Discoverkaizen con Jaime Rodríguez de Santiago
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kaizen con Jaime Rodríguez de Santiago

Author: Jaime Rodríguez de Santiago

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kaizen está hecho para curiosos compulsivos, un podcast sobre aprendizaje continuo en el que te acerco a ideas, técnicas y personas fascinantes que nos permiten entender el mundo cada día un poco mejor.
104 Episodes
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(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/100-en-busca-de-la-felicidad-i-gardel-una-rueda-de-hamsters-y-la-tozuda-realidad/)Tengo una pregunta bastante personal para ti. Pero no te preocupes, porque obviamente no voy a poder oír lo que respondes. Así que hazlo con sinceridad: de 0 a 10, ¿cómo de feliz dirías que eres?¿Lo tienes? Pues empecemos… En ocasiones, me parece que vivimos en un mundo dominado por esos escaparates en los que hemos convertido a las redes sociales, donde siempre, o casi siempre, mostramos nuestra mejor cara, los planes más divertidos o las comidas más apetecibles. Muchas veces, incluso, tengo la sensación de que cuando nos permitimos ser vulnerables y contar en esas mismas redes sociales que las cosas no van bien en algún aspecto de nuestra vida, no dejamos de hacer un poco lo mismo: de alguna manera, reclamamos una dosis rápida de dopamina, en forma de likes, retweets o comentarios. Algo que nos haga sentir bien, aunque sólo sea por un instante.  Así que en este mundo tan aparentemente feliz, supongo que tengo una pequeña confesión que hacer: a mí me cuesta ser feliz. No me malinterpretes, no te preocupes: no estoy triste, ni mucho menos deprimido, nada por el estilo. Eso son palabras mayores que, sin duda, hay que tratar con especialistas cuando se sufren. No es eso. Cuando empecé a escribir este capítulo, hace unos meses, ponía que si yo tuviera que responder a la pregunta que te hacía al principio del todo, seguramente la mayor parte de las veces mi nota sería alrededor del 6. En este momento está más cerca del 7, la verdad. Será que ya veo asomarse por el calendario las vacaciones.En cualquier caso, no es que esté mal, ya quisiera yo haber sacado un 6 a la primera en más de una asignatura de la carrer y no tener que presentarme unas cuantas veces más hasta aprobar. Pero cuando sólo tenemos una vida y hemos crecido educados en que lo más importante en esta vida es ser felices, pues un 6... como que sabe a poco, ¿no?Y no sólo sabe a poco, sino que es frustrante a veces. No sé si tú te has planteado esto, pero si miro objetivamente mi vida, tendría que tener mucho más que un 6. Para empezar, por nacer en un país desarrollado y en paz, por no tener que temer por mi subsistencia, por tener un techo bajo el que vivir. Por estar sano y que mi familia esté razonablemente sana. Por tener un trabajo estupendo y una novia que me aguanta. ¡Si hasta tengo un podcast en el que contar estas chaladuras mías! ¡Debería ser no un 6, sino un 12! Y sin embargo, casi todo el tiempo se siente como un 6. El caso es que esto no me pasa sólo a mí. La inmensa mayoría de nosotros, independientemente de nuestras circunstancias, nos sentimos así. La estadística dice que habitualmente respondemos alrededor del 6. Por eso, desde la primera temporada de kaizen, éste, el de la felicidad, ha sido un tema que siempre he querido tratar. Y hoy, por fin, 100 capítulos después, ha llegado el momento.
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/99-descentralizacion-i-bisagras-en-la-historia-individuos-soberanos-y-un-futuro-por-descubrir/)Hay en este podcast algunos patrones, unos más evidentes que otros, aunque todos suelen tener que ver con mis obsesiones. Un tema que se repite, de una forma u otra, porque me obsesiona bastante últimamente, es aquello que tiene que ver con mi sensación de que estamos en una época de transición. No sé si esta sensación es cierta, a veces sospecho que todos los seres humanos de todas las generaciones habrán tenido una similar; por aquello de que el tiempo en el que vivimos nos parece el más importante que ha existido. Pero dejando posibles sesgos a un lado, creo que hay motivos objetivos para pensar que estamos en algún tipo de transición. Y, en el fondo, de intentar entender si es cierto o no y por dónde pueden ir los tiros han ido muchos capítulos de kaizen, desde distintas perspectivas. Como los que dedicamos a si estábamos ante un mundo estancado o a todas esas promesas que generan tecnologías como CRISPR o la inteligencia artificial. De forma menos evidente, el capítulo de hace unas semanas dedicado a la cultura hacker, tiene también mucho que ver con esto. Porque en esa sensación que tengo de transición, como te decía entonces, creo que esa mentalidad hacker resuena mucho con el mundo en el que vivimos y, sobre todo, con el que tal vez vivamos. Incluso aquellas lecciones de la historia de los Durant, de las que hemos hablado bastante, también tienen que ver con este tema. Porque están llenas de bisagras en la Historia, de momentos en los que las cosas cambian, normalmente de forma casi pendular, yendo de un extremo a otro. Y es que tengo una intuición a medio formar, de la que te hablé en aquel capítulo 90 de ideas inconexas: en esa posible transición en la que estaríamos embarcados, cada vez veo más señales de fragmentación y descentralización, como si estuviéramos poco a poco empezando a desmontar y reorganizar nuestro mundo desde los cimientos. En fin, que hoy no vamos a resolver si esa transición existe o no y menos aún hacia dónde nos llevaría; es más, no creo que nadie esté capacitado para hacerlo, yo seguro que no, pero lo que sí vamos a hacer hoy es intentar aterrizar esa intuición y añadir una pieza más al rompecabezas. Una según la cual todo el desarrollo tecnológico que hemos vivido alrededor de las telecomunicaciones y la informática en los últimos 60 años nos va a propulsar a una sociedad radicalmente diferente, con sus luces y con sus sombras. Y en ese cambio, esas criptomonedas con nombres raros que tanto suben y bajan de valor últimamente, jugarían un papel fundamental.
