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¡ÑO!
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Llegue a ti nuestra más sincera felicitacion por estas fiestas navideñas y por un próspero 2026.
Durante mucho tiempo se nos pidió llamar resistencia a la ruina y optimismo al cansancio.
Pero hay algo que no se dijo.
Porque se puede admitir que el barco se hunde sin aceptar quién lo llevó hasta las rocas.
Se puede hablar de crisis sin hablar de responsabilidad y culpar a otros del desastre.
¿Por qué estamos tan divididos los cubanos dentro y fuera de Cuba?
Porque nos educaron para desconfiar, no para escucharnos. Y porque el poder, allí, o en cualquier latitud, por miedo a perderlo, prefiere a los cubanos fragmentados que dialogando. La división no nació sola ni es un defecto genético del cubano.
Hay nostalgias que no vienen del pasado, sino del presente.
Recordar a Martí hoy no consuela. Enoja.
A veces me pregunto si creemos en las palabras, o si las palabras ya creen por nosotros. Bajan cada día, ordenadas, seguras, como banderas que no se recogen nunca. Hablan de fuerza, de apoyo, de un camino recto. Y nosotros aprendimos a caminar sin mirar el mapa.
Formo parte de una generación que creció creyendo que la historia ya estaba escrita y que solo le tocaba sostenerla. Ya para entonces Cuba me enseñaba a recordar, pero no a elegir. Mientras, se me entrenaba en una debilidad paciente, en la costumbre de no decidir de vivir resolviendo y no soñando.
¿Cómo se aprende a callar cuando la injusticia grita?
¿Cómo se baja la mirada cuando la calle te devuelve el reflejo de tu gente resistiendo con lo poco que queda?
En mi país ha llegado un momento en que despedir a los jóvenes deja de ser una excepción para volverse rutina.
Cada muchacho que se va es un hueco que nadie podrá llenar. Y aun así el país sigue como si nada.
¡ÑO! mira si hubo ingenuidad y soberbia junta, que el mejor ejemplo de lo que significó la nacionalización y la expropiación en Cuba no es un concepto, ni un discurso, ni un decreto. Es un pueblo entero. Hershey.
“Hay lugares que no salen en ninguna guía pero sostienen toda una vida. Los míos son los que laten con mi isla.. Allí donde el tiempo no corría, solo miraba.”
Cuba tuvo tantos cines que parecía que la noche necesitaba pantallas para respirar.
Brillaban como si nunca fueran a apagarse. Entrar en ellos era sentir que el mundo existía, que había color, música, historias y futuro.














