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Clásicos de espiritualidad: El combate espiritual
Clásicos de espiritualidad: El combate espiritual
Author: Radio María España
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Lectura pausada de libros clásicos de espiritualidad. En esta ocasión leemos «El combate espiritual», publicado en 1589 por el sacerdote, religioso y escritor, Lorenzo Scupoli, perteneciente a la Orden de Clérigos Regulares Teatinos. Escucha todos los podcasts de Radio María España en https://radiomaria.es/podcasts
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En referencia a la visión de la cruz que nos da Scúpoli, recordemos que fue en el s. XVI, nos transmite lo que imperaba en su época, una visión que en la actualidad puede parecernos exigente, lejana y a veces incomprensible. Está basada en el sentido de buscar la mortificación activa, siendo la cruz un arma para combatir el propio yo y las pasiones. En la actualidad se hace más énfasis en la Resurrección, en que el amor de Dios vence al pecado. La muerte de Jesucristo en la cruz ha vencido a la muerte, y un cristiano puede abrazar la cruz unido a Jesucristo. En la actualidad el abrazar la cruz es abrazar con paciencia las dificultades de la vida, las debilidades confiando en que la fortaleza y la victoria son de Jesucristo en cuanto hemos depositado en Él nuestra confianza. El cristiano va viendo victorias visibles que Jesucristo va haciendo en nuestra historia personal y va creciendo en fe, esperanza y amor.
Cuando habla de la Eucaristía la presenta como el arma más excelente para el combate espiritual, porque al recibir a Jesús, combate Ël mismo con nosotros y en nosotros.
En el programa de hoy escucharemos el capítulo 51 y un fragmento del 52. Scúpoli sigue hablándonos de la meditación de la pasión de Jesús pero ahora nos enseña a meditar con el corazón. Es una meditación más interior e intensa. Se trata de profundizar en los sentimientos y afectos que sintió Jesús en la pasión, intentando reproducirlos en nosotros mismos. Estos sentimientos despertarán en nosotros un impulso hacia la virtud. Este acercamiento a los sufrimientos de Cristo, siendo conscientes que se entregó a ellos voluntariamente, sólo por amor y misericordia y para salvarnos va haciendo que poco a poco nuestro corazón vaya transformándose pareciéndose cada vez más al de Jesucristo.
El alma experimentará dolor de los pecados, arrepentimiento. La admiración ante el amor infinito de Dios produce que el hombre quiera entregarse totalmente a Él y desprecie al mundo, que tenga sentimientos de imitar las virtudes de Jesús, al mismo tiempo tener la confianza de que Cristo que murió en la cruz por nuestros pecados, al tercer día resucitó alcanzando la victoria sobre la muerte.
En el programa de hoy terminamos el capítulo 46 y escuchamos los capítulos del 47 al 50. Desde el capítulo 44, Scúpoli nos introduce la oración, la cuarta arma necesaria e imprescindible para el combate espiritual. Para Scúpoli, la oración no es sólo un rezo, sino otro medio para alcanzar la gracia y adquirir las virtudes. Con el capítulo 46 nos introduce en la meditación de la pasión de Jesucristo. Siguiendo con el ejemplo de alcanzar la paciencia, nos guía a través de escenas concretas de la pasión fijándonos en los detalles para incitar al alma al amor y al deseo de imitar a Jesucristo. A partir del capítulo 48, nos habla de orar a través de la intercesión de la Virgen María. Scúpoli no escatima en proponer razones por las que María atiende las necesidades de los que le invocan, ni tampoco escatima las razones por las que Dios y Jesucristo atienden las peticiones de María. Por último, en el capítulo 50, nos aconseja pedir también la intercesión de los santos y de los ángeles.
