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Vosotros eráis muy jóvenes, pero hubo un dían en que Cisco Systems valía más que cualquier otra empresa del planeta. Sus routers conectaban internet, y Wall Street estaba convencida de que la demanda de infraestructura de red sería infinita. El CEO, John Chambers, firmó contratos de suministro por miles de millones anticipando un crecimiento del 50% anual. Los analistas aplaudían. Los inversores se peleaban por entrar.
Dieciocho meses después, Cisco tuvo que provisionar 2.200 millones de dólares en inventario que nadie quería. La acción cayó un 86%. No porque la tecnología fuera mala (plot twist Internet acabó cambiando el mundo), sino porque la velocidad a la que se comprometió el capital no coincidió con la velocidad a la que llegó la demanda.
Aquí está lo que nadie cuenta de esa historia: el problema nunca fue la visión. Fue el timing del compromiso.
Chambers no estaba equivocado sobre el futuro. Estaba equivocado sobre el calendario. Y la diferencia entre tener razón sobre el qué y equivocarse sobre el cuándo ha destruido más fortunas que cualquier crisis financiera.
Lo fascinante es que esta distinción se repite cíclicamente, casi con precisión matemática. Cada generación tecnológica produce su propia versión del mismo error: confundir la inevitabilidad de una revolución con la inmediatez de sus retornos. Ocurrió con los ferrocarriles en 1840, con la radio en 1920, con los semiconductores en los 70, con internet en 2000.
Y está ocurriendo ahora mismo.
Esta semana hemos visto algo que no se veía desde aquellos días de Cisco: una empresa que bate récords históricos de ingresos y beneficios y aun así cae en bolsa. Otra que despide al 40% de su plantilla y sube un 22%. Un presidente que declara la guerra a una startup de IA. Un mercado de crédito que no quiere financiar ni a los que la inteligencia artificial amenaza ni a los que la construyen.
Y un inversor legendario que acaba de trazar, en público, exactamente la misma comparación con Cisco que os acabo de contar.
¿Tiene razón esta vez? ¿O es la versión de 2026 del que gritó "burbuja" en 1997, tres años antes de que realmente estallara, tiempo suficiente para que los que le hicieron caso se arruinaran por llegar demasiado pronto?
Todo eso lo diseccionamos en el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D. Media hora. Sin rodeos. Con nombres y cifras.
En este nuevo episodio, nos reunimos con Fernando González, psicólogo y autor de libros que son realmente interesantes.
Nos interesaba especialmente profundizar en los sesgos que tenemos como personas (e inversores), porqué en muchos CEOs de las empresas cotizadas conviven rasgos de la Tríada Oscura , propia de los piscópatas, y de si es posible ir modelando la mente y cambiarla para hacernos mejores inversores.
Fernando es psicólogo con habilitación sanitaria y formación jurídico-forense, que ha centrado su trabajo en el estudio de la conducta humana. En una primera fase, seleccionando y formando a personal de alta cualificación para la Secretaría de Seguridad del Ministerio del Interior. Esto le permite comenzar a trabajar en profundidad los procesos que están detrás de la respuesta que damos en diferentes circunstancias. En el año 2010 comienza a realizar trabajos de consultoría y asesoramiento de situaciones de interacción compleja, como actividad privada, creando para ello FGD (Formación Gestión y Desarrollo) y trabajando con entidades públicas y privadas. Todo ello le permite comenzar a tener una visión bio-psico-social de los procesos de la respuesta humana, esta visión la desarrolla en un sistema al que denomina NeuroNegociación™, marca que patenta en la OEPM (Oficina Española de Marcas y Patentes) y cuyo principio es “no negocies con las personas, negocia con el cerebro de las personas” ya que es quien toma realmente las decisiones. Comienza a ver que este sistema puede utilizarse también para el desarrollo y crecimiento personal, mejorando el rendimiento de las personas. Para ello, realiza estudios de terapia de conducta humana centrados en infanto-juvenil (un año) y Adulto y familia (dos años) en el gabinete de psicología Luria de Madrid, y allí se enfoca en entender cómo trabaja y funciona un centro de psicología.
Une los principios de NeuroNegociación™ a los parámetros aprendidos durante estos tres años en Luria, y patenta un producto enfocado en los procesos bio-psico-sociales que están detrás del desarrollo y crecimiento personal, procesos que ayudan a una mejora eficiente del rendimiento personal, al que denomina NeuroCoaching™ y patenta en OEPM.
En octubre de 2017 abre Centro Mindset, centro de psicología, que trabaja desde unos conocimientos científico-técnicos con el objetivo de resolver problemas y cubrir necesidades de sus clientes. Desde donde desarrolla su labor como terapeuta, asesor, consultor y docente en matera de conducta humana.
Para dar una mayor eficiencia a Mindset, a finales de 2020 Mindset se convierte en Grupo Mindset, con un centro de acompañamiento psicológico y mental y una consultora estratégica integral en conducta humana, desde donde se trabaja Ingeniería de Conducta™, metodología patentada en OEPM y que se centra en el trabajo de generar influencia en la conducta humana.
En la actualidad Grupo Mindset, cuenta con clientes en tres continentes, sus principales clientes son ejecutivos/as de entidades privadas y deportistas.
Este episodio cuenta con la colaboración de FIAT:
https://shorturl.at/2Rcai
En 1999, Lucent Technologies era la empresa más admirada de América.
Nacida de las entrañas de AT&T, heredera de los legendarios Bell Labs, donde inventaron el transistor, Lucent fabricaba los equipos de telecomunicaciones que estaban cableando el mundo para la revolución de internet. Su acción no paraba de subir. Llegó a cotizar a 84 dólares. Wall Street la adoraba y todo el mundo quería sus productos.
Había un pequeño problema: sus clientes no tenían dinero para comprarlos.
