DiscoverLa Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
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La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

Author: Julian Gamba

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Únete al reto de leer juntos la Biblia en un año. Todos los días leeremos entre 1 a 5 capitulo diarios en este plan que esta cuidadosamente diseñado para acercarte a Dios y por sobre todo para escuchar su voz. Creo que Dios habla de una manera especial a través de Su Palabra, guiando a cada uno de nosotros a descubrir nuestro propósito único en Jesús. Al final de la lectura todos los días comparto una reflexión sobre lo que vamos leyendo, espero que sea de bendición para ti. (Version Reina Valera 1909 adaptada a español contemporáneo manteniendo intacto el mensaje original.)
404 Episodes
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Hoy estaremos leyendo Levítico 1-3, Marcos 4 y el Salmo 34: 1-10. Comenzamos con Levítico 1-3, donde Dios establece los primeros sacrificios en el sistema levítico, enseñando al pueblo de Israel cómo acercarse a Él. En Levítico 1, Dios instruye sobre el holocausto, un sacrificio completamente consumido por el fuego como símbolo de entrega total a Dios. El versículo 9 dice: "El sacerdote quemará toda la ofrenda sobre el altar como una ofrenda especial, un aroma agradable al Señor" (Levítico 1:9, NTV). Esto nos recuerda que nuestra adoración debe ser completa y sin reservas.En Levítico 2, se describe la ofrenda de grano, un acto de gratitud a Dios por Su provisión. Y en Levítico 3, Dios da instrucciones sobre la ofrenda de paz, que representaba comunión con Él. Estos sacrificios apuntaban a Jesús, quien más tarde se convertiría en el sacrificio perfecto, haciendo innecesarias estas ofrendas. Reflexiona: ¿Estás ofreciendo tu vida a Dios como un sacrificio vivo, con una adoración sincera y completa?Pasamos ahora a Marcos 4, donde Jesús enseña a través de parábolas, revelando verdades profundas del Reino de Dios. Comienza con la parábola del sembrador, donde la semilla representa la Palabra de Dios y los diferentes terrenos simbolizan los corazones de quienes la reciben. En el versículo 20, Jesús dice: "Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que oyen y aceptan la palabra de Dios y producen una cosecha de treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se sembró" (Marcos 4:20, NTV). Esto nos desafía a examinar nuestro corazón: ¿estamos permitiendo que la Palabra de Dios crezca y dé fruto en nuestra vida?Más adelante, Jesús calma una tormenta en el mar, mostrando Su autoridad sobre la naturaleza. Cuando los discípulos, aterrorizados, lo despiertan, Jesús les dice: "¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?" (Marcos 4:40, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque enfrentemos tempestades en la vida, Jesús está con nosotros y tiene el poder para traer paz. Reflexiona: ¿Estás confiando en Dios en medio de las tormentas de tu vida, o el temor ha tomado el control?Finalmente, llegamos a Salmo 34:1-10, un canto de alabanza y confianza en Dios. En el versículo 1, David declara: "Bendeciré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus alabanzas" (Salmo 34:1, NTV). Este versículo nos enseña que la adoración no debe depender de nuestras circunstancias, sino de nuestra confianza en Dios.En el versículo 8, encontramos una invitación hermosa: "Prueben y vean que el Señor es bueno; qué alegría para los que se refugian en él" (Salmo 34:8, NTV). Dios nos llama a experimentar Su bondad de manera personal, confiando en Su fidelidad y cuidado. Reflexiona: ¿Estás alabando a Dios en todo momento, incluso en las dificultades, y confiando en Su bondad?Hoy aprendemos tres grandes lecciones. En Levítico, vemos que nuestra adoración debe ser total y sincera, entregando todo a Dios. En Marcos, Jesús nos desafía a recibir Su Palabra con un corazón dispuesto y a confiar en Él en medio de las tormentas.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 38-40, Marcos 3 y el Salmo 33:10-22. Comenzamos con Éxodo 38-40, donde se concluye la construcción del tabernáculo y la presencia de Dios llena el santuario. En Éxodo 38, vemos cómo el pueblo sigue las instrucciones de Dios para la fabricación del altar de los holocaustos, la fuente de bronce y el atrio del tabernáculo. Todo se hace con precisión y fidelidad, reflejando la obediencia de Israel en esta tarea sagrada.En Éxodo 39, los sacerdotes reciben sus vestiduras sagradas, y se menciona nuevamente que el pueblo hizo todo "tal como el Señor lo había ordenado a Moisés" (Éxodo 39:32, NTV). La obediencia es clave en este capítulo, mostrándonos que Dios habita donde hay un corazón dispuesto a seguir Su voluntad.Finalmente, en Éxodo 40, la obra del tabernáculo se completa y la gloria de Dios desciende sobre él. En el versículo 34, leemos: "Entonces la nube cubrió el tabernáculo, y la gloria del Señor llenó el santuario" (Éxodo 40:34, NTV). Esta escena nos recuerda que cuando obedecemos a Dios, Él se manifiesta con poder en nuestra vida. Reflexiona: ¿Estás permitiendo que la presencia de Dios llene cada área de tu vida a través de la obediencia y la fidelidad a Su palabra?Pasamos ahora a Marcos 3, donde Jesús demuestra Su autoridad sobre la enfermedad, el pecado y las fuerzas del mal. El capítulo comienza con la sanidad de un hombre con la mano deforme en el día de reposo. Los fariseos, en lugar de regocijarse, buscan cómo acusar a Jesús. Él, indignado por la dureza de sus corazones, sana al hombre y les muestra que hacer el bien y salvar vidas es más importante que cumplir tradiciones vacías.Luego, en Marcos 3:13-19, Jesús llama a los doce discípulos, dándoles autoridad para predicar y expulsar demonios. Esto nos recuerda que el llamado de Dios no es solo para recibir Su enseñanza, sino para actuar en Su poder y ser instrumentos de Su Reino.Más adelante, vemos que los líderes religiosos acusan a Jesús de estar endemoniado. Él responde con una advertencia seria sobre el pecado imperdonable: atribuir a Satanás la obra del Espíritu Santo. En el versículo 28, dice: "Les digo la verdad, todo pecado y blasfemia puede ser perdonado, excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual nunca será perdonada" (Marcos 3:28-29, NTV). Este pasaje nos enseña que rechazar la obra de Dios y endurecer nuestro corazón contra Su verdad nos aleja de Su gracia.El capítulo concluye con Jesús redefiniendo quién es Su verdadera familia. En el versículo 35, declara: "Todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Marcos 3:35, NTV). Reflexiona: ¿Estás obedeciendo el llamado de Jesús y viviendo como parte de Su familia, reflejando Su amor y Su verdad en tu vida?Finalmente, llegamos a Salmo 33:10-22, donde el salmista proclama la soberanía de Dios sobre los planes de las naciones y la seguridad de aquellos que confían en Él. En el versículo 10, dice: "El Señor frustra los planes de las naciones y hace fracasar todos sus designios" (Salmo 33:10, NTV). Esto nos recuerda que, aunque los hombres hagan planes, solo la voluntad de Dios prevalecerá.El pasaje continúa diciendo: "Pero los planes del Señor se mantienen firmes para siempre; sus propósitos nunca serán frustrados" (Salmo 33:11, NTV). Nuestra confianza debe estar en Dios y no en los sistemas humanos, porque Él es quien tiene el control absoluto.En el versículo 18, encontramos una promesa preciosa: "El Señor vela por quienes le temen, por quienes confían en su amor inagotable" (Salmo 33:18, NTV). Y el salmo concluye con una oración de esperanza: "Que tu amor inagotable nos rodee, Señor, porque solo en ti está nuestra esperanza" (Salmo 33:22, NTV).
