Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. (Proverbios 16:32)
Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. (Lucas 21:34)
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:37-39)
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Romanos 12:1)
Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. (Jonás 1:3)
Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado. (Salmos 119:50)
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Eclesiastés 3:1)
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo. (Mateo 5:16)
Cristo dijo que tendríamos malos momentos, pero que con su ayuda saldríamos victoriosos de ellos.
En los momentos difíciles, mira al cielo y recuerda que hay alguien allí arriba que no te abandonará jamás y te dará siempre la fuerza para seguir adelante.
Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y libertador eres tú; oh Jehová no te detengas.