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Author: Radio Nacional

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'Documentos RNE' ofrece a la audiencia un espacio dedicado a profundizar en personalidades y acontecimientos destacados de nuestra historia reciente, abriéndose también a temas de interés actual, sociales, culturales o científicos. De manera complementaria a la emisión radiofónica, cada lunes incorporamos a la web un programa de la etapa 2001-2008 procedente del Archivo de RNE, siguiendo un orden cronológico hasta completar la serie documental.
206 Episodes
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Diego de Pantoja está considerado como el pionero del intercambio cultural entre China y España. Este jesuita nacido en 1571, en el municipio madrileño de Valdemoro, llegó a China en 1600 para ayudar a la evangelización del país. Se reunió con el padre Matteo Ricci, que llevaba ya unos años intentando asentar una comunidad jesuita en el país asiático.En 1601, Ricci y Pantoja realizaron un viaje a Pekín para convertir al emperador Wanli, de la dinastía Ming, como estrategia de evangelización. Con este propósito, llegaron a la corte china con una serie de regalos que entusiasmaron al emperador, entre ellos dos relojes y un clavicordio. Estos obsequios permitieron a Diego de Pantoja acceder a la Ciudad Prohibida para enseñar a los eunucos a ajustar los relojes y a tocar música.Los jesuitas consiguieron residir en Pekín gracias a su formación científica. Pantoja era matemático, músico, geógrafo, lingüista, filósofo y escritor. Su dominio del idioma mandarín le permitió escribir varios libros que difundieron la doctrina cristiana y el intercambio de saberes, como el Tratado de los siete pecados y virtudes, La segunda parte del Tratado sobre la idea verdadera de Dios o La crucifixión. Junto a otro jesuita, Sabatino de Ursis, perfeccionó el calendario chino y elaboró varios mapas.Los primeros jesuitas fueron tolerados en un imperio cerrado a los extranjeros gracias a la política de adaptación, al respeto a las costumbres y a una estrategia de evangelización que aunaba el cristianismo y el confucionismo. Sin embargo, al morir Ricci, la Misión China quedó a cargo del padre Nicolás Longobardi contrario a la política de adaptación y a favor de una evangelización intransigente con el confucionismo. Este giro no fue aceptado y se produjeron varios altercados que acabaron con la expulsión de los jesuitas de China, en 1616. Diego Pantoja tuvo que salir de Pekín y en su viaje a Macao enfermó, muriendo en esta ciudad en 1618.A lo largo de los 21 años que vivió en China, Diego de Pantoja estableció un puente cultural entre Oriente y Occidente. Pantoja recopiló sus experiencias en los primeros años de estancia en Pekín en una Carta annua que envió, en 1602, al provincial de la orden en Toledo, Luis de Guzmán. En este texto, descubre al mundo occidental la geografía, la historia, la cultura y los sistemas de gobierno chinos. La carta se convirtió en un éxito y fue traducida al latín, francés, alemán e inglés.Antonio Buitrago recupera la figura de Diego de Pantoja para Documentos RNE. Lo hace de la mano de Ignacio Ramos, jesuita y profesor del Centro de Pekín para estudios chinos; Wenceslao Soto, secretario de la provincia de España de la Compañía de Jesús y coordinador del libro Diego de Pantoja, un puente con la China de los Ming; Inmaculada González Puy, directora del Instituto Cervantes de Pekín; Lou Huiling, investigadora y traductora del libro Diego de Pantoja y China, escrito por Zhang Kai; y Beatriz Moncó, antropóloga , docente de la UCM y responsable de la reedición de la Carta annua de Pantoja.Escuchar audio
El 14 de octubre de 2018 fallecía en Madrid, a los 81 años, el pintor Eduardo Arroyo, quizá el artista español más internacional de su generación. Un hombre que quiso ser escritor y terminó cayendo en los brazos de la pintura, aunque hizo otras muchas cosas en el mundo del arte: escultura, cerámica, ilustración, escenografía…y, además, escribió libros. Decía que necesitaba escapar a veces de la pintura para poder volver a ella luego con más fuerza.Arroyo nació en 1937 en un Madrid en guerra, en el seno de una familia burguesa. Siempre manifestó una gran habilidad para el dibujo y era muy aficionado a la lectura, pero fue un estudiante díscolo y acabó expulsado