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Evangelio Pa' Llevar
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Author: Piedras Vivas
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© Piedras Vivas
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Con Piedras Vivas siempre puedes escuchar de Jesús hasta "pa llevar". Porque sabemos que la vida tiene sus ritmos y sus preocupaciones, pero creemos que nada de eso se escapa de la compañía de un Jesús que quiere caminar contigo desde donde estás y llenar de sentido cada espacio y momento de tu vida cotidiana. Aquí te ofrecemos una breve reflexión del evangelio del día para que la Palabra pueda iluminar todo tu día. Así que ya no tienes excusas, en el gym, en el coche, en la uni o en la capilla, Piedras Vivas te lleva el evangelio a donde estés
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PADRE JOHN KENNYJuan 4, 5-42Jesús llegó a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era alrededor del mediodía.Llegó una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús le dijo:“Dame de beber.”Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida.La mujer le respondió:“¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”(Los judíos y samaritanos no se trataban.)Jesús le contestó:“Si conocieras el don de Diosy quién es el que te pide de beber,tú le pedirías a Él,y Él te daría agua viva.”Ella dijo:“Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo.¿De dónde sacas esa agua viva?¿Acaso eres más grande que nuestro padre Jacob?”Jesús respondió:“El que bebe de esta agua volverá a tener sed.Pero el que beba del agua que yo le daréno tendrá sed jamás.El agua que yo le darése convertirá dentro de él en un manantialque brota para vida eterna.”La mujer dijo:“Señor, dame de esa agua,para no tener que venir aquí a sacar agua.”Jesús le dijo:“Ve, llama a tu marido y vuelve.”Ella respondió:“No tengo marido.”Jesús le dijo:“Has dicho bien.Has tenido cinco maridos,y el que ahora tienes no es tu marido.En eso has dicho la verdad.”La mujer, sorprendida, dijo:“Señor, veo que eres profeta.Nuestros padres adoraron en este monte,y ustedes dicen que el lugar para adorar es Jerusalén.”Jesús respondió:“Créeme, mujer, llega la horaen que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre.Los verdaderos adoradoresadorarán al Padre en espíritu y en verdad.Porque así quiere el Padre que sean los que lo adoren.Dios es espíritu.”La mujer dijo:“Sé que va a venir el Mesías.”Jesús le respondió:“Yo soy, el que habla contigo.”En ese momento llegaron los discípulos y se sorprendieron de que hablara con una mujer, pero nadie dijo nada.La mujer dejó su cántaro, fue al pueblo y dijo a la gente:“Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho.¿No será el Mesías?”Salieron del pueblo y fueron hacia Él.Mientras tanto, los discípulos le insistían:“Maestro, come.”Pero Él les dijo:“Yo tengo un alimento que ustedes no conocen.Mi alimento es hacer la voluntad del que me envióy llevar a cabo su obra.Levanten la mirada y miren los campos:ya están listos para la cosecha.”Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en Él por el testimonio de la mujer.Le pidieron que se quedara con ellos,y permaneció allí dos días.Muchos más creyeron al escucharlo,y decían a la mujer:“Ya no creemos solo por lo que tú dijiste;nosotros mismos lo hemos oídoy sabemos que Él es verdaderamente el Salvador del mundo.”
