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Las canciones del siglo XX
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"Strange Fruit" (1939) (extraño fruto, en español) no nació como una canción, sino como un poema del profesor judío Abel Meeropol tras ver una fotografía de un linchamiento en Indiana. Billie Holiday la hizo suya en el club Café Society de Nueva York, convirtiéndola en el primer gran grito del movimiento por los derechos civiles. La letra utiliza la metáfora de un "fruto extraño" que cuelga de los álamos para describir con crudeza los cuerpos de afroamericanos asesinados en el Sur. Hoy es considerada una de las obras culturales más importantes del siglo 20 por su valentía y crudeza.
"Speak Low" fue compuesta en 1943 por Kurt Weill, con letras del poeta Ogden Nash, para el exitoso musical de Broadway One Touch of Venus. La canción, cuyo título y concepto fueron sugeridos por el propio Weill basándose en una línea de Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare ("Speak low, if you speak love"), representa un momento definitivo en la asimilación del compositor al estilo estadounidense tras ocho años de exilio, fusionando la sofisticación del jazz con una sensibilidad modernista europea. Aunque fue escrita originalmente pensando en Marlene Dietrich, quien rechazó el papel por considerarlo demasiado "sexy y profano", la pieza fue estrenada por Mary Martin (en el papel de la estatua de Venus que cobra vida) y se convirtió rápidamente en un estándar de jazz versionado por artistas como Billie Holiday y John Coltrane. Más allá de su función romántica en la trama, la canción posee un tono "otoñal" y una urgencia lírica sobre la brevedad del tiempo ("Time is so old and love so brief") que se interpreta a menudo como un reflejo profundo de la experiencia de Weill como refugiado y la fugacidad de la vida tras huir de la Alemania nazi.
En el París gris de 1946, entre el humo de los cafés existencialistas y las cicatrices de la guerra, nació una melodía que definió una época. Escrita por el poeta rebelde Jacques Prévert y compuesta en la clandestinidad por el refugiado judío-húngaro Joseph Kosma, esta canción es mucho más que un romance fallido. A través de la metáfora de las hojas secas barridas por una pala, la letra disecciona la crudeza del olvido y la fragilidad de los lazos humanos en un mundo que intenta reconstruirse. Interpretada magistralmente por Yves Montand, el antiguo estibador que se convirtió en la voz de Francia, la obra pasó de ser un fracaso cinematográfico a convertirse en el estándar de jazz más grabado de la historia (Autumn Leaves). Un viaje sonoro sobre cómo la vida, a veces, nos separa "suavemente y sin hacer ruido".
"Tu vuò fà l'americano", compuesta en 1956 por el pianista Renato Carosone y el letrista Nicola Salerno (Nisa), es una célebre canción napolitana que fusiona el swing y el jazz con la tradición musical local para realizar una sátira aguda de la americanización en la Italia de la posguerra,. Escrita en un breve periodo de tiempo para un concurso de radio, la obra critica con ironía a los jóvenes napolitanos que, influenciados por el cine de Hollywood y el contexto del Plan Marshall, intentaban imitar el estilo de vida estadounidense bebiendo whisky and soda, bailando rock and roll y fumando cigarrillos Camel, a pesar de que este estilo de vida era financiado en realidad por "el monedero de mamá" (la borsetta di mammà),,. La canción se convirtió en un fenómeno mundial y en el símbolo de la carrera de Carosone, trascendiendo su época gracias a su inclusión en películas como It Started in Naples y El talentoso Sr. Ripley, así como por su renacimiento en las pistas de baile modernas a través del éxito de 2010 "We No Speak Americano" de Yolanda Be Cool,,.
