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Punto Muerto
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Author: Punto Muerto
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© 2026 Punto Muerto
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“Punto Muerto” es un programa musical emitido por Radio Belcha los Lunes a las 22:00.
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Feliz cumpleaños, Radio Belcha.
Feliz cumpleaños a Rodrigo Alonso que es el creador y alma mater de esta preciosa locura.
Feliz cumpleaños a todos los compañeros de Belcha, que nos enriquecen tanto con su saber como con su preciada amistad.
Y, por sobre todo, feliz cumpleaños a ustedes oyentes que nos acompañan todos los días escuchando y comentando, formando una comunidad que es lo mejor y más lindo de todo esto.
Como habrán notado, los distintos programadores de Belcha estamos haciendo algunos especiales para celebrar este quinto aniversario.
La idea fue elegir canciones de los últimos 5 años, pero yo decidí concentrarlo aún más, por lo que escogí dos largas y meditabundas canciones del 2025.
Mi primer pensamiento al escuchar "New Threats From the Soul" fue: ¿Y esto?
La canción principal del segundo álbum de Ryan Davis & the Roadhouse Band es una pieza musical clásica, pero de una duración inesperada.
De todas formas, olvídense de lo genial que suena esta canción por un momento.
Tenemos que hablar de la escritura de Davis.
Sería una tontería hacer algo más que sostener cada frase a la luz de su cercanía. Hay toda una lección que aprender aquí, ya que el compositor criado en Louisville toma el ritmo ruidoso de Jerry Jeff Walker, la devastación literaria de David Berman y el encanto excéntrico de un verso de John Prine y los mezcla encantándonos en un recitado potente y ebrio de cierta extrañeza.
El diablo también está en los detalles, por supuesto, en idiomas inesperadamente entretejidos entre sí.
"Yo era una flor de cactus, tenía el zumbido del Heisman", canta Davis.
Es una competencia entre el hombre que es y el que era.
Las cosas dulces saben amargas, pero contra viento y marea se alzan, más allá de las desviaciones.
Con Catherine Irwin de Freakwater cantando en armonía, "New Threats From the Soul" es un refugio para el alma errante y golpeada.
El estribillo que reza "Pensé que podría mejorar mi vida con chicle y madera a la deriva" y esos acordes de saxofón y flauta señalan la única dirección en que me gustaría ir.
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Destroyer es algo especial.
Mi crisis existencial inicial por la canción "Bologna” por fin se había disipado, y mientras sigo lamiéndome las heridas de "Aquaplaning Off the Edge of the World", vuelven y nos dejan "Cataract Time".
En serio, ¿cómo se supone que alguien va a salir ileso cuando los primeros versos de la canción son "Estás harto de ganar partidos / Llevas demasiado tiempo en la carretera / Te has salido de la ilusión / Tomas el camino más largo a un sol poniente"?
Dan Bejar canta como si te leyera tu subconsciente palabra por palabra (o quizá solo lo estoy proyectando).
Una clase magistral en la creación de una especie de impresionismo indie mitad devastador, mitad hermoso, "Cataract Time" es una sorprendente obra de 8 minutos que encuentra a Bejar como un vagabundo poético completo, deambulando por un ritmo de batería espacioso y meditativo que recoge fragmentos de saxo, arpa, sintetizador y guitarra eléctrica en su camino, creando un monólogo interior musical que flota ingrávido a través del tiempo, lucha contra la ilusión desenfrenada del control y se esconde en esa devastada Tierra de Nadie entre la claridad y la confusión.
Así se va terminando este pequeño especial de Punto Muerto.
Déjenme agradecerles una vez más a todos los que escuchan, tanto a los que comentan como los que lo hacen en silencio.
No saben, no tienen idea lo que significa para cada uno de los integrantes de Belcha que ustedes estén ahí.
Sea para halagarnos, para hacernos un chiste o una crítica; que se tomen un tiempo para prestarnos sus oídos y sus conceptos, significa muchísimo para todos nosotros.
Los queremos mucho.
Desde los quince años, siempre he tenido una conexión especial con Pink Floyd. Admito que en parte se debía a que intentaba ser diferente a mi familia.
A mi padre nunca le gustó el rock, y yo siempre me esforzaba por hacer cosas que a él no le gustaban.
Pero era más profundo que eso.
Estos muchachos eran emotivos. Eran raros. Una canción empezaba de una manera y terminaba de otra muy distinta. Les gustaban las drogas raras. Las portadas de sus discos eran raras. Tenían canciones largas. Larguísimas. Sus tendencias cautivaron mi imaginación, y los escuchaba religiosamente en mi walkman fuese adonde fuese.
Se convirtió en un ritual diario durante un buen tiempo.
Pero nada me preparó para un VHS que me regaló un amigo cuando estaba en el liceo.
No, no era The Wall.
Era Live At Pompeii.
A simple vista, el concepto de Live at Pompeii también es un poco extraño.
El grupo dijo que estaban hartos de ver vídeos de bandas de rock tocando, con cortes mostrando las reacciones del público y luego de vuelta a la banda.
La idea les parecía exagerada, y Floyd quería hacer algo diferente.
Y así lo hicieron.
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Pink Floyd viajó a Pompeya, Italia, un pueblo que había sido diezmado por un volcán hace un par de milenios.
La gente no pudo escapar de la erupción y se conservó entre las cenizas, representando para siempre las tareas de la vida cotidiana, como monumentos grises en un museo para el futuro.
La banda instaló todo su equipo en un anfiteatro para tocar solo para el equipo de grabación y el público de la película.
El concierto comienza con una de las mejores y más apropiadas piezas del arsenal de la banda para este evento único: "Echoes".
Una excursión de rock progresivo de 22 minutos, originalmente publicada en el álbum Meddle, que se divide en dos partes claramente diferenciadas.
La primera parte termina con la "jam", donde Gilmour solea alocadamente con su guitarra sobre uno de los acompañamientos más geniales y funky de la historia de la humanidad.
La segunda parte, al final de la película, retoma el sonido de las ballenas.
Estas dos "partes" enmarcan todo el concierto.
“Echoes: Parte 1” comienza con el familiar "ding" que llegamos a apreciar y respetar. A medida que la canción continúa, vemos la galaxia comenzando en Plutón y acercándose gradualmente a la Tierra. Desde allí, tras más imágenes espaciales, descendemos al anfiteatro donde toca Pink Floyd.
Las antiguas imágenes generadas por computadora han envejecido, pero me gusta lo que Floyd intenta hacer.
Mostrar reverencia por su lugar en el universo y cómo son una pequeña parte de algo mucho más grande y cósmico.
Durante este tiempo, también experimentamos destellos de diferentes imágenes de Pompeya.
Vemos los charcos burbujeantes de un volcán inactivo, las imágenes de los muertos, los templos y otras reliquias del pasado.
Retrocedemos al anfiteatro para ver a Roger Waters y Gilmour cantando la letra, y nosotros, como público, podemos sumergirnos en la música.
Sin embargo, mientras miramos, ocurre algo extraño. Retrocedemos a un estudio en blanco y negro. Vemos a Gilmour fallar en una línea, a pesar de que el audio claramente lo muestra perfectamente.
En este punto, uno se da cuenta de que se trata de una versión del director, con características especiales de la grabación del álbum de estudio Meddle y del siguiente… un tal Dark Side of the Moon.
Aquí es cuando la película revela el doble golpe de lo que verás.
Obtendrás un catálogo de algunas canciones interesantes y menos tocadas de Pink Floyd para el "concierto", pero también podrás ver a la banda fuera del escenario, en su mejor momento, creando una de las mayores obras maestras del rock clásico.
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Como se mencionó anteriormente, la obra maestra "Echoes" en dos partes cierra el concierto. Entre esto, tenemos una fantástica selección de temas, principalmente de "A Saucerful of Secrets" y "Meddle".
Todas las piezas reflejan a la perfección la atmósfera melancólica y oscura de Pompeya.
“Careful with That Axe, Eugene” es un tema tan emotivo que se escucha mucho mejor en película. Es una canción con la que nunca me identifiqué del todo en el disco, pero verla con Roger Waters gritando contra la lava volcánica en erupción... ¡Es sublime!
“A Saucerful of Secrets” es tan caótica. Esto hace que funcione bien para ser “en vivo”.
Ver a todos los músicos de la banda manipular sus instrumentos mientras el baterista Nick Mason toca un ritmo consistente y potente se convierte en un espectáculo emocionante.
A medida que continúa sin parar, tenemos a Waters tocando un gong y a Gilmour sentado en el suelo, haciendo sonidos espaciales con su guitarra.
Continúa ascendiendo cada vez más hacia el sinsentido hasta que finalmente estalla en un crescendo y se desvanece.
Ver las pistas de estudio de la banda grabando Dark Side es fascinante.
Ves a la banda resolviendo un problema, como Waters intentando descifrar el curso de "On the Run", girando las perillas de su sintetizador, probando diferentes notas, y cuando lo consigue, sentimos una auténtica catarsis.
Ver a músicos talentosos resolver estos problemas es como ver a artesanos construir una casa. Su arte se basa en una experiencia e inteligencia que rara vez vemos en una película.
Esta temática continúa en los otros dos temas del set: "Us and Them", donde escuchamos a Wright (tecladista) y a Waters hablar sobre cómo debería sonar la parte de piano, y en "Brain Damage", donde el sonido de la guitarra está magistralmente creado.
"One of these Days" es probablemente el tema más duro que Pink Floyd ha "hecho". Es una canción potente, donde Nick Mason aporta una energía inesperada a la batería, mientras sentimos una oleada de ira subyacente explotar desde la guitarra y el bajo, solo para ser coronada por el gruñido de las palabras "Un día de estos, te voy a cortar en pedacitos".
Suena como un monstruo saliendo del armario, pero de alguna manera suena más tonto y escalofriante a la vez.
"Mademoiselle Nobs" es una canción única, que presenta una reinvención de la canción "Seamus" de Meddle, un blues con la voz de un perro aullando.
La canción es divertida, pero cuando la vi, no pude evitar preguntarme si el perro estaría bien. No digo que Waters fuera abusivo, pero está sujetando al perro.
Sin embargo, el perro se levanta después de un rato, se sacude y da brincos, así que creo que podría ser una diva.
No tengo mucho que decir sobre “Set the Controls for the Heart of the Sun” excepto que es otra maravillosa pieza melancólica para el conjunto y conduce brillantemente a “Echoes Part 2” para cerrar el set.
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Pompeya encaja a la perfección con la música del repertorio de Pink Floyd. Vemos escenas de la banda caminando entre la ceniza, los charcos burbujeantes y la lava en explosión. Esto se entrecruza con grandes estatuas romanas, restos humanos preservados y pinturas serias y espeluznantes.
Hay una presencia fantasmal en las piezas que se reflejan en las imágenes.
Al no haber público viendo en directo ni imágenes espaciales incluidas, nosotros, como público, nos sentimos pequeños. Como si estuviéramos presenciando otro tiempo, otro espacio que nunca comprenderemos del todo.
Ver esto en 2025 cobra aún más significado con el paso de los años. Pienso mucho en la temática del tiempo de Dark Side of the Moon y en cómo solo tenemos una parte.
Cómo las cosas se desvanecen sin que nos demos cuenta. El momento también puede ser perfecto, como el estreno de esta película justo momentos antes de que la banda lance un álbum que cambiaría la cara de la música para siempre.
A través de Pompeya, nos sentimos como las personas preservadas en cenizas. Como ellos, estamos inmersos en un momento, como la banda, como el universo sigue existiendo, y podemos revivir ese momento una y otra vez a través de la magia del cine.
Es una superposición temática verdaderamente hermosa. Ya sea totalmente intencional o incluso parcialmente involuntaria, funciona, y eso es mucho decir cuando hablamos de una película en vivo sin público.
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Parte del encanto de esta película reside en las entrevistas entre las piezas.
Ver a la banda discutiendo, bajo el efecto de las drogas, sobre si las ostras trascienden las barreras nacionales, a Nick Mason pidiendo tarta de manzana y a Gilmour diciendo que se puede "confiar en ellos" y que no consumen tantas drogas como se cree, todo ello le añade gracia y personalidad a la banda.
No se han visto tantas charlas ni entrevistas con esta banda, así que ver un "día en su vida" es refrescante y agradable, la cereza del postre.
Creo que el director las intercala cuando es oportuno. Y aunque el foco principal es la música, encuentro que cuando aparecen estas escenas, son divertidas y memorables.
Tanto si sos un gran fan de Floyd como si nunca los escuchaste, vale la pena ver esta película.
Se ha reeditado en Blu-ray y es uno de mis DVD musicales más escuchados.
Y es que hay una reverencia irreprochable en la forma en que Pink Floyd toca para los fantasmas de Pompeya.
Aunque no hay público en vivo, si miramos a los ojos de las estatuas, casi podemos sentir que nos escuchan.
O en cualquier caso, nos vemos en el lado oscuro de la luna.
Tras la recepción de su anterior álbum, Dynamo, que en su momento no tuvo las críticas gloriosas a las que estaban acostumbrados (debido principalmente a su carácter experimental y a problemas con las discográficas), Soda Stereo intentó unir dos extremos de su carrera: fusionar las canciones amigablemente radiofónicas que los hicieron populares y combinarlas con el experimentalismo de su álbum anterior.
El líder, Gustavo Cerati, ya había comenzado esto unos años antes en su carrera en solitario, con el lanzamiento de su gran álbum debut "Amor Amarillo".
Aportó todas las ideas musicales que no pudo usar ni compartir durante su etapa en la banda, y se convirtió en uno de sus álbumes más aclamados.
La banda, que en ese momento estaba casi disuelta debido a las tensiones entre sus miembros, se inspiró para hacer un último esfuerzo y grabar un álbum más tras su separación definitiva, el cual se convirtió en un álbum exitoso tanto popular como críticamente, con una gira que fue aún más lucrativa que la anterior.
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Durante los 90, la música argentina (como la de la de todo el mundo) se enfrentó a un gran dilema: cómo seguir las tendencias del momento sin fracasar en la escena popular, teniendo en cuenta el auge del movimiento de rock alternativo en los EE.UU. y Europa.
Soda Stereo logró hacer su versión del movimiento Madchester y el shoegaza, lo que fue una gran sorpresa para sus fans, aunque Dynamo no fue el primer intento de Gustavo de trabajar en otros géneros musicales, ya que venía del álbum colaborativo con Daniel Melero llamado "Colores Santos", que a día de hoy se ha convertido en una especie de álbum de culto.
Con el tiempo, la visión de los fans de Soda Stereo se ha ido templando, pero en aquellos años era común la discusión entre los que creían que Dynamo era su mejor álbum y los que pensaban absolutamente todo lo contrario.
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La promoción del álbum fue una de las jugadas más inteligentes de toda su carrera, porque pusieron en un punto de inflexión sus dos primeros éxitos: el primer sencillo, "Ella usó mi cabeza como un revólver", era más bien una canción de rock alternativo al estilo de R.E.M., mientras que el segundo, "Zoom", tenía la sensibilidad pop de sus hits de los 80, si bien sonaba como un tema de los 90.
Un punto interesante de la carrera de Soda fue que, a partir de "Canción Animal", Cerati se mostró más inclinado a usar samples en su música, especialmente en sus álbumes en solitario.
Sueño Stereo se convirtió en su tercer álbum en el que muchas canciones usaban samples, como "Efecto Doppler", que usaba la misma melodía y el mismo ritmo de un tema de Echo and the Bunnymen, "All My Colours". Sin embargo, con mucha inteligencia, las canciones fueron sampleadas parcialmente para crear cierta atmósfera, como "Sweet Sauhmerio" en Dynamo.
Los créditos del álbum, por si quieren verlo, incluye notas a pie de página de todos los samples utilizados en las canciones.
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Sueño Stereo se destaca como un álbum fundamental en la discografía de Soda Stereo, caracterizado por su innovadora mezcla de géneros.
El tema de apertura, "Ella Usó Mi Cabeza Como un Revólver", introduce a los oyentes a un paisaje sonoro melancólico enriquecido por cuerdas, marcando un alejamiento de la instrumentación tradicional del rock.
El uso de violas, violonchelos y violines a lo largo del álbum añade una capa de sofisticación, demostrando la disposición de la banda a experimentar con el sonido.
Canciones como "Disco Eterno" y "Zoom" ejemplifican aún más las influencias del rock alternativo de la época, incluso del trip hop, fusionando melodías pegadizas con arreglos intrincados.
La influencia británica también es palpable en temas como "Paseando Por Roma”(que acabamos de escuchar) y "Ojo de la Tormenta", mostrando cómo Soda Stereo se inspiró en el pop británico al tiempo que le infundía su singular estilo.
Zeta Bosio, bajista de la banda, reflexionó sobre la importancia del álbum, afirmando:
“Ese fue el álbum que me devolvió un poco a la vida, a la realidad”.
Este sentimiento encapsula la profundidad emocional de la música, resonando no solo con las luchas personales de la banda, sino también con temas más amplios como el amor, la pérdida y la redención.
En todo caso, “luz, cámara y acción”.
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Como decíamos anteriormente, el álbum estuvo lleno de experimentación, desde la influencia del britpop en "Paseando por Roma" hasta la atmósfera espacial de "Efecto Doppler".
Dicho eso, quizá la principal sorpresa para la mayoría de los críticos musicales y fans fue la suite progresiva al final del álbum, con cuatro canciones que dan paso a la siguiente, lo que podría deberse a la influencia de Pink Floyd que tuvieron durante la grabación del álbum.
Además, una canción de esta suite se volvió sorprendentemente popular: "Planta", uno de los temas más progresivos del álbum.
Cerati la siguió tocando durante su carrera en solitario en los años posteriores a la separación de Soda y sigue siendo uno de los temas más queridos entre la comunidad de fans, siendo considerada muchas veces con las típicas frases de "su mejor canción del álbum" o "su mejor canción desde hace x años".
Antes que “Planta”, escucharemos el inicio de esta suite tan especial como espacial, la bellísima “Crema de Estrellas”.
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Tras su lanzamiento, Sueño Stereo fue ampliamente aclamado, alcanzando rápidamente el disco de platino en Argentina en tan solo 15 días.
La crítica elogió el álbum como una sofisticada culminación de la trayectoria artística de la banda.
Valeria Agis, de La Nación, lo describió como "un disco glorioso", lo que refuerza su estatus como un hito en la historia del rock latino.
En 2012, Sueño Stereo ocupó el cuarto lugar en la lista de los 10 mejores álbumes de rock latino de todos los tiempos de la revista Rolling Stone, un testimonio de su perdurable impacto.