del Liceo Francés. Su vocación, entonces, era la escritura e ingresó en la Escuela de Periodismo pensando que era la vía más directa para dedicarse a la literatura.Agobiado por la España gris de los años cincuenta, Arroyo se marcha a París en 1958, donde su vida dio un giro. Empezó a ganarse la vida haciendo dibujos y retratos que vendía en bares y cafés; se integra con un grupo de pintores que exponían en el Salón de la Joven Pintura y, poco a poco, se fue dando a conocer. Aunque las corrientes artísticas apuntaban a la abstracción, su obra se enmarca en la figuración narrativa; se ocupa de la historia con mayúsculas y también de la anécdota, de la pequeña historia, tratada en clave irónica y con gran colorido.En el París de los años sesenta desarrolló su faceta política; así lo expresa en cuadros como la serie de los cuatros dictadores o La mujer del minero Pérez Martínez; participa en la revolución de mayo del 68 y expresa su rechazo al franquismo, pero él no se considera un exiliado. También viajó a menudo a Italia donde sus cuadros se vendían con más facilidad; vivió seis meses en Milán y se relacionó con intelectuales próximos al PCI.En 1973 fue detenido en España, acusado de pintar cuadros caricaturizando al régimen. Fue expulsado a Francia y no recuperó el pasaporte hasta 1977. A principios de los ochenta decide regresar a España donde, poco a poco, se va integrando, pero no será hasta 1988 cuando el Museo Reina Sofía presentó su primera retrospectiva en España.Sus pasiones alcanzaban al boxeo y a los toros, expresiones violentas, pero donde reconocía un código de nobleza y de lucha del ser humano. Y los libros; Arroyo publicó una biografía del boxeador Panamá Al Brown, un dandy del cuadrilátero que murió olvidado en Nueva York a causa de los excesos en 1951; también Sardinas en aceite, El Trío Calaveras o Minuta de un testamento, en todos ellos mostraba su carácter polemista y apasionado.Documentos RNE recorre la figura de Eduardo Arroyo, un apasionado de España que siempre sintió una gran admiración por la cultura francesa, de la mano de Modesta Cruz. A comprender mejor su figura nos ayudarán sus amigos, el editor Alberto Anaut y el crítico Fernando Castro Flórez. También se muestran los testimonios de su colaboradora Fabienne di Rocco y de su esposa, Isabel de Azcárate.Escuchar audio
Documentos RNE se centra el golpe del coronel Casado. El acontecimiento que abocará el final de la Guerra Civil y el propio final de la República.El documental narra los 23 días que van desde el golpe del 5 de marzo al 1 de abril de 1939 en que concluye la guerra. Se analiza la división dentro de los mandos republicanos que provocó el golpe y, muy particularmente, el protagonismo del coronel Segismundo Casado, de Julián Besteiro y Cipriano Mera a la cabeza del llamado Consejo de Defensa Nacional, que aglutinó a los partidos republicanos, salvo el comunista, favorables a no prolongar una resistencia militar sin sentido, ante la desmoralización y el agotamiento, y rendir la República a cambio de la negociación de una paz con garantías para evitar la represión. Este consejo se autoproclamará como la principal autoridad de la República ante la dimisión del presidente Manuel Azaña, ausente en Francia.El relato comienza con el fin de la Batalla del Ebro y el hundimiento del frente de Cataluña, que marca el agotamiento irreversible de la República dentro de un contexto internacional desfavorable. Se abordan las luchas entre el jefe del gobierno Juan Negrín, partidario de resistir, y los favorables de la rendición, diferencias que se manifestaron con toda su crudeza en la reunión que Negrín celebra con los principales mandos militares en la base de Los Llanos (Albacete) el 16 de febrero. También se tratan los movimientos del Gobierno de Burgos, desde donde los mandos franquistas mellaban la resistencia republicana en la zona Centro-Sur a través de elementos infiltrados en la llamada Quinta Columna; la lucha interna republicana con la sublevación comunista en Madrid contra el Consejo de Defensa Nacional que dejó miles de víctimas; las estériles negociaciones de Gamonal para pactar una rendición con condiciones, un acuerdo que nunca llegó porque el interés de Franco, con la victoria total al alcance de la mano, era aniquilar completamente a la República; o la frustrada huida de miles de refugiados hacia