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RADIO NADIE AL VOLANTE
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© 2026 RADIO NADIE AL VOLANTE
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Podcast sobre historia, literatura, música y cine que navega a través de los diferentes ámbitos de la cultura, en un caos maravilloso, para adentrarse en figuras apasionantes, y muchas veces desconcertantes, de la historia de la humanidad.
El programa está dirigido y presentado por Pablo Yupton, que además nos invitará a realizar un viaje en el tiempo en su sección Los Olvidados, tratando de poner luz en los grandes silencios de la historia y en sus voces silenciadas
Iniciaremos una rebelión poética cada vez que abramos la sección Poetical Resistance, de nuestro poeta y cantautor de cabecera, Gabriel Moreno desde Londres, tratando la vida y la obra de los grandes poetas y de algunos cantautores que han contribuido a acercar la poesía al gran público.
En la sección Filología Inglesa hablaremos de las grandes generaciones de escritores de Norteamérica e Inglaterra, en grandes sagas de programas, como la Generación Beat o la Generación Perdida, de la mano de nuestro profesor, filólogo, traductor y editor favorito, Rafael Peñas Cruz.
Tendremos lugar para el séptimo arte en nuestra tertulia de cine La Linterna Mágica, dónde hablaremos de películas dirigidas por auténticos genios del cine, y de películas que complementen el contenido del resto de las secciones, con nuestros queridos César Usán y Anna Oset
El programa está dirigido y presentado por Pablo Yupton, que además nos invitará a realizar un viaje en el tiempo en su sección Los Olvidados, tratando de poner luz en los grandes silencios de la historia y en sus voces silenciadas
Iniciaremos una rebelión poética cada vez que abramos la sección Poetical Resistance, de nuestro poeta y cantautor de cabecera, Gabriel Moreno desde Londres, tratando la vida y la obra de los grandes poetas y de algunos cantautores que han contribuido a acercar la poesía al gran público.
En la sección Filología Inglesa hablaremos de las grandes generaciones de escritores de Norteamérica e Inglaterra, en grandes sagas de programas, como la Generación Beat o la Generación Perdida, de la mano de nuestro profesor, filólogo, traductor y editor favorito, Rafael Peñas Cruz.
Tendremos lugar para el séptimo arte en nuestra tertulia de cine La Linterna Mágica, dónde hablaremos de películas dirigidas por auténticos genios del cine, y de películas que complementen el contenido del resto de las secciones, con nuestros queridos César Usán y Anna Oset
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Hoy vamos a hablar de historia y de música. De la historia de un pueblo a través de su música y de su música a través de su historia.
Hoy en Nadie al Volante continuamos contando una porción de la apasionante historia de la población negra estadounidense a través de la respuesta cultural que fue creando desde su llegada como esclavos hasta que establecieron su lugar como ciudadanos de pleno derecho, centrándonos principalmente en su música; y lo vamos a hacer desde el lugar donde lo dejamos en el programa número 89, justo en el momento en que se iniciaba la Gran Migración de esta población hacia las fábricas del Norte de los Estados Unidos, allá por el año 1914. Desde ahí continuaremos contando una porción de la historia cultural de este pueblo hasta el final de la década de los sesenta del siglo XX.
Y para este desafío que nos hemos puesto, estamos utilizando el libro Blues People, la música negra en la Norteamérica blanca, escrito por el poeta, ensayista, crítico musical, dramaturgo y activista Amiri Baraka. Un libro único, escrito en un momento en el que prácticamente no existía este tipo de ensayos, y que analiza la historia de los afroamericanos a través de su música, y de esta misma a través de la evolución de la conciencia de los negros estadounidenses, desde la esclavitud, la posterior segregación tras la Emancipación y los diferentes Renacimientos de la cultura negra a lo largo del siglo XX, sin perder nunca el blues como la gran raíz a la que volver para entender el espíritu de todo un pueblo.
Hoy nos adentramos en las grandes ciudades industriales como Detroit o Chicago, dónde el blues empezó a transformarse en Rythm & Blues, y donde las grandes bandas de Swing empezaron a recibir a músicos negros del sur que iban a revolucionar la forma en que se estaba tocando el jazz más comercial para devolverlo a sus orígenes, a nivel de autenticidad sobre todo y llevarlo mucho más allá gracias a la mayor destreza técnica y expresiva que estaban adquiriendo los músicos con sus diferentes instrumentos.
Veremos los cambios en la psicología y en la conciencia de pertenencia o aislamiento respecto a la sociedad general, que provocó en la población negra su participación tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial, así como el aislamiento que sufría en las grandes ciudades y que empezaba a clamar y a reclamar por su lugar y sus derechos como parte de la ciudadanía.
Hablaremos también del impacto que supuso la fulgurante aparición en la escena musical neoyorquina del Bebop hasta la llegada de lo que Amiri Baraka llamó el Avant-Garde con la aparición de músicos como Ornette Coleman o Cecil Taylor en la década de los sesenta.
Así que vamos a subirnos en un autobús camino de Detroit donde hemos conseguido un puesto en la fábrica Ford; cuando salgamos de trabajar vamos a ir a por la última novedad en la tienda de discos de música racial y vamos a ponerle la banda sonora a todo un país. Una banda sonora que nace del inconformismo y de la rebelión. Hablamos de la Blues People.
Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura que definió toda una época. De literatura resacada que poetizó sobre el fracaso y las ilusiones perdidas.
Hoy en Nadie al Volante vamos a iniciar una saga de programas acerca de una de las generaciones más deslumbrantes de la historia de la literatura estadounidense que, tras el final de la Primera Guerra Mundial, se convirtió en la narradora de los acontecimientos de la Era del Jazz, que determinaron la década de los años veinte hasta el Crack de 29 que acabó con todo ese despilfarro dichoso.
Y para acometer esta mastodóntica empresa que nos hemos encomendado, hemos llamado a nuestro editor, traductor y filólogo de cabecera, Rafael Peñas Cruz, para abrir su sección Filología Inglesa, y tratar de desentraña a toda una generación de escritores y la apasionante época que les tocó vivir, y que la vivieron sin reservarse nada para la vuelta, explosionando tras los años de cambios vertiginosos que sufrimos en Occidente durante las dos primeras décadas del siglo XX.