El álbum no solo consolidó el lugar de Soda Stereo en la historia de la música, sino que también inspiró a una generación de artistas en toda Latinoamérica, animándolos a explorar diversos estilos musicales y a romper con los límites del rock tradicional.
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Treinta años después de su lanzamiento, Sueño Stereo sigue siendo un álbum emblemático que no solo definió una generación musical, sino que también transformó el panorama del rock latino. Sirvió de puente entre el rock clásico y los sonidos emergentes, allanando el camino para innumerables artistas que lo siguieron.
Las intrincadas composiciones y la profundidad emocional del álbum siguen inspirando, recordándonos la poderosa conexión entre la música y la experiencia humana.
A pesar del éxito del álbum, la banda decidió concluir su carrera en 1997, culminando con su legendaria gira de despedida.
Las dificultades y diferencias personales eran muchas, y si bien suena a cliché, el deseo de explorar proyectos individuales (más que nada en el caso de Cerati) contribuyeron a su decisión de disolverse.
Luego llegarían álbumes solistas, proyectos transitorios y una magistral reunión en el año 2007 con la gira “Me Verás Volver”.
Aunque en 1997 no sabíamos eso y presenciamos con tristeza el adiós de nuestros héroes.
De esta forma, no solamente finaliza este episodio, sino la temporada de Punto Muerto.
Espero que la hayan disfrutado tanto como yo.
Si la suerte y la vida así lo quieren, nos verán volver el año que viene.
¿Y Elvis? Elvis has left the building.
Si bien el segundo álbum de Travis, The Man Who, los puso en el mapa de la música popular, después de su entretenido debut Good Feeling en 1997, fue The Invisible Band de 2001 el que vio al cuarteto escocés pasar realmente a otra liga tanto en la composición de canciones como en éxito comercial, llegando finalmente a ser 9 veces platino, este fue uno de esos álbumes que todo el mundo parecía tener y amar, y con razón.
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The Invisible Band (”La Banda Invisible” en español) se grabó en Ocean Way Recording, en Los Ángeles.
Fue producido por Nigel Godrich, quien también produjo el anterior disco de Travis, The Man Who (1999), del que acabamos de escuchar ese himno melancólico titulado “Why Does It Always Rain On Me?”.
Según el compositor de Travis, su líder Fran Healy, Godrich llegó a las sesiones de mal humor.
Healy comentó que Godrich estaba frustrado tras las agotadoras sesiones de grabación de los álbumes de Radiohead, Kid A y Amnesiac, y que "se desquitó con nosotros porque no podía desquitarse con Radiohead".
Godrich fue estricto con Travis y rechazó su trabajo inicial, lo que les pareció ciertamente desalentador.
Finalmente, tras una seria y fuerte discusión, los ánimos se calmaron.
Healy consideró que era positivo para Godrich trabajar con bandas "melódicas" como Travis, así como con grupos más experimentales como Radiohead.
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El single principal, “Sing” (que escuchamos al principio del programa), parece encapsular a Travis hasta cierto punto, especialmente en ese momento: optimista, abierto y melódico, sin nada oculto. Aunque este álbum no se trata solo de esos momentos, y hay más que unos pocos, porque también hay una oscuridad melancólica que persiste en The Invisible Band, y eso es lo que lo hace tan notablemente compuesto.
Mientras The Man Who se asentaba entre sentimientos invernales, su tercer álbum arranca con alegría antes de devolvernos la calma con “Dear Diary” (que acabamos de escuchar): un lamento de Healy por cuestionar su propio bienestar, y se percibe como una voz evocadora al estilo de Thom Yorke sobre una sencilla configuración acústica y armónica.
Colocar este tema en segundo lugar es una decisión valiente, que nos mantiene en suspenso antes de que llegue el tercer tema, “Side”, que es uno de mis favoritos.
Esta es la historia de una vida, el círculo de todo, el proceso de reflexión para intentar mejorar y la razón para dar un paso atrás y aceptar el presente.
Es una belleza con una encantadora línea de bajo, con predominantes guitarras acústicas, que incluso te guía a través de la composición de una canción.
Podés cantarla durante una tormenta y te perderías en ella. Y no se detiene ahí, porque pasamos directamente a “Pipe Dreams”, otro gran favorito con esa melodía, ese magnífico ritmo de la banda que conecta a la perfección con la voz de Fran.
Otro tema en el que Godrich resalta con una producción impresionante.
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“Flowers in the Window” es alegre y tan pop como se puede resistir, pero también es una canción magníficamente escrita, puro optimismo, y dedicada a Nora, la pareja de muchos años de Healy, así que se permite tal júbilo.
Si bien tuvo cierto éxito, ya que alcanzó el puesto número 18 en las listas del Reino Unido como tercer sencillo, esta banda siempre se centró en el concepto álbum y en esa experiencia.
Y es que funciona también, porque “The Cage” es lo opuesto a la anterior, una posible historia de una relación pasada, pero que, sin embargo, equilibra el álbum de forma impresionante.
Vaya si lo hace.
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Una de las mejores cosas de tener un álbum en vinilo es tener una cara favorita, y la cara B de The Invisible Band es donde encuentro mi paraíso.
Al comenzar con “Safe”, esos primeros versos me vienen a la mente de forma aleatoria en varias ocasiones.
Hay algo en cuanto tiempo se retiene, en la narrativa y en cómo los bucles oníricos invertidos entran y salen, atrayendo y sacando recuerdos que vienen, se van y están por venir.
Luego, “Follow the Light” casi destila esos miedos y las incógnitas, con una perspectiva más madura que te dice que no te preocupes porque “nadie sabe realmente adónde se supone que debe ir”, y creo que todos vivimos eso de vez en cuando.
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“Last Train” es muy autorreferencial, al estilo de “Writing to Reach You” en The Man Who.
También tiene esa encantadora vibra nocturna que se percibía en 12 Memories, que era mucho más turbio que todo lo anterior y posterior.
Recuerdos como de las películas de Cronenberg mientras te arrastra por sus oscuros callejones. Y luego, de esa inmersión profunda, llegamos a las tres últimas canciones, llenas de reflexión y sentimiento, que fácilmente podrían ser una gran canción y funcionarían igual de bien.
Afterglow, es en palabras de Healy, ”sentirse cayendo a través del tiempo, todo el tiempo, sintiéndose bien", y ahí estoy.
Esa melodía etérea con una sutil tristeza mantiene la relación con Travis, de la mejor manera.
Después llegamos a Indefinitely, una canción excepcionalmente cálida, perspicaz y profundamente honesta, que junto con The Humpty Dumpty Love Song me hizo retroceder 25 años al volver a escucharlas.
Lo he dicho algunas veces, pero esa inocencia natural del disco me recordó a un lugar con menos miedos y preocupaciones, y es que esto realmente no tiene edad y volverá a tocar tu fibra sensible.
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El líder y compositor, Fran Healy, dijo que el título se refería al estatus de la banda de tener canciones famosas, pero no ser famosos ellos mismos.
Tan así es, que en la portada de álbum, no es fácil distinguir a la banda, camuflada entre las ramas de un inmenso árbol.
The Invisible Band pasó cuatro semanas en la cima de la lista de álbumes del Reino Unido, vendiendo más copias en ese tiempo que su álbum anterior, The Man Who (1999), logró en seis meses.
En todo caso, esta es una colección de canciones brillantemente reflexivas, optimistas e igualmente interesantes que muestran a una banda en su mejor momento, escribiendo canciones que han perdurado sus primeros 25 años con facilidad.
Esto fue The Invisible Band, de Travis, en Punto Muerto.
Ya fuera durante su etapa como líder y cofundador del dúo pop de los 80, Wham!, o durante su exitosa carrera en solitario, Michael trascendió los géneros musicales y, sinceramente, siempre estuvo a la altura.
A finales de octubre de 1987, apenas un año después de que Michael decidiera dejar Wham! y todo su éxito mundial, el álbum debut del cantante, Faith, se lanzó al mundo.
Demostrando que no era un artista de moda que dependiera del éxito del dúo, Michael escribió y compuso todos los temas de Faith, demostrando que era mucho más que el simple símbolo sexual en el que se había convertido.
Faith terminó pasando doce semanas en el número 1 y vendió la impresionante cifra de veinticinco millones de copias en todo el mundo.
Cualquier atadura que Michael necesitara para librarse de su "grupo adolescente" se había derrumbado por completo y la nueva encarnación en solitario con la que había soñado desde la infancia finalmente había llegado.
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Tras el éxito rotundo del álbum Faith de 1987, las expectativas para su siguiente álbum también eran altas.
Michael quería que se le tomara más en serio como compositor, lo que resultó en una grabación más reflexiva y, a menudo, melancólica. Al igual que Faith, cada tema fue producido y arreglado por el propio Michael.
Las sesiones de grabación comenzaron en julio de 1989 en casa del productor Chris Porter, cerca de Guildford, antes de trasladarse a los estudios Metropolis en Chiswick, Londres.
Según Tony Parsons, Listen Without Prejudice (Escuchar Sin Prejuicios, en español) se concibió originalmente como un álbum doble, con "alrededor de dieciséis temas originales potentes" escritos por Michael.
A finales de septiembre de 1989, estos planes se descartaron en favor de dos álbumes separados, ambos programados para su lanzamiento en 1990.
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Al darse cuenta de que el mundo ahora veía a Michael como un artista pop serio que no solo cantaba, sino que también escribía, se propuso ser tomado aún más en serio como compositor.
Con un enfoque más profundo e introspectivo, Michael creó el increíblemente crudo y sincero Listen Without Prejudice Vol. 1, lanzado a principios de septiembre de 1990.
Aunque solo transcurrieron tres años entre su álbum debut y su segundo, la diferencia entre ambos fue innegable en prácticamente todos los aspectos, incluyendo la posterior recepción del álbum en Estados Unidos.
Es inevitable preguntarse por qué este álbum tuvo un mal desempeño en Estados Unidos en comparación con su predecesor, pero en muchos sentidos, 1990 no solo marcó el comienzo de una nueva década, sino el nacimiento de una nueva era en la que la música y los problemas sociales no solo se entrelazaron, también parecieron estar en el centro de muchas conversaciones.
Michael puso muchas de estas conversaciones en el centro de su música, como nunca antes, de forma más evidente en el sencillo principal del álbum, “Praying For Time”. La canción, claramente influenciada por Elton John, examina las numerosas injusticias sociales que sufren tantas personas, interroga al oyente sobre el condicionamiento que la sociedad ha creado y por qué puede ser tan difícil ser amables con los demás.
Atemporal y aún relevante en estos tiempos.
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Un problema social que azotaba al mundo y representaba una conversación incómoda para muchos a principios de la década era la pandemia del VIH/SIDA.
Una pandemia completamente diferente a la que enfrentamos recientemente y que, por alguna razón, se asocio con la comunidad gay. También llamada la "enfermedad gay" o el “cáncer gay” en algún momento, esta asociación generó miedo en toda la comunidad gay de todos los rincones del mundo.
Michael llegó a decir más adelante en su carrera que él también había sentido el miedo que tantos en la comunidad sentían en ese momento, algo que no podía verbalizar debido a que aún estaba en el closet.
No sería hasta la propia batalla de su pareja contra el SIDA unos años después, que Michael volvería a enfrentarse a este miedo de frente.
El tono sombrío general de este álbum está en línea con lo que la comunidad enfrentaba en ese momento, intencionalmente o no.
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Con tantos acontecimientos en su vida en aquel entonces (principalmente su fama mundial y la privacidad de su sexualidad), Michael se encontraba bajo una enorme presión para interpretar el papel ante millones de fans de todo el mundo.
El tercer sencillo del álbum, "Freedom! '90", capitalizó esta base de fans, así como el nacimiento de la Supermodelo, la versión de los noventa de una estrella de cine, pero en las pasarelas y la publicidad.
Inspirado por un retrato de Peter Lindbergh de las modelos Naomi Campbell, Linda Evangelista, Tatjana Patitz, Christy Turlington y Cindy Crawford, Michael consiguió que las cinco supermodelos hicieran playback, lo que le permitió, una vez más, estar ausente del vídeo, un tema recurrente en todos los vídeos que acompañaron a Listen Without Prejudice.
Hasta el día de hoy, Linda Evangelista cita este vídeo como una de las principales preguntas de sus fans al conocerla.
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El segundo sencillo (el tercero en EE. UU.), “Waiting for That Day” (que escuchamos como primera canción del programa), se publicó más de un mes después del lanzamiento del álbum.
Gracias a una letra prestada del clásico de los Rolling Stones “You Can't Always Get What You Want”, Mick Jagger y Keith Richards figuraron como coautores.
Alcanzó el número 23 en el Reino Unido y, tras su lanzamiento en la primavera de 1991, el número 27 en EE. UU.
Con un total de seis sencillos del álbum (dependiendo de los matices regionales), quedó clarísimo que este álbum trataba sobre escapar de una realidad creada tanto por el propio cantante como por quienes lo rodeaban, cuyos intereses personales se centraban más en el aspecto económico que en el creativo.
Ya sea la emotiva versión de "They Won't Go When I Go" de Stevie Wonder o el triángulo amoroso no correspondido de "Cowboys and Angels", Listen Without Prejudice desafía y cuestiona el lugar de Michael en el mundo.
La crudeza de un hombre que no teme explorarse, autocriticarse y permitirse la confusión ante todas estas paradojas revela su verdadera inteligencia y generosidad en la efusión emocional de su música.
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El álbum vendió aproximadamente ocho millones de copias en todo el mundo, entró en el Billboard 200 en el puesto número 22 y alcanzó el número dos.
El álbum pasó el resto de 1990 entre los diez primeros, con un total de 42 semanas en toda la lista.
En el Reino Unido, el álbum fue un gran éxito, eclipsando las ventas de Faith.
Listen Without Prejudice debutó en la lista de álbumes del Reino Unido en el número uno y se mantuvo en el número dos durante las dos semanas siguientes.
Pasó 34 semanas consecutivas entre los 20 primeros y saltó del número 13 al número tres en su semana 24, completando un total de 88 semanas en la lista y siendo certificado cuádruple platino por la Industria Fonográfica Británica el 2 de enero de 1992.
A continuación, escuchamos mi favorita del álbum; la jazzística, elegante y sugestiva “Cowboys And Angels”.
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Un hombre que sufrió los peligros de la fama demostró al mundo que estar en la cima, signifique lo que signifique, no era todo lo bueno que se decía. Listen Without Prejudice Vol. 1 fue, y sigue siendo, una evaluación honesta de las desventajas inherentes a la fama, y la tristeza y el aislamiento que puede generar. Treinta y cinco años después, y con tanta gente buscando atención a través de las redes sociales, este álbum podría ser justo lo que necesitaban quienes anhelan la validación del "amigo" invisible.
El supuesto álbum siguiente, Listen Without Prejudice Vol. 2, el segundo álbum (presumiblemente programado para junio de 1991) fue cancelado por razones que solo George Michael y su discográfica conocen.
Tres de los temas previstos para ese álbum aparecen en el recopilatorio benéfico de 1992, Red Hot + Dance, mientras que un cuarto (“Crazy Man Dance”) apareció en la cara B del primer sencillo de dicho recopilatorio, “Too Funky”.
En todo caso, Listen Without Prejudice Vol. 1 sigue siendo igual de hermoso y significativo tres décadas y media después.
Control creativo y una producción de alta calidad eran lo que Michael buscaba con este álbum, y lo logró.
Indispensable y, en muchos sentidos, una obra de arte impecable, este álbum ha resistido y seguirá resistiendo la prueba del tiempo.
"All That You Can't Leave Behind" fue el primer lanzamiento de U2 del nuevo milenio, editado el 30 de octubre del 2000 en Europa y el 31 de octubre en el resto del mundo.
El nombre proviene de una parte de la letra de la canción "Walk On", que se incluye en el trabajo.
El álbum se desarrolló de principio a fin con los productores Daniel Lanois y Brian Eno.
Todo comenzó con la grabación de demos en el estudio Hanover Quay de Dublín a finales de 1998, para luego trasladarse al sur de Francia, donde Bono y The Edge tienen su casa de verano, y donde se grabó el corazón de la obra.
La grabación del álbum continuó hasta el año 2000 con interrupciones para el trabajo de Bono en Jubilee 2000 (la campaña para condonar la deuda de los treinta países más pobres del mundo) y un descanso de dos meses mientras Bono trabajaba en la banda sonora de la película de Wim Wenders “Million Dollar Hotel".
Inicialmente, U2 quería lanzar el álbum en 1999, pero, preocupados por los problemas que habían tenido con "Pop", se negaron a fijar una fecha de lanzamiento hasta que estuvieran seguros de que el álbum estuviera completo.
Unas dos semanas antes de su lanzamiento, el álbum se filtró en internet a través de una copia promocional que había circulado Island Records.
Esos eran los tiempos de Napster.
"Pop" había sido testigo de las primeras filtraciones en internet de canciones de un álbum, pero esta era la primera vez que el álbum completo se conocía antes de la fecha de lanzamiento prevista.
La portada del álbum es una fotografía de la banda tomada en el Aeropuerto Internacional Charles de Gaulle de París, Francia, en la entrada de las puertas F21-36, aunque esto último se ha eliminado de la fotografía de Anton Corbijn y se ha reemplazado por "J33-3", una referencia al versículo bíblico Jeremías 33:3 que dice:
"Clama a mí, y yo te responderé cosas grandes y ocultas que tú no conoces".
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Cuando U2 trabajaba en “When I Look at the World” (la canción que acabamos de escuchar), el padre de Bono padecía un cáncer que le costó la vida en 2001.
Ya sea que le hable a alguien, o sea una queja a Dios, la canción muestra el enojo ante la angustia de la mortalidad.
Eso se refleja en las siguientes líneas:
“Estoy en la sala de espera
No puedo verte por el humo
Pienso en ti y en tu libro sagrado
Mientras el resto de nosotros nos ahogamos”
En el libro "U2 by U2”, Bono explica esa letra:
"No sé por qué está ambientada en la sala de espera de un hospital en la época en que se podía fumar en esos lugares.
Casi podría ser la voz de mi padre mirándome. La mirada crítica. El desprecio. Pero eso es lo que recorre todo el álbum, lo que le da su cohesión, ese tono de verdad, conectando con lo que estaba pasando en mi vida, conectando con mi padre y mi madre, que es probablemente a lo que todo se reduce, porque no he estado en una sala de espera llena de humo desde que tenía 14 años cuando ella murió.