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/98-disonancia-cognitiva-trabajos-poco-estimulantes-aliens-y-falsos-recuerdos/)Normalmente, es difícil saber cuál es el instante exacto en el que se produce un gran descubrimiento. Sí, todos pensamos en esos momentos “eureka”, en los que en un ataque de inspiración alguien entiende una verdad fundamental que cambiará el mundo.  Como cuando House se daba cuenta de que lo que tenía el paciente no era Lupus mientras discutía con alguien por cualquier otro tema. Pero lo cierto es que nada tiene un único principio, todo se construye sobre lo que hubo antes.Sin embargo, las historias sí necesitan un comienzo. Y la que te quiero contar hoy, también, aunque empiece casi por accidente. Es 1945, y con apenas 26 años, un joven psicólogo llamado Leon Festinger se une al MIT para trabajar en el Centro de Investigación de Dinámicas de Grupo que acaba de fundar una de las grandes eminencias de la psicología de la época, Kurt Lewin. En uno de sus primeros trabajos, el joven Festinger se encarga de estudiar algo que suena de todo menos apasionante: el impacto de la arquitectura y la ecología en la satisfacción de los estudiantes de la universidad con respecto a sus residencias. Todos hemos tenido trabajos de esos al principio de nuestra carrera. Curiosamente, como parte de aquel estudio, Festinger y sus colaboradores encontraron algunos hallazgos poco esperados al fijarse en cómo se formaban los grupos de amigos. Descubrieron algo inesperado: la proximidad física predecía mejor los lazos sociales que tener gustos o creencias similares. En otras palabras: que tendemos a hacernos amigos de nuestros vecinos o, mejor dicho, que las amistades tienden a surgir según con quién nos encontremos más a menudo. Así contado no parece el descubrimiento del siglo, y según mi propia experiencia no sé cuánta gente sigue haciéndose amiga de los vecinos, pero éste fue el primer paso de un camino que llevaría a uno de los grandes descubrimientos de la psicología: la disonancia cognitiva.
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/97-la-estructura-del-mundo-iii-lecciones-de-la-historia-tercera-parte/)El de hoy es el tercer capítulo de esta serie que, como ya te he dicho algunas veces he llamado, de manera demasiado ambiciosa, "la estructura del mundo". Como en los dos primeros, nos vamos a centrar en las lecciones que Will y Ariel Durant sacaron de dedicar toda su vida a estudiar la historia. Aunque el objetivo no es quedarnos con su visión y ya está. Más adelante, hablaremos de otros autores y sus lecciones o predicciones. Y a veces serán complementarias y otras contradictorias, para que así, poco a poco, tanto tú como yo, intentemos hacernos una especie de gran modelo mental de cómo ha funcionado el mundo a lo largo de los siglos y cómo podemos esperar que funcione. Pero no nos adelantemos, hoy tocan los Durant de nuevo y, además, con un montón de temas. Hoy hablamos del papel de la economía, el socialismo y los gobiernos en la historia. Casi nada. 
(NOTAS COMPLETAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/96-guillermo-m-gauna-vivas/)Aunque esta temporada de kaizen va a ser más larga de lo habitual, porque me he empeñado en llegar a los 100 capítulos, inevitablemente nos vamos acercando al final y la de hoy va a ser la última entrevista de la temporada. Pero creo que tanto por los temas que tratamos como por el protagonista pega mucho en este punto del podcast. La semana pasada te hablaba un poco de la Cultura Hacker y de algunos principios que, en el fondo, tienen mucho que ver con la creatividad a la hora de resolver problemas. También, como llevo amenazando toda la temporada, la idea es acabar hablando de la felicidad. Y creo que Guillermo Martínez Gauna-Vivas encaja muy bien en esta mezcla de temas. Su historia es la de alguien con vocación de inventor, con esa curiosidad por entender cómo funcionan las cosas y cómo resolver problemas simplemente experimentando, que es tan propia de la cultura hacker. Pero también es la historia de alguien que en un momento dado de su vida, muy pronto de hecho, se da cuenta de que puede poner al servicio de otros esas habilidades. Guillermo es el fundador de Ayúdame3D. Un nombre que tal vez te suene, porque les dediqué alguna cuña de esas que hago a veces en lugar de tener un patrocinador. Ayudame 3d es una entidad española que se dedica a utilizar la impresión 3D para dar soluciones a personas que han sufrido amputaciones de brazos en todo el mundo. Por un lado, creando prótesis - trésdesis, como las llaman ellos -  a través de una red de colaboradores voluntarios que las imprimen en sus casas. Y, por otro, organizando programas de concienciación y formación sobre la propia tecnología de impresión 3D y cómo ésta puede usarse para ayudar. Y en este camino, yo tengo la sensación de que Guillermo ha entregado y ha encontrado mucha felicidad. Al menos eso fue lo que me transmitió mientras hablábamos.Espero que disfrutes tanto como yo de esta conversación con Guillermo Martínez Gauna-Vivas 
