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Descansando en Dios

Author: Francisco Atencio

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Devocional Cristiano Doctrinal
1234 Episodes
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1234 – Jon 1:1-2 – Jonás 1. El mensajero rebelde y reprendido. Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. La historia de Jonás enseña acerca del corazón de Dios y la misión del pueblo escogido. Dios desea mostrar su misericordia y extender su perdón a todos los pueblos de la tierra. El Señor ha encomendado este ministerio de reconciliación a la Iglesia (2Co 5:18-19). Así como Israel fue comisionado para revelar a Dios al mundo, la Iglesia lo ha sido para predicar el evangelio a todo el mundo (Mt 28:18-20). Cuando la Iglesia asume la actitud mostrada por Jonás e Israel, fracasa en el cumplimiento de su tarea. Pero cuando se levanta para predicar el evangelio a toda criatura, aquellos que escuchan la Palabra y aceptan a Cristo, experimentan el poder de la misericordia y el perdón de Dios que transforma sus vidas. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2Co 5:18-19). I. El mensajero rebelde (Jon 1:1-3). El Dios de Israel ordenó al profeta Jonás, que fuera a la gran ciudad de Nínive a pregonar, predicar un mensaje contra ella “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.” La palabra “gran” y “grandemente” aparecen con frecuencia en el libro: “gran ciudad” Jon 1:2; 3:2; 4:11; “gran viento” Jon 1:4; “gran tempestad” Jon 1:12; “gran temor” Jon 1:16; “gran pez” Jon 1:17; “se apesadumbró en extremo” Jon 4:1; y “se alegró grandemente” Jon 4:6. El mensaje que debía predicar se revela en Jon 3:4. Jonás predicaba diciendo: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” Nimrod construyó Nínive (Gn 10:11). Después de la época de Jonás, llegó a ser la capital del imperio asirio bajo el mando de Senaquerib (705–681 a.C.), el sucesor de Sargón II (722–705 a.C.) quien destruyó el reino del norte. La razón por la cual Dios envió a Jonás a predicar “contra” Nínive (a proclamar su destrucción bajo el juicio de Dios) es que había subido su maldad delante de Él, la gente no se apartaba y persistía en sus pecados. El rey de Asiria reconoció que la conducta de su pueblo era mala y que se caracterizaba por la “rapiña” (Jon 3:8). Además, era una ciudad “confiada” en sí misma (Sof 2:15) y sus moradores pensaban que eran invencibles. El profeta Nahúm describió algunos de sus crímenes (Nah 3:1, 4, 16). Nínive también era bien conocida por la idolatría y las atrocidades que cometía contra sus cautivos de guerra. Pero Jonás rechazó a Dios siendo el único profeta que pagó pasaje para intentar huir de la presencia de Dios. “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.” (Jon 1:3). Jonás desconocía la omnipresencia de Dios. “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Sal 139:7-8). Es fácil huir de la voluntad de Dios, cuando el corazón no simpatiza con Él ni con su obra. Es fácil rehusar oír la Palabra de Dios, cuando el corazón y la mente están ocupados en cosas mundanas. Algunos pagan pasaje para huir de Dios y dirigirse a sitios de impiedad. Pero “sabed que vuestro pecado os alcanzará.” (Nm 32:23). II. El mensajero reprendido (Jon 1:4-16). “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.” La estructura gramatical de Jonás 1:4-16 es un quiasmo cuyo centro es la confesión de Jonás (Jon 1:9).
1233 – Jon 1:1-2 – Jonás 1. Introducción a Jonás. Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Jonás es enviado por Dios a profetizar contra los asirios en Nínive que era una ciudad poderosa y perversa. Los asirios fueron los que inventaron el sacrificio en la cruz y luego los romanos adoptan este sacrificio. Jonás predica a los asirios los cuales se arrepienten y Dios cancela el juicio. Años más tarde los asirios destruirian a las diez tribus del norte. El libro del profeta Jonás algunos lo describen como parábola, alegoría y sátira. La famosa historia del “gran pez” (que por error se cree que era una ballena) ha llevado a muchos a descartar el libro como solo la historia bíblica de un “gran pez”. Es un error (por la no aceptación del carácter milagroso de la historia) asumir que los sucesos y hechos del libro no son históricos en naturaleza. El libro de Jonás afirma la libertad, soberanía y poder de Dios. El Señor es soberano porque Él es el Creador de todas las cosas (Jon 1:9). Su poder se extiende sobre toda la creación (la tempestad, el pez, la enredadera, el gusano). Dios es soberano y no puede ser limitado por conceptos humanos erróneos. Jonás es uno de cuatro profetas del AT a cuyo ministerio se refirió el Señor Jesucristo (Mt 12:41; Lc 11:32). Los otros son Elías (Mt 17:11–12), Eliseo (Lc 4:27) e Isaías (Mt 15:7). Jesús usó la historia de Jonás como analogía de su muerte y resurrección (Mt 12:39-41). La analogía de Jesús depende de la aceptación de dos realidades históricas: (1) la experiencia histórica de Jonás en el vientre del gran pez, y (2) la experiencia histórica del arrepentimiento del pueblo de Nínive basado en la predicación de Jonás (Lc 11:29-32). Jesús empleó el arrepentimiento de los ninivitas, para reprender a los fariseos, ilustrando la dureza de su corazón y su falta de disposición a arrepentirse (Mt 12:38-41; Lc 11:29-32). Por lo tanto, cualquier perspectiva del libro de Jonás que no acepte lo que describen los eventos históricos está obligado a explicar las claras palabras de Jesús que dijo a los fariseos: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.” (Mt 12:39-41). Autor y Fecha. “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.” El libro no tiene ninguna afirmación directa acerca de la persona que lo escribió. A lo largo del libro, repetidamente se hace referencia a Jonás en tercera persona, causando que algunos busquen otro autor. No obstante, no era una práctica extraña en el AT escribir en tercera persona (Éx 11:3; 1Sa 12:11). Además, la información autobiográfica revelada en sus páginas claramente apunta a Jonás como el autor. El nombre Jonás significa “paloma”. Se le describe como alguien enérgico, colérico, enojadizo, violento y de mentalidad estrecha. Jonás es de Galilea en donde Jesucristo va a instalar su base de evangelización. Jonás predica a Jeroboam II animándolo a hacer el bien. De acuerdo con 2Re 14:25, Jonás vino de Gat-hefer cerca de Nazaret. El contexto lo coloca durante el largo y próspero reinado de Jeroboam II (793-753 a.C.), haciéndolo un profeta a las diez tribus del norte poco antes de Amós durante la primera mitad del siglo octavo a.C., 760 a.C. Los fariseos estaban mal cuando dijeron "de Galilea nunca se ha levantado profeta" (Jn 7:52), porque Jonás era de Galilea.