Siempre me asombra cuando salen cosas así".
Por otro lado, la letra de “Beautiful Day” se inspiró en la experiencia de Bono con el Jubileo 2000, una organización benéfica que instaba a los políticos a reducir la deuda de los países del Tercer Mundo.
Además, Bono describe la canción como “un hombre que lo ha perdido todo, pero encuentra alegría en lo que aún tiene”.
Por supuesto, nada de esto se hubiese transformado en una canción sin el riff de The Edge, quien recordó la grabación para la revista Mojo de julio de 2010:
“La canción había pasado por varias versiones y, aunque siempre sentimos que tenía algo, era difícil ver hacia dónde iba. La verdad es que el momento de mayor emoción fue cuando Bono dio con la letra: 'It's a beautiful day'.
Parece una letra banal, pero no lo es, y combinada con la música, surgió algo increíble y todos lo reconocimos.
Luego, la contribución de Brian (Eno) fue esa fantástica apertura de bombo y teclado con un toque europeo, y eso nos dio la pista de hacia dónde debía ir a continuación”.
La parte que reza, "Mira el mundo en verde y azul", se inspiró en una cita de Neil Armstrong, quien, como parte de la misión Apolo 11 en 1969, fue el primero en caminar sobre la Luna.
Armstrong dijo: "De repente, me di cuenta de que esa pequeña arveja, bonita y azul, era la Tierra.
Levanté el pulgar y cerré un ojo, y mi pulgar ocultó el planeta Tierra".
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Además de la idea lírica, del concepto, todo el álbum fue presentado con “una vuelta a las raíces” del sonido U2; si bien esto es bastante discutible.
También se presentó como el sonido de “4 músicos tocando en un estudio”, lo que da la idea de dejar atrás la experimentación de la década anterior.
En todo caso, en mi opinión, “All That You Can’t Leave Behind” es un resumen de todas las etapas vividas por el grupo hasta ese momento.
Quizá, un buen ejemplo de ello, sea la canción “New York”.
Un tema que describe las bondades, amenazas y vicios de la gran manzana, mezclado con la crisis de mediana edad; todo sobre un loop basado en un patrón de ritmo de Larry Mullen Jr, con la guitarra minimalista de The Edge adornando la canción con sus clásicos fraseos y el bajo de Adam Clayton dándole profundidad.
Por cierto, en palabras de Bono, es un tema dedicado a Lou Reed y Frank Sinatra, si bien la letra no contiene ninguna mención especifica sobre ellos.
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“Peace on Earth” trata sobre las tensiones en Irlanda del Norte.
Bono la escribió una noche después de un atentado en la ciudad de Omagh.
La parte que dice, “Ella nunca llegó a despedirse, para ver el color de sus ojos, ahora está en la tierra”, habla sobre cómo James Barker, una víctima, fue recordado por su madre, Donna Maria Barker, en un artículo del Irish Times tras el atentado.
Sean y Julia, Gareth, Anne y Breda (nombrados en la canción), también fueron víctimas del atentado de Omagh.
Fallecieron el sábado 15 de agosto de 1998.
Quizá, la línea de la canción que aún sigue resonando es la que reza:
“Sus vidas son más grandes que cualquier gran idea.”
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“Walk On” habla sobre Daw Aung San Suu Kyi, una activista birmana que fue condenada a arresto domiciliario en 1989 por protestar contra su gobierno.
Sus acciones fueron vigiladas de cerca por el gobierno, siendo una líder influyente que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1991.
Su arresto domiciliario terminó en 2010 y fue liberada.
"Es una canción sobre la nobleza y el sacrificio personal", explica Bono en el libro U2 by U2, "sobre hacer lo correcto, incluso si tu corazón te dice lo contrario. El amor, en el sentido más alto de la palabra, es lo único que siempre puedes llevar contigo, en tu corazón.
En algún momento, tendrás que perderlo todo de todas formas".
En 2015, la Liga Nacional para la Democracia (LND) de Aung San Suu Kyi obtuvo la mayoría en unas elecciones históricas en Myanmar.
Asumió el cargo de consejera de Estado y un rol de liderazgo en el país.
Muy lamentablemente, en 2017, el ejército expulsó a cientos de miles de musulmanes rohinyá en lo que las Naciones Unidas calificaron de "limpieza étnica".
Aung San Suu Kyi fue duramente criticada por su participación en la atrocidad, y quienes la defendieron quedaron horrorizados.
"Quizás siempre fue una política calculadora", declaró Bono a la revista Rolling Stone.
"No fue una santa. No fue una especie de salvadora. Quizás siempre nos equivocamos, y simplemente debemos aceptarlo. O quizás le haya sucedido algo terrible que simplemente desconocemos".
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Bono compuso esta canción después de volar una cometa con sus dos hijas.
Siendo una estrella de rock, no estaba acostumbrado a volar cometas, así que la misma se estrelló y se fueron a casa a jugar videojuegos.
El incidente trajo al cantante de vuelta a su infancia, cuando su padre tuvo la misma mala suerte con una cometa.
Bono, quien estaba a punto de perder a su padre por cáncer, reflexionó sobre su propia mortalidad:
"No estaba seguro de mi propio bienestar. Solo quería tener canciones que, de alguna manera, les contaran a mis hijas algo sobre quién era su padre".
Mi canción favorita del álbum.
Escuchamos la emocionante y magistral “Kite”.
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"Tenía la idea de escribir sobre la naturaleza temporal del ser, pero ambientarla en una resaca le da un toque cómico y terrenal que equilibra las pretensiones filosóficas".
Bono tenía apenas dos horas de sueño cuando llegó al estudio para grabar "In A Little While", así que improvisó la letra y la melodía que trata sobre la relación con su esposa Ali, mientras va a su encuentro luego de una larga noche de alcohol.
Esta preciosa canción sobre una noche de borrachera, tomó otro cariz poco después de editada, ya que fue la última canción que Joey Ramone escuchó antes de morir el 15 de Abril del 2001.
De hecho, Bono dijo que Joey convirtió una canción sobre la resaca en algo religioso.
El hermano de Joey, Mickey, recordó a la revista Mojo ese momento:
“Fue tan pertinente y triste escuchar estas palabras: 'Dentro de poco, este dolor dejará de doler'.
La canción terminó y la enfermera dijo: 'Ya se ha ido'. Pensé que se fue con la canción a ese lugar al que van las canciones después de tocarlas, donde sea que esté.”
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Esta canción trata sobre Michael Hutchence, vocalista de INXS, quien fue encontrado muerto en una habitación de hotel en 1997 a los 37 años.
Él y Bono eran muy amigos, compartiendo varios veranos en el sur de Francia.
La canción es a la vez un homenaje a Hutchence y un mensaje de comprensión, que permite a quienes estén pasando por un momento difícil saber que pasará.
En una entrevista con Rolling Stone, Bono dijo que él y Hutchence habían hablado del suicidio en el pasado:
"Hablamos del suicidio varias veces y ambos coincidimos en lo patético que era".
Bono dijo que "en cierto modo se habían prometido mutuamente" que ninguno de los dos se suicidaría jamás.
Luego, en la misma entrevista, agregó:
“Es una pelea entre amigos. Intentas despertarlo de una idea. En mi caso, es una pelea que no tuve mientras él vivía. Creo que el mayor respeto que podía mostrarle era n
AC/DC pasó por una mala racha en los 80 con sus LPs "Flick of the Switch" y "Fly on the Wall", pero la situación empezó a mejorar con "Blow Up Your Video" de 1988 y continuaron su regreso con su siguiente trabajo, "The Razors Edge" de 1990.
Aun así, el camino hacia el undécimo álbum de la banda, lanzado el 24 de septiembre de 1990, no fue del todo fácil.
Antes incluso de empezar a pensar en una secuela de "Blow Up Your Video", el guitarrista y cofundador Malcolm Young abandonó la gira y entró en rehabilitación para superar una larga adicción al alcohol. Su sobrino Stevie Young, quien posteriormente regresaría a la formación tras el retiro de Malcolm por problemas de salud, lo sustituyó.
"Sentía que las cosas iban cuesta abajo", admitió Malcolm en una entrevista de 1990 con la revista Q.
"Estaba perdiendo el entusiasmo por todo, el grupo, la vida en general. Era simplemente la bebida lo que me deprimía. Tuve que dejarlo".
El siguiente en irse fue el baterista Simon Wright, quien se unió tras el despido de Phil Rudd en 1983. Wright renunció para unirse a Dio en la grabación de su LP "Lock Up the Wolves", y fue reemplazado por el veterano de sesión Chris Slade.
Se avecinaban más turbulencias, ya que el cantante Brian Johnson tuvo que tomarse una excedencia temporal para lidiar con su divorcio.
Esto supuso una carga adicional para Malcolm y Angus Young a la hora de componer, ya que Johnson había sido responsable de las letras desde que se unió a la banda tras la repentina muerte de Bon Scott.
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Con el control total de las riendas creativas de AC/DC, los Young asumieron el reto con entusiasmo.
"En lugar de estar creando riffs todo el tiempo y pensar que podríamos crear melodías a partir de ellos, empezamos por el otro lado y nos concentramos en crear canciones completas", explicó Angus en una entrevista de 1990 con el Auckland Star.
Todos los cambios previos al álbum podrían haber marcado ya de forma suficiente para diferenciar a The Razors Edge del resto del catálogo de la banda, pero otro gran cambio estaba a la vuelta de la esquina: el hermano de Angus y Malcolm, George, quien había producido sus álbumes anteriores y había regresado para dirigir Blow Up Your Video, se vio obligado a retirarse del proyecto por problemas personales.
Siguiendo el consejo del excantante de Gentle Giant, Derek Shulman, la banda optó por contratar a Bruce Fairbairn como productor (cuyos créditos recientes incluían Slippery When Wet y New Jersey de Bon Jovi) para reemplazar a George y a su compañero, Harry Vanda.
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Al trasladar las sesiones de Irlanda a Canadá, el productor Chris Fairbairn le dio a la banda una inyección de energía creativa.
"Cuando estoy en esa parte del mundo, siempre pienso que los productores van a ser muy influyentes, más profesionales que aficionados", explicó Angus.
"Pero Bruce era realmente bueno. Me sorprendió un poco porque me dijo: 'Quiero que suenes como AC/DC a los 17'".
Aun así, si bien las cosas estaban lejos de ser como siempre tras bambalinas, los Young no estaban dispuestos a reinventarse musicalmente.
Los mismos instintos que habían hecho de Fairbairn la pareja perfecta para Bon Jovi y Aerosmith le ayudaron a convertir a The Razors Edge en un disco más compacto y pulido de lo que habría sido en manos de otro productor, pero en el fondo, seguía siendo claramente AC/DC, que es exactamente como la banda lo quería.
"Con AC/DC, siempre hemos empezado con el rock y lo hemos mantenido. La opinión de la crítica siempre es: 'Acaban de hacer un álbum y es igual que el anterior'", dijo Angus encogiéndose de hombros a Guitar World en 1991. “Hago lo que quiero, cuando quiero”, agregó.
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Claro que ningún productor habría tenido un impacto significativo si los Young no hubieran podido crear material valioso para The Razors Edge.
Afortunadamente, no fue así: el enfoque principal de las canciones de Angus y Malcolm se percibía desde los primeros momentos del tema principal y primer sencillo del álbum, "Thunderstruck", construido alrededor de un riff de Angus tan potente que lleva el primer minuto de la canción prácticamente sin ayuda.
"'Thunderstruck' fue una de esas canciones que simplemente encajaron con facilidad", recordó el ingeniero de mezcla Mike Fraser en el libro de Jesse Fink, The Youngs: The Brothers Who Built AC/DC.
“La parte de punteo de Angus hace que la canción crezca como ninguna otra. Recuerdo estar tan emocionado grabando sus partes que estábamos casi tan sudados como él.”
"Es mágico. Tiene una estructura genial", añadió Fraser. "Es casi como si se estuviera conteniendo todo el tiempo, pero sabes que va a dar sus frutos.
Te pone en marcha de inmediato, te llena de energía. Te lleva al frenesí. No da sus frutos demasiado pronto y toda la canción es simplemente esta estructura. Es increíble".
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Impulsados por el éxito de "Thunderstruck", The Razors Edge le dio a AC/DC su mayor éxito en años, alcanzando el número 2 en las listas estadounidenses y vendiendo más de cinco millones de copias solo en Estados Unidos, las mejores cifras de ventas que habían visto desde Back in Black una década antes.
Su renovada presencia en las listas incluso se extendió a las listas de pop, donde el segundo sencillo del álbum, "Moneytalks", llegó al número 23.
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Con el viento finalmente a su favor, la banda realizó una gran gira mundial, con fechas que comenzaron en el otoño boreal de 1990 y se prolongaron hasta mediados de noviembre de 1991.
Estas fechas se conmemorarían con el gran disco AC/DC Live at Donington, publicado en octubre de 1992, que vendió tres millones de copias.
Tras pasar la segunda mitad de los 80 aparentemente buscando la manera de mantenerse relevantes en un panorama musical cambiante, definitivamente habían vuelto a la cima, y lo habían conseguido aferrándose con determinación al tipo de rock 'n' roll que siempre habían hecho mejor.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Cerramos el programa con “Whole Lotta Rosie” en vivo desde el recién mencionado álbum grabado en Donington Park, durante el festival Monsters of Rock, el 17 de agosto de 1991.
Esto fue The Razors Edge, de AC/DC, en Punto Muerto.
“Elvis is still in the building, goodnight Montevideo City.”
Algunos álbumes están diseñados para ser compartidos. Reproducidos a todo volumen desde unos buenos parlantes para crear un sentido de comunidad.
Otros álbumes anhelan el aislamiento. Una conexión entre artista y oyente. Una conversación directa que se disfruta mejor con auriculares para absorberte por completo.
El cuarto álbum de estudio de Radiohead, lanzado en la segunda mitad del 2000, es sin duda un disco para auriculares. Su sonido está diseñado para ser disfrutado en habitaciones oscuras, con los ojos cerrados, y la etérea y sobrenatural calidad de la música se mueve en ese espacio.
Ya con OK Computer, de 1997, ampliamente aclamado como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, Thom Yorke y compañía se tomaron un tiempo para reagruparse y redescubrir su futuro.
Durante 15 meses, grabaron suficiente material como para justificar un doble álbum, pero al sentir que la música era tan pesada y densa, decidieron reducir las canciones a un solo lanzamiento y reservar el resto para el igualmente glorioso Amnesiac (2001).
Mientras que OK Computer fue la cúspide de su reversión del rock alternativo, Kid A fue algo completamente distinto, inspirado en la electrónica glitch, fusionando elementos de jazz, ambient, art-rock e incluso hip hop alternativo.
El resultado es maravillosamente desafiante.
Oscuro, ominoso, aislante y denso, Kid A no se disculpa ni intenta suavizar sus momentos sombríos y punzantes, ni sus ritmos ásperos bajo la voz opaca de Yorke, que duele por un momento y te eriza al siguiente.
Pero todo es intencional. Un experimento con un claro enfoque.
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Desde la inquietante y fluida electrónica con múltiples capas de "Everything In Its Right Place", que se convirtió instantáneamente en un clásico de la electrónica tras su lanzamiento, hasta las notas finales sostenidas de "Untitled", el álbum no se detiene.
"Everything In Its Right Place" (que acabamos de escuchar), guiada por sintetizadores, se siente a la vez claustrofóbica y liberadora, mientras que la voz de Yorke te canta al oído y los samples se arremolinan a tu alrededor.
La proyección lenta de la línea de sintetizador y el sutil bombo mantienen la pista enfocada, mientras un nuevo mundo aparece delante tuyo.
A continuación, la canción “Kid A", con su atmósfera vibrante y su contratiempo, crea una atmósfera que te sumerge en el sonido y te envuelve. El tratamiento vocal da la sensación de intentar desesperadamente sintonizar con la frecuencia de Yorke a medida que la canción aumenta lentamente la tensión y te permite asomarte por encima del horizonte sónico que te arrastra hacia abajo en los momentos finales.
Esa tensión se desata en la oscura fiesta de bajos potentes de "The National Anthem", que fusiona el rock alternativo que Radiohead había llegado a definir con nuevos metales y ritmos fuertes.
Es una revelación de un tema tan contundente que se convierte inmediatamente en casi una sobrecarga sensorial, además de ese riff de bajo imposible de no cantar.
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Todo lo altivo y la jactancia se desvanecen ante dulces momentos de calma como la serena "How To Disappear Completely" y la ambient "Treefingers", que resulta reconfortante y relajante.
Más adelante en el álbum, "Motion Picture Soundtrack" también ofrece una combinación de tensión y calma que te mantiene al borde del asiento, con momentos de cierta reflexión.
"Treefingers" es una pieza instrumental que fue parte de la banda sonora original de la película Memento.
Este tema ilustra el deseo de Colin Greenwood de crear un álbum que no fuera ni demasiado largo ni demasiado aburrido.
Es cierto que mucha gente tiende a descartarla, considerándola relleno, pero es importante para Kid A.
De hecho, separa dos partes del álbum; actúa como una pausa, de forma similar a como en los antiguos LPs era necesario girar el vinilo.
Antes que eso, con su ritmo de jazz suave, está ”How To Disappear Completely”, de la que Thom Yorke declaró:
"Soñé que flotaba por el río Liffey y no podía hacer nada. Volaba sobre Dublín y realmente estaba en el sueño. Toda la canción trata sobre mis experiencias de flotar de verdad".
Parte de la letra se inspiró en una conversación que Yorke tuvo con Michael Stipe, cantante de R.E.M., donde Stipe le sugirió que abordara sus problemas bajando las persianas y diciendo:
"No estoy aquí, esto no está pasando".
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Temas que tienen el resonar de guitarra de "Optimistic", los suaves saltos de "In Limbo" y la dichosa "Morning Bell", con su paso adelante y dos atrás, amplían aún más el lenguaje musical de Radiohead, a la vez que juegan con su léxico ya consolidado.
Actúan como pistas de enlace del punto de inflexión de la banda a medida que avanzan hacia sonidos electrónicos más experimentales.
El título original de “In Limbo” era "Lost At Sea" (Perdido en el mar).
Limbo es una palabra de origen religioso que significa un lugar en el más allá, entre el cielo y el infierno, mientras que Thom Yorke ha descrito esta canción como “el punto medio sobre cuándo te vas y cuándo regresas".
