DIA 344 - Jonas Huye de Dios
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Hoy estaremos leyendo Jonás 1-2, Apocalipsis 7 y Proverbios 26:21-28. En Jonás 1 y 2, vemos la historia de un profeta que huye de Dios, pero también la misericordia de un Dios que nunca deja de perseguir a quienes ama. En el capítulo 1, Dios envía a Jonás a predicar a Nínive, pero Jonás toma la dirección opuesta. Intenta alejarse de la presencia del Señor, pero una tormenta divina lo alcanza. Mientras los marineros claman a sus dioses, Jonás reconoce que la tormenta es consecuencia de su desobediencia. Al lanzarlo al mar, la tormenta se calma, y Jonás es tragado por un gran pez preparado por Dios.En el capítulo 2, desde el vientre del pez, Jonás ora. No pide primero ser liberado; reconoce que Dios lo escuchó aun cuando todo parecía perdido. “Desde el seno del abismo clamé, y tú escuchaste mi voz.” Entiende que la salvación pertenece al Señor y renueva su compromiso. Entonces Dios ordena al pez vomitarlo en tierra firme. Jonás no murió en su huida; fue rescatado en su quebranto.Reflexiona: ¿Hay áreas donde estás huyendo de lo que Dios te pidió hacer? ¿Estás permitiendo que el quebranto te lleve de regreso a la obediencia?
En Apocalipsis 7, antes de que los juicios continúen, Juan ve dos escenas de esperanza. Primero, Dios ordena sellar a Sus siervos —144,000 de todas las tribus de Israel— mostrando que Él sabe guardar a los suyos aun en medio del juicio. Nadie queda sin ser visto ni protegido.Luego, Juan ve una multitud incontable de todas las naciones, tribus y lenguas adorando al Cordero: “La salvación pertenece a nuestro Dios.” Estos son los que pasaron por la gran tribulación, pero ahora están delante del trono, vestidos de blanco y llenos de gozo. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.Reflexiona: ¿Estás viviendo con la certeza de que Dios te guarda en toda circunstancia? ¿Tu vida refleja la esperanza de saber que un día estarás delante del trono?
En Proverbios 26:21 –28, la sabiduría muestra el poder destructivo del conflicto, la mentira y el engaño. “Carbón para las brasas y leña para el fuego, es el hombre pendenciero para encender contiendas.” Las disputas no nacen solas; alguien siempre las alimenta. El chismoso es comparado con comida deliciosa que baja al fondo del vientre, pero en realidad envenena.El texto también describe a la persona que disimula con palabras amables, pero oculta maldad en su corazón. “Con sus labios se muestra amigable, pero en su interior maquina engaño.” Advierte que quien cava un hoyo para otro caerá en él, y quien rueda una piedra contra otro, sobre él volverá. Dios ve más allá de las apariencias y juzga la intención.




