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Frecuencia Literaria
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Frecuencia Literaria

Author: Radio Usach Podcast

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Frecuencia Literaria es el espacio dedicado al fomento lector en Radio Usach. Nos encontramos con escritoras y escritores, creadoras y creadores, quienes han dedicado gran parte de su vida a la narrativa, poesía, no ficción y universos ficcionados.  

Con la conducción de la periodista Daniela Figueroa Videla, los martes y jueves a las 17 horas. 

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En entrevista con Frecuencia Pública, la escritora argentina Marina Berri, licenciada en Letras, doctora en Lingüística y docente universitaria, abordó su libro Alfabeto ruso. Todo cabe en un huevo Fabergé (La Pollera), una obra que propone un viaje por Rusia no desde la geografía ni la historia tradicional, sino desde el lenguaje y sus múltiples capas de sentido. El libro toma como metáfora el huevo Fabergé, un objeto opulento que guarda un secreto en su interior, para encapsular el imaginario ruso: el zarismo, Leningrado, la nieve, los trenes, la arquitectura, los dibujos animados y la literatura. “Todo nace de la literatura, leí mucho en mi adolescencia los clásicos rusos, me fascinó Tolstoi. Bastante tiempo después, tras estudiar literatura, pensé en estudiar ruso. Fue un camino largo y difícil, porque es una lengua muy lejana para un hispanohablante, pero encontré un montón de cosas que iban más allá de la literatura y que están en ´Alfabeto ruso´; todo lo que implica acercarse a una cultura desde una lengua tan misteriosa”, planteó Berri. Precisamente, cada palabra abre un capítulo que combina experiencia personal, referencias culturales y reflexiones lingüísticas, revelando una poética distinta, donde existen varias formas de nombrar la nieve, diminutivos inesperados y ciudades definidas por la luz de sus faroles como “recipientes del pasado”.  “Es un libro de formato híbrido, hay crónica, de diario personal, simplemente contar o resumir alguna obra, y al medio también un diccionario. Un libro con formato bastante particular”, finalizó.
En #FrecuenciaLiteraria, el periodista, editor y documentalista, Dauno Tótoro Taulis, conversó sobre su libro Camelot, publicado por @ceiboediciones. Una novela de espionaje de no ficción que se basa en el proyecto de espionaje diseñado por la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU y que realmente utilizó un estudio académico como fachada para levantar datos sociales de nuestro país en la década de los 60. En esta intrincada historia, Tótoro se pone en los zapatos del periodista Federico Hellström, altergo que devela los entresijos de este plan de hegemonía mundial, en el contexto de la Guerra Fría y la arremetida anticomunista. De esta manera, opta por novelar una exhaustiva investigación a partir de documentos entregados por la exparlamentaria María Maluenda. “Me dijo que había sido parte de un comité de investigación de la Cámara de Diputados que investigó un proyecto de penetración de inteligencia norteamericana en Chile. Durante años guardó las actas de esta comisión, con anotaciones al margen. Un material que ella siempre había considerado que debía considerarse y desarrollarse. Me dijo ´te estoy pasando una mochila con piedras´. Además de una tremenda carga moral“, develó.  El autor agregó que EEUU aplicó este plan precisamente en Chile, por considerarlo un país “estable y controlable”, con uno de los partidos comunistas más grandes del mundo. “Era un plan, un proyecto sociológico y antropológico, que permitiría entender cómo funcionan las sociedades. La pregunta era cómo medir el potencial insurreccional, cómo contrarrestarlo y cómo hacer que los países extranjeros se sometan fácilmente a esta hegemonía. No es una agencia académica, depende del Departamento de la Defensa, del Pentágono”, planteó.  Si bien el plan fue descubierto a nivel académico, de todas maneras siguió su curso ¿Por qué? “(Los sociólogos) se quedaron callados, no se oponen por una razón muy utilitaria, y es que todos estaban estudiando postgrados en universidades de Estados Unidos. Entonces se dicen a sí mismos que si se denunciaba iban a cerrar todas las puertas de financiamiento. Priorizan sus intereses por sobre el bien nacional, porque acá había un proyecto de espionaje”, apuntó. Por otra parte, Tótoro conectó esta temprana búsqueda de predicción sociológica que intenta intervenir en las masas, con el funcionamiento de los actuales algoritmos, que a través de las plataformas y aparatos tecnológicos, silenciosamente recaba información y ejerce control. “El afán de ser un anónimo completo no existe. Si uno deja la menor cantidad de trazas te convierte en un objeto de interés. A lo mejor no es ser una amenaza sino que un objeto de estudio (…) Cada uno toma las medidas que estime conveniente. En mi caso, sigo a pie juntillas esta convicción de no entregarle a ojos cerrados mi confianza, ni mis convicciones ni a nadie, ni a la red, ni a nadie que me busque representar”, finalizó.