En los siguientes programas de esta sección haremos monográficos de los escritores más representativos de esta brillante generación, pero en este primer programa vamos a dar unas pinceladas generales para poner en contexto y podamos prepararnos para entender las biografías y las obras que trataremos en toda la saga.
Además, tendremos una sorpresa muy especial porque contaremos con la participación de uno de nuestros colaboradores favoritos, desde Londres, que como le hemos dicho que hoy hablábamos de fiestas, de alcohol, de literatura y de locura, pues que se apuntaba a nuestro carro para liarla.
Así que viajaremos por las calles del París de entreguerras, pararemos en los cafés para discutir con Breton y Chagall, iremos de visita a la casa de Gertrude Stein, y la encontraremos acompañada por Picasso, mientras que ella repasa la primera novela de Hemingway. Después nos iremos a una fiesta con los Fitzgerald hasta que amanezca, porque el lema del momento es vivir al límite. Hablamos de la Generación Perdida.
Hoy vamos a hablar de cine, de blues y de vampiros. No podríamos encontrar otra combinación que nos resultara más gratificante que esta. Si además le añadimos unas pinceladas de historia, un aderezo de literatura y un caldo de mitología, pues la cosa resulta casi lujuriosa; tan lujuriosa como todo lo libidinoso que ha rodeado siempre el tema vampírico desde los albores de la humanidad.
Hoy en Nadie al Volante vamos a tratar una de las películas más singulares y atrevidas que hayamos podido ver en los últimos años, siendo a su vez un film con vocación mayoritaria, que está concebido como un divertimento genial, detallista, político, sin pretenderlo, y absolutamente bien ejecutado en todas las facetas que forman parte de su realización.
Si encima la trama nos permite a hablar de uno de los temas centrales de esta temporada, la Blues People: los esclavos y sus descendientes en el Sur de los Estados Unidos, de la música y el arte que crearon, y además nos concede volver a hablar, después de muchísimos programas, de uno de nuestros placeres prohibidos, como es el del vampirismo, pues insisto que se están empezando a afilar nuestros colmillos y a correr un ligero hilo de sangre por nuestros labios.
Vamos a viajar al año 1932, a la región del Delta del Misisipi para ir a un club de blues muy especial donde van a suceder acontecimientos extraordinarios a partir de la música sagrada que nació en las plantaciones, y que desde el anonimato de la mayoría de sus creadores consiguió cambiar la cultura occidental para siempre con sus humildes guitarras y sus voces rasgadas.
La película nos va a llevar a conocer a los indios choctaw que fueron los primeros habitantes del Delta; a los asiáticos que llegaron para realizar los trabajos más duros, a los miembros del Ku Klus Klan, a los negros que tras la Emancipación se dedicaron a cultivar los campos como aparceros, y también aparecen los irlandeses, que asimismo llevaron su propia música y sus propias leyendas al Delta; leyendas de las que nos va a hablar nuestra experta en cine de terror, Anna Oset, que además de ayudarnos a diseccionar la película, nos va a contar todo tipo de peculiaridades acerca de nuestros queridos vampiros y de sus andanzas por el cine, especialmente en esta magnífica película.
Así que nos montamos en el coche de Smoke y Stack y vamos a ir recogiendo al resto de los miembros del personal para preparar nuestro club de cara al estreno de esta noche.
La gente está abarrotando la pista, todos beben y bailan, o juegan a las cartas y a la ruleta, hasta que suena una canción de Sammie que rompe el velo que separa a los muertos de los vivos e invoca a espíritus del pasado y del futuro. Hablamos de la película Sinners. Los Pecadores.
Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura de oportunidades perdidas y de anhelos inalcanzables. De literatura que fue el reflejo de una sociedad aristocrática infantilizada y de los secretos más recónditos de los seres que la conformaban.
Hoy en Nadie al Volante vamos a tratar la vida y la obra de una mujer valiente y audaz, cuyo legado recién estamos empezando a colocar en el lugar que le corresponde, que es muy, muy elevado.
Autora estadounidense de novelas, que la convirtieron en una celebridad en su tiempo, que escribió ensayos que versan de temas tan diferentes como el diseño de interiores, los cuadernos de viajes hasta los panfletos bélicos, y que también nos dejó tres volúmenes de poesía.
Sus novelas tienen un sello muy característico, marcado por una enorme ironía, que le permitieron convertirse en la primera mujer en ganar el premio Pulitzer con su novela La Edad de la Inocencia, una de las obras maestras que nos dejó la escritora, que es una de las debilidades de quien les habla, y que un genio del cine como es el director Martin Scorsese, la convirtió en una película de culto, que también, más de treinta años después de su estreno, se comienza a valorar en su justa medida.
Así que hoy abrimos nuestra sección Filología Inglesa, de nuestro querido Rafael Peñas Cruz, para tratar de indagar en esta enorme personalidad, que se convirtió en amiga íntima de escritores como Henry James y de personalidades de la talla de Teddy Roosevelt, y que autores como el grandísimo Scott Fitzgerald sintieron una profunda admiración por ella.
Recibió distintos reconocimientos por parte del gobierno francés y del belga, por su enorme actividad en labores logísticas y humanitarias durante la Gran Guerra, aunque también llego a colocarse como corresponsal en el frente bélico, muy cerca de la carnicería y de los ataques con gas mostaza.
El programa de hoy es el último que haremos en el estudio de Nadie al Volante, ya veremos dónde nos lleva la vida, pero los espíritus bromistas han hecho su aparición y escucharéis que alrededor de entre el minuto cincuenta y cinco y los siguientes veinte minutos hay un cambio en el audio porque se desconectaron los micros y quedó solo un dispositivo grabando. Cómo estábamos repletos de entusiasmo y en plena improvisación durante esos minutos, hemos decidido mantener el audio que captamos con el otro dispositivo, aunque merme un poquito la calidad del sonido.
