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¿Cómo es qué mientras un grupo de estudiantes recibe su título de máster, a miles de kilómetros de distancia de ese escenario, también se están sembrando árboles?, Saving the Amazon y Westfield Business School, nos responden esta pregunta y nos permiten entender que graduarse es más que recibir solo un diploma, porque en realidad, puede salvar y transformar la vida de las comunidades indígenas y mitigar la crisis climática.
El talento y la sostenibilidad, protagonizarán 12 historias motivadas desde el cambio, acciones que escucharemos y en las que de forma inevitable, nos convertiremos en cómplices. Cada uno de estos episodios y nuestros invitados nos llenarán de esperanza y sentiremos de nuevo que las manecillas del reloj están a nuestro favor.
El cuerpo es la forma cómo habitamos el mundo, y aunque su apariencia no debería condicionar esta experiencia, la verdad es que no siempre es así. Existen ciertos estándares socialmente aceptados que esconden detrás la estigmatización a ciertos tipos de cuerpos, particularmente por su peso, y de una u otra forma, la mayoría de nosotros hemos sido partícipes de esta estructura, y la historia de este episodio, o mejor dicho, las historias de este episodio, hacen parte de esas voces con las que muchos nos podemos sentir identificados.
Podemos definir a las personas bajo muchas cualidades o significados, pero otras son tan especiales y auténticas que podríamos definirlas bajo colores o el arte en general, aunque muchos no lo crean, hay personas que en serio son arte, no solo por la rapidez de ver lo que hay en su belleza física, sino porque eso que solo se puede ver conociendo a la persona, tiene un poder increíble que supera cualquier otra cosa. Por ejemplo, a un tipo que conocí una vez en México, le decían que era arte, porque su papá era artista y su mamá artesana y como esas historias, hay muchas, otra de ellas, la de este episodio.
De alguna forma creer que debemos tener la vida resuelta y perfecta a los 30, no nos hace tener una pausa y creemos que la excesiva productividad es el alivio de estar haciéndolo todo bien, ignorando por completo que todo esto en un gran porcentaje, desarrolla diferentes comportamientos psicológicos muy perjudiciales y con esto, una realidad que no nos permite disfrutar o merecer los pequeños o grandes logros. Hoy como un ejercicio para pensar en nosotros mismos y para recordarnos nuestro valor, preguntémosle a cinco o seis personas cercanas: ¿Cómo nos ven?, ¿qué les parece valioso de nosotros?, ¿qué admiran de nosotros?, ¿cuáles son mis talentos? O cualquier otra pregunta que se les ocurra para que conecten con su interior.Ale MarcoteAutora del libro "Cómo transformar el Síndrome del Impostor en tu Aliado". Directora de Aprender Del Error®
Esta historia no tiene que ver nada con la ficción, de hecho es una realidad que parece afectar a muchas niñas, adolescentes y mujeres, pues la menstruación ha sido por mucho tiempo un tema tabú, una conversación incómoda y en ocasiones, hasta una expresión de vergüenza social, como si ese ciclo natural de la anatomía femenina significara peligro. Así que todas estas acciones han sido de forma indirecta, una consecuencia de ese desconocimiento del cuerpo, sumando por supuesto, la falta de educación sexual y las terribles condiciones socioeconómicas que empeoran la vida de las mujeres para que puedan vivir un periodo menstrual digno y saludable.
Unas sensaciones que al parecer se sentían muy bien, un par de mariposas en el estómago, unos nervios al estar cerca de esa persona y de vez en cuando, porqué no, una intención de llamar la atención para que nos voltearan a ver. Seguramente hay muchas otras que ya no recordamos, pero después de todo, sentirlo o provocarlo no estaba mal, por lo menos si estas acciones eran para una persona de nuestro sexo opuesto. Pero, ¿qué pasaba cuando no era así?, ¿era igual una acción segura o entre comillas “normal”?, ¿se podían expresar sin miedo a ser acusado o violentado?
¿Qué es lo que nos permite encontrarnos? ó ¿qué nos hace sentir que somos de algún lugar?. Seguramente nuestra casa de la infancia, nuestra familia o hasta nuestros amigos, pero la verdad es que la realidad para la comunidad negra es distinta, muy distinta. Creemos genuinamente que ellos vienen de un solo lugar, aunque hayan nacido en uno totalmente diferente, aunque sus costumbres o acentos no sean los predeterminados culturalmente.