Alicante, cuya salida al exilio fue impedida por la deserción de la Flota republicana el 5 de marzo.Documentos RNE narra el drama final de la República de la mano de Luis Miguel Úbeda. Para ello cuenta con los testimonios de especialistas que han publicado obras sobre este momento histórico: Ricardo Miralles, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco; Ángel Bahamonde, catedrático emérito de la Universidad Carlos III; Fernando Hernández Sánchez, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid; y Julián Vadillo, profesor de Historia de la Universidad Carlos III. Junto a ellos, se muestran testimonios históricos del Archivo de RTVE y se recrean los principales sucesos de este importante acontecimiento de nuestra historia reciente.Escuchar audio
El 27 de septiembre de 1975, el Régimen franquista ejecuta a cinco condenados a muerte por terrorismo; tres militantes del FRAP y dos de ETA. Estos ajusticiamientos sorprenden porque cinco años atrás, Franco había conmutado nueve penas de muerte a miembros de ETA, las del Proceso de Burgos, pero, sobre todo, porque el Régimen está agotado y el dictador enfermo.El terrorismo golpeaba al Régimen y los sectores duros pedían mayor contundencia. A partir del 14 de julio, tras los asesinatos de varios policías y guardias civiles, la Policía detiene a decenas de militantes del FRAP y de ETA. A los detenidos se les va a aplicar un nuevo decreto de forma retroactiva según el cual no es necesario demostrar que los detenidos estaban en el lugar de los hechos. Tras semanas de torturas e incomunicación, la Justicia Militar se hace cargo de los cuatro sumarios. Esto implica menos tiempo para las defensas y menos garantías para los procesados.Entre el 28 de agosto y el 19 de septiembre se celebran cuatro consejos de guerra. En ellos se dictan once penas de muerte sin posibilidad de recursos. Solo cabe el indulto, y esa prerrogativa corresponde al Jefe del Estado.A partir de ese momento se multiplican las presiones para que las penas capitales sean conmutadas. Pero el viernes, 26 de septiembre, Franco decide quién vive y quién muere. Indulta a seis, pero autoriza la ejecución de cinco.Al día siguiente en Burgos, Barcelona y Madrid, son fusilados Ángel Otaegui, Jon Paredes Manot, Xosé Humberto Baena, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo.La reacción internacional es inmediata. Se retiran la mayor parte de los embajadores europeos, se pide la expulsión de España de las ONU… El fantasma del aislamiento internacional reaparece.El Régimen reacciona intentando mostrar músculo y el 1 de octubre convoca a miles de personas en la Plaza de Oriente. Allí Franco volverá a hablar de conspiración comunista y judeo-masónica. Será su último discurso público. Franco muere el 20 de noviembre. El Régimen moría matando.Documentos RNE ahonda en lo ocurrido en aquellos días de julio a septiembre de 1975. Mamen del Cerro narra la historia contando con el testimonio de dos de los protagonistas, Pablo Mayoral y Fernando Sierra, miembros del FRAP en 1975, que narran cómo fueron detenidos, torturados y juzgados en consejo de guerra. Mikel Paredes cuenta cómo fue el momento del fusilamiento de su hermano Jon -Mikel fue el único familiar de los cincos que pudo presenciar la ejecución-. También, María Victoria Sánchez Bravo describe las últimas horas de su hermano José Luis. Los abogados Miguel Castells, Paca Sauquillo y Magda Oranich, defensores de los procesados, explican las condiciones en que se desarrollaron los consejos de guerra, y el experto en terrorismo, Florencio Domínguez, explica la situación en los años setenta.Escuchar audio
El jazz, esa nueva música aparecida en las comunidades negras del sur de los Estados Unidos, de ritmo trepidante y rebosante de sensualidad y plasticidad, llega a España en las primeras décadas del siglo XX.Unida a los aires de modernidad que llegan desde Nueva York o París, el jazz se va a insertar en el espíritu de las vanguardias. Muchos artistas verán en este nuevo ritmo un punto de apoyo para romper con el pasado y buscar nuevas formas con las que ver y representar el mundo.Ramón Gómez de la Serna será uno de sus introductores; en su obra Jazzbandismo, de 1929, trazará el universo libertario del jazz desde su agudo y provocativo ingenio. Él mismo presentará la primera película sonora, El cantor de jazz, en la Residencia de