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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland
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Author: Kenneth y Gloria Copeland
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Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año!
El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia.
Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.
El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia.
Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.
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«Darán las gracias al Padre… y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:12-13) Si a pesar de todas las promesas de la Biblia acerca de la prosperidad… y de todas las oraciones que hayas hecho, todavía tienes problemas económicos, considera lo siguiente: "¿De dónde crees que Dios obtendrá los recursos para suplir tus necesidades?" Muchos creyentes limitan a Dios, aun sin darse cuenta, cuando fijan los ojos en los recursos limitados del mundo, en lugar de hacerlo en las riquezas ilimitadas del reino de Dios. Les falta fe cuando piensan en los problemas económicos mundiales, la carencia y la escasez. Se preguntan: "¿Cómo me bendecirá el Señor en medio de todo esto?" Si eso es en lo que has estado pensando, ¡te tengo noticias que te harán cambiar de opinión! La Biblia dice que Dios «…nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Ser trasladado significa ser quitado de un lugar y puesto en otro. En otras palabras, tu ciudadanía no pertenece a este mundo. Tu principal ciudadanía no es la canadiense, la estadounidense o la austríaca, sino la ciudadanía del reino de Dios. Eso quiere decir que este planeta no tiene derecho a determinar si tus necesidades serán suplidas o no. La Biblia dice que Dios suplirá lo que necesitas conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). Tú puedes vivir conforme la economía del cielo, no la del mundo—y en el cielo siempre hay más que suficiente. Despierta a la abundancia del cielo que te ha sido dada por medio de Jesús. Despierta al hecho de que has sido trasladado de un mundo de pobreza al reino de la prosperidad. Regocíjate, ¡los recursos ilimitados del cielo están a tu disposición! Lectura bíblica: Salmos 105:37-45 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros» (1 Juan 4:16) Un día orando, mientras caminaba por un parque al lado de una carretera, le pregunté al Señor: "¿Qué quieres que le diga a Tu pueblo?". Inmediatamente, las siguientes palabras resonaron en mi espíritu y en mi mente: ¡Diles cuánto los amo! Aquellas palabras estaban tan llenas de amor y compasión que es difícil poder expresarlas. Días después, en lo único que podía pensar era en 1 Juan 4:16: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros». Hemos leído acerca del amor de Dios. Hemos escuchado acerca de ese amor. Pero en realidad, creo que muchos de nosotros no hemos creído en él. Si así fuera, todo cambiaría a nuestro alrededor y en nuestra vida. Ese amor fue el que llevó a Jesús a dar Su vida por nosotros, y a sentir los dolores y las debilidades que nosotros experimentamos. Es ese amor que, aun cuando nos sentimos indignos de él, nos dice: "Ven a mí y recibe lo que necesitas. No te avergüences. Yo he estado en esa condición. Acércate con confianza al trono de la gracia para que alcances misericordia y encuentres gracia para el oportuno socorro". Piensa en esto: Dios está enamorado de ti—tan enamorado, que te ha dado ¡todo lo que Él tiene!—. Él te ha dado toda la sanidad, toda la sabiduría, toda la riqueza, toda la fuerza que alguna vez pudieras necesitar. "Pero, ¿y qué pasa con mi pasado?" ¡Para eso tenemos Su misericordia! Ya ha borrado tu pasado. Ha cubierto todo pecado y error que hayas cometido. Ahora sólo debes creer y recibir Su amor. Es lamentable que la gente deba padecer enfermedades, males o cualquier otra maldición, sólo porque no pueden creer en el amor que Dios tiene por ellos. No dejes que eso te suceda. Aprende a creer en el amor. Cree en el amor que Dios te tiene. Ha sido liberado a través de la sangre de Jesús. Cree en el amor. Te ha sido dado en el nombre de Jesús. Cree en el amor. Ha sido liberado en la Palabra de Dios. Medita una y otra vez en esa escritura. Todo el día repítete: "Creo en el amor que Jesús tiene por mí". Una vez que penetre en tu corazón, jamás serás el mismo. Lectura bíblica: Salmos 139:1-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«El necio provoca su propio mal; con sus propios labios se tiende una trampa» (Proverbios 18:7) Lo que decimos se convierte en realidad. Como creyentes, sabemos que ésa es una verdad bíblica vital. La vemos en Marcos 11:23, Mateo 21:21, Santiago 3:2 y muchos otros versículos. Sin embargo, la olvidamos a menudo. Nos hemos permitido hablar como el mundo lo hace, en lugar de confesar la Palabra. Y con el tiempo, recibimos lo que hemos estado articulando: tragedias. Si has tenido esa experiencia, recuerda que lo que posees en tu vida es producto de tus palabras. Para que puedas cambiar lo que tienes, deberás cambiar lo que sale de tu boca. Para cambiar el rumbo de tu vida —de muerte a vida, de enfermedad a salud, del fracaso al éxito—deberás controlar tus palabras. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ésa es la clave: ¡tienes que decirlo para que se cumpla! ¿Cómo se empieza? Primero, recuerda que no es sólo un asunto natural, pues es una ley espiritual. Por lo tanto, debe hacerse con poder espiritual. En Santiago 3:7-8 vemos que la lengua no puede ser domada con el mismo poder con que se doma a los animales. Se necesita la sabiduría de Dios. La Palabra es la sabiduría de Dios (Proverbios 2:6). Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. Eso significa que se necesitan las palabras de Dios para sujetar nuestra lengua. Segundo, arrepiéntete por haber permitido que otros, y no el Espíritu Santo, usaran tu lengua. Luego, entrégale tu lengua a Jesús y decide que hablarás palabras de amor, fe, gozo, paz y gracia. Las palabras de fe detienen los dardos de fuego del infierno. Tercero, haz lo que Jesús dice en Marcos 4:24: «…Fíjense bien en lo que oyen…». Escúchate, analiza, piensa, y pregúntate: "¿Quiero que suceda lo que acabo de decir?". Si la respuesta es negativa, detente y corrígete en ese mismo instante. Reemplaza las palabras negativas con alabanzas (Efesios 5:4). Si has sido descuidado en lo que has dicho, transforma el curso de tu vida cambiando tus palabras. Pídele al Señor que guarde tu boca (Salmos 141:3). Activa el poder de la lengua para que funcione a tu favor, deja de usarla para causar desastres, y empieza a usarla para hacer milagros. En tu boca hay un milagro. Lectura bíblica: Santiago 3:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo?» (Amós 3:3) Cuando se trata de la fe, muchos creyentes sienten como si estuvieran inmovilizados por completo. Sin importar cuánto se esfuercen, les parece que no pueden progresar. Si observas sus vidas, podrás ver la causa. No han puesto sus pensamientos en orden. Por un lado dicen: "Oh, sí, amén, yo creo en la Palabra". Por otro, hablan de incredulidad como si fuera la última moda. "Sé que Dios dice que Él nos prosperará, pero en verdad, mi negocio va tan mal que me sacará úlceras. No puedo ni dormir de la preocupación". Si indagas más a fondo, te darás cuenta de que sus acciones no se correlacionan con la Palabra: "Bueno, tu entiendes hermano, es imposible que yo diezme con mi ingreso. ¡Me iría a la quiebra!". La fe de nada le servirá a alguien así. Eres un ser tripartito: eres un espíritu, tienes un alma —la cual está conformada por la mente, la voluntad y las emociones— y vives en un cuerpo. Cada una de estas partes cumple un papel específico en tu vida de fe. Las tres tienen que estar en común acuerdo, ¡antes de que puedas lograr algo! Empieza por alimentar tu espíritu con la Palabra de Dios. Así como el cuerpo desarrolla fuerza física cuando lo alimentas, también el espíritu desarrolla fuerza espiritual cuando lo alimentas con la Palabra. Esa fuerza espiritual se llama fe. Cultiva esa fe para que tu espíritu pueda dominar sobre las otras dos partes. Luego, alinea tu alma. Enfoca tu mente en "las cosas de arriba". Medita en la Palabra hasta que tus pensamientos se sometan a ella. Sigue meditándola hasta que tus emociones también se rindan a ella. Por último, alinea tu cuerpo. Una vez que tu espíritu esté de veras cimentado en la Palabra, no será difícil poner a tu cuerpo de acuerdo. El cuerpo no es el líder—es un seguidor; éste hará lo que le órdenes. Comienza a enseñarle a tu cuerpo a actuar de acuerdo con la verdad que has sembrado en tu mente y en tu espíritu, y lo hará sin ningún problema. No trates de andar en fe con tus pies atados. ¡Ponte de acuerdo! Armoniza tu espíritu, tu alma y tu cuerpo—y la Palabra te llevará tan lejos como tú quieras. Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:14-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne será restaurada, y serás limpio. Y Naamán se enojó…» (2 Reyes 5:10-11, AMP) A menudo nos perdemos lo que Dios quiere hacer por nosotros, sólo porque Él no hace las cosas como nosotros creemos que debería hacerlas. Por ejemplo, nos ponemos a pensar en la manera en que va a sanarnos. Pensamos que enviará a algún predicador famoso a imponer sus manos sobre nosotros o que el Señor nos derribará con una descarga de Su poder. Pero cuando no lo hace así, nuestra fe decae y arruinamos lo que Él había planeado hacer. Eso fue lo que hizo Naamán. Él fue a Eliseo con la esperanza de ser sano de una manera en particular. Cuando no sucedió así, la Biblia nos dice que él se fue furioso. Lo que Eliseo le mandó que hiciera era fácil. Él tenía que sumergirse siete veces en el río Jordán. Naamán pudo haberlo hecho, pero ésa no fue la forma en que él pensó que sería sano. Este hombre creyó que Eliseo lo sanaría con sólo pasar sus manos sobre él, e invocar el Nombre del Señor. Naamán salió precipitadamente. Pero de no haber sido por uno de sus siervos que lo convenció de obedecer lo que Eliseo le había dicho, él hubiera perdido su sanidad. Yo era así. Deseaba tanto ver cosas espectaculares de parte de Dios que estaba perdiéndome las que Él tenía planeadas para mí. Cuando lo entendí, dejé de buscar cosas grandes y espectaculares, y sólo me limité a esperar que Dios cumpliera Su Palabra. Recuerdo una noche en la que fui a una campaña con el tobillo muy lastimado. El dolor era tan intenso que recorría desde mi pie hasta llegar a mis hombros. Pero fui con la esperanza de que Dios me sanara. Durante la alabanza ignoré ese dolor; cantaba y a alababa con los demás. Cuando empezó la predicación, tomé mi Biblia y me sumergí en la Palabra. Y como era de esperar, en algún momento del servicio recibí mi sanidad. No sé a qué hora sucedió. No sentí nada especial, ni vi destellos de luz alguna. Ni siquiera me di cuenta de que había sido sano, sino hasta después del servicio. Iba llegando a la puerta cuando pensé: ¡Gloria a Dios! Mi pie está bien. No dejes que tus propias ideas, acerca de cómo obrará el Señor, te quiten tu sanidad, tu liberación o tu prosperidad. Sólo confía en Dios y deja que Él haga las cosas como Él sabe hacerlas. Él actuará poderosamente en ti. Lectura bíblica: 2 Reyes 5:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Vayan y prediquen: "El reino de los cielos se ha acercado". Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron» (Mateo 10:7-8) Hay quienes dicen que algunas de las enfermedades que se han desencadenado, como el SIDA, son el medio que Dios usa para castigar a la gente inmoral de nuestros tiempos. Pero esa acusación no tiene ningún fundamento bíblico. Dios no envía enfermedades a la raza humana. De hecho, si hay alguien en el cielo y en la Tierra que aborrece las enfermedades, es Jesús. El diablo es quien trata de decirnos lo contrario al promover la mentira y al tratar de convencernos de que Dios es quien causa tales enfermedades en la gente; él sabe que si la víctima cree tal cosa, se alejará más de Dios—y ése es su objetivo. Es tiempo de que, como creyentes, pongamos un alto a esa mentira. Hace algún tiempo el Señor habló a mi corazón, diciéndome: Ministra a los que están sufriendo. Diles que no fui Yo quien les causó tal cosa. Diles que ¡Yo soy su Libertador! Esa palabra no era solamente para mí, sino para todo el Cuerpo de Cristo. Es necesario que le digamos a los que han sido afectados por el SIDA, o por cualquiera otra enfermedad, que Jesús tiene autoridad sobre ellas. También debemos decirles que Dios los ama, y que Él desea y tiene el poder para sanarlos. Dios no es el responsable del sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Ésa es una horrible mentira que el diablo ha estado divulgando por todo el mundo. Si tú y yo hacemos bien nuestro trabajo, muy pronto se empezará a divulgar otra clase de noticia. Esa noticia proclamará que Jesucristo no es quien los arroja en cautiverio; por el contrario, ¡Él es el único que puede liberarlos! Lectura bíblica: Mateo 9:18-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Por lo tanto, no se preocupen ni estén ansiosos» (Mateo 6:31; AMP) Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte. Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos. Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en 1 Pedro 5:7 que debemos cargarlas todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas. Cada mañana tu confesión debe ser: "No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor". Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: "Hermano Copeland, podrías prestarme tu auto", yo le diría: "No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo". Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: "¿Y si algo terrible te sucediera?", podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas. Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él. Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca jamás. Lectura bíblica: Salmo 55 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«...Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» (Hechos 2:34-35) Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios. La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno. Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús. Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura… En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos…» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: "Vayan y sean Mis pies… Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por lo tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo". Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir? ¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer. La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo. ¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria. Lectura bíblica: Génesis 3:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Yo lo pondré a salvo, porque él me ama. Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré» (Salmos 91:14-15) A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea. No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo. 1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor. Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde. Lectura bíblica: Salmos 108:1-6 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Por eso mi corazón se alegró, y mi lengua cantó llena de gozo. Mi cuerpo descansará en la esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo se corrompa» (Hechos 2:26-27) Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo. A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores. Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo. ¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe. En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6). Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también puede estar en Él. Lectura bíblica: Marcos 4:35-41 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31) El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo. Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven. Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse. No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa. El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes. Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema. Lectura bíblica: Mateo 14:22-33 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada» (Isaías 54:13) Hoy en día, muchos padres cristianos desperdician su tiempo preocupándose por sus hijos. Años atrás, Gloria y yo nos percatamos de que el diablo estaba tratando de aventajarnos con nuestros hijos, así que un fin de semana consultamos nuestra concordancia y cuatro o cinco versiones de la Biblia. En seguida, empezamos a buscar citas bíblicas y a escribir oraciones con respecto a ellos. Arremetimos contra el diablo con la Palabra de Dios, y empezamos a declarar: "Gracias Dios porque nuestros hijos no se irán al infierno. ¡Alabado sea Dios porque ellos son enseñados por Jehová y grande es su paz!" En lugar de caminar ida y vuelta preocupados por el problema, caminábamos ida y vuelta alabando a Dios por la solución. Las circunstancias no cambiaron en forma instantánea. Tuvimos que atravesar por momentos difíciles; sin embargo, la Palabra comenzó a cambiar las circunstancias. Hoy en día, mis hijos le sirven al Señor con todo su corazón. Si tus hijos están en problemas, no desperdicies tu tiempo preocupándote. ¡Empieza a creer! Haz que la Palabra obre en la vida de ellos. Ata al diablo con ella, y dile en su cara que no puede controlarlos. Luego, sigue las instrucciones que se encuentran en Mateo 9:38 (NTV): «Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros…», al campo para que puedan alcanzar a tus hijos. Dios sabe a quién enviar, alguien al que sí escucharán, y además sabe cómo llevar a estas personas en el momento justo. Aférrate a la Palabra y no te des por vencido respecto a tus hijos. Tarde o temprano, esa Palabra se aferrará a ellos. Lectura bíblica: Salmo 127 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«En una casa grande hay no sólo utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles» (2 Timoteo 2:20) ¿Has sido destinado para cosas grandes en el reino de Dios? Si les preguntas a la mayoría de los creyentes, te lo negarán con humildad: "No todos hemos sido llamados a ser vasos de oro. La Biblia dice que algunos somos llamados a ser pequeños vasos de barro". ¡Alabado sea Dios! Eso no es lo que dice la Biblia. Ciertamente, habrá vasos de oro y vasos de barro en el reino, pero somos nosotros —no Dios—, los que determinamos la clase de vaso que seremos. En 2 Timoteo 2:21, leemos que: «todo aquel que se limpie [de todo lo impuro, quien se separa del contacto con influencias corruptas] será [él mismo] un utensilio especial, separado para uso