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CAMINA CONMIGO – La Biblia Católica a la Luz del Año Litúrgico
CAMINA CONMIGO – La Biblia Católica a la Luz del Año Litúrgico
Author: CAMINA CONMIGO
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© CAMINA CONMIGO
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Camina Conmigo es un podcast diario que te acompaña a escuchar, meditar y vivir la Palabra de Dios siguiendo el Año Litúrgico. Cada episodio ofrece el Evangelio del día, una lectura del Antiguo Testamento, el Salmo correspondiente y una reflexión breve, cálida y espiritual para iluminar tu jornada. Un espacio sencillo, profundo y accesible para jóvenes y adultos que desean caminar más cerca de Dios, día a día, a través de la Biblia Católica.
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Elige la vida(Jueves 19 de febrero de 2026 · Jueves después de Miércoles de Ceniza · Inicio de la Cuaresma)Apenas ayer iniciamos la Cuaresma, y hoy la Palabra nos coloca frente a una decisión profunda: seguir a Jesús no como un adorno espiritual, sino como un camino real que transforma la vida. Tres textos, desde distintos ángulos, nos muestran que la conversión no es un sentimiento, sino una elección cotidiana y concreta.En el Evangelio, Jesús no endulza el camino: anuncia su pasión y nos enseña que el discípulo se define por una opción diaria: negarse a sí mismo y tomar la cruz. No es buscar dolor por dolor, es elegir el amor que salva aunque cueste. La primera lectura lo dice con una claridad que no deja escapatoria: Dios pone delante de nosotros vida y muerte, bendición y maldición… y nos suplica: “Elige la vida.” Y el Salmo 1 nos muestra el fruto: feliz el que se alimenta de la Palabra y no se deja arrastrar por caminos que lo vacían; su vida se vuelve como árbol plantado junto al agua.Hoy contemplamos tres lecturas que se iluminan mutuamente:📖 Evangelio: Lucas 9, 22-25 — Jesús anuncia su pasión y enseña que quien quiera seguirlo debe negarse a sí mismo y tomar su cruz cada día: el camino de Jesús es real, y salva desde la entrega.📖 Primera lectura: Deuteronomio 30, 15-20 — «Pongo hoy delante de ti la vida y la muerte… Elige la vida»: la conversión es una decisión concreta.🎵 Salmo: 1 — La felicidad del que camina según la ley del Señor: su vida florece porque se alimenta de Dios.Un episodio para comenzar este tiempo con determinación serena: elegir lo que da vida, soltar lo que nos mata por dentro, y caminar con Jesús paso a paso. Hoy, el Señor no nos pide perfección inmediata: nos pide una elección. Elige la vida.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Episodio 81Vuelve a mí de todo corazón(Miércoles 18 de febrero de 2026 · Miércoles de Ceniza · Inicio de la Cuaresma)Hoy iniciamos un tiempo de gracia. La ceniza que se nos impondrá recuerda nuestra fragilidad, pero también la ternura de un Dios que nunca deja de llamarnos: “Todavía es tiempo… vuélvanse a mí de todo corazón.” No es un día para castigarnos, sino para volver. No es un día para aparentar, sino para dejar que Dios mire lo verdadero.La Cuaresma comienza con una invitación clara: entrar al desierto por dentro, donde se decide el rumbo del corazón. Jesús nos propone un camino simple y profundo: limosna, oración y ayuno… en lo secreto, sin teatro, delante del Padre. Joel nos muestra a un Dios que no se cansa de esperar y suplica un regreso sincero, no superficial. Y el salmo nos regala palabras cuando no sabemos cómo volver: “Misericordia, Señor…”.Hoy meditamos tres textos que dan forma a toda la Cuaresma:📖 Evangelio: Mateo 6, 1-6. 16-18 — Jesús nos enseña a vivir la limosna, la oración y el ayuno en lo secreto, delante del Padre: la conversión auténtica sucede cuando nadie nos ve.📖 Primera lectura: Joel 2, 12-18 — «Vuélvanse a mí de todo corazón»: Dios llama a un regreso verdadero, con humildad y confianza en su misericordia.🎵 Salmo: 50(51) — La gran oración penitencial: «Misericordia, Señor, hemos pecado… crea en mí un corazón puro».Un episodio para comenzar la Cuaresma con esperanza: reconocer nuestra fragilidad sin desesperarnos, dejar caer las máscaras, y dar el primer paso hacia Dios con una oración sencilla: “Señor, aquí estoy… vuelvo a Ti.”Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
