Un 'tiktoker' asegura ser un viajero en el tiempo y vivir en el 2027, año en el que la humanidad se habrá extinguido.
En la montaña de Sorte, en el estado Yaracuy, ubicado en el centro occidente de Venezuela, los espíritus andan sueltos. O al menos, listos para hacerse de cuerpo presente, a través de los muchos médiums que ahí se congregan, para venerar a una trilogía de dioses vernáculos -o las «tres potencias»-, encabezados por María Lionza.