Llegó el momento de ajustar tus velas
Update: 2021-02-02
Description
El 2021 llegó, como todo nuevo año, cargado de muchas expectativas, esperanzas, fuerzas renovadas, un gran optimismo y las baterías recargadas. No importa cuán difícil haya sido tu 2020 o qué tan inesperado haya terminado, lo cierto es que ya pasó, quedó atrás, ahora tenemos que enfrentarnos a un nuevo calendario que traerá sus propios retos, poniéndonos en perspectiva ante una nueva realidad.
Estamos justamente viviendo la última semana del primer mes del año y la incertidumbre acerca del futuro de nuestras familias y negocios se convierte, en muchos casos, en el “pan nuestro de cada día”.
¿Será que la pandemia continuará? ¿Será que la economía se recuperará? ¿Será que la vacuna funcionará? ¿Será que nuestro negocio sobrevivirá o nos tocará buscar una nueva alternativa? Hay miles de preguntas inquietantes que nos formulamos con frecuencia, abriéndole paso al miedo que nos visita por las noches robándonos la paz de vez en cuando.
Es cierto, nada es igual, todo ha cambiado, y aunque parece que estamos viendo la luz al final del túnel con la llegada de la vacuna y un nuevo gobierno, la aparición de nuevas cepas de este impredecible virus nos hace dudar una vez más. No importa cuál sea el momento por el que estés atravesando ahora, solo nos queda una cosa por hacer: avanzar con fe, caminar hacia adelante y ajustar las velas de nuestro barco si es que queremos llegar a buen puerto.
En momentos como los que vivimos la vida nos enfrenta a dos opciones: avanzamos o nos paralizarnos ¿Qué has decidido tú? Cada una de las pequeñas decisiones que tomamos diariamente nos llevan a una de esas dos direcciones, porque podemos levantarnos cada mañana para arrodillarnos ante Dios y darle la gracias por una nueva oportunidad, aunque tu alma se desgarra de dolor o levantarte cada mañana lleno de ira y soberbia para lamentarte por lo que no sucedió. La decisión es tuya. Hoy más que nunca estoy convencida de que no hay nada más difícil que darle gracias a Dios cuando te enfrentas a dolorosas pérdidas, pero al mismo tiempo me he convencido de que es la única manera de renovar tus fuerzas, recuperar la fe y abrazar la esperanza seguros de que aún el dolor también pasará.
Cuando nos doblegamos ante él descubrimos que, si dejamos que sea el capitán de nuestro barco, las velas se ajustarán en la dirección correcta, aun cuando no conozcamos el destino final y el mar se muestre embravecido contra nosotros haciéndonos tambalear. Es precisamente en momentos tan desafiantes como estos donde corremos el riesgo de perder la paz, que no es más que la capacidad que tenemos los seres humanos de mantener la calma en medio de la tempestad, es la manera más hermosa en la que Dios nos muestra su misericordia y nos invita a centrar nuestro amor y fe solo en él. No estás solo (a), siente su presencia en cada momento de tu vida, incluso en aquellos donde creas que te ha soltado de su mano, porque nunca nos abandona.
He experimentado tanto gozo y paz durante estos tiempos tan difíciles que hoy solo quiero compartir con ustedes este gran testimonio de amor. Hoy, 26 de enero, mi esposo cumple el primer mes de su partida a la morada eterna con nuestro padre celestial y aunque el dolor invade cada célula de mi cuerpo, la fuerza que me ha regalado Dios es inexplicable. Aun en medio de mi tristeza, de mis momentos de confusión y mis profundas aflicciones, saber que Dios está en control ha logrado tranquilizar mi alma para esperar y confiar.
Hace unos días leí algo que llamó poderosamente mi atención: mientras todas las cosas nos van bien nunca nos arrodillamos ante Dios para preguntarle ¿Por qué nos está yendo bien? ¿Por qué Señor me escogiste para darme tantas bendiciones? ¿Por qué me regalaste esta bella familia, mi esposo (a), mis hijos, este trabajo que tanto me gusta y además es muy remunerado? Sin embargo, solo basta con que las cosas comiencen a cambiar para preguntarle de inmediato a Dios ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Y la respuesta es muy sencilla: ...
