nueva entrega de Prohibido contar ovejas en esRadio, Felipe Couselo y su equipo analizan la actualidad cultural a través de una variada selección musical y cinematográfica. Durante el programa se debate sobre los cuadernos de Juanma González y se presentan bandas como Pre-the-Senses, que compite por un puesto en el festival Mad Cool, y The Georgia Thunderbolts, quienes anuncian un parón indefinido por motivos de salud. También se destaca el punk rítmico de Kid Kapichi con Stainless Steel y la estética puramente ochentera de las Starbenders, cuya música recuerda a la atmósfera de Stranger Things.
En el ámbito nacional, el espacio resalta el talento de Nat Simons y su reciente trabajo Alain Delon, además del esperado regreso de OBK con el tema Estar en Berlín. Esta pieza marca una evolución hacia el electro-clash, confirmando la vigencia de Jordi Sánchez en la escena electrónica. Asimismo, se analiza el estilo lacónico de Father John Misty a través de su versión de The Old Laughing Lady, reforzando la apuesta del programa por sonidos con personalidad propia.
La oferta teatral se centra en La Distancia, una obra de ciencia ficción dirigida por Tiago Rodrigues en el Teatro María Guerrero que utiliza una metáfora interplanetaria para hablar de la soledad. En la sección de cine, Juanma González destaca el impacto visual de 28 años después, la nueva entrega de la saga de infectados que cuenta con la dirección de Nia DaCosta y el protagonismo de Ralph Fiennes, prometiendo una experiencia mucho más visceral que las entregas anteriores.
El programa concluye con un emotivo tributo a la figura de Bob Weir, pieza clave de los Grateful Dead, tras la noticia de su fallecimiento. Al ritmo de Truckin’, los colaboradores ensalzan su legado contracultural y su maestría musical, cerrando una semana marcada por la reflexión sobre la pérdida de grandes referentes del rock y la continua renovación de las artes escénicas y musicales.
Analizamos a los personajes denominados Drama Queens en diversas series de televisión. Desde Sexo en Nueva York hasta Homeland
El espacio radiofónico analiza a los personajes denominados Drama Queens en diversas series de televisión. La primera protagonista destacada es Carrie Bradshaw, de Sexo en Nueva York, cuya vida en Manhattan gira en torno a constantes dramas sentimentales y profesionales. Los tertulianos cuestionan el estilo de vida del personaje, señalando la falta de realismo en su capacidad para costear un apartamento de lujo con una sola columna semanal.
A continuación, el debate se centra en Sheldon Cooper, de The Big Bang Theory, y en los hermanos Geller de Friends. Mientras Sheldon es descrito como un personaje cuya agonía y excentricidad afectan a todo su entorno, en el caso de Monica y Ross se sugiere que el dramatismo es un rasgo genético. Se destacan momentos icónicos de Monica, como su obsesión por el orden y la limpieza, y el carácter quejumbroso de Ross.
La conversación también abarca a Blair Waldorf en Gossip Girl y a Carrie Mathison en Homeland. Sobre esta última, se debate si su sufrimiento extremo está justificado por la temática de la serie, aunque se critica la interpretación de Claire Danes por mantener una expresión facial dramática constante. El análisis concluye mencionando a Candy Candy como el referente máximo del drama para toda una generación infantil.
Desde Josema Yuste hasta Pablo Carbonell, repasamos las locuciones más singulares de famosos que marcaron el cine español por puro marketing.
En el programa se analiza la historia de los doblajes inusuales en España, una tendencia que comenzó a destacar con la película Mira quién habla, donde el humorista Moncho Borrajo puso voz al bebé protagonista. Esta práctica se extendió a sus secuelas, Mira quién habla también y Mira quién habla ahora, contando con las voces de Rosamaría Sardá y Alfredo Landa para personajes que originalmente interpretaban estrellas internacionales.
Un hito fundamental fue el estreno de Aladdín en 1992, donde Josema Yuste realizó una aclamada interpretación del Genio. Este éxito comercial y artístico consolidó el uso de celebrities y humoristas en el cine de animación, abriendo el camino para que figuras como Cruz y Raya participaran en Shrek o que José Mota y Santiago Segura prestaran sus voces en Monstruos, S.A.