Estudiantes con la cara pintada de negro y ataviado a lo minstrel. Minstrel eran esos espectáculos que llegaban de Norteamérica en los que se imitaba a la comunidad negra y que ya se representaban en España por los años 20. Destacados miembros de la generación del 27 mostrarán su gusto por la estética negra; Luis Cernuda, Pedro Salinas o Lorca, que se dejó envolver por los ambientes de los clubes neoyorquinos, dedicarán una especial atención hacia el mundo onírico generado por el jazz.Pero el jazz va a penetrar la sociedad entera, será una revolución cultural que alcance a todo el mundo. Su ritmo pegadizo y bailable, y su estética sensual, lo van a hacer muy popular. La Exposición Universal de Barcelona de 1929 y, sobre todo, la llegada de Josephine Baker a España en 1930, supondrán todo un aldabonazo. La sirena de los trópicos, con su escultural figura negra, enamoró a un público que cayó rendido ante el despliegue de sensualidad y exotismo que ponía en escena.Cabarets, clubes o cinemas, todo se verá inundado de la moda afroamericana. Compositores de zarzuela y revista adaptarán en sus obras números inspirados en el ragtime, el foxtrot o el charlestón. Numerosas cantantes, vedettes o cupletistas, como La Bella Chelito, Gloria Guzmán, Reyes Castillo -La Yankee- o La Goyita, popularizaron pegadizas y atrevidas melodías.Pero España no solo asistirá a la llegada de ritmos foráneos, sino que contribuirá a la creación de la nueva música negra. La presencia española en la Luisiana y la influencia de la música cubana a través de la rumba, que posee un patrón rítmico parecido, se dejará sentir en la obra de algunos pioneros del jazz, como es el caso de Jelly Roll Morton.Documentos RNE, de la mano de Alfredo Laín, se introduce en el ritmo sugerente y voluptuoso del jazz y su llegada a España. Para ello cuenta con las aportaciones de Juan Ignacio Guijarro, profesor de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Universidad de Sevilla, y antólogo de Fruta Extraña. Casi un siglo de poesía española del jazz; Luis Martín, director del programa Solo jazz de Radio Clásica y director artístico del Festival Jazzmadrid; y José María García Martínez, periodista y autor de Del foxtrot al jazz flamenco. El jazz en España. 1919-1996.Escuchar audio
Documentos RNE recupera la biografía del militar, Antonio Escobar Huerta, nombrado general de la Guardia Civil por el gobierno de la Segunda República, pero cuya graduación nunca le fue reconocida ni por el régimen del dictador Franco, ni después con la llegada de la democracia y la Constitución de 1978.El general Escobar fue un alto mando del Instituto Armado, creado en 1844 por Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada. Pese a su ideología conservadora y a su acentuado catolicismo, Antonio Escobar se mantuvo fiel a la República Española cuando el general Franco, al frente de un grupo de militares, dio el golpe de estado que condujo a la Guerra Civil.La actuación de Antonio Escobar destaca especialmente en los acontecimientos del 18 y 19 de julio de 1936 en Barcelona, tras producirse el levantamiento militar, cuando unidades del ejército, dirigidas por el general Manuel Godet Llopis, salen de sus cuarteles para tomar la ciudad. El entonces coronel de la Guardia Civil, obedeciendo órdenes del Gobierno de Madrid y de su mando superior en la ciudad condal, el general José Aranguren Roldán, se opondrá, al frente de sus guardias, a las tropas rebeldes haciendo fracasar en ese primer momento la sublevación en Barcelona y en Cataluña. Antonio Escobar Huerta sería ascendido a general, posteriormente.Su figura ha estado muchos años olvidada por la España oficial y por la historiografía. No se le reconoció su graduación de general y fue fusilado por el régimen de Franco en 1940. Tras su muerte su propia familia se vio condenada a la represión y al ostracismo.Con guión de Miguel Molleda, El Olvidado General Escobar, saca a la luz investigaciones históricas recientes que muestran cómo el coronel Escobar tomó el mando de sus unidades para oponerse a las tropas rebeldes; cuando al frente de varias columnas de guardias realizó su primera salida marchando desde el cuartel de Travesera de Gracia hasta la calle Salmerón de la capital catalana.El documental cuenta con el destacado testimonio del único nieto vivo del general Escobar, José Luis Escobar, que habla