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Author: Periodista Digital

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Alfonso Rojo, director de Periodista Digital estrena un nuevo programa en el que desgrana la actualidad política con su único y característico toque de humor.
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Parece que al fin se han dado cuenta.Hay que desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Y no por un tema ideológico, sino de supervivencia de los españoles, de la democracia y de la nación. Y es que hasta dentro del PSOE lo saben.Y la fórmula para que esto sea posible pasa por que el PP y VOX se dejen de pamplinas y se entiendan.Y parece que al fin el Partido Popular se ha dado cuenta.
Nuevo batacazo de Pedro Sánchez.Esta vez, en Aragón.Pasó lo que todos sabíamos que iba a pasar: el líder del PSOE se hunde de nuevo en unas elecciones. Porque la impostada Pilar Alegría fue colocada a dedo por el presidente del Gobierno, pese a que se antojaba como una pésima candidata.
El batacazo que se llevará Pilar Alegría en Aragón será histórico, según las encuestas.El miedo en Moncloa es tal que hasta han recurrido a los ‘gurús’ sanchistas Óscar López y Antonio Hernando para intentar, ya no buscar la victoria, sino suavizar el golpe tras la ridícula campaña de la exvocera del Gobierno. Además, el ‘guarrete’ Paco Salazar también habría participado en la sala de guerra del PSOE aragonés, según publica hoy ABC.Los sondeos arrojan que el candidato popular, Jorge Azcón, ganará, pero sin mayoría absoluta; la impostada Alegría se hunde y solo aventajará a VOX en tres escaños. Los de Santiago Abascal serán fundamentales para que el PP pueda formar gobierno. Por su parte, el PSOE obtendría entre 17 y 18 escaños, su peor resultado histórico desde la democracia.
Era lo que faltaba para completar el esperpento.La nefasta campaña de la candidata socialista Pilar Alegría en Aragón se ha visto condimentada por la comparecencia en el Senado de Paco Salazar.Tras encadenar un ridículo tras otro con un impostado personaje, la reaparición de su amiguete es el último clavo que sentencia su fracaso y el de Pedro Sánchez en la comunidad aragonesa.Pese a que el ex hombre de confianza del marido de Begoña aseguró que la infame foto con Alegría en ningún caso se trataba de algo profesional y afirmó que la comida era «familiar», y no sobre la campaña electoral, como ha contado hoy Okdiario.
Se nos acaban los adjetivos para definir y describir al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a su séquito de miserables, que son capaces de todo.Tras más de 15 días del accidente ferroviario de Adamuz —que dejó 46 muertos y más de 150 heridos—, ni el ministro de Transportes ni nadie en el Ejecutivo del PSOE ha sido siquiera capaz de pedir perdón a las víctimas.
El marido de Begoña sacaba a pasear a su gurú, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en cada elección y en cada congreso del PSOE.Sin embargo, por razones «desconocidas», Pedro Sánchez ha «borrado» a la Zeja del mapa político.Quizá sea por todo lo que está saliendo de sus chanchullos con el rescate de Plus Ultra. Quizá. No queremos ser malpensados.
De batacazo en batacazo.El marido de Begoña ha destruido todo el capital político de los socialistas en los territorios. Con su afán de permanecer en el poder al precio que sea, Pedro Sánchez ha acabado con la influencia del PSOE en las distintas comunidades.Solo hay que ver el mapa para apreciarlo.Y tras Extremadura, viene el descalabro de Pilar Alegría en Aragón.
Son cobardes.Y lo demuestran a diario.La falta de empatía del marido de Begoña es de análisis clínico. Y lo ha puesto de manifiesto nuevamente al «borrarse» de la misa funeral por las víctimas de la tragedia de Adamuz.Pero el líder del PSOE no es el único. Su ministro tuitero, Óscar Puente, derrochó cinismo y soberbia en el Senado. En lugar de pedir perdón por los errores previos y durante la desgracia —los servicios de primeros auxilios llegaron una hora después de haber ocurrido— y dar explicaciones, sacó pecho de su gestión, descartó dimitir y aseguró que sería capaz de mirar a la cara a las víctimas y a los familiares de los fallecidos.
Una vergüenza tras otra.Lo de Pedro Sánchez es cada vez más ignominioso. No conforme, tras haberse burlado de las víctimas del volcán de La Palma, de la pandemia, de los incendios o de la DANA, ahora ha sido el turno de las víctimas del accidente de Adamuz.Como si no bastara con que el accidente ocurrió por la nefasta gestión del Gobierno de Sánchez, a través de su perro de presa, Óscar Puente, que ha llevado a un deterioro público y notorio de las vías del ferrocarril —desoyendo las críticas y sugerencias de los propios maquinistas—, ahora insultan a los familiares con su ausencia en el funeral de Estado en honor a los fallecidos.