De qué levadura se alimenta tu corazón(Martes 17 de febrero de 2026 · VI semana del Tiempo Ordinario)Hoy el Señor nos lleva a mirar qué está fermentando por dentro nuestro corazón: qué pensamientos dejamos entrar, qué deseos alimentamos, qué memoria conservamos de lo que Dios ya ha hecho en nuestra vida. No basta con “ir en la barca con Jesús”: Él quiere ayudarnos a distinguir la levadura que hincha y confunde del pan verdadero que viene del Padre de las luces.En el Evangelio, los discípulos se preocupan por el pan… y Jesús les habla de otra cosa: de una levadura que se mete silenciosa y termina deformando la mirada. La levadura de los fariseos y de Herodes es esa mezcla de apariencia, dureza, miedo al qué dirán, y corazón cerrado a la verdad. Por eso Jesús insiste: “¿Todavía no entienden? ¿No se acuerdan?”. La fe se sostiene también con memoria: recordar lo que Dios ya hizo evita que el miedo tome el control. Santiago, por su parte, nos enseña a ubicar el origen de la tentación: no viene de Dios; nace cuando el deseo se desordena. Y el salmo nos consuela: dichoso el que es corregido por el Señor, porque en la corrección hay cuidado y sostén.Hoy nos dejamos acompañar por tres textos que se responden entre sí:📖 Evangelio: Marcos 8, 14-21 — Jesús advierte sobre la levadura de los fariseos y de Herodes, y llama a recordar los signos ya vistos: el corazón se endurece cuando olvida.📖 Primera lectura: Santiago 1, 12-18 — La tentación nace del deseo desordenado; Dios no tienta, Dios da vida: todo don bueno viene del Padre de las luces.🎵 Salmo: 94(93) — Dichoso a quien el Señor corrige y sostiene: en el tiempo difícil, Dios no abandona.Un episodio para revisar qué “levadura” está creciendo en ti—la del miedo, la queja, la apariencia, la sospecha—y para volver al pan verdadero: la memoria agradecida, la confianza sencilla y la certeza de que Dios solo da dones buenos.Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Episodio 79Creer sin exigir señales(Lunes 16 de febrero de 2026 · VI semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos invita a mirar algo muy actual: esa tentación de querer “pruebas” constantes de Dios, como si su amor tuviera que demostrarse una y otra vez según nuestras condiciones. Frente a una generación que pide signos espectaculares, Jesús suspira… y nos enseña que la verdadera fe se purifica en la prueba, confía en la bondad de Dios y se deja educar por su Palabra.Este día tiene un tono sencillo, pero muy incisivo: Dios no se deja usar como un espectáculo. La fe no es control, es abandono. En el Evangelio, Jesús no entra al juego de los fariseos: no porque no pueda hacer señales, sino porque el corazón cerrado no se abre con más “pruebas”, sino con conversión. La carta de Santiago nos enseña a mirar las pruebas con ojos nuevos: no como castigo, sino como camino de madurez, paciencia y sabiduría. Y el salmo pone en palabras lo que a veces cuesta aceptar: incluso lo que duele puede educar el corazón.Hoy nos dejamos trabajar por tres textos muy breves, pero muy profundos:📖 Evangelio: Marcos 8, 11-13 — Los fariseos piden una señal del cielo, y Jesús responde con un silencio firme: no se dejará usar; la fe no nace de exigir, sino de abrirse.📖 Primera lectura: Santiago 1, 1-11 — Las pruebas pueden convertirse en madurez: pidamos sabiduría con fe, sin doblez, y aprendamos a sostenernos en Dios.🎵 Salmo: 118(119), 67. 68. 71. 72. 75. 76 — «Es bueno para mí que me hayas humillado…»: el corazón aprende cuando se deja formar por Dios.Un episodio para dejar de poner condiciones, para soltar la necesidad de “controlar” a Dios, y para elegir una fe más pura: la que confía incluso sin señales visibles, porque sabe que Dios es bueno… y que su Palabra no engaña.Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
La ley escrita en el corazón(Domingo 15 de febrero de 2026 · VI Domingo del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos invita a mirar de frente algo muy profundo: no solo lo que “hacemos” externamente, sino desde dónde lo hacemos; qué se mueve en lo secreto de nuestros pensamientos, de nuestros deseos y de nuestras decisiones. Dios no busca robots que cumplan normas por miedo, sino hijos e hijas libres que eligen el bien porque han dejado que su corazón sea alcanzado por el amor.Este domingo, Jesús nos lleva al centro: no basta evitar el mal “por fuera” si por dentro seguimos alimentando lo que hiere. Él no vino a abolir la Ley, sino a darle plenitud: a llevarla al lugar donde nace todo—el corazón. La primera lectura nos pone delante la seriedad de nuestra libertad: vida o muerte, bien o mal. Y el salmo canta la alegría del que camina con Dios no por obligación, sino porque encontró en su Palabra un camino de vida.Hoy dejamos que tres textos se respondan como en un eco:📖 Evangelio: Mateo 5, 17-37 — Jesús enseña que no ha venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud, llevándola al nivel del corazón: la santidad empieza por dentro.