En #FrecuenciaLiteraria, Blanca Lecaros, psicóloga clínica y abogada, ahondó en algunas de las ideas centrales de su libro “La pareja en el laberinto" (@laurellibros), donde aborda los dolores y desafíos de la pareja contemporánea, llevando al papel lo ya estructurado en su exitoso podcast homónimo.Lecaros abordó la falta de deseo, las peleas constantes y el aburrimiento, como temas constantes en las terapias de pareja que realiza en su trabajo clínico. “Cuando tú te enamoras, el amor y el sexo están juntos; esta cosa de sexo por un lado y cariño por el otro, es una forma de estar protegido y tenerle miedo al amor, porque el amor te desarma, viene a interpelar todas tus certezas. Estamos en una etapa donde se le tiene mucho miedo al amor y eso es de lo que quería hablar”, señaló.La especialista también apuntó a la incapacidad de la pareja para lidiar con el conflicto, generando que una de las partes quede sumida al criterio del otro. En ese sentido, si “una persona va cediendo demasiado, se va apagando, desmotivando (…) Te vas retirando, retirando el amor y el deseo. Te vas haciendo una persona poco atractiva, al no oponer resistencia. El conflicto tiene que ver con mantener activo el deseo, porque al tratarse de una relación de amor sexual, lo que yo quiero es que se mantenga vivo el deseo con el otro y la vida”. Además, planteó que en este libro optó por un tono y un lenguaje accesible, sin caer en recetas, ni tampoco en tecnicismos. “El lenguaje psicológico está invadiendo el cómo hablamos de la experiencia humana en general. Me carga que las personas en vez de decir “mi familia es un desastre”, diga “mi familia es disfuncional” (…) No son realidades, es un lenguaje aséptico, poco ligado a la experiencia real. Uno de mis objetivos fue reducir al mínimo esa terminología psicológica”, finalizó.
En esta edición de #FrecuenciaLiteraria, recomendamos dos obras de literatura infantil que a partir de experiencias personales —el autismo y la migración— inspiran la creación literaria y abren espacios de reflexión y empatía desde la infancia.Primeramente, conversamos con Julieta Ax, escritora y autora del libro “Julieta en su planeta. Recuerdos, emociones y vivencias de una niña autista” (Catalonia), ilustrado por Fabián Rivas. En esta obra, Julieta comparte una mirada íntima sobre su infancia, marcada por la imaginación como refugio y por una forma distinta de habitar el mundo. Años más tarde, el diagnóstico de autismo le permitió resignificar su historia personal y comprender sus experiencias desde una nueva perspectiva.También nos acompaña Gary Ramos, escritor y autor de “Beto y Bella, y la duda de Beni” (Zig-Zag), con ilustraciones de Mariela Frank Coloma. El libro relata la historia de una familia de guacamayas que migran a los bosques del sur de Chile, lo que abre una reflexión sobre la diferencia, la discriminación y la riqueza de la inclusión. También da una mirada desde la perspectiva de quienes viven las decisiones de los adultos y enfrentan el desafío de ser “distintos” en nuevos territorios.