Hoy estaremos leyendo Éxodo 35-36, Marcos 2 y el Salmo 33:1-9. Comenzamos con Éxodo 35-37, donde el pueblo de Israel obedece las instrucciones de Dios para la construcción del tabernáculo. En Éxodo 35, Moisés reúne al pueblo y les recuerda que el día de reposo es sagrado, mostrando que incluso el trabajo para Dios debe hacerse en obediencia a Su voluntad. Luego, invita a todos a contribuir con sus ofrendas voluntarias para la obra, y el pueblo responde con generosidad. En el versículo 29, dice: "Así, el pueblo de Israel —tanto hombres como mujeres— presentaron sus ofrendas voluntarias al Señor porque querían participar en la obra que el Señor había ordenado por medio de Moisés" (Éxodo 35:29, NTV). Este pasaje nos enseña que cuando damos a Dios, debe ser con un corazón voluntario y alegre.En Éxodo 36 y 37, Bezalel y Aholiab, llenos del Espíritu de Dios, lideran la construcción del tabernáculo y sus elementos con excelencia y obediencia. En el versículo 6, Moisés incluso tiene que decirle al pueblo que dejen de traer más ofrendas porque ya había suficiente para completar la obra. Reflexiona: ¿Estás sirviendo a Dios con un corazón dispuesto y generoso, ofreciendo lo mejor de ti para Su obra?Pasamos ahora a Marcos 2, donde vemos a Jesús demostrando Su autoridad sobre el pecado, la enfermedad y las tradiciones religiosas. El capítulo comienza con la historia del paralítico que es bajado por el techo por sus amigos para ser sanado por Jesús. En el versículo 5, Jesús sorprende a todos al decirle: "Hijo mío, tus pecados son perdonados"(Marcos 2:5, NTV). Esto provoca la indignación de los maestros de la ley, pero Jesús responde con una pregunta poderosa: "¿Qué es más fácil decirle al paralítico: ‘Tus pecados son perdonados’ o ‘Levántate, toma tu camilla y camina’?" (Marcos 2:9, NTV). Luego, sana al hombre, demostrando Su autoridad tanto para perdonar como para sanar.Más adelante, Jesús llama a Leví (Mateo), un recaudador de impuestos, y come con pecadores, desafiando las normas religiosas de Su tiempo. Cuando los fariseos lo critican, Él responde: "Las personas sanas no necesitan médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores" (Marcos 2:17, NTV). Esto nos recuerda que Jesús vino a buscar a los perdidos y a ofrecerles una nueva vida en Él.El capítulo concluye con una enseñanza sobre el día de reposo, donde Jesús dice: "El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso" (Marcos 2:27, NTV). Con esto, Jesús deja claro que Él es el Señor del día de reposo y que Su gracia está por encima de las reglas religiosas.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 33-34, Marcos 1:21-45 y el Salmo 32:1-11. Comenzamos con Éxodo 33 y 34, donde Moisés intercede por el pueblo y experimenta un encuentro único con la gloria de Dios. En Éxodo 33, después de la rebelión del becerro de oro, Dios le dice a Moisés que no irá con el pueblo a la Tierra Prometida, pero Moisés clama al Señor diciendo: "Si tú no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar" (Éxodo 33:15, NTV). Moisés entendía que la presencia de Dios era más importante que cualquier bendición terrenal.Dios responde a su clamor y le concede un deseo aún más profundo: "Te haré pasar delante de ti toda mi bondad y anunciaré delante de ti mi nombre, Yahveh" (Éxodo 33:19, NTV). En Éxodo 34, Dios renueva Su pacto con Israel y proclama Su carácter: "El Señor, el Dios de compasión y misericordia. Soy lento para enojarme y estoy lleno de amor inagotable y fidelidad" (Éxodo 34:6, NTV). Reflexiona: ¿Estás buscando la presencia de Dios en tu vida más que cualquier otra cosa? ¿Anhelas conocer más de Su carácter y vivir bajo Su gracia y fidelidad?Pasamos ahora a Marcos 1:21-45, donde Jesús demuestra Su autoridad enseñando, sanando y liberando a los oprimidos. En la sinagoga de Capernaúm, la gente queda asombrada por Su enseñanza porque "lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa" (Marcos 1:22, NTV). Mientras enseña, un hombre poseído por un espíritu maligno interrumpe, pero Jesús lo reprende y lo libera con Su palabra, mostrando Su poder sobre el reino de las tinieblas.Después, Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchas otras personas enfermas y oprimidas. Pero, en medio de Su creciente fama, Jesús no se deja llevar por la multitud, sino que "Antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar" (Marcos 1:35, NTV). Su vida de milagros estaba sostenida por Su relación íntima con el Padre.El capítulo concluye con un leproso que se acerca a Jesús y le dice: "Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio"(Marcos 1:40, NTV). Jesús, movido por compasión, lo toca y le dice: "Sí, quiero. Queda sano" (Marcos 1:41, NTV). Reflexiona: ¿Estás confiando en la autoridad de Jesús sobre toda situación en tu vida? ¿Estás priorizando tu comunión con el Padre como lo hizo Jesús?Finalmente, llegamos a Salmo 32, un salmo que celebra la alegría del perdón. En el versículo 1, David declara: "¡Qué alegría para aquellos a quienes se les perdona la desobediencia, a quienes se les cubre el pecado!" (Salmo 32:1, NTV). David describe el peso del pecado no confesado como una carga pesada, pero cuando finalmente lo confesó, experimentó la gracia restauradora de Dios.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 31-32, Marcos 1:1-20 y el Salmo 31:12-24. Comenzamos con Éxodo 31 y 32, donde Dios da instrucciones finales a Moisés en el monte Sinaí y, al mismo tiempo, el pueblo de Israel cae en idolatría. En Éxodo 31, Dios escoge a Bezalel y Aholiab para construir el tabernáculo y les llena con Su Espíritu para que hagan su trabajo con sabiduría y habilidad. También enfatiza la importancia del día de reposo, diciendo: "Observen el día de descanso, porque es un día santo para ustedes" (Éxodo 31:14, NTV). Este mandamiento nos recuerda que debemos apartar tiempo para Dios, reconociéndolo como nuestra fuente de vida y provisión.Sin embargo, mientras Moisés recibe las instrucciones, el pueblo se impacienta y cae en el pecado de la idolatría. En Éxodo 32, los israelitas hacen un becerro de oro y lo adoran, diciendo: "¡Oh Israel, estos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto!" (Éxodo 32:4, NTV). Moisés intercede ante Dios para que no destruya al pueblo, mostrando el poder de la intercesión y la gracia divina. Reflexiona: ¿Estás esperando con paciencia en Dios, o buscas soluciones humanas cuando sientes que Él tarda en responder? ¿Cómo puedes evitar caer en la idolatría de confiar más en lo visible que en la fidelidad de Dios?Pasamos ahora a Marcos 1:1-20, donde vemos el inicio del ministerio de Jesús. El evangelio de Marcos comienza con la profecía de Isaías, preparando el camino para el Mesías a través de Juan el Bautista. En el versículo 11, después del bautismo de Jesús, Dios el Padre declara: "Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo" (Marcos 1:11, NTV). Este momento marca el inicio del ministerio público de Jesús, confirmando Su identidad divina y Su misión redentora.Jesús luego llama a Sus primeros discípulos, diciéndoles: "Vengan, síganme, y yo les enseñaré cómo pescar personas"(Marcos 1:17, NTV). Ellos dejan todo inmediatamente y siguen a Jesús, mostrándonos que responder a Su llamado requiere obediencia y disposición total. Más adelante, en la sinagoga de Capernaúm, Jesús demuestra Su autoridad al enseñar y liberar a un hombre poseído por un espíritu impuro. Reflexiona: ¿Estás respondiendo con prontitud al llamado de Jesús en tu vida? ¿Estás reconociendo Su autoridad en todas las áreas de tu vida?Finalmente, llegamos a Salmo 31:12-24, donde David clama a Dios en medio de su angustia, pero termina declarando su confianza en la fidelidad del Señor. En el versículo 12, dice: "Me han olvidado como si estuviera muerto, como si fuera un objeto inútil" (Salmo 31:12, NTV). David se siente abandonado y despreciado, pero aun en su dolor, sigue confiando en Dios. En el versículo 14, afirma con seguridad: "Pero yo confío en ti, oh Señor; digo: 'Tú eres mi Dios'"(Salmo 31:14, NTV).El salmo concluye con un llamado a todos los que esperan en el Señor: "Así que sean fuertes y valientes, ustedes los que ponen su esperanza en el Señor" (Salmo 31:24, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque enfrentemos pruebas y momentos de angustia, Dios sigue siendo nuestra fortaleza y refugio.