En el programa de hoy escucharemos los capítulos 44-45 y un fragmento del 46. Recordamos que en el primer capítulo del libro, Spcúpoli, nos decía que la vida de un cristiano es un contínuo combate contra sí mismo y que para combatir necesita de estas 4 armas: La desconfianza en sí mismo, la confianza en Dios, el ejercicio de las virtudes y por último la oración. Durante lo que ya hemos leído del libro, el autor ha ido desarrollando las tres primeras, a partir del capítulo 44 comienza con el tema de la oración, imprescindible en la vida del cristiano. Ya de entrada, nos presenta 7 reglas para que la oración que hagamos sea verdadera, profundizando en lo que es la oración cristiana (al principio de cada regla escucharemos un sonido peculiar avisando su introducción). En el siguiente capítulo nos habla de la meditación y nos pone un ejemplo de cómo practicarla.
En el programa de hoy se van a leer los capítulos 41, 42 y 43. Scupoli sigue aconsejandonos la prudencia y la moderación, en estas páginas en particular, en referencia a los grandes impulsos que se sienten llevados por el fervor a hacer sacrificios, mortificaciones etc. Hay que pararse e indagar, el demonio, encargado de nuestra perdición no deja pasar oportunidades, como ya vimos, con el engaño incluso en la práctica de las virtudes, de forma que hay que estar atentos. El sobrepasar algunas penitencias, mortificaciones o abstinencias sin medir las propias fuerzas podrían jugar en nuestra contra adquiriendo una vanagloria y soberbia espiritual y un desgaste físico que nos incapacitaría para otras labores necesarias. Lo mejor es desear hacer en todo la voluntad de Dios y que nuestro deseo se centre en ello.
En el capítulo 43 nos habla de los juicios que nos formamos sobre los demás cuando vemos en ellos imperfecciones. La soberbia hace que nos veamos por encima de los demás pretendiendo tener derecho al juicio. Para librarse de este mal, primeramente es apartar este pensamiento en cuanto lo sintamos, otro, el pensar humildemente de nosotros que no tenemos ni autoridad ni somos capaces de emitir juicios rectos sobre los demás y por último nos dice que si estuviéramos centrados en nuestras miserias e intentando corregir nuestros defectos no nos ocuparíamos de los demás y al mismo tiempo a parte de aumentar la comprensión hacia el otro, iría sanándose la malignidad de nuestra visión interior.
En el programa de hoy se van a escuchar los capítulos del 37 al 40. En estos capítulos Scúpoli sigue tratando el tema de la adquisición de virtudes. La virtudes se adquieren ejercitandolas, practicandolas continuamente, esto ya de por sí genera incomodidad en la naturaleza humana que aún está en lucha para dominar las pasiones. A veces aparecen dificultades mayores que precisan de un mayor trabajo. Ante estas incomodidades y dificultades Scúpoli advierte sobre todo no huir sino abrazarlas como un regalo pues son valiosas oportunidades de trabajar las virtudes que fortalecerán el alma y nos harán crecer espiritualmente.
Esta práctica de la virtud exponiéndose a dificultades no es válida para deseos o pasiones de índole carnal.
En el programa de hoy terminamos de escuchar el cap. 33 y a continuación los capítulos 34-35 y 36. Se ha acortado la introducción y al final de la lectura aparece un resumen del mensaje que han transmitido los textos, así como extraer las ideas principales.
En estos capítulos Scúpoli trata el sometimiento de las pasiones y al mismo tiempo expone la mejor manera de adquirir nuevas virtudes. Destaca la constancia, la moderación y siempre tener presente el objetivo de nuestro combate espiritual que es alcanzar la perfección.
Resumen e ideas principales: Comienza Scúpoli dándonos algunas pautas y guiándonos en este proceso de adquisición de virtudes. En primer lugar hay que identificar la pasión predominante en cada uno de nosotros. Nos aconseja empezar a trabajar sólo una virtud preferiblemente elegir la contraria a la pasión predominante. Ejem.. Impaciencia /paciencia, hay que tener en cuenta que al trabajar una virtud todas las demás quedan fortalecidas. Otra condición es tomar las dificultades que vayan surgiendo no como obstáculos sino como ocasiones de fortalecimiento, para ello es muy conveniente que optemos por una vida que no esté instalada en la comodidad. La adquisición de virtudes es progresiva, gradual y se hace poco a poco sin establecer límites temporales.