emocionado de su abuelo. También intervienen el biógrafo de Escobar, el periodista Daniel Arasa, autor del libro Entre la Cruz y la República. Vida y Muerte del General Escobar; y Jesús Narciso Núñez Calvo, Doctor en Historia Contemporánea por la UNED, biógrafo del general Aranguren y coronel en activo de la Guardia Civil. También oiremos la voz de la ex militar y diputada, Zaida Cantera, que trabaja para rehabilitar la figura del general Escobar.Asimismo, se pueden escuchar destacados testimonios de la época del Archivo de RTVE, especialmente el del capitán de caballería y Comisario General de Orden Público de la Generalitat de Cataluña, Federico Escofet, o de Lluis Companys, presidente del gobierno autónomo catalán en aquellos años.Documentos RNE se emite los viernes, de 23 a 24 horas, por Radio Nacional.Escuchar audio
Para la mayoría de los lectores Rafael Sánchez Ferlosio era el autor de El Jarama, un clásico de la literatura de posguerra, con la que obtuvo el Premio Nadal en 1955 y el Premio de la Crítica, y que aparece en todos los manuales de Literatura.Sin embargo, esa novela que narra la excursión de un grupo de amigos a un río cerca de Madrid, se convertiría en un dolor para su autor. Sánchez Ferlosio se hartó de explicar que solo quiso recoger los distintos modos de hablar de la época, sin ningún propósito social. No sirvió de nada, y como no quería homenajes, ni seguir la línea marcada por este libro, se retiró de la vida pública y se sumergió en el estudio de la gramática de forma obsesiva.Lo que algunos consideraron extravagancias de Sánchez Ferlosio tenía un antecedente claro. Su padre, Rafael Sánchez Mazas, uno de los creadores de Falange, un escritor famoso por haber sobrevivido a un fusilamiento. Muy culto, pero de carácter un tanto estrafalario, formó parte del primer gabinete de Franco, aunque duró poco porque los consejos de ministros le aburrían. Sánchez Mazas fue corresponsal de ABC en Roma donde conoció y se casó con Liliana Ferlosio, con la que tuvo seis hijos.Rafael era el segundo. Muy lector, pero poco aficionado a los estudios; inició varias carreras sin llegar a terminar ninguna de ellas. Fue compañero de generación de Ignacio y Josefina Aldecoa, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos y de Carmen Martín Gaite, con la que se casó y tuvo dos hijos que, desgraciadamente, murieron pronto. La infancia sería para él uno de los territorios auténticos y limpios de la existencia.Publicó su primer libro en 1951, Industrias y andanzas de Alfanhuí, una novela llena de fantasía con un lenguaje muy cuidado. Después vino El Jarama y tras ella, muchos años de silencio. En 1986 publica su tercera y última novela, El testimonio de Yarfoz. Después se centró en el ensayo y los aforismos, que aparecieron recogidos en obras como Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, Premio Nacional de Ensayo en 1993.Sánchez Ferlosio fue un gran lector de periódicos y también escribió en ellos con el ánimo de influir en el debate público. Trató sobre los temas más variados. Tuvo siempre más prestigio que lectores y, a pesar de vivir al margen de la fama, aceptó algunos premios importantes en sus últimos años: el Cervantes en 2004 y el Nacional de Las Letras en 2009.Murió en Madrid el 1 de abril de 2019, a los 91 años, y todos resaltaron, además de sus cualidades de escritor, su carácter insobornable y su independencia de espíritu.Modesta Cruz transita por la singular vida de Rafael Sánchez Ferlosio. Para ayudar a conocerle mejor cuenta con quien quizá fuera su mejor amigo, el filósofo Tomás Pollán; también con el escritor Benito Fernández, autor de El incógnito Rafael Sánchez Ferlosio. Apuntes para una biografía, publicado por Árdora Ediciones; y el periodista y escritor Alfonso Armada. Además, aparecen otras personalidades relevantes cercanas al escritor y su propia voz procedentes del Archivo de RTVE.Escuchar audio