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 29-30, Mateo 28 y el Salmo 31:1-12. Comenzamos con Éxodo 29 y 30, donde Dios da instrucciones sobre la consagración de los sacerdotes y los elementos del tabernáculo. En Éxodo 29, Dios establece un proceso detallado para la ordenación de Aarón y sus hijos como sacerdotes. El sacrificio debía ser continuo para que la presencia de Dios habitara en medio de Su pueblo. En el versículo 45, Dios declara: "Entonces viviré entre los israelitas y seré su Dios" (Éxodo 29:45, NTV). Este pasaje nos muestra que Dios anhela morar con Su pueblo, pero para ello requiere consagración y santidad.En Éxodo 30, Dios ordena la construcción del altar del incienso, símbolo de la oración constante que debe elevarse ante Él. También establece el uso del aceite de la unción, mostrando que el servicio a Dios debe hacerse con una unción especial, apartada para Su propósito. Reflexiona: ¿Estás viviendo una vida consagrada al Señor, permitiendo que Su presencia habite en ti y guiando tu servicio con la unción de Su Espíritu?Pasamos ahora a Mateo 28, el capítulo más glorioso del Evangelio, donde se narra la resurrección de Jesús. Después del dolor de la cruz y el silencio del sepulcro, el amanecer del domingo trae una noticia que cambiaría la historia para siempre. En el versículo 6, el ángel proclama a las mujeres: "No está aquí; ha resucitado, tal como dijo que sucedería"(Mateo 28:6, NTV). Estas palabras confirman que la muerte no pudo retener a Jesús y que Su victoria es la garantía de nuestra vida eterna.Después de Su resurrección, Jesús se encuentra con Sus discípulos y les da la Gran Comisión: "Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19, NTV). Esta es nuestra misión hoy: proclamar al mundo que Jesús vive y que en Él hay salvación. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la seguridad de que Jesús ha resucitado y respondiendo a Su llamado de compartir el Evangelio con otros?Finalmente, llegamos a Salmo 31:1-12, donde David clama a Dios en busca de refugio en medio de su angustia. En el versículo 1, declara: "Oh Señor, a ti acudo en busca de protección; no permitas que me avergüencen. Sálvame, porque tú haces lo correcto" (Salmo 31:1, NTV). A lo largo del salmo, David reconoce que, aunque enfrenta momentos de desesperación, Dios sigue siendo su fortaleza y refugio.En el versículo 7, expresa su confianza en el amor de Dios: "Me gozaré y me alegraré en tu amor inagotable porque has visto mis dificultades y te preocupas por la angustia de mi alma" (Salmo 31:7, NTV). Aun en el sufrimiento, David encuentra consuelo en la fidelidad de Dios.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 27-28, Mateo 27:55-65 y el Salmo 30:7-12. Comenzamos con Éxodo 27 y 28, donde Dios da instrucciones detalladas para la construcción del altar del tabernáculo y la vestimenta de los sacerdotes. En Éxodo 27, Dios ordena que se construya un altar de bronce para los sacrificios, mostrando que la adoración a Dios requiere un sacrificio verdadero. Luego, en Éxodo 28, Dios establece el sacerdocio de Aarón y sus hijos, dándoles vestiduras sagradas para ministrar en Su presencia. En el versículo 29, se nos dice: "Cada vez que Aarón entre en el Lugar Santo, llevará sobre su pecho los nombres de las tribus de Israel inscritos en el pectoral, para presentarlos continuamente ante el Señor" (Éxodo 28:29, NTV). Esto nos muestra que el sacerdote representaba al pueblo delante de Dios, anticipando a Jesús, nuestro gran sumo sacerdote, quien intercede por nosotros continuamente.Dios también ordena que el sacerdote lleve una diadema con la inscripción: "Santo para el Señor" (Éxodo 28:36, NTV). Esto nos recuerda que nuestra vida también debe reflejar santidad, apartándonos para el servicio a Dios. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la conciencia de que eres llamado a ser santo para el Señor, reflejando Su gloria en cada aspecto de tu vida?Pasamos ahora a Mateo 27:55-65, donde encontramos a mujeres fieles que siguieron a Jesús hasta la cruz y el momento en que Su cuerpo es sepultado. En el versículo 55, se menciona: "Muchas mujeres que habían venido desde Galilea con Jesús para cuidarlo estaban mirando de lejos" (Mateo 27:55, NTV). Mientras que los discípulos huyeron, estas mujeres permanecieron, demostrando un amor y una fidelidad inquebrantables. Entre ellas estaba María Magdalena, quien más adelante sería testigo de la resurrección.José de Arimatea, un hombre rico y discípulo de Jesús, pide el cuerpo de Cristo y lo coloca en su propia tumba nueva. Mientras tanto, los principales sacerdotes y fariseos piden a Pilato que asegure la tumba con una guardia, preocupados por la posibilidad de que los discípulos roben el cuerpo. Pilato responde: "Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan" (Mateo 27:65, NTV). Sin saberlo, estaban preparando el escenario para la mayor prueba de que Jesús es el Hijo de Dios: Su gloriosa resurrección. Reflexiona: ¿Eres fiel a Jesús en los momentos difíciles, como lo fueron estas mujeres? ¿Confías en que Dios cumple Su propósito, incluso cuando todo parece estar en silencio?Finalmente, llegamos a Salmo 30:7-12, donde David alaba a Dios por haberlo restaurado después de un tiempo de angustia. En el versículo 7, reconoce que la seguridad fuera de Dios es frágil: "Tu favor, oh Señor, me hizo tan firme como una montaña; luego apartaste de mí tu rostro y quedé destrozado" (Salmo 30:7, NTV). David entendió que la estabilidad y la bendición vienen solo de la presencia de Dios.Pero el salmo no termina en lamento, sino en alabanza. En el versículo 11, proclama: "Tú has cambiado mi lamento en danza alegre; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría" (Salmo 30:11, NTV). Dios es experto en transformar el dolor en gozo, la tristeza en celebración, y la muerte en vida.