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Zafarrancho Vilima
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Zafarrancho Vilima

Author: Zafarrancho Vilima

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Programa de humor sobre tiempos pasados. Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano. Zafarrancho Vilima se emite todos los viernes a las 19h. en SER+ Sevilla, Cadena SER 96.5 FM. También puedes ver los programas en nuestro canal de Youtube.
918 Episodes
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La primera venta a distancia por catálogo data de 1845 cuando la conocida joyería Tiffany’s envío a sus clientes más selectos su conocido como libro azul, donde listaba joyas de valor casi incalculable. Tendríamos que esperar hasta finales de los años 40 para encontrar el primer espacio publicitario que podríamos identificar como una teletienda. En él, un vendedor contaba las ventajas de la batidora Vitamix. En España, la teletienda llegó con las televisiones privadas allá por 1990, concretamente el once de enero y de la mano del periodista Miguel Ángel Nieto. Lo primero que nos metieron por los ojos… UNA TABLA DE PLANCHAR. .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Escúchanos en Cadena SER: https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/ ------------------------------------------------------------------------------------------------ Y síguenos en nuestras redes sociales: Twitter: https://twitter.com/Vilimadas Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Manuel Alejandro Reina es un profesor de secundaria que vive lejos de su Sevilla natal y que se mantiene conectado a su tierra gracias a Zafarrancho Vilima. Tanto es su agradecimiento que la emoción le puede y no le sale una felicitación muy fluida. Si quieres participar en Las Vilimadas escríbenos zafarranchovilima@gmail.com
Dejamos atrás las pallozas y el humo de Balboa, y nos preparamos para una etapa de transición geográfica y emocional. Vamos a cruzar la frontera administrativa para entrar en Galicia, concretamente en la provincia de Lugo. Pero ojo, que no vamos a un sitio cualquiera. Vamos a visitar el Santo Grial de la despoblación gallega. Vamos al municipio con menos habitantes de toda Galicia. Cogemos carreteras comarcales que desafían las leyes de la física y el sentido común, y tras unos 60 kilómetros de curvas, bosques infinitos y paisajes que te quitan el hipo (y el mareo), llegamos a Negueira de Muñiz. Agárrense a la silla: este municipio tiene 228 habitantes. Sí, habéis oído bien. 228. En mi bloque de pisos hay más gente en la reunión de la comunidad peleándose por la derrama del ascensor. Su gentilicio es negueirense, y probablemente se conozcan todos no solo por el nombre, sino por el DNI. La historia de este pueblo es digna de una serie de tres temporadas en Netflix. Hasta 1925, esto pertenecía al municipio vecino de A Fonsagrada, pero decidieron independizarse. Le pusieron el apellido "de Muñiz" en honor a José Antonio Muñiz, un político de la época que, suponemos, les prometió el oro y el moro, o al menos una carretera asfaltada, y les cayó bien. Pero el verdadero drama, el giro de guion que cambió la historia de Negueira, llegó en los años 50 con la construcción del Embalse de Salime. Esta obra faraónica del franquismo embalsó el río Navia y partió el municipio literalmente en dos. Fue una carnicería demográfica. El agua anegó las mejores tierras de cultivo, los puentes y los caminos. Varias aldeas quedaron totalmente aisladas del resto del mundo, sin luz, sin teléfono y sin acceso rodado. La gente, lógicamente, tuvo que emigrar, dejando atrás casas, recuerdos y una vida entera. Aquello se quedó más vacío que la sede de Ciudadanos. Pero aquí viene lo curioso. En los años 70 y 80, cuando aquello parecía un escenario post-apocalíptico, llegaron nuevos pobladores. Grupos de hippies, naturalistas y gente buscando una vida alternativa descubrieron este paraíso perdido y ocuparon las aldeas abandonadas, como la famosa aldea de "O Foxo". Crearon la Comuna de Negueira, viviendo de la tierra, del amor libre, de la artesanía y de lo que buenamente surgiera. Se creó una mezcla sociológica fascinante: los paisanos gallegos de toda la vida, con su boina y su vaca, conviviendo con gente llegada de media Europa con rastas y huertos ecológicos. Y oye, parece que se entendieron, o al menos se toleraron. Uno de los grandes hitos recientes de Negueira es que, por fin, tienen puentes. Durante décadas, para cruzar de un lado a otro del embalse tenían que usar barcas, lo cual es muy romántico si vas de picnic un domingo, pero una putada si tienes que ir al médico un martes de noviembre lloviendo a cántaros. El patrimonio aquí es la Naturaleza con mayúsculas y negrita. Negueira tiene un microclima especial, más cálido que el resto de Lugo, lo que permite que crezcan alcornoques y viñedos. De hecho, aquí se hace un vino tinto muy peculiar y muy escaso, que no tiene nada que ver con el Ribeiro ni el Albariño. Es un vino heroico, cultivado en bancales que caen a plomo sobre el embalse. También destaca la Iglesia de San Salvador, sencilla y humilde, que ha visto pasar más historias de supervivencia que de religión. Visitar Negueira es ver la resistencia pura y dura.