Así que Lucent hizo algo muy creativo. Empezó a prestar dinero a sus propios clientes para que le compraran equipos. Los clientes pedían un crédito, Lucent lo avalaba, y con ese dinero prestado compraban routers y centrales a la propia Lucent. La empresa registraba esas ventas como ingresos reales, los analistas aplaudían el "crecimiento", y la acción seguía subiendo.
Durante un tiempo, parecía genial. Todos ganaban. Los clientes tenían equipos. Lucent tenía ingresos. Los inversores tenían plusvalías.
Hasta que dejó de funcionar.
Cuando los clientes empezaron a quebrar, pues muchos eran startups sin modelo de negocio sostenible, Lucent se quedó con los préstamos impagados y con equipos devueltos que nadie quería. La empresa tuvo que reconocer 8.700 millones de dólares en pérdidas. La acción cayó de 84 dólares a 55 centavos. Cientos de miles de personas perdieron sus ahorros. La compañía nunca se recuperó.
La lección fue tan dolorosa que durante dos décadas, "vendor financing" se convirtió en una de las expresiones más temidas de Wall Street. Una señal de alarma. Una línea que no debía cruzarse.
Veintiséis años después, esta semana, una gran empresa tecnológica ha cruzado exactamente esa línea.
No es la única. Hay al menos tres compañías del sector más caliente del mercado haciendo variaciones de lo mismo. Y lo más inquietante es que los números involucrados hacen que Lucent parezca un juego de niños.
Esta es solo una de las historias que analizamos en el episodio de esta semana de Actualidad Semanal +D. También explicamos por qué una empresa que llevaba más de una década siendo la más grande del mundo por ingresos acaba de perder ese título por primera vez; qué está pasando con un rincón del mercado financiero que prometía rentabilidades seguras y liquidez diaria y ahora tiene a los inversores atrapados sin poder sacar su dinero; y por qué un tribunal acaba de tumbar la política comercial de un presidente, y a ese presidente le ha dado exactamente igual.
Todo conectado. Todo explicado. Con las cifras, los nombres y la ironía que merecen.
Nuevo episodio disponible, en las mejores plataformas de podcasts o directamente, en comentarios.
En 1999, un gestor de fondos llamado Bill Miller llevaba ocho años consecutivos batiendo al S&P 500. Ningún profesional de la inversión lo había logrado antes y ninguno lo ha logrado después.
Y aquel año, el noveno, Bill Miller estuvo a punto de perder la racha. En octubre llevaba un rendimiento espantoso. Sus clientes estaban furiosos. Los periódicos financieros empezaban a escribir obituarios de su carrera. Algunos inversores retiraron su dinero. El consenso era claro: Miller había perdido el toque.
¿Qué hizo Miller? Compró más de lo mismo. Duplicó sus posiciones en las empresas que todo el mundo estaba vendiendo. Terminó el año batiendo al índice por decimoquinto año consecutivo. Y cuando le preguntaron cómo había sobrevivido a aquellos meses horribles, dijo algo que llevo años sin poder quitarme de la cabeza:
"La mayor ventaja que puede tener un inversor no es la inteligencia, ni la información, ni los contactos. Es el temperamento para sentarse quieto cuando todo el mundo a tu alrededor está perdiendo la cabeza."
Pienso mucho en esa frase esta semana.
Porque esta semana los mercados han hecho algo que no habíamos visto en más de veinte años. Algo que, en circunstancias normales, significaría que estamos al borde de un desplome brutal. Pero no estamos en circunstancias normales. Estamos en un mercado donde las reglas que funcionaron durante décadas se están reescribiendo en tiempo real, y donde la diferencia entre una oportunidad generacional y una trampa mortal puede ser un solo dato, una sola semana, una sola decisión de un consejero delegado al que nadie prestó atención.
En el episodio de hoy de Actualidad Semanal +D contamos qué es exactamente lo que ha pasado, por qué debería importarte aunque no tengas una sola acción en cartera, y qué empresas concretas están en el centro de una rotación de dinero que ya está cambiando quién gana y quién pierde en esta economía.
No voy a adelantar las conclusiones. Solo diré que hay un paralelismo histórico tan preciso, tan inquietantemente exacto entre lo que ocurrió hace veinte años y lo que está ocurriendo ahora mismo, que cuando lo escuches vas a querer comprobar las fechas dos veces.
El episodio está disponible ahora. Enlace en el primer comentario, o mejor si te suscribes lo encontrarás siempre en tu plataforma de elección
Y si Miller tenía razón, si la mayor ventaja es el temperamento entonces quizá lo más inteligente que puedes hacer hoy no es actuar, sino escuchar primero.
En 1999, un matemático llamado David Li publicó una fórmula de doce páginas que prometía eliminar el riesgo de los mercados financieros.
La llamó "función de cópula gaussiana". Wall Street la adoptó como quien encuentra el Santo Grial. Con ella, los bancos podían empaquetar miles de hipotecas en un solo producto y calcular, con precisión aparentemente científica, la probabilidad de que fallaran al mismo tiempo.
La respuesta que daba la fórmula era reconfortante: casi cero.
Durante una década, esa ecuación justificó billones de dólares en apuestas. Los banqueros dormían tranquilos. Las agencias de calificación repartían triples A como caramelos. Y David Li, el creador, fue portada de revistas y candidato al Nobel.
Hasta que llegó 2008.
Resulta que la fórmula tenía un pequeño problema: asumía que el pasado predice el futuro. Que si las hipotecas de Florida y las de Nevada nunca habían fallado a la vez, nunca lo harían. Era como mirar mil días de un pavo bien alimentado y concluir que el granjero le tiene cariño.
El día mil uno era Acción de Gracias.