Por otro lado, durante las presentaciones en vivo de "Optimistic", Thom Yorke ha cantado otra versión del estribillo:
"Puedes intentarlo lo mejor que puedas, puedes intentarlo lo mejor que puedas. Lo mejor que puedas no es suficiente".
Sin embargo, Yorke reveló en 2003 que el estribillo real de la canción ("Puedes intentarlo lo mejor que puedas. Puedes intentarlo lo mejor que puedas. Lo mejor que puedas es suficiente") surgió de las palabras de aliento que recibió de su pareja, Rachel Owen, ya que le preocupaba que "nada de lo que habíamos hecho fuera lo suficientemente bueno”.
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En mi opinión, el tema estrella del álbum es ”Idioteque", que mezcla ritmos crepitantes con atmósferas y bases de sintetizador ciertamente inquietantes.
Con una densa intensidad, sobre un campo de variados ritmos, el tema es una descarga de energía que te genera frío en la espalda.
A medida que la canción se desarrolla, se distinguen innumerables delicias auditivas: un bajo desbocado aquí y allá, elementos de percusión vibrantes y melodías disfuncionales.
Es la piedra angular sobre la que se construirían nuevas aventuras musicales, que se extenderían aún más lejos en los lanzamientos posteriores del grupo.
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A diferencia del resto de la industria, Radiohead no lanzó sencillos y realizó pocas entrevistas y sesiones de fotos. En su lugar, publicó animaciones cortas y se convirtió en uno de los primeros grandes grupos en usar internet para promocionarse.
Se compartieron bootlegs de sus primeras actuaciones en plataformas de intercambio de archivos, y Kid A se filtró antes de su lanzamiento.
Además, en el año 2000, Radiohead realizó una gira por Europa en una carpa construida a medida sin logotipos corporativos.
Kid A debutó en el número uno de la lista de álbumes del Reino Unido y se convirtió en el primer álbum de Radiohead en alcanzar el número uno en el Billboard 200 de Estados Unidos.
Fue certificado platino en el Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia y Japón.
También es cierto que su nuevo sonido dividió a los oyentes, y algunos lo tacharon de pretencioso o improvisado. Sin embargo, a finales de la década, Rolling Stone, Pitchfork y The Times lo clasificaron como el mejor álbum de la década del 2000, y en 2020, Rolling Stone lo situó en el puesto número 20 de su lista actualizada de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.
En otros reconocimientos, Kid A ganó el premio Grammy al Mejor Álbum Alternativo y fue nominado al premio Grammy al Álbum del Año.
A continuación, escuchamos la magistral “Morning Bell”.
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Como se mencionó anteriormente, Kid A es una obra maestra hecha para escuchar en auriculares, llena de exploración sonora y ritmos exóticos.
Para sumergirte de verdad en ella, necesitás conectarte a la música y desconectarte de las distracciones del mundo exterior, ya que te lleva a adentrarte en tus sonidos internos.
Y, te prometo, que encontrarás un gran consuelo en ese aislamiento.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Nos retiramos con el tema que cierra el álbum, “Motion Picture Soudtrack”.
Esto fue Kid A, de Radiohead, en Punto Muerto.
El segundo golpe del potente duo de discos iniciales de Oasis, fue el álbum de 1995 (What’s the Story) Morning Glory?, que catapultó al grupo a la fama y el reconocimiento mundial.
En este álbum, el compositor principal, Noel Gallagher, empleó una gama más rica de influencias, mientras que las técnicas de producción se intensificaron en lo que se conocería como el inicio de la "Guerra del Volumen”, con su característico “wall of sound”, esa “pared de sonido” que dominaría las guitarras de sus obras.
Estas fueron algunas de las razones por las que la crítica inicialmente fue tibia con este álbum, aunque han cambiado de opinión al ofrecerle grandes elogios con el correr de los años.
Oasis lanzó Definitely Maybe en septiembre de 1994 y se convirtió en el álbum debut más vendido de la historia (hasta ese momento) en el Reino Unido.
Esta repentina fama tuvo algunas consecuencias negativas, ya que el vocalista principal, Liam Gallagher (hermano de Noel), mostró un comportamiento extraño en el escenario y el baterista original, Tony McCarroll, abandonó casi que inmediatamente la banda.
McCarroll fue reemplazado por Alan White.
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Las sesiones de grabación de (What’s the Story) Morning Glory? se realizaron en un estudio galés durante la primavera boreal de 1995 con el productor Owen Morris.
El álbum iba viento en popa, especialmente al principio, cuando el grupo afirmaba que grababan un promedio de casi una canción al día.
Sin embargo, surgieron tensiones entre los hermanos Gallagher cuando Noel sugirió que fuera él quien cantara como líder en algunos temas, una decisión que Liam interpretó como un claro indicio de su posible destitución como vocalista.
Esto desencadenó un altercado que finalmente suspendió la grabación durante tres semanas.
No obstante, Morris ha declarado desde entonces que las sesiones, en general, fueron “el mejor, más fácil, menos tenso y el momento más feliz y creativo que ha tenido en un estudio de grabación” y que el álbum resultante está “rebosante de amor y felicidad”.
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El tema de apertura, "Hello" (que acabamos de escuchar), es la única composición que no se atribuye exclusivamente a Noel Gallagher, ya que Gary Glitter y Mike Leander aparecen como coautores.
Tras un comienzo intencionalmente fallido, con un acústico rasgueado de la introducción de “Wonderwall”, la canción da paso abruptamente a un arreglo de rock más pesado con un sonido denso y opaco, en un uso intensivo del procesamiento de guitarra, con la batería de White profundamente integrada en la mezcla.
"Roll with It" (que escuchamos como segunda canción) tiene una sólida estructura de rock directo con un gran énfasis en el gancho y una interesante guitarra solista con eco.
La canción se lanzó antes del álbum y alcanzó el número 2 en las listas de éxitos del Reino Unido.
Lamentablemente, sus archienemigos de Blur, obtuvieron el puesto número 1 con la canción “Country House”, que fue editada el mismo día que “Roll With It”, el 14 de agosto de 1995.
Luego, ese himno titulado ”Wonderwall”, comienza como un sencillo tema folk acústico rasgueado.
Aunque, rápidamente evoluciona hacia un arreglo musical mucho más complejo y original, que logra la vibra perfecta, encontrando la unión entre el romance y la desesperación, a juego con su letra rica y filosófica:
“Y todos los caminos que tenemos que recorrer son tortuosos, y todas las luces que nos llevan allí son cegadoras. Hay muchas cosas que me gustaría decirte, pero no sé cómo…”
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"Don't Look Back in Anger" es una de las canciones eternas de Oasis, interpretada acertadamente por su autor, Noel Gallagher, quien demuestra ser el vocalista ideal en todo sentido para este himno sobre la reconciliación.
La canción presenta pasajes complejos que se elevan a veces con riffs de guitarra de Noel y finos riffs de piano de Paul Arthurs, así como el bajo potente de Paul McGuigan.
El título, la letra y el sonido rinden homenaje a artistas clásicos como David Bowie, The Beatles y John Lennon en particular (con la línea "Gonna start a 'Revolution' from my bed…") en un enfoque que legítimamente parece surgido de una época pasada.
Lanzada como sencillo a principios de 1996, "Don't Look Back in Anger" se convirtió en la segunda canción de Oasis en encabezar las listas británicas, además de ser perfecta para quedar sin voz cantándola en cualquier festival que se precie..
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El álbum continúa con "Hey Now!", con clásicos elementos pop/rock de los setenta y una gran guitarra slide.
A lo largo de sus cinco minutos de duración, esta pista emplea diferentes ritmos (que a veces parecen torpes pero nunca del todo desagradables), así como una buena melodía de Liam Gallagher durante los versos y una magnífica guitarra principal más tarde. Dicho eso, debo reconocer que no está entre mis favoritas.
Luego llega el blues, bajo el filtro de Oasis, de "Some Might Say".
Con otra sección principal genial con algunos sonidos de sintetizador salvajes para profundizar su efecto, "Some Might Say" fue el primer número uno de las listas de éxitos del Reino Unido de Oasis y vendió casi medio millón de copias en su lanzamiento.
Más tarde, "Cast No Shadow", ofrece una gran variedad de efectos dulces: acústica rasgueada, ligeros toques eléctricos, guitarra slide, sintetizadores suaves, ritmos firmes pero contundentes, una voz principal emotiva, ricas armonías de fondo y letras profundas que rezan:
“Al robarle el alma, le robaron el orgullo... Al enfrentarse al sol, no proyectó sombra”
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En la recta final, la calidad del álbum nunca decae.
El tema principal, "Morning Glory" (que abrió este episodio de Punto Muerto), tiene una gran influencia de R.E.M., con un riff fuerte casi metálico, que complementa perfectamente el gancho vocal gritado y repetido.
Por otro lado, “She's Electric" es un tema pop despreocupado de rock brillante, cánticos a todo pulmón, rimas líricas y guitarras ligeramente sureñas.
Y además, ella es eléctrica, ¿puedo ser eléctrico también?
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"Champagne Supernova" es el cierre perfecto para el álbum, ya que entra sutilmente con su guitarra acústica, acordeón y texturas eléctricas antes de que el ritmo de batería de White impacte para darle cuerpo a la canción.
Esa es una buena introducción a la sección principal de guitarra, que es ligera pero potente, antes de que la canción vuelva a la estrofa inicial mucho más rápida e intensamente, y desemboque en un riff de guitarra perfectamente caótico.
Después de una estrofa final, la canción se desvanece lentamente, manteniendo la sensación general tanto del tema como del álbum, sellando este disco como un verdadero clásico.
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Aunque Oasis ha sido criticado durante mucho tiempo por mostrar sus influencias a la vista, su habilidad única para integrar clásicos del rock y el pop en algo nuevo es lo que los ha llevado al éxito.
Cuando los hermanos Gallagher se reunieron con Bonehead, Paul McGuigan y Alan White para grabar esto, ocurrió algo mágico.
Liam y Noel se han llevado la mayor parte del crédito (y no es para menos), pero los cinco miembros merecen reconocimiento por crear uno de los mejores álbumes de al menos los últimos 30 años.
Es decir, este álbum es tan bueno que una cara B, "Acquiesce", sería la mejor canción de docenas de álbumes de otras bandas al mismo tiempo. Dentro de 30 años, no estoy seguro de que este álbum y estas canciones sean menos populares.
"Y mientras cantaba, creó el ambiente de madrugada más solitario del mundo".
Esto es de las notas originales del álbum que muchos consideran el mejor de Frank Sinatra, y sinceramente, creo que nunca se ha dicho algo más cierto.
In The Wee Small Hours (En La Madrugada en español) es un disco que crea una atmósfera de absoluta soledad y se ha convertido en la banda sonora de innumerables amores fallidos.
Sinatra expone su mensaje desde el comienzo del álbum cantando:
“De madrugada, mientras el mundo entero duerme, tú permaneces despierto y piensas en la chica…”.
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A principios de la década de 1950, la carrera de Sinatra se vio en declive, puesto que su público adolescente, con el que se había vuelto más popular, había perdido interés en él al acercarse a los 40 años.
En 1951, se dice que llegó incluso a intentar suicidarse, según James Kaplan, autor de la biografía de 2010 titulada “Frank: The Voice”.
Más tarde ese mismo año, se emitió una segunda temporada de The Frank Sinatra Show en CBS, pero no tuvo la misma acogida positiva que la primera, ya que su presentador había perdido la energía que antes tenía. Posteriormente, Sinatra fue despedido de Columbia.
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En contra de la voluntad de sus colegas, el 14 de marzo de 1953, el vicepresidente de A&R de Capitol, Alan Livingston, firmó con Sinatra un contrato de siete años.
El acuerdo resultó ser un éxito; ese mismo año, en agosto, Sinatra apareció como el soldado Angelo Maggio en la película "De aquí a la eternidad".
La película fue un éxito y su actuación fue aclamada, ganando el Oscar y el Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto.
Con esta nueva popularidad, grabó dos álbumes, Songs for Young Lovers y Swing Easy!, que alcanzaron el tercer puesto en la lista de álbumes de Billboard, y este último el quinto en la del Reino Unido. Su interpretación del personaje principal en la película “El hombre del brazo de oro” le valió nominaciones a Mejor Actor en los Premios de la Academia y los premios BAFTA.
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Para cuando grabó "In the Wee Small Hours", Sinatra venía en una seguidilla de finales de varias relaciones.
Él y su primera esposa, Nancy Barbato, se separaron el día de San Valentín de 1950.
Mientras aún estaba casado, comenzó una relación con la legendaria actriz Ava Gardner.
Tras divorciarse en octubre de 1951, se casó con Gardner diez días después. Sin embargo, ambos estaban celosos de las aventuras extramatrimoniales del otro, por lo que la relación se deterioró durante la grabación del álbum Songs for Young Lovers.
Gardner dejó a Sinatra dos meses después del lanzamiento de la película “De aquí a la eternidad", divorciándose en 1957.
Ella declaró: "No podemos vivir juntos como cualquier matrimonio normal".
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Se supone que la colección de canciones sobre “el amor que salió mal" de este álbum, y las conmovedoras interpretaciones de Sinatra, fueron resultado directo del deterioro de su relación con Gardner, hasta el punto de que se las conoce como "Canciones de Ava".
En medio de estos problemas personales, Sinatra comenzó a seleccionar canciones para un nuevo álbum. Ensayaba cada una de ellas reiteradamente en casa con Bill Miller, su pianista.
Se atribuyó la pérdida de Gardner a la capacidad de Sinatra para cantar el tipo de canciones que contiene In The Wee Small Hours, y el fracaso de esta relación no lo destrozó, sino que lo impulsó a cantar con mayor emotividad.
Es innegable la cercanía e intimidad que transmite, intensificadas por el sonido de esta hermosa grabación. Es casi como si, como oyentes, nos inmiscuyéramos en el mundo de Frank.
Pero, como se ha dicho, “es el mundo de Frank, y tenemos suerte de vivir en él”.
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Aunque hay elementos de jazz en algunos temas, este es claramente un álbum de baladas de Sinatra. Combina una impecable selección de canciones con una orquestación y una entrega vocal impresionantes; además, la interpretación al piano de Bill Miller aporta una atmósfera inconmensurablemente especial.
Cantante y pianista trabajaban juntos en las canciones antes de entrar al estudio, desentrañando los matices sutiles, perfeccionando el fraseo y los ligeros cambios de ritmo que le dieron a Frank su singular enfoque artístico.
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Grabado en los estudios KHJ de Hollywood, con arreglos y dirección de Nelson Riddle y producción de Voyle Gilmore, alcanzó el número 2 en las listas de álbumes estadounidenses y comenzó su carrera de 33 semanas en mayo de 1955.
La revista DownBeat, en su reseña de junio de ese año, comentó: “Este álbum debería ser un éxito de ventas durante años”.
Setenta años después, estamos aquí homenajeándolo.
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El álbum contiene temas de una pléyade de grandes compositores.
Dave Mann y Bob Hilliard, Rodgers y Hart, Hoagy Carmichael y Jane Thompson, Einer Aaron Swan, Yip Harburg, Harold Arlen y Ted Koehler, el magnífico Duke Ellington y el extraordinario Cole Porter.
Dicho eso, In The Wee Small Hours cierra con una rareza: una canción coescrita por el propio Sinatra, junto con Sol Parker y su viejo amigo Hank Sanicola.
Estamos hablando de “This Love Of Mine”, que se grabó por primera vez cuando Sinatra estaba con la orquesta de Tommy Dorsey en 1941.
Lo cierto, es que parece que todo lo que Frank Sinatra había grabado antes simplemente estuviera conduciendo a este disco. Haría mejores grabaciones de baladas individuales, pero este es el mejor álbum de canciones románticas; el que hay que tener listo y esperando, por si acaso amenaza con romperse el corazón.
Porque cuando Frank canta “No hay amanecer cuando tu amante se ha ido”, no hay duda de su sinceridad.
Perfección.
Tras pasar la última década, aproximadamente, saltando de un género a otro, los Talking Heads dieron un paso inesperado y, a la vez, muy posible para sus estándares.
Redefinirse, pasando de ser uno de los grupos más sorpresivos e hiperquinéticos de la new wave a un potente gigante del funk, fue una empresa ambiciosa.
Reducir su escala a algo parecido a un grupo con raíces country para Little Creatures fue, en cierto modo, un paso aún más inesperado. O no.
Cinco años antes, la banda había incorporado ritmos africanos a un panorama de música electrónica tan innovador como revelador. Los Talking Heads ya eran uno de los grupos más inquietos del planeta, pero Remain in Light de 1980 fue algo diferente. Algo más grande. Y esa sensación llevó al líder David Byrne a abordar un proyecto aún más ambicioso con Speaking in Tongues de 1983.
Ese disco, más o menos, retomaba lo que Remain in Light dejó, pero para la masiva gira mundial que siguió al lanzamiento del álbum, el grupo contó con una formación ampliada que incluía a miembros de Parliament-Funkadelic, así como un espectáculo visualmente impactante que dio lugar a la película Stop Making Sense.
Esto llevó a la banda a un nivel completamente nuevo, aunque también con nuevas exigencias.
Y para 1985, la tensión comenzaba a pasarles factura.
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En lugar de repetirse o incluso retirarse, el cuarteto tomó otra dirección, esta vez directamente hacia el country americano, que bien podría establecerse como a medio mundo de distancia de la comunidad artística neoyorquina que los crió.
Con acordeones, guitarras de acero y tablas de lavar acompañando las canciones, los Talking Heads no hicieron tanto un álbum country de raíces bien americanas, sino su propia versión de cómo creían que sonaba un álbum de raíces bien americanas.
Puede que la adaptación no haya sido natural, si bien pocos álbumes de la época se desvían tanto del tema y aun así logran transmitir tanta alegría como Little Creatures, lanzado el 10 de junio de 1985.
La conexión de Byrne con la música del corazón de los Estados Unidos era muy tenue, pero su cariño por la autenticidad del género es en lo que puso su foco.
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Dos años antes de que R.E.M. proclamara "Es el fin del mundo tal como lo conocemos (y me siento bien)", Talking Heads compartió ese sentimiento en su sencillo "Road To Nowhere", una melodía pop-rock engañosamente alegre sobre afrontar un futuro desesperado con optimismo. "Quería escribir una canción que presentara una visión resignada, incluso alegre, de la fatalidad", recordó el cantante de Talking Heads, David Byrne, en las notas de "Once in a Lifetime: The Best of Talking Heads". "Ante nuestras muertes y ante el apocalipsis... (siempre acechando, amigos). Creo que lo logré. La parte inicial, el coro gospel blanco, está un poco añadida, porque no pensé que el resto de la canción fuera suficiente... Es decir, solo eran dos acordes. Así que, por vergüenza, escribí una sección de introducción con un par más".
