Discover
Zafarrancho Vilima
Zafarrancho Vilima
Author: Zafarrancho Vilima
Subscribed: 141Played: 8,644Subscribe
Share
© 2026 Zafarrancho Vilima
Description
Programa de humor sobre tiempos pasados. Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano. Zafarrancho Vilima se emite todos los viernes a las 19h. en SER+ Sevilla, Cadena SER 96.5 FM. También puedes ver los programas en nuestro canal de Youtube.
937 Episodes
Reverse
Se llama Manu Fernández y es un fenómeno en redes sociales desde su cuenta semilleriabenacazon
Simpático y divertido, nos alegra con sus bailes imposibles desde su negocio en el Aljarafe sevillano.
En esta ocasión, fue él quien sedujo a Gonzalo ¿o no? Yo que sé, mejor lo escuchas.
¿Quieres participar en las vilimadas?
Escríbenos a zafarranchovilima@gmail..com
Abandonamos el mar y el desfiladero para subir hacia las nubes palentinas. Tomamos la CA-282 y la CL-627, cruzando el mítico puerto de Piedrasluengas en un viaje de 115 kilómetros que nos deja con los oídos taponados y el alma en un vilo. Bienvenidos a Brañosera, un pueblo de 252 habitantes que no es un pueblo cualquiera: es, oficialmente, el Primer Ayuntamiento de España. Aquí el orgullo se mide en siglos, concretamente en doce, que se dice pronto. Si ven a un vecino por la calle, háganle una reverencia, que están ante la aristocracia del municipalismo europeo.
Su gentilicio es brañoserano y brañoserana. El brañoserano tiene el honor de vivir en la cuna de nuestra organización civil. En el año 824, el conde Munio Núñez y su esposa Argilo concedieron la Carta Puebla a cinco familias. Les dijeron: "Si aguantáis aquí este frío que pela, a los lobos que aúllan de hambre y a los sarracenos que asoman por el horizonte, esta tierra es vuestra y os gobernaréis vosotros mismos". Y así nació el primer fuero de España. El documento original se custodia como oro en paño en el Monasterio de Silos, pero en Brañosera la historia se palpa en el Monumento a los Fueros y en la piedra oscura y resistente de sus fachadas, que parecen diseñadas para aguantar un bombardeo o un invierno palentino de los de antes, de esos que dejaban el pueblo incomunicado durante semanas.
Para entender la magnitud de este lugar, hay que recordar que su nombre deriva de "Brannia-Oseria", que en romance antiguo significaba "braña de osos", reflejando lo salvaje de estas tierras cuando el Conde Munio Núñez decidió asentarse aquí. Según las crónicas, la concesión del fuero no fue solo un acto de generosidad, sino una estrategia militar de la Reconquista para crear una barrera humana en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica. La importancia de Brañosera fue tal que, siglos después, en el año 968, los habitantes de la villa confirmaron sus fueros ante el nieto del fundador, Fernán González, el primer Conde independiente de Castilla. Incluso durante la Guerra de la Independencia, el valor de sus gentes fue clave en la resistencia contra las tropas napoleónicas que intentaban controlar los pasos de montaña. Este pasado guerrero y administrativo se funde con la tradición ganadera, donde la trashumancia marcó durante siglos el ritmo de una sociedad que sabía que el derecho a la tierra se ganaba con el sudor y la ley escrita.
La altitud (casi 1.200 metros) hace que aquí el invierno no sea una estación, sino un estado mental que dura ocho meses. Pero el brañoserano no se achanta; de hecho, durante gran parte del siglo XX vivieron de la minería del carbón, una industria durísima que forjó un carácter de acero y una solidaridad que ya quisiéramos en las grandes ciudades. En cuanto al patrimonio, no se pueden perder la Iglesia de Santa Eulalia, con un ábside románico que es pura poesía en piedra, o la pequeña ermita de San Roque que vigila el pueblo. Brañosera es además territorio del oso pardo y del urogallo, aunque lo más probable es que vean más ciervos que osos. Pasear por el bosque de la Pedrosa es como entrar en un decorado de El Señor de los Anillos, con acebos centenarios y una luz que parece filtrada por un estudio de cine. Y hablando de comer, aquí el chuletón de ternera de la Montaña Palentina se sirve en raciones que te dan energía para refundar la nación tú solo. Es un lugar de silencio absoluto, de campanas que suenan a historia vieja y de una paz que solo se encuentra cuando sabes que tus antepasados ya firmaban actas municipales cuando el resto del mundo todavía no sabía ni lo que era un concejal.
Hoy recordaremos las hazañas del guionista Luis Peñafiel aunque era más conocido como director de cine fantástico y de terror o realizador de entretenidos programas televisivos. Hoy hablaremos de Narciso Ibáñez Serrador.
El pequeño Chicho nació el 4 de julio de 1935 en Montevideo. Hijo único del director teatral, Narciso Ibánez Menta, y la actriz, Pepita Serrador, que era guapa de cartel de clínica privada pero más seca que julio en Sevilla. Sus abuelos paternos eran españoles y los dueños de una compañía de teatro que emigraron a Argentina en 1920 por eso Chicho dio más vueltas por Latinoamérica que Fernando Esteso persiguiendo una Sueca.