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 25-26, Mateo 27:45-55 y el Salmo 30:1-6. Comenzamos con Éxodo 25 y 26, donde Dios instruye a Moisés sobre la construcción del tabernáculo, el lugar donde Su presencia habitaría en medio del pueblo de Israel. En Éxodo 25, Dios le dice a Moisés: "Tendrán que construir un santuario para mí, para que yo habite en medio de ellos" (Éxodo 25:8, NTV). El tabernáculo sería un símbolo de la comunión entre Dios e Israel, mostrándonos que Dios desea estar cerca de Su pueblo.Dios da instrucciones detalladas sobre los materiales y la estructura del tabernáculo, incluyendo el arca del pacto, que representaba Su presencia. En Éxodo 26, se describe cómo debía ser el lugar santísimo, separado por un velo, indicando que el acceso a Dios estaba limitado. Este tabernáculo nos apunta a Jesús, quien más adelante rasgaría el velo y nos daría acceso directo a la presencia de Dios. Reflexiona: ¿Estás haciendo de tu vida un santuario donde Dios pueda habitar, dedicándole tu corazón y tu adoración?Pasamos ahora a Mateo 27:45-55, donde presenciamos el momento más impactante en la historia de la humanidad: la muerte de Jesús en la cruz. En el versículo 46, Jesús clama con una angustia profunda: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46, NTV). En ese instante, Jesús experimenta el peso del pecado del mundo y la separación del Padre para que nosotros pudiéramos ser reconciliados con Él.Cuando Jesús entrega Su espíritu, ocurre algo extraordinario: "En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo" (Mateo 27:51, NTV). Este evento simboliza que el acceso a Dios ya no está restringido. Jesús se convirtió en el camino para que podamos acercarnos al Padre sin barreras. Al ver todo esto, un oficial romano declara: "¡Este hombre era realmente el Hijo de Dios!" (Mateo 27:54, NTV). Reflexiona: ¿Estás viviendo con gratitud por el sacrificio de Jesús, aprovechando el acceso directo que ahora tienes a la presencia de Dios?Finalmente, llegamos a Salmo 30:1-6, donde David alaba a Dios por Su fidelidad en momentos de angustia y celebración. En el versículo 5, encontramos una de las promesas más alentadoras de la Escritura: "El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría" (Salmo 30:5, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque enfrentemos dificultades, la fidelidad de Dios nos sostiene y Su gozo vendrá en el momento indicado.David reconoce que en su prosperidad llegó a confiar demasiado en sí mismo, pero aprendió que solo en Dios está su seguridad: "Cuando yo prosperaba, decía: ‘Nada me podrá detener’" (Salmo 30:6, NTV). Sin embargo, Dios le enseñó que la estabilidad verdadera viene de confiar en Él, no en las circunstancias.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 23-24, Mateo 27:27-44 y el Salmo 29. Comenzamos con Éxodo 23 y 24, donde Dios continúa estableciendo principios de justicia y adoración para Su pueblo. En Éxodo 23, Dios da instrucciones sobre la equidad en el trato con los demás, el descanso de la tierra, y la celebración de las fiestas anuales. Un principio clave es el mandato de no oprimir al extranjero, recordando la experiencia de Israel en Egipto. En el versículo 9, Dios dice: "No oprimas a los extranjeros. Tú sabes lo que es ser extranjero, porque tú mismo fuiste extranjero en la tierra de Egipto" (Éxodo 23:9, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios nos llama a tratar a los demás con compasión y justicia, recordando siempre Su gracia en nuestra vida.En Éxodo 24, Dios confirma Su pacto con Israel a través de Moisés. En el versículo 7, el pueblo responde: "Haremos todo lo que el Señor ha ordenado; obedeceremos" (Éxodo 24:7, NTV). Sin embargo, más adelante veremos que Israel luchará con la obediencia, tal como nosotros enfrentamos desafíos al seguir la voluntad de Dios. Pero a pesar de nuestras fallas, Dios sigue siendo fiel. Reflexiona: ¿Estás viviendo en obediencia a los principios de Dios, confiando en Su justicia y misericordia?Pasamos ahora a Mateo 27:27-44, donde Jesús es brutalmente maltratado antes de Su crucifixión. Los soldados lo ridiculizan, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!" (Mateo 27:29, NTV). Luego lo llevan al lugar de la crucifixión y lo clavan en la cruz junto a dos criminales. Mientras agoniza, los líderes religiosos y los transeúntes lo insultan, diciéndole: "Salvaste a otros, pero no puedes salvarte a ti mismo" (Mateo 27:42, NTV).Lo que no comprendían era que Jesús, al no salvarse a sí mismo, estaba cumpliendo el propósito divino de salvarnos a nosotros. Su sufrimiento no fue un signo de debilidad, sino de amor supremo y obediencia total al Padre. Reflexiona: ¿Estás viviendo con gratitud por el sacrificio de Jesús, entendiendo que Él sufrió para darte vida eterna?Finalmente, llegamos a Salmo 29, un canto de adoración que exalta la voz poderosa de Dios. El salmista comienza diciendo: "Honren al Señor, seres celestiales; honren al Señor por su gloria y fortaleza" (Salmo 29:1, NTV). Luego, describe cómo la voz del Señor resuena con poder, sacudiendo la tierra y demostrando Su soberanía sobre la creación.El salmo concluye con una promesa de paz para Su pueblo: "El Señor da fuerza a su pueblo; el Señor lo bendice con paz" (Salmo 29:11, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque Dios es poderoso y Su voz puede hacer temblar la tierra, Su deseo es bendecirnos con paz y fortaleza.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 21-22 Mateo 27:1-26 y el Salmo 28:1-9. Comenzamos con Éxodo 21 y 22, donde Dios establece leyes para Su pueblo con el fin de garantizar la justicia y la equidad en sus relaciones. Estas leyes abarcan desde la protección de los esclavos hasta la responsabilidad por daños causados, mostrando que Dios se preocupa por la justicia en cada aspecto de la vida. En Éxodo 22:21, Dios instruye a Israel diciendo: "No maltraten ni opriman a los extranjeros, porque ustedes también fueron extranjeros en la tierra de Egipto" (Éxodo 22:21, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios nos llama a tratar a los demás con compasión y justicia, recordando que nosotros mismos hemos recibido Su misericordia.Dios también advierte que Él es el defensor de los débiles: "Si los explotas de alguna manera y ellos claman a mí, ten por seguro que oiré su clamor" (Éxodo 22:23, NTV). Esto nos enseña que Dios es un Dios de justicia y que vela por los indefensos. Reflexiona: ¿Estás tratando a los demás con la justicia y la misericordia que Dios demanda? ¿Cómo puedes reflejar Su carácter en tus relaciones con los demás?Pasamos ahora a Mateo 27:1-26, donde vemos a Jesús enfrentando la injusticia de los hombres para cumplir el propósito de Dios. En los primeros versículos, Judas, lleno de remordimiento por haber traicionado a Jesús, devuelve las treinta piezas de plata y luego se quita la vida. Su historia nos recuerda que el remordimiento sin arrepentimiento y sin acudir a Dios nos lleva a la desesperación.Jesús es llevado ante Pilato, quien sabe que Jesús es inocente, pero cede ante la presión de la multitud. En el versículo 24, leemos: "Pilato vio que no conseguía nada y que se armaba un disturbio. Así que mandó traer un recipiente con agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: ‘Soy inocente de la sangre de este hombre. La responsabilidad es de ustedes’" (Mateo 27:24, NTV). Pilato trata de evadir su responsabilidad, pero el sacrificio de Jesús ya estaba predeterminado en el plan de Dios para la redención del mundo.Mientras tanto, la multitud pide la liberación de Barrabás, un criminal, en lugar de Jesús. En este intercambio, vemos una imagen del Evangelio: Jesús, el inocente, toma el lugar del culpable. Reflexiona: ¿Estás reconociendo el peso del sacrificio de Jesús y viviendo en gratitud por lo que Él hizo por ti?Finalmente, llegamos al Salmo 28:1-9, donde David clama a Dios en busca de ayuda y protección. En el versículo 1, dice: "A ti clamo, oh Señor, roca mía; no te niegues a escucharme. Pues, si guardaras silencio, yo podría compararme con los que bajan a la tumba" (Salmo 28:1, NTV). Este salmo nos muestra la confianza de David en Dios como su único refugio en tiempos de angustia.Más adelante, en el versículo 7, David proclama con gratitud: "El Señor es mi fuerza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Él me ayuda, y mi corazón se llena de alegría. Prorrumpo en canciones de acción de gracias" (Salmo 28:7, NTV). Este pasaje nos recuerda que cuando clamamos al Señor, Él nos fortalece y nos llena de gozo.