1232 – Abd 1:3-4 – Abdías 1.  La severidad y la bondad de Dios.La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová. La enemistad entre edomitas e israelitas es uno de los ejemplos más antiguos de discordia en las relaciones humanas. El conflicto empezó con la lucha que hubo entre Esaú y Jacob en el vientre de su madre Rebeca (Gn 25:21–26). Años más tarde, cuando Esaú tuvo hambre, sin pensarlo dos veces cambió su primogenitura por un potaje rojo que preparó Jacob. Por esa razón, a Esaú también se le llamó Edom (Gn 25:30), que significa “rojo”. Asimismo, cuando Esaú nació, su piel era rojiza (Gn 25:25). Posteriormente, Esaú fue a morar a la tierra de Seir (Gn 36:8–9), la región de piedras rojizas que se encuentra al sureste del mar Muerto. Sus descendientes, los edomitas, desplazaron a los habitantes llamados horeos (Dt 2:12, 22). Es interesante que la palabra Seir sea muy parecida a la palabra “velludo”, que significa “Esaú”.  “Seir” y “monte Seir” son sinónimos de Edom (2Cr 20:10; 25:11; Ez 35:15). Edom negó el paso por su tierra a los israelitas cuando iban de camino a la tierra prometida (Nm 20:14–21). Pero Dios dijo a Israel que no odiara a Edom porque eran parientes (Dt 23:7). Sin embargo, ahí se inició la hostilidad y continuó por muchos siglos (Ez 35:5). Saúl (1Sa 14:47), David (2Sa 8:13-14), Joab (1Re 11-16), y Salomón (1Re 11:17-22) tuvieron problemas con los descendientes de Edom. Josafat de Judá y Joram de Israel se unieron con Edom para atacar a Moab (2Re 3). Durante el reinado de Josafat, Edom se unió a los amonitas y moabitas para atacar a Judá, pero derrotados (2Cr 20:1-2, 10-11, 22-26). Más adelante, Edom atacó a Judá durante el reinado de Acaz (2Cr 28:17). En 586 a.C., Edom animó a Babilonia a que destruyera Jerusalén (Sal 137:7). “Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.” (Sal 2:9).I.  Destrucción de Edom (Abd 1:1-9). “Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.” (Abd 1:1). En cuanto a Edom, el pregón (o decreto) de Jehová, fue proclamado a través de un mensajero que fue enviado a las naciones para decirles que se unieran para humillar a Edom. “He aquí, pequeño te he hecho entre las naciones; estás abatido en gran manera. La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.” (Abd 1:2-4). Edom se enorgullecía de sus grandes riquezas (obtenidas por el comercio, el pillaje y las minas de hierro y cobre que había en la región), así como de su posición geográfica casi invulnerable, una montaña rocosa de muralla llamada monte Seir, Petra. Pero Dios humillará y castigará la soberbia de Edom. No tendrá lugar donde esconderse de su juicio. Nada podría librarlo, ni su ventajosa posición geográfica, su poderío militar, o sabiduría. (Is 63:1-6). II. Crímenes de Edom (Abd 1:10-14). “Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.” (Abd 1:10). Injuria: Es un delito que consiste en hablar, obrar u opinar contra la dignidad de una persona. Es la murmuración, malicia, engaños, envidias, y todas las detracciones contra una persona. Pedro nos exhorta: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada (la palabra de Dios), para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.” (1Pe 2:1-3).
1231 – Abd 1:1 – Abdías 1. Introducción a Abdías. Visión de Abdías. Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla. Abdías, el libro más pequeño del A.T. Trata un único tema, “Visión de Abdías. Jehová, el Señor, ha dicho así en cuanto a Edom…” (Abd 1:1). Quizá fue redactado en Judá en el siglo V a.C. ¿Quién es Edom?: Esaú. Edomitas es otra manera de llamar a los herederos de Esaú. Son “hermanos”, de Israel (Jacob) pero se burlaron de la caída de Jerusalén, “No debiste alegrarte del día de tu hermano, del día de su desgracia”. (Abd 1:12). El nombre de Abdías significa: “siervo de Jehová” y no se sabe si fue el nombre propio del profeta o si lo usó como un título para mantenerse anónimo. No se sabe nada de la vida personal del profeta Abdías o su importancia en la sociedad judía. Es parte de los cuatro profetas que se desconoce su genealogía: Abdías, Habacuc, Hageo y Malaquías. Profetas contemporáneos: Elías (875-848 a.C.), Miqueas (865-853 a.C.) y Jehú (855-840 a.C.). El versículo clave con la sentencia sobre Edom: “Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.” (Abd 1:15). Cuatro características especiales acerca de Abdías: Es el libro más corto del A.T. con solo 21 versículos. Es uno de los únicos tres profetas del A.T. que escribió principalmente para una nación extranjera. Los otros dos fueron Jonás y Nahum. El libro de Abdías se parece mucho a Jer 49:7-22. Abdías no se menciona en el NT. Aunque Pablo hace referencia a Jacob y Esaú y dice que todo el que invocare el nombre del Señor será salvo (Ro 9:10-13; 10:9-13; 15:7-12). “El que turba su casa heredará viento; y el necio será siervo del sabio de corazón.” (Pr 11:29). Autor y fecha. En el A.T. se mencionan cuando menos 12 hombres que llevan el nombre de Abdías, incluyendo a un oficial del ejército de David (“Obadías”, forma alterna en 1Cr 12:9), un siervo de Acab (1Re 18:3), un levita de la época de Josías (2Cr 34:12), y un líder que regresó del exilio con Esdras (“Obadías”, Esd 8:9). Pero nada se sabe acerca del autor de este breve libro profético, excepto que su nombre significa “Siervo de Jehová”. Puesto que la Biblia no nos proporciona datos acerca de la vida o antecedentes del hombre que escribió el libro de Abdías, la fecha en que se escribió ha sido muy debatida. Existen tres sugerencias para la fecha: durante el reino de Joram (848–841 a.C.) hijo de Josafat, en el reinado de Acaz (731– 715 a.C.), y en 585 a.C., poco después de la destrucción de Jerusalén por los babilonios en 586 donde Edom se alegró de la desgracia de su hermano Jacob. Por lo cual, el juicio para Edom (Esaú) será: “La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.” (Abd 1:18). Estructura y contenido. En el contexto histórico el origen de los sucesos narrados en Abdías se remonta a Génesis 25:19-34. En Génesis 32–33, vemos que a pesar de que Jacob y Esaú se reconciliaron, todavía el odio persistía entre sus hijos. La historia bíblica narra muchas guerras entre israelitas y edomitas (Nm 20:14-21; 1Sa 14:47; 2Sa 8:14; 1Re 11:14-22). El mensaje teológico contra Edom lo divide en tres partes. La humillación de Edom; van a pagar por su falta de hermandad, “Como tú hiciste se hará contigo” (Abd 1:15). Juicio, vendrá ese día terrible del Señor, “La casa de Jacob será fuego, la casa de José será llama y la casa de Esaú estopa…” (Abd 1:18). Pero también terminará con la restauración, “Y subirán salvadores al monte Sión para juzgar al monte de Esaú. ¡El reino será de Jehová!” (Abd 1:21). Todo un texto nacionalista que dialogará con el próximo profeta que veremos: Jonás.
1230 – Am 7:14-15 – Amós 7-9. Visiones del juicio divino. Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel. Amós luego de describir el pecado de Israel pasa en Amós 7 a presentar los resultados del juicio inevitable. Por medio de una serie de cinco visiones (Am 7:1, 4, 7; 8:1; 9:1), describió la destrucción total de la tierra, sus edificios, y su gente. En toda esta sección del libro (Am 7:1–9:10), se destacan dos frases: “Jehová el Señor” (Am 7:1–2, 4 [dos veces], 5–6; 8:1, 3, 9, 11; 9:8) y “mi pueblo” (Am 7:8, 15; 8:2; 9:10). Debido a que Dios es el soberano y Señor sobre todas las naciones, Él tiene absoluta libertad de acción en su vasto universo. Y en especial, tiene libertad de aplicar su voluntad contra el pueblo que desechó su gracia cuando les dijo: “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades.” (Am 3:2). I. Visión 1: La plaga de langostas (Am 7:1-3). “Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí, él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey. Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es pequeño. Se arrepintió Jehová de esto: No será, dijo Jehová.” Amós sabiendo que la nación perecería si la visión se hacía realidad, el profeta rogó a Dios diciendo: Señor Jehová, perdona ahora a la gente sus pecados. Añadió: ¿quién levantará a Jacob? Dios conmovido por la oración del profeta, se arrepintió Jehová (antropopatia) y prometió: No será así. La nación no fue perdonada, pero ese castigo en particular fue retirado. II. Visión 2: El fuego devorador (Am 7:4-6). “Jehová el Señor me mostró así: He aquí, Jehová el Señor llamaba para juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.” Otra vez impresionado por la visión, Amós rogó: Señor Jehová, cesa ahora. Por segunda vez, se arrepintió Jehová (antropopatia) de esto; tampoco castigaría a su nación por medio del fuego. III. Visión 3: La prueba de la plomada (Am 7:7-17). “Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más. Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.” (Am 7:8-9). Por tercera vez, se mostró al profeta una visión del castigo y la sentencia fue inapelable. Encontramos en medio de esta visión el incidente entre Amós y el sacerdote Amasías (Am 7:10-17). Amasías se negó a reconocer que las profecías de Amós tenían su origen en la divinidad y lo consideró como un agitador político encontra de Jeroboam. “Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” (Am 7:14-15). Las tres negaciones de Am 7:14 donde dice: “no soy”, “ni soy”, “sino que soy” con su tres veces repetida asegura de que tenía la autoridad del Señor (Am 7:15-16). La sentencia para Amasías y su familia por menospreciar la Palabra de Dios fue: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra.”