(NOTAS COMPLETAS  Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/95-diez-principios-de-la-cultura-hacker/)Llevo tiempo queriendo dedicar algún capítulo a un concepto del que cada vez se habla más: la descentralización, especialmente con todo el movimiento crypto. Si te suena a chino esto que estoy diciendo, es eso de las criptomonedas, los bitcoins y todas esas palabras raras; pero que, en realidad, va mucho más allá. El caso es que cada vez que me he puesto a leer o a escribir sobre el tema, me vienen a la cabeza, una y otra vez, las promesas de un internet que yo viví de adolescente y que, creo, es el precursor de todo esto. Así que he pensado que vamos a empezar por ahí. Vamos a hablar un poco de la cultura hacker y a intentar rescatar algunos principios útiles para cualquiera. 
(NOTAS COMPLETAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/94-pensamiento-critico-ii-los-trucos-de-feynman/)Jamás pensarías que a alguien se le podría iluminar la cara como a un niño pequeño frente a un puesto de helados hablando de gomas elásticas. Sí, de esas entre naranjas y marrones que venden en las papelerías. Pues a Richard Feynman le pasaba. Y las explicaba, más o menos, así:“Están formadas por unas moléculas alargadas, como si fueran cadenas. Y luego, por otras más pequeñas, que se mueven, vibrando todo el rato, y que golpean una y otra vez, constantemente, a las que tienen forma de cadena. En reposo, las cadenas están arrugadas y como deformadas, porque absorben los golpes de ese bombardeo contínuo.Cuando estiras una goma, lo que haces es enderezar las cadenas en una línea recta, a la vez que el bombardeo se intensifica. Esos golpes constantes, intentan provocar que las moléculas vuelvan a arrugarse y recuperen la forma que tenían en reposo. Y de hecho, generan calor. Si te pones una goma elástica lo suficientemente gruesa entre los labios y la estiras, notarás que se calienta. Y que cuando se relaja, se enfría. Siempre me ha fascinado pensar en las gomas elásticas, en que cuando están aparentemente quietas apretando una pila de papeles, lo hacen a causa del golpear perpetuo de esas moléculas. Si lo miras bien, el mundo es un desorden dinámico constante de cosas que vibran y se mueven. Si aumentas cualquier cosa lo suficiente, dejas de poder verla, no puedes distinguir nada, porque se convierte en un montón de patrones de pequeñas bolas vibrantes. Tenemos la suerte de vivir el mundo a una escala en la que experimentamos los objetos sin tener que preocuparnos de todos esos pequeños átomos.”Por cosas como ésta, Feynman tenía el apodo de “El gran explicador”, porque era capaz de contarte y hacerte entender hasta las cosas más complejas a partir de sus ideas fundamentales. En su obsesión por comprender el mundo, él nos dejó una serie de técnicas y trucos para pensar de manera crítica a los que vamos a dedicar el capítulo de hoy.
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/93-diseno-vital-iv-el-agua-en-la-que-nadamos/)Dos peces jóvenes nadan el uno junto al otro cuando se encuentran con un pez mayor que nada en dirección contraria y que les saluda de pasada diciendo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?”Y los dos peces jóvenes continúan nadando en silencio durante un rato hasta que uno de ellos mira al otro y dice: “¿Qué demonios es el agua?”Así, recordándonos que las realidades más obvias, ubicuas e importantes son frecuentemente las más difíciles de ver, empieza uno de los discursos de graduación más recordados de la historia. De hecho, el único que David Foster Wallace dio en su corta vida. Y es a ese discurso, y a algunas ideas relacionadas con él, a lo que vamos a dedicar el capítulo de hoy.Nacido en 1962, Foster Wallace estaba considerado uno de los mejores escritores de su generación. Lamentablemente, se suicidó muy joven, a los 46 años, tras más de 20 peleando con la depresión. Su lucha le da aún más sentido a este discurso, que escribió tres años antes de su muerte, porque, como dice el subtítulo de la edición que yo tengo, "Esto es agua" son “algunos pensamientos, expuestos con motivo de una ocasión especial, sobre cómo vivir con compasión“.El objetivo hoy es repasar las lecciones para la vida que este discurso nos deja. Y en la medida en la que yo sea capaz, relacionarlo con otras ideas. 
(NOTAS COMPLETAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/92-productividad-personal-ii-hiperbolas-sapos-y-como-decir-que-no)Después de unos pocos capítulos tal vez más filosóficos o etéreos de lo habitual, he pensado que hoy vamos a volver a poner los pies un poco más en la tierra y en el día a día y a hablar de algo que creo que es práctico y que me consta que os interesa a muchos de los que oís kaizen: la productividad personal. Ya le dedicamos un primer capítulo esta misma temporada para hablar de cómo favorecer nuestra concentración, lo tienes enlazado en las notas. En aquel te contaba de pasada que una de las claves para mí era la priorización y que priorizar no es más que, en el fondo, decir que no a todo, menos a una cosa. Decir que no es la mayor herramienta de productividad que yo conozco. Pero nos cuesta. Nos cuesta mucho. Por eso, a la importancia de decir que no y a cómo hacerlo, le vamos a dedicar el capítulo de hoy. 