El audio también repasa casos más extravagantes, como el de Ángel Garó en FernGully: Las aventuras de Zak y Crysta, donde dobló a casi la totalidad de los personajes. Otros ejemplos destacados por su falta de ortodoxia incluyen a Dani Martín doblando a Jack Black en School of Rock y a Emilio Aragón como el ratón protagonista en Stuart Little, decisiones a menudo motivadas por estrategias de marketing.
Por último, se mencionan doblajes que transformaron el guion original mediante el humor local, como el trabajo de Gomaespuma en Ali G anda suelto o las múltiples voces de Florentino Fernández en la saga de Austin Powers. El repaso concluye con el icónico doblaje de Pablo Carbonell en Las aventuras de Ford Fairlane, un trabajo basado en la improvisación que convirtió al filme en una obra de culto en España.
Desde el misterio médico de Maomao hasta la cruda violencia de Chainsaw Man, las series niponas revolucionan el mercado con su versatilidad técnica.
En este audio, los locutores exploran el auge del anime contemporáneo a través de plataformas como Crunchyroll. Destacan Los diarios de una boticaria, una serie que mezcla el drama de época con el misterio médico al estilo de House. La protagonista, Maomao, destaca como una catadora de venenos en la corte, ofreciendo una narrativa única que combina comedia y suspense.
También se analiza el fenómeno de Demon Slayer (Guardianes de la Noche), cuya película Infinity Castle Part 1 ha liderado las taquillas mundiales. La obra de Koyoharu Gotouge es alabada por su calidad de animación y su capacidad para profundizar en la humanidad de los personajes, incluso de los antagonistas, lo que la convierte en una pieza clave del entretenimiento actual.
El repaso continúa con títulos más crudos como Jujutsu Kaisen y Chainsaw Man. Mientras el primero aborda el exorcismo urbano con una estética contemporánea, el segundo rompe moldes con una propuesta más adulta, cargada de violencia y sensualidad. Ambas series demuestran la versatilidad del género para atraer a diversos perfiles de espectadores mediante técnicas innovadoras como la rotoscopia.
Finalmente, mencionan el estreno de Sentenced to be a Hero, una propuesta de fantasía oscura centrada en la acción frenética. Los locutores concluyen que el anime está ocupando el espacio que antes dominaban los superhéroes, consolidándose como el nuevo motor económico de la industria audiovisual global gracias a su capacidad de renovación constante.
Drama televisivo, doblajes que hoy resultan desconcertantes y un repaso al anime más intenso del momento en una dosis de cultura pop sin concesiones.
El programa Prohibido Contar Ovejas de esRadio arranca con un análisis de los Globos de Oro, donde Juanma González acepta una apuesta para los Oscar tras sus erráticos pronósticos iniciales. La tertulia se desarrolla entre bromas sobre la falta de avituallamiento en el estudio y la competitividad entre los colaboradores ante los próximos premios de la Academia.
Alma Espinosa explora el fenómeno de las drama queens en la televisión, señalando a personajes de Sex and the City y The Big Bang Theory como máximos exponentes. Se critica el histrionismo y la queja perpetua de estos protagonistas, quienes a menudo elevan a la categoría de tragedia conflictos nimios en escenarios de lujo cosmopolita.
Dani Palacios presenta un recorrido por los doblajes extraños del cine español, denunciando la elección de famosos sin formación específica para doblar a actores de la talla de Jack Black en School of Rock. El uso de humoristas en Mira quién habla o Las aventuras de Ford Fairlane se destaca como una cuestionable estrategia de promoción comercial.
La emisión concluye con las recomendaciones de Juanma González sobre el mundo del anime en la plataforma Crunchyroll. Títulos como Demon Slayer y Chainsaw Man sirven para ilustrar la sofisticación de la animación japonesa actual, que combina tramas de misterio y acción con una estética visual renovada que ha cosechado un gran éxito internacional.
De Infiltrados a El irlandés, Gangs of New York o El lobo de Wall Street, repasamos el Scorsese más criminal a ritmo de rock y blues.
