Fuimos llamadas a una libertad que el mundo no puede ofrecer: libertad de la culpa, del temor, de la comparación y de la necesidad de demostrar nuestro valor.
Eva creyó que podía encontrar plenitud apartada de Dios, pero la autonomía prometida por la serpiente solo trajo pecado y quebranto. Sin embargo, Dios no la abandonó.
En medio del sufrimiento y de una larga enfermedad, una joven descubre que la verdadera esperanza no depende de la sanidad física, sino de la presencia de Dios. Lee el blog completo.
¿Has hecho de la feminidad tu enfoque principal? ¿O la has tratado como un tema que ya superaste? Ambos extremos pueden alejarnos del propósito de Dios. Ve a leer el blog completo.
Todas creemos algo. La pregunta no es si tienes un credo, sino cuál está moldeando tu forma de pensar, decidir y vivir. ¿La cultura? ¿Tus experiencias? ¿O la Palabra de Dios?