Grabada el 16 de agosto de 1967, "What a Wonderful World" fue concebida por el productor Bob Thiele y el compositor George David Weiss como un antídoto optimista y sanador frente a la agitación racial y política que vivía Estados Unidos en esa época. Aunque Louis Armstrong conectó profundamente con la letra, que le recordaba a su vecindario en Corona, Queens, la balada enfrentó un sabotaje inicial por parte de Larry Newton, presidente de ABC Records, que deseaba otro éxito pop y se negó a promocionarla, lo que provocó que vendiera menos de mil copias en Estados Unidos tras su lanzamiento. No obstante, el tema encontró un éxito masivo en el extranjero, alcanzando el número uno en el Reino Unido en 1968 y convirtiendo a Armstrong en el hombre de mayor edad en liderar esa lista hasta ese momento. La canción no logró éxito comercial en su país de origen hasta décadas después, cuando su inclusión en la banda sonora de la película Good Morning, Vietnam (1987) la impulsó finalmente a las listas de Billboard, consolidándola como una de las grabaciones más queridas y perdurables del artista
Ziggy Stardust representa el momento definitivo en la carrera de David Bowie, una amalgama de música, teatro y mitología personal que transformó la cultura pop de los años 70. Ziggy Stardust no surgió de la nada, sino que fue una construcción deliberada basada en múltiples influencias y obsesiones de Bowie. El nombre "Ziggy" fue una creación compuesta, mientras que el apellido "Stardust" fue un homenaje al Legendary Stardust Cowboy, un intérprete excéntrico que Bowie admiraba,. También se inspiró en Vince Taylor, un rockero británico que había tenido éxito en Francia antes de sufrir un colapso mental y creerse una deidad.
Lanzada en 1966 en el álbum Wild Is the Wind, "Four Women" es una composición emblemática donde Nina Simone, utilizando una estructura musical minimalista que crece en intensidad dramática, retrata cuatro arquetipos de mujeres afroamericanas —Aunt Sarah, Saffronia, Sweet Thing y Peaches— para explorar la interseccionalidad de raza, género y el trauma generacional de la esclavitud. Esta obra surge en un momento histórico crítico, marcando la transición del Movimiento por los Derechos Civiles hacia la militancia del Black Power, una evolución ideológica reflejada en la propia vida de Simone quien, tras el asesinato de Medgar Evers y el bombardeo de la iglesia en Birmingham en 1963, canalizó su furia y su frustración por el racismo sistémico (que incluyó su propio rechazo del Instituto Curtis años antes) transformando su carrera de pianista clásica y cantante de jazz en la de una artista revolucionaria. A pesar de ser censurada en su momento por estaciones de radio que malinterpretaron su crudo análisis de los estereotipos como un insulto, la canción, que culmina con el grito desafiante y amargado de "Peaches", consolidó a Simone como la voz de la resistencia negra y femenina, utilizando su arte no solo para entretener, sino para confrontar a la audiencia con la brutal realidad histórica y exigir la autodeterminación de su identidad.
"The Revolution Will Not Be Televised" es una obra seminal de spoken word y jazz-funk grabada por Gil Scott-Heron en 1971 que actúa como una crítica mordaz al consumismo estadounidense y a la pasividad fomentada por los medios de comunicación masiva. A través de una yuxtaposición rápida de eslóganes publicitarios y referencias a la cultura pop trivial —como Green Acres o la campaña de Coca-Cola— con las realidades de la lucha negra, Scott-Heron desmantela la noción de que el cambio social puede ser consumido pasivamente, argumentando que la verdadera revolución no será un evento mediático, sino una transformación vivida que requiere una participación activa en las calles y, fundamentalmente, un cambio de conciencia previo en la mente del individuo. A menudo citada como precursora del hip-hop y alineada conceptualmente con la crítica de Guy Debord sobre la sustitución de la vida real por su representación, la pieza perdura como un "kit de supervivencia" cultural que desafía a las comunidades oprimidas a desconectarse de las distracciones corporativas para reclamar su propia agencia política.
La canción "Tropicália", compuesta por Caetano Veloso, se erige como el manifiesto estético inaugural del movimiento tropicalista, surgiendo en 1967 dentro de un Brasil fracturado por la dictadura militar y la polarización ideológica entre nacionalistas de izquierda y una derecha conservadora. Bautizada así por sugerencia del fotógrafo Luís Carlos Barreto en referencia a la instalación artística homónima de Hélio Oiticica, la pieza rompió con las estructuras tradicionales mediante una neo-antropofagia que devoraba influencias extranjeras —como el rock y la guitarra eléctrica— para fusionarlas con arcaísmos nacionales, desafiando el purismo cultural vigente. Su letra funciona como una alegoría fragmentada y cinematográfica del país, yuxtaponiendo símbolos contradictorios como la bossa y la palhoça o el monumento moderno y la mulata, para exponer el absurdo y las disparidades de una sociedad bajo una modernización autoritaria, constituyendo una crítica mordaz que trascendía la mera protesta política para proponer una revolución comportamental y estética.