(NOTAS COMPLETAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/91-la-estructura-del-mundo-ii-lecciones-de-la-historia-segunda-parte/)Hace unas semanas empezamos una serie que la verdad es que no sé adónde nos llevará y que en un acto de inconsciencia llamé “la estructura del mundo”. Puede que sea demasiado nombre para el contenido que le voy a saber dar, pero se hará lo que se pueda. El objetivo es intentar armarnos con al menos algunas ideas y conceptos clave para entender el pasado, cómo hemos llegado hasta donde estamos hoy y, tal vez, qué podemos esperar del futuro. No vamos a intentar aprender historia como en el colegio, ni fechas, ni nombres, porque además se me daba fatal; sino más bien a tratar de leer entre líneas los patrones que explican, aunque sólo sea en parte, nuestro mundo. Lo que vendría a ser en el fondo, un modelo mental, obviamente simplificado, de algo tan enormemente complejo como el mundo de hoy, de ayer y de mañana.En aquel primer capítulo de hace unas semanas, empezamos a repasar uno de los libros con mayor densidad de aprendizajes sobre la historia que conozco y que sin duda hace honor a su nombre: lecciones de la historia, de Will y Ariel Durant. Hoy vamos a seguir profundizando en él, y en sus lecciones, pero no sin antes recordarte algo que ya comenté entonces. Éstas no dejan de ser las lecciones extraídas por una pareja de historiadores nacidos a finales del siglo XIX y que publicaron este libro en 1968. Desde entonces, ha cambiado mucho cómo vemos el mundo hoy y también cómo interpretamos la historia, así que si lees el libro o incluso en estos capítulos del podcast, seguro que encuentras algunas cosas que tal vez no te encajen. Y eso creo que es estupendo, porque no invalida todo lo demás. Simplemente nos recuerda que es una perspectiva diferente. Igual que la nuestra lo será de la de quienes nos lean dentro de 60 u 80 años. Pobrecitos ellos. 
(NOTAS COMPLETAS AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/90-ideas-inconexas-algoritmos-descentralizacion-y-el-emoji-del-monito/)El capítulo de hoy en realidad iba a ir sobre otro tema, que ya caerá, pero una serie de lecturas, escuchas y, sobre todo, acontecimientos me han hecho cambiar de planes. Una anécdota ha servido de catalizador para disparar algunas ideas que tenía a medio cocinar en la cabeza a partir de distintas lecturas y conversaciones que he tenido últimamente sobre el papel de los algoritmos, la corrección política, la descentralización y todo lo que esto dice sobre nosotros como sociedad. Sinceramente, no sé si seré capaz de darle mucho orden, ni si llegaré a muchas conclusiones. Podríamos decir que es un capítulo experimental. Pero al menos espero que sirva como comienzo para un debate contigo mismo o contigo misma. O, por qué no, entre tú y yo. Vamos a ver qué tal sale el experimento. 
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/sin-categoria/89-oriol-romeu-constancia-inversion-y-libros-a-patadas/)La de hoy es una entrevista un poco diferente. Para empezar porque hasta hace unas pocas semanas yo sabía de su protagonista por su faceta más conocida. Su nombre es Oriol Romeu, es futbolista, y a sus 29 años ha pasado por el Barcelona, el Chelsea, el Valencia, el Stuttgart y el Southampton. Yo le conocía como futbolista, pero no era consciente de las inquietudes que él tenía, lo mucho que le gusta leer o su interés por el mundo de la inversión. Y mucho menos aún tenía idea de que fuera oyente de kaizen.Cuando lo descubrí, porque él tuvo la generosidad de contarlo en una entrevista que le hicieron, me lancé a la oportunidad de organizar esta charla. Y es que no suele ser sencillo llegar a deportistas de élite, menos aún a futbolistas de élite, y pasarte más de una hora hablando un poco de todo, como ya es marca de la casa en las entrevistas de kaizen. El camino hasta la élite, en cualquier campo, es fascinante y está lleno de lecciones sobre cómo gestionar nuestros éxitos, nuestros fracasos y, en general, a nosotros mismos. Alguien como Oriol es el resultado de un proceso de selección brutal. Sólo en España hay más de un 1.000.000 de jugadores federados de fútbol. Más todos los que le hemos dado patadas a un balón con mayor o menor acierto en todo tipo de ligas municipales, universitarias o en simples pachangas con amigos. En Primera División sólo juegan unos 500 futbolistas, de los cuales menos de 300 son españoles. O, visto de otro modo, sólo uno de cada 1800 niños federados en categorías inferiores llega a Primera División. Y ya no me atrevo ni a calcular los poquísimos que llegan a los clubes más punteros, como el Barcelona o el Madrid. De todo ese camino, pero también de sus libros preferidos y de cómo piensa sobre sus finanzas o su retirada charlamos Oriol y yo. Con el ánimo de usar herramientas nuevas para mejorar el podcast, la lié un poco y conseguí lo contrario. Por torpeza mía, tuvimos algunos problemas técnicos, así que el sonido no es tan bueno como me gustaría y desgraciadamente no se grabó bien el vídeo, así que en youtube sólo vas a encontrar el audio esta vez. Pero lo importante es el contenido, y de verdad creo que merece mucho la pena. Yo me lo pasé muy bien y aprendí mucho, así que espero que disfrutes tanto como yo de esta conversación con Oriol Romeu.