1229 – Am 3:7-8 – Amós 3-6. Castigo por la sordera espiritual.Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará? Después de anunciar los castigos que vendrían contra el reino del norte (Am 1-2), Amós proclamó una serie de cinco mensajes para explicar más detalladamente las razones que tenía Dios para castigarlos. Estos cinco mensajes con las advertencias de Dios no fueron escuchados por Israel. “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Stg 1:21-22). En Amós 3-5 encontramos que los primeros tres mensajes se definen con la frase “Oíd esta palabra” (Am 3:1; 4:1; 5:1); luego los dos últimos inician con un “¡Ay!” (Am 5:18; 6:1). Los cinco mensajes describen las razones del castigo de Jehová contra Israel, que son: La injusticia legal, la explotación económica, la hipocresía religiosa, la lujosa autoindulgencia y la soberbia autocomplacencia. Debido a las violaciones al pacto, “Jehová Dios de los ejércitos”, el gran soberano guerrero que iba al frente de su ejército, aplastaría a su vasallo rebelde. Toda la nación estaba condenada, pero las personas que se arrepintieran de sus pecados serían librados del juicio, la misericordia de Dios los alcanzaría. “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.” (Stg 2:13). I. Primer mensaje: Adoración hipocrita (Am 3). El tema central del primer mensaje es la ingratitud de Israel hacia el amor y favor de Dios. Israel deshonró su elección y llamamiento divino (Am 3:1-3; Dt 7:6-9). Israel sería castigado y el juicio sería inevitable afirmándolo con la secuencia de siete preguntas retoricas relacionadas que inician con ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Am 3:3). Dios disciplina a su pueblo para que sea santo (1Co 11:27-32; He 12:4-11; 1Pe 1:7-9). El castigo sería porque “No saben hacer lo recto, dice Jehová, atesorando rapiña y despojo en sus palacios.” (Am 3:10). Advierte que pocos escaparían al juicio usando una de sus cinco metáforas, la oveja despedazada: “Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de una cama, y al lado de un lecho.” (Am 3:12). II.  Segundo mensaje: Explotación comercial (Am 4). El tema central del segundo mensaje es el castigo por la opresión a los pobres y la idolatría. (Am 4:1-3). A las mujeres de la clase alta, las ricas económicamente, las enviaría al exilio y las llama “vacas de Basán”. “Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos.” (Am 4:1). Amós confronta a Israel con un sarcasmo por su falsa adoración a Dios (Am 4:4-5). Luego recuerda las veces que Dios había castigado a Israel con hambruna, dejándolos “a diente limpio”, con sequías, con viento solano y langostas, con mortandad y fuego (Am 4:6-11). El castigo sería más fuerte por su falsa adoración y el obstinado rechazo a arrepentirse. (Am 4:12-13).III. Tercer mensaje: La injusticia legal (Am 5:1-17). El tercero (Am 5:1-17) y cuarto (Am 5:18-27) mensajes de Amós están estructurados y seguidos de tal manera que enfatizan una verdad global: la nación sería castigada por su poderoso y soberano Dios, pero sus habitantes todavía podían arrepentirse y vivir. El tercer mensaje se centra en la soberanía de Dios, el Creador y que hace como Él quiere (Am 5:8-9). IV. Cuarto mensaje: Hipocresía religiosa (Am 5:18-27). El cuarto mensaje inicia con un ¡Ay! “¡Ay de los que desean el día de Jehová!
1228 – Am 2:4-5 – Amós 1-2. El rugido del juicio divino.Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén.  El profeta Amós inicia diciendo: “Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.” (Am 1:2). Amós va a citar el cuarto de los pecados de las ocho naciones, el que finalmente rebasó la paciencia del Señor. Algunos hacen referencia que la frase debería traducirse “Por tres pecados … y aun por el cuarto, como expresión poética del número siete, “que es un número claramente tipológico que simboliza totalidad”. En el caso de las naciones circunvecinas, sólo se menciona el pecado peor y culminante. Pero para Israel, (el reino del norte con las diez tribus de Israel) se hace una lista completa de los siete (Am 2:6–8, 12—uno en Am 2:6, dos en Am 2:7, dos en Am 2:8, dos en Am 2:12). De la misma manera, el día en que Dios lo juzgara el pánico de Israel tendría siete etapas (Am 2:14-16). La causa del castigo sobre cada nación eran sus “pecados” o violaciones al pacto. Los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel también describen el juicio a las naciones vecinas de Israel (Is 13-23; Jer 46-51; Ez 25-32). Se cree que los fariseos tomaron como referencia para perdonar solo siete veces a las personas apoyándose en Am 1:3–2:16. Ejemplo de esto es la pegunta de Pedro al Señor “¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” (Mt 18:21).I. Juicio contra las naciones (Am 1:3-2:5). Amós “Dijo: Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.” (Am 1:2). Israel (diez tribus del reino del norte) y Judá (dos tribus del reino del sur) está incluidas en este mensaje denunciatorio en contra de las naciones, porque Jehová es visto como el juez de todas las naciones, administrando el juicio imparcialmente. EL juicio a cada nación inicia con “por tres pecados de (nación enjuiciada), y por el cuarto no revocare su castigo” (Am 1:6, 9, 11, 13; 2:1, 4, 6). Es una manera figurativa de declarar que Dios no ejecuta de inmediato el juicio contra el pecado, sino que espera, tiene paciencia, para dar a cada nación y a sus habitantes la oportunidad de arrepentimiento. Igualmente hoy “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pe 3:9). El castigo a cada nación se repite: El ataque empieza en cada caso con fuego, que finalmente consumiría los muros y palacios de la ciudad, dejándolos como ruinas humeantes (Am 1: 4, 7, 10, 12, 14; 2:2, 5). 1. Juicio contra Damasco (Am 1:3-5). El pecado de Siria fue su crueldad “trillaron a Galaad”.  El ejército sirio había arrasado Galaad, cortando y aplastando a la población como grano en la era de trillar. 2. Juicio contra Gaza (Am 1:6-8). El pecado de Filistea fue el tráfico de esclavos al llevar cautivo a todo un pueblo de Israel para venderlo con ganancia como simples objetos y subastadas en los mercados de esclavos de Edom, desde donde se embarcaban para enviarlas a otras partes del mundo (Jl 3:4-8).3. Juicio contra Tiro (Am 1:9-10). El pecado de Fenicia (Tiro) es que fueron agentes de esclavos rompiendo el pacto de hermandad con Israel. Alejandro Magno arrazó con Tiro en el 332 a.C. 4. Juicio contra Edom (Am 1:11-12). El pecado de Edóm fue por una venganza determinada e imperdonable. Edóm son los descendientes de Esaú hermano de Jacob. Hoy día Jordania.  Edom persiguió sin misericordia a espada a su hermano derrotado.