Hoy recordaremos la vida de la única mujer que emigró a España y consiguió vivir 50 años de okupa con derecho a canapé en un palacio sin que nadie le pidiera contrato de alquiler. Discreta, mística y más rara que la ropa interior de Pedro J. Ramírez, hoy hablaremos de Irene de Grecia de Hannover, la princesa que vino de fuera para enseñarnos que se puede ser Alteza Real y vestir como si acabaras de salir de un retiro espiritual en Albacete. Irene nació el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo porque su familia estaba de "vacaciones" mientras Hitler les arreglaba el cuarto baño y la cocina. Que también es mala suerte nacer con corona y que lo primero que veas sea un avestruz en vez del mayordomo de Ferrero Rocher. La madre de Irene estaba mu agobiá porque no hacía carrera con la chica. Sus otros dos hijos mayores mostraban más ambición, el Rey Constantino II de Grecia y la Reina Sofía de España, pero Irene se llevaba todo el día rescatando gatitos. Nuestra protagonista se interesó pronto por el piano, la arqueología y los OVNIs. Mientras su hermana Sofía aguantaba el tipo y los desplantes del campechano, Irene se dedicaba a mirar al cielo por si venían a buscarla los marcianos y se libraba de ir a la comunión de la sobrina. Se dice que sabía tanto de arqueología que cuando veía a algunos de sus parientes en las cenas de gala, no sabía si saludarlos o datarlos con carbono 14. En los años 60 se instaló en Zarzuela con una maleta y una sonrisa, y allí se quedó medio siglo. Con lo que se ahorró en hipoteca, la mujer montó Mundo en Armonía, una ONG para ayudar a todo el que sufriera, incluidos los animales. Era tan buena que se hizo vegetariana radical; decía que no comía nada que tuviera ojos, por eso en su nevera solo había lechugas y, sospecho yo, algún bote de tofu con el que podías alicatar un cuarto de baño. A Irene la llamaban la "Tía Pecu" (solterona en griego). Tenía dinero pa comprarse una peluquería pero ella prefería ir con su pelito corto y sus túnicas de la India, que lo mismo le servían para una recepción con el Papa que para hacerse una limpieza de aura en la casa de Nacho Vidal. En la década de los 80, mientras España se modernizaba a base de hombreras y movida, Irene seguía a lo suyo: el yoga, la meditación y el piano. Dicen que tocaba tan bien que relajaba hasta a Pocholo cuando iba de visita a la Zarzuela, cosa que venía estupendamente cuando el ambiente en casa se ponía más tenso que la cara de doña Sofía cuando se montaba en la furgoneta de JuanCal´lo. Irene nunca se casó. Ni un novio, ni un desliz, ni un "aquí te pillo, aquí te mato", ni una Corina Larsen. Ella decía que estaba muy bien sola, y viendo el panorama de los matrimonios de sus hermanos, la mujer no era mística, era vidente. Decidió que para aguantar a un rey, mejor se quedaba con sus cuencos tibetanos, que al menos si los golpeas, suena musiquita. Aquí Irene ya tenía el pelo como un matojo rodante del desierto, los dientes que se empujaban más que en la boda de Lolita y los deos amarillitos de aliña el tofu con curry. Durante sus últimos años, la pobre Irene empezó a tener la memoria un poco "en modo avión". Se le olvidaban las cosas, pero como siempre había vivido en un mundo de energías y dimensiones paralelas, a lo mejor es que simplemente se estaba mudando definitivamente a Raticulín. Desgraciadamente, el 15 de enero de 2026, con 83 años, Irene decidió que ya había aguantado bastantes recepciones oficiales y se fue en un platillo volante que la recogió en el Palmar de Troya, dejándole a la Reina Sofía el mando a distancia aunque ustedes siempre podrán recordarla cuando escuchen unos cuencos tibetanos o .conozcan a alguien que siempre vaya en “modo avión”.
Okal es lenitivo del dolor decía la canción, porque los publicistas de antes no pensaban que se dirigían a una población inculta e ignorante e introducían cultismos como LENITIVO, que para quién no lo sepa, yo justo antes de escribir este guión, significa que tiene virtud de ablandar y suavizar y es sinónimo de analgésico. Porque han cambiado los mensajes publicitarios, pero también han cambiado los medicamentos. Porque probablemente pocas personas piensen en recurrir al okal para calmar un dolor. Pero no sólo el Okal ha vivido mejores tiempos… .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Escúchanos en Cadena SER: https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/ --------------------------------------------------------------------------------------- Y síguenos en nuestras redes sociales: Twitter: https://twitter.com/Vilimadas Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Julio Serrano, Julepe, es dibujante de cómics y ha venido a declarar su amor por Gonzalo Rivas y hablar de Autosuficiencia, la novela gráfica que narra la biografía de Eduardo Benavente, figura emblemática de la movida de los 80 e integrante de Alaska y los Pegamoides o Parálisis Permanente. ¿Quieres participar en Las Vilimadad? Escríbenos a zafarranchovilma@gmail.com
Arrancamos hoy con el motor del Seat 131 Supermirafiori rugiendo como un león, nunca mejor dicho, porque seguimos en tierras leonesas. Dejamos atrás Molinaseca y el dolor de rodillas de los peregrinos para adentrarnos en lo más profundo, verde y misterioso de la comarca del Bierzo. Gonzalo, agárrate que vienen curvas, porque nos vamos a meter por carreteras donde el GPS te pide por favor que des la vuelta. Tras recorrer unos 35 kilómetros hacia el oeste, rozando ya con la punta de los dedos la frontera con Galicia, llegamos a nuestro destino de hoy: Balboa. Y que nadie se espere encontrar aquí a Rocky entrenando con cuartos de vaca colgando, aunque os digo una cosa, con las cuestas que hay en este pueblo, se te ponen unos gemelos que ni Sylvester Stallone en sus mejores tiempos. Este municipio cuenta, según el último recuento oficial, con 286 habitantes, y su gentilicio es balboano o balboana. Es un sitio que parece sacado de un cuento de hadas, pero de los antiguos, de los que daban un poco de miedo. Balboa es, sin lugar a dudas, la capital espiritual del "rollo celta" en la zona. Si os gusta El Señor de los Anillos o