📖 Primera lectura: Eclesiástico (Sirácida) 15, 15-20 — «Delante de ti están el fuego y el agua… la vida y la muerte»: Dios no da permiso a nadie para pecar; nos llama a elegir el bien con libertad.🎵 Salmo: 118(119) — La dicha de quien camina en la ley del Señor: confiar en su Palabra endereza el camino y sostiene la vida.Un episodio para dejar que Dios ilumine nuestras intenciones, para pedir un corazón unificado—sin doble vida—y para elegir el bien no por miedo, sino por amor. Porque cuando la ley se escribe en el corazón, la vida se vuelve verdadera.Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Setenta veces siete: la misericordia que se multiplica(Sábado 14 de febrero de 2026 · V semana del Tiempo Ordinario · Memoria de los santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo)En la Biblia, el número siete habla de plenitud, y “setenta veces siete” nos recuerda un perdón y una misericordia sin medida, sin cálculo, sin límite. Hoy la Palabra nos muestra a un Dios que no se cansa de multiplicar el pan y la compasión, mientras nosotros tantas veces levantamos “becerros de oro” —seguridades falsas— y necesitamos volver a pedir: «Acuérdate de nosotros, Señor, y vuelve a mirarnos con favor».En el Evangelio, Jesús ve el hambre real de la multitud y se conmueve: su misericordia no es idea, es alimento, cuidado, presencia. Siete panes en sus manos se vuelven abundancia. En la primera lectura, Jeroboán fabrica ídolos para “asegurar” el reino, pero termina desviando al pueblo y rompiendo el corazón de la fe: cuando la confianza se reemplaza por ídolos, el alma se pierde. Y el salmo se vuelve confesión humilde: reconocemos el pecado… y suplicamos volver a ser mirados con favor.Hoy meditamos tres textos que se iluminan mutuamente:📖 Evangelio: Marcos 8, 1-10 — Jesús, movido a compasión, multiplica siete panes y alimenta a una multitud en el desierto: la misericordia se hace pan y sostiene el camino.📖 Primera lectura: 1 Reyes 12, 26-32; 13, 33-34 — Jeroboán fabrica dos becerros de oro y desvía el corazón del pueblo hacia ídolos que lo terminan destruyendo: cuando el corazón se divide, la fe se enfría.🎵 Salmo: 106(105), 6-7. 19-22 — La memoria del becerro de oro se vuelve súplica: «Acuérdate de nosotros, Señor, cuando muestres tu favor a tu pueblo».Un episodio para creer que la compasión de Dios no se agota, para soltar los ídolos que prometen seguridad pero vacían el alma, y para volver a lo esencial con una oración sencilla: “Señor, míranos con favor… y multiplica tu misericordia en mí, setenta veces siete”.Con el corazón abierto, dejemos que el Evangelio nos hable primero.🌿 www.caminaconmigo.org
Effetá: deja que Dios abra tu vida(Viernes 13 de febrero de 2026 · V semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos invita a mirar qué está verdaderamente abierto y qué está cerrado en nosotros: los oídos, la boca, el corazón, las decisiones, las fidelidades. No se trata solo de escuchar “cosas de Dios”, sino de dejarnos tocar por Él en lo más hondo, para no terminar adorando otros dioses ni cerrando el corazón a su voz.Hoy nos acercamos a tres textos que muestran, como en tres imágenes, un corazón que se cierra, un pueblo que no escucha y un Señor que viene a decir: «¡Ábrete!». Jesús no solo corrige: abre. No solo enseña: toca. No solo habla: desbloquea lo que estaba atado, para que la vida vuelva a escuchar, a decir, a amar.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 7, 31-37 — Jesús cura a un sordo y tartamudo y pronuncia esa palabra que atraviesa los siglos: «Effetá» —«¡Ábrete!»—.📖 Primera lectura: 1 Reyes 11, 29-32; 12, 19 — Ajías anuncia el desgarramiento del reino: signo de un pueblo que se ha ido separando del corazón de Dios y se rompe por dentro.🎵 Salmo: 80(81) — «Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz»: una llamada a volver, a no seguir dioses extraños, a no endurecer el oído.Un episodio para pedirle a Dios que abra lo que se ha cerrado por miedo, por costumbre o por idolatrías pequeñas; para dejar que Jesús toque nuestras sordereas interiores; y para recuperar una vida que escucha y responde: “Señor, aquí estoy… ábreme por dentro”.Con esta clave en el corazón, dejemos que el Evangelio sea el que hable primero.🌿 www.caminaconmigo.org