En esta nueva entrega de Prohibido contar ovejas, Felipe Couselo continúa analizando la obra de Martin Scorsese a través de sus bandas sonoras. El programa destaca la cinta Infiltrados, filme que le valió el Oscar a mejor director y que cuenta con una potente selección musical donde sobresalen temas de The Allman Brothers Band y Dropkick Murphys.
El repaso incluye El irlandés, una producción de Netflix marcada por el uso de tecnología digital para rejuvenecer a sus protagonistas. La banda sonora, que incluye clásicos como In the Still of the Night, acompaña la historia crepuscular de la mafia protagonizada por Robert De Niro, Al Pacino y un Joe Pesci que regresó de su retiro para este papel.
También se analiza Gangs of New York, centrada en los violentos orígenes de la ciudad de Nueva York a mediados del siglo XIX. Con la icónica interpretación de Daniel Day-Lewis como Bill el Carnicero, la película se apoya en una música que mezcla el folk con temas contemporáneos de U2, reflejando el caos social de la época.
Respecto a El lobo de Wall Street, Couselo describe la película como un frenético retrato de la codicia y el desenfreno financiero de los años 80. La colaboración de Robbie Robertson es clave para articular una banda sonora que utiliza desde el blues hasta el new wave de Romeo Void para subrayar la amoralidad de sus personajes.
Finalmente, el programa recorre otros títulos como El color del dinero, con la participación de Eric Clapton, y la atmósfera jazzística de Taxi Driver. El cierre lo pone Los asesinos de la luna, la obra más reciente de Scorsese, consolidando una trayectoria donde la música y el cine se entrelazan de forma magistral.
De Malas calles a Uno de los nuestros y Casino, recorremos el cine gangster de Scorsese a través de sus canciones más icónicas.
El programa Prohibido contar ovejas dedica un monográfico a la filmografía de Martin Scorsese, centrándose específicamente en su visión del cine de gánsteres y la importancia capital de sus bandas sonoras. A través del libro Martin Scorsese: El cineasta más venerado, se analizan temas recurrentes como la redención, el pecado y la ruptura del orden establecido en sus relatos criminales.
La andadura comienza con Malas calles, el primer gran acercamiento del director al género, donde la música de los Rolling Stones, como Tell me o Jumping Jack Flash, se convierte en una herramienta para ubicar al espectador en los bajos fondos de Nueva York. Scorsese utiliza estas piezas no solo como acompañamiento, sino como crónicas de una época y un contexto social muy definido.
Con Uno de los nuestros, considerada por muchos su obra cumbre, se explora el ascenso y caída de Henry Hill. La película destaca por el uso de la voz en off y secuencias memorables al ritmo de canciones como Leader of the pack o Jump into the fire. Aquí, la música subraya la transición desde el éxito de las estrellas del crimen hasta la paranoia absoluta provocada por el tráfico de drogas.
Finalmente, el audio repasa cintas como Casino e Infiltrados, destacando cómo el director ha sabido evolucionar estéticamente sin perder sus señas de identidad. El uso de temas como I'm shipping up to Boston de los Dropkick Murphys o la versión de Comfortably Numb de Pink Floyd refuerza el vínculo indisociable entre la narrativa visual de Scorsese y la cultura popular musical.
Break The Sense llegó al estudio para dejar huella. Además nos dejamos influir por las novedades más importantes del cine, teatro y música
De Donna Summer a David Bowie, repasamos los éxitos que definieron el pop de los ochenta y el impacto de temas como el icónico 'Take My Breath Away'.
El programa explora la trayectoria del influyente productor Giorgio Moroder, destacando su habilidad para el reciclaje melódico y su impacto revolucionario en el cine. Se analiza cómo temas como Tears (1972) anticiparon géneros electrónicos, y se resalta su primer Óscar obtenido por la banda sonora de la película Midnight Express, dirigida por Alan Parker, donde ya mostraba su sello característico.
Se subraya la importancia de Moroder como precursor de la música electrónica moderna, citando hitos como I Feel Love con Donna Summer. El audio también repasa su trabajo en American Gigolo, donde la colaboración con Blondie en el tema Call Me consolidó una fórmula de éxito que atrajo a numerosos directores y músicos de la época en busca de un sonido vanguardista.