Braveheart, este es vuestro sitio, porque el pueblo está salpicado de las famosas Pallozas. Para el urbanita que nos escuche y piense que una palloza es un tipo de pizza o una enfermedad tropical: no. Una palloza es una construcción de origen prerromano, circular, hecha de piedra y con un techo cónico de paja de centeno (llamado teito) que llega casi hasta el suelo. Antiguamente, y cuando digo antiguamente hablo de hace no tanto, aquí vivían las familias junto con el ganado. Todo junto. La vaca, el abuelo, las gallinas y los niños. Era el sistema de calefacción central más ecológico y aromático de la historia. Hoy día, por suerte o por desgracia, ya no se usan para vivir, pero en Balboa las han conservado de maravilla y muchas se han reconvertido en bares o museos. Tomarse una cerveza dentro de una palloza, con ese olor a humo y madera vieja, es una experiencia religiosa. La historia de Balboa es la típica de esta zona fronteriza: castros prerromanos por un tubo, romanos que pasaron por aquí buscando oro como locos (que se llevaron hasta los empastes de los castreños) y señores feudales dándose de tortas por un trozo de monte. Testigo de esas peleas es el Castillo de Balboa, situado en lo alto de una colina que domina el valle. Es una fortaleza del siglo XIV que, durante mucho tiempo, estuvo que se caía a trozos, en lo que los expertos llaman "estado de ruina consolidada", que significa "está roto pero no lo tocamos para que no se caiga más". Recientemente lo han adecentado un poco, y subir hasta allí es obligatorio, aunque solo sea para recuperar el aliento y pensar en lo duro que debía ser subir el agua hasta ahí arriba en la Edad Media. Pero si hay algo que hace famoso a Balboa hoy en día, más allá de las piedras, es su ambiente. Tienen un rollo cultural y musical impresionante para ser un pueblo de menos de 300 vecinos. Aquí se celebra la famosa Noche Mágica de San Juan, una fiesta que atrae a gente de todas partes. Hacen hogueras gigantescas, hay conciertos de música folk y celta hasta que sale el sol, y la gente salta el fuego con una fe que ya quisiera yo para mi declaración de la renta. Es una mezcla entre una rave moderna y un ritual druídico ancestral. Otro punto fuerte del patrimonio local es la Casa de las Gentes. Es un edificio público, construido en madera por artistas locales, que sirve de museo y centro de exposiciones. Pero no es un edificio normal, está lleno de tallas de madera, relieves y detalles artísticos por todas partes. Es el ejemplo perfecto de que en la España Barbaciada no solo hay ruinas, hay gente creando cosas nuevas y chulas. Y por supuesto, no nos podemos ir sin mencionar la gastronomía. Estamos en el Bierzo, amigos. Aquí el botillo es el rey, y las castañas son la reina. Si te comes un botillo en una palloza y luego subes al castillo, has convalidado tres meses de gimnasio.
Hoy recordaremos la vida de la única artista española de la que nadie ha dicho ná malo. Divertida, profesional y bética hoy hablaremos de Encarnación Polo Oliva. Encarnita nació en Sevilla el 22 de enero de 1939. Su padre era maestro confitero y cada vez que se acercaba a la madre, le ponía un poquito de crema pastelera en la nariz, por eso Encarnita tenía más hermanos que una cofradía. Nuestra protagonista se interesó desde muy chiquitita por la música y el cine. Tanto es así que para conseguir el dinero de la entrada del cine de verano, la niña cantaba frente a una casa de “putitas” decía ella, digo yo que porque a lo mejor no lo eran del tó, estaban haciendo allí la especialidad, y entonces las mujeres le tiraban las monedas y se iba ella a ve La Lola se va a los puertos. A los 10 años ganó un concurso radiofónico y a los 12 se mudó a Barcelona para comenzar su carrera profesional. 12 años. Con 12 años no tenía yo ni la regla. Ese mismo año su padre murió y Encarnita dijo que nunca olvidaría el sabor de sus pestiños; Su madre, que tenía 8 hijos, dijo que ella tampoco iba a olvidarse del pestiño. Al llegar a la década de los 60, Encarnita, con 21 años y más experiencia que Rita Hayworth quitándose los guantes, consiguió consolidar su proyección artística gracias a su debut en TVE con Baladas del amor y a que se fue a Italia a hacer cine y cantar con la nariz congestioná, que allí gusta mucho. En 1967 se fue de gira por Hispanoamérica con un CD de Los Romeros de la Puebla y una botella de manzanilla porque ella no se perdía una feria ni aunque estuviera en Oklahoma. A su vuelta a España en 1969 se casó con un argentino, el compositor Adolfo Waitzman, con quien tuvo a su hija Raquel y que la primera vez que el hombre cogió aire pa seguí hablando a los 9 años, Encarnita aprovechó pa decirle que se divorciaba. En la navidad de 1970 jugó un partido de fútbol benéfico. Su equipo, el de las Finolis, se enfrentaba a las Folclóricas, capitaneado por Lola Flores y que quedó 1-1. Y con una peseta que pusiera cada asistente se recaudó dinero para una guardería y para pagar las 20.000 pesetas que cobró cada una, que era benéfico pero no gratis. También en 1970 participó en el programa de TVE Pasaporte a Dublín donde se elegiría al representante español para Eurovisión, pero que ganó Karina. Y si 1970 hubiera tenido 3 días más acaba con las guerras en el mundo, porque ese año le cundió más un bote de colorante pa el arroz. Ya en esta época tenía más pelucas que el Millonario en Carnavales, más dientes que Steve Buscemi y un éxito que se convertiría en la banda sonora del pop-flamenco: “Paco, Paco, que mi Paco…” Durante las décadas posteriores su presencia mediática fue disminuyendo progresivamente hasta que se convirtieron en apariciones esporádicas como su participación en marzo de 2017 con 78 años en First Dates, que digo yo que se creería la mujé que iba a la primera consulta del reumatólogo. Desgraciadamente el 14 de noviembre de 2025, con 86 años, un compañero de la residencia la abrazó demasiado fuerte aquí arriba en el cuello y Encarnita se fue sin que Bankia le devolviera el dinero que le estafó con las preferentes, aunque ustedes siempre podrán recordarla cuando se coman un pestiño o le echen al arroz una pizquita de colorante.