1227 – Am 1:2 – Amós 1. Introducción a Amós.Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo. Israel (el reino del norte) disfrutaba prosperidad económica y paz. Esto provocó que la sociedad se volviera egoísta y materialista. Los adinerados no tenían en cuenta las necesidades de los menos afortunados. Una descripción de las mujeres de Samaria que vivían con muchos lujos fue: “Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos. Jehová el Señor juró por su santidad: He aquí, vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos, y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; y saldréis por las brechas una tras otra, y seréis echadas del palacio, dice Jehová.” (Am 4:1-3). El pueblo se centraba en sí mismo y sentía indiferencia hacia Dios. Hasta los profetas habían abandonado su compromiso con Dios. Fue entonces que Dios uso a un campesino, a Amós, para hablar con su pueblo. Amós va a confrontar la injusticia social de su tiempo y advertirá a Israel sobre el castigo inminente de Dios. La renovada prosperidad de Israel producto de los éxitos de Jeroboam II atrajo nuevas riquezas a las clases sociales más altas. Ellos empleaban dichas riquezas para aumentar sus posesiones y para construirse grandes mansiones. Violaban los derechos de los pobres y de los campesinos al quitarle a muchos las tierras de sus antepasados. Mediante la provisión de Dios en el pacto con Moisés, la clase campesina era la base de la sociedad israelita. Pero durante Jeroboam II, esta clase social desapareció. A medida que los ricos se hacían más ricos, los pobres se hacían más pobres y más numerosos; a muchos los vendieron como esclavos. “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre.” (Am 2:6). Amós (A.T.) y Santiago (N.T.) son parecidos al denunciar la injusticia social por el pueblo de Dios. Por el pecado de Israel vendría juicio divino y Amós será recordado por su advertencia: “Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” (Am 5:24).Autor fecha. “Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.” (Am 1:1). Amós profetiza en 763 -755 a. C., en Israel. Era un contemporáneo de Jonás (2Re 14:25), Oseas (Os 1:1) e Isaías (Is 1:1). Fue un pastor y agricultor de higos silvestres de Tecoa, a 10 km. de Belén, muy cerca de Jerusalén, pero se va a profetizar al norte, contra el famoso Jeroboam II. Denunciará la desigualdad social, la corrupción e inmoralidad, el sincretismo religioso, es como un periodista que, desde una lectura teológica, saca a la luz lo que está haciendo mal el “statu quo”. Amós negó haber recibido preparación como profeta profesional, admitiendo ser un pastor y uno que cosechaba higos silvestres, los frutos que comían los más pobres del pueblo. “Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.” (Am 7:14). Estructura y contenido del libro. “Dijo: Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.” (Am 1:2). EL libro de Amós es tal vez el más conocido de los profetas menores, no en detalle, pero sí por su tema de la justicia social y por algunas de sus sorprendentes metáforas: Un león rugiente (Am 1.2; 3:8).
1226 – Jl 3:16 – Joel 3. La promesa de un futuro glorioso.Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. Dios no solo bendice a los creyentes con todo lo que necesitan, los bendecirá también al destruir el mal y al acabar con el dolor y el sufrimiento en la tierra. Esta profecía en Joel 3:1-21 tuvo un cumplimiento inmediato, progresivo y final. Su interpretación inmediata se puede aplicar a la batalla reciente del rey Josafat en contra de varias naciones enemigas, incluyendo Moab y Amón (2 Crónicas 20). Su cumplimiento progresivo pudo ser la restauración parcial del pueblo en su tierra después del cautiverio en Babilonia. El cumplimiento final vendrá, con la gran batalla de Armagedón, antes del reino del Mesías sobre la tierra en el milenio donde se cumplirán todas las promesas de Dios para Israel. (Ap 20:7-9). “Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.” (Jl 3:18).I. Juicio de las naciones (Jl 3:1-16). “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra;” (Jl 3:1-2). En el futuro día de Jehová (en aquellos días), Judá y sus enemigos serán cuidadosamente diferenciados. El Señor hará volver de la cautividad a Judá y Jerusalén, en cumplimiento de la promesa de Moisés (Dt 30:3). Al mismo tiempo, El Dios soberano reunirá a las naciones para juzgarlas (entraré en juicio con ellas). (Mt 25:31-46; Ap 19:11-21; Ez 20:33-38; Sof 3:8; Zc 12:3-4; 14:2-4). El sitio del juicio será el valle de Josafat, mencionado sólo en Joel 3:2, 12. Este sitio también es conocido como “valle de la decisión, meguido y armagedón” (Jl 3:14; Dn 11:36-45; Ap 16:16). “Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.” (Jl 3:4). En Joel 3:4-8 el Señor habló directamente a los fenicios (Tiro y Sidón) y a los filisteos, dos grupos que se lucraron con la desgracia de Judá (Ez 25:15; 28:20–24). El juicio descrito aquí en Jl 3:7-8 quizá se cumplió, al menos en parte, en el siglo IV a.C. “El pueblo de Sidón fue vendido como esclavo por Antíoco III en 345 a.C., mientras que los ciudadanos de Tiro y Gaza fueron esclavizados por Alejandro Magno en 332 a.C.” Quizá los judíos participaron en algunas de esas transacciones. Pero desde la perspectiva escatológica, Filistea y Fenicia representan a todas las naciones enemigas de Israel (como Moab en Is 25:10-12 y Edom en el libro de Abdías). En ese tiempo futuro, el pueblo de Dios se impondrá de nuevo a sus enemigos (Is 41:11-12; Am 9:12; Abd 15-21; Mi 7:16-17; Sof 2:6-7). En Joel 3:9-16 se describe el juicio de las naciones con tres subsecciones: S1. El llamado a los participantes (las naciones y Dios) a juntar sus fuerzas (Jl 3:9-11). S2. Una declaración divina escatológica (Jl 3:12-13). El evento descrito aquí es la batalla de Armagedón (Ap 14:14-20; 16:16; 19:11–21), luego será el juicio a las naciones que durará 30 días y 45 días después iniciará el milenio (Mat 25:31-46; Dn 12:11-12). S3. La descripción del sitio de la batalla: El valle de Josafat, valle de la decisión (Jl 3:14-16). En Joel 3:10 encontramos la frase “diga el débil: Fuerte soy”. Mal usada por la falsa doctrina de la confesión de fe para hacer creer fuerte, poderoso al creyente.