La fe humilde que vuelve el corazón a Dios(Jueves 12 de febrero de 2026 · V semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos pone delante dos rostros muy distintos: un rey al que se le va desviando el corazón hacia otros dioses, y una mujer extranjera que, con fe humilde y perseverante, se aferra a Jesús hasta arrancarle una palabra de salvación. En medio está el clamor del pueblo que reconoce su pecado y suplica: “Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí”. Es un día para mirar dónde se nos está yendo el corazón… y para volverlo, con humildad, a Dios.En el Evangelio, la mujer sirofenicia no tiene “méritos” ni títulos, pero tiene algo que mueve el cielo: fe insistente, humilde y real. No exige, no discute desde el orgullo: se mantiene, suplica, y confía en que incluso una “migaja” de Jesús basta para salvar. En la primera lectura, vemos lo contrario: un corazón que empezó bien, pero se fue abriendo a otras fidelidades hasta perder el centro. Y el salmo se vuelve nuestra oración cuando reconocemos que también nosotros nos distraemos, nos dividimos, nos idolatramos: “Señor, acuérdate…”.Hoy contemplamos tres textos que dialogan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 7, 24-30 — Jesús se encuentra con una mujer sirofenicia que, desde su pobreza y su insistencia, toca el corazón del Señor y obtiene la liberación de su hija: la fe humilde abre puertas.📖 Primera lectura: 1 Reyes 11, 4-13 — El corazón de Salomón se desvía hacia dioses extranjeros y Dios le anuncia las consecuencias: cuando el corazón se divide, se pierde la paz.🎵 Salmo: 105(106) — La memoria de las idolatrías del pueblo se vuelve súplica: «Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí».Un episodio para aprender la perseverancia de la mujer que no suelta a Jesús, para detectar los “otros dioses” que van robando el centro, y para volver a lo esencial con una oración sencilla: “Señor, acuérdate de mí… y vuelve mi corazón a Ti”.Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que Jesús toque tus heridas(Lunes 9 de febrero de 2026 · V semana del Tiempo Ordinario)Hoy la liturgia nos habla de la presencia de Dios: un Dios que habita en medio de su pueblo en el templo, un Dios que camina por nuestras calles en Jesús, y un pueblo que le suplica: “Levántate, Señor, ven a tu casa”. Es un día para creer que Dios no es lejano, que no se queda “en lo alto”, sino que se deja encontrar… y tocar.En el Evangelio, Jesús llega a Genesaret y ocurre algo precioso: la gente corre, lo busca, le acerca a los enfermos, y nace una fe sencilla pero firme: “basta tocar la orla de su manto”. No es magia, es confianza. En la primera lectura, el Arca sube al templo y la gloria del Señor llena la casa: Dios quiere habitar en medio de los suyos. Y el salmo se vuelve súplica de hogar: “Señor, ven… no pases de largo… quédate”.Vamos a contemplar tres textos que dibujan un mismo movimiento:📖 Evangelio: Marcos 6, 53-56 — Jesús llega a Genesaret y la gente le trae a los enfermos, segura de que basta tocar la orla de su manto para quedar sanos: la fe abre paso a la sanación.📖 Primera lectura: 1 Reyes 8, 1-7. 9-13 — Salomón hace subir el Arca al templo y la gloria del Señor llena la casa: Dios habita donde es recibido.🎵 Salmo: 131(132), 6-7. 8-10 — «Levántate, Señor, ven a tu mansión…»: una oración que invita a Dios a ocupar su lugar en nuestra vida.Un episodio para acercarte a Jesús sin miedo, para poner nombre a tus heridas sin esconderlas, y para decirle con sencillez: “Señor, entra en mi casa… toca lo que duele… y quédate”. Porque cuando Jesús toca, el corazón empieza a sanar.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Que tu vida sea luz para otros(Domingo 8 de febrero de 2026 · V Domingo del Tiempo Ordinario)Hoy el Señor nos recuerda que no nos salvó para esconder la vida nueva, sino para que, desde lo sencillo de cada día, nuestra existencia sea como sal que da sabor y como luz que ayuda a otros a encontrar el camino. No se trata de brillar para que nos vean a nosotros, sino de dejar que Dios se vea… en la manera en que amamos, servimos y elegimos el bien.La liturgia de hoy une dos cosas que van siempre juntas: fe y vida. Jesús nos dice que somos sal y luz; Isaías nos muestra que la luz brota cuando el corazón se abre al necesitado; y el salmo canta la dicha del justo cuya vida ilumina en medio de la oscuridad. Es un domingo para preguntarnos con verdad: ¿qué está iluminando mi vida?, ¿qué sabor estoy dejando en mi casa, en mi trabajo, en mi trato con los demás?, ¿mi fe se nota en obras concretas?Vamos a dejarnos acompañar por tres textos que se responden entre sí:📖 Evangelio: Mateo 5, 13-16 — Jesús nos llama «sal de la tierra» y «luz del mundo» y nos invita a no esconder la luz que Él ha encendido en nosotros: la luz se da para alumbrar.📖 Primera lectura: Isaías 58, 7-10 — La luz nace cuando compartimos el pan, acogemos al pobre y dejamos de oprimir: la caridad enciende claridad en el alma.