(NOTAS COMPLETAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/88-modelos-mentales-14-los-pollos-hermanos-un-king-kong-flamenco-y-queso-suizo/)Ha vuelto a pasar, qué le vamos a hacer. Me he puesto a escribir sobre modelos mentales y ha salido una combinación de temas que parece sacada de un sueño de Dalí. Si Dalí hubiera visto Breaking Bad. Porque se me han juntado Los Pollos Hermanos, un King Kong flamenco y queso suizo. Para contarte algunas ideas útiles sobre cómo diseñamos sistemas para cuando funcionan y, sobre todo, para cuando dejan de hacerlo. Será que necesito vacaciones o algo.  
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/87-pensamiento-critico-palomas-bailarinas-mickey-mouse-y-un-kit-para-detectar-charlatanes/)Iba a empezar diciendo que nunca en la historia el pensamiento crítico había sido tan necesario como ahora. Pero me he dado cuenta de que no lo sé. Esa misma afirmación habría que mirarla con sentido crítico: no puedo demostrar que fuera cierta. De hecho, pensándolo bien, seguramente el pensamiento crítico habría sido tanto o más necesario que ahora cuando seguíamos ciegamente a chamanes, curanderos o alquimistas; tal vez lo era también cuando las religiones gobernaban nuestras vidas a través de dogmas que había que aceptar sí o sí. O, sin duda, ojalá hubiéramos sido más críticos cuando a algún chalado se le ocurría una solución final basada en que la suya era la raza superior.Pero la diferencia entre entonces y ahora, tal y como lo veo yo - al menos -, es que en todos esos momentos de la historia, la capacidad de exponernos a ideas diferentes, de contrastar lo que nos decían por nosotros mismos era muy limitada. Y ahora, de hecho, el problema que tenemos es el contrario. Estamos bombardeados por todo tipo de información, y aquí sí puedo afirmar que más que nunca. A un ritmo y un volumen que jamás habíamos tenido que enfrentar. Nos llega, además, por canales para los que la mayoría de nosotros no tenemos un criterio claro con el que distinguir lo que es fiable de lo que no lo es. Es más, acabamos metidos sin querer en las famosas burbujas de información, en las que, por ejemplo en redes sociales, vemos muchas más veces opiniones que coinciden con la nuestra que contrarias. Y esto nos genera una falsa sensación de consenso y de que tenemos razón. El experimento que te he contado al principio lo he sacado de un estupendo libro de Ramón Nogueras, que muy acertadamente se llama: Por qué creemos en mierdasComo bien dice Ramón, y como hemos hablado mucho en este podcast, estamos equivocados en todo: la forma en la que procesamos la información, a través de nuestra psicología o incluso de nuestros propios sentidos, nos lleva continuamente a engaño. Sólo así se explica que la mayoría nos creamos más inteligentes, más guapos o más simpáticos que la media o que la mayoría de los ciudadanos de diferentes países crea que el porcentaje de inmigrantes en su país es más del doble del que realmente es. No somos racionales, por más que nos gustaría. De hecho, esa falta de racionalidad nos lleva muchas veces a creer cosas sin cuestionarlas. Algunos creen en los extraterrestres, otros en los espíritus, otros en la homeopatía o en los amuletos de la suerte. A otros a veces nos lleva a creer en los programas electorales de los partidos políticos, nadie es perfecto.Y para hacerlo todo aún más complicado, a nuestra inevitable irracionalidad, le hemos añadido el postmodernismo. De pronto, todas las ideas son igualmente respetables (excepto las que, por lo que sea, caen en el terreno de lo políticamente incorrecto - pero eso lo dejamos para otro día). Todo es subjetivo y relativo. Leyendo el libro de Ramón Nogueras, no he podido evitar relacionarlo con otro libro maravilloso: El mundo y sus demonios, de Carl Sagan. Y también con algunas ideas sueltas de otros sitios. Así que he pensado dedicarle este capítulo a intentar poner un poco de orden, en esta cabeza dispersa que tengo, alrededor del pensamiento crítico. A ver qué sale.
(NOTAS COMPLETAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/86-el-mapa-de-las-culturas/)Hace ya unas semanas dedicamos un capítulo a La mirada del lenguaje, es decir, a cuánto de nuestra forma de ver el mundo es innato y cuánto es cultural. Poco después, Nacho, un oyente del podcast, me recomendó un libro llamado The Culture Map. Que supongo que sería algo así como “el mapa de la cultura” en español, si estuviera traducido, pero yo no lo he encontrado - no sé si existe -. Y la verdad es que me ha parecido una muy buena continuación de aquel capítulo.Su autora es Erin Meyer, que ha escrito también, junto a Reed Hastings, el fundador de Netflix, otro libro muy de moda ahora mismo: No rules rules o Aquí no hay reglas (éste sí está en castellano), precisamente sobre la cultura interna de Netflix.Meyer es profesora de INSEAD, una de las escuelas de negocios más prestigiosas de Europa, y se dedica principalmente a intentar descifrar cómo pensamos, lideramos y trabajamos en diferentes culturas y cómo esto nos afecta de formas de las que ni siquiera solemos ser conscientes.The Culture Map es un libro que a mí me ha parecido fascinante sobre algunos conflictos que surgen cuando alemanes, españoles, brasileños, americanos, indios, chinos o japoneses interactuamos entre nosotros y que nacen de la cultura en la que nos hemos criado. Yo, desde luego, he reconocido muchas de las vivencias que he tenido en los últimos años trabajando con gente muy diversa.Y es curioso porque, cada vez más, nos gusta pensar que somos ciudadanos del mundo, que viajamos a distintos países, trabajamos con personas de orígenes muy diferentes o nos pasamos el día viendo películas y series en otros idiomas. Y quizás esto nos hace aún más inconscientes de hasta qué punto la cultura en la