1225 – Jl 2:28-29 – Joel 2. La promesa del Espíritu Santo. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Joel finaliza su libro con la mayotía de sus eventos escatológicos que contienen las promesas de un futuro glorioso para Israel. Usa las frases (“después de esto” en Jl 2:28; “en aquellos días” en Jl 3:1 y “en aquel tiempo” en Jl 3:18). La liberación que experimentó la generación de Joel prefiguraba la de los últimos días. El día de Jehová, del que apenas se pudieron librar los contemporáneos de Joel mediante el arrepentimiento, sobrevendrá con toda su fuerza en contra de los enemigos del pueblo de Dios (quizá prefigurado por el ejército del norte de Jl 2:20). Las promesas de Jl 2:19–27 se cumplirán definitivamente cuando el Señor: 1. Intervenga en favor de Israel (Jl 2:28–32). Con la promesa del derramamiento del Espíritu Santo cumplida en Pentecostés para dar inicio a la iglesia (Hch 2). Pero para Israel se cumplirá completamente en el milenio (Zc 12:10). 2. Juzgue a los enemigos de la nación de una vez y para siempre (Jl 3:1-16a, 19). Esta promesa se cumplirá con la segunda venida de Jesucristo quien hará juicio a las naciones (Ap 19:11-21; Mt 25:31-46). 3. Y en el milenio establezca con seguridad a su pueblo en la tierra (Jl 3:1, 16b–18, 20-21). Pablo nos anima diciendo: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” (Ro 8:18). I. Avivamiento y liberación espiritual (Jl 2:28-29). “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” (Jl 2:28-29). El Señor anunció que su “día” (Jl 2:31) vendría acompañado de un derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne. El contexto que sigue indica que “toda carne” se refiere específicamente a todos los habitantes de Judá. Esto se cumplirá en todos sin importar edad, género, o condición social, (incluso en los siervos). En ese tiempo, los que reciban el Espíritu ejercerán los dones proféticos (profetizarán, soñarán; y tendrán visiones) que anteriormente habían sido privilegio de una minoría (1Sa 10:10-11; 19:20-24). Quizá es una alusión a Nm 11:29, donde Moisés, en respuesta al celo equivocado de Josué en el momento que recibieron el Espíritu los 72 ancianos (Nm 11:24-28), dijo: “¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su Espíritu sobre ellos!” El derramamiento del Espíritu señalaría la llegada de la bendición divina. En el día de Pentecostés, Pedro citó Joel 2:28–32 en relación con el derramamiento del Espíritu con el cuál dio inicio al periodo de la gracia y la iglesia (Hch 2:17–21). El cumplimiento de Joel 2:28-29,32 para todo Israel será en el milenio. (Is 51:22-23; Zc 12:10; Ro 11:25-27). Se cumplió también la primera promesa del nuevo pacto (Jer 31:33; Ez 36:26-27). La segunda promesa del nuevo pacto la cumplió Cristo con su sacrificio (Mt 26:28; Jer 31:34). Y la tercera promesa del nuevo pacto se cumplirá en el milenio con la ciudad de Dios “Jehová sama” (Jer 31:38; Ez 48:35; Jl 3:17).
1224 – Jl 2:12-13 – Joel 2. Convertios a Dios de todo corazón. Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; El libro de Joel, sencillo, corto, pero muy profundo. Joel nos envía al futuro pasando por el derramamiento del Espíritu Santo (Jl 2:28-32), la gran tribulación (Jl 2:1-11), la segunda venida de Cristo con el juicio a las naciones (Jl 3:1-16), y luego el arrepentimiento nacional (Jl 2:12-17) y la bendición de Israel al iniciar el milenio (Jl 2:18-27; 3:17-21). Luego de La catástrofe nacional, por el juicio divino, exige una transformación decidida y genuina de parte del pueblo de Dios. Todo el pueblo tenía que cambiar de lo contrario no superarían la crisis. El bien o el mal venidero dependía del proceso en esta transición espiritual. Como dice un adagio muy conocido: tenían que “renovarse o morir”. El Señor desiste de castigar cuando el pecador se arrepiente. Cuando el hombre cambia, se arrepiente, el Omnipotente perdona. (Sal 51:17). Con este clamor de la misericordia del Altísimo, Judá esperaba que también le fuera devuelta la fertilidad agrícola. Dios dijo al pueblo que se volviera a Él mientras todavía había tiempo. El tiempo corría y la destrucción pronto les vendría encima. El tiempo también corre para nosotros. No sabemos cuándo nuestra vida llegará a su fin, volvarnonos a Dios ahora mientras podemos. No permita que nada le impida volverse a Dios. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;” (Hch 3:19-20). I. Un nuevo llamado al arrepentimiento (Jl 2:12-17). “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de Él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?” (Jl 2:12-14). Ante la aproximación del invencible ejército dirigido por Dios, la única esperanza de la nación era volverse arrepentida al Señor de forma inmediata. Joel instó a su gente a efectuar un cambio que brotara del corazón. El llamado (Jl 2:12–13a). El Señor mismo urgió al pueblo a arrepentirse sinceramente (convertíos a mí con todo vuestro corazón y rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos) acompañando dicho cambio con ayuno, lloro y lamento. El arrepentimiento es lo que desea obtener el Señor con sus juicios (Dt 4:30; 30:1–2; Os 3:4–5; Am 4:6–11). La sugestiva cláusula “rasgad vuestros corazones, y no vuestros vestidos” (Jl 2:13) demandaba una renovación interior, no sólo superficial; de fondo y no de forma. La motivación (Jl 2:13b–14). La expresión Jehová vuestro Dios era bien conocida de Israel (esta frase aparece 263 veces en Dt) y daba fe de la relación pactal entre Dios y la nación. Las palabras misericordioso … y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia (ḥeseḏ, “amor leal”), hace referencia a Éxodo 34:6 (Neh 9:17; Sal 103:8; 143:8; Jon 4:2), donde fue renovado el pacto después del pecado de idolatría con el becerro de oro. Dios se duele del castigo porque el carácter de Dios es misericordioso. Las palabras quién sabe hablan de la soberanía de Dios en ese asunto (2Sa 12:22; Jon 3:9). Debían esperar a que Dios tuviera compasión, impidiera el desastre y restaurara sus cosechas (Mal 3:7; Jl 2:20, 25). La bendición agrícola marcaría la suspensión del juicio (con las langostas; Dt 28:38–42) y haría posible que de nuevo pudieran presentar ofrenda y libación para Jehová (Jl 1:9, 13). Todo el pueblo debía orar, ayunar pidiendo perdón a Dios.