Cuando el mercado inmobiliario se giró, todas las hipotecas fallaron juntas. La correlación que la fórmula daba por imposible resultó ser inevitable. Y el sistema financiero mundial estuvo a horas de colapsar.
Li, años después, se defendió: "La fórmula funcionaba perfectamente. El problema es que la gente no entendía sus limitaciones".
Es la frase más Wall Street de la historia.
¿Por qué cuento esto ahora?
Porque esta semana ha pasado algo que me ha recordado a David Li y su fórmula mágica. Algo que tiene que ver con promesas de precisión, con apuestas de billones, con la certeza de que esta vez es diferente.
No voy a desvelarlo aquí.
Pero si te intriga saber qué empresa ha perdido veintiséis mil millones por creer en sus propias proyecciones, qué tecnología ha provocado el mayor desplome del software empresarial en años, o por qué el dinero está huyendo hacia empresas que venden chocolate y refrescos, el episodio de esta semana de Actualidad Semanal +D lo desgrana todo.
Con datos. Con contexto. Y con alguna referencia a la política española que quizás te arranque una sonrisa.
Enlace al episodio en comentarios o directamente en tu plataforma favorita.
A veces, la mejor forma de entender el presente es recordar que el pasado está lleno de genios que estaban completamente equivocados.
La catedral que tardó 632 años en terminarse
En 1248, los arquitectos de Colonia comenzaron a construir lo que sería la catedral gótica más grande del mundo. Tenían los planos perfectos. Tenían la visión clara. Tenían el respaldo de la Iglesia y el entusiasmo de toda una ciudad.
Luego llegó la realidad.
Guerras. Plagas. Crisis financieras. Cambios de gobierno. Generaciones enteras de maestros canteros nacieron, trabajaron y murieron sin ver más que una fracción del proyecto terminado. Durante trescientos años —trescientos— la catedral permaneció a medio construir, con una grúa de madera en lo alto de la torre sur que se convirtió en parte del paisaje urbano.
Los ciudadanos de Colonia crecían viéndola. Sus hijos crecían viéndola. Los hijos de sus hijos. La grúa estaba tan integrada en la silueta de la ciudad que cuando finalmente la retiraron en 1868, la gente sintió que algo faltaba.
Aquí está lo que me fascina: en ningún momento nadie propuso abandonar el proyecto. Ni durante la Guerra de los Treinta Años, ni durante las invasiones napoleónicas, ni durante las crisis que vaciaron las arcas. Cada generación simplemente asumió que su trabajo era avanzar lo que pudiera y confiar en que otros terminarían lo que ellos no verían completado.
La catedral se terminó en 1880. Seiscientos treinta y dos años después de colocar la primera piedra.
¿Por qué os cuento esto?
Porque esta semana he observado exactamente lo contrario. He visto cómo decisiones tomadas en semanas —a veces en días— han borrado y creado fortunas que habrían asombrado a los constructores de Colonia. He visto cómo la paciencia de generaciones ha sido reemplazada por la impaciencia de trimestres. Y he visto, también, qué pasa cuando esa impaciencia se encuentra con la realidad.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D hablamos de todo esto. De empresas castigadas por hacer lo correcto demasiado despacio y premiadas por hacer lo incorrecto suficientemente rápido. De fortunas que desaparecieron antes del almuerzo. De promesas rotas que el mercado aplaudió y promesas cumplidas que el mercado ignoró.
No voy a contaros más porque prefiero que lo escuchéis.
Pero os dejo con una pregunta: si los arquitectos de Colonia hubieran tenido que presentar resultados trimestrales, ¿existiría hoy la catedral?
El episodio ya está disponible.
P.D. — La grúa de madera que coronó la torre durante tres siglos se ha conservado. Hoy está en un museo. A veces lo inacabado cuenta historias más interesantes que lo terminado.
El hombre que lleva comprandoi el mismo chuletón desde 2020
Parker Lewis lleva cinco años comprando exactamente el mismo corte de carne, en la misma carnicería, cada semana, y no porque sea un excéntrico con demasiado tiempo libre ni porque haya desarrollado una extraña obsesión gastronómica, sino porque descubrió que la mejor forma de medir la inflación real no está en los informes del banco central ni en las estadísticas gubernamentales, sino en el precio de un buen ribeye.
Mientras los economistas debaten sobre metodologías de cálculo y los políticos nos aseguran que la inflación está bajo control, Lewis simplemente anota lo que paga cada semana por su trozo de carne, y la conclusión a la que ha llegado después de sesenta meses de riguroso seguimiento carnicero es lo suficientemente inquietante como para que merezca la pena preguntarse si no deberíamos todos empezar a prestar más atención a nuestra cesta de la compra que a los titulares económicos.
Pero lo verdaderamente fascinante de esta historia no es el número que ha calculado, que ya os adelanto que difiere bastante de las cifras oficiales, sino lo que ese simple experimento con un chuletón revela sobre el abismo que separa la economía que nos cuentan de la economía que vivimos cada vez que pasamos por caja.
Esta semana, mientras el mundo entero miraba hacia Davos y un presidente amenazaba con comprar una isla a base de aranceles en lo que ya se conoce en los mercados con un acrónimo bastante descriptivo, los inversores han asistido a una de esas semanas en las que parece que alguien ha mezclado las páginas de un manual de economía con las de una novela de espías, y en medio de todo ese ruido, los mercados nos han dejado señales que merece la pena descifrar: desde un metal que lleva cinco mil años siendo valioso y que ha decidido recordarnos por qué, hasta una empresa de streaming que ha llegado a la conclusión de que si no puedes vencer a Batman lo mejor es comprarlo, pasando por una generación entera que acaba de descubrir que llega peligrosamente tarde a su propia jubilación.
El ribeye de Parker Lewis no miente, y los mercados tampoco si sabes leerlos.