Así que vamos a sentarnos ya en nuestro palco del Metropolitan, porque la ópera de Nadie al Volante está a punto de comenzar. Una mujer misteriosa y tremendamente seductora se sienta en el palco de en frente, junto a nuestra prometida. Se trata de su prima que ha vuelto de Europa para llevarse nuestro corazón para siempre. Hablamos de Edith Wharton
Hoy vamos a hablar de poesía. De poesía mística. De poesía sagrada. De poesía escrita para alcanzar todos los márgenes del alma.
Vamos a hablar de uno de los mayores poetas del siglo XX cuya vida parece haber sido vivida para que la contásemos algún día en Nadie al Volante, sabiendo nuestra propensión por estas vidas vividas al límite, o sin límite; entre la locura y la genialidad, entre lo absolutamente terrenal y lo angélico; vidas que parecen estar creadas para ser vivido solamente en la imaginación y que fueron absolutamente reales.
Poeta, dramaturgo, político, místico… una vida de esas que no se dejan nada para la vuelta. Nuestro Gordo Buda, Harold Bloom, decía de él, que era un autor que profesaba la religión de la poesía y que escribía en perpetuo estado de fuego.
Fue senador del Estado libre de Irlanda en 1922. También fue miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, que se trataba de una sociedad secreta dedicada al estudio y la práctica del ocultismo y del hermetismo. Fundó dos teatros para que su amada irlanda pudiera salir de la tiranía cultural inglesa y desarrollar su propia vida cultural y artística.
Conoció íntimamente a personajes de la talla de Oscar Wilde o Madame Blavatski; fue alumno del poeta William Henley, tuvo de secretario al poeta Ezra Pound… definitivamente se trata de una vida tan apasionante que hemos tenido que llamar a filas a nuestro poeta de cabecera, Gabriel Moreno desde Londres, para instalar nuestra barricada simbólica de la sección Poetical Resistance, para tratar de descubrir las claves de la vida y la obra de este autor mayúsculo.
Así que vamos a desempolvar los cuentos de hadas y de duendes, para descubrir los espíritus de la naturaleza; vamos a enamorarnos de irlandesas revolucionarias cuyo espíritu va a infundirnos el valor de la lucha por la tierra, vamos a navegar hasta un Bizancio mental para huir de la vejez y de las palabras agotadas para descubrir que nuestra inspiración nos está esperando en una vieja torre donde resuenan las campanas de las iglesias de los espíritus de los poetas muertos. Hablamos del poeta William Butler Yeats.
Hoy vamos a hablar de música y de historia. De música popular y de historia olvidada. De música que se convirtió en una forma universal de expresión humana y de la historia del pueblo oprimido que la forjó.
Hoy en Nadie al Volante vamos a hablar de Blues y de los seres humanos que lo crearon como respuesta a una tragedia de proporciones bíblicas.
Y para este desafío vamos a recurrir al libro Blues People, la Música Negra en la América Blanca del escritor Amiri Baraka, publicado en 1963, que fue considerado uno de los primeros intentos de enmarcar histórica y socialmente el origen y el desarrollo de la música negra en los Estados Unidos, a la vez que realizaba un estudio antropológico de la evolución del pueblo negro en el país donde llegaron como esclavos hasta el momento en que se convirtieron en ciudadanos de pleno derecho. Cómo dice el propio Amiri Baraka: “Si sometemos la música de los negros en los Estados Unidos a un análisis no solo musical, sino antropológico y sociológico a lo largo de toda su historia, nos será posible descubrir algo esencial sobre las condiciones de vida de los negros en este país, así como sobre la naturaleza del país mismo”.
Y esto es lo que vamos a tratar de hacer hoy en Radio Nadie al Volante, analizar el ensayo de Amiri Baraka y explorarlo exhaustivamente para descubrir la raíz de nuestra música favorita, para a su vez descubrir la historia olvidada del pueblo que desarrolló esta forma de arte, hoy absolutamente universal. Trataremos de descubrir cuales fueron los condicionantes psicológicos y sociales que fueron dando forma al blues y al jazz conforme el peso de los acontecimientos y de la historia caía sobre los seres humanos que trataban de sobrevivir a la esclavitud y que más tarde, trataban de encontrar un lugar en el país que los había visto nacer.
Hace un par de programas, hablábamos con Rafael Peñas Cruz de Amiri Baraka como poeta de la Generación Beat, y gracias a ese programa descubrimos su faceta como ensayista y crítico de jazz en revistas como Down Beat o Jazz Review, y también descubrimos su libro Blues People, que en el momento que hacemos este programa se encuentra descatalogado, pero que nosotros vamos a utilizar como guía en este viaje al corazón del Delta del Mississippi para después continuar por todas las ciudades estadounidenses hasta llegar a un club donde un cantante con su guitarra, a punto de iniciar su concierto nos anuncia por el micrófono que hoy hemos venido a hablar de Blues
MÚSICA
- "No More Blue" de Yuptones
- "Acompáñame esta Noche" de Yuptones
- "Dark was the night, cold was the ground" de Blind Willie Johnson (Versión de Pablo Yupton)
- "Speak to the Tide" de Gabriel Moreno
Pianos de Roger Giménez
Guitarras de Pablo Yupton
Hoy vamos a hablar de poesía y de música. De poesía que se hizo música y de música que se convirtió en eternidad.
Porque todo siempre fue la canción. Todo giraba en torno de la canción. Y por supuesto, la existencia de este programa también se originó con la canción.
Con la canción que viene a transformar para después construir, o con la canción que únicamente llega para transformar, o la canción que viene simplemente para quedarse en nuestras vidas, y acompañarnos para siempre.
A lo largo de estos años, en Radio Nadie al Volante hemos estado hablando de poesía la gran mayoría de los programas, pero no hemos hablado tanto tiempo de la poesía que se convirtió en canción. En esa canción que iba a asaltar la cultura popular y conseguir llevar la poesía a todo el planeta, independientemente de la condición social o la raza o de lo que fuere, iba a llegarle a todo el planeta porque esa era la voluntad de esa clase de poesía que se transforma en canción, la voluntad de ser universal y para todos.