En #FrecuenciaLiteraria, Antonia García-Huidobro, directora de Fundación Vicente Huidobro y bisnieta del poeta, abordó la reciente reedición de “Cagliostro”, por parte de Ediciones UC. Una de las obras menos conocidas del autor de “Altazor” y que fue casi ignorada cuando apareció en 1934 bajo editorial Zig-Zag. Considerada por el autor como una “novela-film”, surge como guion para una película de cine mudo por encargo del director rumano Mime Mizu, y se encuentra inspirada en el conde Alessandro Cagliostro; médico, ocultista y estafador del siglo XVIII. Para Antonia García, esta novela demuestra el interés y lo vinculado que estaba Huidobro con la vanguardia en el arte. “Fue especialmente sensible a toda la innovación que trajeron los primeros cincuenta años del siglo XX. Lo siguió con interés, lo pensó, lo criticó. Fue un poeta muy versátil que se atrevió a meterse también en un guion de cine”, planteó. Sin embargo, la película de Mime Mizu fue filmada, pero nunca estrenada, por la llegada del cine sonoro. Por ello, el guion de Huidobro quedó como un mito, hasta su posterior publicación en inglés. “(Es un guion que) está escrito desde la perspectiva del gesto, el lenguaje visual y no tanto del diálogo. Te das cuenta de lo fascinante de este poeta tratando de ponerse en la lógica de que el lector no solo sea un lector, sino un espectador, que estuviera sentado en la butaca del cine viendo esta historia”, agregó.
Un 10 de diciembre de 1945, Gabriela Mistral recibe el Nobel de Literatura. Se convierte así en la primera —y hasta ahora única— mujer iberoamericana en recibir este galardón. La Academia ponderó su lirismo, que la convirtió en un símbolo del idealismo del mundo latinoamericano. En #FrecuenciaLiteraria convocamos a Daniela Schütte y Jaime Quezada, investigadores de la obra mistraliana, para conversar sobre la riqueza y complejidad de su figura: poeta, pedagoga, intelectual, política, campesina y diplomática.
En #FrecuenciaLiteraria conversamos con la escritora Florencia Eluchans, respecto a su tercera novela “Muere lentamente quien no sueña”, publicada por @planetadelibroscl. La novela sigue el periplo de Isabel, una joven chilena que llega a París junto a su marido, Martín, para cursar estudios becados en la Sorbona. Decidida a convertirse en escritora, se sumerge en la literatura francesa, y también en la ciudad donde los jóvenes se toman las calles con consignas idealistas, en pleno Mayo del 68.“Te reconozco que en mi proceso creativo, me interesa muchísimo más lo que está ocurriendo afuera. Me gusta mucho Chile, pero lo encuentro bastante aburrido. Me parece más interesante escribir en el mundo, pero también es un acto de atrevimiento, de osadía. Si bien he estado en París, ni siquiera hablo francés. La novela entera es un acto de fe enorme. Me gusta salir de mi zona de confort, de historias que no conozco”, planteó la autora.El relato presenta la íntima reflexión de su protagonista, Isabel, quien en momentos históricos de cambios, también interpela cada una de sus propias certezas: su educación, el matrimonio y el deseo.Para Florencia, este personaje central se funde con una época donde se reivindican las libertades: “El deseo es uno de los ejes de la novela. Lo que precisamente aborda Isabel es permitirse sentir y experimentar un deseo hacia una persona que no creía que le podía pasar, como es otra mujer. El deseo está plasmado de una manera muy libre”.