El repaso continúa con las colaboraciones icónicas de principios de los 80, incluyendo el trabajo con David Bowie para Cat People y con Irene Cara para el fenómeno de Flashdance. Estas producciones no solo definieron la estética sonora de la década, sino que demostraron la capacidad de Moroder para fusionar el pop con texturas sintetizadas que dominaron las listas de ventas globales.
La sección analiza el éxito comercial alcanzado a mediados de la década con temas para The NeverEnding Story, Electric Dreams y, especialmente, Top Gun. Sobre esta última, se menciona la célebre Take My Breath Away y la curiosa anécdota de cómo su letrista, Tom Whitlock, conoció a Moroder mientras le ayudaba a reparar los frenos de su Ferrari.
Finalmente, se comenta la faceta de Moroder en el mundo del motor con el proyecto del superdeportivo Cizeta-Moroder, un vehículo de dieciséis cilindros nacido de su pasión por los coches de lujo. Esta etapa cierra un perfil de un artista polifacético cuya influencia en la cultura popular se extendió desde las pistas de baile hasta la ingeniería automotriz.
Los hermanos Duffer exploran la nostalgia ochentera mientras lidian con un público polarizado que cuestiona la química actoral y los giros de guion.
La charla se centra en el fenómeno de Stranger Things y el movimiento Conformity Gate, un hashtag surgido tras el final de la cuarta temporada. Los seguidores, descontentos con el desenlace, alimentaron teorías conspiranoicas sobre la existencia de un capítulo secreto. Los ponentes critican la actual incapacidad del espectador para aceptar finales que no se ajusten a sus deseos personales, señalando una preocupante falta de empatía hacia la visión creativa de los autores en favor de un consumo cultural masticado.
Se analiza la evolución de personajes icónicos como Steve Harrington, quien logró sobrevivir a su destino inicial gracias al carisma del actor, y se debate sobre la falta de química entre Once y Mike en las últimas entregas. Los creadores, los Duffer Brothers, han sabido jugar con la nostalgia de los ochenta y la estética de Dungeons & Dragons, integrando elementos de terror y suspense que rinden homenaje a clásicos de la época, aunque no siempre logren satisfacer las expectativas de un público cada vez más exigente y polarizado.
El apartado sonoro recibe una mención especial, destacando el impacto de Running Up That Hill de Kate Bush y la versión de Heroes de David Bowie. A pesar de los agujeros de guion y ciertas decisiones narrativas polémicas, como las muertes de secundarios queridos, la serie se consolida como un hito de Netflix. El futuro de la franquicia parece asegurado con nuevos proyectos de animación y la expansión del universo de Hawkins, prometiendo que la esencia de los ochenta seguirá viva en la pantalla.
El debate sobre la autenticidad de Puff Daddy revive con el análisis de sus mayores éxitos, basados casi íntegramente en creaciones de otros artistas.
En esta sección, se analiza la controvertida carrera de Puff Daddy, también conocido como Diddy, centrándose en su uso extensivo de los muestreos (samples) musicales. A raíz de los recientes documentales en HBO y Netflix, se cuestiona si el artista es un genio de la producción o un oportunista que se aprovecha del trabajo ajeno. El debate surge a partir de su capacidad para mezclar los negocios con una actitud que algunos colaboradores califican de poco auténtica dentro de la industria musical.
Uno de los ejemplos más destacados es el tema I'll Be Missing You, dedicado a The Notorious B.I.G., que utiliza la base de Every Breath You Take de The Police. Se comenta la curiosa anécdota sobre las regalías, donde Sting percibe unos 5.000 dólares diarios por el uso de su canción, una cifra confirmada por el propio Diddy a través de Twitter. Este tipo de prácticas ha llevado a muchos a considerar sus obras más como un homenaje descarado que como creaciones originales.
El repaso continúa con éxitos como Can't Nobody Hold Me Down, que toma elementos de The Message de Grandmaster Flash and the Furious Five, y Satisfy You, basado en I Got 5 On It de Luniz. Los tertulianos critican la falta de originalidad en estas producciones, señalando que en ocasiones las bases son prácticamente idénticas a las versiones originales. Esta tendencia se repite en temas como Mo Money Mo Problems, donde se emplea el sampling de I'm Coming Out de Diana Ross.