🎵 Salmo: 111(112) — La dicha del justo que brilla en la oscuridad: su vida se vuelve luz compasiva, firme y generosa.Un episodio para vivir la fe en lo concreto, para dejar que el amor sea visible, y para recordar que el mundo no necesita más ruido… necesita luz. Que tu vida sea luz para otros, empezando por los que tienes más cerca.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Descansar con Jesús para servir mejor(Sábado 7 de febrero de 2026 · IV semana del Tiempo Ordinario · Primer sábado de mes)Hoy es sábado 7 de febrero de 2026, y llegamos a un número que también es signo de gracia: setenta episodiosdejando que la Palabra nos acompañe, setenta pasos pequeños que el Señor ha ido uniendo en el corazón. Y justo hoy, Jesús nos invita a algo esencial y profundamente espiritual: parar con Él, descansar, recuperar el centro… para servir mejor.La liturgia dibuja un movimiento muy claro: volver a Jesús, descansar en su presencia, y después salir con compasión y sabiduría. En el Evangelio, Jesús llama a sus apóstoles a apartarse un poco, pero al ver a la multitud no se endurece: se compadece “como ovejas sin pastor”. En la primera lectura, Salomón no pide poder ni riquezas: pide un corazón sabio para gobernar, para discernir, para servir con justicia. Y el salmo pone la actitud del discípulo que aprende a vivir: alegría por caminar en la Palabra.Hoy contemplamos tres textos que dibujan un mismo movimiento:📖 Evangelio: Marcos 6, 30-34 — Jesús llama a sus apóstoles: «Vengan ustedes solos a un lugar apartado y descansen un poco», y se compadece de la gente como ovejas sin pastor: el descanso en Dios se convierte en compasión.📖 Primera lectura: 1 Reyes 3, 4-13 — Salomón pide un corazón sabio para servir al pueblo: la sabiduría es un don que ordena la vida y el servicio.🎵 Salmo: 118(119), 9-14 — «¿Cómo un joven llevará una vida honesta?… guardando tus palabras»: la felicidad nace de caminar según la Palabra del Señor.Un episodio para dejar de correr por dentro, para escuchar a Jesús decirte “ven y descansa conmigo”, y para pedir—como Salomón—un corazón que sepa elegir lo que vale. Porque cuando descansamos en Jesús, el servicio deja de ser carga… y se vuelve amor.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Ser fiel a Jesús, aunque duela(Viernes 6 de febrero de 2026 · IV semana del Tiempo Ordinario · Memoria de san Pablo Miki y compañeros mártires)Hoy la Palabra nos coloca frente a la fidelidad en medio de la presión, la violencia y la injusticia: un profeta silenciado por decir la verdad, un rey que lucha y canta apoyado solo en Dios, y un salmo que proclama: “Bendito sea Dios, mi salvador”. Y en este marco recordamos a san Pablo Miki y a tantos mártires que con su vida y su muerte han dicho: con Jesús, la fidelidad vale más que quedar bien.Es un día para mirarnos con honestidad: ¿dónde me da miedo decir la verdad?, ¿qué me pesa más—mi conciencia o el “qué dirán”?, ¿en qué momentos estoy negociando mi fidelidad por aprobación, comodidad o miedo?Hoy contemplamos tres textos que muestran la fidelidad probada en medio de la presión y el dolor:📖 Evangelio: Marcos 6, 14-29 — Juan el Bautista es silenciado por decir la verdad; Herodes queda atrapado entre su conciencia y el “qué dirán”: cuando el corazón no decide por Dios, termina decidiendo por miedo.📖 Primera lectura: Eclesiástico (Sirácide) 47, 2-13 — La memoria de David: ungido de Dios, luchador, cantor, pecador perdonado y amigo fiel del Señor: la fidelidad no es perfección, es volver a Dios.🎵 Salmo: 17(18) — «Bendito sea el Señor, mi roca y mi salvador»: una confianza que sostiene en plena batalla.Un episodio para pedir la valentía de la verdad, para elegir a Dios por encima de la presión, y para recordar que la fidelidad se vive también en lo pequeño: cuando nadie aplaude, cuando cuesta, cuando duele… pero el corazón permanece del lado de Jesús.Con el corazón disponible, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Episodio 68Perder la vida por Cristo es encontrarla de verdad(Jueves 5 de febrero de 2026 · Fiesta de san Felipe de Jesús, protomártir mexicano — en México)Hoy la Palabra se cruza con la vida de un mártir: un Jesús que invita a tomar la cruz cada día, un apóstol que reconoce que lleva un tesoro en una vasija frágil, y un salmo que levanta los ojos al Señor en medio del desprecio y la prueba.Es un día para preguntarnos con honestidad:¿en qué pongo mi seguridad?,¿qué estoy intentando salvar a toda costa?,¿dónde me da miedo entregar la vida por Cristo, aunque sea en cosas pequeñas?Hoy nos dejamos iluminar por tres textos que convergen en la misma llamada: seguir a Jesús sin miedo a perder, porque con Él nada de lo que se entrega se desperdicia:📖 Evangelio: Lucas 9, 23-26 — Jesús invita a negarse a sí mismo, tomar la cruz cada día y seguirlo: perder por amor es el camino de la vida verdadera.