Chile en los primeros diez años de la transición a la democracia es el universo del nuevo libro del periodista y columnista Óscar Contardo, "La era del entusiasmo. Chile en los noventa" (@planetadelibroscl).En #FrecuenciaLiteraria, el autor abordó los detalles de esta completa y fluida crónica periodística que busca hacer un retrato de cómo se vivía en el Chile marcado por la apertura económica, los consensos en la medida de lo posible y que cargaba con profundas carencias.   ¿Hubo un pensamiento o mentalidad noventera? Al respecto, señaló: "Fue focalizar el futuro como crecimiento económico, y la política era la contención de las crisis con los militares. Hubo una especie de hipertrofia de lo económico en beneficio de la estabilidad, y en desmedro de las demandas sociales".  Esa dualidad en el devenir del país se consolidó desde la segunda mitad de la década. "Durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle hubo una menor sensibilidad sobre ciertos temas: lo social y los DDHH. Era darle la espalda a las urgencias de los menos poderosos", añadió.   En ese quiebre generacional y de prioridades surge además una nueva juventud que se debate entre la apatía, la libertad y el consumo. "La Zona de Contacto tuvo un rol editorial y de crear una nueva audiencia siempre orientada a la identidad a través del consumo y la capacidad de conocer nuevas tendencias internacionales antes, en tiempos donde no había internet", finalizó.
La negación histórica de la presencia afrodescendiente en Chile es el eje del libro de la escritora y académica Montserrat Arre Marfull, “No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente”, publicado por Critica.En #FrecuenciaLiteraria, Arre abordó esta investigación que cuestiona una de las afirmaciones más persistentes del imaginario nacional: la idea de que la construcción de Chile como país moderno estuvo ligada a la ausencia negra.De acuerdo a la especialista en estudios afrodescendientes, más que una constatación histórica, sostiene, existe un prejuicio que ha operado como sentencia cerrada y como mecanismo de borramiento de nuestra africanidad."Efectivamente, había una tremenda ignorancia y siempre ha aparecido este tema como una curiosidad en la academia. Ese racismo tanto interno como afuera de la academia había que cuestionarlo", apuntó.
En «El cabrito» (publicado por @lapolleraediciones) el periodista y escritor, Juan Luis Salinas, fue invitado a escribir sobre su experiencia de crecer en Punitaqui, localidad ubicada a treinta kilómetros de Ovalle. Su respuesta fue clara: quería contar cómo era ser un niño gay en un pueblo pequeño durante los años 80.La memoria es engañosa: altera y mezcla los recuerdos, por ello Salinas regresa a Punitaqui y contacta a numerosas fuentes para contrastar y reconstruir de manera lo más fiel posible aquél pasado que no se reduce a pobreza o precariedad. “Está la memoria, están los recuerdos, los falsos recuerdos, lo que uno cree que fue real, personas que uno pensaba que estaban. Tuve que separarme del periodista, pero tampoco dejarlo atrás. Pude haberme sentado y escribir lo que recordaba, pero sentía que no estaba siéndole fiel al periodista (…) Yo si no tengo certeza no escribo, es como un TOC”, mencionó.Salinas escribe en tercera persona, dividiendo la voz narrativa entre “el niño”, que vive y sufre, y “el hombre”, que recuerda, escribe y reflexiona cuarenta años después. ¿Es una crónica de no ficción? “No son memorias. Al no hablar del yo, no hablar desde mi perspectiva y separarme, disociarme de alguna forma, alejarme de mí para escribir de mí, suena súper raro. Eso ya pasa a ser novela, autoficción no me suena, yo inventaría un término como ´auto no ficción´’’, apuntó.Luego de reconstruir esa infancia, con distancia y sensibilidad, el autor es tajante: “Este libro no es para pasar factura, no es para sanar, es para contar algo, más allá de cualquier otra cosa, es para educar. Para decir: esto pasó, eso sigue pasando. Le pusimos bullying, aceptamos supuestamente a las diversidades, debemos ser tolerantes, pero en la práctica no lo somos. Esa cultura del depredador y la presa todavía existe”.