Nuevo episodio de Actualidad Semanal +D disponible en las mejores plataformas de podcasts (o en el primer comentario)
En 1999, una analista de Morgan Stanley llamada Mary Meeker publicó un informe de cuatrocientas páginas sobre Internet. Wall Street lo devoró como si fuera el evangelio. Las valoraciones de las puntocom se dispararon hasta niveles que desafiaban cualquier métrica conocida. Meeker fue coronada como la "Reina de la Red". Dos años después, el Nasdaq había perdido el setenta y ocho por ciento de su valor y aquellas cuatrocientas páginas servían principalmente para calzar mesas tambaleantes.
Pero aquí viene lo interesante: Meeker no estaba equivocada. Simplemente acertó demasido pronto.
Todo lo que predijo sobre Internet acabó cumpliéndose. El comercio electrónico transformó el retail. La publicidad digital pulverizó a los medios tradicionales. Las redes sociales reorganizaron la comunicación humana. Amazon, que cotizaba a seis dólares en el punto más bajo del colapso, hoy supera los doscientos. El problema nunca fue la tesis. El problema fue el timing y, sobre todo, los vehículos elegidos para apostar por ella.
Esta semana, mientras preparaba el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D, no podía dejar de pensar en Mary Meeker. Porque estamos viviendo un momento extrañamente similar, con una diferencia crucial que cambia todo el tablero de juego.
Hay un sector que está siendo masacrado en bolsa mientras el mercado general sube. Es una divergencia que solo ha ocurrido veintiocho veces desde 2001, y tres de esas veintiocho han sido en los últimos tres días. Hay un metal precioso que los minoristas de Reddit adoran pero del que los profesionales están huyendo como de un edificio en llamas. Hay una racha en un índice que no veíamos desde 2008. Y hay una investigación criminal sin precedentes que podría redefinir cómo funciona la política monetaria en la mayor economía del mundo.
No voy a contarte aquí quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores. No voy a revelarte qué sectores están siendo devorados ni cuáles están festejando sobre sus tumbas. Eso sería hacerte un flaco favor, porque los detalles importan y los matices son los que separan las buenas decisiones de inversión de las catastróficas.
Lo que sí te diré es esto: Mary Meeker cometió un error que muchos están repitiendo ahora mismo. No fue creer en la transformación tecnológica. Fue no distinguir entre los que construyen los cimientos y los que simplemente alquilan espacio en ellos.
En el episodio de esta semana desentraño exactamente eso. Con nombres. Con números. Con las citas textuales de los analistas que están moviendo miles de millones basándose en una tesis que, si resulta correcta, dejará el crash de las puntocom como un mero ensayo general.
El futuro no es lo que era. Y algunos ya lo saben.
Un nuevo podcast de los tres para iniciar 2026, haciendo un repaso de lo que ha dado de si el año y respondiendo a las preguntas de la comunidad +D.
Múltiples temas abordados, en una conversación sencilla sobre la inversión, los mercados e incluso los sociópatas con los que podemos encontrarnos en el día a día.
En 1962, un estudiante de Yale llamado Fred Smith presentó un trabajo de fin de curso con una idea aparentemente absurda: crear una empresa de mensajería que recogiera todos los paquetes en un único punto central y los redistribuyera desde allí, aunque eso significara que un envío de Memphis a Little Rock viajara primero a Tennessee. Su profesor le puso un notable bajo. "El concepto es interesante pero no es factible", escribió en el margen.
Doce años después, Fred Smith fundó FedEx.
Lo que el profesor no entendió —y lo que la mayoría de expertos tampoco vio— es que a veces la ruta más larga es la más eficiente. Que lo que parece una locura desde la lógica convencional puede ser genialidad desde una perspectiva diferente. Que el conocimiento experto, cuando se osifica, se convierte en el mayor obstáculo para ver lo que viene.
Esta semana, mientras el mundo se distraía con los titulares obvios, ocurrieron cosas en los mercados que la mayoría pasó por alto. Movimientos que parecen contradictorios hasta que cambias el ángulo. Empresas que subieron cuando "deberían" haber bajado. Sectores enteros revalorizándose por razones que nadie mencionó en las noticias de las ocho. Conexiones invisibles entre eventos aparentemente inconexos.
Un expresidente latinoamericano fotografiado con ropa deportiva provocó más movimiento bursátil que muchos informes de resultados trimestrales. Una propuesta presupuestaria hizo caer acciones el día antes de hacerlas subir. Y hay un rumor circulando sobre un tesoro digital escondido que, de ser cierto, cambiaría las matemáticas de todo un sector.
El nuevo episodio de Actualidad Semanal +D ya está disponible.
No te vamos a contar qué pasó. Te vamos a contar qué significa.
Porque como descubrió aquel profesor de Yale, a veces los que creen saberlo todo son los últimos en enterarse de lo que realmente importa.
El hombre que convirtió el universo en unos y ceros
En mil novecientos cuarenta y ocho, un ingeniero de Bell Labs llamado Claude Shannon publicó un paper de sesenta páginas que casi nadie leyó. Se titulaba "Una teoría matemática de la comunicación" y contenía una idea tan abstracta que sus propios colegas la consideraron un ejercicio intelectual sin aplicación práctica.
Shannon había descubierto que toda la información del universo, desde una sinfonía de Beethoven hasta la receta de la paella de tu abuela, podía reducirse a una secuencia de unos y ceros. Bits, los llamó.
Sus jefes en Bell Labs le preguntaron para qué servía aquello. Shannon se encogió de hombros. No tenía ni idea.
Lo que Shannon no podía imaginar es que setenta y siete años después, la humanidad generaría tantos bits que almacenarlos se convertiría en uno de los negocios más rentables del planeta. Mientras todo el mundo en dos mil veinticinco miraba hipnotizado a los fabricantes de chips y a los creadores de chatbots, las empresas que simplemente guardan todos esos unos y ceros multiplicaban su valor por seis en doce meses.