Chicho padecía de Púrpura Hemorrágica, que es como la hemofilia pero pa los pobres. Esta condición hizo que, por seguridad, pasara sus primeros años alejado de sus padres cuando se iban de gira, sin poder jugar con otros niños ni practicar deporte, porque si se hacía un rasguño convertía el patio del colegio en una escena de holocausto caníbal.
Cuando cumplió 5 años sus padres se separaron y Chicho se quedó con su madre que mu buena, mu santa pero más estricta que el padre de Michael Jackson.
Su primer papel en la industria audiovisual fue en 1943 en la película de Walt Disney Bambi, con tan sólo 8 años, siendo para toda hispanoamérica la voz de Tambor, el conejito que parecía que iba siempre hasta arriba de Colacao.
En 1947, con 12 años, se mudó a España con su madre. Como el niño había estado aburrido tanto tiempo se había leído hasta el manuscrito Voynich; el niño era más culto que el mayordomo de Batman así que la madre lo metió en el instituto de La Salle. Pero para ella eso no era suficiente, así que se lo llevaba al teatro y hacía como Amancio con la hija, lo ponía de acomodador, de taquillero, de árbol, antes de llegar a realizador.
A principios de la década de los 50 le dijo a la madre que se comprara un poto que él se iba a Egipto detrás de una chavalita, que no se preocupara, que el comía de tó.
Su carrera profesional empezó cuando volvió a Argentina a finales de los 50, aprovechando su talento como escritor de guiones y que su padre ya era como el Estiven Espilber de allí. En 1960 destacó con su primera serie de terror Obras Maestras de Terror pero la tele Argentina no le gustaba porque tenía menos calidad que los efectos especiales de Flash Gordon.
Así que a los 28 años regresó a España y se apuntó al INEM. A la semana lo llamaron y dijeron que había un puesto de trabajo en TVE y ya no lo vieron más ni por el SAE ni por el SEPE. Empezó adaptando el teatro a la TV con Estudio3 y siguió escribiendo series de terror y reciclando algunas de las que hizo en Argentina porque en 1965 a ver quién se iba a dar cuenta en España de que iba a cobrar dos veces por lo mismo.
En 1966 fue cuando dio el salto al éxito con una serie que daba más miedo que la dictadura, Historias para no dormir, aunque su consagración llegaría en 1972 no con el teatro, ni como guionista sino como creador de un espacio televisivo capaz de no chocar con la censura.
Nacía el Un, Dos, Tres. Pero como su padre confiaba menos en el proyecto que James Cameron en Titanic, Chicho no puso al principio su nombre en los créditos, por lo que pudiera pasar. Cuando se afianzó el éxito del programa añadió un “Y si algo falla el responsable es…Narciso Ibáñez Serrador, porque a toro pasao hasta el aguador es torero.
En esta época ya tenía papada pa 3 tortillas y las gafas de pasta gorda de quien se ha leído el manuscrito Voynich que luego cambiaría por unas finitas doradas, un fular y un puro.
Chicho siguió triunfando con otros programas como Waku, Waku, Hablemos de Sexo o el Semáforo aunque también es verdad que tampoco había mucho más en la tele para elegir.
Se casó, se rejuntó, se divorció, se separó y tuvo hijos con unas pocas, aunque a lo mejor no en el orden más respetuoso para sus parejas.
En 2012 le sacaron una foto que han puesto en Wikipedia que parece Papá Noel cuando le dicen lo que tiene que pagar ese trimestre de IVA.
Desgraciadamente, nuestro protagonista dejó de crear sueños el 7 de enero de 2019, a los 83 años, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cada vez que conozcan a alguien que coma de tó o cuando alguien confíen menos en ustedes que James Cameron en Titanic.
¡Prepara las sandalias y el gladius! ️⚔️
En este nuevo episodio de Zafarrancho Vilima, nos ponemos la toga para analizar un pilar del cine: "Espartaco" (1960). ¿Es la obra maestra definitiva de Kubrick o un dolor de cabeza de sandalias y sudor?
Hablamos de la mítica escena de "Yo soy Espartaco", los líos de Kirk Douglas, la censura de la época y por qué, décadas después, esta rebelión de esclavos sigue dándonos de qué hablar (con nuestro toque vilimero de siempre, claro).
En este vídeo encontrarás:
✅ Curiosidades que no sabías del rodaje.
✅ El análisis "marca de la casa" de los personajes.
✅ ¿Aguanta bien el paso del tiempo o necesita una restauración urgente?
Dale al play, suscríbete y dinos en los comentarios: ¿Quién es para ti el auténtico Espartaco?
#ZafarranchoVilima #Espartaco #CineClasico #KirkDouglas #StanleyKubrick #HumorYHistoria
Hoy en las vilimadas hacemos una conexión telefónica de más de once mil kilómetros para hablar con Javier Serrano, un sevillano que vive desde hace un viaje de tiempo en Japón y que a ver como vamos a mandarle a este hombre la camiseta y la botella de Flor de Utrera.
Nos cuenta cosas taco de interesantes sobre el país nipón y por supuesto se deja seducir por Gonzalo Rivas.
¿Quieres participar en Las Vilimadas?
Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Cruzamos la frontera invisible que separa el cachopo del cocido montañés y nos internamos en tierras cántabras por la A-8, para luego desviarnos por la N-621 en un trayecto de unos 122 kilómetros que nos lleva directos al Desfiladero de la Hermida. Si ustedes sufren de vértigo o claustrofobia, mejor cierren los ojos y recen lo que sepan, porque las paredes de roca caliza se elevan más de 600 metros sobre sus cabezas. Hemos llegado a Peñarrubia, un municipio de apenas 317 habitantes cuya capital es Linares, un pueblo que parece estar suspendido de un hilo de seda sobre el abismo y donde las nubes a veces entran por la ventana de la cocina para saludar.
Su gentilicio es peñarrubusco o peñarrubusca. El peñarrubusco es una persona de otra pasta, acostumbrada a que el horizonte siempre tenga forma de pared vertical. La historia de Peñarrubia está ligada a las Asturias de Santillana y a los linajes de la nobleza montañesa que se partían la cara por cada palmo de tierra. En Linares destaca la imponente Torre del Pontón, una estructura defensiva del siglo XIV que controlaba el paso por el valle. Imagínense a los soldados de la casa de los Manrique asomados a esas almenas, vigilando que ningún despistado pasara sin pagar el portazgo o, peor aún, que no vinieran con malas intenciones desde la meseta. La torre es gótica, robusta y con unos muros que harían que un arquitecto moderno se echara a llorar de pura envidia técnica. No es solo una torre, es el símbolo de un tiempo donde la piedra era la única seguridad frente al mundo exterior.
Pero Peñarrubia tiene un secreto que nos encanta en este programa: el Mirador de Santa Catalina. Está situado sobre las ruinas de una fortaleza altomedieval llamada la Bolera de los Moros. Desde allí, el vacío te saluda y puedes ver el río Deva allá abajo, pareciendo un hilillo de plata que serpentea entre las rocas. Dicen que desde este mirador se pueden ver hasta los pecados que cometiste en el instituto si miras con suficiente atención. Y para bajar la adrenalina, nada como el barrio de La Hermida. Aquí el agua brota de la tierra a 60 grados centígrados, como si el mismísimo diablo estuviera haciendo una sopa en el sótano. Los romanos, que eran muy de ponerse en remojo y sabían vivir como reyes, ya conocían estas fuentes termales. En el siglo XIX se construyó el balneario actual, que fue refugio de la burguesía que venía a "tomar las aguas" con sus sombreros y sus bastones de mando. Es el contraste perfecto: la dureza de la piedra del desfiladero y el calor relajante del agua medicinal que cura desde el reuma hasta las penas del alma. Además, el municipio cuenta con pequeñas iglesias como la de San Andrés que guardan retablos que son auténticas joyas ocultas del barroco rural.
Hoy descubriremos el lado más desconocido de un hombre que tenía una caja con más papeles que Bárcenas y una agenda que parecía la lista de asistentes a una cumbre del G20. Hoy hablaremos de Jeffrey Edward Epstein, “Esa persona de la que usted me habla”.
Jeffrey nació en Brooklyn el 20 de enero de 1953. Su familia era judía askenazí, que son los judíos que se asentaron en Europa, bueno, los que quedaron. Su madre, Pauline, era ama de casa y su padre, Seymour, era jardinero del Ayuntamiento, que el hombre intentó meter a Jeffrey y a su hermano de ordenanzas, pero Jeffrey dejó de escuchar en el “meté”.
Cuando cumplió 5 años, el niño le pidió a la madre una pelota en forma de teta que le había visto a un amiguito, pero la madre lo apuntó mejó a piano pa que tocara algo.
Asistió a los colegios públicos de allí, que tienen menos nivel que la Juan Carlos I, porque los judíos son muy buenos haciendo dinero pero dicen que gastan menos que Perluigi Collina en Champú.
Epstein terminó COU en 1969, con 16 años, saltándose 2 cursos, porque eso sí, era más listo que el primero que cobró “gastos de gestión”. Se matriculó en 1970 en la Cooper Unión hasta que el padre se dio cuenta que era una universidad privada y lo mandó en el 71 a la facultad de matemáticas de Puerto Real. De allí se fue en 1974, con 21 años pero sin terminar, sin título y sin ponerse ni un día una camiseta blanca de mangas largas debajo de una oscura de mangas cortas.
Esa misma tarde, antes de que se dieran cuenta en la facultad que no iba a volver a pisarla ni pa ir a la cafetería a jugar al mus, Jeffrey echó el currículum en un Instituto de Manhattan donde pa trabajar el único título que pedían era el de una canción, así que antes de acabar el curso estaba de profesor de física y matemáticas rodeado de adolescentes y más contento que Garamendi dando de comer a una familia.
Pero viendo que cobraba poco y que el instituto tenía cámaras de vigilancia, Epstein decidió meterse en la banca y abrir su propia asesoría. Eso sí, él no asesoraba a “Carpas Quitasol”, él asesoraba a Leslie Wexner, el fundador de Victoria´s Secret, que tenía todo lo que a él le gustaba, mucho dinero y abridores de botellines en forma de totete.
A Epstein le fue tan bien que se compró el Lolita Express, un avión en el que se montó hasta Stephen Hawking pero por el catering y porque se estaba fresquito. También se compró una isla en las “Islas Vírgenes” donde siempre había más gente que delante de la Gioconda. Vamos, que Epstein iba dejando más pistas que Hansel y Gretel.
En 1992 se echó de novia a Ghislaine Maxwell, que es como la Infanta Cristina de ellos.