1223 – Jl 1:15 – Joel 1. El poder del juicio venidero de Dios. ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. El pueblo de Judá prosperó y se sentía satisfecho. Tomaba a Dios a la ligera, se convirtió egocéntrico, idólatra y pecador. Joel les advierte que ese estilo de vida inevitablemente acarrearía el juicio de Dios. Joel comienza su libro con la descripción de un desastre natural: una plaga de voraces langostas. Para el profeta, lo destructivo de esta plaga, se convirtió en una clara advertencia del poder del juicio venidero de Dios y una clara apelación a acudir al Señor por misericordia. En su sermón a Israel, Moisés (Dt 28:38-46) advirtió que si la nación era desobediente, “toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por las langostas”. El profeta cree que ese día ha llegado, y describe gráficamente los horribles ejércitos de insectos en un lenguaje profético cargado de poesía. Cuatro oleadas de estas horribles criaturas lo han consumido todo. “Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.” (Jl 2:3). I. La plaga de langostas (Jl 1:2-20). “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.” (Jl 1:4). El evento que se describe fue una invasión masiva de langostas que destruyó por completo toda la vegetación. Se utilizan cuatro términos para describir las langostas (oruga, saltón, revoltón y langosta). La triple referencia a que lo que dejó una oleada de langostas lo devoró la que vino después, remarca el hecho de que la destrucción fue total. Dios manda a que todos deben lamentarse: 1. Los ebrios debían lamentarse (Jl 1:5–7). ”Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.” Se exhortó a los borrachos a que gimieran (llorad … gemid) debido a que ya no habría vino disponible a causa de la destrucción de los viñedos (Jl 1:5, 7, 10, 12). Las langostas habían destruido la vid y descortezado la higuera dejando sus ramas blancas. 2. La tierra debía lamentarse (Jl 1:8–10). “Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.” La tierra es Jerusalén (Jl 2:18), llamada Sion en Jl 2:1, 15, 23, 32, y se personifica como una mujer joven. Como una novia comprometida lloraría la muerte inesperada del marido o prometido de su juventud. 3. Los campesinos debían lamentarse (Jl 1:11–12). 4. Los sacerdotes también debían lamentarse (Jl 1:13). La nación debía ayunar y clamar a Jehová. (Jl 1:14). La plaga de langostas da inicio del tema del día de Jehová. (Jl 1:15-21). “¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso…” (Jl 1:15). II. El día del Señor venidero (Jl 2:1-11). “Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba,
1222 – Jl 1:4 – Joel 1. Introducción a Joel. Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. Joel comienza su libro con la descripción de un desastre natural: una plaga de voraces langostas. Para el profeta, lo destructivo de esta plaga, se convirtió en una clara advertencia del poder del juicio venidero de Dios y una clara apelación a acudir al Señor por misericordia. Joel profetiza la inauguración de la edad de la Iglesia: Un tiempo donde todos podrán invocar el nombre del Señor en todas partes, ser salvos de sus pecados y entrar a formar parte del reino de Dios. Por medio de la presencia del Espíritu Santo, la Iglesia se convierte en el cuerpo de Cristo sobre la tierra. Los propósitos redentores de Dios se extienden de esa manera a todo el mundo, a través de los creyentes cuyas vidas sean llenas del Espíritu Santo. En su sermón a Israel, Moisés (Dt 28:38-46) advirtió que si la nación era desobediente, “toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por las langostas”. El profeta cree que ese día ha llegado, y describe gráficamente los horribles ejércitos de insectos en un lenguaje profético cargado de poesía. Cuatro oleadas de estas horribles criaturas lo han consumido todo. Luego en Jl 2:28-3:21 explica que esta plaga, con todo lo horrible que fue, no es nada comparado con el juicio divino que se aproxima. Todas las naciones de la tierra, deberán comparecer ante Dios. En esa ocasión, cuando el sonido de las langostas será silenciado, “Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz de Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra...” (Jl 3:16). Aterradores portentos celestiales tendrán lugar. “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre” (Jl 2:31). Este será nada menos que “el día grande y espantoso de Jehová” (Jl 2:31). La promesa más sobresaliente de la breve profecía es el derramamiento del Espíritu Santo. Gracias a la unción del Espíritu Santo, Joel extiende su vista cientos de años adelante, hasta el día en que Dios derramará su Espíritu “sobre toda carne” (Jl 2:28). Citado por Pedro en Pentecostés (Hch 2:14-21). La salvación no será solo para Israel. Será un tiempo cuando “todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo” (Jl 2:32). Autor y fecha. “Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.” (Jl 1:1). El autor se identificó a sí mismo solo como "Joel, hijo de Petuel" (Jl 1:1). El nombre de Joel quiere decir "Jehová es Dios" y es usado por lo menos una docena de veces en el AT. En el NT se hace referencia a Joel únicamente una vez (Hch 2:16-21). La profecía provee poco acerca de Joel y de su padre. Aunque Joel desplegó un profundo celo por los sacrificios del templo (Jl 1:9; 2:13-16), su familiaridad con la vida pastoral y agrícola y su separación de los sacerdotes (Jl 1:13-14; 2:17) sugieren que no era un levita. Algunos creen que se escribió durante el reinado de Joás, rey de Judá (835-796 a.C.), y en la época del sumo sacerdote Joiada. Estructura y contenido del libro. Un tema prominente en Joel y en otros libros proféticos es “el día de Jehová”. Este tema aparece por todas partes en el mensaje de Joel, haciéndolo el tratado más concentrado de todo el AT (Jl 1:15; 2:1,11,31; 3:14). El día del Señor no siempre se refiere a un acontecimiento escatológico; en algunas ocasiones tiene un cumplimiento histórico cercano, como se ve en Ez 13:5, donde habla de la conquista babilónica y la destrucción de Jerusalén.
1221 – Os 14:4 – Oseas 11-14. Un amor misericordioso.Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.El amor verdadero es capaz de superar todas las ofensas, problemas y pruebas. Todo lo sufre, buscando el bien del ser amado. Pablo define el amor de Dios, el amor ágape como: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1Co 13:4-7). Un distintivo de la madurez de una persona es que su capacidad de dar amor supera ampliamente a su necesidad de recibirlo. Así es Dios. ¿Puede el pueblo de Dios amar como su Padre ama? Si, “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Ro 5:5). Oseas finaliza su libro demostrando el insuperable eterno amor de Dios por su pueblo. En Oseas 11:8-14:9 Jehová despliega su amor hacia su pueblo que va más allá de la respuesta terca, ingrata y falta de amor de Israel. Aunque todavía aparece el tema del juicio, la nota dominante en esta sección es clara la demostración de la compasión divina hacia su pueblo. Oseas enseñó también que aunque el desamor y rebeldía de Israel hacia Jehová habían llegado al colmo, el amor de Dios siempre es más profundo y eterno, superando siempre el pecado evidente y persistente de la nación. Pablo oró a Dios pidiendo para los creyentes ser fortalecidos con el poder del Espíritu Santo para que Cristo permanezca “por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Ef 3:17-19). I. Dios renueva su misericordia (Os 11:8-11). “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad.” (Os 11:8-9). Dios muestra una de las expresiones más intensas de emoción divina en la Biblia. Al reflexionar acerca del castigo que desataría sobre Israel, de pronto, Dios pronunció cuatro preguntas retóricas indicando que no abandonaría completamente a su pueblo. La llama de su enojo sería remplazada por el fuego de su compasión. Dios usando varios símil promete recogerlos desde las naciones que fueron esparcidos por los asirios. Este tercer éxodo se cumplirá en el milenio “En pos de Jehová caminarán; Él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente. Como ave acudirán velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y los haré habitar en sus casas, dice Jehová.” (Os 11:10-11; Zc 10:10-11).II. Acusación final contra Israel (Os 11:12–13:16). “Me rodeó Efraín de mentira, y la casa de Israel de engaño. Judá aún gobierna con Dios, y es fiel con los santos. Efraín se apacienta de viento, y sigue al solano; mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron pacto con los asirios, y el aceite se lleva a Egipto. Pleito tiene Jehová con Judá para castigar a Jacob conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras.” (Os 11:12-12:2).
1220 – Os 10:13 – Oseas 9-11. Juicio inminente por la infidelidad.Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes.Dios a través de Oseas describe el juicio para Israel que será: Castigo por la hostilidad y la idolatría de Israel (Os 9:1-17). Oseas enumera las características del castigo cuando sean exiliados po Asiria: Pérdida del gozo (Os 9:1-2). Pérdida del discernimiento espiritual (Os 9:7-9). Disminución de la natalidad (Os 9:10-16). Abandono por parte de Dios (Os 9:17). Castigo por el doble pecado de Israel (Os 10:1-15). EL doble pecado de Israel: Idolatría y confianza en su economía. Israel prosperó bajo Jeroboam II, y cobró fuerza militar y económica. Pero mientras más próspero se volvía, más abundaba en sus ídolos. Castigo por la ingratitud de Israel (Os 11:1-7). Sería castigados por no ser agradecidos al no responder a su llamado. Entre más los llamaba, más se iban tras los ídolos. Pero Dios con su infinito amor restaurará a Israel “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.” (Os 11:4). Dios pregunta: “¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.” (Is 40:25).I. Castigo por la hostilidad y la idolatría de Israel (Os 9:1–17). “No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.” (Os 9:1-2). Oseas enumera las características del exilio a Asiria determinado por el Señor: 1. Pérdida del gozo (Os 9:1-2). Israel no debía regocijarse por la expectativa de una cosecha abundante porque su infidelidad había acortado toda bendición adicional. Un elemento atractivo de la idolatría era que prometía prosperidad agrícola, mucho fruto, éxito en la vida. Ello causaba que mucha gente buscara esta religión por interés. Sin embargo, Dios volvería su abundancia agrícola en escasez (Os 9:2). Israel adoraba ídolos en la era y el lagar donde procesaban el trigo, la uva y la aceituna por eso con ironía Dios les dice que la idolatría no los mantendrá, sino que les traería ruina. También eliminaría el culto que se enfocaba en este tema de la prosperidad (Os 9:4–5). Se cumplirían los juicios establecidos por Dios en Dt 28:30, 38-42, 51. 2. Pérdida del discernimiento espiritual (Os 9:7-9). “Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio.”  (Os 9:7). La gravedad del pecado del pueblo contra Dios (llegaron hasta lo más bajo en su corrupción) se remarca con la alusión a los días de Gabaa (Os 9:9). Esa frase evoca la brutal violación y homicidio de la concubina del levita por algunos bisexuales de Gabaa (Jue 19). En esa ocasión se dijo: “Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy” (Jue 19:30). 3. Disminución de la natalidad (Os 9:10-16). Dios los castigará diciendo: “La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones.” (Os 9:11). 4. Abandono por parte de Dios (Os 9:17). En el exilio por los asirios andarían errantes por las naciones. El castigo era equivalente al crimen cometido.