Hay muchas películas que tienen asociada una canción, películas no musicales: dramas, comedias, westerns… al escuchar la canción nos acordamos de la peli y viceversa. .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Escúchanos en Cadena SER: https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/ --------------------------------------------------------------------------------------- Y síguenos en nuestras redes sociales: Twitter: https://twitter.com/Vilimadas Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Juan Milena es el hermano de Mar, que estuvo en las Vilimadas y ahora se encuentra con Gonzalo en las ondas ¿Habrá poliamor en esta ocasión? ¿Quieres participar en Las Vilimadas? Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Con el sabor a galleta María todavía en el paladar, le damos un buen apretón al 131 Supermirafiori porque hoy tenemos tirada larga. Salimos de Ampudia, cruzamos la provincia de León de este a oeste, saludamos a la catedral de lejos para no pagar peaje, y tras casi 175 kilómetros nos plantamos en la comarca de El Bierzo. Llegamos a la localidad de Molinaseca. Estamos en la antesala de Galicia, y se nota en el ambiente y en que si te descuidas te ponen de comer hasta que revientes. Molinaseca tiene 872 habitantes, y su gentilicio es molinasecano o molinasecana. El pueblo es, literalmente, el Camino de Santiago. Es la primera parada de los peregrinos después de bajar la Cruz de Ferro y dejarse las rodillas en el descenso. Entran al pueblo cojeando, pero con la moral alta porque saben que aquí hay vino Mencía. El origen del pueblo está ligado al Puente de los Peregrinos, un puente romano (aunque retocado en la Edad Media) que cruza el río Meruelo. Los romanos pasaban por aquí no por devoción, sino porque buscaban oro en las minas de las Médulas, que están aquí al lado. Siempre ha sido un pueblo de paso, de gente yendo y viniendo, lo que lo convierte en el primer "Área de Servicio" de la historia medieval, pero con más encanto y sin sándwiches de plástico a 6 euros. Su patrimonio es una calle: la Calle Real. Si te sales de la Calle Real te has caído al río o te has subido al monte. Allí está el Santuario de las Angustias, que tiene una puerta con chapas de hierro. La leyenda dice que se pusieron esas chapas porque los peregrinos, que son muy de llevarse recuerdos, arrancaban astillas de la puerta a navajazos para llevárselas de reliquia. El vandalismo turístico no lo inventaron los ingleses en Magaluf, viene de lejos. Pero si hay algo por lo que Molinaseca merece estar en la España Barbaciada es por su Fiesta del Agua. Se celebra en agosto, coincidiendo con San Roque y la Virgen de las Angustias. A las 8 de la mañana (sí, habéis oído bien, a las 8, cuando todavía no te has acostado de la verbena), sueltan las compuertas del río, inundan la calle Real y se lía una batalla campal de calderazos de agua. Cubos, ollas, pistolas de agua... todo vale. Es la única fiesta donde te puedes duchar vestido y que nadie te mire raro. Luego, para secarse y entrar en calor, se comen un buen botillo, que es el embutido rey del Bierzo. Tripa de cerdo rellena de costilla y rabo. Una comida ligera, ideal para antes de hacer aquagym.