📖 Primera lectura: 2 Corintios 4, 7-15 — «Llevamos este tesoro en vasos de barro»: la fragilidad no estorba a Dios; es el lugar donde su fuerza se revela, y la vida se gasta por Jesús.🎵 Salmo: 123(122) — «A ti levanto mis ojos…»: una oración que resiste el desprecio y se mantiene mirando al Señor.Un episodio para elegir la cruz cotidiana sin dramatismos, para aceptar nuestra fragilidad sin vergüenza, y para confiar en que el amor entregado —como el de san Felipe de Jesús— no se pierde: se convierte en vida, en testimonio, en luz para otros.Con el corazón abierto, nos acercamos primero al Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que Dios sane tu corazón cerrado(Miércoles 4 de febrero de 2026 · IV semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos habla de un corazón que se cierra por la costumbre y la incredulidad, de un rey que se equivoca buscando seguridad en sus números, y de la dicha profunda de quien se deja perdonar.Es un día para preguntarnos en serio:¿en qué partes de mi vida me he acostumbrado tanto a Jesús que ya no dejo que me sorprenda?,¿en qué cosas me apoyo más en mis fuerzas que en Dios?,¿qué pecados prefiero no mirar, aunque me estén robando la paz?Hoy dejamos que tres textos dibujen el camino desde un corazón cerrado hasta un corazón sanado por la verdad y el perdón de Dios:📖 Evangelio: Marcos 6, 1-6 — Jesús vuelve a su pueblo y es rechazado por los suyos, que no creen en Él: la familiaridad sin fe puede cerrar el corazón.📖 Primera lectura: 2 Samuel 24, 2. 9-17 — David manda hacer un censo por orgullo, se arrepiente y se abandona a la misericordia de Dios: cuando cae la autosuficiencia, vuelve la confianza.🎵 Salmo: 31(32) — La alegría del perdón: «Dichoso aquel a quien se le perdona la culpa y se le absuelve el pecado».Un episodio para pedirle al Señor que rompa nuestra costumbre, que nos devuelva el asombro, que nos muestre lo que estamos evitando… y que nos sane con su misericordia. Porque cuando el corazón se abre a la verdad, también se abre a la paz.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Presenta tu vida y deja que Cristo la ilumine(Lunes 2 de febrero de 2026 · Fiesta de la Presentación del Señor)Hoy contemplamos a Jesús niño llevado al templo, ofrecido al Padre en brazos de María y José; escuchamos la profecía de un Dios que entra en su santuario para purificarlo; y rezamos un salmo que invita a abrir puertas y dejar pasar al Rey de la gloria. Es un día para mirar nuestro propio corazón como un templo, reconocer lo que necesita ser limpiado, y atrevernos a poner nuestra vida en manos de Jesús para que sea luz en medio de nuestra historia.La Presentación del Señor es un encuentro de luces y de promesas cumplidas. Simeón, con un corazón que sabe esperar, toma a Jesús en brazos y lo reconoce como luz para las naciones. Y esa luz no solo consuela: también revela, purifica, ordena. Por eso la primera lectura nos habla del Señor que entra a su templo como fuego que limpia lo que no es verdadero. Y el salmo lo canta con fuerza: puertas que se abren para que entre el Rey de la gloria… como si hoy el Señor tocara también la puerta de nuestra vida.Hoy nos dejamos acompañar por tres pasajes que convergen en una misma imagen:📖 Evangelio: Lucas 2, 22-40 — Jesús es presentado en el templo y Simeón lo reconoce como luz para las naciones: Dios entra en lo cotidiano para iluminarlo todo.📖 Primera lectura: Malaquías 3, 1-4 — El Señor llega a su templo como fuego que purifica: su presencia limpia y restaura.🎵 Salmo: 24(23) — «Portones, alzad los dinteles… va a entrar el Rey de la gloria»: abrirse a Dios es dejarlo reinar en el corazón.Un episodio para presentar tu vida como está—con su cansancio, su anhelo y su herida—y decirle a Jesús: “Entra”. Porque cuando Cristo ilumina, también purifica; cuando ilumina, también consuela; cuando ilumina… nos devuelve el rumbo.Con el corazón abierto, nos acercamos primero al Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Abraza la pequeñez que Dios bendice(Domingo 1 de febrero de 2026 · IV Domingo del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos presenta el corazón mismo del mensaje de Jesús: las bienaventuranzas; un pequeño resto pobre y humilde del que habla el profeta; y un salmo que proclama a Dios como defensor de los oprimidos y compañero de los pequeños. Es un día para revisar qué entendemos por “felicidad”, cómo miramos nuestra propia pobreza, y aprender a creer que, justo ahí donde nos sentimos pequeños, Dios quiere regalarnos su Reino.En el Evangelio, Jesús sube al monte y pronuncia una felicidad que el mundo no entiende: dichosos los pobres de espíritu, los mansos, los que lloran… No porque el dolor sea bueno, sino porque Dios no abandona a quien se queda sin apoyos. La primera lectura nos habla de un “pueblo humilde y pobre” que se refugia en el nombre del Señor: no es gente perfecta, es gente que se deja sostener. Y el salmo es como un abrazo: Dios levanta al caído, sostiene al oprimido, y no se olvida de los que nadie mira.