honorable y propósitos nobles, consagrado y listo para que el Maestro te use en toda buena obra» (AMP). Utensilio de oro o vaso de barro: ¡La decisión es tuya! Entonces, ¿por qué tantos creyentes escogen un trabajo sencillo en el reino de Dios? ¿Por qué se contentan con ser vasos de barro? Porque les falta una cosa que todo utensilio de oro debe tener: dedicación. No han tomado la decisión firme de apartarse de las influencias que los contaminan, y no se han determinado a dejar los caminos del mundo y a seguir al Señor sin mirar atrás. Amigo mío, Dios está haciendo cosas grandes en el mundo. Está demostrando señales y maravillas para preparar el camino de la venida de Jesucristo. Ésta es una época emocionante, pero la verdad es que ¡no es tiempo para vasos de barro! Por eso, si aún no has tomado la decisión de ser un utensilio de oro, primero, admítelo; luego, invierte el tiempo necesario para estar en comunión con Dios y estudiar Su Palabra, alineando tu voluntad con la Suya. Pídele al Espíritu Santo que actúe en tu vida hasta que estés dispuesto a dejar los caminos del mundo por caminos más excelentes: los de Dios. Hazlo ahora mismo. Nos estamos quedando sin tiempo. La gloria de Dios está siendo derramada en una gran ola final sobre el mundo. Esta gloria no gotea desde vasos de barro. Esta gloria está siendo derramada a través de vasos de oro—y eso es exactamente lo que Dios quiere que seas. Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:15-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios» (Romanos 4:19-20) Durante todos los años que he vivido por fe, he aprendido a hacer algo que me ayuda a recibir de Dios en las situaciones más difíciles. Lo llamo: "saltar la línea de la fe". Necesitas una línea de la fe cuando quieres que Dios haga lo "imposible" en tu vida. Es lo que necesitas cuando requieres mantenerte firme en la fe, y aun así sigues como un vaivén, de aquí para allá entre tu situación y las promesas de Dios ―creyendo primero una cosa y después otra―. Eso es lo que puede hacerte semejante al fiel Abraham. En la práctica, Él tuvo que lidiar con factores naturales tal como nosotros tenemos que hacerlo. Él sabía que no había forma natural de que la promesa de Dios se cumpliera. Sin embargo, la Palabra dice que Abraham no consideró su cuerpo, sino que se limitó a creer la promesa de Dios. En otras palabras, él ignoró la evidencia natural y creyó solamente en la promesa de Dios. En un momento dado, él saltó la línea de la fe. Tomó la decisión irreversible de confiar en la Palabra de Dios. Hizo un compromiso final. Decidió dar un paso adelante y nunca más mirar atrás. Si tú y yo queremos que Dios haga lo imposible en nuestra vida, tendremos que seguir el ejemplo de Abraham. Pero, ¿cómo saltas esa línea de la fe? Empieza con la Palabra de Dios. Busca las promesas de Dios y a propósito cree en tu corazón lo que Él ha dicho, y está diciendo, acerca de lo que necesitas. Medita en esas promesas hasta que la fe crezca en tu corazón. Luego, traza la línea de la fe; hazlo en tu mente, en tu corazón. Trázala en el piso, en tu lugar de oración. Luego di: "En la presencia de Dios y de todos los ángeles en este lugar, y en la cara del diablo, estoy saltando la línea de la fe. Desde este momento, considero resuelto este asunto y le doy a Dios la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús". A partir de ese instante, empieza a hablar como si ya hubieras recibido tu milagro. Dale la espalda a los problemas y a las dudas y focaliza tu mirada en Jesús. Dios hará lo imposible en tu vida. Atrévete a saltar la línea de la fe. Lectura bíblica: Romanos 4:13-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá» (Marcos 11:24) Creer. Ésa es la clave para todo lo perteneciente al reino de Dios. Es la manera en que nos conectamos al poder del Dios todopoderoso. La mayoría de nosotros lo sabe, pero pocos sabemos con exactitud cómo hacerlo. Desconocemos cómo ponerlo en práctica. En realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos. Es tan fácil como decir: "Yo creo que recibo". Algo sucede en tu espíritu cuando dices esas palabras. No entiendo cómo, pero es así. No comprendo cómo es que mi sistema digestivo sabe qué hacer cuando trago algo, pero lo hace. Sólo ingiero un poco de comida y éste empieza a funcionar. No tengo que provocarlo. No tengo que sentirlo. Simplemente, sucede. Ésa es la manera en la que está diseñado el cuerpo humano. Similarmente, cuando te alimentas de las maravillosas promesas de Dios y las "ingieres" en tu espíritu al decir "Yo creo que recibo", la fe es liberada. No tienes que provocarlo, ni tienes que sentirlo. Simplemente sucede. El espíritu regenerado está diseñado de esa manera. Cuando