Me gusta la noche. Perderme por ahí. El olor de las noches. Su ritmo. Su silencio. El despertar de la ensoñación. Y los fantasmas que sobrevuelan alrededor de todas mis confusiones.
¿Cuándo fue que escribimos en el agua este destino indisoluble?... ¿Cuándo fue que nos juramos tanto tiempo?...
¿Cuándo fue que me conformé sólo con mirarte la piel?