Byrne contó a la revista Q en 1992 cómo el estribillo surgió primero y el resto de la canción se armó:
"Fueron solo las cuatro líneas de lo que se convirtió en el estribillo las que dieron inicio a todo:
We're on a road to nowhere
Come on inside
Takin' that ride to nowhere
We'll take that ride
Eso prácticamente definió toda la canción. Un tema sobre cómo no hay orden, ni plan, ni esquema para la vida y la muerte, y no significa nada, pero está bien que sea así.”
El baterista Chris Frantz cuenta una historia de origen diferente, diciendo que la canción comenzó con una marcha que grabó solo en el estudio.
Es cierto que él y Byrne a menudo discuten sobre contribuciones y créditos de composición; aunque Byrne es el único compositor acreditado en "Road To Nowhere".
En todo caso, el acordeón que marca el final de "Road to Nowhere" se perdería en los Montes Apalaches, y mucho menos destacaría en un disco de Los Lobos.
Sin embargo, el riff con los guiños clásicos del grupo, es tan grande en este contexto, como el corazón de esa música.
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Según David Byrne, el único compositor acreditado en la canción ”And She Was”, fue inspirada sobre una muchacha que conocía y que consumía LSD en un terreno baldío junto a la fábrica de bebidas Yoo-Hoo en Baltimore.
"De alguna manera, esa imagen parecía apropiada: la fábrica de comida (o bebida) basura y esta joven alucinando mirando al cielo", declaró a la revista Q en 1992.
"Pero no era una canción sobre drogas en absoluto y no creo que la gente la interpretara así. Creo que da la impresión de una experiencia espiritual o emocional, instantánea y espontánea. Lo sublime puede surgir de lo ridículo".
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Aún con el éxito de los años anteriores (el gran sencillo de Speaking in Tongues, "Burning Down the House", los convirtió en estrellas de MTV, y tanto la versión cinematográfica como la banda sonora de Stop Making Sense fueron éxitos comerciales), Little Creatures se convirtió en uno de los álbumes más vendidos de Talking Heads, alcanzando el número 20 en el Billboard 200 y vendiendo más de dos millones de copias.
También encabezó la prestigiosa encuesta de críticos Pazz & Jop del Village Voice ese año.
Viéndolo desde el día de hoy, en 2025, era muy difícil no caer encantado con sus hits, y en escuchas más profundas con la sofisticación y delicadeza de temas como la recién escuchada “Perfect World”; o la calculada locura de la genial “Television Man” (mi favorita del álbum), con sus cánticos de llamada y respuesta sobre ritmos de influencias nativas.
Simplemente brillantes.
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La ambición de Byrne creció al año siguiente, cuando se mantuvo en un terreno similar para True Stories, un proyecto musical y cinematográfico basado en algunas canciones nuevas. La película incluía actores cantando los nuevos temas (como "Wild Wild Life”, con la que cerraremos el programa), mientras que el LP incluía versiones de los Talking Heads de esas mismas canciones.
La película fue sinceramente un fracaso, el disco también fracasó y, finalmente, amplió la distancia entre Byrne y sus compañeros de banda.
Dicho eso, contiene algunos grandes temas con el talento característico del grupo.
Tras un álbum más, Naked de 1988, decidieron separarse.
Little Creatures sigue siendo su último gran trabajo, un álbum con una amplitud casi tan grande como el corazón de la música en que se inspira.
Y realmente se siente igual de grandioso.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Esto fue Little Creatures, de los Talking Heads, en Punto Muerto.
Horses es el álbum debut de Patti Smith (1975), considerado desde hace tiempo una obra maestra revolucionaria de originalidad minimalista e improvisación poética.
Smith y su banda no tenían experiencia previa en grabación y desarrollaron las canciones del álbum con progresiones de acordes sencillas que enmarcaban sus letras, que abarcaban temas como la familia, íconos del rock contemporáneo y narrativas imaginarias.
En Horses, el grupo también incorporó algunas melodías clásicas del rock en sus extensas piezas.
Nacida en Chicago, Patti Smith fue poeta y artista de performance en París y New York a finales de los años 60 y principios de los 70. Compuso bandas sonoras habladas para películas independientes, así como para obras de teatro en vivo.
Fue considerada brevemente como la cantante principal de Blue Oyster Cult, grupo para el que escribiría letras durante años.
En 1974, Patti Smith formó su propio grupo de rock con el guitarrista Lenny Kaye, el bajista Ivan Král y el baterista Jay Dee Daugherty.
La banda grabó un sencillo con las canciones "Hey Joe” y “Piss Factory", una fusión de un clásico del rock con poesía hablada.
Poco después, Clive Davis fichó a Patti Smith Group para su nuevo sello, Arista Records.
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La grabación de Horses comenzó en agosto de 1975 en New York con el legendario John Cale, miembro de la Velvet Underground, como productor.
Patti Smith quería hacer "un disco que hiciera que cierto tipo de persona no se sintiera sola", pero tenía algunas diferencias con Cale sobre los métodos de grabación, que finalmente se resolvieron.
Cale recordó más tarde que la banda inicialmente "sonaba muy mal” y desafinaba debido al uso de instrumentos dañados, lo que le obligó a conseguirles instrumentos nuevos antes de comenzar a grabar.
Las diferencias entre el proceso de trabajo de Cale, quien era un artista experimentado acostumbrado a grabar, y el de Smith, quien en ese momento era principalmente un intérprete en vivo, se hicieron evidentes en las primeras etapas de la grabación y fueron una fuente de tensión entre los dos artistas, quienes frecuentemente chocaban en el estudio.
Lenny Kaye también destacó las diferencias irreconciliables entre sus visiones musicales para el álbum.
Cale imaginaba "un disco más arreglado, uno desarrollado con paletas sonoras intrigantes y líneas melódicas", y Smith y su banda preferían un enfoque más espontáneo para tocar su material, similar a sus presentaciones en vivo.
El álbum finalmente tuvo un poco de ambas perspectivas, haciendo uso de multipistas y sobregrabaciones en sus canciones más estructuradas, al tiempo que capturaba la improvisación musical que caracterizaba al grupo en vivo.
Aprovechamos para escuchar la versión en vivo del clásico de The Who, “My Generation”, del Patti Smith Group junto a John Cale, en el legendario The Agora de Cleveland, Ohio.
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El tema de apertura es una versión similar a "Gloria", la popular canción grabada por primera vez por Van Morrison y su grupo, Them, una década antes.
Esta versión única presenta la poesía de Smith sobre una progresión de acordes más lenta que eventualmente se transforma en un frenesí más rápido con la liberación del gancho que finalmente llega a los tres minutos de la canción.
Un momento, esto se va a complicar. Como recién dijimos, Van Morrison compuso originalmente una canción llamada "Gloria", lanzada en 1964 por su banda Them, en su álbum The Angry Young Them.
Por otro lado, la Iglesia católica también tiene un himno llamado "Gloria in Excelsis Deo", también conocido como la Doxología Mayor; que forma parte de los ritos bizantinos y romanos desde el siglo II o III.
Así llegamos a esta canción, donde Patti Smith interpreta "Gloria" de Van Morrison, pero le da el nombre de un himno católico.
Patti Smith claramente buscaba un sacrilegio deliberado y causar impacto con el título: las primeras líneas, "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos", son una de las letras seminales del protopunk y una de las más potentes de la historia del rock.
Patti Smith cantó originalmente "Jesús murió por los pecados de alguien" con mucha agresividad.
Le contó a Mojo años después: "Tenía muchísima energía".
Pero fue Allen Lanier, el tecladista y entonces novio de Smith, quien sugirió la forma más relajada que usó en Horses diciéndole:
"¿Por qué no te relajás y lo hacés un poco más sutil? Haz que la gente se acerque a ti".
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Coescrita por el tecladista Richard Sohl, "Redondo Beach" (que acabamos de escuchar luego de “Gloria”) es algo diferente donde la música está más enfocada debido a los finos elementos de reggae de la melodía.
La letra poética se basa en una pelea que Smith tuvo con su hermana Linda, después de la cual su hermana desapareció durante días, lo que hizo que Patti temiera que se hubiese suicidado (afortunadamente, no lo hizo).
"Birdland" es la primera de dos piezas extensas donde el piano calmo de Sohl suena detrás de la narrativa hablada de Smith en versos, alternando con coros cantados.
La letra de esta melodía jazzística de 9 minutos se basa en “Un Libro de Sueños”, memorias de la infancia del psicoanalista austriaco Wilhelm Reich, escritas en 1973 por su hijo Peter.
Patti Smith explicó a The Observer: "Hay una parte donde Peter describe una fiesta de cumpleaños poco después de la muerte de su padre. Salió a la calle y se convenció de que su padre venía a buscarlo y se lo llevaba en una nave espacial. Pero lo que él creía que era un escuadrón de ovnis resultó ser una bandada de mirlos.
Esta historia me atormentó, y cuando grabamos "Birdland", que fue totalmente improvisada, fue donde se convirtió en una canción".
Como dato anecdótico, el hit de Kate Bush de 1985, "Cloudbusting", se inspiró en el mismo libro.
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Con un inicio reflexivo y poético, pero que rápidamente se convierte en un frenesí proto-punk, "Free Money" (con la que empezamos este episodio de Punto Muerto) es una fantasía sobre ganar la lotería y cierra la primera cara original.
Luego, “Break It Up" (que escuchamos como segunda canción del programa) es una balada escrita como homenaje a Jim Morrison, tras la visita de Smith a su tumba en París, también combinado con un sueño que tuvo sobre el rey lagarto.
En el sueño de Patti Smith, ella ayuda a Jim Morrison, atado como Prometeo, a liberarse.
Ella lo recuerda así en su poemario Complete:
"Tuve un sueño. Llegué a un claro. Había nativos en círculo, inclinándose y gesticulando. Vi a un hombre tendido sobre una losa de mármol. Jim Morrison. Estaba vivo, con alas que se fundían con el mármol.
Como Prometeo, luchó, pero la libertad lo superaba. Me quedé de pie junto a él cantando: ¡Rómpelo, rómpelo, rómpelo!. La piedra se disolvió y él se alejó. Me quité las plumas del pelo, ajusté la almohada y volví a dormir.”
La segunda cara comienza con "Kimberly", una canción musicalmente muy interesante, quizás un ejemplo temprano del estilo new wave.
Kimberly es la hermana menor de Patti Smith por 12 años.
Esta tierna confesión del álbum debut de Patti, relata el nacimiento de Kimberly.
"Las urbanizaciones eran algo nuevo en la posguerra; las construían para gente pobre en zonas que nadie quería", recordó Smith a The Observer.
"La nuestra estaba literalmente en un pantano. Vivíamos enfrente de un viejo granero abandonado al que le cayó un rayo poco después de que naciera Kimberly. Salí mientras la sostenía en brazos, observando el granero en llamas. Cientos de murciélagos vivían allí, y se les oía chillar, y se veían murciélagos, búhos y buitres salir volando".
Kimberly Smith se convirtió en guitarrista y compositora. Tuvo su primera experiencia en el escenario tocando la guitarra acústica en esta canción cuando Patti estuvo de gira presentando Horses a finales de los 70.
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La pieza central de Horses es el tema de nueve minutos y medio "Land”.
Este ciclo de tres canciones, incluye "Horses", "Land of a 1000 Dances" y "La Mer (de)".
La canción comenzó como un poema sobre la relación entre un asesino y su víctima. Una vez que Patti Smith reclutó a los integrantes del grupo que la acompañaba, se convirtió en un viaje épico y sinuoso que incorpora la primera estrofa del himno soul de los años 60 de Chris Kenner, "Land of 1000 Dances".
Es una pieza melodramática, que se transforma en una melodía clásica de rock bailable, viéndose contrarrestada por una letra explícita y violenta que se superpone magistralmente con la poesía y la melodía.
En sus memorias posteriores, Smith revela que los personajes principales de esta canción se refieren al fotógrafo Robert Mapplethorpe y al autor William Burroughs.
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El piano, el bajo y la guitarra estridente crean un efecto evocador perfecto para el tema de cierre "Elegie", grabado a propósito del quinto aniversario de la muerte de Jimi Hendrix, y que también rinde homenaje a varios músicos de rock fallecidos como Morrison, Brian Jones y Janis Joplin.
Si bien Horses tuvo poca o ninguna difusión en radio, recibió el respeto inmediato de la crítica tras su lanzamiento y el álbum se ha convertido en un clásico indiscutible con el tiempo, solidificando la influencia de Smith en el punk rock de New York y algunos lo han citado como el primer álbum de punk rock real, aunque es obvio que este disco no era tan específicamente del género.
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En todo caso, todo esto demuestra que lo pretencioso y también lo autocomplaciente que se exhibe en Horses es algo que todos necesitamos, bastante más de lo que creemos.
Es esencial recordar la profunda convicción de Patti Smith en el poder del rock para brindar catarsis, calmar, sanar y transformar.
A diferencia de muchos de su generación, ella nunca ha renunciado a esa convicción.
La seguía proclamando a viva voz con su sola presencia en el escenario con U2 en París, el 6 de diciembre de 2015, durante un concierto reprogramado de su gira Innocence + Experience.
Smith se unió a la banda para interpretar "People Have the Power", cerrando el emotivo concierto tras los ate
Cuando Parliament lanzó Mothership Connection hace 50 años, fue cuando realmente empezaron a descifrarlo todo. Sería inexacto decir que el grupo se estableció como una identidad, ya que Parliament era en gran medida un organismo dinámico, cambiante y en crecimiento. Pero con su cuarto álbum, el colectivo de maestros del funk de George Clinton encontró su propósito y, en el proceso, lanzó el mejor álbum de su prolífico catálogo.
Es un álbum que rebosa imaginación y creatividad de una forma que el funk no había visto antes.
George Clinton fue el principal artífice del P-Funk y la cabeza de las bandas Parliament y Funkadelic desde los años sesenta hasta principios de los ochenta.
Lo que diferencia a cada grupo en términos de ejecución musical, es que Funkadelic era la banda de funk con influencias blues y rock, mientras que Parliament se inclinaba por un material más animado y bailable. Tras un periodo de inactividad, Clinton relanzó Parliament con Up For The Down Stroke (1974), lo que llevó al grupo a crear música más accesible que la propuesta de Funkadelic.
En Mothership Connection, Parliament se mantuvo fiel a esa misión, a la vez que defendía su filosofía.
La inspiración para Mothership Connection surgió tras el lanzamiento de Chocolate City (1975), el álbum que Parliament había publicado tan solo ocho meses antes. Ese proyecto fue una dedicatoria a la ciudad de Washington D.C. y a su abrumadoramente negra población. En la canción principal, Clinton habló sobre la posibilidad de un presidente negro, algo prácticamente impensable hace 50 años (y 33 años antes de que Barack Obama fuera elegido para el cargo más alto de los Estados Unidos).
Posteriormente, Clinton comentó que él y los miembros del grupo continuaron explorando ideas para crear música en torno a lugares a los que se creía que rara vez las personas negras tenían acceso.
Se decidieron por el espacio exterior. A mediados de la década de 1970, los astronautas todavía eran en su mayoría hombres blancos de mandíbula cuadrada y pelo rapado. Y los héroes de la ciencia ficción en la cultura popular y el cine eran personajes que probablemente se parecían a Buck Rogers. Incluso en Star Trek, una película progresista para su época, el espacio parecía estar gobernado por hombres blancos.
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Para Mothership Connection, Clinton y su equipo concibieron la idea del funk Afro-Naut, surcando las estrellas en Cadillacs espaciales, llevando a los habitantes de la Tierra al buen ritmo.
Años antes, Clinton había establecido que "Funkadelic" era una fuerza interplanetaria benévola, y aquí, en Mothership Connection, realmente desarrolló el concepto. Fue el primero de los álbumes "operísticos" de Parliament, y de gran alcance incluso con sus 38 minutos de duración.
Mothership Connection es también el primer álbum de Parliament que incluye las contribuciones de Maceo Parker al saxofón y Fred Wesley al trombón. Parker y Wesley habían sido colaboradores de la legendaria banda que acompañaba a James Brown, los JB's.
La pareja se unió al bajista Bootsy Collins, otro ex-miembro de la banda de James Brown, quien se había convertido en parte integral del colectivo de centro-izquierda de Clinton.
Pero mientras que Collins había sido un personaje exótico durante años, Parker y Wesley al menos eran considerados un poco más formales, especialmente dentro de los límites de la banda de Brown.
Con Parliament, ambos pudieron liberarse e incluso tomar más control sobre su música.
Wesley y el veterano tecladista de Parliament y Funkadelic, Bernie Worrell, compusieron todos los arreglos de viento del álbum, mientras que Collins y Clinton se encargaron de los arreglos rítmicos.
Collins, Worrell y la sección de instrumentos de viento (liderada por Parker y Wesley) son los que hacen que Mothership Connection se mueva musicalmente.
Aprovechamos la oportunidad para repasar algo de los JB’s, la banda del “padrino del soul”, el fabuloso James Brown, con la participación de los recién mencionados Maceo Parker y Fred Wesley.
Escucharemos “Pass the Peas”.
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Mothership Connection comienza con "P-Funk (Wants To Get Funked Up)", presentándose como una transmisión extraterrestre.
Originada desde la propia Mothership (la nave nodriza), transmitendo "funk puro; la bomba” desde la cima de la Vía Láctea Chocolateada, transmitida a nuestras ondas de radio con la ayuda de "500.000 kilovatios de potencia P-Funk".
Clinton asume el papel del DJ interplanetario, Sir Lolipop Man, también conocido como el “The Long-Haired Sucka” que podría ser traducido como ”El Canalla o el cabrón de Pelo Largo".
Mientras Clinton narra el programa, predica el evangelio del funk. También ensalza sus poderes curativos, prometiendo que las ondas de radio pueden curar "defectos, enfermedades o deficiencias" como la artritis y el reumatismo ("¡El funk no solo conmueve, remueve!"). También critica considerablemente a sus colegas menos funky que sonaban en la radio en ese momento, como Main Ingredient, Doobie Brothers y David Bowie.
Todo con la banda coreando los famosos cánticos de "Make my funk the P-Funk, I wanna get funked up" o "I want my funk uncut".