Documentos de RNE aborda el controvertido acuerdo internacional que ha sido señalado muchas veces como una de las principales causas de la Segunda Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, rubricado el 28 de junio de 1919.Con el Tratado de Versalles se selló la paz de la Primera Guerra Mundial en unos términos que los vencedores impusieron a los vencidos sin posibilidad de negociación. Alemania fue considerada como única culpable de la guerra y como tal, tuvo que asumir toda la carga inherente a ella. El Tratado le imponía una importante pérdida territorial y de sus recursos económicos, así como la reducción drástica de su capacidad bélica. A la par, Alemania tenía que asumir las indemnizaciones y reparaciones por el daño provocado al resto de países. Todo ello generará un fuerte resentimiento en el herido orgullo nacionalista alemán.El final de la Primera Guerra Mundial provocará un vuelco geopolítico. El mapa europeo y de Oriente Próximo que surge en 1919 es producto de la destrucción de los Imperios Austro-húngaro, Alemán y Otomano. Aparecen nuevos Estados-nación y muchas minorías étnicas quedarán desubicadas, circunscritas o encerradas en las nuevas fronteras sin reconocimiento de sus singularidades. Las tensiones nacionalistas pugnarán durante todo el periodo de entreguerras hasta que, en 1945, se imponga un nuevo orden.Versalles, 1919, una paz para una nueva guerra, de la mano de Luis Miguel Úbeda, recorre los puntos fundamentales en los que se basó la paz; el ambiente eufórico con el que Europa entera recibió al presidente norteamericano Woodrow Wilson en diciembre de 1918, con sus famosos 14 puntos, que iban a abrir una nueva era de paz y libertad en el mundo presidida por la Sociedad de Naciones. Asimismo, también se abordan las carencias que iban a liquidarla: el derecho a la autodeterminación, la ambición de los nuevos Estados-nación, las onerosas indemnizaciones que se impusieron a Alemania, la política punitiva de Francia, el desentendimiento de Gran Bretaña y Estados Unidos de los problemas continentales y una Sociedad de Naciones privada de cualquier papel arbitral.El programa incluye colaboraciones de especialistas, como la catedrática canadiense Margaret MacMillan, autora de París 1919. Seis meses que cambiaron el mundo; Rosario de la Torre del Río, catedrática de Historia Contemporánea de la UCM; Hipólito de la Torre Gómez, catedrático de Historia Contemporánea de la UNED; más otros testimonios procedentes del Archivo Sonoro de RTVE y recreaciones de testimonios de los principales actores de este importante momento de la historia reciente, como el economista y padre del Estado de Bienestar, John Maynard Keynes, quien escribió Las consecuencias económicas de la paz, un libro canónico sobre el Tratado de Versalles.Escuchar audio
Aunque la enseñanza de la historia ha pasado de puntillas sobre la cuestión –cuando no la ha ignorado por completo–, la realidad es que la española fue una sociedad con esclavos. Nuestro país participó en la trata de seres humanos, en distintos grados, desde el descubrimiento de América hasta finales del siglo XIX.Se estima que unos dos millones de personas fueron esclavizadas a lo largo de cuatro siglos para trabajar a la fuerza en minas, haciendas y ciudades españolas de ultramar; también en la península, donde la población esclava era tan visible que a la Sevilla del siglo XVII la apodaban el tablero de ajedrez. El arte y la literatura del Siglo de Oro reflejan sin tapujos esa realidad en obras de Velázquez, Lope de Vega o Cervantes.En virtud del Tratado de Tordesillas, Portugal –con acceso exclusivo a la costa occidental africana– fue la primera emisora de esclavos subsaharianos, aunque pronto se incorporaron a tan lucrativo comercio otras potencias como Inglaterra, Francia y Holanda. España fue durante largo tiempo clienta de sus compañías negreras, primero mediante licencias otorgadas por la corona; después bajo la fórmula monopolística del asiento. La Real Compañía Francesa de Guinea o la británica South Sea Company abastecieron los mercados negreros españoles durante buena parte del siglo XVIII. Cuando Carlos III liberalizó la trata, los particulares pudieron empezar a fletar barcos para tomar parte en este comercio entre los puertos de Europa, África y América.Pasada la insólita Revolución de Haití, en la que los esclavos de la colonia francesa de Saint-Domingue consiguen la independencia, comienza el ocaso del inhumano negocio. Inglaterra lidera iniciativas abolicionistas y en 1817 compromete a España a ilegalizar el tráfico de esclavos con la firma de un tratado que se incumplirá sistemáticamente: un buen número de empresarios españoles han descubierto lo jugoso de la actividad. La Sociedad Abolicionista Española, integrada entre otros intelectuales por Julio Vizcarrondo y