Hoy recordaremos la vida de un gentleman inglés que estaba más cu-cú que un reloj suizo. Hoy recordaremos a Richard Henry Sellers, no, no me he equivocado de nombre, es que lo suyo era mitad genético, mitad familia un poquito disfuncional. Richard nació el 8 de septiembre de 1925 en Southsea, un pueblecito inglés que tiene playa pero sin chiringuitos, por eso se vienen los de allí a Chipiona. Tuvo un hermano que no llegó a nacer que se iba a llamar Peter. Y Luego nació él, que le pusieron Richard Henry pero lo llamaban Peter porque había que traumatizarlo prontito, que luego tó son prisas. Sus padres eran artistas, protestante él, judía ella, que metieron al niño en un colegio católico con muchos curas porque no desaprovechaban una oportunidad de joderle la vida. Además su padre solía decirle que iba a tener un brillante porvenir como barrendero. Una infancia itinerante, junto con la soledad del hijo único y la búsqueda de refugio en su madre Agnes, hizo que Peter mirara a su progenitora con los mismos ojitos que Trump a Groenlandia. Estos primeros años dieron como resultado una personalidad más inestable que el precio de los boquerones. Peter empezó muy joven a estudiar interpretación pero lo que a él le gustaba de verdad era ponerse la rebequita llena de bolitas de su madre y tocar la batería. Se le daba tan bien la música que la amistad con un tal George Martin lo llevó a ser el primero en escuchar el “Álbum Blanco” para dar su opinión porque los Beatles confiaban más en él que Pere Navarro en las balizas V16. Cuando Peter tenía 15 años, la explosión de la IIWW lo obligó a dejar los estudios y a buscarse la vida como cómico itinerante. Fue reclutado a la fuerza con la idea de convertirlo en piloto de caza, a un chaval que llevaba las gafas de Chus Lampreabe, que una vez se le rompió un cristal y le pusieron el culo de un tarro de paté a la pimienta. Y así fue como se convirtió en la Marta Sánchez de ellos y acabó en el Gang Show, una troupe que entretenía a los soldados con chistes de nazis gangosos. Fue aquí donde le cogió tanto coraje al color púrpura que Peter veía una berenjena y empezaba a sudar como cuando te entra un apretón en casa tu suegros y tú intentas aguantar para cagá en tu casa. Ya en esta época era una mezcl entre Woody Allen y José Luis López Vázquez mosqueao, usaba sombreros de pescador de cuadros porque tenía la cabeza como un quesito del Trivial y no le cabía otro y afirmaba que cada vez que necesitaba inspiración para un papel lo poseían personajes como Napoleón, Leonardo Da Vinci o Carmen de Mairena. Su astrólogo que se había dado cuenta que Peter estaba más pa´llá que Miguel Bosé, se dejaba sobornar por los directores para aconsejarle que aceptara este o aquel papel. Para el del Inspector Clouseau de la Pantera Rosa le advirtió que una persona con las iniciales B.E. le cambiaría la vida y Peter en vez de cogerle el teléfono al director Blake Edwards, se casó con la actriz Britt Ekland, para desgracia de ella. Peter se casó 4 veces, tuvo un lío fugaz con Liza Minnelli que bajó un momentito a por tabaco cuando Peter le dijo que lo había poseído Rasputín y tuvo 3 hijos a los que desheredó (A LOS 3) porque la pequeña de 15 años le dijo un día que en Bienvenido Mr. Chance parecía un “vejito gordo”. También fue el único al que Kubrick dejó improvisar en una película y se llevó 20 años buscando la manera de dejá de pagá el OCASO. Lo intentó todo: trabajá más horas que Buenafuente, echarse droja en el Cola-Cao, darle chupetones fuertes al ventolín antes de gratinarle el mollete a la parienta, nada, como mucho 8 infartos en 3 horas que le dieron en 1964. Desgraciadamente el genio gruñón de Peter Sellers nos dejaba el 24 de julio de 1980, a los 54 años, a su décimo quinto ataque al corazón aunque ustedes siempre podrán recordarlo cada vez que vean a una madre con una rebequita llena de bolitas o se ganen un quesito jugando al Trivial.
En Zafarrancho Vilima seguimos buscando el origen de la inteligencia artificial. Si en nuestro catálogo de podcast podéis encontrar la review que hicimos de la película ‘Juegos de Guerra’, en esta ocasión nos hemos bajado al videoclub para hacernos con una copia de una película de 1986 que lo petó en el vídeo comunitario. Dirigida por el británico John Badham, está protagonizada por unos jovencísimos Ally Shedy y Steve Guttenberg acompañados de una máquina diseñada para la aniquilación. ¡Hoy en los Estrenos de antes… Cortocircuito!