En esta época Epstein ya tenía el pelo blanco, la cara alargaita como un suso de crema y amistad con Trump, Clinton, la princesa Mete Mary y Anita Obregón, que es como un mueble de IKEA, está en tós laos.
Además, Epstein era tan buen anfitrión que les hacía foto-recuerdos a sus invitados como cuando tú te montas en la montaña rusa de Isla Mágica y sale con la cara que parece que te acaba de llegá la factura de la luz.
En 2008 le pillaron por primera vez mirando raro un dibujo de Candy, Candy. Pero como tenía mejores abogados que un malo de James Bond, le cayó una condena que parecía un campamento de verano: salía de la cárcel 12 horas al día para ir a la oficina.
El 6 de julio de 2019 ya le pillaron por segunda vez, pero con el dibujo de Candy, Candy de los que si tú le dabas con salivita y desaparecía la ropa. Lo metieron en una cárcel de Nueva York mientras llegaba el juicio, en una celda sin ventanas, sin compañero, sin guardas, sin cámaras de seguridad, con una viga, una silla y una sábana muy larga.
Así que el 10 de agosto de 2019, con 66 años, Epstein se fue al patio los callaos sin ser juizgado, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando vean a alguien con muchos papeles o le saquen una foto inesperada en una montaña rusa.
Aquí tenemos al muy ínclito, muy hispano y muy cliente de Vitaldent Manolo Escobar, charlando constructivamente con su compañera de vida acerca de ciertos desajustes en su relación. A los que os suene un poco carca esta actitud de Manuel García Escobar, os tenemos que recordar que data de los tiempos más cavernosos del franquismo, concretamente de 1971. Que tres años antes Massiel hubiera ganado Eurovisión llevando una minifalda no parece impresionar a Manolo, que se apresura a aleccionar a su novia.
---------------------------------------------------------------------------------------
Disfruta del programa en vídeo en nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/@ZafarranchoVilima
Escúchanos también en el podcast de la Cadena SER:
https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/
En Spotify: https://open.spotify.com/show/4U9YnP0b9cxdD0Uhr91Oq5?si=2ztFVbmER6SToIdYUPLrzA
En Itunes: https://podcasts.apple.com/es/podcast/zafarrancho-vilima/id1073084453
---------------------------------------------------------------------------------------
Conoce nuestra web: zafarranchovilima.com
Y síguenos en nuestras redes sociales:
Twitter: https://twitter.com/Vilimadas
Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima
Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Email: zafarranchovilima@gmail.com
Ana Jiménez es una concursante de las vilimadas que se deja seducir por Gonzalo tras salir del gimnasio.
¿Quieres participar en Las Vilimadas?
Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Después de sacudirnos las escamas del salmón en San Tirso de Abres y comprobar que no nos hemos dejado ningún dedo probando el filo de las navajas locales, ponemos rumbo al este. Enfilamos la N-634 y luego la A-63, recorriendo unos 138 kilómetros de curvas asturianas que harían palidecer a un piloto de rallies, hasta que nuestro Seat 131 SuperMirafiori pide un respiro en el concejo de Santo Adriano. Este rincón es la definición gráfica de "pequeño pero matón", con apenas 286 habitantes según el último censo. Su capital es Villanueva, un nombre que tiene mucha guasa porque aquí lo más "nuevo" se construyó probablemente antes de que se inventara el concepto de tiempo.
Su gentilicio es adrianense, y hay que decir que el adrianense nace con un máster en paciencia y pulmones de acero. Viven en un desfiladero tan estrecho que, si quieres cambiar de opinión, tienes que salirte al concejo de al lado para poder dar la vuelta con el coche. Pero no se dejen engañar por su tamaño; históricamente, Santo Adriano es un titán. La joya de la corona es la Iglesia de San Adriano de Tuñón, consagrada en el año 891. ¡Escuchen bien, vilimeros! Mil cien años antes de que llegara el primer módem a España, aquí ya tenían una fundación real de Alfonso III el Magno y la reina Jimena. Estamos hablando de un prerrománico de pata negra, con una planta basilical de tres naves que ha aguantado invasiones, guerras, humedades y el paso de los siglos sin despeinarse. Entrar allí es como meterse en una cápsula del tiempo donde el aire todavía huele a cera de abeja del siglo IX y a una historia que no cabe en un libro de texto convencional. Sus frescos originales son de los pocos que se conservan de la época, mostrando un colorido que desafía a la física tras más de un milenio de inviernos astures.
Pero si por algo es famoso hoy Santo Adriano es por ser la puerta de la Senda del Oso. Lo que antaño fue un trazado de ferrocarril minero para sacar el carbón de los valles, hoy es una pista donde los turistas se cansan mientras los adrianenses los miran con curiosidad desde sus huertos. Lo mejor es el cercado osero: aquí viven Paca y Tola (y ahora la joven Molina), las osas más famosas del país. Los paisanos custodian este tesoro natural en un entorno de desfiladeros calizos que te quitan el hipo. Además, el municipio cuenta con el Abrigo de Tuñón, con pinturas rupestres que demuestran que aquí ya se hacía arte cuando el concepto de "pintura" era una idea revolucionaria del paleolítico. Es un lugar donde el río Trubia marca el compás de la siesta y donde los puentes medievales, como el de Villanueva, parecen puestos ahí por un decorador de cine con muy buen gusto. La arquitectura civil también destaca con sus hórreos y paneras que parecen flotar sobre pegoyos de piedra, recordándonos que aquí el grano se guarda a salvo de la humedad y de los roedores con una ingeniería que ya quisieran en la NASA.