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Mateo 5, 1-12a — Las bienaventuranzas: Jesús proclama dichosos a los pobres de espíritu, a los mansos, a los que lloran… y revela el camino del Reino.📖 Primera lectura: Sofonías 2, 3; 3, 12-13 — Dios promete dejar un pueblo “humilde y pobre” que se refugia en su Nombre: la pequeñez se vuelve casa de Dios.🎵 Salmo: 146 — Dios es fiel y cercano a los que sufren: defiende al oprimido, sostiene al caído y cuida al pequeño.Un episodio para soltar la idea de que solo vales cuando “puedes”, para mirar tu pequeñez sin vergüenza, y para escuchar a Jesús decirte hoy: ahí mismo—en tu pobreza, en tu llanto, en tu mansedumbre—puede nacer el Reino.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que Jesús calme tu tormenta interior(Sábado 31 de enero de 2026 · III semana del Tiempo Ordinario · Memoria de san Juan Bosco, presbítero)Hoy la Palabra nos lleva a una barca en medio de la noche, sacudida por el viento y las olas; a un rey que se indigna ante una injusticia sin darse cuenta de que está viendo su propio pecado; y a un salmo que pide, con humildad, un corazón nuevo. Es un día para mirar de frente nuestras tormentas, nuestras culpas, y descubrir que Jesús no se asusta de ellas: Él entra en medio del caos y lo primero que hace es traer verdad y paz.En el Evangelio, los discípulos están en la barca con Jesús… y aun así sienten que se hunden. La tormenta por fuera despierta tormentas por dentro: miedo, descontrol, sensación de abandono. Pero Jesús se levanta, manda callar al viento y al mar, y luego hace una pregunta que atraviesa el corazón: “¿Por qué tienen miedo?”. En la primera lectura, Natán no humilla a David: lo conduce a la verdad. Y cuando David por fin se reconoce, se abre la puerta del arrepentimiento real. El salmo se vuelve entonces la oración del que ya no quiere justificarse, sino volver a empezar: “Crea en mí un corazón puro”.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 4, 35-41 — Jesús calma la tempestad y pregunta: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?»: la paz nace cuando Él ocupa el centro.📖 Primera lectura: 2 Samuel 12, 1-7a. 10-17 — Natán confronta a David con una parábola y el rey descubre que la injusticia que condena es la suya: la verdad duele, pero salva.🎵 Salmo: 50(51) — «Crea en mí, Dios mío, un corazón puro»: la misericordia empieza cuando dejamos de escondernos.Un episodio para permitirle a Jesús entrar justo donde hay caos, para aceptar la verdad sin desesperarnos, y para creer que la fe no es no tener tormentas… sino saber a quién llamar cuando el corazón se agita. Jesús puede calmar el mar… y también puede calmar tu interior.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que Dios rehaga tu historia desde su misericordia(Viernes 30 de enero de 2026 · III semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos pone delante una historia muy humana y muy real: un rey que cae en pecado y lastima a inocentes, un salmo que nace de un corazón que por fin reconoce su culpa, y un Jesús que nos habla de un Reino que crece en silencio, sin trampas ni violencia, desde semillas pequeñas. Es un día para no maquillar el corazón, para mirar la verdad con humildad y para creer que Dios puede rehacer nuestra historia… no desde el castigo, sino desde la misericordia.En el Evangelio, Jesús nos regala dos imágenes llenas de esperanza: la semilla que crece “sin que él sepa cómo” y el granito de mostaza que parece insignificante, pero termina siendo hogar y cobijo. El Reino de Dios no avanza con golpes, ni con presión, ni con apariencias: crece desde dentro, lentamente, con paciencia. En la primera lectura, en cambio, vemos lo que hace el pecado cuando se alimenta en secreto: David cruza líneas, usa poder, oculta, manipula… y la herida se expande hasta tocar a inocentes. Y el salmo se vuelve el lenguaje del regreso: cuando por fin se cae la máscara, la oración dice lo esencial: “Ten piedad de mí, Señor, por tu amor”.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 4, 26-34 — El Reino crece como semilla que germina en silencio y como grano de mostaza que se vuelve cobijo: Dios obra desde lo pequeño y lo oculto.