Nadie las tenía en el radar. Nadie hablaba de ellas en las cenas. Nadie las consideraba glamurosas.
Y ahí está precisamente la lección: las ideas más rentables suelen esconderse en los lugares más aburridos, en los eslabones de la cadena que todo el mundo da por sentados.
Pero eso no es ni siquiera lo más sorprendente de lo que ocurrió el año pasado.
Lo más sorprendente es quién vio venir todo esto. No fueron los gestores de fondos con sus algoritmos ni los analistas de Goldman Sachs con sus modelos predictivos.
Fueron otros. Y llevan tres años consecutivos batiendo a los profesionales.
Su historia cambia por completo lo que creíamos saber sobre quién gana realmente en los mercados.
Esta semana en Actualidad Semanal +D lo contamos todo.
Disponible en tu plataforma de podcasts favorita, o en el primer comentario.
En esta sesión hablamos más de atención y contenidos digitales on Fabienne Fourquet.
Fabienne es cofundadora y CEO de 2btube, consultora digital ara creadores de contenido, marcas y plataformas. No sólo ha vivido la transición de los medios tradicionales a las últimas tendencias, si no que ha creado una empresa de éxito cuyos contenidos (propios y representados) suman miles de millones de visitas mensuales. Fabienne ha vivido en varios países y también es madre.
Más sobre Fabienne en sus redes
https://www.instagram.com/fabiennef/
Y más sobre el equipo de 2btube en https://2btube.com/equipo/
Un agradecimiento especial a Franccesca Tremolada, jefa de producción, por ayudarnos a planear todo, y a Roberto de Baltasar, realizador, editor y jefe técnico que se hizo cargo de la grabación para que podamos tener vídeo. Además es bajista de la banda Fuet! y tiene proyectos muy chulos en su web https://www.robertodebaltasar.com/
Recursos:
Vídeos:
Spot Comisión Europea por el cargador único
https://youtu.be/jIyo29pjgDI?si=SrNV8-CVhlfjsiy0
Jaime Altozano - Análisis Banda sonora de El señor de los anillos (Comunidad)
https://www.youtube.com/watch?v=y5LLHZf9ebU
Ter - una nueva unidad de medida (por qué Kim Kardashian está relacionada on la arquitectura)
https://www.youtube.com/watch?v=thPGBuVRpPg
Libros:
The siren´s call - Chris Hayes
https://www.amazon.com/Sirens-Call-Attention-Endangered-Resource/dp/0593653114?tag=masdivi-21
(En Castellano) El canto de las sirenas - Chris Hayes
https://www.amazon.com/-/es/dp/B0G8QHZJDJ?tag=masdivi-21
Comerciantes de atención - Tim Wu
https://www.amazon.com/-/es/Tim-Wu-ebook/dp/B086DNM7QS?tag=masdivi-21
La paradoja de la elección - Barry Schwartz
https://www.amazon.com/Barry-Schwartz-ebook/dp/B000TDGGVU?tag=masdivi-21
Decoded - Phil Barden
https://www.amazon.com/-/es/Phil-Barden-ebook/dp/B0BFD29L1X?tag=masdivi-21
Movimiento white mirror
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El hombre que ganó mil millones apostando contra la Navidad
En diciembre de 1999, mientras el mundo entero celebraba la llegada del nuevo milenio con champán y fuegos artificiales, un gestor de fondos llamado Julian Robertson tomó una decisión que sus colegas consideraron suicida: vendió todas sus posiciones en tecnológicas.
Sus inversores le abandonaron en masa. La prensa financiera le llamó dinosaurio. Un analista de Goldman Sachs dijo, literalmente, que "Robertson ha perdido el contacto con la realidad".
Seis meses después, el Nasdaq se desplomó un 78%. Robertson había tenido razón. Pero aquí viene lo fascinante: cerró su fondo de todos modos. No porque hubiera perdido dinero, pues, de hecho, su tesis era correcta, sino porque sus inversores le habían abandonado antes de que pudiera demostrarla.
Tener razón demasiado pronto, descubrió Robertson, es indistinguible de estar equivocado.
Esta semana, mientras preparaba el último episodio del año de Actualidad Semanal +D, me encontré pensando en Robertson. Porque hay un indicador que acaba de entrar en territorio que históricamente precede a caídas del mercado. Y hay una empresa que lleva veinte años siendo criticada por una decisión que ahora podría convertirla en la gran ganadora de una crisis geopolítica.
El problema es que nadie sabe si "demasiado pronto" significa semanas, meses o años.
En el episodio de esta semana hablo de todo esto: de por qué el exceso de optimismo navideño suele acabar en lágrimas, de una petrolera que apostó contra el consenso y ahora se frota las manos, de cómo un grupo de inversores sin MBA está dictando los movimientos del mercado, y de por qué el dato de PIB que acaban de publicar podría estar contándonos una historia muy diferente a la que parece.
También hablo de oro, de plata, de una pastilla que podría cambiar la industria farmacéutica, y de por qué el CEO de una de las mayores tecnológicas del mundo ha decidido que la mejor forma de ganar la carrera de la IA es... microgestionar personalmente a sus ingenieros en un chat de Teams.
Robertson cerró su fondo en marzo de 2000, justo antes de que el mercado le diera la razón. Murió en 2022 como leyenda de la inversión, pero siempre se preguntó qué habría pasado si hubiera aguantado unos meses más.
A veces, el momento lo es todo.
Feliz Año para todos. El episodio está en el enlace de la bio.