En #FrecuenciaLiteraria conversamos con Alfredo Andonie, economista y filósofo, respecto a su primera novela “Serpiente”, publicada por Penguin Random House. Un relato que destaca por el estilo de su prosa y capacidad para situarnos en el Santiago de fines de los años 60 y comienzos de los 70, marcado por el pulso de la voluptuosidad erótica homosexual, la batalla política, la clandestinidad, el doble estándar y la traición.  El autor apuntó a que esta ópera prima contó con un exhaustivo trabajo de documentación para recrear la época, que a la vez, le significó un redescubrimiento personal. “Fue encontrar mi identidad en la identidad del pueblo. La época específica en la cual sitúo la novela, me llevó a describir y recrear ese Santiago. No me sentía territorializado en el Santiago donde yo nací y que creía conocer tanto”, señaló.En “Serpiente” se abordan las historias de tres personajes centrales que se interconectan y transitan entre la libertad tránsfuga y el cinismo burgués, la represión de la izquierda y la derecha hacia el mundo homosexual. “Encontrar las contradicciones y ser crítico del sector político del que uno viene, también es una forma de humanizar los personajes. La novela fue un ejercicio de ir indagando distintas personalidades, de distintos sectores políticos, y era muy importante generar estas dinámicas”, agregó.En tanto, para retratar este “mapa clandestino” de la ciudad y la pulsión constante del deseo en los personajes, Andonie aseguró apoyarse en la visualidad, los saltos temporales y el dinamismo del lenguaje. “Esta es una novela que me hubiese encantado leer cuando salí del closet. Quise ser muy explícito con la escena sexual, no quería omitirlo. Ahí es cuando el lenguaje se vuelve más serpenteante o sinuoso (…) Quise que el lenguaje no fuera solo una forma de transmitir el argumento sino que estuviese apoyando o complementándolo”, finalizó.
Andrei Sokolov ( @AndreiSokolovCL ), periodista ruso y cronista urbano, nos acompañó en #FrecuenciaLiteraria para conversar sobre su libro Enciclopedia de Santiago (Editorial Planeta) una suerte de extensión y complemento del trabajo de divulgación que realiza en su canal homónimo en YouTube, donde ya supera los 188 mil suscriptores.Desde hace una década, en su canal, Sokolov recorre la capital para dar una mirada curiosa y apasionada, revelando historias patrimoniales, sociales y urbanas. Pero, tal como asegura, todo nació de la casualidad y del descubrimiento que tuvo siendo turista en un país del que solo conocía “el cobre, Pinochet y la cordillera”.Pero ¿por qué quedó tan enamorado de Santiago? Sin abandonar el tono entusiasmado que lo caracteriza, responde: “La arquitectura del casco histórico. Ves muchísimos edificios muy diferentes, las calles son muy diversas. Puedes ver una fachada de inspiración francesa, pero que en su ornamentación encuentras un copihue. Todo se mezcla: las épocas, los estilos. La plaza del Teatro Municipal, la plaza Montt-Varas; por un lado, un museo precolombino; por otro, el ex Congreso, neoclásico”, apunta.Más allá de lo arquitectónico, agrega que también surgió un inesperado sentimiento de pertenencia: “Me llamó tanto la atención que empecé a salir, a callejear, a descubrir lugares, rincones secretos. Y me di cuenta de que me encanta tanto esta ciudad, que me gustaría quedarme. El primer día me sentí como en casa; es difícil de explicar, es una sensación”.En este volumen, Sokolov continúa escribiendo esta carta de amor a nuestra capital, abordando su desarrollo entre los años 1541 y 1920. “Imagínate: si tienes más de 160 capítulos en tu canal, es difícil encontrar algo específico. El libro va a servir para eso. Pero también me di cuenta de que todas las capas históricas se mantienen en su trama urbana, entonces qué mejor que un libro para mostrar todo ese desarrollo y vincular estos edificios y barrios con su época; así se llena de sentido”, finaliza.