También se menciona su incursión en el cine con Come with Me para la banda sonora de Godzilla, utilizando el icónico riff de Kashmir de Led Zeppelin junto a Jimmy Page. A pesar del despliegue de medios y las grandes superproducciones en sus videoclips, se insiste en que su figura siempre ha estado rodeada de polémica por su manera de apropiarse de éxitos clásicos de artistas como Gary Numan o Bill Conti.
Analizamos la impronta de los ochenta: de las bandas sonoras de Moroder a las teorías sobre la conclusión del gran fenómeno cultural de Netflix.
En esta entrega de Prohibido contar ovejas, Dani Palacios rinde homenaje al legendario Giorgio Moroder, analizando su prolífica carrera en la creación de bandas sonoras electrónicas que marcaron los años 80. A través de temas icónicos como Flashdance... What a Feeling, Chase de la película El expreso de medianoche o Take My Breath Away de Top Gun, el equipo debate sobre la capacidad del compositor para reciclar sus propios ritmos y convertirlos en éxitos globales que definieron la estética sonora de una década.
Por otro lado, Juanma González desgrana el fenómeno de Stranger Things tras el estreno de su última temporada, abordando teorías fan como el Conformity Gate. La conversación resalta cómo la serie utiliza la nostalgia ochentera y la música de artistas como Kate Bush con su tema Running Up That Hill para cimentar un relato basado en la cooperación y el espíritu del role-playing, logrando una conexión emocional profunda con espectadores de diversas generaciones.
Finalmente, Isaac Vizcaíno explora la faceta de productor de Sean Combs, conocido como P. Diddy, señalando su controvertido uso del sampling a lo largo de su carrera. Se mencionan casos de apropiación descarada de melodías de The Police en I'll Be Missing You o de Bill Conti en Victory, inspirada en la música de Rocky. El programa cierra subrayando la influencia persistente de estos sonidos y la cultura pop de finales del siglo XX en la industria del entretenimiento actual.
Felipe Couselo recorre en esRadio las etapas vitales mediante melodías de The Beatles o Pink Floyd, analizando la transición a la madurez.
En el espacio Prohibido contar ovejas de esRadio, Felipe Couselo propone un viaje sonoro por las distintas etapas del crecimiento personal. A través de una narrativa nostálgica, el locutor vincula canciones emblemáticas con la transición de la niñez a la madurez, destacando temas como In My Life de The Beatles para subrayar la importancia de los recuerdos y los vínculos afectivos en la formación de la identidad.
La juventud y el conflicto con la autoridad se analizan mediante la rebeldía generacional de My Generation de The Who y la crítica a la opresión institucional presente en Another Brick in the Wall, Part 2 de Pink Floyd. Couselo reflexiona sobre el deseo de libertad frente a los intentos de la sociedad adulta por moldear el pensamiento de los más jóvenes.
El programa explora la vulnerabilidad de la adolescencia con Thirteen de Big Star y 1979 de The Smashing Pumpkins, capturando la nostalgia agridulce de los cambios vitales. Estas composiciones sirven para ilustrar cómo el descubrimiento del mundo y del primer amor marca un punto de no retorno en la biografía de cualquier individuo.
Se destaca el concepto del refugio introspectivo con piezas como In My Room de The Beach Boys e In the Garage de Weezer, donde la música y los objetos personales actúan como escudos frente al exterior. El locutor también recurre a la figura de David Bowie y su clásico Changes para enfatizar la naturaleza inevitable de la metamorfosis vital.
El cierre del programa apela a la aceptación del tiempo con The Circle Game de Joni Mitchell y Good Riddance (Time of Your Life) de Green Day. Couselo concluye que, pese al avance de los años, mantener la autenticidad es fundamental, reforzando esta idea con la vitalidad de Photosynthesize de Frank Turner y la icónica Forever Young de Alphaville.
Felipe Couselo analiza temas legendarios compuestos por genios como Prince o Bowie que terminaron alcanzando el éxito en voces de otros artistas.
En este programa de Prohibido contar ovejas, Felipe Couselo explora canciones que fueron escritas por un artista pero alcanzaron el éxito en la voz de otro. El recorrido comienza con The Loco-Motion, compuesta por Carole King y Gerry Goffin para su babysitter, Little Eva, y continúa con Because the Night, el generoso regalo musical de Bruce Springsteen a Patti Smith que se convirtió en su mayor éxito.