Hoy recordaremos el paso por el mundo del mejor cantante de Sevillanas que ha parío una madre, con mucho genio pero sencillo, humilde, muy noble y mejor persona. Hoy hablaremos de Jose Manuel Rodríguez Olivares, ER Mani. José Manuel nació el 28 de septiembre de 1961, aquí, en Gines. De chico no fue buen estudiante, pero no por no poder sino porque en clase se aburría más que Margallo en el Parlamento Europeo, que da unas cabezás que parece que está escuchando Metallica. A los 5 años fue el primer niño en ser admitido como Hermano Mayor en la Hermandad de Gines y bautizado en el río Quema con el nombre de El Tronco de las Marismas. Él no lo sabía pero ya había caído en el corazón de la Virgen del Rocío. En 1968 se estrena en España la serie americana de detectives Mannix, cuyo protagonista tenía un agudo poder de deducción y una gran resistencia física y teniendo en cuenta que pa empujá ar Mani hacía falta haber desayunao fuerte, po ya se le quedó lo de “El Mani”. Cuando tenía unos 10 años, Mani se quemó las manos porque se ve que fue un niño tranquilo, de los que la madre pierde 3 kilos de perseguirlo por el supermercado. Fue ahí cuando su padre le hizo unas manitas de plata para presentárselas a la Virgen y entonces entendió que ella lo acompañaría siempre. Cuando tenía 12 años estaba er chiquillo en el barrio jugando ar cogé cuando pasa Manuel, El Pescadero, que el mote era pa despistá a los cazatalentos, en verdá era el director del Coro Rociero de la Hermandad de Gines y le pregunta ar Mani: “Quillo ¿tú canta?” Fitétú, eso es como preguntarle a Arguiñano si sabe pelá una papa. A lo que el niño responde: “Hombre, a mí me gusta”. Eso es humildad, porque la respuesta correcta hubiera sido “Canto mejó que Nino Bravo”. Y a partir de ahí empezó a ensayar en el coro, con Manuel, El Pescaero, que también le podrían haber puesto el Comandante de la Teniente O´Neil porque se ve que el hombre era más exigente que Hacienda cuando te toca pagar. Sus inicios no fueron fáciles, porque desde mu chico prefirió ayudar a su padre a cargar ladrillos en la obra que ir a clase así que sus primeros empleos fueron de albañil, camarero, pulidor, conserje, de modelo de peluquería no porque si se dejaba el pelo largo parecía el capitán cavernícola. En 1986, con 26 años, el Coro fue inscrito en un certamen de coros rocieros en Lebrija, al que fueron con 2 temas exclusivamente preparados para que Er Mani se luciera como solista. No había terminado de cantá y una representante de la discográfica Senador empezó a cruzá el patio butaca corriendo como si fuera la de Dirty Dancing pa ser la primera en llegar al Mani y ofrecerle un contrato para grabar un disco en solitario. Y aquí comienza su trayectoria discográfica, sacando en 1988 el albúm “Mi amor se llama Sevilla”, con una fuerte acogida de público, críticas y ventas. Pero fue al año siguiente con su disco “Cosas de Sevilla” cuando nuestro protagonista dijo: AQUÍ ESTÁ ER MANI. De este disco es el mítico “Candela, Candela”, aunque tengo que reconocer que yo tengo especial predilección por otra que le canto yo a las papas con choco que me hace mi madre, “Ay, que te como y te como, ay que te voy a comeeeee… esas papita amarillitas, con su choquito tiernesitooooo” Con este disco firmó 130 galas, recibió varios premios por convertirse en el artista más escuchado de ese año y fue Disco de Platino, convirtiéndose en el primer andaluz en conseguirlo además con una productora andaluza. Er Mani fue más pionero que al primero que se le ocurrió comerse un caracol. Y a partir de aquí, tó fue triunfá. Cada año nos regalaba un disco, un éxito, una emoción, sus discos eran, cómo él decía, variadito, con un poquito de espidifen, un poquito de ibuprofeno… Su éxito crecía, porque sabía que en Gines no se canta ni mejor ni peor, se canta diferente, pero su humildad se mantenía porque su prioridad era tener el frigorífico lleno. Porque er Mani, lo de comer, bien. Ya en esta época tenía más pelo que el Puma, un poquito de diabetes dando la lata y un sentido del humor que casi le quita el puesto un día a Juan y Medio en su propio programa. Er Mani era alegría aún cuando él estaba triste, de hecho siempre decía que había que trabajar la alegría. Era ese profesional capaz de cantar un fandango con sus dos hijos destrozando el plató de Canal Sur con un cojín con tal energía que parecía que los habían sobornao con 2 huevos kinde pa boicotear al padre. José Manuel, Pablo, Pablo, José Manuel que dejaron el plató como los albano-kosovares cuando entran a robar a la casa de José Luis Moreno. Hizo más galas benéficas que la Cruz Roja, se casó y tuvo 3 hijos, le daba más miedo el avión que a Félix Rodríguez de la Fuente e incluso ayudó a nacer a un niño que cuando sacó la cabeza y lo vió le dijo “Te cabe er Mani empanao” y él le contestó “Pero ¿cómo? ¿empanao o con harina Yolanda, que sube más?” Desgraciadamente er Mani nos dejó el 4 de noviembre de 2020, con tan sólo 59 años y muy poquito después de publicar su último disco, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando conozcan a un hombre bueno o vean qué bonita está la noche con la luz de la candela.