El abogado y escritor Nicolás Vidal, conversó con Frecuencia Literaria respecto a su libro "El justiciero. Carlos Vicuña Fuentes en la pequeña historia de Chile", publicado por Editorial UDP. En esta obra se adentra en la vida y personalidad de quien, pese a no ser tan conocido, fue una figura notable y a la vez excéntrica de la vida pública chilena del siglo XX.Vicuña Fuentes fue abogado, escritor y político. De carácter impulsivo y agudo, se convirtió en un defensor incansable de anarquistas, obreros y estudiantes durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Su enfrentamiento directo con la tiranía lo llevó a la relegación y al exilio, luego de una fuga legendaria a pie por la Patagonia."Es una especie de sabio, pero también es un aventurero. El tono que yo quise darle es más de una novela de aventuras que ensayístico, porque su vida fue tan frenética, que me pareció que eso le hacía más justicia", apuntó el autor.  Descrito como un “cascarrabias revolucionario”, se perfila como un personaje apasionado y contradictorio, acorde al siglo XX chileno."Es un representante de esa época, pero con un pie en cada sector: en la asamblea constituyente de obreros y asalariados y la convención que finalmente redacta la Constitución. Él estuvo en las dos instancias. Es un outsider de alguna manera, pero también estaba en la institucionalidad", señaló.
El escritor Álvaro Bisama conversó con #FrecuenciaLiteraria respecto a su más reciente novela, Oráculo (Seix Barral, Planeta), una obra desafiante, un libro de libros, donde mapas, bibliotecas, cartas, casas y criaturas funcionan como símbolos y puertas hacia distintos géneros e imaginarios.Para el autor, una novela que es una declación de amor a la literatura y no como “un artefacto literario”. “Un lugar donde podía caber todo, la objetualidad de la acumulación, donde el lector podría saltar de un lugar a otro”, agregó.“Oráculo” presenta cinco historias, que se articulan como un universo interconectado donde los personajes desaparecen, reaparecen, leen y narran, con la palabra fundida en una memoria sin distinciones entre lo real y lo fantástico.“El lector tenía que tener la misma experiencia que yo cuando escribía: saltar de una aventura de piratas, a una fiesta en Recoleta, a una relectura de los imbunches, a una novela histórica, pensando en las novelas donde el pasado huele mal (…) El pasado siempre luce perfecto, yo quería uno que oliera mal, que estuviera mucho más precario, frágil”, planteó.Para Bisama este ir y venir entre pasado y presente, entre mundos y lenguajes distintos, está directamente ligado a su manera de abordar este nuevo proyecto, donde una enigmática casa funciona como portal.“Trabajo de un modo no muy recomendable, no hago escaleta, tomo muchas notas de imágenes, pero no armo una estructura ni un guión posible. Empecé a escribir estos relatos, y me di cuenta que los estaba uniendo en un tono, y que éste devenía en un mundo. Trabajo en voces y empezaron a parecer en esta casa, que es un cierto centro”, finalizó.
En Frecuencia Literaria, Cristóbal García-Huidobro, historiador y académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago, conversó sobre “Yo, Montt. Libertad en el orden” (Ediciones B, Penguin Random House).Aunque su nombre resulta familiar, Manuel Montt sigue siendo una figura poco conocida. En su libro, García-Huidobro entrega una mirada renovada del primer presidente civil de Chile, alejándose del formato biográfico tradicional, para así explorar sus múltiples facetas."Montt jamás pensó ser candidato a la presidencia, estaba feliz siendo juez. Pero los pelucones no tenían otro candidato, y un grupo radical hace crecer su nombre. Él fue a hablar con ellos para decirles que ´no le hicieran esto´, pero termina aceptando obligado", mencionó. Reformador firme y a veces incomprendido, Montt impulsó la modernización del Estado, la expansión educativa, el desarrollo de infraestructura y la consolidación del orden institucional en tiempos políticamente agitados."Montt vendría a ser un hombre progresista. Si ves las ideas de su partido (Partido Nacional), tu dirías ´éste es un hombre de izquierda´. Alguien que construye escuelas y fomenta la educación gratuita. En esa época, él pensaba que ese era el camino a seguir por Chile", finalizó.