La figura de Prince destaca especialmente por su capacidad para ceder composiciones magistrales. Es el autor de Nothing Compares 2 U, que catapultó a Sinéad O’Connor a la fama mundial, y de Manic Monday, entregada a The Bangles bajo el seudónimo de Christopher. Ambos temas demuestran cómo el talento de un autor puede definir la carrera de otro intérprete.
También se analizan casos de colaboración y amistad, como el de Carole King con James Taylor en You've Got a Friend, o el regreso triunfal de Elvis Presley con Suspicious Minds, obra de Mark James. Estos ejemplos subrayan la importancia del olfato artístico para identificar qué intérprete es el ideal para dar vida a una melodía inacabada o rechazada por su creador original.
El programa cierra con éxitos más contemporáneos como Get the Party Started, escrita por Linda Perry para Pink, y clásicos imperecederos como My Way, con letra de Paul Anka para Frank Sinatra. También se mencionan las aportaciones de Smokey Robinson a The Temptations con My Girl y el apoyo creativo de David Bowie a Mott the Hoople con All the Young Dudes, salvando a la banda de la separación.
Del cine protagonizado por niños a canciones hechas por y para jóvenes eternos. Un viaje entre películas, música y recuerdos que siguen vivos.
viaje por la música de Rob Reiner: del rock salvaje de Spinal Tap a la emoción eterna de Stand By Me y When Harry Met Sally.
Felipe Couselo dedica este programa a rendir un sentido homenaje al recientemente fallecido cineasta Rob Reiner. A través de un recorrido musical, se exploran los grandes éxitos de sus bandas sonoras, comenzando con el icónico falso documental This Is Spinal Tap y sus irreverentes temas de rock como Sex Farm, Big Bottom y Stonehenge.
El programa destaca la capacidad de Reiner para retratar la juventud en películas como The Sure Thing y la aclamada Stand By Me. Esta última, basada en un relato de Stephen King, es recordada por su mítica selección musical que incluye clásicos como Come Go With Me, Lollipop y el tema homónimo Stand By Me de Ben E. King, consolidándolo como un director fundamental en la historia del cine.
La versatilidad del realizador queda patente al recordar la fantasía de The Princess Bride y la comedia romántica When Harry Met Sally. Con canciones como Storybook Love o los estándares de jazz de Harry Connick Jr. en It Had To Be You, Reiner demostró un talento único para crear historias que se han convertido en auténticos objetos de culto para varias generaciones de espectadores.
En la década de los noventa, el cineasta exploró el thriller psicológico con Misery y el drama judicial con A Few Good Men. El locutor subraya cómo estas obras, apoyadas en guiones de figuras como Aaron Sorkin y canciones como Shotgun o Hound Dog, representan hitos cinematográficos que transitan con éxito desde el suspenso hasta la intriga militar.
Finalmente, el espacio incluye una mención a la prestigiosa Cesta de Navidad de Libertad Digital y esRadio. Se promociona este lote gourmet, que incluye jamón ibérico de Guijuelo y otros productos de primera calidad, animando a los oyentes a realizar sus pedidos para disfrutar de una oferta exclusiva antes de que se agoten las existencias.
Analizamos el legado sonoro del realizador que descubrió grupos independientes y transformó temas de Yello o Tone Loc en iconos de la cultura pop.
En este audio se analiza la figura del director John Hughes como un pionero del tranchetismo musical, destacando su habilidad para seleccionar canciones que definen el tono emocional de sus películas. Se menciona cómo su icónica elección de Don't You (Forget About Me) de Simple Minds para The Breakfast Club marcó a toda una generación y consolidó el uso de la música como un elemento narrativo fundamental en el cine de los años 80.
El repaso continúa por otras obras clave como Sixteen Candles, donde incluyó temas de artistas entonces poco conocidos como Paul Young, o Weird Science, con la participación de Max Carl. Los ponentes subrayan que Hughes no buscaba simplemente crear un videoclip, sino integrar el sentimiento de los personajes a través de géneros como el Post-punk y la New Wave, influyendo en directores posteriores como Quentin Tarantino o Edgar Wright.