El hombre que perdió 400.000 millones de dólares en una semana y los recuperó en 48 horas
En septiembre de 2008, un ejecutivo de Lehman Brothers salió de su oficina en el número 745 de la Séptima Avenida de Nueva York por última vez. Llevaba una caja de cartón con sus pertenencias. Una foto familiar, una taza con el logo de la empresa, un diploma enmarcado de Wharton. Detrás de él, un banco de 158 años de historia se desvanecía en la nada.
Lo que ese ejecutivo no sabía —lo que nadie podía saber entonces— es que diecisiete años después, en diciembre de 2025, otro gigante tecnológico perdería exactamente la misma cantidad de capitalización bursátil. Cuatrocientos mil millones de dólares evaporados en cuestión de días.
La diferencia es que esta vez la historia no termina con una caja de cartón.
Termina con TikTok.
Hay una vieja máxima en Wall Street que dice que los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente. Es una frase que se atribuye a Keynes, aunque probablemente la dijo otro, porque en finanzas las mejores citas siempre se atribuyen a quien no las pronunció.
Pero hay otra verdad menos citada y más incómoda: los mercados también pueden cambiar de opinión más rápido de lo que tú puedes cambiar de posición. Y cuando lo hacen, no avisan. No mandan un correo electrónico. No publican un comunicado de prensa.
Simplemente ocurre.
Esta semana hemos sido testigos de algo que desafía toda lógica aparente. Una empresa que parecía destinada a protagonizar el próximo caso de estudio sobre hybris corporativa se convirtió, en menos de dos días, en la historia de redención del trimestre. Un fabricante de chips de memoria —posiblemente el negocio menos glamuroso de toda la cadena tecnológica— publicó unos resultados que Morgan Stanley calificó como los segundos más impresionantes en la historia de los semiconductores estadounidenses. Y una compañía de coches eléctricos alcanzó máximos históricos el mismo día que un juez dictaminó que su marketing era fraudulento.
Si intentaras escribir esto como ficción, tu editor te lo devolvería por inverosímil.
Pero quizás lo más fascinante de esta semana no fueron los titulares que todos vieron, sino las conexiones que casi nadie percibió.
Porque resulta que hay un hilo invisible que conecta a un fabricante de aspiradoras robóticas que se declaró en bancarrota, con constructores de viviendas que están bajando precios desesperadamente, con una marca deportiva que lleva un año tropezando con la misma piedra.
Ese hilo tiene un nombre, aunque todavía no lo hemos pronunciado.
Y cuando lo entiendas —cuando veas cómo todas estas piezas aparentemente inconexas encajan en un patrón coherente—, probablemente cambies tu forma de pensar sobre lo que está ocurriendo realmente en los mercados.
Charlie Munger solía decir que el mundo no está dividido en personas inteligentes y personas estúpidas. Está dividido en personas que entienden los incentivos y personas que no.
Esta semana, los incentivos hablaron muy alto. Tan alto que algunos los escucharon y otros los confundieron con ruido de fondo.
La pregunta es: ¿en qué grupo estás tú?
Todo esto y mucho más en el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D.
Notas del episodio
Reflexión sobre la nueva economía impulsada por la inteligencia artificial, a partir de ideas que el economista Javier Díaz-Giménez (IESE) ya anticipaba en 2017: una transformación profunda del trabajo, la productividad y el valor económico.
Se aborda también la visión de un mundo de abundancia, donde el coste de producir bienes y servicios tiende a cero y el dinero pierde progresivamente relevancia, como han señalado expertos en IA y líderes tecnológicos.
Por último, se destaca el desajuste entre la educación actual y el entorno al que se enfrentarán los jóvenes, que afrontar un mundo totalmente nuevo con una educación que utiliza las mismas herramientas del pasado.
Referencias:
Javier Díaz-Giménez (2017): https://www.youtube.com/watch?v=JpohUS-A3u8
Kai-Fu Lee – IA y educación: https://youtu.be/18QBF0LifbY
Elon Musk y Jensen Huang – Abundancia, dinero y el fin de la pobreza: https://youtube.com/shorts/AZ_ULkm9bXk
El día que Larry Ellison perdió 25.000 millones de dólares antes del desayuno
En 1977, un programador sin título universitario leyó un oscuro paper de IBM sobre bases de datos relacionales. Los expertos decían que era teóricamente interesante pero comercialmente inviable.
Cuarenta y ocho años después, la empresa que fundó con 2.000 dólares prestados vale más que el PIB de Argentina.
Pero esta semana, algo cambió.
Hay un patrón que se repite en los mercados, tan predecible como las estaciones pero igualmente ignorado cada vez que aparece.
En 1999, Cisco valía más que cualquier empresa del planeta. "Los picos y las palas de la fiebre del oro digital", decían. Imposible perder.
Veintiséis años después, la acción acaba de recuperar aquel máximo. Toda una carrera profesional esperando a quedarse igual.
¿Por qué os cuento esto?
Porque esta semana el mercado empezó a hacer preguntas que llevaba meses sin hacer. No hubo crash. No hubo pánico. Algo más sutil: un cambio en el aire.
En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D hablamos de lo que significa ese cambio.
De por qué un metal que usaban los romanos vale ahora más que el combustible que mueve el mundo.
De una guerra corporativa con yernos presidenciales y fondos soberanos del Golfo.
Y de lo que pasó con aquellos 25.000 millones.
El hombre que lloró por vender sus acciones
En diciembre de 2025, uno de los inversores más poderosos del planeta confesó algo que ningún manual de finanzas te enseña: que había llorado mientras vendía.
No era un novato asustado. Era Masayoshi Son, el fundador de SoftBank, un hombre que ha ganado y perdido más dinero que el PIB de muchos países pequeños. Un visionario que apostó por Alibaba cuando nadie sabía qué era Alibaba, y que ahora controla un imperio tecnológico que mueve billones.
Y sin embargo, ahí estaba, en un escenario en Tokio, admitiendo públicamente que las lágrimas le corrían por la cara mientras firmaba la orden de venta.