PADRE LUCAS MACHADO TENIERLucas 15, 1-3. 11-32Se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores para escucharlo.Los fariseos y escribas murmuraban diciendo:“Este recibe a los pecadores y come con ellos.”Entonces Jesús les contó esta parábola:“Un hombre tenía dos hijos.El menor le dijo a su padre:‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca.’Y el padre repartió los bienes.Pocos días después, el hijo menor reunió todo y se fue a un país lejano,donde malgastó su dinero viviendo desenfrenadamente.Cuando ya lo había gastado todo,vino una gran hambre en esa regióny comenzó a pasar necesidad.Fue a trabajar con un hombre del lugar,que lo mandó a cuidar cerdos.Tenía tanta hambre que deseaba llenar su estómago con la comida de los cerdos,pero nadie le daba nada.Entonces recapacitó y dijo:‘¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen pan de sobra,y yo aquí me muero de hambre!Me levantaré, volveré a mi padre y le diré:Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.Ya no merezco ser llamado hijo tuyo;trátame como a uno de tus trabajadores.’Y se puso en camino hacia su padre.Cuando todavía estaba lejos,su padre lo vioy se llenó de compasión.Corrió hacia él, lo abrazó y lo besó.El hijo comenzó a decirle:‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;ya no merezco ser llamado hijo tuyo.’Pero el padre dijo a sus servidores:‘Rápido, traigan el mejor vestido y pónganselo;pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies.Traigan el ternero gordo y mátenlo.Vamos a celebrar una fiesta,porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida;estaba perdido y ha sido encontrado.’Y comenzaron la fiesta.El hijo mayor estaba en el campo.Cuando volvió y oyó la música y el baile,preguntó qué pasaba.Le dijeron:‘Tu hermano ha vuelto,y tu padre ha hecho una fiesta porque lo ha recuperado sano y salvo.’El hermano mayor se enojó y no quiso entrar.Su padre salió a suplicarle.Pero él respondió:‘Hace tantos años que te sirvoy nunca desobedecí una orden tuya,y nunca me diste ni un cabrito para celebrar con mis amigos.Y ahora que vuelve ese hijo tuyo,que ha gastado tu dinero,le haces una fiesta.’El padre le dijo:‘Hijo, tú siempre estás conmigo,y todo lo mío es tuyo.Pero era necesario celebrar y alegrarnos,porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida;estaba perdido y ha sido encontrado.’”
PADRE DIEGO PAEZMateo 21, 33-46Jesús dijo:“Escuchen esta parábola:Un propietario plantó una viña.La cercó, cavó un lagar, construyó una torrey luego la arrendó a unos viñadores antes de irse de viaje.Cuando llegó el tiempo de la cosecha,envió a sus siervos para recibir su parte de los frutos.Pero los viñadores agarraron a los siervos:a uno lo golpearon,a otro lo mataron,y a otro lo apedrearon.El dueño volvió a enviar otros siervos, en mayor número,pero los trataron igual.Finalmente les envió a su propio hijo, pensando:‘A mi hijo lo respetarán.’Pero cuando los viñadores vieron al hijo, se dijeron:‘Este es el heredero.Vamos a matarlo y nos quedamos con su herencia.’Lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.Ahora bien, cuando vuelva el dueño de la viña,¿qué hará con esos viñadores?”Ellos respondieron:“Dará muerte terrible a esos malvadosy arrendará la viña a otros que le entreguen los frutos a su tiempo.”Jesús les dijo:“¿Nunca han leído en las Escrituras?‘La piedra que rechazaron los constructoresha llegado a ser la piedra angular;esto lo ha hecho el Señory es admirable a nuestros ojos.’Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitadoy será entregado a un pueblo que produzca sus frutos.El que caiga sobre esta piedra se hará pedazos,y aquel sobre quien ella caiga quedará aplastado.”Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que hablaba de ellos.Quisieron arrestarlo,pero tuvieron miedo de la gente,porque todos lo consideraban un profeta.
Padre Jesus MoraLucas 16, 19-31Había un hombre rico que se vestía con púrpura y lino fino, y daba espléndidos banquetes todos los días. A la puerta de su casa se tendía un mendigo llamado Lázaro, que estaba cubierto de llagas y que hubiera querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico. Hasta los perros se acercaban y le lamían las llagas. »Resulta que murió el mendigo y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham. También murió el rico y lo sepultaron. En los dominios de la muerte, en medio de sus tormentos, el rico levantó los ojos y vio de lejos a Abraham y a Lázaro junto a él. Así que alzó la voz y lo llamó: “Padre Abraham, ten compasión de mí y manda a Lázaro que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego”. Pero Abraham contestó: “Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora a él le toca recibir consuelo aquí, y a ti, sufrir mucho. Además de eso, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieren pasar de aquí para allá no pueden, ni tampoco pueden los de allá para acá”. »Él respondió: “Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento”. Pero Abraham contestó: “Ya tienen a Moisés y a los Profetas; ¡que les hagan caso a ellos!”. “No les harán caso, padre Abraham —respondió el rico—; en cambio, si se les presentara uno de entre los muertos, entonces sí se arrepentirían”. Abraham le dijo: “Si no hacen caso a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos”
Gustavo Godinez(Mt 20, 17–28)En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los Doce y les dijo:“Miren que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que lo insulten, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará”.Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.Él le preguntó: “¿Qué deseas?”Ella respondió: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu Reino”.Pero Jesús les respondió:“No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?”Ellos contestaron: “Sí podemos”.Y Él les dijo: “Mi cáliz lo beberán, pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca concederlo”.Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.Jesús los llamó y les dijo:“Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.Que no sea así entre ustedes.El que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor,y el que quiera ser el primero, que sea su esclavo,así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”.