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 19-20, Mateo 26:57-75 y el Salmo 27:7-14. Comenzamos con Éxodo 19 y 20, donde Dios se revela a Israel en el monte Sinaí y les da los Diez Mandamientos. En Éxodo 19, Dios llama a Moisés a subir al monte y le da instrucciones para preparar al pueblo para Su encuentro. En el versículo 5, Dios dice: "Ahora, si me obedecen y cumplen mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra, porque toda la tierra me pertenece" (Éxodo 19:5, NTV). Dios quería hacer de Israel una nación santa, apartada para Él, pero esto requería obediencia y reverencia.En Éxodo 20, Dios da los Diez Mandamientos, estableciendo el fundamento moral para Su pueblo. Entre ellos, destaca el primero: "No tengas ningún otro dios aparte de mí" (Éxodo 20:3, NTV), recordándonos que Dios debe ser nuestra prioridad absoluta. Después de recibir los mandamientos, el pueblo teme la presencia de Dios y le pide a Moisés que hable con Él en su lugar. Moisés les responde: "No tengan miedo, porque Dios ha venido de esta manera para ponerlos a prueba, y para que su temor hacia él les impida pecar" (Éxodo 20:20, NTV). Reflexiona: ¿Estás viviendo con temor a Dios, permitiendo que Su Palabra guíe tu vida?Pasamos ahora a Mateo 26:57-75, donde Jesús enfrenta Su juicio ante el Sanedrín y Pedro lo niega. Jesús es llevado ante el sumo sacerdote y enfrenta falsas acusaciones, pero guarda silencio hasta que le preguntan directamente si es el Mesías. En el versículo 64, responde: "Tú lo has dicho. Y en el futuro verán al Hijo del Hombre sentado en el lugar de poder, a la derecha de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Mateo 26:64, NTV). Esta declaración lleva a los líderes religiosos a acusarlo de blasfemia y condenarlo a muerte.Mientras esto ocurre, Pedro, quien había prometido lealtad a Jesús, lo sigue de lejos. Cuando la gente lo identifica como discípulo de Jesús, él lo niega tres veces. En el versículo 75, leemos: "De repente, las palabras de Jesús pasaron rápidamente por la mente de Pedro: ‘Antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces’. Y Pedro salió llorando amargamente" (Mateo 26:75, NTV). Este pasaje nos muestra la debilidad humana y cómo, en momentos de miedo, podemos fallar. Sin embargo, también nos recuerda que el arrepentimiento es el camino de regreso a Dios. Reflexiona: ¿Cómo reaccionas cuando tu fe es probada? ¿Buscas la fortaleza de Dios para permanecer firme?Finalmente, llegamos a Salmo 27:7-14, donde David clama a Dios en busca de ayuda y expresa su confianza en Él. En el versículo 8, dice: "Mi corazón te ha oído decir: ‘Ven y conversa conmigo’. Y mi corazón responde: ‘Aquí vengo, Señor’" (Salmo 27:8, NTV). David anhela la presencia de Dios y sabe que en Él encuentra refugio en tiempos difíciles.El salmo concluye con una poderosa exhortación: "Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado. Sí, espera al Señor con paciencia" (Salmo 27:14, NTV). Este versículo nos anima a confiar en Dios, aun cuando no veamos respuestas inmediatas, y a ser valientes en medio de la incertidumbre.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 17-18, Mateo 26:31- 56 y el Salmo 27:1-6. Comenzamos con Éxodo 17 y 18, donde vemos cómo Dios provee para Su pueblo en el desierto y establece principios de liderazgo a través de Moisés. En Éxodo 17, los israelitas enfrentan la falta de agua y comienzan a quejarse contra Moisés. En respuesta, Dios le dice: "Golpea la roca, y saldrá agua para que el pueblo pueda beber" (Éxodo 17:6, NTV). Este evento no solo demuestra la provisión de Dios, sino que también es un símbolo de Cristo, la Roca de nuestra salvación, quien nos da agua viva.Más adelante, Israel enfrenta su primera batalla contra Amalec. Moisés sube a una colina y, mientras mantiene sus manos en alto, Israel prevalece. Cuando se cansa, Aarón y Hur sostienen sus brazos, asegurando la victoria. Este pasaje nos recuerda que la victoria espiritual no depende solo de nuestra fuerza, sino de la ayuda de Dios y del apoyo de otros creyentes.En Éxodo 18, Jetro, el suegro de Moisés, ve que Moisés está sobrecargado con la responsabilidad de juzgar a todo el pueblo y le aconseja delegar su trabajo. En el versículo 21, le dice: "Elige de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, dignos de confianza e incorruptibles" (Éxodo 18:21, NTV). Esto nos enseña la importancia de compartir las cargas y confiar en otros para servir juntos en el liderazgo. Reflexiona: ¿Estás confiando en Dios para tu provisión y aprendiendo a contar con otros en el trabajo que Él te ha dado?Pasamos ahora a Mateo 26:31-56, donde Jesús enfrenta Su última noche antes de la cruz. En Getsemaní, experimenta una angustia profunda y ora al Padre: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía" (Mateo 26:39, NTV). Aquí vemos el contraste entre la lucha humana y la total sumisión a la voluntad de Dios. Aunque los discípulos no pueden mantenerse despiertos en oración, Jesús se mantiene firme, mostrando que nuestra fortaleza viene de la comunión con el Padre.Más adelante, Judas llega con una multitud para arrestar a Jesús. Pedro, en su impulso, saca una espada y hiere a un siervo del sumo sacerdote, pero Jesús le dice: "Guarda tu espada [...] ¿No te das cuenta de que yo podría pedirle a mi Padre que enviara miles de ángeles para que nos protejan, y él los enviaría de inmediato?" (Mateo 26:52-53, NTV). Jesús se entrega voluntariamente porque Su misión es cumplir el plan de salvación. Reflexiona: ¿Cómo estás respondiendo cuando enfrentas pruebas? ¿Buscas tu propia salida o te sometes a la voluntad de Dios con confianza?Finalmente, llegamos al Salmo 27:1-6, donde David declara su confianza en el Señor. En el versículo 1, proclama: "El Señor es mi luz y mi salvación, entonces, ¿por qué habría de temer? El Señor es mi fortaleza y me protege del peligro, entonces, ¿por qué habría de temblar?" (Salmo 27:1, NTV). Este versículo nos anima a recordar que, sin importar las circunstancias, Dios es nuestra luz en la oscuridad y nuestra fortaleza en los tiempos de dificultad.David también expresa su mayor deseo: "Lo único que le pido al Señor, lo que más anhelo, es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del Señor y meditando dentro de su templo" (Salmo 27:4, NTV). Su anhelo no es solo protección, sino estar cerca de Dios, adorándole y encontrando en Él su gozo.