Emilio Castelar, trabajó por crear una conciencia humanitaria que condujera al final definitivo de la esclavitud. España se convierte en el último país europeo en acabar con ella cuando se abole en Cuba en 1886.El documental de Álvaro Soto, La esclavitud en España, una realidad olvidada, hace un recorrido por la historia de la trata, desde los orígenes hasta su abolición definitiva. Participan en el programa José Antonio Piqueras, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat Jaume I de Castellón; Aurelia Martín Casares, catedrática de Antropología Social de la Universidad de Granada; Consuelo Naranjo Orovio, profesora de investigación del Instituto de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Martín Rodrigo y Alharilla, profesor de Historia Contemporánea de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; y Reyes Fernández Durán, doctora en Economía.Escuchar audio
Documentos RNE repasa la trayectoria de Chicho Ibáñez Serrador, uno de los creadores con más ingenio de la televisión, cuyos programas gozaron de enorme popularidad y han quedado como iconos de toda una época. Pero, además, también desarrolló su genio creativo en el cine, el teatro e incluso en la radio.Asociado para siempre al concurso Un, dos, tres… responda otra vez, a series como Historias para no dormir y a producciones como Historia de la frivolidad, Ibáñez Serrador ha sido uno de los mayores innovadores en el campo audiovisual de nuestro país desde que llegó a TVE, procedente de la televisión argentina, en 1963.Hijo de los actores Narciso Ibáñez Menta y Pepita Serrador, Chicho dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo en la compañía teatral de su madre, donde llegó a escribir una obra para los escenarios, Aprobado en inocencia, con sólo 17 años, dando muestras precoces de su capacidad creadora.A pesar de haber dedicado la mayor parte de su vida profesional a la televisión, ha hecho dos incursiones en el cine: La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, que responden a su gusto por el género fantástico y el terror. Gusto que desarrolló ampliamente en sus míticas Historias para no dormir. En la televisión aplicará fórmulas novedosas traídas del campo cinematográfico; sugerentes narrativas apoyadas en novedosos encuadres, ángulos de cámara o iluminaciones, con el fin de capturar el interés del espectador.Su éxito resultaría rotundo con el Un, dos, tres, que alcanzó 19 millones de espectadores y cuotas de pantalla superiores al 60%. Y buena parte de sus obras fueron galardonadas en festivales como el de Montecarlo o Montreux. El propio Chicho ha obtenido una cincuentena de premios, entre los que destacan el Premio Nacional de Televisión y el Goya de Honor.El documental de Álvaro Soto "Chicho Ibáñez Serrador, un maestro del entretenimiento" recoge su perfil profesional y humano a través de su propia voz y las de quienes trabajaron con él: su hijo, Alejandro Ibáñez Nauta; el realizador de TVE José Miguel Aguado; y la actriz y exazafata del Un, dos, tres Lydia Bosch, junto a su presentadora, Mayra Gómez Kemp. Completan el análisis de su obra los investigadores universitarios Aída Cordero y Alfonso Merelo.En el recorrido sonoro se escuchan momentos destacados de algunas de sus obras más famosas, pero también se muestran otras menos recordadas, como su incursión en la radio con el serial para Radio Nacional de España Historias para imaginar; o su proyecto cinematográfico El plazo, película ambientada en el final de la II Guerra Mundial que no llegó a ver la luz. Asimismo, procedentes del Fondo Documental de RTVE, se recuperan las voces de personajes inolvidables como Kiko Ledgard y Valentín Tornos, Don Cicuta, tan ligados a la carrera televisiva de Chicho Ibáñez Serrador.Histórico de emisiones:02/02/2019Escuchar audio
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Comments (3)

luis Cdorv

min 29

Sep 30th
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Natalia Bajo

He disfrutado muchísimo descubriendo a este personaje histórico tan relevante y desconocido. Una vida trepidante, intensa y fascinante. El testimonio de Pablo Mercader es emocionante. Gracias por elaborar contenidos de tanta calidad y por contribuir al conocimiento.

Oct 27th
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arturo

los conde

Aug 25th
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