Hoy en Radio Nadie al Volante vamos a hablar del General, de la persona y el mito, de uno de los cantautores más brillantes que conocerán los tiempos, que consiguió como pocos compositores han conseguido, hacer canciones repletas de auténtica poesía para ser escuchadas en todas partes; en un viaje en coche hacia el campo, en una mañana de domingo mientras el olor del café se expande por toda la casa, en nuestros auriculares mientras nos encontramos camino del trabajo, en una velada romántica con buen vino y una buena conversación. Básicamente, consiguió convertir la poesía en algo mundano y a la vez eterno.
Y para hablar del General, tenemos que abrir la cabaña donde se encuentra el núcleo de nuestra rebelión poética para alzar la voz en una nueva sección de Poetical resistance, con nuestro poeta y cantautor de cabecera, Gabriel Moreno desde Londres.
Así que nos sumergimos en el mar que rodea la isla de Hidra para tratar de paliar la resaca, para despertarnos en el Hotel Chelsea rodeados de la bohemia de los 60’ mientras tratamos de asumir cual es nuestro camino como novelistas y poetas, mientras escribimos una de las canciones que nos van a llevar a la fama y a la eternidad. Ya solo nos queda despedirnos del amor de nuestra vida diciéndole un lacónico, Hasta la vista Marianne. Hablamos de Leonard Cohen.
Hoy vamos a hablar de poesía y de activismo. De poesía que crea revoluciones y de activismo que genera poesía. Hoy volvemos a la década de los años cincuenta del siglo XX para continuar hablando de una de nuestras generaciones literarias favoritas en Nadie al Volante; una Generación que apareció para hacer temblar al status quo, porque estaba harta de este status quo; y que llegó para revelarnos verdades recónditas de nosotros mismos que estaban aún por explorar, y que, teniendo en cuenta, la deriva en la que está naufragando nuestro mundo, tal vez, ahora, sea más necesaria que nunca su poesía y su revolución
Hoy volvemos a las calles del Greenwich Village, también a las de Harlem, y a las aceras de San Francisco para tratar a dos de las figuras más fascinantes y desconocidas de la Generación Beat; de la Generación golpeada. Una mujer y un afroamericano, cuyas vidas se entrecruzan en las calles de Nueva York para brindarnos una poesía incendiaria y única, que estallaba en el corazón de la juventud estadounidense que buscaba la chispa con la que prender la llama de la rebelión, a través del arte y del activismo, en una conjunción como pocas veces se ha visto, y seguramente, cuando era más necesario.
Hoy en Radio Nadie al Volante, vamos a estrenar la sección Filología Inglesa de nuestro poeta, traductor, editor y profesor de cabecera, Rafael Peñas Cruz, para indagar en la vida y la obra de una poeta beat, una de las muchos que hubo, y que acabó siendo una de las figuras capitales del ambiente literario de la época; como también lo fue el poeta, ensayista y activista político afroamericano del que vamos a tratar de rastrear en su apasionante y muy desconocida peripecia vital.
Así que entramos en una librería del Village, nos atiende un chico negro, que estaba esbozando fragmentos de poemas en una libreta, antes de que le interrumpiéramos; en uno de los pasillos de la librería, una chica está besando a un atractivo muchacho mientras sostiene una edición de los Cantos de Ezra Pound bajo su brazo derecho. Cuando va a pagar el libro, le dice al muchacho negro: “Tú y yo, un día, tendremos nuestra propia revista donde publicaremos a Gingsberg, a Burroughs y a toda una generación de poetas, pero de momento apaguemos las luces y encendamos las estrellas de la noche. Hablamos de Diane di Prima y de Amiri Baraka.
Hoy vamos a hablar de poesía. Vamos a hablar de poesía evocadora. De poesía sensual. De poesía que nos va a llevar a la melancolía por tiempos mejores; por tiempos donde las cosas tenían un sentido y merecían la pena. Donde lo sagrado regía el mundo. Y no es que ahora las cosas no merezcan la pena, lo que pasa es que no lo vemos; o mejor dicho, es que no nos dejan verlo. Prefieren a estas figuras degradadas que van sin rumbo, aunque vayan hacia una dirección. Por eso necesitamos subirnos a una embarcación rumbo hacia el recuerdo de quienes hemos sido y de lo que podíamos ser.
Hoy vamos a navegar hacia Bizancio, hacia el esplendor de Alejandría, hacia el esplendor de la Grecia antigua; vamos a llorar junto a las tumbas de efebos que poblaron este mundo con belleza y que ahora duermen el sueño de los justos.
Y no lo vamos a hacer en cualquier barco, ni, de cualquier manera; porque una nueva temporada de Nadie al Volante se tiene que empezar a lo grande, con esplendor y alharaca, que difunda la alegría del conocimiento compartido por todas partes, cómo decía el tío Walt: “que resuene mi bárbaro gañido sobre los techos del mundo”.
Así que como os digo queridos y queridas, vamos a ir, nada más y nada menos que hasta Ítaca, pero no metafóricamente, Nadie al Volante va a ir hasta allí, porque tenemos a nuestro poeta de cabecera Gabriel Moreno, en la isla que ha representado tantos sueños y tantas esperanzas para el ser humano a lo largo de miles de años; para hablar de uno de los poetas griegos modernos más importantes, y sin ninguna duda, el más universal, que influyó en personalidades como la T.S. Elliot o en España a Cernuda y a Vicente Aleixandre.
Así que llegamos a Ítaca tras haber absorbido el esplendor de una civilización que cayó y que quieren que olvidemos, tras pasear por las calles de Alejandría donde los grandes imperios se cruzaron en una mixtura de razas como pocas veces ha conocido una ciudad. La ciudad en la que un día el mundo recibió una de sus voces más esplendorosas. Hablamos del poeta Constantinos Cavafis
Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura alucinada y alucinante. De literatura en rebelión. De literatura escrita por un auténtico forajido literario.
Hoy vamos a hablar de una de las voces más controvertidas y originales de la literatura norteamericana del siglo XX, que formó parte, sin quererlo, de la Generación que lleva ocupándonos casi toda esta temporada en Nadie al Volante, la generación golpeada, la generación beatífica, la Generación Beat.