repites con tu boca en forma continua: "Creo que recibo mi sanidad", o "creo que mis necesidades económicas son suplidas", y luego citas los pasajes bíblicos que respaldan esas confesiones, la fe se libera para atraer el poder que suple esas necesidades. Como dice el Dr. Kenneth Hagin, necesitas "mantener encendido el interruptor de la fe". Tanto Gloria como yo hemos descubierto que confesar en voz alta la frase: "Yo creo que recibo", es una manera de mantenerlo encendido. Lo decimos cuando oramos. Lo declaramos al alabar a Dios. Lo decimos al leer la Palabra. Lo declaramos especialmente en el momento en que debemos enfrentar las tinieblas, cuando parece que no estamos recibiendo nada de nada. Cuando todo parece que va de mal en peor, lo confesamos en voz más alta: ¡Yo creo que recibo! ¿Quieres activar hoy tu fe? Entonces, haz de estas cuatro palabras las más importantes de tu vocabulario. Confiésalas todos los días. Pronto descubrirás, al igual que nosotros… que ¡funcionan! Lectura bíblica: Marcos 11:12-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.v
"Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera" (Juan 10:3; AMP) Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte pequeñas cosas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores. Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo. Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas. ¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento. Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno. Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y que no te lastimará. El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte. Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!» (Salmos 150:6) Fuimos creados para alabar a Dios. Muchas personas no saben eso. Cuando la alabanza comienza en los servicios, se sientan atrás y dicen: «No me siento cómodo con todos esos cantos y gritos. Creo que la alabanza no va conmigo». ¡Sí, debería gustarte! Según la Biblia, si respiras, fuiste creado para alabar. No trates de evadir el tema con la excusa de que alabas en tu corazón. Eso no es suficiente. ¡La Palabra nos dice que también necesitas tenerla en tu boca! (Salmos 34:1). También leemos en Salmos 132:16 que "sus santos darán voces de júbilo". Por lo tanto no puedes dar voces de júbilo y guardar silencio al mismo tiempo. Cuando empieces a alabar por primera vez, quizás te parezca extraño; pero si lo haces con frecuencia, se convertirá en un estilo de vida. ¿Por qué? Porque la alabanza no sólo hace que la gloria de Dios se manifieste en tu vida, sino también que andes a la luz de Su rostro (Salmos 89:15). ¡La alabanza empezará un avivamiento en tu vida! "Pero, Gloria, si empiezo a alabar de esa manera, la gente pensará que soy un fanático". Bueno, ¡genial! ¿Sabías que todo avivamiento que se ha experimentado en el mundo ha venido por gente consideraba por otros como fanática? Dios hace las cosas de una manera diferente a cómo las hace el mundo. Por esa razón, cuando te despojas de tus prejuicios y dejas que el Espíritu de Dios actúe por medio de tu vida, la gente que no conoce los caminos de Dios pensará que eres extraño. Sin embargo, ¡Dios pensará que eres especial! Por lo tanto, no te limites a alabar a Dios sólo en la iglesia. Alábalo también en tu tiempo privado de oración y durante todo el día. Aprende a mantener una actitud de alabanza y acción de gracias. Cuando la alabanza sea algo natural en tu vida de oración privada, te parecerá más fácil alabar a Dios en las reuniones de la iglesia. ¿Anhelas un avivamiento de la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás cansado de oír acerca de las manifestaciones del poder de Dios en el pasado? Entonces, abre tu boca y tu corazón, y cumple con el propósito por el cual Dios te creó: ¡Alaba!. Lectura bíblica: Salmo 150 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«…no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo» (Filipenses 3:9) No me importa cuánto hayas arruinado las cosas ni la cantidad de errores que hayas cometido ayer, quiero que empieces este día convencido de que eres ¡justo! No porque hayas hecho algo para justificarte, sino porque ya recibiste, por la fe en Cristo, la misma justicia de Dios. Solo mira cuáles son los beneficios que según la Palabra de Dios vienen con la justicia: «Los justos florecerán como las palmeras…» (Salmos 92:12). «Si a los justos les va bien, la ciudad se alegra…» (Proverbios 11:10). «… los justos y los suyos saldrán bien librados» (Proverbios 11:21). «Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones…» (1 Pedro 3:12). «Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo» (Salmos 5:12). «Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias» (Salmos 34:17). «Yo fui joven, y ya he envejecido, pero nunca vi desamparado a un justo, ni vi a sus hijos andar mendigando pan» (Salmos 37:25). «Los justos heredarán la tierra y para siempre vivirán en ella» (Salmos 37:29). «… El Señor… ama a los que practican la justicia» (Salmos 146:8). No dejes que el diablo te robe ni una de esas bendiciones cuando te diga que no te mereces ninguna de ellas. Haz que salga corriendo despavorido, gritándole: "¡Soy la justicia de Dios!" Luego, mantente en fe y ¡disfruta de los privilegios que Dios te ha preparado! Lectura bíblica: Romanos 3:21-28 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
«Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos… para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste...» (Juan 17:20, 22-23) A través de los años, la Iglesia ha inventado toda clase de métodos complicados para evangelizar al mundo. Nos reunimos y hacemos planes o actividades para recaudar fondos con ese fin. Pero en todos nuestros planes, rara vez mencionamos el método que Jesús nos dio. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de que Jesús nos dio la clave para ganar al mundo. La noche antes de morir en la Cruz, Él oró y pidió al Padre que nos guiara a la unidad entre nosotros y Él, para que el mundo creyera que Jesús había sido enviado por Dios. Si tú y yo, y el resto del Cuerpo de Cristo, nos pusiéramos de acuerdo y empezáramos a amarnos los unos a los otros, evangelizaríamos al mundo de una manera tan rápida que quedaríamos desconcertados. ¡Así es! Sin embargo, no hemos considerado ese método porque hemos estado ocupados peleando e hiriéndonos entre nosotros. Pero, alabado sea Dios, algunos creyentes están empezando a darse cuenta de que es hora de dejar esas actitudes de lado. Tenemos que empezar a poner en practica las palabras de Jesús de amarnos los unos a los otros como un mandamiento, y no como una alternativa. Debemos terminar con esas peleas sin sentido, y unirnos por el Espíritu de Dios. ¿Quieres ayudar a la evangelización del mundo? Entonces, empieza a orar por la unidad entre los creyentes. Decide que comenzarás a amar a tus hermanos creyentes, en lugar de criticarlos, quejarte y hablar mal de ellos. Empieza a confesar que la Iglesia de Dios se levantará unida en fe y en amor, como un Cuerpo glorioso guiado por el poder de Jesús. Ya lo somos, ¿lo sabías? Jesús oró por eso mismo, y el Espíritu Santo lo está haciendo. A Satanás le gustaría impedir que eso suceda; pero no puede, porque esa obra es mucho más poderosa que él—y perforará un hueco tan grande en sus operaciones, que hasta un tren podrá transitar por él—. Entonces, todo el mundo se dará cuenta que de veras, Jesús es el Señor. Lectura bíblica: Juan 17:9-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
"Que aquellos que están a favor de Mi justa causa y se deleitan en Mi justicia, griten de alegría, se regocijen y digan siempre: Sea el Señor exaltado, quien se deleita en la prosperidad de Su siervo" (Salmos 35:27, AMP) Si la religión tradicional te ha enseñado que el deseo de Dios es que seas pobre y estés oprimido, hoy te tengo buenas noticias. La Biblia dice que "Dios se deleita en tu prosperidad". ¡Él desea que prosperes! No sólo en el aspecto económico, sino en todas las áreas de tu vida: espíritu, alma y cuerpo. No importa dónde estés ni quién seas, Dios desea librarte de toda situación adversa. ¿Por qué? Porque Él te ama y tiene una misión para que lleves a cabo. Su plan es que ayudes a satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero Él es lo suficientemente sabio como para saber que no puedes dar lo que no tienes. No puedes ayudar económicamente a difundir el evangelio ni alimentar a los más necesitados, cuando estás en quiebra. Él sabe que no puedes imponer las manos sobre los enfermos si estás postrado en la cama de un hospital, y tampoco puede ministrar gozo a los demás si la depresión te tiene cautivo. ¡No! Para que puedas ser una bendición, primero debes ser bendecido. Si hoy realmente quieres aprovechar las riquezas de Dios, decide ser de bendición para otros. Y antes de que te des cuenta, recibirás de Dios más de lo que puedes imaginar. Eso me sucedió. Hace años me decidí, primero que nada, a ser un dador. Transformé mi estilo de vida en uno que da. Y hoy en día, literalmente "vivo para dar". No me preocupa decírtelo: ¡Dios derrama sobre mí sobreabundantes bendiciones! Él hará lo mismo por ti si te conviertes en Su siervo―y entregas tu tiempo, tu dinero y tu amor por aquellos que lo necesitan. Conviértete en un dador. ¡Dios se deleitará en prosperarte! Lectura bíblica: Génesis 12:1-4, 13:1-4 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.



