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Érase una vez Madrid
10 Episodes
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El rastro conduce finalmente al Museo del Prado. Entre Velázquez y, sobre todo, Goya, una cifra mal leída cambia el mapa y revela que “algo” no encaja frente a ellos.
Una aparición inesperada en el museo hace saltar las alarmas. Y un último giro en la calle deja el caso, y a Lucía, al borde del abismo.
Entre la madera y el silencio del Ateneo, Lucía y el detective revisan periódicos y publicaciones del 84, mesas con memoria y una galería que mira desde los retratos.
Entre noticias de apagones, fichas antiguas y un rincón que fue de su abuelo, aparece un cuaderno olvidado que hace que el pasado deje de ser literatura y señala un destino muy concreto.
Entre la música del Penta y la memoria de la plaza, el caso se vuelve personal. Un respiro en Malasaña abre heridas antiguas y las voces de la Movida dialogan con los ecos del 2 y 3 de mayo.
Entre canciones y sombras el detective y Lucía encuentran una verdad que duele y les empuja a seguir adelante, cueste lo que cueste.
Un carrete escondido en la cripta lleva al detective y a Lucía hasta la Gran Vía. Entre marquesinas, cines y teatros reviven el origen de la emblemática calle madrileña.
En una cabina de proyección olvidada, la película revela un rastro que conecta el palacio con túneles y un camión anónimo y encaja piezas que nadie quería ver.
Una grabación angustiada de Álvaro L empuja la investigación hacia la Catedral. Entre la primera piedra, las leyendas de la Virgen y la penumbra de la cripta, el detective y Lucía descifran una pista escondida en la piedra.
Al girar una vieja llave, el pasado aparece y deja a la vista una parte clave de la investigación.
De noche, la Plaza Mayor revive su historia: autos de fe, incendios y fiestas que dejaron cicatriz. Siguiendo la pista de “Felipe III”, el detective y Lucía recorren los soportales hasta dar con un indicio escondido a la vista de todos. Un hallazgo cambia el rumbo… y deja el caso en vilo.
Bajo el Oso y el Madroño, el detective descubre que “bajo el oso” no era una metáfora: era un punto ciego de entregas.
Allí conoce a Lucía, opositora de policía. Entre el neón del Tío Pepe y el eco del 2 de mayo, una última pista se muestra a caballo: Felipe III…
La ciudad respira bajo los árboles. En El Retiro, el detective busca nuevas pistas y se hace preguntas frente al angel caído.
El eco del Guernica colgado en el Casón abre otro pliegue del pasado. En su paseo, una tapa discreta lo conduce a un refugio en el que la oscuridad guarda huellas del ayer que se ocultan bajo el parque.
Del bullicio del mercado al mármol del Palacio Real. La voz de un guía asesinado, unas siglas —PR-84-7— y el rumor de una pieza desaparecida atan el caso a las entrañas del edificio.
Entre ecos del 2 de mayo y accesos de servicio, el detective encuentra la llave de un túnel que no figura en los folletos… ni en los informes.
Un domingo cualquiera de misa y puestos, cambia de rumbo. Un detective retirado pasea por el Rastro hasta que una cinta de cassette —que cree que es de su grupo favorito de la Movida— lo devuelve al oficio. Entre barquilleros, organillos y el latido de La Latina, decide reabrir el caso.
Un viaje por el Rastro y las primeras pistas de un viaje por el Madrid que no sale en los mapas.