Hoy vamos a tratar una de las biografías más curiosas y perturbadoras de la historia de la literatura; de un hombre que desafió todos los estamentos literarios, porque básicamente desafió todos los estamentos sociales; llevado por una repulsión casi instintiva hacia todo lo establecido, y que relató con una precisión clínica, además de con muchísima ironía, la hipocresía en la que la sociedad estadounidense se estaba ahogando.
Una voz que nació de la tragedia y de la adicción a las drogas. De esa tragedia que marcó su vida podemos decir que es una de las más abominables de las que jamás daremos cuenta en este programa sin ningún género de duda. De la necesidad de convivir con el horror que había provocado a sus seres queridos y de la destrucción a la que sometió a su cuerpo como adicto a todo tipo de sustancias, surgió una carrera literaria brillante y sin par, que incluye uno de los santos griales de la Generación Beat, que se ha convertido en una obra de culto para todas las almas desengañadas que habitan en este mundo: El Almuerzo Desnudo.
Hoy en la sección de Poetical Resistance tenemos a Rafael Peñas Cruz, nuestro poeta, editor, traductor y profesor de cabecera, para que juntos tratemos de componer el rompecabezas de una vida sin parangón del que sin duda fue un forajido literario.
Ya estamos en Times Square rodeados de yonquis y proxenetas que deambulan como bailarines borrachos bajo las luces de neón; la policía nos está buscando para volver a encerrarnos, pero nosotros tenemos que escribir nuestro informe para Interzone. Huyamos a México o a Tánger porque no nos podemos dejar atrapar. Hablamos de William Burroughs.
Hoy vamos a hablar de cine. De cine llevado a su máxima expresión. De cine único e inmarcesible. De cine tan singular que va a dejar una huella en nuestra psique absolutamente imborrable.
Hoy en Nadie al Volante vamos a rendir homenaje a una de las voces más originales, si no la más original, que nos ha dejado el cine estadounidense de todos los tiempos, a cuyo legado vamos a tratar de rendir nuestro humilde pero sentido tributo, cuya obra ha formado parte de nuestra educación sentimental prácticamente desde siempre y del que además podemos decir claramente que su personalidad es una de nuestras favoritas en este programa, como la de pocos artistas y genios de los que han pasado por aquí.
Y es que es difícil hablar de un artista cuando su figura corpórea se acaba de extinguir hace relativamente poco tiempo, en el momento en el que estamos haciendo este programa, pero cuyo espíritu continúa arraigándose en la cultura universal dejando uno de esos legados artísticos que están reservados para unos pocos privilegiados, para unos pocos bendecidos.
Hablamos de un artesano, cuyo camino artístico empezó con el sueño de ser un pintor y cuya curiosidad le llevo a plasmar en celuloide lo mismo que plasmaba en sus lienzos, pero haciendo uso de todas las posibilidades que le ofrecía el mundo del cine para crear unas atmósferas en sus películas absolutamente magistrales e irrepetibles.
Nuestra Linterna Mágica está proyectando su luz con un equipo de lujo a los mandos para sumergirnos en la noche, en una carretera perdida en Mulholland Drive, imbuyendo nuestro corazón salvaje de sonidos y sombras, de inocencia y crueldad, de hombres disfrazados de maldad que están en dos sitios a la vez, aquí hablando con nosotros y a su vez esperándonos en el rincón más recóndito de nuestro hogar para susurrarnos un mensaje al oído. Hablamos del director David Lynch.
Hoy vamos a hablar de literatura y de paternidad. De la dificultad de ser padre y de la dificultad de ser hijo. De la dificultad de ser un escritor traumatizado por la figura de tu padre y tratar de reflejarlo en una obra, quien sabe si para exorcizar los demonios que provienen de esa herida paterna.
Hoy vamos a abrir la caja de Pandora de la familia. El origen del amor y el origen del dolor. La fuente terrenal que nos da la vida y que a veces, en el peor de los casos, nos la quita.
En otros programas, totalmente desmelenados, ya nos hemos atrevido a hablar de los amores difíciles, del despropósito de la belleza, de la locura que se esconde tras la genialidad, pero, quizás, hoy abordemos el tema más complicado, íntimo y personal que jamás nos hayamos atrevido a tratar en Nadie al Volante.
Y es que ¿cómo podríamos tratar de comprender a escritores como Franz Kafka sin entender la desasosegante relación que mantuvo con su padre? o la figura de Neruda sin conocer la negativa de su padre a que se dedicara a la literatura o de que lleguemos a detestarlo a él mismo por con la cruel, absurda e inexplicable manera con la que trato a su propia hija. O sería una auténtica osadía enfrentarnos a la obra de James Baldwin sin conocer el no reconocimiento de su padre biológico o la turbulenta relación con su padrastro. De hecho, la lectura de la novela del propio Baldwin, Ve y dilo en la Montaña, recientemente traducida al castellano, es la que nos ha abocado sin remisión a la realización de este programa, ya que en esta obra confronta con una valentía y una audacia inconmensurable el farragoso vínculo con su padrastro.
Hoy en la sección Poetical Resistance vamos a rompernos la camisa para dejar a la luz nuestra propia herida y nuestra propia cicatriz, para desde nuestra propia experiencia imbuirnos en las situaciones de horror, melancolía y miseria a la que nuestros héroes literarios fueron sometidos, o las situaciones de destrucción a la que sometieron a otros por uno de los grandes temas de la humanidad: El trauma.
Hoy dejamos las venas abiertas de Nadie al Volante para hablar de la dificultad de ser padre.
Hoy vamos a hablar de poesía. De poesía revolucionaria. De poesía innovadora. De poesía que cambió el mundo.
Vamos a continuar con la apasionante historia de la Generación golpeada, de la Generación beatífica; hoy, centrándonos en sus maravillosos poetas, aunque, en definitiva, toda esta generación, era una generación de poetas, ya que todos sus miembros escribieron poesía de forma excelsa.
Y es que una revolución social, intelectual y espiritual siempre va a empezar con la poesía, por eso Platón, que conocía perfectamente a los poetas, pidió a gritos que fueran expulsados de la Polis, lo más lejos posible, y más lejos aún de las jóvenes griegas, para que no fueran corrompidas con sus patrañas.