Hoy vamos a hacer una excepción. Le vamos a pedir un esfuerzo titánico al Seat 131 Supermirafiori. Vamos a cruzar media España, bajando todo el sistema ibérico y Despeñaperros para abajo, para meternos casi 700 kilómetros entre pecho y espalda. Gonzalo ya me ha dicho que el coche huele a ferodo quemado, pero hemos llegado a la provincia de Granada, concretamente a la comarca del Valle de Lecrín. Nuestro destino oficial es el municipio de El Pinar, pero no os encariñéis con el nombre, porque El Pinar es un invento administrativo de 1976. Es el "Frankenstein" de ellos, formado por la fusión de Pinos del Valle y nuestro verdadero protagonista de hoy: la pedanía de Ízbor. El municipio en total tiene unos 870 habitantes, pero en Ízbor viven, según el último recuento y si no se ha ido nadie a por tabaco, unas 300 almas. Geográficamente, estamos en el Valle de Lecrín, que viene del árabe Iqlim al-Qassab, que significa "Valle de la Caña de Azúcar", aunque los románticos dicen que es el "Valle de la Alegría". Vamos, La Comarca de los Hobbits de ellos, pero con más cuestas y menos pelo en los pies. Pero hablemos de Ízbor. Porque, amigos, con ese nombre, Ízbor no parece un pueblo de Granada. Ízbor suena a fortaleza de la Tierra Media. Suena a Isengard, a Erebor, a Mordor con geranios. Tú escuchas "Ízbor" y esperas ver orcos saliendo del Ayuntamiento o a Saruman asomado al campanario. Su gentilicio es izboreño o izboreña, aunque yo propongo oficialmente "Uruk-hai". El pueblo está encaramado en una ladera que ríete tú de la escalada al Monte del Destino. Si no os habeis dado cuenta todo esto va a estar lleno de chistes de El Señor de los Anillos e Izbor. Las calles son tan estrechas y empinadas que aquí no sube el butano, aquí el butano se teletransporta. Es un entramado urbano de herencia claramente musulmana, porque recordemos que esto fue territorio Nazarí. De hecho, su nombre original era Hisn Isbur, que significa Castillo de la Torre, o literalmente Castillo de Ízbor, del que apenas quedan restos bajo las casas actuales, porque el pueblo se lo comió. Pero si hay una cosa que define a Ízbor son sus puentes. No tienen uno, ni dos... tienen una colección. Tienes el viaducto nuevo de la autovía (que es el futuro), el puente de hierro de los años 90, y el famoso Puente de Isabel II, una obra de ingeniería del siglo XIX que fue clave para bajar a la costa. Pero ojo, que debajo de este, casi escondido como si fuera la entrada secreta a Moria, está el verdadero Puente Viejo de Ízbor. Es un puente de piedra de un solo ojo, chiquitito, que data de finales del siglo XVI o principios del XVII. Aunque todo el mundo allí te dirá que es romano porque en este país cualquier piedra vieja es romana hasta que se demuestre lo contrario, la realidad es que servía para el paso de arrieros. Tú te pones en medio de ese puente, con el barranco debajo, y te faltan el bastón y la barba para gritar: "¡No puedes pasaaar!". Su patrimonio religioso lo encabeza la Iglesia Parroquial de San José. Nada de Purísimas (aunque en algún documento antiguo la llamaran Concepción), aquí manda San José. Es un templo construido a mediados del siglo XVI por dos currelas llamados Cristóbal y Álvaro de Miranda. Es humilde como ella sola. De hecho, hay un informe de 1621 que decía que la iglesia era tan pobre que no tenía ni Santísimo Sacramento ni pila bautismal. Vamos, que era una iglesia low cost. Tiene una armadura de madera de par y nudillo (lo que se llama estilo mudéjar, para que nos entendamos) y una torre donde está la entrada. Las fiestas patronales se celebran en pleno agosto, concretamente el primer fin de semana, en honor a San Cayetano. Ahí no hay orcos, pero hay verbena, procesión y la "noble tradición" de hacer concursos de postres y carreras de cintas. San José tiene su día el 19 de marzo, pero tenemos un dato dramático: en 2024 se planteó cancelar la procesión porque no había gente joven suficiente para cargar el santo. El drama de la España vaciada, o mejor dicho, la España sin costaleros. Como curiosidad final, a este municipio pertenece el pueblo fantasma de Tablate, que está al lado. Es la puerta de la Alpujarra, un sitio abandonado con su propia iglesia y su puente estratégico, ideal para rodar una de miedo o para que Iker Jiménez se pase una noche.
Romualdo Garrido, el alcalde de Gines se enfrenta a las preguntas de Las Vilimadas y lo borda! La pregunta es ¿Se dejó seducir por Gonzalo Rivas? ¡No te lo pierdas! Si quieres participar en Las Vilimadas, escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Puedes ver el programa en Youtube https://youtu.be/Hg-4rnKZbcc?si=j5EKXpee4twZGTqu Zafarrancho Vilima el programa de SER + Sevilla cumple 10 años y lo celebra con un espectacular show de radio en teatros, música y mucho humor. El 16 de enero comenzó la gira ‘Zafarrancho Vilima, décimo aniversario’ con un espectáculo de más de hora y media en el teatro El Tronío de Gines que colgó el cartel de no quedan invitaciones. Presentado por Álvaro Vilima y su equipo, el programa, repleto de humor, hizo pasar una tarde de lo más divertida a los muchísimos asistentes, que pudieron disfrutar en vivo de la realización de las distintas secciones del programa.