Hoy os relataremos la crónica de un hombre que se creía la reencarnación de un gato, un samurái y un satisfayer espiritual. Un buscador de la iluminación a través del Gin Tonic y de la eyaculación retrógrada; Hoy recordaremos al Gran Chamán de Soria, Fernando Sánchez Dragó.
El pequeño Fernando nació en el Barrio de Salamanca de Madrid el 2 de octubre de 1936, que estaba España que parecía una mascletá. Fue el único hijo de un importante periodista al que solo le dio tiempo de ir al registro a inscribir al niño porque poquito después los sublevados del bando nacional lo mandaron a hacer un recao.
En casa lo llamaban Nano y de chico se pasaba las tardes hablando con su ángel de la guarda, llamado Jai, pero la madre no lo llevó al pediatra niná porque pensó que se le pasaría y de mayor sería una persona normal.
En 1942, cuando tenía 6 años, su madre lo llevó a ver El Mago de Oz, quedando totalmente fascinado por los Munchkins, los hombrecillos que acosaban a la joven Dorothy.
Como buena familia de bien, a Fernando le hicieron creer que a su padre lo habían matao los republicanos, pero aún así él, hombre de valores férreos, se metió en su época universitaria en el Partido Comunista porque en las celdas de Carabanchel se ligaba mucho más que en las bibliotecas de la Complutense.
Luego en 1956, estando detenido por unas protestas universitarias, un comisario le dijo sin darle un abrazo ni ná, que a su padre lo habían matao los de Franco y en ese momento las únicas neuronas sanas que tenía colapsaron y se volvió anarcoindividualista de los que recomiendan votar a José María Aznar, Mire usté, y que escriben libros para partidos de ultraderecha contra la memoria histórica.
En 1958, estando preso en Carabanchel, se casó con Elvira, su 1ª novia y con quien tuvo su primer hijo, pero el matrimonio duró menos que el mío.
En 1959 se licenció en Filología Románica, en el 62 en Lenguas modernas y obtuvo su doctorado con una tesis de Valle-Inclán. Tó lo que los profesores de los institutos públicos recomiendan que no estudies si quieres trabajar en el futuro.
En 1964, cuando tenía 28 años, estando de arresto domiciliario, cogió una mochila Kelme y una cantimplora verde y se fue a descubrir el mundo.
En Italia conoció a su segunda mujer y tuvo su segunda hija y así sucesivamente.
En 1967 estuvo en Japón y aprendió la disciplina y el sigilo de los samuráis. También aprendió que si con 31 años haces cosas feas con dos niñas, no se pueden contar hasta que prescriba el delito en 2010. En 1970 volvió a España de su exilio, diciendo “perdón, no volverá a ocurrir”
En la década de los 80 y los 90 se dedicó a presentar programas de televisión rodeado de libros que nadie había leído y de señores con barba que hablaban de la Atlántida como si hubieran veraneado allí con una sombrilla de Mahou.
Ya en esta época tenía la cara como el cachorro de un Shapei, un fular que tenía que oler a taquilla de futbolista y se metía 70 pastillas diarias de antioxidantes, magnesio, polen de abeja ninja y semen de toro de lidia para que a los 80 su palo mayor siguiera más firme que el de El Cano.
En 2003 le mordió en Etiopía un perro rabioso pero consiguió, después de hablar con el embajador de España, que le administraran una de las 4 vacunas que había en el país y que estaban en la nevera de la embajada de Estados Unidos. Y menos mal que estaba en Etiopía, porque si llega a estar aquí y tiene que pedir una cita a su médico de cabecera, lo mismo ni lo cuenta.
Sus últimos años los pasó en Castilfrío de la Sierra, un pueblo con 35 habitantes y donde hace tanto frío que se ponen chaquetón hasta los 2 chavales que hay pa ir al instituto. Allí vivía con su última conquista, 57 años más joven, su gato Nanuk y un ejemplar de Gárgoris y Habidis calzando un sofá.
Pero el 10 de abril de 2023, con 86 años y después de comerse una gomita de omega-3 para la salud cardiovascular, a Sánchez Dragó le dio una punsaíta en el corazón, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando algún parao les diga que ha estudiado una Filología o tengan que pedir una cita a su médico de cabecera.
Hoy pasamos revista a los líderes que marcaron nuestra EGB. De la laca de Margaret Thatcher al bigote de Saddam, repasamos la geopolítica con más guasa que un mitin en un chiringuito. ¿Te acuerdas de Noriega o de Mandela? Pues nosotros te los contamos con la poca vergüenza habitual.
¿Cuál era tu cromo favorito de la Guerra Fría?