A partir del cap. 35 nos habla del ánimo que debemos tener y da consejos muy concretos: Hay que tener una voluntad firme, hacer propósitos diarios sabiendo más o menos cómo transcurrirá el día, leer y reflexionar sobre vidas de santos, escoger sentencias y jaculatorias para ir repitiendo, extraídas de la Sagrada Escritura.
Y para finalizar, unos avisos para animar a seguir el combate: El progreso en la virtud debe ser continuo y constante, en la vida espiritual pararse es retroceder, es bueno saber que avanzar en la virtud hace que las pasiones se vayan debilitando y se fortalezca el alma, por tanto cada vez el camino es menos difícil y más placentero. Para acabar, Scúpoli nos recuerda la alegría interior que experimentan las almas que siguen este camino de perfección.
n el programa de hoy terminaremos el capítulo 32 y empezaremos el 33. En el capítulo 32 Scúpoli nos advierte de cómo ataca el demonio a los que verdaderamente quieren seguir un camino de perfección.Nos dice que no nos empuja hacia la virtud si no que utiliza las mismas virtudes para confundirnos que caigamos en la soberbia y la vanidad. La mayor defensa que tenemos para este ataque es permanecer en un profundo estado de humildad, reconociéndose uno mismo como nada, y que cualquier obra buena es que la gracia de Dios ha actuado en el hombre. Se puede reconocer la verdadera virtud cuando nos hace más pequeños delante de Dios y no más grande ante los hombres y cuando da como fruto la caridad.
En el capítulo 33 nos explica cómo vencer las pasiones y crecer en virtud con seguridad espiritual y no llegar a corrompernos. Nos da pautas y consejos prácticos y concretos. En primer lugar hay que combatir la pasión o pasiones más arraigadas en nosotros haciendo actos de virtud contrarios a dicha pasión. Este combate no se realiza ni por impulsos ni por tiempos establecidos, sino con constancia y perseverancia.
En el programa de hoy se va a leer el capítulo 31 completo y un fragmento del 32. En primer lugar antes de la introducción concreta al programa de hoy, hay una introducción más general invitando a escuchar los textos clásicos, por qué nos suenan "raro", consejos para su comprensión y beneficios que nos aportan.
Respecto a la lectura de hoy: en estos capítulos Scúpoli va describiendo cómo el demonio tienta a cada persona de una manera según sea el estado de su vida espiritual. En el programa de hoy se dirige a los que seriamente quieren seguir un camino de perfección, aquí el demonio es especialmente sutil, provocando deseos de realizar obras que agraden Dios en circunstancias que no que no son las adecuadas provocando en el hombre sentimientos de inquietud e impaciencia de modo que al final el hombre llevado por ésta olvida su primer deseo de agradar a Dios centrándose en su propio empeño. Scúpoli nos pone el ejemplo con un ejemplo. Nos aconseja estar muy alerta porque sin apenas darnos cuenta el demonio sabe cómo mover nuestra soberbia y hacer que ésta nos ofusque. La mejor defensa para esta tentación es tener claro que lo importante es aceptar la voluntad de Dios como lo más conveniente para nuestra salvación y permanecer con una actitud humilde reconociendo que si algo bueno hemos hecho ha sido porque Dios ha actuado en nosotros.
En el programa de hoy terminamos el capítulo 26. A continuación, escuchamos los capítulos del 27 al 30. Por último, se lee un pequeño fragmento a modo de introducción del capítulo 31.
Continuamos en el capítulo 26, donde Scúpoli nos enseña cómo debemos reaccionar cuando tenemos una caída: pedir perdón, confiar en la misericordia de Dios, pedirle ayuda, pero sobre todo no quedarnos pensando en la caía con inquietud pues es soberbia y engaño del demonio.