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 15-16 Mateo 26:1-30 y el Salmo 26:5-12. Comenzamos con Éxodo 15 y 16, donde Israel celebra su liberación y enfrenta su primer desafío en el desierto. En Éxodo 15, el pueblo de Israel entona el cántico de Moisés, alabando a Dios por Su victoria sobre Egipto en el Mar Rojo. En el versículo 2, proclaman: "El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Este es mi Dios, y yo lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo exaltaré" (Éxodo 15:2, NTV). Sin embargo, poco después, el pueblo se queja por la falta de agua, y Dios convierte las aguas amargas de Mara en agua dulce, mostrando Su provisión.En Éxodo 16, los israelitas vuelven a quejarse, esta vez por la falta de alimento. En respuesta, Dios les envía maná del cielo, proveyéndoles cada día lo que necesitan. En el versículo 4, Dios dice a Moisés: "Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día" (Éxodo 16:4, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios siempre provee para nuestras necesidades, pero también nos llama a confiar en Su provisión diaria, sin depender de nuestras propias fuerzas. Reflexiona: ¿Estás confiando en la provisión de Dios día a día, o te preocupas por el mañana en lugar de descansar en Su fidelidad?Pasamos ahora a Mateo 26:1-30, donde Jesús se prepara para Su sacrificio. En los primeros versículos, Jesús anuncia a Sus discípulos que Su muerte está cerca, mientras los líderes religiosos conspiran para arrestarlo. En Betania, una mujer unge a Jesús con un perfume costoso, un acto de amor y devoción. Algunos discípulos critican este gesto, pero Jesús responde: "Ella ha hecho lo que pudo y ungió mi cuerpo en preparación para el entierro" (Mateo 26:12, NTV). Este acto nos muestra que el verdadero amor por Dios se expresa en entrega y adoración.Luego, Jesús celebra la Última Cena con Sus discípulos, instituyendo la Santa Cena como un recordatorio de Su sacrificio. En el versículo 26, leemos: "Mientras comían, Jesús tomó un poco de pan y lo bendijo. Luego lo partió en trozos, lo dio a sus discípulos y dijo: 'Tómenlo y cómanlo, porque esto es mi cuerpo'" (Mateo 26:26, NTV). Jesús nos invita a recordar Su entrega y a vivir en comunión con Él, participando de Su sacrificio con gratitud y reverencia. Reflexiona: ¿Estás viviendo en respuesta al sacrificio de Jesús, entregándole tu vida con gratitud y devoción?Finalmente, llegamos al Salmo 26:6-12, donde David expresa su deseo de acercarse a la presencia de Dios con un corazón puro. En el versículo 6, declara: "Me lavo las manos para declarar mi inocencia. Vengo ante tu altar, oh Señor" (Salmo 26:6, NTV). David anhela estar en la presencia de Dios, reconociendo que solo aquellos que caminan en integridad pueden habitar en Su santuario.En el versículo 8, dice: "Amo tu santuario, Señor, el lugar donde habita tu gloriosa presencia" (Salmo 26:8, NTV). Este pasaje nos desafía a evaluar nuestra vida y a preguntarnos si estamos caminando en integridad y en comunión con Dios, buscando Su presencia con un corazón sincero.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 13-14, Mateo 25:14-46 y el Salmos 26:1-5. Comenzamos con Éxodo 13 y 14, donde el pueblo de Israel finalmente es liberado de Egipto y comienza su travesía hacia la Tierra Prometida. En Éxodo 13, Dios establece la consagración de los primogénitos y la celebración de la Pascua como un recordatorio de Su poder y fidelidad. Además, Dios guía a Su pueblo con una columna de nube de día y una columna de fuego de noche, asegurándoles Su presencia constante. En el versículo 21, dice: "El Señor iba delante de ellos. Los guiaba durante el día con una columna de nube y les daba luz en la noche con una columna de fuego. Esto les permitía viajar de día y de noche" (Éxodo 13:21, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque no siempre entendamos el camino, Dios va delante de nosotros, guiándonos y protegiéndonos.En Éxodo 14, el pueblo de Israel se encuentra atrapado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio que los persigue. En medio del miedo y la desesperación, Dios les da una promesa a través de Moisés: "No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Los egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos" (Éxodo 14:13, NTV). Luego, Dios abre el Mar Rojo, permitiendo que los israelitas crucen en seco y destruyendo al ejército egipcio que los seguía. Este milagro nos muestra que, cuando confiamos en Dios, Él abre caminos donde no los hay y nos libra del enemigo. Reflexiona: ¿Estás confiando en la guía de Dios en medio de tus desafíos, sabiendo que Él tiene el control?Pasamos ahora a Mateo 25:14-46, donde Jesús nos enseña dos parábolas sobre la responsabilidad y el juicio final. En la parábola de los talentos, Jesús habla de un hombre que confía sus bienes a tres siervos antes de irse de viaje. Dos de ellos invierten y multiplican lo que recibieron, pero el tercero, por miedo, esconde su talento en la tierra. En el versículo 21, el señor le dice al siervo fiel: "Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!" (Mateo 25:21, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios nos ha dado dones y talentos, recursos, oportunidades, y espera que los usemos para Su gloria.Más adelante, en la parábola del juicio de las naciones, Jesús describe cómo separará a las personas como un pastor separa las ovejas de las cabras. A los justos les dirá: "Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar" (Mateo 25:35, NTV). Mientras que a los injustos les dirá: "Les digo la verdad, cuando se negaron a ayudar al más insignificante de estos, mis hermanos, se negaron a ayudarme a mí" (Mateo 25:45, NTV). Este pasaje nos enseña que nuestra fe debe manifestarse en acciones concretas de amor y servicio. Reflexiona: ¿Estás usando lo que Dios te ha dado para Su propósito? ¿Estás sirviendo a los demás como si estuvieras sirviendo a Jesús mismo?Finalmente, llegamos al Salmo 26:1-9, una oración de David donde él pide a Dios que examine su corazón y confirme su integridad. En el versículo 1, declara: "Señálame con justicia, oh Señor, porque he actuado con integridad; he confiado en el Señor sin titubear" (Salmo 26:1, NTV). Esta oración nos desafía a vivir una vida de pureza y fidelidad delante de Dios, confiando en Su juicio y en Su gracia.David también expresa su deseo de estar en la presencia de Dios, diciendo: "Amo tu santuario, Señor, el lugar donde habita tu gloriosa presencia" (Salmo 26:8, NTV). Su corazón anhela permanecer en comunión con Dios y vivir apartado del mal.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 11-12 Mateo 25:1-13 y el Salmo 25:11-22. Comenzamos con Éxodo 11 y 12, donde Dios prepara el momento culminante para liberar a Israel de la esclavitud en Egipto. En Éxodo 11, Dios anuncia la décima y última plaga: la muerte de todos los primogénitos de Egipto. En el versículo 7, Dios dice: "Sin embargo, entre los israelitas ni siquiera un perro ladrará contra las personas ni contra los animales. Entonces sabrán que el Señor hace una distinción entre los egipcios y los israelitas" (Éxodo 11:7, NTV). Esto muestra cómo Dios cuida a Su pueblo mientras ejecuta juicio sobre Egipto.En Éxodo 12, se introduce la celebración de la Pascua. Dios instruye a los israelitas a sacrificar un cordero sin defecto, poner su sangre en los postes y el dintel de sus puertas, y permanecer en sus casas mientras el ángel de la muerte pasa por Egipto. En el versículo 13, Dios dice: "La sangre servirá como una señal en las casas donde ustedes estén; cuando yo vea la sangre, pasaré de largo. Esta plaga de muerte no los tocará a ustedes cuando yo hiera la tierra de Egipto" (Éxodo 12:13, NTV). Este evento no solo marca la liberación de Israel, sino que también apunta proféticamente a Jesús, el Cordero de Dios, cuya sangre nos salva de la muerte eterna. Reflexiona: ¿Estás viviendo bajo la cobertura de la sangre de Jesús, confiando en Su sacrificio como tu redención?Pasamos ahora a Mateo 25:1-13, donde Jesús