Clinton, como Starchild, y su banda de guerreros del funk hacen su primer gran contacto con la Tierra en la canción que da título al álbum. Descendiendo del cosmos, anuncian que están "aquí para reclamar las pirámides" y transformar el planeta en una utopía con sus ritmos.
"Gira tu paso, baja la cadera y sube a la nave nodriza" canta Clinton, y posiblemente esta sea mi canción favorita de George. El arreglo de trompeta y la precisión con la que se ejecuta son hermosos.
El trabajo de Worrell con los sintetizadores también es uno de sus más complejos.
La canción es probablemente más conocida por su break con influencias gospel, donde Clinton implora a la nave nodriza: "¡Baja, dulce carroza, detente y déjame ir!", implorando al funk que nos ayude a escapar de las duras realidades de la vida en este planeta.
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"Supergroovalisticprosifunkstication" es una improvisación infravalorada, impregnada lógicamente de funk. Su distintiva línea de bajo y teclados vibrantes son contagiosos, al igual que las enérgicas voces con bajos y sus cantos estridentes.
Parliament incluye un par de canciones con una estructura tradicional, en lugar de simples ritmos libres con ganchos memorables. "Unfunky UFO" nos muestra a la gente de la Tierra luchando contra una versión bizarra de Parliament, habitantes "anticuados y obsoletos" de otra galaxia que vienen a saquear nuestros recursos y "salvar a un mundo moribundo de su infierno sin funk".
Estos alienígenas hostiles atacan directamente a sus víctimas a través de sus mentes, exigiendo a quienes se encuentran que "¡dejen el funk, punk!".
Se puede escuchar el comienzo del desarrollo de la idea que se convertiría en Sir Nosed'voidoffunk, el eventual archienemigo de Starchild, contra quien Parliament "lucharía" en discos durante años.
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Mothership Connection incluye la imprescindible “Give Up the Funk (Tear the Roof Off the Sucker)", otra de las canciones más conocidas de Parliament, sino la más conocida.
Se convirtió en el mayor éxito del grupo al obtener la certificación de platino.
Cuenta con una plétora de estribillos memorables de llamada y respuesta, lo que la ha convertido en un éxito rotundo durante las décadas posteriores.
Un clásico total. A bailar.
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"Handcuffs" es el único tema de Mothership Connection que no sigue la temática espacial.
En cambio, trata sobre el deseo y los celos, mientras el otro vocalista y guitarrista Glenn Goins busca mantener a su objeto de deseo bajo llave para evitar que busque el amor en otro lugar.
La canción refleja los extremos a los que llegan algunos hombres para controlar a las mujeres, pues Goins jura: «Si tengo que mantenerte descalza y embarazada para que sigas en mi mundo», lo hará. Es una mirada a la desesperada psique de un hombre dominado por la obsesión.
Mothership Connection termina con "Night of the Thumpasorus Peoples", una improvisación principalmente instrumental, repleta de imponentes vientos, ajustes de teclado de Worrell y una línea de bajo contundente de Collins, uno de sus mejores trabajos para el colectivo.
Los supuestos Thumpasorus invaden en hordas zombificadas, pero benignas, vagando por las tierras, balbuceando incoherencias casi guturales.
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En los meses y años siguientes, Mothership Connection fue la inspiración que realmente transformaría los conciertos de Parliament-Funkadelic, convirtiéndolos en espectáculos vibrantes, mitad ópera, mitad jam sessions circenses.
El dueño de Casablanca Records, Neil Bogart, era un showman consumado, que invertía grandes cantidades de dinero en los conciertos de artistas de su sello como KISS y Donna Summer, y estaba igualmente dispuesto a hacer grandes cosas por Parliament.
Quizás la parte más impactante de las giras posteriores provino de la gran réplica del platillo volador en la que Clinton convenció a los miembros de la banda para que invirtieran una fortuna, y que se convirtió en un elemento central de la interpretación de "Mothership Connection".
Durante el extenso crescendo del tema, el vocalista y guitarrista Glenn Goins "llamaba a la Mothership" de la forma más "eclesiástica" posible, invitando a los residentes de la ciudad donde actuaban a subir. El extremadamente caro OVNI descendería de las vigas y, finalmente, Clinton, vestido como el Dr. Funkenstein, emergería, provocando un frenesí en la multitud.
Los temas cósmicos que Parliament exploró en Mothership Connection seguirían resonando en los álbumes posteriores que grabaron. Tanto The Clones of Dr. Funkenstein (1976) como Funkentelechy vs. the Placebo Syndrome (1977) fueron, en cierto modo, secuelas de este álbum, cada una asombrosa a su manera.
Dicho eso, Mothership Connection fue ese primer paso crucial, la clave que realmente desató el potencial del grupo y los transformó en las leyendas del funk que conocemos hoy.
De esta forma, nos vamos yendo, nos
La locura musical se presenta de muchas maneras. La banda francesa Igorrr las explora todas a la vez.
Amen es el quinto álbum de los experimentalistas franceses, y es aún más desquiciado e ingenioso que sus predecesores.
El genio creativo Gautier Serre tiene tantos recursos estilísticos a su disposición que los fans estarán preparados para casi cualquier cosa, pero incluso para esos altos estándares de desenfreno esotérico, esto es una locura.
Igorrr es una banda de metal por naturaleza, no por diseño.
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El álbum de Igorrr de 2017, Savage Sinusoid, y su siguiente álbum, Spirituality and Distortion, marcaron un cambio de estilo hacia un enfoque más orgánico con instrumentos en vivo y acústica natural.
El proyecto pasó de ser un trabajo de estudio en solitario a una banda completa en vivo.
En ese sentido, Amen es una continuación de la temática y experimenta con una instrumentación menos convencional.
Se grabó una amplia variedad de instrumentación en vivo para el álbum, con Igorrr grabando las voces de un coro dentro de una iglesia, como también grabó un cuerno tibetano dung-chen de 2,7 metros (usado típicamente en ceremonias budistas).
Igorrr también ha experimentado con un enfoque menos convencional para la percusión.
En el tema "Pure Disproportionate Black and White Nihilism", golpeó cajas con un martillo gigante sobre el yunque de un herrero para lograr un sonido más agresivo y en "Headbutt" (que acabamos de escuchar) usaron una excavadora para tocar el piano. Entre varias locuras.
Por otro lado, los integrantes de Igorrr han indicado que el álbum es mucho más oscuro y solemne en sus temas que sus trabajos anteriores.
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El enfoque liberador de Gautier al crear música heavy considera todo como materia prima para su molino multicolor, y aunque Amen tiene muchos momentos poderosamente metálicos, gana mucha fuerza a través de sus numerosos elementos originales, vanguardistas y contraintuitivos como a través de riffs gigantescos y cortantes o blastbeats maximalistas y llenos de potencia.
Como resultado, canciones como el contundente tema inicial Daemoni (que también abrió éste episodio) y el breakcore empapado de ópera de Headbutt destacan tanto por su desenfreno desorientador y sin género como por su potencial para hacer headbanging.
Tan diabólicamente astuto como indudablemente es, Gautier a menudo parece ejercer control sobre un sonido que se ha descontrolado de forma emocionante.
Luego, Limbo comienza como un híbrido despiadado de metal y electrónica, pero muta gradualmente hasta convertirse en una gigantesca indulgencia sinfónica, con bajos demoledores y corrosivos y un coro hipnótico de ángeles cibernéticos que conspiran para arrancar a los oyentes de su zona de confort.
Antes que eso, el exquisito Blastbeat Falafel, con la participación de Trey Spruance de Mr. Bungle, transforma la travesura del avant-rock de la California de esa banda en formas grotescas, entrelazando la locura multitempo con un death metal furioso con total desprecio por lo convencional.
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La canción “ADHD” (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en español) es una pesadilla demente de drum'n'bass, aparentemente diseñada para ser la banda sonora perfecta para olvidarte de la medicación, mientras que los zumbidos centelleantes, la percusión inquietante y la acumulación de riffs que te dejan sin aliento de Infestis no suenan a nada parecido.
Amén, malditos locos.
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El primer sencillo del álbum fue ”ADHD”, que se lanzó el 3 de abril de 2025, declarando que la canción es "una especie de pieza musical autobiográfica".
El sencillo fue acompañado por un video musical creado por Meat Dept con asistencia de IA, que ha sido descrito como un "viaje simbólico a la terapia experimental para tratar a un paciente con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad".
El 21 de mayo de 2025, Igorrr lanzó el segundo sencillo del álbum, "Blastbeat Falafel", que contó con la participación de Trey Spruance en guitarra, teclado y voz, así como con las contribuciones de Timba Harris al violín y la trompeta.
El sencillo incluye influencias tanto del metal como de la música oriental tradicional.
El 26 de junio de 2025, se lanzó el tercer sencillo del álbum, "Infestis”, una buena muestra de la banda haciendo death metal.
El álbum fue finalmente lanzado el 19 de septiembre de 2025 por Metal Blade Records.
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La portada de Amen fue diseñada por Adrian Baxter, ilustrador que ha trabajado con bandas como Paradise Lost, The Halo Effect y Dååth.
La particularidad es que sus obras están esbozadas a lápiz y luego entintadas a mano con delineadores pigmentados.
Posteriormente, se realizan coloreados y retoques digitales.
Para promocionar el álbum, Igorrr anunció una gira por el Reino Unido y Europa, que incluye 19 fechas a partir de octubre de 2025.
Las fechas anunciadas inicialmente se consideran la "Parte 1" de una gira aún más amplia.
De esta forma, nos vamos yendo nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Nos retiramos con “Silence”, la canción que cierra el álbum.
Esto fue Amen, de Igorrr, en Punto Muerto.
Lanzado originalmente el 7 de agosto de 1990, el debut en solitario de Jon Bon Jovi, Blaze Of Glory, resultó ser un éxito rotundo.
Obtuvo la certificación de doble platino y rápidamente ascendió al número 3 de la lista Billboard 200 de los Estados Unidos gracias a su canción homónima, que encabezó las listas de éxitos y alcanzó un millón de copias vendidas.
No fue un mal resultado, teniendo en cuenta que Jon Bon Jovi ni siquiera tenía intención de grabar un LP en solitario en ese momento. De hecho, el origen de "Blaze Of Glory" se remonta a la solicitud del actor Emilio Estevez, del Hollywood Brat Pack, para usar el éxito de Bon Jovi, "Wanted Dead Or Alive", que entró en el Top 10 estadounidense, como tema principal de Young Guns II: el segundo western de una serie en el que Estevez interpretó al legendario forajido Billy The Kid.
Por cierto, el Brat Pack es un apodo dado a un grupo de jóvenes actores estadounidenses que aparecieron juntos en películas para adolescentes de la década de 1980.
Algunos de los miembros más conocidos son Emilio Estévez, Anthony Michael Hall,Rob Lowe, Andrew McCarthy, Demi Moore,Judd Nelson, Molly Ringwald, y Ally Sheedy.
Oh, los 80’s.
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Cuando Emilio Estevez contactó con ellos, el equipo de Bon Jovi se encontraba en un merecido descanso tras la agotadora gira de 16 meses para promocionar su cuarto LP, el multiplatino "New Jersey".
Sin embargo, Jon Bon Jovi se sintió intrigado por la propuesta de Estevez, aunque supuestamente consideraba que la letra de "Wanted Dead Or Alive" era inapropiada para la película.
En lugar de eso, rápidamente esbozó una canción nueva y apasionada, “Blaze Of Glory”, y la interpretó acústicamente para Estevez y el productor de cine John Fusco, quien estaba en ese momento en Nuevo México filmando Young Guns II.
Impresionados, Estévez, Fusco y su equipo de producción acordaron que "Blaze Of Glory" fuera el tema principal de la película.
Es un vibrante blues-rock con raíces bien americanas, acentuado por una guitarra slide con un toque desértico, un órgano hammond perfecto y la voz apasionada de Bon Jovi.
El tema rápidamente capturó la atención del público estadounidense y encabezó la lista Billboard Hot 100 cuando se lanzó como sencillo en junio de 1990.
Hoy en día, no tengo claro cuánta gente sabe que esta canción tan conocida es un éxito solista de Jon Bon Jovi que, aunque parezca increíble, algunos ni siquiera saben que es una canción de una película.
Es cierto, tampoco es que sea parte de una película memorable, mas bien al contrario. Y menos aún saben que es solo una canción de un álbum completo de Jon Bon Jovi.
Es que ”Blaze Of Glory" es una cápsula del tiempo de la época, como cualquiera de los éxitos del propio Bon Jovi.
Es una pena, porque en general, el álbum Blaze of Glory contiene algunos temas bastante buenos, de la mejor época de Jon como compositor.
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Inspirado por los temas generales de redención y traición de Young Guns II, Bon Jovi compuso una nueva serie de canciones que rápidamente se transformaron en un álbum.
Supervisadas por el productor Danny Kortchmar (quien había trabajado con artistas como Neil Young y Don Henley), las sesiones de Blaze Of Glory fueron un evento repleto de estrellas, con leyendas vivientes en aquel momento como Jeff Beck y Little Richard esparciendo su talento en temas como el enérgico "Billy Get Your Guns" (con el que abrimos el programa, además de abrir el álbum) y el bluesero "You Really Got Me Now", mientras que Elton John hizo un dueto con Bon Jovi en la sensacional "Dyin' Ain't Much Of A Livin”, una canción enmarcada por el piano del artista británico.
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En los sencillos que siguen a “Blaze of Glory”, "Miracle" y "Never Say Die", Jon Bon Jovi se adentra en sus raíces de Jersey.
"Never Say Die" arranca con un guiño a Thin Lizzy (Bon Jovi versionó "Boys Are Back In Town" en su álbum tributo de 1989, Stairway To Heaven/Highway To Hell) antes de sumergirse directamente en el territorio de Bruce Springsteen.
Casi que un homenaje al Jefe.
Es un tema de rock sólido en contraste con la balada con toques de acordeón al estilo Mink DeVille de "Miracle".
Ambas canciones fueron compuestas en ese estilo narrativo con el que Jon se crio.
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Blaze Of Glory logró un segundo éxito en el Top 20 en los Estados Unidos gracias a la bella "Miracle", con su toque tex-mex, y continuó disfrutando de un éxito transatlántico bien sostenido, ya que el LP obtuvo un disco de oro en el Reino Unido, mientras que su sencillo homónimo obtuvo un Globo de Oro en los American Music Awards de 1991.
Estilísticamente, el contenido del disco también demostró tener una influencia duradera, con no solo "Blaze Of Glory", sino también la vibrante "Santa Fe" y la desgarradora "Blood Money", con aires de Bob Dylan, que marcaron el camino hacia las baladas de formato panorámico (o cinemático, y las intensas y crudas épicas que dominarían la música del grupo Bon Jovi, cuando volvieron a reunirse en 1992 para el álbum Keep The Faith, producido por Bob Rock.
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Aunque no es de carácter tan exploratorio como el segundo álbum solista de Jon, Destination Anywhere (1997), Blaze of Glory es una buena oferta de canciones que probablemente atraerían a los fans de Bon Jovi mucho más de lo que podrían pensar, ni hablar comparado con sus últimos esfuerzos.
Claro, puede que tome algunas influencias de algunos de los héroes musicales de Jon Bon Jovi, pero al mismo tiempo, es una prueba sólida de que gran parte del sonido de Bon Jovi reside en su líder y fundador.
Por supuesto, siempre destacando el importante papel de Ritchie Sambora como guitarrista, fundamental en la era dorada de la banda.
Como alguien que ha visto por arriba las películas de Young Guns (demándenme, es un trabajo al borde de lo tortuoso), solo puedo asumir que, basándome en los actores y la época, los esfuerzos de Jon Bon Jovi fueron perfectos para ella.
Obviamente, la canción principal en ese momento era perfecta para la radio. Después de todo, llegó al número uno, ayudando a convertir al Sr. Bon Jovi en uno de los verdaderos jóvenes pistoleros del rock and roll de los 80 y principios de los 90.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Nos retiramos con la antes mencionada “The Boys Are Back in Town”, el cover del clásico de Thin Lizzy, a cargo de Bon Jovi.
Esto fue Blaze of Glory, de Jon Bon Jovi, en Punto Muerto.
“Elvis is still in the building, goodnight Montevideo city.”
Queen alcanzó el estatus de estrellas con la producción y el lanzamiento de su cuarto álbum, “A Night at the Opera”, en 1975.
En su momento, fue el álbum más caro jamás grabado, ya que utilizaba sobregrabaciones extraordinarias y metódicas para lograr ricos efectos orquestales y corales.
Además, incorporaba una amplia gama de estilos.
Muchos de estos estilos no habían sido adoptados previamente por bandas de rock, pero la tremenda inventiva y la atención al detalle convirtieron este álbum en la cúspide de la carrera de Queen.
Los orígenes de Queen se remontan a 1968, cuando el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor fundaron el grupo Smile mientras estudiaban en Londres.
Un amigo y seguidor de la banda, Farrokh Bulsara, finalmente se unió al grupo a finales de 1970 y convenció a los miembros de cambiar el nombre a Queen debido a su carácter "regio" y a su habilidad (como estudiante de arte) para diseñar un logotipo adecuado.
Tras pasar por varios bajistas, John Deacon se unió en 1971 como el cuarto miembro permanente del grupo, que mantuvo esta formación durante los siguientes 20 años.
Poco después del lanzamiento de su álbum debut homónimo de 1973, Bulsara adoptó oficialmente su nombre artístico, Freddie Mercury.
En 1974, el grupo lanzó dos LP aclamados por la crítica, Queen II y Sheer Heart Attack, cada uno de los cuales alcanzó el Top 10 en el Reino Unido, siendo Sheer Heart Attack su primer éxito comercial en Estados Unidos.
A principios de 1975, la banda buscó un mejor contrato discográfico, considerando inicialmente el nuevo sello de Led Zeppelin, Swan Song, antes de firmar con A&M, que les proporcionó un enorme presupuesto de grabación.
“A Night at the Opera” ("Una Noche en la Ópera" en español) fue coproducido por Roy Thomas Baker y los miembros de la banda, quienes inventaron algunas de las técnicas necesarias para lograr los sonidos y efectos deseados.
Por cierto, el álbum tomó prestado su título de una popular película homónima de los Hermanos Marx de 1935.
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El álbum comienza con "Death on Two Legs" de Freddie Mercury (que acabamos de escuchar), que al principio suena con un piano clásico y efectos de sonido sombríos, incluyendo un ligero grito de fondo.