Seguramente fue lo mismo que pensaron el presidente Truman y más tarde el presidente Eisenhower cuando las ciudades norteamericanas comenzaron a llenarse de beatniks y hípsters con ideas que no casaban con la idea del sueño americano, que tras la Segunda Guerra Mundial se encontraba en su momento de máximo apogeo.
Uno de esos poetas, uno de esos ángeles en llamas que surcaba las calles del Village y de Times Square, va a ser el personaje central que nos ocupe hoy en Nadie al Volante. Un escritor que se convirtió a la postre en uno de los mayores poetas del siglo XX y uno de los personajes más conocidos de la cultura popular porque asumió sin tapujos el papel de ser uno de los líderes espirituales de toda una generación de jóvenes norteamericanos que estaban empeñados en cambiar el mundo.
En 1956, este autor sorprendió a propios y extraños con uno de los poemarios más controvertido, innovador y revolucionario del siglo pasado; el poemario Aullido, una de las cumbres del poeta y de la poesía del siglo XX.
Y no solo se convirtió en una figura pública de primer orden, si no que también asumió el papel de sacar a la luz a toda una generación de escritores que se escondían por las calles de Nueva York y San Francisco, tratando de publicar en una industria muy conservadora unos libros más que controvertidos; entre esos jóvenes se encontraba un ex presidiario al que había conocido en un pequeño bar del Village, y que se iba a transformar en una de las voces más genuinas y rompedoras que emergieron en el convulso periodo de posguerra y que logró mostrarnos la belleza más sublime a través de la jerga más intoxicada de la calle y de los tugurios más infectos de la ciudad, y que fue considerado por su generación como el mejor poeta de los Estados Unidos en ese momento.
Así que hoy abrimos las puertas de Poetical Resistance junto con nuestro ángel poético Rafael Peñas Cruz para aullar a una Luna enfurecida, para transmutarnos en seres de fuego que surcan las azoteas junto con músicos iluminados y para darle la mano a William Blake en MacDougal Street y que a través de sus ojos místicos podamos reconocer todos los misterios de la Tierra. Hablamos de los poetas Allen Ginsberg y Gregory Corso.
Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura disruptiva. De literatura de los ángeles que deambulan por nuestras calles. De literatura de los eternamente marginados. De literatura de experiencia y confesión. De literatura que busca una verdad.
Vamos a seguir tratando el legado de una de las generaciones literarias más importantes del siglo XX, que sigue tan banalmente interpretada como interesa a los poderes establecidos que lo esté, para continuar restando importancia a cualquier forma de arte que se enfrente con esta inmensa zona de confort en la que vivimos que se encuentra continuamente repitiendo la misma historia, una y otra vez, decidida a no aprender absolutamente nada del pasado.
Hoy en Radio Nadie al Volante vamos a hablar del novelista más importante de la Generación Beat. La Generación golpeada. La Generación beatífica. Un novelista absolutamente brillante e irrepetible. Un profeta que bajo desde una montaña de Lowell al centro del mundo literario para trazar un nuevo destino en la escritura que estaba por venir, cuya influencia podemos encontrar en prácticamente todos los escritores de la actualidad, aunque ni si quiera lo hayan leído o le hayan prestado la más mínima atención. Ya que su búsqueda de la verdad, la insondable alma que se reflejaba en sus palabras, además de la introducción de la jerga de los arrabales más marginados con una poética subyugante, se convirtieron en la base de un nuevo camino literario que se ha venido desarrollando desde entonces y que conecta directamente con los tiempos que nos han tocado vivir, que reflejan esta lucha entre nuestro espíritu frente a un mundo tecnológico y deshumanizado.
Hoy en la sección Poetical Resistance vamos a subirnos a un Hudson recién comprado junto con Rafael Peñas Cruz y surcar las autopistas de todo Estados Unidos a ciento cincuenta kilómetros por hora buscando a Neal Cassady en Denver, a Allen Ginsberg en San Francisco, a William Burroughs en Nueva Orleans y en México. Vamos a observar la realidad desde la cima del Pico Desolación para regresar con la humildad y la beatitud necesarias para contar una historia que todavía está por contar. La historia del camino de nuestra alma. Hablamos del escritor Jack Kerouac.
Hoy vamos a hablar de cine. De cine de culto. De cine sobre sociedades secretas y sobre cultos religiosos extraños. De cine de misterio.
Hoy vamos a tratar un tema muy controvertido que abarca muchos asuntos muy importantes, podríamos decir incluso trascendentales, como son la búsqueda de algo superior en lo que creer, la búsqueda de alguien a quien seguir, de alguien a quien adorar, o la necesidad del ser humano de pertenecer a un grupo, a una tribu, a algo que le dé una identidad en el Universo.
Y vamos a indagar en estas materias como nos gusta hacer en Nadie al Volante, a través de la cultura, a través del cine. Del cine de autor de muchos quilates. A través de tres películas de tres directores distintos, realizadas en épocas diferentes y con voces absolutamente únicas, que van a ampliar nuestra visión sobre el asunto en cuestión.
Comenzaremos debatiendo sobre la película de Roman Polanski La Semilla del Diablo, una obra maestra, del magistral y controvertido director polaco; continuaremos con otra obra maestra, de un director, del que, el que les habla, no ha ocultado nunca su absoluta admiración, al que seguiría como a un gurú enloquecido hacia la consecución de una obra suprema, que no es otro que el genial Paul Thomas Anderson, y su película The Master; una de las películas más infravaloradas de este director, que nos sumerge en la creación de un culto religioso, con similitudes muy claras con la Cienciología, y la relación entre el creador de la congregación y un hombre salvaje destrozado por la Segunda Guerra Mundial cuyos caminos confluyen en un barco a la deriva.
Hablaremos también de una de las últimas joyas que ha dado el cine moderno, la película Midsommar de Ari Aster, una de las películas favoritas de Martin Scorsese, lo cual no es baladí, que ha sido una de las últimas incursiones serias en el cine sobre esta materia, y que nos ha dejado una obra artística única y profunda que sitúa a este director en un lugar muy destacado del panorama cinematográfico actual.