cuenta la parábola de las diez jóvenes, una enseñanza sobre la importancia de estar preparados para Su regreso. En la historia, diez jóvenes esperan al novio, pero solo cinco de ellas son sabias y llevan suficiente aceite para sus lámparas. Las otras cinco, llamadas necias, no tienen suficiente aceite y se quedan fuera de la fiesta de bodas. En el versículo 13, Jesús concluye: "Así que ustedes también deben estar alerta, porque no saben el día ni la hora de mi regreso" (Mateo 25:13, NTV).Esta parábola nos recuerda que la preparación para el regreso de Jesús no es algo que se pueda dejar para el último momento. Se trata de vivir cada día con una relación activa con Él, buscando Su presencia y obedeciendo Su Palabra. Reflexiona: ¿Estás viviendo con una fe activa y una expectativa constante del regreso de Jesús? ¿Estás cuidando el "aceite" de tu relación con el Señor?Finalmente, llegamos al Salmo 25:11-22, donde David expresa su confianza en Dios como protector: "Protégeme, rescata mi vida de mis enemigos; no permitas que pase vergüenza, porque en ti me refugio" (Salmo 25:20, NTV). Este salmo nos recuerda que Dios es nuestra fuente de esperanza y que podemos confiar en Él en medio de nuestras luchas y dificultades.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 9-10, Mateo 24:36-51 y el Salmo 25:1-10. Comenzamos con Éxodo 9 y 10, donde Dios continúa mostrando Su poder a través de las plagas en Egipto. En Éxodo 9, vemos cómo el Señor envía una plaga sobre el ganado, úlceras sobre las personas, y una tormenta de granizo devastadora. A pesar del impacto de estas señales, el corazón del faraón sigue endurecido. En el versículo 16, Dios le dice al faraón: "Pero he permitido que sigas con vida con un propósito: mostrarte mi poder y dar a conocer mi fama por toda la tierra" (Éxodo 9:16, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios está en control y que incluso la resistencia humana no puede frustrar Sus planes.En Éxodo 10, Dios envía una plaga de langostas que cubren toda la tierra y una oscuridad profunda que dura tres días. A pesar de estos juicios, el faraón sigue resistiéndose a dejar ir al pueblo de Israel. Este relato nos muestra la dureza del corazón humano frente a la soberanía de Dios, también como el enemigo se opone para que vivamos en libertad, pues la verdadera libertad se logra cuando adoramos a Dios. Reflexiona por un momento ¿Hay algún área de tu vida que esta experimentando esclavitud? ¿Algo que has querido dejar y no has podido? Hoy Dios puede hacer el milagro. Pasamos ahora a Mateo 24:36-51, donde Jesús habla sobre Su regreso y llama a Sus discípulos a estar atentos y preparados. Jesús dice: "Sin embargo, nadie sabe el día ni la hora en que sucederán estas cosas, ni siquiera los ángeles en el cielo ni el mismo Hijo. Solo el Padre lo sabe" (Mateo 24:36, NTV). Este pasaje nos enseña que, aunque no sabemos cuándo regresará Jesús, debemos vivir con una actitud de preparación constante.Jesús también nos advierte sobre la importancia de ser siervos fieles. En el versículo 46, dice: "Si el amo regresa y encuentra que el siervo ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa" (Mateo 24:46, NTV). Este llamado a la fidelidad nos desafía a vivir cada día como si Jesús pudiera regresar en cualquier momento, siendo fieles en nuestras responsabilidades y obedeciendo Su Palabra. Reflexiona: ¿Estás viviendo con una actitud de preparación, confiando y obedeciendo a Dios mientras esperas el regreso de Jesús?Finalmente, llegamos al Salmo 25:1-10,  "Dios mío, en ti confío; no permitas que sea avergonzado, ni que mis enemigos se alegren de mí. 3 Ninguno de los que esperan en ti será avergonzado" (Salmo 25:2-3, NTV). Este salmo refleja una profunda confianza en Dios, incluso en medio de los desafíos, y un deseo de ser guiado por Sus caminos. En el versículo 4, el salmista clama: "Muéstrame el camino correcto, oh Señor; indícame la senda que debo seguir" (Salmo 25:4, NTV).
Hoy estaremos leyendo Éxodo 7-8, Mateo 24:1-35 y el Salmo 24:7-10. Comenzamos con Éxodo 7 y 8, donde Dios comienza a demostrar Su poder sobre Egipto a través de las plagas. En Éxodo 7, vemos a Moisés y Aarón obedeciendo el mandato de Dios al presentarse ante el faraón. Dios les da una señal poderosa: el bastón de Aarón se convierte en serpiente. Aunque los magos egipcios replican el milagro, el bastón de Aarón devora a los de ellos, mostrando que el poder de Dios es superior. Luego, Dios envía la primera plaga: convierte el agua del Nilo en sangre, dejando claro que Su autoridad abarca incluso los elementos de la naturaleza.En Éxodo 8, continúan las plagas: ranas, mosquitos y enjambres de moscas. Aunque los magos intentan replicar algunas señales, pronto se dan cuenta de que no pueden igualar el poder de Dios. En el versículo 19, los magos dicen al faraón: "¡Esto es obra del dedo de Dios!" (Éxodo 8:19, NTV). Sin embargo, el corazón del faraón sigue endurecido. Este pasaje nos recuerda que Dios tiene el control absoluto y que, a pesar de la oposición, Su plan siempre prevalece. Reflexiona: ¿Estás confiando en el poder de Dios para actuar en medio de tus desafíos, sabiendo que Su autoridad es suprema?Pasamos ahora a Mateo 24:1-35, donde Jesús habla sobre los eventos del fin de los tiempos y Su regreso. Los discípulos, impresionados por la grandeza del templo, le preguntan cuándo sucederán estas cosas. Jesús les advierte sobre guerras, terremotos, falsos profetas y persecuciones, señalando que estas son señales de los últimos días. En el versículo 13, Jesús da una promesa poderosa: "Pero el que se mantenga firme hasta el final será salvo" (Mateo 24:13, NTV).Más adelante, Jesús habla de Su regreso glorioso: "Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y habrá llanto en todos los pueblos de la tierra. Verán al Hijo del Hombre venir en las nubes del cielo con poder y gran gloria" (Mateo 24:30, NTV). Jesús nos llama a estar atentos y preparados, porque Su regreso será inesperado, pero seguro. Reflexiona: ¿Estás viviendo con una expectativa activa del regreso de Jesús? ¿Estás enfocado en permanecer fiel, sin importar las circunstancias?Finalmente, llegamos al Salmo 24:7-10, un himno de alabanza que celebra la gloria y la majestad de Dios como Rey eterno. En el versículo 7, el salmista proclama: "Ábranse, portones antiguos; ábranse puertas antiguas, y dejen entrar al Rey de gloria" (Salmo 24:7, NTV). Este pasaje exalta a Dios como el Rey de gloria, fuerte y poderoso, digno de toda alabanza y reverencia.El salmo concluye con una declaración majestuosa: "¿Quién es el Rey de gloria? El Señor de los Ejércitos Celestiales; ¡Él es el Rey de gloria!" (Salmo 24:10, NTV). Estas palabras nos invitan a reconocer el señorío de Dios en nuestras vidas y a darle el lugar de honor que le corresponde.