¿Por qué?
Porque a veces, en los mercados y en la vida, las decisiones correctas son las que más duelen. Porque el coste de oportunidad no es solo un concepto académico: es ese nudo en el estómago cuando sabes que estás renunciando a algo que amas para perseguir algo que necesitas.
Lo fascinante no es que llorara. Lo fascinante es por qué tuvo que hacerlo, qué estaba comprando con ese dinero, y qué nos dice eso sobre el momento exacto que estamos viviendo en los mercados.
Esta semana, en el podcast, exploramos esta historia y muchas otras que definen el presente —y probablemente el futuro— de tu dinero.
Hay fusiones que parecen sacadas de una novela de ciencia ficción. Hay empresas que valían cero hace tres años y ahora mueven mercados enteros. Hay una guerra silenciosa por el control del silicio que decidirá quién domina la próxima década. Y hay, creedme, una historia sobre cartas de Pokémon que ilustra algo profundo sobre la naturaleza humana y los precios.
No voy a contar más aquí.
Solo diré esto: Son lloró porque entendió algo que la mayoría de inversores tarda décadas en comprender. Y cuando lo escuches, probablemente tú también lo entiendas.
El episodio ya está disponible. Dale al play.
Actualidad Semanal +D — Donde las finanzas se cuentan como historias, porque eso es lo que son.
En esta sesión hablamos más de visión multidisciplinar y generalismo con Guillermo de Haro.
Guillermo es Vicedecano de Programas de Posgrado en IE University. Escuela de Ciencia y Tecnología, pero también tiene una exitosa carrera empresarial y de gestión.
Es socio de la revista cultural JotDown; Autor de varios libros que abarcan desde el estoicismo a las lecciones empresariales de la familia Corleone, ha trabajado en la industria del entretenimiento a través de Technicolor; ha sido emprendedor; y es padre.
https://www.ie.edu/es/universidad/acerca-de/claustro/guillermo-de-haro/
Libros y publicaciones:
Corleone Business School
https://www.amazon.es/Corleone-Business-School-Guillermo-Haro/dp/8494093908?tag=masdivi-21
El pequeño libro de la filosofía estoica - con Javier Recuenco
https://www.amazon.es/El-peque%C3%B1o-libro-filosof%C3%ADa-estoica/dp/8413441684?tag=masdivi-21
Ligonomics "Cervezas, macarrones y otros secretos económicos del amor"
https://www.jotdown.es/store/#!/Ligonomics-%C2%ABCervezas-macarrones-y-otros-secretos-econ%C3%B3micos-del-amor%C2%BB/p/65753421/category=2470184
El espectador económico - con Laura Blanco
https://www.amazon.es/EL-ESPECTADOR-ECON%C3%93MICO-GUILLERMO-HARO/dp/8416881987?tag=masdivi-21
El poder de las redes sociales para pymes y startups - con Loreto Gómez
https://www.amazon.es/Poder-Redes-Sociales-Pymes-Startups/dp/8418261943?tag=masdivi-21
Millennials, la generación emprendedora
https://publiadmin.fundaciontelefonica.com/media/publicaciones/588/Millennials_lageneracionemprendedora.pdf
Recursos:
Vídeos:
Sketch saturday night live - Washington´s Dream
https://www.youtube.com/watch?v=JYqfVE-fykk
Juego de tronos sobre el poder
https://www.youtube.com/watch?v=PxWq1iuCmng
Informes:
Draghi
https://equipoeuropa.org/informe-draghi-ue-competitiva/
Letta
https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/ver-mas/ultimas-publicaciones/el-informe-letta-un-conjunto-de-recetas-para-dinamizar-la-economia-europea.html
Artículos:
¿Es posible mejorar nuestra memoria con el tiempo?
https://www.xataka.com/medicina-y-salud/es-posible-mejorar-nuestra-memoria-con-el-tiempo
¿Cuánta información puede llegar a almacenar nuestro cerebro?
https://www.xataka.com/medicina-y-salud/cuanta-informacion-puede-llegar-a-almacenar-nuestro-cerebro-1
JotDown - Trecet
https://www.jotdown.es/2011/10/ramon-trecet-un-periodista-vale-hoy-su-numero-de-followers/
JotDown - God Terms
https://www.jotdown.es/2019/11/god-terms/
Libros:
Amplitud - David Epstein
https://www.amazon.es/Amplitud-Range-generalistas-triunfan-especializado/dp/8418308168?tag=masdivi-21
El gen deportivo - David Epstein
https://www.amazon.es/El-gen-deportivo-Indicios-ficci%C3%B3n/dp/841573204X?tag=masdivi-21
Outliers - Malcolm Gladwell
https://www.amazon.es/Fuera-serie-personas-tienen-%C3%A9xito/dp/8466342435?tag=masdivi-21
Código Fuente - Bill Gates
https://www.amazon.es/C%C3%B3digo-fuente-inicios-Obras-diversas/dp/8401036062?tag=masdivi-21
Toni nadal
https://www.amazon.es/Todo-puede-entrenar-COLECCION-ALIENTA/dp/8416253080?tag=masdivi-21
Vacas, cerdos, guerras y brujas - Marvin Harris
https://www.amazon.es/Vacas-cerdos-guerras-brujas-Bibliotecas/dp/8420674397?tag=masdivi-21
La empresa sensual - Jesús Vega de la Falla
https://www.amazon.es/Empresa-Sensual-colaboradores-resultados-extraordinarios/dp/8416928118?tag=masdivi-21
Así funciona la justicia – Natalia Velilla
https://www.amazon.es/As%C3%AD-funciona-Justicia-Verdades-mentiras?tag=masdivi-21
El mundo de Sofía - Jostein Gaarder
https://www.amazon.es/El-mundo-Sof%C3%ADa-filosof%C3%ADa-S%C3%B3crates/dp/8419419184?tag=masdivi-21
https://www.amazon.es/mundo-Sof%C3%ADa-Volumen-filosof%C3%ADa-Descartes/dp/8419744492?tag=masdivi-21
Cuentos completos - Isaac Asimov
https://www.amazon.es/Cuentos-completos-Colecci%C3%B3n/dp/8466348395?tag=masdivi-21
https://www.amazon.es/Cuentos-completos-II-Colecci%C3%B3n/dp/8466348409?tag=masdivi-21
(Se mencionan "Profesión" y "La última pregunta")
No-cosas - Byung-Chul Han
https://www.amazon.es/No-cosas-Quiebras-del-mundo-Pensamiento/dp/8430624341?tag=masdivi-21
La sociedad del cansancio - Byung-Chul Han
https://www.amazon.es/Sociedad-del-cansancio-Pensamiento-Herder/dp/8425438543?tag=masdivi-21
Otros autores mencionados:
Guy Delisle
(Juez) Manuel Marchena
Javier Recuenco
El hombre que predijo el futuro demasiado pronto
En 1962, un profesor de matemáticas de UCLA ganó un millón de dólares apostando contra los bancos más poderosos del mundo. Cuarenta años después, la misma estrategia valdría billones en Silicon Valley.