La canción luego irrumpe como un rock sólido con un gran trabajo de May y letras inequívocas de puro veneno, añadiendo una sensación ácida por demás disfrutable. Mercury escribió la letra sobre el exmanager de Queen, Norman Sheffield, quien supuestamente había maltratado a la banda durante sus primeros años.
Como para aligerar intencionalmente la atmósfera después del tema de apertura, "Lazing on a Sunday Afternoon" sigue como una pista de piano ligera de music hall que, después de un solo minuto, se transforma abruptamente en un puente de hard rock hacia "I'm in Love with My Car" de Taylor.
En esta versión única de una analogía clásica entre una mujer y un automóvil, la voz principal de Taylor funciona a la perfección para la lenta perorata del narrador junto con los crudos acordes de guitarra de May.
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"You're My Best Friend" fue escrita por John Deacon con un piano eléctrico Wurlitzer y es lo más cercano que el grupo ha llegado a una canción pop tradicional de los setenta. La pista presenta una producción austera pero agradable y varias sobregrabaciones, que contrastan con el piano Wurlitzer inicial y las profundas armonías que la acompañan.
May añade elegantes guitarras al final de la canción, coronando este tema inmensamente entretenido, que fue un éxito del Top 10 británico.
Luego, "'39", supone otro gran salto en la diversidad musical como tema acústico folk con un simple paso de fondo y May como voz principal.
El tema posee un aura de fantasía gracias a los coros operísticos, los ligeros efectos de sintetizador y la fantasía lírica de los viajes espaciales y temporales.
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La primera cara del álbum termina con, quizás, los dos temas más flojos de "A Night at the Opera".
"Sweet Lady" se excede en su intento de ser original, con ritmos extraños y riffs creativos que, por desgracia, no aportan nada al entretenimiento.
“Seaside Rendezvous” es otra canción de tipo music hall experimental, que presenta interpretaciones vocalizadas de diferentes instrumentos, lo que la convierte más en un logro musical que en una pista legítima de un álbum de rock.
La segunda cara comienza con "The Prophet's Song", una epopeya teatral de May con un tema dramático y creciente, y una atmósfera ligeramente psicodélica. La sección central presenta una orquesta compuesta íntegramente por capas vocales con efectos de tiempo repetitivos. Cuando regresa la música, May recupera el rock con un solo de guitarra con capas sobre ritmos entrecortados, a lo largo de un largo outro con un solo instrumental acústico al final.
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Tras una introducción de guitarra muy ligera, May toca un solo de ukelele mientras canta la voz principal en "Good Company". Este tema, que va creciendo, incorpora finalmente algo de ritmo y más guitarras sobregrabadas que recrean un arreglo de jazz Dixieland.
"Love of My Life", compuesta por Freddie Mercury, es una canción nostálgica y sencilla sobre el amor perdido, que se compone principalmente de un solo de piano del cantante con un bajo ligero y un solo de guitarra eléctrica final, distante pero potente, de May.
Por cierto, "Love of My Life" fue especialmente popular en Sudamérica.
Después de que Queen interpretara la canción en su gira de 1981, la versión de su álbum en vivo Live Killers se convirtió en un éxito inmenso en la región, especialmente en Argentina y Brasil.
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La obra maestra del álbum es la épica "Bohemian Rhapsody", también compuesta por Mercury, siendo una canción que se desarrolló en piezas que datan de finales de los años 60.
Comenzando con una introducción de armonía vocal a capela antes de llegar a la canción propiamente dicha con Mercury cantando y tocando el piano, pasa por varias fases y dinámicas sonoras distintas, siendo la más famosa la larga sección central de pseudo-ópera.
Esto se logró mediante un elaborado efecto de coro creado por Mercury, May y Taylor cantando sus partes vocales específicas durante horas y horas, con más de 180 sobregrabaciones separadas mezcladas y submezcladas en la cinta maestra de 24 pistas.
El proceso tardó aproximadamente tres semanas en completarse.
Aun así, con toda esta grandilocuencia y tremenda producción, quizás sean las secciones tranquilas de la canción, como la línea vocal final del solo de Mercury con un sutil acompañamiento de guitarra de May, las que hacen de esta canción una verdadera obra maestra.
El álbum concluye con la versión instrumental de Brian May de “God Save the Queen”, el himno nacional británico, que se grabó originalmente en 1974 como homenaje a la versión de Jimi Hendrix de “The Star-Spangled Banner”.
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Años después, Brian May admitió que si "A Night at the Opera" hubiera sido un fracaso comercial (y por lo tanto, una pérdida considerable de dinero), Queen se habría disuelto.
Afortunadamente para ellos, fue un éxito de crítica y público, alcanzando el número 4 en Estados Unidos y vendiendo más de 12 millones de copias en todo el mundo.
Queen continuaría con una trayectoria de enorme éxito durante años, continuando en 1976 con "A Day at the Races", el álbum que lanzaron luego de “A Night at the Opera”, que nuevamente tomó prestado su título de una película de los Hermanos Marx.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Finalizamos con una versión en vivo de uno de los singles de "A Day at the Races".
Con ustedes, “Somebody to Love”.
Si sos fan del reggae, sin importar cuán casual o apasionado sea tu apoyo al género, es más que probable que tengas el álbum Legend de Bob Marley & the Wailers.
De hecho, en términos generales, la mayoría de los fans del universo pop probablemente tengan un espacio reservado para esta recopilación de grandes éxitos.
Publicado originalmente en 1984, Legend es el álbum de reggae más vendido de todos los tiempos, sigue vendiendo miles de unidades en todo el mundo cada año y ha generado ventas globales que superan los 25 millones hasta la fecha.
Cifras asombrosas, aunque la ubicuidad de Legend no debería sorprender a nadie en su sano juicio, considerando la innegable brillantez de la música que contiene.
Sin embargo, Legend nunca ha formado parte de mi colección de discos. Gran parte de ello se debe a mi obstinada, si no casi esnob, aversión a la idea misma de colecciones de "lo mejor de" o "grandes éxitos".
La premisa de que una discográfica determine qué constituye el mejor material de un artista y qué no, basándose generalmente en indicadores de éxito más comerciales (es decir, las ventas), siempre me ha parecido un tanto absurda.
Supongo que simplemente prefiero seleccionar mis propios "grandes éxitos" de un artista determinado, basándome en una exploración más exhaustiva y una interpretación personal de todo su repertorio, desde álbumes de estudio originales hasta grabaciones en directo, caras B y más.
Y para pocos artistas esto ha sido más cierto que para Bob Marley & The Wailers.
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Sé que debo haber escuchado y apreciado las canciones de Bob Marley de vez en cuando durante mi adolescencia, pero no fue hasta mis veintes que comencé a prestarle real atención.
De hecho, recuerdo el día exacto en que me pasó, aunque desearía que las circunstancias que rodearon ese momento nunca hubieran sucedido.
Hace aproximadamente veinticinco años, un hermano de un cercano compañero de trabajo falleció en un accidente de tránsito.
Unos días después, lo acompañé al apartamento alquilado de su hermano para ayudarle a mudar sus pertenencias, y él puso "Waiting In Vain" de Bob Marley & the Wailers en el reproductor de música. Era el artista favorito de su hermano.
Recuerdo haber quedado anonadado por la melancólica intensidad de la canción, tan apropiada para el sombrío contexto de aquella tarde. Durante semanas, la canción resonó en mi mente, alimentando la empatía que sentía por el dolor de mi compañero .
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Poco después, descubrí que "Waiting In Vain" se publicó originalmente en el álbum Exodus de 1977, y enseguida lo añadí a mi biblioteca musical.
Una colección de composiciones excepcionales que bien podría considerarse un "best of" por derecho propio, ya que cinco canciones de Exodus están incluidas en el recopilatorio Legend, la mayor cantidad de canciones de cualquier álbum de estudio de Marley & The Wailers.
Más allá de temas más reconocibles como “Jamming” y “Three Little Birds”, mis oídos se inclinaron hacia temas menos universalmente aceptados como el tema de apertura del álbum, “Natural Mystic”, “So Much Things to Say” y “Turn Your Lights Down Low”.
El álbum entero es una bomba, y tras escucharlo repetidamente, me intrigó saber más sobre los álbumes que precedieron y siguieron a este gran logro, que definió su carrera. Aunque admito que era cínico de que cualquier otro trabajo del grupo pudiera siquiera competir remotamente con la belleza cristalina y el poder sonoro de Exodus.
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Por suerte, mi escepticismo resultó infundado. Aproximadamente un año después de mi revelación sobre Exodus, procedí a escuchar álbumes de Bob Marley & The Wailers uno tras otro, uno nuevo cada pocas semanas.
En particular, me centré en el período prolífico sin precedentes del grupo, entre 1973 y 1980, durante el cual lanzaron ocho álbumes de estudio y dos en vivo.
Todos son clásicos auténticos, para el mundo del reggae, y juntos representan una de las series de producción discográfica consecutiva más fructíferas que el mundo de la música haya presenciado.
Y aunque decenas de millones de personas hoy en día honran el legado musical de Bob Marley principalmente a través de Legend, y es comprensible, yo prefiero conectarme con él escuchando Catch a Fire (1973), Burnin’ (1973), Natty Dread (1974), Rastaman Vibration (1976), Exodus, Kaya (1978), Survival (1979) y Uprising (1980).
Es esta última experiencia auditiva la que celebro hoy. Uprising es el duodécimo y último álbum de estudio de Bob Marley & the Wailers, grabado y publicado tan solo once meses antes de su prematura muerte por cáncer a la temprana edad de 36 años.
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Según cuenta la historia, Marley concibió Uprising como la pieza central de una trilogía de tres álbumes, enmarcada por los subestimados Survival de 1979, y Confrontation, que finalmente saldría a la luz póstumamente en 1983 como una recopilación de material inédito.
Posiblemente Uprising sea el álbum más abiertamente religioso del grupo, la mayoría de las canciones son himnos piadosos que veneran la gloria de Jah y la santidad del rastafari ("Forever Loving Jah", "Work"), a la vez que exploran los conflictos inherentes entre el mundo espiritual y el secular.
Más que cualquier otro trabajo previo de la banda, Uprising es un álbum impulsado por una profunda introspección y dualidad. Canciones optimistas y esperanzadoras que celebran la vida y el amor ("Could You Be Loved", "Coming in From the Cold" que escuchamos como segunda canción o “Zion Train" que repasamos luego de “Natural Mystic”) se yuxtaponen con canciones apocalípticas de fatalismo y tristeza que lamentan la maldad del mundo ("Real Situation", "We and Dem").
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Pero ya sea jubiloso o amenazador, el mensaje subyacente parece ser de perseverancia ante la adversidad. La portada del álbum ejemplifica este sentimiento al representar a un Marley corpulento, con aires mitológicos, que se alza desafiante de la tierra bajo el sol naciente.
Al interpretarlo a la luz del deterioro físico que lo envolvía al momento del lanzamiento del álbum, la imagen también parece representar la perdurable vitalidad cultural del espíritu y la voz de Marley.
Dos temas interrumpen los mensajes más universales del álbum al introducir temas personales y anecdóticos más terrenales.
"Bad Card" alude a la ruptura entre Marley y su antiguo mánager, Don Taylor, quien supuestamente le jugó una mala pasada al estafar a su cliente con una parte sustancial de sus ganancias y amenazar con difamar la reputación de Marley al ser confrontado por su malversación de fondos.
Por otro lado, el antirromántico "Pimper's Paradise" es una historia con moraleja sobre el declive de una modelo a causa del abuso de drogas y su propio narcisismo, que podría (o no) ser una referencia velada a la relación de Marley con la Miss Mundo de 1976 Cindy Breakspeare, como algunos han especulado.
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Uprising concluye con la ruptura sonora más notoria del álbum: el folk acústico depurado de "Redemption Song".
Haciendo eco del estilo de composición de Bob Dylan, “Redemption Song” es una de las canciones más conmovedoras de Marley en su abundante repertorio y uno de los himnos de protesta más elocuentes jamás escritos.
Al inicio de Punto Muerto, escuchamos la versión con la banda completa de “Redemption Song”, que se incluyó como extra en una edición posterior de Uprising.
Yendo a la letra, el comienzo de la segunda estrofa de la canción ("Emancipaos de la esclavitud mental / ¡Nadie más que nosotros puede liberar nuestras mentes!") se inspira en un discurso de 1937 del panafricanista jamaicano Marcus Garvey, cuyas filosofías de nacionalismo y empoderamiento negro sentaron las bases ideológicas del movimiento rastafari.
Y como si Marley ya se hubiera resignado al destino inevitable que le aguardaba en aquel momento, el estribillo de la canción ("¿No me ayudarás a cantar / Estas canciones de libertad? / Porque todo lo que tengo / son canciones de redención") sirve como un premonitorio llamado a los hermanos y hermanas del profeta poético para que transmitan fielmente sus mensajes en su ausencia.
Con frecuencia, cuando los artistas publican álbum tras álbum con una frecuencia frenética, su obra tiende a resentirse y sus oyentes se vuelven cada vez más indiferentes.
De hecho, son pocos los artistas cuyo duodécimo álbum suena tan vital y fresco como sus primeras creaciones. Uprising demuestra ser la excepción triunfante y conmovedora a esta regla y ofrece testimonio de la energía creativa de Bob Marley y su banda.
Podría decirse que, en mayor medida que cualquier otro músico en la historia, Bob Marley ha logrado neutralizar las barreras geográficas, étnicas, espirituales y socioeconómicas para unir a la población mundial a través de la canción, y Uprising servirá para siempre como una magnífica manifestación de su legado.
Esto fue Uprising, de Bob Marley, en Punto Muerto.
Quizás sea un cliché sugerir que las mejores bandas de rock de la historia necesitan atravesar su “difícil tercer álbum” (un mito de la industria), pero a lo largo de los años, esa es una etiqueta que se ha asociado con frecuencia a Fables Of The Reconstruction de R.E.M.
Peter Buck reconoció este hecho en las notas de la portada de la edición de lujo del 25.º aniversario del álbum, lanzada en 2010, cuando escribió:
“Con los años, se ha generado cierta confusión sobre Fables Of The Reconstruction.
Por alguna razón, la gente tiene la impresión de que a los miembros de R.E.M. no les gusta el disco.
Nada más lejos de la realidad… Es uno de mis favoritos y estoy muy orgulloso de lo peculiar que es.
Nadie más que R.E.M. podría haberlo hecho”.
En retrospectiva, Buck tiene toda la razón. Lejos de ser "complicado", es en realidad un disco trascendental que emana un encanto enigmático que le ha permitido conservar un lugar especial en los corazones de los fans de toda la vida de la banda.
Sin embargo, como los cuatro miembros de la banda admitirían, el álbum no se creó en las circunstancias más fáciles.
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Aunque R.E.M. había disfrutado de una fructífera colaboración con su equipo de estudio, Don Dixon y Mitch Easter, durante la creación de Murmur y Reckoning, deseaban trabajar con un productor diferente para su tan esperado tercer álbum.
Tras considerarlo detenidamente, el trabajo recayó en la primera opción de Peter Buck, Joe Boyd, famoso por su trabajo con legendarios intérpretes de folk-rock de finales de los 60 y principios de los 70, como Nick Drake, Fairport Convention y Richard y Linda Thompson.
Aunque estadounidense de nacimiento, Boyd llevaba mucho tiempo afincado en Londres, y R.E.M. cruzó el Atlántico para las sesiones, que se prolongaron durante seis semanas, desde finales de febrero hasta principios de abril de 1985.
Las condiciones en la capital inglesa no eran las ideales para la banda. Se enfrentaban a un largo viaje diario desde sus alojamientos en Mayfair hasta los estudios Livingston, cerca del Palacio Alexandra, en Wood Green, y durante su estancia en la ciudad, Londres aún sufría los últimos rigores de un invierno especialmente crudo.
Como Buck confesó más tarde:
“Llovía todos los días, no nevaba”.
Las sesiones en sí también fueron, según se dice, duras en ocasiones, con tensión creativa derivada de la frustración de la banda con la meticulosidad de Boyd en los detalles.
Durante las sesiones de Murmur y Reckoning, Don Dixon y Mitch Easter trabajaron con rapidez y animaron a R.E.M. a experimentar; por el otro lado, Boyd dedicó largas horas a mezclar y remezclar las pistas, y la banda sintió que este meticuloso proceso anulaba la espontaneidad y la energía de sus interpretaciones.
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Sin embargo, a pesar del clima sombrío y el estado de ánimo supuestamente adusto de los miembros de la banda, el disco con el que emergieron sigue siendo un triunfo absoluto.
Catalizado por la guitarra de Buck persistente y cromática, el llamativo tema de apertura del disco (y de este episodio de Punto Muerto), "Feeling Gravity's Pull", fue acentuado aún más por un cuarteto de cuerdas y una letra oblicua de Stipe que hace referencia al fotógrafo surrealista Man Ray.
Su elección como el corte principal del disco dejó muy claro que R.E.M. estaba ansioso por expandirse sonoramente.
La presencia de temas como el contundente "Can’t Get There From Here" con asistencia de metales (su título está mal escrito deliberadamente, como la mayoría de las contracciones y posesivos en los títulos de R.E.M.) y la balada "Wendell Gee" enriquecida por un banjo y un piano reforzó la sensación general de que la banda ya estaba superando el pop de guitarra estridente que hasta ahora había cimentado su reputación.
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Como Stipe le reveló a Allan Jones de la revista Melody Maker en el momento del lanzamiento del álbum, había estado escuchando mucha música folclórica de los Apalaches antes de grabar Fables y se había fascinado por la tradición oral de las leyendas locales que se transmitían de generación en generación.
Estos cuentos populares pastorales se integraron en las letras de Stipe en varias de las mejores canciones del álbum, como "Wendell Gee", la genial "Driver 8" relacionada con el ferrocarril y la superficialmente siniestra "Old Man Kensey", que celebraba a un individuo excéntrico que vivía en el Sur Profundo.
También en relación con la tradición narrativa, el primer sencillo del álbum, "Cant Get There From Here", surgió de un coloquialismo rural estadounidense que se usaba a menudo para responder a la solicitud de un viajero con indicaciones difíciles.
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En otros temas, la banda realizó otros avances audaces.
La atípicamente áspera y agresiva "Auctioneer (Another Engine)" presagió el sonido urgente y de himno que R.E.M. desarrollaría en su cuarto álbum, Life's Rich Pageant, mientras que la exuberante "Green Grow The Rushes" insinuó la incipiente conciencia política de Michael Stipe.