Tal vez hemos escuchado un par de veces el concepto de “masculinidad frágil”, o tal vez al menos una idea de lo que puede llegar a ser, pero más allá de lo controversial o “el ruido” que pueda ocasionar cuando escuchamos estas dos palabras juntas, es el valor y el poder que tiene, lo que hace que sea importante, pues nos devuelve en el tiempo para encontrarnos con el niño que fuimos, el personaje que construimos y la necesidad inevitable de continuar transformándonos.
Volvamos a ese tiempo de universidad, donde a un gran porcentaje de nosotros, nos tocó trasnochar y madrugar un montón, correr con mil cosas a diario y cumplir no solo con todos las responsabilidades académicas, sino también económicas. Bajo esta realidad, que ha sido la de la mayoría, un día, un grupo de amigos pensaron en ese problema, y siguiendo un poco esa lógica de nuestros papás de, “cuando sea grande no quiero que sufra o pase por lo mismo que yo”, lo han estado resolviendo.
Frases como “Calladitas las mujeres se ven más bonitas” o creer que ellas no pueden decidir por sí mismas, es todo lo que la historia de Salomé Gómez pretende derribar y todo esto a través de derribar los deseos familiares sobre los propios, la pasión por los libros y el concepto feminista.
Desde tiempo atrás, la maternidad fue una dinámica muy estructurada, pero la verdad es que con el paso del tiempo y ahora en la actualidad, se ha transformado en la libertad de elegir, de entender que, se puede ser madre sin abandonar los sueños, talentos y la pasión por el trabajo.
Una infancia difícil, un montón de decisiones y experiencias que pasaron factura con el tiempo. Enfrentar un Trastorno Bipolar, reencontrar y conectarse con su red de apoyo. Justo en esta historia entenderemos porque La Rubia Inmoral, le es fiel a sus gustos, su camino y sus convicciones, y por supuesto, porque vale la pena quedarse.
Los puntos intermedios se pueden convertir en esa solución ante cosas aparentemente imposibles de relacionar o conectar, en el caso de Kevin Fonseca, nuestro invitado, se trata de Construir paz a través de la correlación entre diseño y conflicto.
Tomar un camino riesgoso salvó a Luisa Castellanos de sacrificar su felicidad. Los retos de esa decisión la enfrentaron a un mundo apasionante entre ilustraciones, textiles y moda, siempre siendo leal a sus convicciones.
En su niñez, Paola Escobar encontró en el dibujo un medio de expresión para conectar su mundo interior con el exterior. Lo que empezó casi como su único hobby, se terminó convirtiendo en un trabajo que la ha llevado a codearse con grandes como Disney.
Un viaje por las tierras de Oaxaca, en medio de agaves, hacia la casa de uno de los maestros mezcaleros más reconocidos de la región: Gonzalo Martínez Sernas, quien pasó de subirse a un bus con mezcal en las maletas para ofrecerlo en Ciudad de México a darle una dimensión universal al legado que heredó de sus abuelos.
La historia de Martina Santoro tiene dos finales posibles que dependen de quien escuche este episodio. En él hablamos de la industria de los videojuegos y una persona que saltó de piso en piso de una forma inusual, pero que a fin de cuentas logró resaltar entre el escepticismo y los cambios de planes.
En la teoría, actuar es calcular, saber por dónde caminar antes de dar cada paso. Sin embargo, en la práctica, los planes perfectos no existen y tampoco los momentos ideales para ejecutarlos. En el episodio de hoy, nos sumergimos en la historia de Gina Jiménez, una boyacense que dignificó el campo y demostró que, a veces, el mejor plan es no tener todo calculado.
Karla Paniagua lleva ya varios años con un interés desmedido en el futuro, y no propiamente en “su futuro” sino en el futuro como idea, esa misma que inspira ilusión, ansiedad, miedos y con la que todos, casi que biológicamente, tenemos una relación…Karla es directora de estudios de futuros en la universidad Centro y por eso, este episodio va por partida doble: vamos a reflexionar con Karla sobre nuestro futuro, y lo vamos a hacer contándoles su historia.
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