que nos hemos criado sigue dominando la manera en la que preferimos comunicarnos, por ejemplo.Claro que las diferencias culturales son siempre un tema un poco peliagudo. Y tengo la sensación de que vamos a caminar todo el capítulo por un campo de minas, la verdad. Para empezar, porque tendemos a caer en los estereotipos, en eso de que “están locos estos romanos” que decía Asterix. Y cuando lo hacemos, alguien nos dice que no es cierto, que conoce a un alemán impuntual, irracional e impulsivo. Que no se puede generalizar. Y tiene razón, aunque yo creo que a medias.Efectivamente, es difícil generalizar. Y más aún si lo hacemos con estereotipos, porque aunque suelen basarse en aspectos de la realidad, no la recogen completa. La realidad es más sutil. Pero no por ser más sutil deja de encerrar patrones culturales.Luego, claro, hay variaciones individuales. Si te pregunto cómo somos los madrileños, tal vez digas que chulos. Una mala fama, claramente inmerecida, cuando algunos de nosotros somos los más humildes del mundo. Bromas aparte, sí, hay diferencias individuales dentro de cualquier cultura, afortunadamente. Cada uno de nosotros somos únicos a nuestra manera.Pero pensar que nuestro comportamiento es sólo el producto de nuestra forma de ser, es tan erróneo como pensar que podemos ser reducidos a estereotipos. En una reunión, tal vez nos parezca que un compañero chino no participa porque no tiene nada que decir o no le interesa el tema cuando, simplemente, en su cultura no es educado intervenir si no te piden tu opinión. Aunque sea el chino más extrovertido del mundo.Por eso creo que tiene mucho mérito el trabajo que hace Erin Meyer en el libro y en cómo aproxima el tema. Ella creo que consigue evitar casi todas las minas.Primero, porque pone el foco en nosotros mismos y explica que nuestra propia cultura tiene una influencia enorme no sólo en cómo nos comportamos, sino en cómo percibimos el comportamiento del resto. Estamos condicionados para percibir la forma de hacer las cosas a la que estamos acostumbrados como la preferible. Y podemos pasarnos la vida entera en ambientes multiculturales y viajando alrededor del mundo y sin embargo seguir siendo completamente ciegos a cómo nos impactan las diferencias culturales, simplemente porque nos convencemos de que son, eso, estereotipos reduccionistas o de mal gusto y que lo que importa es conocer realmente a la persona. Como si las dos cosas fuesen incompatibles.Con estas premisas, Meyer plantea el libro alrededor de 8 dimensiones que miden cosas como la cantidad de información implícita o explícita a la que estamos acostumbrados en cada país, cómo persuadimos o cómo generamos confianza. 
(NOTAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/85-juegos-infinitos-primeras-frases-mario-y-fray-perico-y-su-borrico/)El otro día, Iván Ferreiro, el músico, me complicó el resto de mi vida en apenas 30 segundos.Todo porque le escuché decir que lo más importante de una canción es la primera frase, que esa marca el resto, porque te ubica en un lugar determinado o en una mentalidad concreta. Y, claro, no pude evitar pensar que para un podcast no es muy diferente. Cómo empieza el capítulo no sé si siempre sirve para crear un ambiente en la cabeza de quien lo escucha, pero sí que es fundamental para captar su atención. Eso creo yo, al menos. Y eso explica muchos de los estrafalarios comienzos que han tenido algunos de los capítulos de kaizen.A la vez, oirle a él decir eso, es una condena para un maniático como yo. Significa que voy a estar obsesionado con la primera frase de cada capítulo, de ahora en adelante, hasta el infinito. Al menos en éste he podido usar al propio Iván para resarcirme. Gracias, majo. Todo lo que he dicho hasta ahora, tiene aparentemente poco que ver con el tema del capítulo de hoy. Pero cuando jugamos a juegos infinitos, en el fondo la meta es acercarnos a un imposible: a que cada canción sea la mejor que podía ser o cada capítulo el mejor que podíamos hacer. Y nunca lo vamos a conseguir. Pero da igual. Porque el objetivo es seguir jugando y la mejor forma de hacerlo es disfrutar de cada paso.
(NOTAS COMPLETAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/84-la-estructura-del-mundo-i-lecciones-de-la-historia-primera-parte/)Lo confieso: soy un enorme ignorante de la historia. En el colegio, me aburría profundamente y no he hecho muchos esfuerzos en solucionarlo después, la verdad. Sin embargo, creo que hay lecciones que sacar de cómo los humanos hemos vivido en el pasado. Aunque, sin exagerar, porque no puedo estar más de acuerdo con eso de que comportamientos pasados no predicen comportamientos futuros. Ningún momento es igual a ningún otro, ni nosotros somos los mismos. O como decía Heráclito: “Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque no será el mismo agua, ni el mismo hombre”Vamos, que tendemos a decir que la historia se repite, aunque nunca se repita igual. Pero a veces se parece. Una cosa es que el pasado no nos permita adivinar el futuro y otra que no pueda darnos ideas y ayudarnos a entender algunas de las posibilidades.Como te decía, estoy muy lejos de haber subsanado mi profunda ignorancia, pero en los últimos años sí he intentado construir una pequeña base de conocimiento sobre la historia, para entender un poco mejor cómo hemos llegado hasta donde estamos y qué patrones tal vez se repitan en el futuro. Así que he pensado que podemos dedicar una pequeña serie, no tanto a momentos concretos de la historia, sino a los patrones que hay por debajo. A eso que encontraríamos si fuéramos capaces de leer entre líneas y que, en un estúpido ejercicio de falta de modestia, he llamado “La estructura del mundo”. Olé, a ver cómo le damos contenido ahora.