A partir del capítulo 27 nos describe 4 estados en que pueden permanecer las personas con respecto a la gracia y al pecado. El autor parte de la base de que el demonio sólo busca nuestra ruina y que ataca de forma diferente según el estado en que se encuentren los hombres y tienta muy sutilmente, produciendo engaño, confusión utilizando toda clase de estrategias. A medida que el autor nos presenta estas tentaciones, nos enseña a identificarlas y actuar ante ellas. Es muy importante estar alerta frente a uno mismo y consultar al confesor o director espiritual.
En el programa de hoy vamos a escuchar los capítulos 24, 25 y un fragmento del 26. En el capítulo 24, Scúpoli se ocupa de mostrarnos las ventajas del silencio o del habla discreta y prudente frente a la charlatanería, nos da consejos y nos previene de los males que provienen del hablar en exceso y sin sensatez.
En el capítulo siguiente entra en el mundo de las inquietudes y perturbaciones del corazón que en ocasiones padecemos los seres humanos. Un verdadero cristiano cuya vida y pensamiento, y que su principal deseo sea hacer la voluntad de Dios, acepta los acontecimientos que puedan llegarle en su vida con paz, sabiendo que es Dios quien lo permite y por tanto entra dentro de su sabia voluntad.
En el programa de hoy se van a leer los capítulos 22 y 23. Scupoli sigue enseñándonos a elevar el espíritu a Dios ante la contemplación de las cosas sensibles, en otras palabras, la mente del cristiano debe estar centrada en Dios y la percepción de todo lo que le rodea estará tomada o captada desde la perspectiva de Dios Padre y Creador. En este sentido, en el capítulo 22 se centra en cómo podemos sacar provecho de esta percepción de las cosas materiales para reflexionar sobre la pasión de Cristo Redentor llegando así a obtener un corazón humilde y agradecido. En el capítulo 23 sigue la misma línea presentándonos diferentes situaciones y por dónde guiar nuestro pensamiento y adaptarlo a nuestra vida espiritual. Scupoli nos presenta como una guía, una propuesta para ayudarnos a hacer un buen uso y gobierno de los sentidos. Es importante la reflexión que hace al final del capítulo, lo importante es el recogimiento dentro de uno mismo en el Señor, combatir las inclinaciones viciosas y hacer actos de virtud contrarios de dichos vicios.
En el programa de hoy se acabará de leer el capítulo 20, que estaba dedicado a la pereza y se leerá el 21 completo. En el programa anterior se leyó la primera parte del capítulo 20 dedicado a cómo combatir el vicio de la pereza. Allí Scúpoli definía qué es la pereza, cómo se va adquiriendo y como va poco a poco apoderándose de la voluntad de la persona, por tanto, también nos advertía que tenemos que estar muy atentos y alerta de no dejarse llevar por las primeras inclinaciones hacia la pereza, la comodidad y el confort. El autor nos reconduce a lo que debiera ser el centro de la vida: Dios y nuestra vida cristiana para acercarnos más a Él. Esta clase de vida, la cristiana está reñida con la pereza pues hay muchas ocasiones en que el cristiano debe forzar la voluntad, mortificar los sentidos y salir de la zona de confort. Nos ofrece soluciones prácticas para no abordar de golpe todo aquello que tenemos por delante.
En el capítulo 21 Scúpoli empieza a enseñarnos a trascender, es decir, que todo aquello que percibimos sensiblemente y producen en nosotros emociones y sentimientos como de belleza, perfección, grandeza, armonía podamos inmediatamente levantar los ojos al cielo y descubrir en ellas a su Creador y que todo aquello que nos ha conmovido no es más que un reflejo de la grandeza y percepción de Dios.
En el programa de hoy vamos a escuchar el capítulo 19 completo y un fragmento del capítulo 20. Primeramente, en el capítulo 19 nos va explicando cómo combatir el vicio deshonesto y en el 20, el vicio de la pereza. En cuanto al vicio deshonesto o de los apetitos sexuales dice que hay que combatirlo con una mayor fuerza y resolución que contra los demás vicios.
Como ya venimos diciendo, Scúpoli gran conocedor de la naturaleza humana, nos va detallando paso a paso cómo actuar antes de la tentación, durante la tentación y una vez pasada ésta.