Antonio Cano es un gineto con mucha gracia que nos deleitó con su participación en Las Vilimadas ¿Hay sorpresa? Sí, hay sorpresa! ¿Quieres participar en Las Vilimadas? Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Dejamos atrás a los Filadelfos y las Burgundóforas de Huerta de Rey, y nos subimos al Seat 131 Supermirafiori para poner rumbo oeste, cruzando la estepa castellana donde el frío te peina la raya al medio sin necesidad de gomina. Tras unos 140 kilómetros de carreteras secundarias y horizontes infinitos, llegamos a la localidad palentina de Ampudia. Estamos en plena Tierra de Campos, esa comarca que es tan plana que si te subes a una caja de frutas ves Portugal. Ampudia cuenta con unos 600 habitantes, y su gentilicio es ampudiano o ampudiana, que es sencillo y no da lugar a rimas peligrosas. Lo primero que llama la atención es que Ampudia tiene aspecto de haber sido importante, y es que lo fue. Aquí venía la Corte española cuando en Valladolid se aburrían, y el Duque de Lerma, que fue el inventor de la especulación inmobiliaria en el siglo XVII, movió los hilos para llevarse la capitalidad a Valladolid pasando por aquí, para trincar comisiones. Un pionero, el tío. El trazado urbano es una maravilla de soportal. Tienen la calle con portales más larga de la región. Esto se hacía para que los señores pudieran pasear sin mojarse cuando llovía, o para que no les diera el sol en la calva, que en Palencia el sol pega de justicia pero el aire corta el cutis. Pero si algo destaca en el horizonte es su castillo. El Castillo de Ampudia. Es un castillo de los de verdad, de los de Exin Castillos, gótico y señorial. Y ojo al dato, porque este castillo fue comprado en los años 60 por Eugenio Fontaneda. Sí, amigos, el de las galletas. El de la galleta María. Gracias a que el rey de la galleta se gastó los cuartos en restaurarlo, hoy no es un montón de piedras. Uno espera entrar allí y que huela a desayuno, pero lamentablemente huele a historia y humedad. Su otro gran monumento es la Colegiata de San Miguel, conocida como la "Giralda de Campos". Porque torre que ven alta en Castilla, torre a la que le ponen el mote de la Giralda. Tiene 63 metros de altura, y dicen que desde arriba se ve curvar la tierra, o al menos se ve al vecino de al lado tendiendo la ropa. Las fiestas patronales son en septiembre, por San Miguel. Y como no podía ser de otra manera en esta nuestra España Barbaciada, la actividad estrella son los encierros. Tienen fama de ser de los más antiguos de España, con documentos que hablan de toros por las calles ya en el siglo XV. 500 años corriendo delante de un bicho, y todavía no hemos aprendido.
Hoy rememoramos la vida de una mujer más bonita que una mesa camilla con brasero, hoy recordaremos la vida de Brigitte Anne-Marie Bardot, más conocida fuera de sus fronteras como BOB. Brigitte nació el 28 de septiembre de 1934 en París, en una zona burguesa donde viven los que dan de comer a 7 familias. De hecho su padre era el dueño de lo que luego se convertiría en Air Liquide, las bombonas esas grandes de los hospitales que si tú le das un chupetón a la salida que hay en el cabecero de las camas se te quita el asma, el dolor de cabeza y las hemorroides. A Brigitte y a su hermana chica le dieron una educación más estricta que el entrenamiento de una gimnasta soviética. Además a los 7 años la metieron en una academia de ballet y danza clásica con un coreógrafo ruso que cada vez que se equivocaba les daba a las niñas con un látigo y una pila triple A. No fue una gran bailarina pero andaba más derecha que Usain Bolt. Como la compañía de baile nunca la llevaba de gira, ella se dedicaba a hacer videos en Tik Tok hasta que un fotógrafo la sacó en la portada de una revista. Era en las fotos donde más se le notaba el ojo vago, que hasta que no lo llamaba el otro, no iba y es que Brigitte tuvo de chica en el ojo izquierdo Ambliopía pero no le pusieron el parche, aunque sí le pusieron gafas gordas y un aparato de dientes que parecía el andamio de la Sagrada Familia. A los 16 años se enamoró de Roger Vadim pero como los padres le prohibieron hablarse con él, ella metió la cabeza en el horno de gas y respiró más fuerte que Chicote delante de un plato de carillada. Cuando cumplió los 18 se casó con él, pero para Brigitte los matrimonios era como un buffet libre, no se había terminado el sushi y ya se estaba echando croquetas. A principio de los 60 se compró una guitarra en España y aprendió 3 acordes, que se cree Carla Bruni que ella había inventao lo de cantar con menos voz que Bob Dylan. En esta época tenía tó la cara de Claudia Schiffer, que era guapa de colarse en su habitación Sean Connery sólo con calcetines, se peinaba los mechones con saliva, porque Brigitte tenía pinta de ser más espesa que la bechamel de los canelones del Mercadona, y ya le había tirao los trastos hasta a Marylin Monroe. De su tercer matrimonio nació su único hijo totalmente en contra de su voluntad. Lo comparó con un tumor y dijo que hubiera preferido parir un perrito. Cuando se divorció le cedió la custodia al padre y se dedicó a defender a cachorros de foca en Saint-Tropez. Intentó ir a ver a San Pedro antes de tiempo rascándose muy fuerte las venas con las uñas sucias y tomándose una caja de mentos con Coca-Cola, pero los sanitarios llegaron a tiempo y le dieron dos aerored pa los gases. En 1974 celebró sus 40 años saliendo en Playboy y anunciando su retirada dedicándose al derecho de los animales y a peinarse poco. En cuanto a sus ideas e inquietudes, era antivacunas, apoyaba a Jean-Marie Le Pen y la acusaron por intento de homicidio por intentar atropellar a un compañero que no estaba defendiendo fuerte a una foquita. Fue multada por ser un poquito islamófoba, homófoba y racista, pero nadie le dijo ná por echarse saliva en los mechones después de comer boquerones en vinagre. Desgraciadamente la Sex Symbol B.B. nos dejaba el 28 de diciembre de 2025, a los 91 años, aunque ustedes siempre podrán recordarla cuando vean a Chicote delante de un plato de carrillada o conozcan a alguien que se peine poco.
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