Tras el esperpento de ayer en el Congreso, se confirma nuevamente que a Pedro Sánchez se la sudan los pensionistas, los migrantes y las víctimas de Adamuz.No descubrimos el agua tibia.Pero siempre hay que recordarlo, en especial ante la embestida iniciada por el propio presidente del Gobierno con un vomitivo vídeo en el que asegura que el PP usa como rehenes a los pensionistas. El detalle es que el marido de Begoña grabó el vídeo antes de la votación en el Parlamento.
Tiene más cara que espalda.Mientras el tren se cae a pedazos por la negligencia del ministro de Transportes, Óscar Puente —y de sus predecesores sanchistas—, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está a lo suyo: en su modo campaña permanente. Y de gestionar, nada.El marido de Begoña, «desaparecido» tras la tragedia de Adamuz, volvió para entrar al ruedo en la campaña de Aragón. Allí echó la culpa a otros de sus errores y de su nefasta gestión, defendió a capa y espada a su «puto lacayo», Óscar Puente, y alabó a la pésima Pilar Alegría.
Vergonzoso.El nivel de miseria humana al que ha llegado el Gobierno de Pedro Sánchez es digno de estudio.El marido de Begoña sigue traspasando todos los límites éticos y morales.Si con su fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, llegó a mantenerlo al frente del Ministerio Público pese a estar procesado por la Justicia —sometiendo a las instituciones al esperpento de verlo pasar del estrado de autoridades al banquillo de los acusados, para luego volver a colocarse la toga y sentarse donde estaba— y que finalmente terminó condenado, ahora con su perro de presa favorito hará lo mismo: mantenerlo a toda costa.
Atornillados a la silla.Así están el ministro de Transportes, Óscar Puente, y los demás culpables de la tragedia de Adamuz.Para ellos, dimitir es un nombre ruso, no la acción mínima cuando se asumen —de verdad— responsabilidades políticas.El ministro tuitero aplica el Manual de resistencia de su «puto amo» y, desde Moncloa y Ferraz, se enfocan en lo que de verdad les importa: el relato.
El Gobierno de Sánchez, y en especial el Ministerio de Transportes, va como pollo sin cabeza.El grado de incompetencia del Ejecutivo es de escándalo.Tras años de enchufes y de disminuir la inversión en el mantenimiento de las vías —aunque la cifra total aumenta, el porcentaje disminuye cuando se tienen en cuenta la inflación, el crecimiento de la infraestructura y el uso de esta—, suceden desgracias como la de Adamuz.Independientemente de la causa del accidente, lo cierto es que el desgaste de las vías ferroviarias es evidente. Y ese desgaste afecta a los trenes, aumentando las probabilidades de incidencias debido al daño que genera en los vehículos.
Son más culpables que Judas.Y no tienen escapatoria.La incompetencia cuesta vidas. Y, tras siete años de Gobierno de Pedro Sánchez, la corrupción y la ineptitud han ido creciendo al tiempo que los enchufes y los chanchullos.
No les importan las víctimas.Ni las de Adamuz, ni las de la DANA ni las del volcán de La Palma.La hipocresía de la izquierda política y mediática no conoce límites. Su doble vara de medir, en función de a quién le puedan echar mierda encima, es acojonante.Ahora impulsan un nuevo mantra: «No politizar la tragedia».
Vergonzoso.El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha salido rápidamente a desmarcarse de cualquier responsabilidad política al conocerse la tragedia en Adamuz.El ministerio que dirige Puente, que pasa más tiempo tuiteando e insultando que gestionando, ha ignorado y despreciado todas las denuncias de fallos y vibraciones en ese tramo. Hay que recordar que incluso los propios maquinistas habían alertado del estado de las vías.
Cada vez que habla, tiemblan en la Moncloa y en Ferraz.Víctor de Aldama ha reaparecido esta semana para desmontar los relatos en torno a los chanchullos del círculo de confianza de Pedro Sánchez, en especial los de José Luis Ábalos y José Luis Rodríguez Zapatero.
No hay cortina de humo que pueda tapar la montaña de corrupción que aplasta a Pedro Sánchez.El hedor de los casos que salpican al Gobierno, al partido y al círculo íntimo del presidente sigue apestando, y no hay manera de que puedan limpiar toda la estulticia que han traído a la política desde que llegaron al poder.Ayer, el hijo de Ábalos, además de tirar de victimismo —que Ketty Garat no soportó—, dio un par de avisos que han puesto a temblar a Moncloa y a Ferraz.
Es más raro que un pingüino en el desierto.Sin querer afirmar tajantemente que sea inocente —de todo se ve en esta vida—, mucho de lo que rodea la acusación sobre presuntos abusos de Julio Iglesias a dos empleadas en sus mansiones del Caribe genera, al menos, algunas preguntas.
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