Scúpoli apunta al detalle las diferentes trampas que el demonio nos pone bajo la apariencia de buenas intenciones, para que sepamos identificarlas y no caer en ellas.
De forma prudente y al mismo tiempo tajante nos muestra la complejidad de la tentaciones y vicios y las enmarañadas formas en que pueden llegar e incluso cómo, en ocasiones, llegamos a proceder engañándonos a nosotros mismos.
En el programa de hoy escuchamos los capítulos 15, 16, 17 y 18. Scúpoli sigue adiestrándonos en el combate que el hombre, herido por el pecado original, tiene que combatir mientras viva. El autor, gran conocedor de esta naturaleza humana herida, va desmenuzando los pasos a seguir en esta batalla. Es importante reconocer y asumir que todos los días vamos a tener el combate delante y, por tanto, hay que renovar diariamente nuestra determinación a combatir, sobre todo tener muy claro que lo que más nos obstaculiza es el amor propio. También es importante reconocer nuestra debilidad y pedir auxilio a Dios, que tiene el poder de rescatarnos, no perder esta confianza en Dios y en su misericordia. Más adelante nos habla de la importancia de conocerse a sí mismo, reconocer cada uno su debilidad y sus inclinaciones, pedir luz para que el Espíritu nos ilumine, sabiendo nuestras flaquezas y por dónde pueden presentarse las tentaciones, es más previsible la tentación y ponerse en guardia o alejarse. En definitiva, enfocar estrategias de combate.
En el programa de hoy terminaremos de escuchar el capítulo 13 y a continuación escucharemos el capítulo 14. Se repetirá un fragmento del programa anterior para introducir y enlazar el contenido. Scupoli está tratando el tema de la voluntad como una de las herramientas que el hombre puede utilizar en el combate espiritual, para ello nos advierte que es mucho más fácil adquirir el hábito de un vicio que el hábito de una virtud y nos razona el por qué. Nos aconseja, para combatir un vicio, realizar actos con la virtud contraria a dicho vicio; esto no será suficiente si no logramos arrancar la raíz que provoca tal vicio, aplicándolo tanto a las pasiones fuertes como a las pequeñas inclinaciones. Scupoli va un poco más lejos y aconseja mortificar todo aquello que aún siendo lícito no es necesario, es decir, estar siempre atento para no acomodarnos en nuestra zona de confort.
En el capítulo 14 trata de cómo vencer tentaciones muy fuertes y que tienen casi vencida a la voluntad. En primer lugar, insiste en no sentirse en absoluto vencido ni rendirse y confiando en el poder de Dios pedirle ayuda incluso a gritos si es necesario. A continuación nos presenta 5 puntos o consideraciones para reflexionar que una vez asumidas por el entendimiento van a fortalecer la voluntad frente a las tentaciones.
En el programa de hoy se van a leer los capítulos 11, 12 y un fragmento del 13. Recordamos que Scúpoli nos está hablando de una de las armas o recursos que tenemos para utilizar en el combate espiritual, en concreto: del ejercicio de las virtudes y del buen uso de las potencias, nombra como potencias al entendimiento y a la voluntad, en capítulos anteriores explicó el entendimiento y a partir del capítulo 10 (en el anterior programa) habla de la voluntad. En el programa de hoy Scúpoli nos ofrece recursos para que nuestra voluntad esté más dispuesta a querer la voluntad de Dios, esto es primeramente tener un corazón agradecido. A partir del capítulo 12 avisa que en el hombre hay dos voluntades que van a estar siempre en combate: la superior (razón) y la inferior (apetito de la carne), aparece una tercera voluntad que es la divina o el llamamiento que hace Dios al hombre. Scúpoli expone: El entendimiento está como en medio del apetito de la carne y la llamada de Dios, mientras que éstas dos últimas también están enfrentadas. Viendo el panorama, el resto del capítulo y en el siguiente el autor expone razonamientos, prácticas de voluntad, nos avisa que nos justificamos autoengañándonos, etc. Scúpoli no tan sólo se queda en esto y se adentra en lo profundo del ser humano descubriendo la raíz y el verdadero motivo que dificulta este combate espiritual y que lo inclina hacia la sensualidad.