1219 – Os 4:6 – Oseas 4-8. Un amor traicionado.  Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Una de las experiencias más difíciles de manejar en la interrelación personal y el matrimonio es la traición, la infidelidad. La confianza tarda en lograrse, se pierde rápidamente por una traición y cuesta volver a recuperarla. Este problema es causa frecuente del rompimiento de muchos matrimonios que parecían estables y dificulta su rehabilitación, que suele ser dolorosa para ambos cónyuges. Esta sección de Oseas (Os 4:1-11:7) se amplía la descripción del juicio divino sobre Israel y justifica el rompimiento que Dios hizo de su relación con la nación (aunque no en forma definitiva ni final), debido a su persistente infidelidad comprobada por su idolatría, traición del amor a Dios que dice: “Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.” (Os 11:7).I. Denuncia de la culpabilidad de Israel (Os 4:1-19). “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.”. (Os 4:1-3). Dios presenta las evidencias de la culpabilidad del reino del norte, Israel. Vendría sobre Israel el juicio de sequía según Lv 26:19; Dt 28:23–24. Los culpables son: Los sacerdotes (Os 4:4-11a) y todo el pueblo (Os 4:11b-19). La causa del juicio: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” (Os 4:6).II.  Anuncio del juicio contra Israel (Os 5:1–14). “Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor.” (Os 5:1). La acusación era para toda la nación (casa de Israel), también se señalan en forma especial el sacerdocio (sacerdotes) y la monarquía (casa del rey; Os 4:4–10, 18). Los líderes animaban a la gente a la adoración falsa en santuarios como los de Mizpa y Tabor. Por eso tendieron un lazo o red como para atrapar un ave (Os 7:12; Am 3:5). El castigo del Señor sobre su pueblo se manifestaría en dos formas: Retiro de su ayuda y bendición (Os 5:6-7, 15a) y conflicto militar (Os 5:8-14). III. Arrepentimiento fingido de Israel (Os 5:15–6:3). “Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.” (Os 5:15). Luego del justo castigo por sus pecados, el pueblo volvería a Dios arrepentido. La frase “que reconozcan su pecado” debe traducirse “que sufran su castigo” (es su uso en Os 10:2; 13:16). Dios no escucharía sus oraciones. Dios regresaría a su lugar como el león retorna a su guarida hasta que la nación recibiera su castigo (Os 5:14).
1218 – Os 3:1 – Oseas 1-3. Un amor inmerecido. Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. El mensaje de los tres primeros capítulos de Oseas (y de todo el libro) oscila entre los temas del castigo y la salvación. Las experiencias maritales de Oseas, incluyendo el pesar que le causó la infidelidad de su esposa y la alegría de su reconciliación, proveen el marco para el mensaje del libro. Los tres primeros capítulos hablan del significado simbólico de la familia de Oseas. Esta sección introductoria establece los temas principales de toda la profecía: La infidelidad de Israel, la certeza del juicio, y la restauración posterior de la nación. Esos conceptos se presentan en el contexto del mandato de Señor dado a Oseas de que se casara y procreara hijos. Dios en Oseas, se presenta como un esposo engañado y padre deshonrado por el pueblo de Israel (diez tribus del reino del norte), quien hace el papel de esposa infiel e hijo contumaz. Por eso los nombres de los hijos, entre Oseas y su esposa Gomer, serán muy significativos. “Jezreel”, aludiendo al juicio venidero; “Lo-ruhama”, que significa no compadecida, no tendré compasión; y “Lo-ammi”, no es mi pueblo. La queja de Dios es justa y permite el castigo a la nación. Luego Dios restaura la nación, como un esposo amante y padre compasivo. “Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.” (Os 3:5). I. El juicio ilustrado (Os 1:1-9). “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.” (Os 1:2). Dios manda a Oseas que se case con una mujer fornicaría (“una prostituta”, NVI99; “mujer ramera”; BLA) y que tenga hijos. Es una orden directa, no simbólica sino literal y que tenga hijos legítimos de Oseas. La tierra fornica, se refiere a los habitantes (Os 4:1), se personifica como una esposa culpable del más vil adulterio, que fornica apartándose de Jehová. Primer hijo: Jezreel (Os 1:3b-5). Jezreel significa Dios siembra. La importancia del nombre está en los hechos ocurridos (pasados y futuros) en el lugar llamado Jezreel. Allí Dios, usando como instrumento a Jehú, cumplió el juicio sentenciado al rey Acab, su esposa Jezabel y su familia (2Re 9-10). Segundo hijo: Lo-ruhama (Os 1:6-7). Lo-ruhama significa: “No me compadeceré”. Dios retiraría su misericordia de Israel por cierto tiempo. Tercer hijo: Lo-ammi (Os 1:8-9). Lo-ammi significa “no pueblo mío”. Dios había declarado: “Y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo” (Lv 26:12; Éx 6:7; Dt 26:17–18). Pero esa relación sería cortada. II. Promesa de restauración (Os 1:10–2:1). Dios cambió de tono y declaró que algún día los efectos del juicio serían revertidos. Prometió un tiempo de abundante bendición acompañado de la restauración de Israel. A pesar de que Israel fue infiel, el compromiso de Dios permaneció inalterable y será completado en el milenio. “Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.” (Os 1:10-11).
1217 – Os 1:2 – Oseas. Introducción a Oseas. El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová. El “oficio” de profeta se instituyó durante los días de Samuel, el último de los jueces. Los profetas, al igual que los sacerdotes, eran representantes de Dios. Su tarea era hablar de parte de Dios, confrontando al pueblo y a sus líderes con los mandatos y las promesas de Dios. Debido a esta posición de confrontación y a la tendencia continua del pueblo a desobedecer a Dios, los verdaderos profetas por lo general no eran muy populares. A pesar de que no escuchaban sus mensajes, proclamaban la verdad con fidelidad y valentía. Los profetas del AT que dejaron escritos pueden dividirse en dos grupos: los cuatro profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) y los doce profetas menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías). "Menores" es por la brevedad de las profecías, comparadas con las obras de Isaías, Jeremías y Ezequiel. Salomón muere y la nación de Israel se dividió en dos: Diez tribus se fueron al norte del país y dos tribus se quedaron en el sur (2Re 12). Las diez tribus del reino del norte tomaron el nombre de Israel por ser mayoría, pero en algunos casos son llamados Efraín por ser la tribu más grande y de ella salen la mayoría de sus reyes. Las dos tribus del reino del sur integrada por Juda y Benjamín normalmente se les llama Judá por ser la tribu con la primogenitura y la de mayor cantidad de miembros. Oseas es el primero de los profetas menores que exhorta a Israel a arrepentirse de sus pecados de idolatría. (2Re 14:23-15:31). Solo Oseas y Amós profetizaron a las diez tribus del norte llamadas Israel o Efraín. ¿Realmente le ordenó Dios al profeta que se casara con una prostituta? Algunos no creen que Dios hiciera una petición como la que hizo a Oseas. Pero fue un hecho real, literal de ejemplo para Israel. Por eso los nombres de los hijos, entre Oseas y su esposa Gomer, serán muy significativos. “Jezreel”, aludiendo al juicio venidero; “Lo-ruhama”, que significa no compadecida, no tendré compasión; y “Lo-ammi”, no es mi pueblo. Oseas advierte: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” (Os 4:6). Israel hace un falso arrepentimiento diciendo: “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.” Dios les responde: “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, conocimiento de Dios más que holocaustos”. (Os 6:1,6). 1. Autor y fecha. (Os 1:1-3). “Palabra de Jehová que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel.” Oseas, cuyo nombre significa “salvación” o “liberación”, fue escogido por Dios para dar testimonio vivo de su mensaje ante su pueblo casándose con una mujer que le sería infiel. Llamado también el profeta del amor del AT. Se sabe más de su difícil experiencia conyugal, el corazón de su mensaje, que de él. Profetizó a las diez tribus del reino del norte, llamados Israel o Efraín. Su ministerio es el más largo de los profetas, duró unos 60 años, durante cuatro reyes de Judá (Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías) y solo menciona a un rey del norte, Jeroboam II.