Dejadme que lo explique.
En los años cincuenta, un joven matemático llamado Ed Thorp estaba obsesionado con una pregunta que todo el mundo consideraba absurda: ¿se puede ganar sistemáticamente en un casino? La sabiduría convencional decía que no. Los casinos llevaban siglos demostrándolo con los bolsillos vacíos de millones de jugadores.
Thorp no estaba de acuerdo. Pasó meses desarrollando un sistema de conteo de cartas para el blackjack y, cuando lo tuvo listo, hizo algo que nadie esperaba: publicó sus hallazgos en un libro. "Beat the Dealer" se convirtió en bestseller. Los casinos de Las Vegas entraron en pánico. Cambiaron las reglas. Añadieron más barajas. Contrataron matones para "disuadir" a los contadores de cartas.
Pero aquí viene lo interesante: Thorp no se quedó en Las Vegas. Miró a Wall Street y vio exactamente el mismo juego, solo que con apuestas más altas y oponentes que se creían más listos. En 1969 fundó uno de los primeros hedge funds cuantitativos de la historia. Durante casi dos décadas, generó retornos anuales del 20% sin un solo año negativo.
¿Su secreto? Entendió algo que la mayoría ignora: las ventajas más poderosas no vienen de ser más inteligente que los demás, sino de ver el juego de forma diferente.
Esta semana, una empresa hizo exactamente eso. Mientras todos miraban en una dirección, llevaba una década construyendo algo en las sombras. Cuando finalmente lo reveló, el mercado perdió la cabeza. Cien mil millones de dólares de capitalización evaporados en horas. Otra empresa coronada como la nueva reina de Wall Street.
No os voy a decir quién ni cómo. Para eso tendréis que escuchar el episodio de esta semana.
Pero os adelanto algo: la historia de lo que acaba de pasar en Silicon Valley es, en el fondo, la misma historia de Ed Thorp. La misma lección que el mercado se niega a aprender, década tras década.
Las mayores fortunas no se construyen ganando en el juego al que todos juegan. Se construyen cambiando las reglas mientras nadie mira.
Actualidad Semanal +D. Ya disponible en tu plataforma favorita.
P.S. También hablamos de por qué los americanos dicen estar arruinados mientras baten récords de gasto, de una empresa de carne falsa que se niega a morir, y de un tweet nostálgico que movió millones en bolsa. Pero sobre todo, hablamos de hacia dónde va el dinero cuando el trono de silicio está en disputa.
En la primavera de 1720, Sir Isaac Newton hizo algo que desafiaba las leyes de la física que él mismo había descubierto: dejó que la gravedad lo aplastara contra el suelo.
Newton no era solo un genio; era, objetivamente, el hombre más inteligente de su época. Había inventado el cálculo y descifrado el movimiento de los planetas. Pero cometió el error de invertir en la South Sea Company.
Al principio, fue prudente. Compró acciones, ganaron valor y vendió con un beneficio del 100%. Una operación perfecta. Pero en los meses siguientes, vio cómo sus amigos, gente con una fracción de su coeficiente intelectual, se hacían asquerosamente ricos porque seguían dentro. La acción subía y subía.
Newton, el hombre de la lógica pura, se quebró. Víctima del FOMO más antiguo de la historia, volvió a entrar con todo su patrimonio casi en el pico máximo. Cuando la burbuja estalló meses después, perdió 20.000 libras (unos 4 millones de euros actuales). Pasó el resto de su vida prohibiendo que nadie pronunciara las palabras "South Sea" en su presencia. Su famosa frase final fue: "Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente".
Trescientos años después, seguimos siendo Isaac Newton aunque con mejor conexión a internet.
Esta semana, en Actualidad Semanal +D, analizamos por qué la inteligencia y el éxito pasados no te protegen de la realidad del mercado. De hecho, a veces son tu peor enemigo.
En el episodio de hoy:
Por qué las instituciones "más listas" del planeta están comprando activos que hace un año despreciaban.
Qué ocurre cuando las empresas "perfectas" dejan de serlo a ojos del mercado (y por qué nadie toca la campana para avisar).
El extraño fenómeno de los CEOs que huyen en masa justo cuando sus acciones están en máximos.
Y cómo un evento bélico a miles de kilómetros está inflando el precio de la tecnología en tu bolsillo de una forma que Newton jamás habría podido calcular.
No te vamos a dar consejos de inversión, pero te explicamos dónde se esconde la "locura de la gente" esta semana.