En el programa de hoy escucharemos los capítulos 9º y 10º. Sigue hablándonos Scúpoli del entendimiento y de la voluntad como potencias del alma y cómo reglarlas y hacer buen uso de ellas. Ya nos advertía de no estar sujetos a afectos y a controlar nuestros primeros impulsos, ahora nos advierte del peligro de la curiosidad porque todo lo que no tenga por meta hacer la voluntad de Dios puede nacer del amor propio, de la soberbia o ser una tentación del demonio. Aquí nos advierte seriamente ante la soberbia espiritual y estar sumamente atentos de no desarrollarla pues tiene muy difícil curación y arrastra a la voluntad siendo ésta mal encaminada.
Respecto al capítulo 10º ya se adentra en la voluntad como potencia del alma, se trata aquí de a dónde deben dirigirse nuestras acciones, que normalmente vienen regidas por el entendimiento. Lo más importante y primordial es que el motivo de nuestras acciones estén dirigidas al fin de agradar a Dios, y esto no es tarea fácil, nuestra naturaleza se inclina a buscar aprobación e interés propio etc. Sigue siendo muy útil estar alerta con la guarda del corazón, pararnos y considerar seriamente qué hay en nuestro interior pidiendo al Espíritu Santo iluminación y discernimiento.
En este programa se van a leer los capítulos del 5º al 8º. En la introducción contamos de forma general que el libro es considerado un tratado o curso que acompaña al creyente hacia el camino de la perfección cristiana, esta afirmación viene apoyada por San Francisco de Sales. El autor hace incapié en liberarnos de errores y falsas creencias muy extendidas y nos enseña el verdadero y profundo camino de santidad, reconociendo que va a ser un duro combate contra nosotros mismos, pero al mismo tiempo va dando pautas, aconsejando, dando armas o consejos que podemos utilizar para ir entrando en la auténtica perfección cristiana.
También hacemos un pequeño resumen de lo leído hasta ahora: Scúpoli en el primer programa define qué es la perfección cristiana y nos da 4 armas o consejos, estos son -La desconfianza en nosotros mismos (explicado en el capítulo 2) -La confianza en Dios (en el capítulo 3) y en el capítulo 4 nos da directrices para comprobar nosotros mismos si practicamos ambas actitudes.
Respecto al programa de hoy, continúa liberándonos de errores... La pusilaminidad que cita en el capítulo 5º que se puede identificar con la inquietud, el miedo, la tristeza, etc. que hay después de haber cometido una falta no es una virtud sino que en el fondo son orgullo y soberbia, de aquí que el capítulo 6º nos aconseja que meditemos en que no somos nada y nada podemos sin que la gracia de Dios habite en nosotros, esto nos mantiene en la humildad y nos previene de la presunción.
En la introducción hablaremos sobre las vicisitudes del libro sobre todo en vida del autor, veremos que la riqueza espiritual de las reflexiones pueden provenir de una dura prueba por la que pasó el autor durante 25 años y que la aceptó como voluntad de Dios para él. Destacamos también que durante la vida del autor nunca apareció su nombre en las muchas ediciones que se sucedieron, apareció su nombre tras su fallecimiento. Veremos también que L. Scúpoli nunca pensó en escribir para un público. Escribió un pequeño manuscrito por una petición personal y éste se llevó a la imprenta, contenía 24 capítulos. Poco a poco fueron aumentando los capítulos, en la actualidad hay 66.
Escucharemos la continuación del capítulo 2 que trata sobre la desconfianza en sí mismo y el capítulo 3, sobre la confianza en Dios. Ambos temas son dos de los cuatro que Scúpoli recomienda para llevar a cabo el Combate Espiritual. También escucharemos el capítulo 4 en el que va aclarando cómo podemos distinguir si en nosotros se dan éstos requisitos (desconfiar de nosotros mismos y confiar en Dios) o creemos que sí y es tan solo un sutil engaño.