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/83-adela-conchado-crisis-climatica-montanas-de-valor-y-un-poco-de-optimismo/)La de hoy es una de las entrevistas que más tiempo me ha llevado hacer. No por la predisposición de su protagonista, sino porque a mi habitual torpeza para organizarlas se unieron los efectos de la pandemia. Pero la espera creo que ha merecido la pena.Te contaba hace unos cuantos capítulos, en el número 74, que no hay mejor proyecto Apollo para los tiempos que vivimos que buscar una solución a lo insostenible de nuestro impacto en el planeta, a cómo estamos superando casi todos los límites que la ciencia ha identificado como seguros. Es algo en lo que creo profundamente y no ya desde un punto de vista ecologista o de amor a la naturaleza, que también, pero, sobre todo, desde el egoísmo. O nos ponemos las pilas o lo que viene puede ser terrible.Llegaba yo con esta visión pesimista a la conversación de hoy y esperando salir aún un poco más deprimido y, curiosamente, me ha dado algún rayo de luz. Y si ella es más optimista que hace unos pocos años, yo también lo seré. Porque Adela Conchado, además de una persona absolutamente encantadora, es para mí un referente en sostenibilidad y, más concretamente, en economía circular. Como ella misma cuenta, lleva toda una vida fascinada con la naturaleza y, de ella, más de una década abordando la enorme bola de complejidad que es nuestra sostenibilidad desde diferentes ángulos que combinan la ingeniería, la sociología y la economía. Y aunque ella no lo cuenta, me consta que ha recibido numerosos reconocimientos, entre otros el de haber sido elegida como una de las 100 personas líderes económicas del mañana en España, en dos años consecutivos. En fin, que después de haberle dedicado yo un capítulo a los límites planetarios, me parecía imprescindible que pasara por kaizen alguien que supiera mucho más que yo del tema, y nadie mejor que ella. Así que no me enrollo más, espero que disfrutes tanto como yo de esta conversación con Adela Conchado
(NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/82-modelos-mentales-13-un-sinfin-de-sillas-montanas-rusas-y-croquetas/ )“Si la gente no cree que las matemáticas son simples, es sólo porque no se dan cuenta de lo complicada que es la vida“Ojalá esta frase se me hubiera ocurrido a mí. Pero no. Es de John von Neumann. Teniendo en cuenta que fue uno de los grandes matemáticos del siglo XX, pues como que, a lo mejor, le quita un poco de credibilidad a eso de que las matemáticas son simples. Estarás pensando que lo serían para él, en todo caso. Te puedo decir que a muchos de nosotros, pobres estudiantes de teleco, no nos parecían precisamente simples. Desde luego no en primero de carrera. Por entonces, dos palabras nos causaban cierto pánico: álgebra y cálculo. Y en uno de esos ejercicios absurdos que hago a veces de arriesgarme a que la mitad de la audiencia del podcast salga corriendo despavorida, no sé por qué, me ha parecido buena idea que dediquemos el capítulo de hoy, principalmente a eso: al álgebra y al cálculo. Y a alguna cosa más, que ya sabes que cuando toca hablar de modelos mentales, las mezclas que salen son raras.
(NOTAS COMPLETAS Y ENLACES AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/81-como-funciona-la-innovacion/)En 1958 Leonard Read escribió “Yo, el lápiz”, un brillante ensayo sobre el liberalismo. En él relata el milagro que supone un simple lápiz y el hecho de que tantas y tantas personas, energías y tareas se organicen para fabricarlo, sin conocerse entre sí y sin que casi ninguno de ellos, individualmente, quiera realmente producir un lápiz; simplemente cambian la minúscula fracción de conocimiento que tienen que es útil en el proceso por dinero para satisfacer sus propias necesidades. El lápiz finalmente es sólo el resultado de la libertad individual y una necesidad que otros pueden satisfacer.Es un texto escrito en un momento muy concreto, los años 50 del siglo XX, en el que aún había una pugna entre el comunismo y el capitalismo. Y es, claro, una exaltación del capitalismo. Pero más allá de eso, es también una ventana al tema del que vamos a hablar hoy: cómo funciona la innovación.De la innovación, en realidad, hemos hablado bastante en kaizen. Muy al principio del podcast, le dedicamos un capítulo entero a modelos mentales que tenían que ver con la innovación. Hemos tratado también temas como el aparente estancamiento que ha sufrido el desarrollo tecnológico en los últimos 50 años, cómo vamos a necesitar retomar la senda que marcó el proyecto Apollo, si queremos sobrevivir como especie; o, hace muy poquito, en la entrevista con Javier González Recuenco, cómo hay grandes atractores que influyen en nuestro progreso. Así que, sinceramente, no tenía pensado dedicar otro capítulo al tema tan pronto, pero hace unas semanas me encontré con este texto de Leonard Read, con un libro, How Innovation Works – Cómo funciona la innovación – de Matt Ridley y con una conversación entre el propio Matt y Naval, justo de quien te hablaba en el capítulo anterior. Y de ese mejunje surgieron algunas ideas que me cambiaron un poco la perspectiva. Así que he pensado que tal vez te gustaría escucharlas
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Comments (10)