El ser crónico del consumo de cualquier droga no quiere decir que tú no seas funcional (...) Es como, por ejemplo, cuando uno le dice a una persona que es consumidor crónico de tabaco, uno no está diciendo que no es funcional respecto del resto del mundo. Le está diciendo que consume todos los días”, planteó Álvaro Riquelme, co autor, junto a Simón Espinosa, de “El libro verde de la marihuana”, editado bajo el sello Grijalbo (penguinlibroscl).El sociólogo y divulgador cannábico conversó con #FrecuenciaLiteraria respecto a esta guía, que a partir de datos históricos y científicos, consejos prácticos y observaciones socioculturales, busca derribar mitos y entregar información, sin juzgar, ni imponer miradas, con el mismo tono desprejuiciado del vodcast@en_volaPrecisamente, Riquelme ahondó en el sesgo punitivo que persiste respecto a la cannabis. Si bien la Ley 20000 autoriza el uso terapéutico del cannabis en casos específicos, su regulación aún se encuentra en una zona gris. “En Chile está permitido el consumo de drogas, no es penado por ley, pero si yo porto, lo produzco, lo muevo, cualquier cosa relacionada, es ilegal“, señaló.También abordó uno de los principales debates: el uso medicinal y el reconocimiento de las propiedades de la cannabis para tratar efectos postquimioterapia, ELA y estrés post traumático. “Permite rememorar la sensación de memoria desde un ángulo distinto (...) Cuando consumimos cannabis, logramos que el estrés postraumático salga muchas veces de un loop y el cannabis efectivamente ayuda”, finalizó.“El libro verde de la marihuana” es parte de la divulgación que realiza En Volá, el medio de comunicación cannábico más visto en español y que en 2024 fue destacado por Forbes como una de las plataformas más grandes del mundo en su categoría.
En #FrecuenciaLiteraria, la escritora Cecilia Alfaro Gómez, abordó las claves de su debut literario, Futrono, novela ganadora del Premio Municipal de Santiago 2023 en la categoría de Novela Inédita y publicada por editorial Hueders.En esta obra, Alfaro retrata con agudeza y sensibilidad la vida de Paulina, una treintañera que, tras una crisis económica, matrimonial y existencial, regresa a la casa de sus padres para habitar una bodega en el patio, un espacio húmedo y precario que su madre llama “Futrono”."Hay un paralelismo entre la cabeza de la protagonista y el lugar que habita, un lugar abandonado, con telarañas (...) Sin darse cuenta, termina en este estado hipermaníaco y está la caída repentina a esta situación", plantea.En Futrono, Alfaro ofrece una mirada lúcida a las tensiones contemporáneas de una generación atrapada entre el consumismo, la sobredeuda, la incomunicación y la fragilidad de la salud mental. La novela, íntima y demoledora, da voz a quienes intentan sobrevivir en un sistema que convierte la existencia en una transacción constante.
En el programa Frecuencia Literaria, la periodista Tania Tamayo Grez, docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y colaboradora con diversos medios, conversó sobre su libro "Retrato de una ausencia. En busca de mi tío desaparecido", publicado por Ediciones B (Penguin Random House).El libro se centra en la historia de Manuel Jesús Tamayo Martínez, joven militante del Partido Socialista que, a los 24 años, fue secuestrado en Mendoza, Argentina, en marzo de 1976. Su destino se vio truncado por la Operación Cóndor, la red represiva que unió a las dictaduras del Cono Sur."La desaparición no es cualquier crimen, es muy particular porque deja a la familia en un estado casi de purgatorio, e incluso de locura. Hay una cosa demasiado siniestra, pensada estratégicamente, al no haber un cuerpo, no hay crimen", apuntó.En esta obra, Tamayo combina investigación periodística, archivos históricos y memorias familiares para dar forma a un relato íntimo, pero también político."Es tremendo, desgarrador, pero no me he arrepentido. Este es un libro más de vida que de muerte, la herencia de mi tío, mi papá y su familia es bien interesante, muy llena de intelectualidad, de historia política", finalizó.