Y para terminar hablaremos de la serie documental Wild wild country, un más que sorprendente documental que nos muestra el culto religioso que llevo a Estados Unidos desde la India el gurú espiritual conocido como Osho.
Así que encendemos La Linterna Mágica en Radio Nadie al Volante, y nuestros críticos de cabecera, Anna Oset y César Usán, se quitan los ungüentos de las manos, del ritual que estaban realizando para invocar alguna deidad o algún ser del abismo, y se preparan para revelarnos los secretos escondidos en estas tres películas y en la serie documental, para después salir corriendo a esconderse en otro país para que no los encuentren sus correligionarios por revelar misterios que no deberían haber revelado.
Hablamos de Cine sobre Sectas
Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura que provocó una revolución intelectual y espiritual como pocas veces han visto los tiempos. De literatura que ha marcado el devenir de las siguientes generaciones sin que esas mismas generaciones hayan sido conscientes de ello.
Hoy en Radio Nadie al Volante empezamos el proyecto más mastodóntico al que nos hemos enfrentado hasta la fecha, y es que vamos a realizar al menos seis programas alrededor de esta Generación machacada, de esta Generación beatífica; hablando en profundidad de cuatro de sus principales autores, estableciendo una cronología y una presentación de esta Generación, como será el caso del programa de hoy; realizaremos otro programa acerca del papel que ejercieron las mujeres y los poetas negros en este cambio de paradigma, y un último programa acerca del cantautor más importante de la historia, que es hijo directo de los escritores de esta generación. De esta Generación que consiguió conectar con toda la juventud de su época con la profundidad de la alta literatura y con la alegría de una rebelión espiritual frente al orden establecido, que demostraba un hartazgo ante una sociedad acomodada tras la Segunda Guerra Mundial en esos Estados Unidos del presidente Dwight Eisenhower, que se postraba durante horas ante la televisión disfrutando con estúpidos concursos amañados que le otorgaba el letargo oportuno y le llenaba la cabeza de sueños absurdos.
Y para afrontar este reto mayúsculo hemos tenido que llamar con un aullido gigantesco al que fue uno de nuestros invitados favoritos hasta el momento, para convertirlo en miembro de facto del equipo de Radio Nadie al Volante. Hablamos de Rafael Peñas Cruz, que ha sido profesor de literatura en la London School of Economics, traductor, escritor y que dirige su propia editorial, Goat Star Books con el que vamos a resistir poéticamente de ahora en adelante.
Así que ya nos disponemos para subirnos en el coche de Dean Moriarty y surcar las autopistas de todo el país, convirtiéndonos en auténticos vagabundos del Dharma, lanzando aullidos de desesperación intoxicada a la noche y esperando el Almuerzo Desnudo de los Ángeles en Desolación que pueblan todo este desdichado planeta con sus alas brillantes que nadie consigue ver del todo. Hablamos de la Generación Beat.
Hoy vamos a hablar de teatro y de poesía. De teatro y de poesía que cambio la conciencia humana. De teatro y de poesía que estableció las bases de un idioma que se convertiría en hegemónico. De teatro y de poesía que nos enseñó que estamos hechos con el mismo material con el que se hacen los sueños.
Hoy en Nadie al Volante vamos a tratar una obra de teatro escrita por el bardo inmortal por excelencia, ese cuya sombra y cuya luz se abate sobre todos los autores que vinieron después de él, la mayoría de ellos sin saberlo y otros muchos sin quererlo, pero del que nuestro gordo Buda Harold Bloom se atrevió a decir que fue el inventor de lo humano.
Y para ello hemos tenido que invocar el espíritu de nuestro poeta de cabecera, Gabriel Moreno, igual que el mismísimo Próspero invoca a Ariel en la obra que vamos a tratar hoy, para que Gabriel abra sus libros acerca del conocimiento hermético de la poesía, que alberga en su biblioteca secreta, para irradiar luz sobre la imaginación de nuestro escritor demiurgo, y tratar de comprender como se pudo crear en el siglo XVII una obra tan moderna y original, cuyos ecos reverberan en multitud de obras de arte, como el sublime poemario el Mar y los Espejos del poeta británico Wystan Hugh Auden, del que también hablaremos largo y tendido, ya que el poemario se presenta como un comentario sobre la obra de teatro en cuestión.
Hablaremos del contexto histórico que envolvió la creación de esta comedia, en pleno establecimiento de los ingleses en el Nuevo Mundo, concretamente en la colonia de Virginia, cuyos relatos traídos por los navegantes pudieron ser la chispa que prendió el fuego de la imaginación, que al igual que las intrigas palaciegas o las guerras entre las diferentes casas reales, no dejan de ser nada más que excusas, para hablarnos de lo que de verdad a nuestro dramaturgo le importa: la conciencia humana, los fantasmas que la acechan y las pulsiones que la mueven y constituyen.
Ya podemos escuchar la voz del narrador que nos dice que ha habido un naufragio. Todos los personajes están llegando a la orilla de una isla repleta de voces que provienen del más allá, de espíritus y náyades que se convertirán en los dueños de nuestra voluntad para que, a través de la magia de Próspero, la belleza de Miranda, la animalidad de Caliban y las acciones de Ariel, nuestro viaje hacia la redención, el perdón, el amor y la recuperación de nuestro ducado, se lleve a cabo. Hablamos de “La Tempestad” de William Shakespeare
Hoy vamos a hablar de cine. De cine tan poético como violento. De cine tan rupturista como clásico. De cine que transformó la visión de muchos jóvenes que, a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, no tenían ni la más remota idea de lo que era el cine de autor ni el cine independiente, como es el caso del que les habla.
Hoy vamos a hablar de un cineasta cuyo segundo largometraje conmocionó la industria del cine y cuyo legado, 30 años después de su estreno, vamos a tratar de valorar en nuestra sección La Linterna Mágica.