---------------------------------------------------------------------------------------
Disfruta del programa en vídeo en nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/@ZafarranchoVilima
Escúchanos también en el podcast de la Cadena SER:
https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/
En Spotify: https://open.spotify.com/show/4U9YnP0b9cxdD0Uhr91Oq5?si=2ztFVbmER6SToIdYUPLrzA
En Itunes: https://podcasts.apple.com/es/podcast/zafarrancho-vilima/id1073084453
---------------------------------------------------------------------------------------
Conoce nuestra web: zafarranchovilima.com
Y síguenos en nuestras redes sociales:
Twitter: https://twitter.com/Vilimadas
Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima
Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Email: zafarranchovilima@gmail.com
Paco Izquierdo y Jaime Pérez son el director y el protagonista de la película ¿Quién llorará por mí? un film sobre la discapacidad y la incertidumbre de los padres de hijos con necesidades especiales de qué pasará con ellos una vez que los progenitores falten.
En esta ocasión es Gonzalo el seducido.
¿Quieres participar en las vilimadas?
Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Seguimos en Asturias, y para nuestra última etapa de hoy le vamos a meter un poco de alegría al 131 Supermirafiori. Cogemos la carretera AS-12 hacia el norte, bajando suavemente hacia la costa pero sin llegar a tocar el mar, atravesando valles verdes que parecen pintados con el filtro "saturación" de Instagram. Tras unos 45 kilómetros de disfrute visual, llegamos al concejo de San Tirso de Abres.
Este municipio tiene 408 habitantes y su gentilicio es santirseño o santirseña. Geográficamente, San Tirso es una rareza, una anomalía, un "bicho raro". Es el municipio más occidental de Asturias, pero está tan metido en la provincia de Lugo que es casi una península asturiana rodeada de Galicia por tres lados. Aquí la frontera es difusa: se habla gallego-asturiano (o eonaviego), se come pulpo y se bebe sidra. Tienen lo mejor de los dos mundos, o una crisis de identidad galopante, según se mire.
En el año 2011 les tocó la lotería moral: les dieron el premio al Pueblo Ejemplar de Asturias. Ya sabéis, ese premio que otorga la Fundación Princesa de Asturias, donde los Reyes van al pueblo, se pasean bajo la lluvia, comen bollos preñados y saludan a señoras mayores que lloran de emoción. Desde entonces, el pueblo está impoluto. Tienen las calles más limpias que el salón de mi casa. No se os ocurra tirar un papel al suelo porque os miran mal tres generaciones de santirseños.
El pueblo vive totalmente de cara al río Eo, que es su arteria vital. El río Eo es famoso mundialmente (bueno, en el mundo de la pesca) por la pesca del Salmón. Aquí, pescar un salmón es como ganar la Champions League. El "Campanu" (el primer salmón de la temporada en los ríos asturianos) se paga a precio de oro, y a veces a precio de riñón. Los pescadores se pasan horas, días, quietos en el río, esperando a que pique el rey del río. Paciencia asturiana en estado puro.
En cuanto al patrimonio, destacan varias cosas curiosas. Tienen el Palacio del Condado de Altamira, que suena muy rimbombante y nobiliario, pero en realidad es una casona rural con torreón defensivo del siglo XVI, muy bonita. También veréis por el paisaje los llamados "cortinos", que son construcciones circulares de piedra seca en el monte. ¿Para qué sirven? Pues para proteger las colmenas de miel. ¿De quién? De los osos. Sí, amigos, aquí hay osos, y como a Winnie the Pooh, les encanta la miel. Así que los paisanos tuvieron que inventar fortificaciones para las abejas.
También tienen una industria artesana tradicional muy potente: las navajas. No las de Albacete, ojo, sino navajas de Taramundi y de San Tirso. Son navajas hechas a mano, con mango de madera y hoja de acero que corta el aire. Tener una en el bolsillo es casi obligatorio si quieres ser un paisano de provecho.
Y para los amantes del senderismo, por aquí pasaba un antiguo tren minero que iba desde las minas hasta el puerto de Ribadeo. Hoy día es una Vía Verde preciosa para caminar llano y sin cansarse mucho.
Hoy recordaremos a un famosísimo actor, reconocido en todo el mundo por su trabajo pero que no hizo una actuación buena ni en la extraescolar de teatro. Hoy hablaremos de Coy Luther Perry III, que tiene nombre de Coñac del Club del Gourmet del Hipercor pero que no es otro que Luke Perry.
Luke nació el 11 de octubre de 1966 en Ohio. Su madre era ama de casa y su padre trabajaba en Acerinox. Para introducir un poquito de drama a su vida, Luke se ponía a ver con su madre después de comer Abigail mientras se comían un mostachón de Utrera.
Sus primeros pinitos como actor fueron en su ciudad, Fredericktown, haciendo de Freddy, la mascota del Instituto, que se llamaba Fredericktown High School. Son los típicos pueblos de la USA profunda en la que el colmado se llama Fredericktown Store, la Iglesia Fredericktown First Presbyterian Church, pero el puticlub se llama “Open-Core” porque está al lado de una gasolinera y el dueño es de Albacete.
En 1982, con 16 años y después de acabar la secundaria, sus padres habían hablao pa que el niño aprendiera a plantar soja y a engordá cochino pa venderlos en el Fredericktown Farmer's Market, pero el niño dijo que no, que si no podía continuar su carrera de actor en Ohio después de lo de Freddy, que se iba a Hollywood.
Entre tanto trabajó en una empresa pavimentadora y consiguió algunos papeles de fondo, vamos el que sostiene una taza de café en la máquina del fondo. Hasta que alguien le tuvo que deber 6000 pesetas en güisqui y en 1986 lo llevaron a la audición del que sería su primer trabajo como actor profesional, el cortometraje Twisted Sister: Come Out and Play donde Alice Cooper hace de Alice cooper y Luke Perry hace de Luke Perry.