PADRE JOHN KENNYMateo 23, 1-12Entonces Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo:“Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés.Por eso, hagan y cumplan lo que les enseñan,pero no imiten sus obras,porque dicen una cosa y hacen otra.Imponen cargas pesadas y difíciles de llevar,y se las ponen a los demás sobre los hombros,pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.Todo lo hacen para que la gente los vea:agrandan sus filacterias,alargan los flecos de sus mantos,buscan los primeros lugares en los banquetesy los asientos de honor en las sinagogas.Les encanta que los saluden en las plazasy que la gente los llame ‘maestro’.Pero ustedes no se dejen llamar ‘maestro’,porque uno solo es su Maestro,y todos ustedes son hermanos.Y no llamen a nadie ‘padre’ en la tierra,porque uno solo es su Padre: el del cielo.Ni se dejen llamar ‘guías’,porque uno solo es su Guía: el Mesías.El más grande entre ustedes que sea su servidor.Porque el que se enaltece será humillado,y el que se humilla será enaltecido.”
PADRE LUCAS TENIER MACHADOLucas 6, 36-38Jesús dijo a sus discípulos:“Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.No se dediquen a juzgar a los demás, y no serán juzgados.No condenen, y no serán condenados.Perdonen, y serán perdonados.Den, y se les dará:les darán una medida buena, apretada, sacudida y desbordante,puesta en sus manos.Porque con la misma medida con que ustedes midan a los demás,Dios los medirá a ustedes.”
PADRE DIEGO PAEZMateo 17, 1-9Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, y los llevó aparte a un monte alto.Ahí, delante de ellos, su apariencia cambió completamente:su rostro comenzó a brillar como el sol,y su ropa se volvió blanca, resplandeciente, como si estuviera hecha de luz.De pronto, aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.Pedro, impresionado y sin saber bien qué decir, exclamó:“Señor, ¡qué bueno que estamos aquí!Si quieres, hacemos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.”Mientras todavía estaba hablando, una nube luminosa los cubrió,y desde la nube se escuchó una voz que decía:“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.Escúchenlo.”Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de miedo.Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo:“Levántense. No tengan miedo.”Cuando alzaron la mirada, ya no vieron a nadie más que a Jesús.Mientras bajaban del monte, Él les ordenó:“No cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.”
Padre Diego PaezMateo 5, 43–48En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:“Han oído que se dijo:Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.Pero yo les digo:Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen,para que sean hijos de su Padre celestial,que hace salir su sol sobre malos y buenos,y manda la lluvia sobre justos e injustos.Porque si ustedes aman a los que los aman,¿qué recompensa merecen?¿No hacen eso mismo los publicanos?Y si saludan solamente a sus hermanos,¿qué hacen de extraordinario?¿No hacen eso mismo los paganos?Ustedes, pues, sean perfectos,como su Padre celestial es perfecto”.
Padre Jesus MoraMateo 5, 20-26Porque les digo a ustedes que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere la de los fariseos y la de los maestros de la Ley. »Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates”. También se les dijo que todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal. Pero yo digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Y cualquiera que le diga: “Insensato”, quedará sujeto al fuego del infierno. »Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda. »Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, el juez al guardia y te echen en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.