Franz

Me pareció muy bueno el tema, de hecho si pudieras darte el tiempo para hacer un segundo te lo agradecería, se me vino a la mente un dialecto casi olvidado de una isla en la que no poseen ni una sola grosería y que ademas de ello estan obligados o mejor dicho acostumbrados a decir siempre un piropo por asi decirlo o un aspecto positivo antes de comenzar una frase o en un saludo o despedida el nombre exacto no lo recuerdo pero usted que tiene mas herramientas seguro la encontrara un abrazo y a por mas millones. Pdta: otro tema que me gustaria seria la grafologia buen dia.:)

Jun 12th
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Franz

me quedo con : hay una enorme diferencia entre saber algo y creer saber algo honestidad y verdad.

Jun 7th
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Franz

Lo mejor es ser directo, claro no siempre se puede ser directo cuando una situacion te importa mas por la misma situacion o por la persona a quien se la dices pero e tenido bastante mas resolucion diciendo desde un principio NO no puedo tengo algo importantisimo que hacer, y aprender como sustnetarla sutilmente o simplemente no decir nada mas , arrancando siempre con el NO y asi si se pudiera talves aunque no muy amenudo , resultaria mas satisfactorio aun por que las demas personas aun sabiendo que no podria, se alegrarian y pensarian de manera que hice un esfuerzo en asistir o comprometerme a tal cosa. Osea siempre es mejor ser sincero y aprender a decirlo.

Jan 27th
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Franz

Jaime,quiero tu libro . buen tema que escojiste de entre muchos buenos que tienes.

Jan 24th
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Franz

El mundo requiere un cambio de conciencia y si se trata de tecnologia ya es hora de que por lo menos los autos utilicen hidrogeno u otra alternativa o almenos permitir que se usen alternativas ya reglamentadas de dos o mas elementos como la luz solar junto con la electricidad u otras, en esta epoca y no poder desarrollar un coche de carcasa de luz solar , creo que japon ya se a adelantado pero para otros fines pero serio mejor para la conservacion del medio ambiente y la naturaleza otro aspecto tambien seria el desarrollo de adecuacion bacterias que degraden desechos como los que han decubierto para la degradacion de celulares y CPUs y recaptacion de las particulas de oro que tienen estos, pero como avanza la tecnologia solo a conveniencia ;pues que esa conveniencia sea bien dirigida.

Dec 21st
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R.

Enchufado!!!

Oct 1st
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Alexey Vorotnikov Rubatino

Cuando regresa con otro temas??

Aug 16th
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Bruno Loyola

Muy buen podcast

Jul 17th
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Alejandro Alberdi

Buenísimo el podcast!!!

Jun 5th
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Alberto Ramirez Sanchez

genial! muy útil! me encanta este tipo de filosofía!

Jan 21st
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