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 5-6, Mateo 23:13-39 y el Salmo 24:1-6. Comenzamos con Éxodo 5 y 6, donde Moisés y Aarón enfrentan su primera gran prueba en la misión que Dios les encomendó. En Éxodo 5, Moisés y Aarón se presentan ante el faraón para pedirle que deje ir al pueblo de Israel, pero en lugar de obedecer, el faraón endurece su corazón y aumenta la carga sobre los esclavos israelitas. En el versículo 2, el faraón responde: "¿Quién es el Señor para que yo le obedezca y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, y no dejaré ir a Israel" (Éxodo 5:2, NTV). Esto nos recuerda que, cuando Dios nos llama a cumplir Su propósito, podemos enfrentar resistencia, pero Su plan siempre prevalecerá.En Éxodo 6, Dios reafirma Su promesa a Moisés, declarando Su fidelidad y poder. En el versículo 6, Dios dice: "Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: ‘Yo soy el Señor. Te libraré de la opresión de los egipcios. Te rescataré de tu esclavitud en Egipto. Te redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de juicio’" (Éxodo 6:6, NTV). A pesar de la resistencia del faraón y la desilusión del pueblo, Dios asegura que cumplirá Su plan de liberación. Reflexiona: ¿Estás confiando en las promesas de Dios, incluso cuando enfrentas resistencia o tiempos difíciles?Pasamos ahora a Mateo 23:13-39, donde Jesús pronuncia una serie de denuncias contra los fariseos y maestros de la ley, señalando su hipocresía y falta de integridad. Jesús les dice: "¡Ay de ustedes, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues les cierran la puerta del reino del cielo en la cara a la gente. Ustedes mismos no entran, y no dejan entrar a los demás" (Mateo 23:13, NTV). Jesús confronta su religiosidad superficial y los llama a una vida de autenticidad y verdadera justicia.Más adelante, Jesús expresa Su profundo dolor por la resistencia de Jerusalén al mensaje de Dios. En el versículo 37, clama: "¡Oh Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como una gallina protege a sus pollitos bajo sus alas, pero no me dejaron!" (Mateo 23:37, NTV). Este pasaje nos recuerda el corazón compasivo de Jesús, quien desea salvar y restaurar, pero respeta nuestra decisión de aceptarlo o rechazarlo. Reflexiona: ¿Estás viviendo con integridad y autenticidad en tu fe? ¿Estás respondiendo al llamado de Jesús a vivir bajo Su protección y dirección?Finalmente, llegamos al Salmo 24:1-6, un himno de adoración que exalta la soberanía y la santidad de Dios. El salmista comienza declarando: "La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen" (Salmo 24:1, NTV). Este versículo nos recuerda que todo en la creación le pertenece a Dios y que nuestra vida debe reflejar Su gloria.En los versículos 3 y 4, el salmista hace una pregunta clave: "¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y nunca dicen mentiras" (Salmo 24:3-4, NTV). Este pasaje nos desafía a vivir con pureza e integridad, buscando al Señor con un corazón sincero.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 3-4, Mateo 23:1-12 y el Salmo 23. Comenzamos con Éxodo 3-4, donde Moisés tiene un encuentro sobrenatural con Dios en la zarza ardiente. En Éxodo 3, Dios se revela a Moisés como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y lo llama a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. En el versículo 10, Dios le dice: "Ahora ve, porque te envío al faraón. Tú vas a sacar de Egipto a mi pueblo, Israel" (Éxodo 3:10, NTV). Moisés, sin embargo, responde con inseguridad, preguntando: "¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel?" (Éxodo 3:11, NTV). Este diálogo nos recuerda que Dios no nos llama por nuestras habilidades, sino por Su poder y propósito.En Éxodo 4, Moisés sigue dudando de su capacidad, pero Dios le asegura que estará con él, equipándolo con señales milagrosas para mostrar Su poder. Incluso cuando Moisés se queja de que no es buen orador, Dios le responde: "¿Quién forma la boca de una persona? ¿Quién decide que una persona hable o no hable, oiga o no oiga, vea o no vea? ¿Acaso no soy yo, el Señor?" (Éxodo 4:11, NTV). Este pasaje nos enseña que, cuando Dios nos llama, también nos capacita. Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios puede usarte, incluso en medio de tus inseguridades o limitaciones?Pasamos ahora a Mateo 23:1-12, donde Jesús habla a las multitudes y a Sus discípulos acerca de la hipocresía de los líderes religiosos de Su tiempo. Jesús advierte que no debemos imitar sus acciones, porque "no hacen lo que enseñan". En el versículo 12, Jesús dice: " Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." (Mateo 23:12). Este pasaje nos recuerda que el verdadero liderazgo en el Reino de Dios no se trata de títulos o apariencias, sino de humildad y servicio.Jesús también llama a Sus seguidores a evitar buscar reconocimiento humano y a vivir como siervos. En el versículo 11, dice: "El más importante entre ustedes debe ser el sirviente de los demás" (Mateo 23:11, NTV). Reflexiona: ¿Estás viviendo con humildad y un corazón de servicio, buscando agradar a Dios en lugar de buscar el reconocimiento de los demás?Finalmente, llegamos al Salmo 23, uno de los salmos más amados y conocidos, que describe la relación de confianza entre el creyente y Dios como su pastor. En el versículo 1, David declara: "El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito" (Salmo 23:1, NTV). Este pasaje nos recuerda que, cuando Dios es nuestro pastor, Él provee, guía y protege en cada etapa de la vida.El Salmo continúa con palabras de consuelo y confianza: "Aunque pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan" (Salmo 23:4, NTV). Este versículo nos asegura que, incluso en los momentos más oscuros, Dios está con nosotros, guiándonos y protegiéndonos.
Hoy estaremos leyendo Éxodo 1-2, Mateo 22:23-46 y el Salmo 22:19-31. Comenzamos con Éxodo 1-2, donde vemos el inicio de la historia de la redención de Israel. En Éxodo 1, los israelitas, aunque están bajo opresión en Egipto, se multiplican y crecen como nación. Faraón, temeroso de su número, ordena matar a todos los niños varones al nacer. Sin embargo, en medio de esta opresión, Dios actúa a través de dos parteras valientes, Sifrá y Fuvá, quienes temen a Dios y desobedecen las órdenes del faraón. Esto nos recuerda que incluso en tiempos oscuros, Dios levanta personas para cumplir Sus propósitos.En Éxodo 2, conocemos a Moisés, quien es salvado de las aguas del Nilo por la hija del faraón y criado en su casa. Más adelante, Moisés huye a Madián después de defender a un hebreo y, aunque está lejos de su pueblo, Dios lo está preparando para la misión que cambiará la historia de Israel. Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios puede usar incluso los momentos más difíciles para cumplir Su propósito? ¿Cómo estás respondiendo al llamado de Dios en tu vida?Pasamos ahora a Mateo 22:23-46, donde Jesús responde a preguntas difíciles de los saduceos y fariseos, demostrando Su sabiduría y autoridad. Los saduceos intentan atrapar a Jesús con una pregunta sobre la resurrección, pero Jesús les responde en el versículo 32: "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos". Aquí, Jesús afirma la esperanza de la resurrección y la realidad de la vida eterna.Más adelante, un fariseo le pregunta cuál es el gran mandamiento de la ley, y Jesús responde: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:37-39). Este pasaje nos recuerda que toda nuestra vida debe estar centrada en amar a Dios y reflejar ese amor en nuestras relaciones con los demás. Reflexiona: ¿Estás amando a Dios con todo tu ser? ¿Estás amando a tu prójimo como una extensión de tu amor por Dios?Finalmente, llegamos al Salmo 22:19-31, donde el salmista, después de clamar por ayuda en medio del sufrimiento, declara confianza en la salvación de Dios. En el versículo 24, dice: "Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, le oyó". Este pasaje nos recuerda que Dios escucha nuestro clamor y responde con misericordia.
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