Natalie Merchant, de 10,000 Maniacs, amiga íntima de Stipe, ha declarado posteriormente que la canción surgió de un pacto que el dúo hizo para escribir canciones sobre el genocidio de los indígenas americanos, del cual también surgió el tema "Among The Americans", del álbum de 1985 de 10.000 Maniacs, The Wishing Chair.
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Tras la gira Pre-Construction de la banda por Estados Unidos (donde Billy Bragg solía ser telonero de R.E.M.), Fables Of The Reconstruction se lanzó en junio de 1985, recibiendo elogios de la crítica.
Parke Puterbaugh, de Rolling Stone, le otorgó cuatro estrellas y elogió la colaboración de la banda con Joe Boyd, sugiriendo:
“La colaboración de R.E.M. con Boyd tiene todo el sentido del mundo.
La Inglaterra rural y el sur rural (todos los miembros de la banda son georgianos) comparten una profunda tradición de mitos y misterios que se nutre del vínculo entre el hombre y la tierra.”
Por su parte, en el Chicago Tribune, el escritor Greg Kot opinó que “Fables tiene un aire lánguido y nocturno, acentuado por canciones que parecen girar en torno a temas de viaje, búsqueda y agotamiento.”
Fables Of The Reconstruction continuó esa especie de lenta infiltración constante de la banda en el mainstream, alcanzando el puesto número 28 en el Billboard 200, vendiéndose de forma constante y finalmente recibiendo una certificación como disco de oro en 1991.
Ambos sencillos estadounidenses del disco, "Cant Get There From Here" y "Driver 8", también alcanzaron el Top 30 de la lista Billboard Mainstream Rock.
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Las extensas giras de la banda también les habían abierto las puertas a la escena internacional, lo que permitió que, cuando Fables se lanzó en Europa, alcanzara el número 35 en el Reino Unido, lo que le dio a R.E.M. la mejor posición en las listas hasta la fecha.
El primer concierto post-álbum también los vio regresar a Inglaterra, donde participaron en lo que ahora se considera un cartel legendario, teloneando a U2 junto a Billy Bragg, Spear Of Destiny y losRamones ante un público de 50.000 personas en el Milton Keynes Bowl.
Durante su estancia en Europa, R.E.M. realizó una segunda gran actuación como teloneros de U2 junto a The Alarm y Squeeze en el estadio Croke Park de Dublín, antes de actuar en varios de los mejores festivales de verano, incluyendo dos grandes eventos en Bélgica, Rock Torhout y Rock Werchter, en diversos carteles donde también participaron Lloyd Cole & The Commotions, Depeche Mode y Joe Cocker.
Con el verano dando paso al otoño, R.E.M. volvió a la carretera con fuerza, realizando tres largas giras consecutivas. Bajo el lema Reconstruction I, la primera etapa de la gira estadounidense de la banda incluyó 40 conciertos entre julio y agosto, culminando con un concierto con gran éxito en el prestigioso Radio City Music Hall de Nueva York el 31 de agosto.
R.E.M. regresó a Estados Unidos y Canadá para otra larga gira nacional entre noviembre y diciembre, pero, entremedias, su gira Reconstruction II los llevó a tocar en sus salas europeas más grandes hasta la fecha, incluyendo el cavernoso Barrowlands Ballroom de Glasgow y dos shows abarrotados en el prestigioso Hammersmith Palais de Londres.
Luego, Stipe y compañía ofrecieron una de sus actuaciones más memorables en la histórica serie de conciertos Rockpalast de la televisión alemana, en el Zeche Arena de Bochum.
Una instantánea esencial de esta notable joven banda alcanzando su primer gran éxito, el vídeo capturó a R.E.M interpretando un set de 17 canciones, además de múltiples bises, combinando lo mejor de sus tres álbumes con diversas versiones.
También se incluyeron en el setlist dos joyas inéditas con las que nos despediremos: "Fall On Me" y "Hyena", que pronto figurarían entre los temas clave del futuro gran éxito de la banda, Life's Rich Pageant.
“The Dark Side Of The Moon”, que catapultó a Pink Floyd a la cima de la popularidad y marcó un antes y un después en la historia del rock, de alguna forma, dificultó la tarea de la banda, frustrando sus aspiraciones de crear algo similar. Sin embargo, el 12 de setiembre de 1975 se publicó “Wish You Were Here”, un álbum potente, digno de su predecesor, que hasta el día de hoy es una de sus auténticas obras maestras, con 15 millones de copias vendidas, siendo uno de los más exitosos discos del grupo.
Está inspirado en el trágico destino del fundador de Pink Floyd, Syd Barrett, la alienación que reinaba entre los miembros de la banda durante ese período y la falta de moralidad en la industria musical.
Por lo tanto, no sorprende que Gilmour y Wright, por su emotividad y complejidad, citaran a “Wish You Were Here” como su álbum favorito.
A principios de octubre de 1973, Pink Floyd entró al estudio y comenzó a trabajar en su noveno álbum.
Según Waters, estaban agotados creativa y físicamente, y el éxito de "The Dark Side Of The Moon", que por aquel entonces aún lideraba las listas de éxitos, y la gira que lo acompañó, generó grandes expectativas en la banda. Sintieron la obligación de hacer algo nuevo, pero la inercia que los invadió no dio resultados positivos.
Las cosas se complicaron aún más porque los integrantes del grupo ya no eran tan unidos como antes, y cada uno quería su propio espacio.
El mánager de la banda, buscando una solución, logró convencer incluso a Syd Barrett (quien se vio obligado a retirarse en 1968 debido a las consecuencias del consumo excesivo de LSD) para que se uniera a ellos en el estudio, aunque tras solo tres días con él, quedó claro que Syd estaba perdido para siempre.
Siguieron varios intentos fallidos, pero Waters, Gilmour, Wright y Mason finalmente regresaron al estudio en enero de 1975, cuando la idea de Waters reavivó la esperanza de un nuevo álbum.
Dado que los miembros de la banda rara vez coincidían, lo que más influyó en su relación, además de los amargos pensamientos asociados con Barrett, fue que el álbum se llamara "Wish You Were Here".
El momento clave ocurrió el 5 de junio de 1975, durante la grabación final de la canción "Shine On You Crazy Diamond", cuando un invitado inesperado apareció en el estudio de Abbey Road.
Waters preguntó a las personas que lo acompañaban si lo conocían, porque no estaba seguro de quién era ni qué buscaba, y entonces Wright se dio cuenta de que era Syd Barrett, con sobrepeso, cabeza rapada y cejas rapadas. Totalmente irreconocible, parecía un hombre de mediana edad, aunque solo tenía 29 años.
Waters, impresionado por la inquietante apariencia de su amigo desaparecido, dedicó todo el álbum a sentir soledad, desasosiego y aislamiento del mundo, simplemente por los sentimientos que vio en él.
Y es que se sentía inquieto por la letra de la canción "Jugband Blues", la última que Syd escribió para Pink Floyd, que rezaba:
"Es muy considerado de su parte pensar en mí aquí, y les estoy muy agradecido por dejar claro que ya no estoy aquí".
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Este es un álbum conceptual, al igual que su predecesor de 1973.
Contiene cinco canciones, todas escritas por Roger Waters.
"Shine On You Crazy Diamond" (con sus cinco partes) es la primera canción del álbum y está claramente dedicada a Barrett.
Como introducción, se utilizaron copas de vino llenas de diferentes cantidades de líquido y el sonido se obtuvo pasando los dedos a lo largo de su periferia.
Según la autobiografía de Pink Floyd, "A Saucerful of Secrets", de Nicholas Schaffner, cuando Barrett entró en la sala de control, los miembros restantes de Pink Floyd estaban escuchando la grabación final del álbum.
Esto fue en la víspera de la gira de Pink Floyd por Estados Unidos.
Como mencionábamos anteriormente, los miembros de la banda no lo reconocieron al principio, ya que hacía años que no lo veían.
Syd ahora era gordo, calvo, tenía las cejas depiladas y vestía una gabardina blanca con zapatos blancos.
Cuando alguien intentó romper el hielo preguntándole a Syd cómo había engordado tanto, respondió con cierto aire maníaco:
"¡Tengo una heladera enorme en la cocina y he estado comiendo un montón de costillas de cerdo!".
Esa fue la última vez que los miembros de Pink Floyd lo vieron.
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“Shine On You Crazy Diamond” se entrelaza con la inquietante "Welcome To The Machine", una aguda crítica a la avaricia y las ganancias que han dominado el mundo de la música, que según Waters contribuyó al colapso mental de Syd Barrett.
El mundo que lo rodeaba era como una máquina: los fans, el grupo, la industria discográfica. Le decían qué hacer y cuándo hacerlo para alcanzar el éxito.
“Bienvenido, hijo mío, bienvenido a la máquina.
¿Qué soñaste?
No pasa nada, te dijimos qué soñar.
Soñaste con una gran estrella.
Tocaba la guitarra de maravilla.
Siempre comía en el restorán de carne.
Le encantaba conducir su Jaguar.
Así que bienvenido a la máquina.”
Esta canción incluye un video musical muy poco común que solo se reproducía en los conciertos.
Muestra una representación particularmente visceral con cadáveres, ratas, muerte y olas de sangre.
El video fue dibujado a mano por Gerald Scarfe, un viejo amigo de Floyd.
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A continuación, se encuentra el único sencillo de este álbum, "Have A Cigar", interpretado por Roy Harper, siendo una de las dos canciones de Pink Floyd con una voz invitada.
Transmite un mensaje similar a “Welcome To The Machine” con la pregunta burlona "Por cierto, ¿cuál es Pink?", que una vez hicieron unos empresarios sin saber que Pink Floyd era en realidad una banda.
Al igual que "Welcome To The Machine", habla de las corporaciones y de cómo controlan a sus músicos, enfatizando en que estas compañías harán todo lo posible para exprimir hasta el último centavo de sus clientes.
Como decíamos, la voz principal es del cantante de folk Roy Harper.
Resulta que la voz de Roger Waters se sintió durante la grabación de los coros de “Shine On You Crazy Diamond", y David Gilmour no quería cantarla, así que le pidieron ayuda a su amigo Harper, que estaba grabando en el estudio continuo.
Gilmour recordó a la revista Mojo en octubre de 2011:
“Roger intentó cantarla y una o dos personas no se mostraron muy amables con su forma de hacerlo.
Luego, una o dos personas me pidieron que la intentara. Lo hice, pero no me sentía cómodo.
No tenía nada en contra de la letra, quizás el registro y la intensidad no eran los adecuados para mi voz.
Recuerdo claramente a Roy apoyado en una pared de Abbey Road, mientras charlábamos y (discutíamos) diciendo:
“Vamos, déjenme intentarlo”.
Todos dijimos: “¡Callate, Roy!”.
Pero al final, ante tanto debate e insistencia dijimos: “Bueno, Roy, ¡cantalo vos!”.
“A la mayoría nos gustó su versión, aunque no creo que a Roger le gustara tanto”, recuerda Gilmour.
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"Wish You Were Here" comienza con la famosa guitarra de doce cuerdas Martin D12-28 y el conocido riff de David Gilmour.
"Wish You Were Here" trata sobre la sensación de desapego con la que muchos de nosotros flotamos por la vida.
Es un análisis de cómo las personas lidian con el mundo aislándose física, mental o emocionalmente.
La principal inspiración fue Syd Barrett, miembro fundador de Pink Floyd, y su terrible experiencia con la esquizofrenia.
De hecho, Roger Waters basó la canción en un poema que escribió sobre la ruptura de Syd Barrett con la realidad.
En una entrevista de 2022 en Joe Rogan Experience, aclaró que "Wish You Were Here" trataba "en parte" sobre Barrett, y añadió: "Y realmente desearía que estuviera aquí".
Waters cree que el LSD contribuyó a la locura de Barrett, pero no fue la única causa, ya que sospechaba que ya estaba al borde de la esquizofrenia. Waters vio cómo Barrett se relajaba lentamente a medida que la banda alcanzaba el estrellato, especialmente después del lanzamiento de "Arnold Layne".
Una anécdota que Waters recuerda en la entrevista es la de caminar con Barrett frente a Capitol Records en Los Ángeles. Barrett lo miró y dijo: "¿Qué bien se está aquí en Las Vegas, verdad?".
El momento fue característico de la naturaleza desconectada de la mente de Barrett que lo llevó a su ruptura total con la realidad.
El declive de Barrett fue personalmente doloroso, pero también profesionalmente aterrador, ya que la banda dependía de él para componer la mayor parte de sus canciones.
Cuando Waters se dio cuenta de que lo estaban perdiendo, tomó las riendas de la composición.
En todo caso, la canción sigue conectando con cada persona que se siente desolada:
“Cómo quisiera, cómo quisiera que estuvieras aquí.
Somos solo dos almas perdidas nadando en una pecera, año tras año…”
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El álbum termina con otras partes de la canción "Shine On You Crazy Diamond" (de la sexta a la novena parte) y el fenomenal final instrumental que completa la historia.
La portada se realizó en Los Ángeles, en el estudio Warner Bros., y muestra a dos actores disfrazados de empresarios, Ronnie Rondell y Danny Rogers, dándose la mano mientras uno de ellos arde en llamas.
La inspiración para la portada se basa en situaciones en las que las personas no muestran sus sentimientos por miedo a quemarse, aunque originalmente, "quemarse" era también el término que se usaba en la industria musical para referirse a los casos en que los músicos evaden impuestos.
En el reverso hay otro mensaje oculto: un vendedor sin rostro ni muñecas, con un traje vacío, que vende su alma en el desierto.
Puede que “Wish You Were Here” no sea tan revolucionario como “The Dark Side Of The Moon”, ni tan ambicioso como “The Wall”, pero sin duda ocupa un lugar especial en los corazones de los fans de Floyd.
Este es el álbum personal de cualquiera que, al menos, se sintiera vacío y nostálgico, con el eco de la guitarra de Gilmour y sus melancólicos sonidos, desafiando al tiempo durante más de cincuenta años.
Esto fue “Wish You Were Here”, de Pink Floyd, en Punto Muerto.
Se supone que Dave Grohl formó parte de una banda llamada Nirvana, a principios de los años noventa, lo que en aquellos tiempos fue algo muy importante.
Ese era el recordatorio constante de la prensa, que parecía lógicamente obsesionada con lo que haría Grohl tras disolverse la banda, posiblemente una de las más influyentes de la era moderna.
En lugar de buscar una versión personal de Nirvana para lucrar rápidamente, Grohl se tomó unos meses para producir un álbum que culminara las canciones en las que había estado trabajando (pero que mantuvo en privado) durante su época en el grupo, y tras el trágico suicidio de su compañero Kurt Cobain, en abril de 1994.
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En octubre de ese año, Grohl entró en los estudios Robert Lang y comenzó a grabar una colección de esas canciones. Quizás impulsado por el evidente escrutinio, o por el secretismo con el que se escribieron las canciones, Grohl adoptó un enfoque al estilo Prince para la grabación del álbum, tocando todos los instrumentos (con la excepción de "X-static", interpretado por Greg Dulli, guitarrista de Afghan Whigs).
En lugar de presentarlo como el proyecto de Dave Grohl para recibir apoyo y atención inmediatos por su trayectoria, quería que la música viviera o muriera por sí misma.
Así, usando un apodo para un objeto volador no identificado, Grohl lanzó el álbum lo más parecido posible a un objeto no identificado bajo el nombre de "Foo Fighters".
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La tradición de que los bateristas se conviertan en líderes de algunas bandas ha dado lugar a gran música de artistas como Phil Collins y Karen Carpenter, así como a momentos menos estelares de artistas como Tommy Lee o Peter Criss.
Las expectativas no eran tan altas para el álbum, ya que, intencionadamente, la gente no era consciente de la versatilidad de Grohl como compositor e intérprete.
Eso cambiaría pronto.
Sorprendiendo a todos, e incluso quizás al propio Grohl, el álbum es realmente bueno.
De verdad, realmente bueno. De repente, lo que empezó como un "experimentar tonterías en el estudio”, como recordaría Grohl, se convirtió en una salida viable para seguir con su carrera musical.
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Con el zumbido estático de una guitarra, el álbum arranca con la estridente y alegre "This Is A Call" (que acabamos de escuchar), que mezcla el ambiente californiano con la doble pegada potente del grunge.
Buscando cierta sensación en los temas, las letras de Grohl son deliberadamente superficiales en parte, pero la musicalidad es lo que brilla.
Hay un impulso en el rock que te transporta y te lanza al centro de un concierto haciendo pogo.
En ese sentido, ”This Is A Call" fue un comienzo prometedor que hizo que todos prestaran atención.
Otros temas como "I'll Stick Around", "Alone + Easy Target", "Exhausted" y "Good Grief", con sus riffs cargados, mantienen la distorsión a tope y satisfacen esa sed de rock.
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A medida que avanza el álbum, lo que queda claro rápidamente es que Grohl sabía escribir una o dos canciones pegadizas y que este tipo cantaba, incluso si las voces requerían múltiples grabaciones para realzarlas.
Y el álbum era diverso. Por cada "Weenie Beenie" y "Wattershed" (que escuchamos al principio de este episodio) con un toque punk, había momentos que te hacían reflexionar.
Como el aire surfero de "Big Me", con su producción brillante y su alegría relajada. O el ritmo acelerado y ondulante de "Floaty", que incorpora elementos de cierta ensoñación inspirados en los Beatles.
También el rock de bar con aires blues de "For The Cows", que se siente a la vez improvisado y vital por la forma en que cambia de ritmo y te atrapa.
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Con cada canción, Grohl se superaba a sí mismo de alguna manera, probando algo nuevo y viendo si pegaba. Y así fue.
Este "pequeño álbum" vendería más de 2 millones de copias en todo el mundo y convertiría a Grohl y a los Foo Fighters en una banda de renombre.
Sería absurdo afirmar que con este álbum se convirtiera en un hecho consumado que los Foo celebrarían más de 30 años como una de las bandas más prominentes del rock, pero sin duda es un álbum rebosante de promesa y potencial.
Con cada lanzamiento sucesivo, Grohl continuó impulsando y expandiendo la dirección de Foo Fighters, mientras construía su propio imperio y legado del rock.
Y desde esa perspectiva, es fantástico volver atrás y ver cómo empezó todo con un álbum que se preocupaba menos por encontrar público que por simplemente grabarse.
De esta forma, nos vamos yendo, nos vamos despidiendo de este episodio.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Nos retiramos con “Exhausted”.
Este fue el álbum debut de los Foo Fighters en Punto Muerto.