"Te recuerdo Amanda" es considerada la obra más universal de Víctor Jara, compuesta en 1968 durante una estancia en Londres motivada por la profunda nostalgia que sentía hacia su esposa, Joan Turner, y sus hijas. La canción relata la historia íntima de dos obreros, Amanda y Manuel, quienes aprovechan un breve descanso de cinco minutos para encontrarse antes de que la sirena de la fábrica los obligue a volver al trabajo y Manuel parta hacia un destino trágico en la sierra. Aunque Jara utilizó los nombres de sus propios padres para los personajes, la pieza trasciende lo biográfico para transformarse en un himno al amor y a la lucha por la dignidad de la clase trabajadora, inmortalizando la frase "la vida es eterna en cinco minutos". Con el paso de las décadas, este clásico de la Nueva Canción Chilena se ha consolidado como un símbolo universal de resistencia y memoria, siendo la composición más versionada del artista por intérpretes de la talla de Joan Baez, Mercedes Sosa y Robert Wyatt.
Estrenada en octubre de 1930 como parte de la revista Paris qui remue (París se mueve) en el Casino de Paris, la canción "J'ai deux amours" se convirtió en el himno definitivo de Josephine Baker, marcando su transición artística de bailarina exótica a una sofisticada estrella de la canción. Compuesta por Vincent Scotto con letra de Géo Koger y Henri Varna, la pieza fue concebida originalmente dentro de una narrativa colonial teatral en la que el personaje de Baker se debatía entre su "sabana" africana y la metrópoli; sin embargo, el público reinterpretó inmediatamente el estribillo "J'ai deux amours, mon pays et Paris" (Tengo dos amores, mi país y París) como una alusión autobiográfica a la dualidad entre su Estados Unidos natal y su hogar adoptivo en Francia. Esta melodía acompañó a Baker durante toda su vida, sirviendo incluso de consuelo a los soldados durante la Segunda Guerra Mundial, y su significado evolucionó profundamente con el tiempo: tras naturalizarse francesa y servir en la Resistencia, Baker modificó la letra a "mon pays c'est Paris" (mi país es París), reafirmando así su lealtad absoluta a la nación que la había acogido y consagrado.
Lili Marleen (o Lili Marlene) es una balada alemana que, originada en un poema escrito por el soldado Hans Leip en 1915 y musicalizado por Norbert Schultze en 1938, se convirtió inesperadamente en el himno oficioso e internacional de los combatientes durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque la grabación original de 1939 de Lale Andersen tuvo un éxito inicial modesto, la canción alcanzó fama mundial en 1941 a través de las emisiones nocturnas de Radio Belgrado, logrando trascender las barreras ideológicas al ser adoptada tanto por las tropas del Eje como por los soldados Aliados en el norte de África. La canción se caracteriza por una dualidad temática que entrelaza el amor y la muerte; bajo la imagen nostálgica de una joven esperando bajo una farola frente al cuartel, la letra original esconde un presagio fúnebre en sus versos finales, donde el soldado contempla su retorno como un espectro desde las "entrañas de la tierra". Con el tiempo, figuras como Marlene Dietrich contribuyeron a universalizar la canción, consolidando su estatus como el eco cultural más perdurable de aquel conflicto bélico.
Mackie Messer, también conocido como Macheath o "Mack el Navaja", es el amoral antihéroe y protagonista de La ópera de los tres centavos (1928), la célebre obra de Bertolt Brecht y Kurt Weill. Caracterizado no como un marginado tradicional sino como un criminal que adopta modales burgueses y aspira a la respetabilidad, Mackie mantiene una relación de complicidad corrupta con el jefe de policía Tiger Brown, encarnando así la tesis brechtiana de que no existe una distinción moral real entre el hampa y el capitalismo legítimo, pues ambos funcionan mediante la explotación organizada. Su icónico tema musical, "La balada de Mackie Messer" (Die Moritat von Mackie Messer), fue compuesto en el último momento antes del estreno por exigencia del actor Harald Paulsen, quien demandaba una introducción más prominente para su personaje; aunque esta pieza se convirtió posteriormente en un estándar de jazz popularizado mundialmente por figuras como Louis Armstrong y Bobby Darin, su letra original detalla crímenes atroces —como violaciones, incendios y asesinatos— que frecuentemente fueron suavizados en las versiones comerciales. La trayectoria de Mackie en la obra, que incluye su matrimonio secreto con Polly Peachum y su eventual traición por parte de la prostituta Jenny, culmina en una ejecución fallida donde un deus ex machina paródico le otorga un indulto real y un título nobiliario, satirizando la justicia y perpetuando el sistema de corrupción que la obra critica.