📖 Primera lectura: 2 Samuel 11, 1-4. 5-10. 13-17 — El pecado de David con Betsabé y la muerte de Urías: cuando el corazón se desvía, la mentira termina pidiendo más mentira.🎵 Salmo: 50(51) — El gran salmo de la misericordia: «Ten piedad de mí, Señor, por tu amor… crea en mí un corazón puro».Un episodio para volver a empezar con verdad, para dejar que Dios toque lo que duele y lo que avergüenza, y para confiar en que, cuando nos rendimos a su misericordia, Él puede hacer crecer un Reino nuevo dentro de nosotros… desde una semilla pequeña.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que la luz de Dios se vea en tu vida(Jueves 29 de enero de 2026 · III semana del Tiempo Ordinario)Hoy la Palabra nos lleva a una lámpara que no se enciende para esconderla, a un rey que se postra humilde ante Dios reconociendo que todo es gracia, y a un salmo que canta la elección de Sión como casa del Señor. Es un día para revisar cómo estamos midiendo a los demás, qué escondemos y qué dejamos ver, y pedir la gracia de que lo que Dios hace dentro de nosotros pueda también reflejarse hacia fuera.En el Evangelio, Jesús nos recuerda algo sencillo y exigente: la luz no se da para ocultarla. Lo que Dios enciende en el corazón está llamado a iluminar: en la manera de hablar, de mirar, de servir, de perdonar. Y Jesús añade una advertencia que toca la vida diaria: la medida con que medimos será la misma con la que seremos medidos. En la primera lectura, David se presenta ante el Señor sin máscaras: no presume, no se apropia, no se engrandece… se postra y reconoce que todo lo que tiene es don. Y el salmo canta esa fidelidad: Dios elige una casa, un lugar, una historia… para habitar y sostener.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 4, 21-25 — La lámpara se pone en el candelero y no se esconde; Jesús habla también de la medida con que tratamos a los demás: la luz se muestra y el amor se mide con misericordia.📖 Primera lectura: 2 Samuel 7, 18-19. 24-29 — David reconoce con humildad la grandeza de la promesa de Dios sobre su casa: todo es gracia y todo vuelve a Dios.🎵 Salmo: 131(132) — Dios elige a Sión como morada y sostiene el trono de David: la fidelidad del Señor no falla.Un episodio para pedir un corazón sin doblez, para dejar de esconder lo que Dios está sanando, y para vivir de tal modo que la luz se note: en la forma en que amamos, en la forma en que juzgamos menos, y en la manera en que dejamos que Dios se vea en nosotros.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org
Deja que la Palabra eche raíces en tu historia(Miércoles 28 de enero de 2026 · III semana del Tiempo Ordinario · Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia)Hoy la Palabra nos lleva a la orilla de un lago donde Jesús habla desde una barca a una multitud inmensa; a la intimidad de un diálogo entre Dios y David, donde el Señor promete una casa y un reino firmes; y a un salmo que canta, una y otra vez, la fidelidad de Dios a su alianza. Es un día para mirar qué hace la semilla de la Palabra cuando cae en tu vida concreta, y para recordar que esa semilla se apoya en una promesa: Dios no se cansa de ser fiel.En el Evangelio, Jesús siembra con paciencia: la misma semilla cae en terrenos distintos, y el fruto depende de lo que pasa dentro del corazón. La primera lectura nos muestra a un Dios que también “siembra” con promesas: David quiere construirle una casa, pero Dios le responde con algo más grande—Él construirá una casa para David, sostendrá su historia y afirmará un reino que no se rompe. Y el salmo se vuelve canto de memoria: cuando el tiempo pasa y las circunstancias cambian, la misericordia de Dios permanece firme.Hoy meditamos tres textos que se iluminan entre sí:📖 Evangelio: Marcos 4, 1-20 — La parábola del sembrador y la explicación de Jesús sobre los distintos terrenos del corazón: la Palabra necesita acogida, profundidad y perseverancia para dar fruto.📖 Primera lectura: 2 Samuel 7, 4-17 — Dios promete a David una casa y un reino firmes: la historia se sostiene, no por fuerza humana, sino por la fidelidad de Dios.🎵 Salmo: 88(89) — «Cantaré eternamente las misericordias del Señor»: un canto que proclama la alianza que Dios mantiene firme.Un episodio para pedirle al Señor un corazón “buena tierra”, para arrancar lo que ahoga la semilla —prisas, miedos, superficialidad— y para apoyarnos en esta certeza: si Dios prometió, Dios sostiene; si Dios sembró, Dios hará crecer.Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.🌿 www.caminaconmigo.org