“Quise contar la historia de alguien que lo consigue todo, que traspasa todas las fronteras: artísticas, humanas, profesionales, y que luego tiene que pagar un precio por ello”, planteó Rafael Gumucio en conversación con Frecuencia Literaria respecto a su libro “El vértigo de Eros. Roberto Matta en Nueva York, 1939–1948”, publicado por Ediciones UDP.Mucho más que una crónica o una biografía, el autor realiza el retrato de un Mattaque se auto exilia en Nueva York, una ciudad que odia, pero que resulta vital para la influencia de su obra y que lo termina erigiendo como un artista inclasificable.“El artista es y se entiende por su obra”, señaló Gumucio, aludiendo por ejemplo a “Vivir enfrentando las flechas”, la gran pintura mural realizada por Matta en 1961 en Chile, por invitación de la Universidad Técnica del Estado. “Ese título también fue su vida, aguantar las flechas. Una de las cosas que más me impactó de Mattafue que nunca está llorando, nunca está pidiendo disculpas o entrando en el gesto melancólico, nunca está jugando al juego de la víctima”, agregó. En “El vértigo de Eros”, el escritor y columnista también busca conexiones o contrapuntos entre su vida y la de Matta, durante una estancia en la llamada capital del mundo. “Todos mis libros tienen eso, el libro de Parra, el que escribí sobre mi abuela. Aparezco mucho porque pienso estos libros como una sola gran cadena. En algún momento se van a publicar juntos y se va a entender que quise hacer una biografía de Chile, del mundo que me tocó vivir, a través de mí, como un espejo no como un protagonista. Todas estas biografías tiene que ver con una pregunta: ¿Qué es ser artista, qué precio tiene?”, finalizó.
Es una novela de aprendizaje, con dos protagonistas niñas-adolescentes, que se ven enfrentadas a un linaje de violencia y a un stato tuo en la sociedad que marca ciertas manera de ser o convertirse en mujer". Así calificó Greta Montero, profesora y doctora en Literatura, su nueva novela "Gruñona", publicado por Ediciones Overol. En conversación con #FrecuenciaLiteraria, la autora agregó que las niñas protagonistas, "Gruñona" y Sofía Flores, se enfrentan a los discursos masculinos dominantes, los estereotipos y los abusos. Montero apuntó a que la Gruñona, ante la nula comunicación con sus padres, forja sus expectativas del amor y parámetros de lo masculino en las teleseries y las novelas románticas de Charlotte Brontë y Jane Austen."El personaje de la niña Gruñona se enfrenta con estos referentes que ella cree deberían funcionar en la vida y que no funcionan en absoluto, que son un golpe en la pared. A ella le pasa, por demostrar esa personalidad fuerte o enamorarse de tipos que calzan con esa idea. Esos referentes que nos han nutrido desde pequeña, nos perjudican", planteó. Con tintes autobiográficos, "Gruñona" también rescata memorias del "Coronel profundo", teñido por la violencia del pasado, que pese al aparente progreso, se refleja con las violencias del presente. "Quise hacer una novela para poder contar este linaje pobre (...) Mi abuelo contaba el terror que sentía, llegaba tarde al colegio, lo castigaban, lo sentaban arriba de los sacos de porotos. Son las historias que arrastra, que escuchó cuando muy chica y se me quedaron", finalizó.
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