El origen de la grabación sonora se remonta a mediados del siglo XIX, comenzando con el tipógrafo francés Édouard-Léon Scott de Martinville, quien en 1857 patentó el fonoautógrafo, un dispositivo diseñado para registrar visualmente las ondas sonoras en una superficie cubierta de hollín mediante un estilete que imitaba el oído humano, aunque no tenía la capacidad de reproducir el sonido grabado. Si bien el poeta Charles Cros conceptualizó teóricamente un método de reproducción en 1877 sin llegar a construir un modelo funcional, fue Thomas Edison quien logró ese mismo año la primera grabación y reproducción exitosa con su fonógrafo, capturando y reproduciendo la rima "Mary Had a Little Lamb" en un cilindro recubierto de papel de estaño. Esta tecnología acústica temprana, que dependía puramente de la energía mecánica de las ondas sonoras canalizadas a través de una bocina para hacer vibrar un diafragma, evolucionó desde los cilindros de cera mejorados por el "Graphophone" de Alexander Graham Bell y Charles Sumner Tainter, hasta llegar al disco plano introducido por Emile Berliner con su gramófono, una innovación crucial que permitió la producción en masa de copias a partir de un disco maestro y cimentó el inicio de la industria comercial de la grabación.
El corrido de "La Adelita" es considerado uno de los himnos más representativos de la Revolución Mexicana, funcionando a la vez como canción de amor y marcha militar popularizada por las tropas de la División del Norte. Aunque existen versiones que atribuyen su autoría a figuras como el capitán Elías Cortázar Ramírez o sugieren un origen previo a 1910, la narrativa histórica más aceptada sostiene que fue compuesta por el sargento villista Antonio Gil del Río Armenta, quien, enamorado de la enfermera Adela Velarde Pérez, le entregó la letra escrita poco antes de morir en combate durante la toma de Torreón o Gómez Palacio. Líricamente, la canción captura la mezcla de romance y vida bélica de la época, utilizando referencias a "trenes militares" y "buques de guerra" para expresar la devoción del soldado que seguiría a su amada "por tierra y por mar". El impacto cultural de la pieza fue tan profundo que el nombre "Adelita" dejó de ser exclusivo de Adela Velarde para convertirse en un sustantivo común que designa a todas las soldaderas y mujeres que participaron en el conflicto armado, consolidando un arquetipo nacional que perdura hasta hoy.
"The Entertainer" es un ragtime clásico compuesto por Scott Joplin en 1902, reconocido como una de las piezas más emblemáticas de la música estadounidense por su ritmo sincopado y su estructura de "two-step". Aunque fue un éxito en su época, alcanzó una fama mundial masiva en la década de 1970 al ser adaptada por Marvin Hamlisch como tema principal de la película El Golpe (The Sting), lo que reavivó el interés por el género y otorgó a Joplin un reconocimiento póstumo sin precedentes. La obra es hoy un pilar de la cultura popular, presente desde bandas sonoras hasta los clásicos camiones de helados, y puede consultarse en archivos digitales como la Biblioteca del Congreso de EE. UU. para estudiar su partitura original.
Durante la Primera Guerra Mundial, las canciones desempeñaron un papel crucial como herramientas de supervivencia psicológica y cohesión, variando temáticamente según la nación. En el bando británico, "It's a Long Way to Tipperary" fue el primer gran éxito, seguido por "Pack Up Your Troubles in Your Old Kit Bag", cuyo estribillo instaba a los soldados a "sonreír, sonreír, sonreír" frente a la adversidad, convirtiéndose en un éxito viral que trascendió fronteras. Para los franceses, la canción emblemática fue "La Madelon" (o "Quand Madelon"), que rechazaba la retórica bélica en favor de una historia reconfortante sobre una camarera que, al negarse a casarse con un solo hombre, pertenecía a "todo el regimiento", aunque la disidencia también se expresó a través de la "Chanson de Craonne", un himno antimilitarista asociado a los motines de 1917. Por el contrario, la experiencia alemana estuvo marcada por la solemnidad de "Ich hatt' einen Kameraden" ("Yo tenía un camarada"), un lamento del siglo XIX que ritualizaba la muerte y el duelo militar, aunque los soldados a veces parodiaban las canciones oficiales para reflejar su sufrimiento. Finalmente, la entrada de Estados Unidos impulsó temas de movilización como "Over There" de George M. Cohan, mientras que las tropas serbias en el exilio encontraron su himno en la nostálgica "Tamo daleko" ("Allí, lejos").