Se ve que tuvo que gustarle a alguien porque en 1990 lo llamaron al fijo para integrarse en el elenco original de la serie juvenil Beverly Hills 90210, encarnando a Dylan McKay. Eso sí, en cuanto entró tó los eneros era el que se cogía el primero las vacaciones porque no se perdía ningún año el Fredericktown Tomato Show, que es la Tomatina de Ohio.
En esta época a Luke Perry ya le medía la frente más el tupé 7 pulgadas que en cm serían 2 campos de fútbol y se compró una oferta de 3x2 en camisas de cuadros de leñador en el Carrefour que sólo quitó una vez pa ponerse en el hospital una batita con el culo fuera.
Cómo el representante lo llamaba pa trabajá menos que el Sepe a un parao, Luke se metió también a hacer doblajes participando en Mortal Combat, Hulk, Padre de Familia o Los Simpsons.
En 1993 se casó con Rachel Sharp, du-duru-du-du-du, y tuvieron 2 hijos, pero se separaron en 2003 porque dicen las malas lenguas que Luke era más aburrío que un acuario de almejas.
Inesperadamente, en 2017, Luke recibió por fin una llamada para participar en la serie de adolescentes “Riverdale”, pero como cuando se ponía en calzoncillos se le salía un güebete por el lado decidieron darle el papel del padre del protagonista.
Desgraciadamente, el 4 de marzo de 2019, con 52 años, Luke tuvo un dolar de cabeza mu grande y todavía está buscando una aspirina, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando se coman un mostachón de Utrera o tengan que ponerse en el hospital una batita con el culo fuera.
Hoy os traemos una película que pese a haber sido rodada, su argumento, que no su trama está más de moda que nunca.
Un film dirigido por john milius, que ya dirigiera conan el bárbaro y protagonizada por patrick swayze, charlie sheen y lea thompson entre otros bellos jóvenes norteamericanos.
Hoy en los estrenos de antes… Amanecer Rojo
---------------------------------------------------------------------------------------
Disfruta del programa en vídeo en nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/@ZafarranchoVilima
Escúchanos también en el podcast de la Cadena SER:
https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/
En Spotify: https://open.spotify.com/show/4U9YnP0b9cxdD0Uhr91Oq5?si=2ztFVbmER6SToIdYUPLrzA
En Itunes: https://podcasts.apple.com/es/podcast/zafarrancho-vilima/id1073084453
---------------------------------------------------------------------------------------
Conoce nuestra web: zafarranchovilima.com
Y síguenos en nuestras redes sociales:
Twitter: https://twitter.com/Vilimadas
Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima
Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/
Email: zafarranchovilima@gmail.com
Sandra Romero es una artista gráfica y dibujante que ha descubierto Zafarrancho Vilima y está consumiendo episodios de manera compulsiva.
Por supuesto se deja seducir por Gonzalo Rivas.
¿Quieres participar en las Vilimadas?
Escríbenos a zafarranchovilima@gmail.com
Abandonamos la comuna, el vino heroico y el aislamiento de Negueira de Muñiz. Cruzamos el puente sobre el embalse (rezando un poco porque impone respeto mirar hacia abajo) y entramos triunfalmente en el Principado de Asturias. Solo tenemos que recorrer unos 30 kilómetros bordeando el agua, disfrutando de unas vistas espectaculares, para llegar a Grandas de Salime.
Esta localidad cuenta con 774 habitantes, lo que comparado con los 228 de Negueira, nos parece una metrópolis cosmopolita. Su gentilicio es grandalés o grandalesa. Grandas de Salime es un punto clave, estratégico y vital en el mapa: es la última gran parada del Camino Primitivo de Santiago en Asturias antes de entrar en Galicia.
Esto significa que el pueblo tiene una vida flotante de peregrinos. Si te sientas en un banco de la plaza, en cinco minutos verás pasar a un alemán con calcetines y sandalias, dos coreanos con sombreros técnicos y un señor de Cuenca con un palo y cara de sufrimiento existencial. Todos arrastrando los pies y buscando desesperadamente un albergue y una cerveza fría. El Camino le da una vidilla al pueblo que ya quisieran muchos.
La historia reciente de Grandas está marcada, otra vez, por el Embalse de Salime, ese monstruo de hormigón que vimos en la etapa anterior. Se inauguró en 1954 y es una obra de ingeniería brutal. Pero lo más curioso de este embalse no es la presa en sí, sino el arte. La central eléctrica tiene unos murales gigantescos diseñados por el arquitecto y pintor Joaquín Vaquero Palacios. Son murales de estilo "realismo socialista" pero a la asturiana, que representan la electricidad y el trabajo. Es brutalismo industrial convertido en museo al aire libre. Una auténtica joya desconocida del arte español del siglo XX.
Pero si hay algo que tenéis que ver sí o sí, Gonzalo, apúntalo en rojo, es el Museo Etnográfico de Grandas de Salime. Y ojo, que cuando digo museo etnográfico no me refiero a una sala polvorienta con cuatro aperos oxidados colgados de la pared. Estamos hablando de uno de los mejores museos de su género en toda Europa. Fue fundado por Pepe el Ferreiro, un hombre que se dedicó a recopilar la historia rural de la zona antes de que desapareciera. Tienen recreada una casa rectoral completa, una tienda de ultramarinos antigua con sus botes de la época, una barbería que da un poco de yuyu, un molino, una escuela... Entras ahí y hueles a siglo XIX. Es como viajar en el tiempo sin necesidad de Delorean.