Estamos justamente viviendo la última semana del primer mes del año y la incertidumbre acerca del futuro de nuestras familias y negocios se convierte, en muchos casos, en el “pan nuestro de cada día”.
¿Será que la pandemia continuará? ¿Será que la economía se recuperará? ¿Será que la vacuna funcionará? ¿Será que nuestro negocio sobrevivirá o nos tocará buscar una nueva alternativa? Hay miles de preguntas inquietantes que nos formulamos con frecuencia, abriéndole paso al miedo que nos visita por las noches robándonos la paz de vez en cuando.
Es cierto, nada es igual, todo ha cambiado, y aunque parece que estamos viendo la luz al final del túnel con la llegada de la vacuna y un nuevo gobierno, la aparición de nuevas cepas de este impredecible virus nos hace dudar una vez más. No importa cuál sea el momento por el que estés atravesando ahora, solo nos queda una cosa por hacer: avanzar con fe, caminar hacia adelante y ajustar las velas de nuestro barco si es que queremos llegar a buen puerto.
En momentos como los que vivimos la vida nos enfrenta a dos opciones: avanzamos o nos paralizarnos ¿Qué has decidido tú? Cada una de las pequeñas decisiones que tomamos diariamente nos llevan a una de esas dos direcciones, porque podemos levantarnos cada mañana para arrodillarnos ante Dios y darle la gracias por una nueva oportunidad, aunque tu alma se desgarra de dolor o levantarte cada mañana lleno de ira y soberbia para lamentarte por lo que no sucedió. La decisión es tuya. Hoy más que nunca estoy convencida de que no hay nada más difícil que darle gracias a Dios cuando te enfrentas a dolorosas pérdidas, pero al mismo tiempo me he convencido de que es la única manera de renovar tus fuerzas, recuperar la fe y abrazar la esperanza seguros de que aún el dolor también pasará.
Cuando nos doblegamos ante él descubrimos que, si dejamos que sea el capitán de nuestro barco, las velas se ajustarán en la dirección correcta, aun cuando no conozcamos el destino final y el mar se muestre embravecido contra nosotros haciéndonos tambalear. Es precisamente en momentos tan desafiantes como estos donde corremos el riesgo de perder la paz, que no es más que la capacidad que tenemos los seres humanos de mantener la calma en medio de la tempestad, es la manera más hermosa en la que Dios nos muestra su misericordia y nos invita a centrar nuestro amor y fe solo en él. No estás solo (a), siente su presencia en cada momento de tu vida, incluso en aquellos donde creas que te ha soltado de su mano, porque nunca nos abandona.
He experimentado tanto gozo y paz durante estos tiempos tan difíciles que hoy solo quiero compartir con ustedes este gran testimonio de amor. Hoy, 26 de enero, mi esposo cumple el primer mes de su partida a la morada eterna con nuestro padre celestial y aunque el dolor invade cada célula de mi cuerpo, la fuerza que me ha regalado Dios es inexplicable. Aun en medio de mi tristeza, de mis momentos de confusión y mis profundas aflicciones, saber que Dios está en control ha logrado tranquilizar mi alma para esperar y confiar.
Hace unos días leí algo que llamó poderosamente mi atención: mientras todas las cosas nos van bien nunca nos arrodillamos ante Dios para preguntarle ¿Por qué nos está yendo bien? ¿Por qué Señor me escogiste para darme tantas bendiciones? ¿Por qué me regalaste esta bella familia, mi esposo (a), mis hijos, este trabajo que tanto me gusta y además es muy remunerado? Sin embargo, solo basta con que las cosas comiencen a cambiar para preguntarle de inmediato a Dios ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Y la respuesta es muy sencilla: ...
Comments
In Channel