Bella ciao se ha consolidado como el himno por excelencia de la Resistencia italiana y un símbolo global de libertad, a pesar de que su difusión histórica durante la lucha armada fue más limitada y circunscrita geográficamente (principalmente en Emilia y los Abruzos) que la de canciones como Fischia il vento. Su popularidad masiva se cimentó en la posguerra, especialmente a partir de los años sesenta, debido a que su letra se enfoca en la lucha contra el "invasor" sin incluir referencias políticas explícitas al comunismo, lo que facilitó su adopción como un vehículo de memoria antifascista unitaria y ecuménica. Aunque sus orígenes musicales son complejos y se vinculan a baladas antiguas como Fior di tomba e incluso a melodías yiddish, estudios musicológicos sugieren que la famosa versión de las trabajadoras de los arrozales (mondine) fue compuesta probablemente después de la guerra (hacia 1951) basándose en el canto partisano, y no al revés. En la actualidad, la canción ha trascendido sus fronteras originales para convertirse en un estandarte de protesta internacional contra la injusticia, resonando en movimientos antiglobalización y siendo revitalizada por la cultura popular contemporánea.
"El Manisero" (conocida en inglés como "The Peanut Vendor") es una obra fundamental de la música cubana compuesta por Moisés Simons alrededor de 1928, célebre por detonar el furor internacional por la rumba en la década de 1930. Aunque técnicamente es un son-pregón —un género que estiliza los cantos de los vendedores ambulantes—, fue comercializada erróneamente por las discográficas extranjeras como una "rhumba" o "rumba-fox trot", convirtiéndose en la etiqueta general para la música cubana de la época. Si bien la cantante Rita Montaner realizó la primera grabación para Columbia Records en 1927 o 1928, el tema alcanzó un éxito histórico en Estados Unidos tras la presentación en 1930 de Don Azpiazú y su Havana Casino Orchestra en Nueva York, con el cantante Antonio Machín arrojando maní al público durante la actuación; esta versión de RCA Victor fue la primera grabación de música cubana en vender más de un millón de copias en ese país. La letra, que utiliza el pregón rítmico para vender cucuruchos de maní tostado, posee un doble sentido característico ("si te quieres por el pico divertir") y ha sido adaptada e interpretada más de 200 veces por artistas tan diversos como Stan Kenton, Pérez Prado y Louis Armstrong, además de aparecer en numerosas películas de Hollywood como Nace una estrella y Sopa de ganso.
El nacimiento de la radio fue el resultado de una evolución tecnológica y social que transformó la telegrafía sin hilos de un sistema de comunicación punto a punto en un medio de difusión masiva. Aunque los fundamentos técnicos se establecieron con el trabajo de pioneros como Guglielmo Marconi en 1895 y la transmisión de voz de Reginald Fessenden en 1906, el concepto de radiodifusión surgió más tarde; algunos historiadores señalan la transmisión de noticias en código morse durante el Levantamiento de Pascua en Irlanda en 1916 como un precursor temprano. Sin embargo, la era de la programación regular de entretenimiento comenzó alrededor de 1920, siendo la estación KDKA de Pittsburgh ampliamente reconocida por realizar la primera transmisión programada con los resultados de las elecciones presidenciales de EE. UU. ese año, un hito que coincidió con esfuerzos europeos como los de la estación PCGG en los Países Bajos y las transmisiones experimentales de Marconi desde Chelmsford. En España, la radio estatal llegó con retraso respecto a sus vecinos europeos, permitiendo inicialmente una explotación privada durante la dictadura de Primo de Rivera, con Radio Ibérica operando desde 1923 y la concesión de la primera licencia oficial a Radio Barcelona en 1924.