También tienen historia antigua de la buena: el Castro de Chao Samartín. Es un asentamiento castreño fundado en la Edad del Bronce que llegó a ser una ciudad importante y rica, llena de oro, hasta que un terremoto (sí, amigos, un terremoto en Asturias en el siglo II) se lo cargó todo. Los arqueólogos siguen excavando y sacando joyas de allí. Es nuestro Pompeya particular, pero con más lluvia y menos turistas italianos.
Y para comer, aquí se estila el buen comer asturiano. Pote, fabada y ternera. Comida de la que te hace falta una siesta de dos horas para procesar.
Hoy recordaremos la vida del único hombre capaz de convencer a toda una nación de que un señor de Zaragoza, con menos cuello que un muñeco de Lego, podía ser el mayor imán de mujeres de la Península Ibérica. Hablamos de Fernando Julián Esteso Allué, el titán que nos enseñó que entre una sueca en bikini y un chiste de gangosos, el español de los 70 siempre elegía las dos cosas.
Fernando nació el 16 de febrero de 1945 en Zaragoza en una familia de itinerantes joteros, empezando a trabajar de payaso junto a sus padres siendo muy niño. Vamos, que Fernando no pisó un colegio ni pa resguardarse de la lluvia.
En 1964, con 19 años, se mudó aquí a Madrid para probar suerte con el teatro de variedades, donde aprendió que si no tienes la mandíbula de Brad Pitt, lo mejor es poner cara de estar oliendo un queso rancio y cantar el "Bellotero". Aquella canción fue el primer algoritmo de la historia: si la escuchabas tres veces, te daban ganas de invadir Gibraltar con una boina y fumándote un Ducados.
En 1972, Fernando se casó con Maria José Egea con quién tuvo a su hijo Fernando y su hija Arancha. El matrimonio se divorció en 1992 porque no se habían dado cuenta que habían pasado 20 años que si no se divorcian antes.
En los 80, mientras el resto del mundo descubría la informática, Fernando estaba ocupado fundando la "Iglesia del Ombligo". Junto a su compadre Andrés Pajares, formó un dúo que tenía más química que Breaking Bad y más vello pectoral que una alfombra de IKEA. Sus películas eran tan profundas que el guión solía escribirse en la parte de atrás de una cuenta de marisquería. Él era el héroe que España necesitaba: un tipo que siempre perdía los pantalones, pero nunca el hambre.
Fernando se convirtió en la época del destape y de las películas erotico-humorísticas en el rey de la taquilla y mientras otros se retiraban a escribir memorias intensas, Fernando se mantenía ahí, con su dignidad intacta y su bigote imperturbable, recordándonos una época en la que la libertad de expresión consistía básicamente en ver a una señora en topless mientras un señor gritaba: "¡Ramona, dame de comer!".
En esta época Fernando ya medía lo mismo que un frigorífico de camping y llevaba el bigote que parecía el flequillo de un poni.
En 1993, apartado casi del cine, fue fichado por Telecinco donde presentó La Ruleta de la Fortuna y Veraneando con Bertín Osborne, otro que huele fuerte a Barón Dandy y a carajillo. Pero de repente Telecinco dijo que debido al deterioro físico y mental del actor ya no lo podían poner a presentar ni el Teletienda y el juez le dijo a Telecinco que eso estaba mu feo, que eso no se le dice ni a Javier Cárdenas y obligó a indemnizar a Fernando con más de 1 millón de euros.
Entrados ya en la década del 2010, Fernando se mudó a Valencia y siguió participando esporádicamente en producciones de gran calidad como Torrente 4 y 5, La que se avecina o Gym Tony y en 2011 grabó una nueva versión de La Ramona junto a King Africa, que no hacía ninguna falta, pero al hombre le hacía ilusión.
Desgraciadamente, el 1 de febrero de 2026, con 80 años, Fernando no se pudo terminar el carajillo, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando vean a una mujer haciendo topless o tengan que montarle a su sobrino un muñequito de Lego.
La primera venta a distancia por catálogo data de 1845 cuando la conocida joyería Tiffany’s envío a sus clientes más selectos su conocido como libro azul, donde listaba joyas de valor casi incalculable.
Tendríamos que esperar hasta finales de los años 40 para encontrar el primer espacio publicitario que podríamos identificar como una teletienda. En él, un vendedor contaba las ventajas de la batidora Vitamix.
En España, la teletienda llegó con las televisiones privadas allá por 1990, concretamente el once de enero y de la mano del periodista Miguel Ángel Nieto. Lo primero que nos metieron por los ojos… UNA TABLA DE PLANCHAR.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Escúchanos en Cadena SER: https://play.cadenaser.com/programa/zafarrancho_vilima/
------------------------------------------------------------------------------------------------
Y síguenos en nuestras redes sociales: Twitter: https://twitter.com/Vilimadas Facebook: https://www.facebook.com/zafarranchovilima Instagram: https://www.instagram.com/zafarranchovilima/