Gustavo GodinezMt 7, 7–12En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá.Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan?Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,¡cuánto más el Padre que está en los cielos dará cosas buenas a quienes se las pidan!Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes.En esto se resumen la ley y los profetas”.
Padre Lucas Machado TenierLucas 11, 29–32En aquel tiempo,como crecía la multitud alrededor de Jesús,él comenzó a decir:“Esta generación es una generación malvada.Pide una señal,pero no se le dará otra señal que la señal de Jonás.Porque así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive,así lo será el Hijo del hombre para esta generación.La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará,porque ella vino desde los últimos rincones de la tierrapara escuchar la sabiduría de Salomón,y aquí hay alguien más grande que Salomón.Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán,porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás,y aquí hay alguien más grande que Jonás”.
Padre John KennyMt 6, 7–15 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando oren, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan. Ustedes oren así: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque si ustedes perdonan a los hombres sus culpas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará a ustedes”.
Padre Diego PaezMateo 25, 31–46 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso.Serán congregadas ante él todas las naciones, y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.Entonces dirá el Rey a los de su derecha:«Vengan, benditos de mi Padre; hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; era forastero y me acogieron;estaba desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y vinieron a verme».Los justos le responderán:«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer, o con sed y te dimos de beber?¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos?¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?».Y el Rey les dirá:«En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron».Entonces dirá también a los de su izquierda:«Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.Porque tuve hambre y no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber;era forastero y no me acogieron; estaba desnudo y no me vistieron; enfermo y en la cárcel y no me visitaron».También ellos replicarán:«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, con sed, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?».Y él les responderá:«En verdad les digo que cuanto no hicieron a uno de estos más pequeños, tampoco a mí me lo hicieron».Y estos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Padre Jesus MoraMateo 4, 1-11Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. Jesús respondió: —Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del Templo y le dijo: —Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Pues escrito está: »“Ordenará que sus ángeles te protejan y ellos te sostendrán en sus manos para que no tropieces con piedra alguna”». —También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —contestó Jesús. De nuevo el diablo lo llevó a una montaña muy alta. Allí le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. Y le dijo: —Todo esto te daré si te postras y me adoras. —¡Vete, Satanás! —dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. Entonces el diablo lo dejó y ángeles acudieron a servirle.
Gustavo Godinez(Lc 5, 27–32)En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo:“Sígueme”.Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros invitados.Los fariseos y sus escribas murmuraban contra los discípulos de Jesús, diciendo:“¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?”Jesús les respondió:“No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos.No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.
Padre John KennyMt 9, 14–15 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le preguntaron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y en cambio tus discípulos no ayunan?” Jesús les respondió: “¿Acaso pueden estar tristes los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos? Llegará el día en que les quiten al esposo, y entonces ayunarán”.
Padre Lucas Machado TenierLucas (9,22–25)En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:«Es necesario que el Hijo del Hombre padezca mucho,que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas,que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día».Y decía a todos:«Si alguno quiere venir detrás de mí,que renuncie a sí mismo,que cargue con su cruz cada díay me siga.Porque el que quiera salvar su vida, la perderá;pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará.¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero,si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Padre Diego PaezMateo 6, 1–6.16–18En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:«Cuídense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos;de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre que está en los cielos.Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los alaben los hombres.En verdad les digo que ya recibieron su recompensa.Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto;y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Y cuando oren, no sean como los hipócritas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vean los hombres.En verdad les digo que ya recibieron su recompensa.Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto;y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan.En verdad les digo que ya recibieron su recompensa.Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,para que no se note ante los hombres que ayunas, sino ante tu Padre, que está en lo secreto;y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»**.
Padre Jesus MoraMarcos 8, 14-2114 Los discípulos habían olvidado llevar panes y solo tenían uno en la barca. —Presten atención —advirtió Jesús—; ¡cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes! Ellos comentaban los unos con los otros: «Lo dice porque no trajimos pan». Al darse cuenta de esto, Jesús dijo:—¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen el corazón endurecido? ¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan? Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos recogieron?—Doce —respondieron ellos.—Y, cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿cuántas cestas llenas de pedazos recogieron?—Siete —dijeron.Entonces concluyó:—¿Y todavía no entienden?