1216 – Dn 12:1 – Daniel 12. La gran tribulación.En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.Daniel llega al final de su libro decribiendo detalles de la gran tribulación, la segunda venida de Cristo, la primera y segunda resurrección, el tiempo del juicio a las naciones y el tiempo de inicio del reino milenial. La gran tribulación para Israel “será tiempo de angustia” pero serán libertados, purificados y los muertos resucitarán. ”Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.” (Dn 12:10). Menciona a “La abominación desoladora". Ya que el anticristo colocará su imagen en el tercer templo judio, a la mitad de la semana setenta de Daniel e iniciar la gran tribulación (Dn 9:27). Cristo dijo que huyan “cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),” (Mt 24:15).I. Tiempo de angustia: La gran tribulación (Dn 12:1; Jer 30:7). El ángel consoló a Daniel revelándole dos hechos (Dn 12:1-2). Israel será liberado y sus muertos resucitarán. Tú pueblo (Israel, Dn 9:24; 10:14) será libertado con la intervención de Miguel, el príncipe de los ángeles (Dn 10:13, 21). En la gran tribulación, Satanás intentará exterminar toda la descendencia de Abraham (Ap 12:15-17). Ese será un tiempo de angustia sin precedentes para Israel (Mt 24:21). La liberación de Israel, el “pueblo” de Daniel, no se refiere a una salvación individual, aunque un remanente será rescatado, sino a una liberación nacional del yugo de los gentiles al pasar al milenio con Jesucristo el gobernante mundial. Aceptarán a Cristo como su Mesías y salvador: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” (Zc 12:10). Entonces: “todo Israel será salvo” (Ro 11:26).II. Segunda venida de Cristo: La primera resurrección (Dn 12:2-3). “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.” (Dn 12:2). Daniel fue consolado con la promesa de que aquellos que duermen, serán resucitados. Muchos judíos morirán durante la gran tribulación (Dn 12:1). Los judíos fieles a Dios resucitarán, en la primera resurrección, con la segunda venida de Jesucristo (Dn 12:2-3; Ap 20:4-5). los que duermen (descansan) en el polvo de la tierra (Sal 7:5) no se refiere a la existencia inconsciente de la muerte. Simplemente significa que una persona muerta parece estar dormida. (1Ts 4:13-17). Cerramos los ojos en este mundo e inmediatamente los abrimos en la eternidad: En el paraíso para vida eterna o en el hades para condenación eterna (Lc 16:19-31; Jn 5:28-29). Los judíos incrédulos serán resucitados para vergüenza y confusión perpetua en la segunda resurrección, después del milenio, en el juicio del gran trono Blanco y no tendrán parte en las bendiciones del pacto (Ap 20:11-15). Los judíos que crean en el Mesías, serán resucitados para vida eterna y serán colocados en puestos de honor en el reino milenial de Cristo. (Dn 7:27; Ap 20:4).
1215 – Dn 11:36 – Daniel 11. El cuerno pequeño. Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá. Todos los eventos que se describen en Dn 11:2-35 son pasados (Historia). Los detalles complicados acerca de los conflictos entre los seléucidas y los tolomeos se cumplieron literalmente, de manera exacta como profetizó Daniel. En Dn 11:36–45, se describe a un líder llamado simplemente “el rey”. Algunos sugieren que se trata de Antíoco IV Epífanes y que esos versículos describen sus incursiones adicionales a Israel. Sin embargo, los detalles que aparecen en esa sección, no se cumplieron en la persona de Antíoco. Es cierto que Antíoco prefiguró al rey que vendrá (Dn 8:25). Sin embargo, no son la misma persona. Uno es pasado y otro aún está por venir. El rey que vendrá (“el cuerno pequeño” de Dn 7:8 y “el príncipe” de Dn 9:26) será el último gobernante del mundo romano, el anticristo (2Ts 2:3-4; 8-9). Alcanzará su posición prominente por medio del poder de Satanás y se describe en Ap13:1–8, donde se le llama la “bestia”. Según Juan (Ap 17:12-13), no obtendrá su autoridad por medio de conquistas militares, sino por el consentimiento de diez reyes, que aceptarán someterse a él. Al iniciar en Dn 11:36, la profecía cambia del “ahora” al “entonces”. Los eventos registrados en Dn 11:36-45 ocurrirán durante los primeros 3.5 años de la semana setenta de Daniel. (Dn 9:24-27). Luego en la segunda mitad (tiempo, tiempos y medio tiempo igual a 3.5 años finales) se cumplirá la gran tribulación. “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.” (Jer 30:7; Dn 12:1). I. Por qué el anticrisco y no Antíoco IV Epifane. Las razones por qué desde Dn 11:36-12:3 se deja de hablar de Antíoco IV y pasa al anticristo son: R1. El énfasis que hace entre “el fin de sus días” y “el fin de este tiempo”, y al mencionar otro “tiempo por venir”, indica un cambio de épocas y de personas (Dn 11:35b–36). R2. Las declaraciones en cuanto al carácter de ese rey sobrepasan lo que sabemos de Antíoco IV e incluyen algunas características que no eran ciertas de Antíoco IV como: a. Se engrandece sobre todo dios (Dn 11:36). Antíoco siempre insistía en la adoración de los dioses griegos. El anticristo no acepta la adoración de ningún otro dios (2Ts 2:4). b. No hace caso del amor de las mujeres por lo cual se cree sea homosexual (Dn 11:37). Antíoco IV tuvo muchas mujeres. c. Promueve la adoración de un dios que sus padres no conocieron (Dn 11:38-39). Los dioses que Antíoco IV adoraba eran los mismos de sus padres y del pueblo griego. R3. Daniel se dedica a describir la política del anticristo (Dn 11:36–39). Si fuera la del mismo Antíoco IV, no sería necesario, porque ya lo había hecho antes. R4. Daniel presenta muchos datos históricos que no corresponden a la vida de Antíoco IV (Dn 11:40–45). Además, su descripción corresponde mejor a lo que sabemos del anticristo. R5. La presentación del anticristo como “el rey” sugiere un cambio de persona. En Daniel 11 Antíoco no es llamado “el rey” sino “el hombre despreciable”. R6. La frase “En aquel tiempo” (Dn 12:1) demuestra que este rey gobernará durante el tiempo de la gran tribulación (Mt 24:21; Jer 30:4–9).
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