Y no solo este largometraje, sino que la mayoría de las películas sobre las que vamos a debatir, son sobradamente conocidas por el público en general, pero hemos considerado que es imprescindible que tengan un lugar en esta sección, porque sin estas películas, probablemente no podríamos entender gran parte del cine que se ha estrenado en el siglo XXI. De hecho, el cineasta Peter Bogdanovich lo considera el director más influyente de su generación y la revista Time en el año 2005 lo eligió entre las 100 personas más influyentes de los Estados Unidos.
Un artista con una voz propia y reconocible que a su vez construye su personalidad referenciando continuamente tanto obras de cine clásico y de cine de autor como obras consideradas menores o de serie B; y todo esto, unido al amplísimo conocimiento acerca del séptimo arte que atesora, lo colocan en la vanguardia del cine de culto, a lo que podemos añadir el valor de que entusiasme a gran parte del público y gran parte de la crítica a la vez. Un fenómeno que sucede en contadas excepciones.
Y por si fuera poco todo esto, hoy en Radio Nadie al Volante estamos de enhorabuena porque vamos a presentar a una nueva colaboradora de este programa. Ella es Anna Oset Vilanova, una joven directora y guionista, a la que le damos la bienvenida a la familia de Nadie al Volante y que, junto con nuestro crítico de cine, César Usán, nos va a ayudar a sumergirnos en la filmografía de los directores que vamos a tratar esta temporada.
Así que, amigos y amigas, vamos a asaltar un banco tras habernos escapado de un combate amañado. Encargaremos una espada a Hattori Hanzo para vengarnos de Bill y toda su banda mientras que los Bastardos acaban con la vida de Hitler en un cine de París y nosotros llamamos al señor Lobo para tratar de resolver todo este despropósito. Hablamos del director Quentin Tarantino.
Hoy vamos a hablar de historia. De la historia silenciada. De cómo actúa el poder en la historia. De cómo esos silencios se encuentran tatuados en los cuerpos de los supervivientes de esa historia.
Hoy en la sección de Los Olvidados, vamos a empezar por el principio. Tal vez, este debería haber sido el primer programa que deberíamos haber hecho, para entender la filosofía que hay detrás de esta sección. Pero ya sabéis que estamos en Nadie al Volante y esto es un caos maravilloso que nos lleva por donde nos lleva. O tal vez no, y sea justo ahora cuando teníamos que hacerlo. Volver a empezar. Replantearnos cómo actúa el poder en la historia y cómo lo que se cuenta es tan importante como cómo se cuenta; y mucho más importante todavía, qué es lo que se omite en esa narrativa histórica.
Para ello vamos a centrarnos en el magnífico libro de Michel-Rolph Trouillot: “Silenciando el Pasado. El poder y la producción de la historia”. Un texto dónde el autor haitiano nos invita a reflexionar sobre como se escribe la historia y bajo que herramientas del poder se genera una narrativa histórica conveniente para un uso ideológico concreto. El mismo nos dice: “La Historia es fruto del poder. La mayor característica del poder puede ser su invisibilidad; el mayor reto, mostrar sus raíces.”
Y eso es lo que vamos a tratar de hacer hoy en Los Olvidados, mostrar las raíces del poder, con la ayuda de todos vosotros y con la guía de este valiente y brillante intelectual, mentor o antecesor de otros valientes historiadores de los que aquí hemos hablado como Howard Zinn, que nos ayudan a llegar a algo más parecido a la verdad que esta cortina de humo entre la que parece que nos disolvemos.
Teniendo en cuenta que uno de los grandes silencios de la Historiografía mundial sea la Revolución haitiana por parte de los esclavos, y la condición de haitiano de Trouillot, país del que tuvo que salir por la dictadura de Duvallier, gran parte de los argumentos que vamos a exponer van a girar en torno a esta Revolución silenciada.
Cómo un ejemplo de tantos silencios en tantas partes del mundo donde se prescinde de la versión de actores involucrados en la historia, que suele coincidir con que son los más desfavorecidos y los que menos recursos y poder tienen. Por eso hablaremos de muchos otros ejemplos.
Así que hoy en Radio Nadie al Volante vamos a desenterrad esos silencios y esas voces apagadas en la noche de los tiempos, para traerlos a la luz y para reflexionar sobre los discursos históricos establecidos. Hablamos de los silencios en la Historia.
Hoy vamos a hablar de poesía. De poesía inscrita con sangre en la piedra. De poesía que proviene de un alma sensible que decide inmolarse en la búsqueda de una verdad profunda que anida en el otro lado, en ese que no podemos ver, que podemos sentir, pero al que nos aterra acercarnos por ese miedo a lo desconocido al que se refería Hamlet en su famoso monólogo de ser o no ser.
Hoy hablamos de una poeta que se sintió escindida del mundo desde muy joven y que decidió instalarse, hasta sus últimas consecuencias, en la tradición del malditismo de algunos poetas franceses, que entendían que el poeta tenía que vivir por su poesía, y por tanto la vida tenía que ser como una obra de arte o como un rito sacrificial, donde el artista se convierte en la víctima propiciatoria en virtud de unos versos que transformen a sus semejantes.
Hoy comenzamos una nueva temporada de Radio Nadie al Volante con nuevas incorporaciones al equipo y con ilusiones renovadas para seguir indagando en las materias que aquí nos apasionan, para que, todos juntos, continuemos aprendiendo y escribiendo nuevos capítulos en el libro de este programa.
Hoy presentamos a la poeta y psicóloga clínica, Alba Irene González, que se une a nuestra familia, para ayudarnos a desentrañar la peripecia vital y la obra de las poetas y de los escritores que vamos a ir tratando esta temporada. Además, de que, gracias a sus conocimientos en psicología, cuidará de la mayoría de los tripulantes de este barco sin timón que es el equipo que conformamos este programa.
Hoy nos sumergimos en la vida y la obra de una mujer, que como ella misma decía, no quería ir nada más que hasta al fondo, donde el deseo de morir era el rey, pero que, a su vez, ese deseo, convivía simultáneamente con una pasión por el aprendizaje, la lectura, el amor, el sexo y el desafío de todo lo convencional, que acabó transformando la poesía en castellano de la segunda mitad del siglo XX. Hablamos de Alejandra Pizarnik.





