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Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Author: Patricia
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© 2026 Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
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En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
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En esta reflexión, la Virgen nos prepara con amor para el tiempo de Cuaresma, recordándonos que no es un tiempo cualquiera, sino un tiempo de gracia, regalado por Dios para volver a Él.
María nos abre su Corazón grande y nos invita a entrar en Él. Al unir nuestros corazones al suyo, purificados por el ayuno y la oración, caminamos juntos por el amor hasta ver a Jesús, la verdadera verdad, el verdadero camino y la verdadera vida.
El Padre Celestial no quiere vernos esclavos del pecado. En este tiempo cuaresmal nos invita, con ternura y misericordia, a volver a Él, a dejarnos amar, perdonar y liberar, para caminar en la verdadera libertad de los hijos de Dios.
En este tiempo cuaresmal, la Virgen nos invita a una renuncia interior que nace del amor. A través del amor a Dios y al prójimo, del ayuno ofrecido con el corazón, de la oración vivida como encuentro y de las buenas obras, aprendemos a dejar lo que nos aleja de Dios y a volver a Él con un corazón renovado
En este tiempo cuaresmal de gracia, la Virgen nos invita a abrir el corazón a Dios. La Cuaresma es un camino de oración, renuncia y conversión que nos prepara para recibir en abundancia los dones que el Padre desea darnos y volver a la vida verdadera.
La Virgen nos recuerda que somos hijos de Dios y nos invita a pedir el don de la fe para poder experimentar el inmenso amor que el Padre tiene por nosotros. Cuando el corazón se abre a ese amor, nace la adoración, la gratitud y una vida vivida desde la confianza y la fe.
La Virgen nos invita a pedir el don de la fe, a decidirnos por Dios y a hablar con Él como con un Padre bueno. Cuando le abrimos y entregamos el corazón, Dios nos transforma desde dentro y comenzamos a maravillarnos de su obra en nuestra propia vida.
María nos abre su corazón y nos enseña que la verdadera fuerza nace de una fe unida a una confianza ilimitada en el amor del Padre. Nos invita a orar por el don de esta fe, a no tener miedo y a confiar aun en el dolor, recordándonos que ninguna noche es eterna y que los hijos de Dios están llamados a vivir para siempre en su amor.
La Virgen nos recuerda que la fe no es solo creer, sino vivir unidos al Padre desde el corazón. Esta fe viva se alimenta en la oración y se manifiesta en frutos de amor. Cuando dejamos que Dios habite en nuestro interior, nuestra vida se convierte en oración y bendición para los demás, y así nos volvemos signos vivos del amor de su Hijo en el mundo.
La Virgen nos recuerda que Dios nos ha dado muchas gracias y frutos por amor, porque el Padre la ha enviado para llamarnos a la conversión. Hoy nos invita a despertar por dentro, a no dejar pasar esta gracia y a decidirnos por una vida en santidad, en gracia y en paz. Si confiamos de verdad en Dios, Él actuará en nuestra vida y nos dará el ciento por uno: paz, fuerza, esperanza y una vida nueva.
La Virgen María nos llama hoy como apóstoles de su amor y nos confía una misión: difundir el amor de su Hijo a quienes aún no lo conocen. Nos invita a ser oración viva, bendición y pequeñas luces del mundo, dejando que ella misma nos enseñe a brillar. Nos recuerda que la oración es la fuente de nuestra fuerza y que, unidos a Dios, nuestra vida se convierte en signo del amor de Cristo para los demás. Al vivir así, llevamos esperanza, luz y salvación a un mundo que tanto lo necesita.
La Virgen María nos llama a ser diferentes. Es una invitación fuerte del Cielo a vivir como verdaderos hijos de Dios y a no tener miedo de dar testimonio de la verdad. Nos recuerda que la verdad es Cristo y que solo vence cuando se vive con amor. Ese amor se expresa en arrepentimiento, perdón, oración, sacrificio y misericordia. Cuando amamos con obras, permitimos que la luz de Jesús entre en las almas. Y si Cristo es el centro de nuestra vida, entonces no debemos tener miedo, porque con Él t...
La Virgen María nos invita hoy a orar y a ser oración viva, porque hemos dicho “sí” a su llamado. Nos recuerda que hemos sido escogidos por Dios para ser instrumentos de su amor y para ayudar a que otros lo conozcan a través de nuestra vida. Vivamos esta invitación con valentía, amor y fidelidad, sabiendo que María camina con nosotros y nos sostiene en esta misión.
En este mensaje del 25 de enero de 2026, la Virgen María nos llama a ser personas de oración y de amor a Dios, para que con nuestras vidas seamos signo vivo de su amor para los demás. Nos enseña que esto se vive poniendo a Dios en el centro, caminando en conversión y oración, y dejando que Él transforme nuestra vida para llevar su luz al mundo.
En este mensaje del 25 de enero de 2026, la Virgen nos invita a ser oración y bendición para quienes no han conocido el amor de Dios. Nos llama a ser diferentes al mundo, a vivir en oración y amor a Dios, para que con nuestras vidas seamos signo vivo de su amor y llevemos su luz a los demás.
La Virgen nos invita a orar para descubrir en el corazón cuánto valemos para Jesús y cuánto Él nos ama. La oración no hace que Dios empiece a amarnos, sino que abre nuestros ojos para reconocer su amor vivo. Cuando nos dejamos amar por Él y lo vivimos en nuestra vida, otros pueden descubrir a Jesús vivo en nosotros.
En este mensaje, la Virgen nos recuerda que no estamos solos: ella intercede al Espíritu Santo por nosotros para renovarnos, fortalecernos y sanarnos. Nos invita a orar con fe, a servir con amor y a confiar, porque cuando María ora al Espíritu Santo, Él actúa en nuestro corazón y los milagros comienzan.
La Virgen hoy nos invita a abrir el corazón al Padre, porque solo en Él está la verdadera felicidad. Nos recuerda que el primer milagro es dejarnos encontrar por Dios, permitir que viva en nosotros y convertirnos cada día. Cuando ponemos a Dios en primer lugar, nuestra vida cambia desde dentro, el vacío se llena de esperanza y el corazón aprende a amar sin temor.
En este mensaje, la Virgen María nos hace una invitación urgente y llena de amor: orar sin cesar. Nos recuerda que en la oración encontramos el gozo verdadero y la luz para enfrentar cualquier dificultad. Al vivir la oración con el corazón, la Eucaristía, la Palabra de Dios, el ayuno y la confesión, fortalecemos nuestra fe y permanecemos unidos a Dios. Así, caminando de la mano de María, aprendemos que quien ora con perseverancia nunca camina solo.
En este mensaje, la Virgen María nos despierta con amor y nos invita a no quedarnos solo escuchando con los oídos, sino a abrir el corazón para dejarnos iluminar por el Espíritu Santo. Nos advierte del peligro de la soberbia y nos muestra el camino de la humildad, recordándonos que solo un alma humilde puede convertirse en morada viva de su Hijo.