Finalmente, se destaca la madurez de su carrera con títulos como Ferris Bueller's Day Off, donde popularizó el tema Oh Yeah de Yello, y su incursión en el Hip Hop con Wild Thing de Tone Loc para la película Uncle Buck. Esta evolución demuestra que Hughes siempre estuvo a la vanguardia de la actualidad musical, utilizando sus bandas sonoras para rescatar grupos independientes y elevar canciones al estatus de clásicos culturales.
Isaac Vizcaíno analiza cómo este icónico dispositivo de Roland impulsó la electrónica de Detroit y marcó el sonido de figuras como Jeff Mills.
Isaac Vizcaíno cierra su trilogía sobre las máquinas de la marca Roland analizando la TR-909, una caja de ritmos que, a pesar de ser un fracaso comercial inicial en los años 80, terminó convirtiéndose en un objeto de culto. Este dispositivo destaca por ser el primero en incorporar el lenguaje MIDI, lo que permitió la sincronización con otros sintetizadores y revolucionó la producción de la música electrónica moderna.
El audio repasa la influencia de la 909 en el techno de Detroit a través de figuras como Derrick May y su clásico Strings of Life, o Kevin Saunderson con Good Life. Se subraya el sonido sintético y artificial de la máquina, que alejándose de la naturalidad, definió la identidad de pistas icónicas y sentó las bases del posterior eurodance.
Un momento clave de la sección es la mención a Jeff Mills, calificado como el epítome del techno, y su emblemático tema The Bells. Mills es reconocido por su virtuosismo técnico al manejar la TR-909 en directo, demostrando las posibilidades rítmicas de este instrumento en sesiones que forman parte de la historia del género.
La influencia de la caja de ritmos se extiende también al pop y al dance comercial de los 90, con ejemplos que van desde el tributo de Daft Punk en Revolution 909 hasta éxitos de Ace of Base o el Vogue de Madonna. El sonido de la 909 se revela como un elemento transversal que aportó elegancia y dinamismo a las pistas de baile de toda una década.
Finalmente, se debate sobre el legado de las distintas máquinas Roland. Aunque la 909 es esencial, se destaca la TB-303 por su inconfundible sonido acid, una estética sonora cruda y crujiente que, según los ponentes, posee una identidad única que nunca ha dejado de estar presente en la vanguardia musical.
De camionero a visionario del celuloide, el autor de Terminator impone su sello con una narrativa impecable y una ambición tecnológica sin límites.
En este espacio, se analiza la figura de James Cameron, un director que ha sabido imponer su visión en la industria cinematográfica mundial. Se destaca su carácter fuerte y su sinceridad, a menudo descrita como una lengua viperina, que ha marcado su trayectoria desde sus inicios en Canadá hasta convertirse en el rey de la taquilla con películas como Titanic y la saga Avatar.
El programa recorre los orígenes de Cameron, desde su etapa como camionero —influencia visible en los vehículos de Terminator— hasta su accidentado debut en Piranha II. Su perfeccionismo narrativo y su capacidad para la innovación tecnológica lo sitúan en una estirpe de directores detallistas comparables a Stanley Kubrick, destacando su faceta como inventor de cámaras submarinas y su obsesión por el detalle técnico.
Se repasa su éxito frente a las críticas que vaticinaban fracasos por presupuestos desorbitados en cintas como la propia Titanic. Cameron ha demostrado ser un autor infalible que, a pesar de las dificultades en rodajes como el de Aliens en Londres, siempre logra que sus producciones sean visualmente impactantes y narrativamente limpias, manteniendo un ritmo trepidante con sus característicos set pieces.
Finalmente, el análisis aborda títulos como Mentiras Arriesgadas, una parodia del cine de espías que combina acción con una trama romántica, y la importancia de sus personajes femeninos fuertes. Con el estreno de Avatar: Fuego y Ceniza, se concluye que Cameron sigue siendo el director más taquillero de la historia, capaz de transformar lo que parecen suicidios comerciales en hitos culturales imperecederos.
Del cine de James Cameron al pop eterno de John Hughes y la pista de baile noventera: un viaje musical entre películas, electrónica y memoria pop.









