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La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Author: Julian Gamba
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© Julian Gamba
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Únete al reto de leer juntos la Biblia en un año. Todos los días leeremos entre 1 a 5 capitulo diarios en este plan que esta cuidadosamente diseñado para acercarte a Dios y por sobre todo para escuchar su voz. Creo que Dios habla de una manera especial a través de Su Palabra, guiando a cada uno de nosotros a descubrir nuestro propósito único en Jesús. Al final de la lectura todos los días comparto una reflexión sobre lo que vamos leyendo, espero que sea de bendición para ti. (Version Reina Valera 1909 adaptada a español contemporáneo manteniendo intacto el mensaje original.)
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Hoy estaremos leyendo Malaquías 3-4, Apocalipsis 22, Proverbios 31:21-31. En Malaquías 3 y 4, Dios cierra el Antiguo Testamento con un llamado claro al arrepentimiento y una promesa gloriosa de restauración. En Malaquías 3, el Señor anuncia que enviará a Su mensajero para preparar el camino. Él vendrá como fuego purificador, no para destruir, sino para limpiar y refinar. Dios confronta al pueblo por haberle robado, especialmente en los diezmos y ofrendas, y aun así abre una invitación llena de gracia: “Vuelvan a mí, y yo volveré a ustedes.” Promete bendición abundante a quienes confían y obedecen, y distingue entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no. En el capítulo 4, Dios habla del día final: para los soberbios será como fuego consumidor, pero para los que temen Su nombre “nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” El libro termina mirando hacia adelante, anunciando que Dios restaurará los corazones antes del día definitivo. La historia no termina en juicio, sino en esperanza para los que temen al Señor. Reflexiona: ¿Estás respondiendo a la invitación de Dios a volver a Él con todo tu corazón? ¿Estás viviendo con la expectativa del “sol de justicia” que trae sanidad y vida?En Apocalipsis 22, llegamos al final de la Biblia y al cumplimiento de todas las promesas. Juan ve el río de la vida que fluye del trono de Dios y del Cordero, y el árbol de la vida que sana a las naciones. Ya no hay maldición. Los siervos de Dios verán Su rostro y reinarán con Él para siempre.Jesús declara varias veces: “Vengo pronto.” No es una amenaza, es una promesa. Cada palabra de esta profecía es fiel y verdadera. Se nos advierte no añadir ni quitar nada de ella, y se hace una invitación final: “El que tenga sed, venga; y el que quiera, reciba gratuitamente el agua de la vida.” La Biblia termina con una oración sencilla y poderosa: “Amén. Ven, Señor Jesús.”Reflexiona: ¿Estás viviendo como alguien que espera el regreso de Jesús? ¿Tu corazón anhela Su venida o se ha acomodado a este mundo?En Proverbios 31:21–31, continúa el retrato de la mujer virtuosa, culminando con honor, fruto y legado. No teme por el futuro, porque está preparada. Sus palabras son sabias y llenas de bondad. Su familia y su comunidad la reconocen por el fruto de su vida. El pasaje aclara algo esencial: “Engañosa es la gracia y vana la hermosura; la mujer que teme al Señor, esa será alabada.” La verdadera belleza no está en lo externo, sino en una vida construida con temor de Dios, fidelidad diaria y amor constante. Su legado habla por ella.
Hoy estaremos leyendo Malaquías 1-2, Apocalipsis 21, Proverbios 31:10-20. En Malaquías 1 y 2, Dios confronta a Su pueblo por una fe descuidada y un corazón dividido. En el capítulo 1, el Señor declara algo impactante: “Yo los he amado.” Pero el pueblo responde con indiferencia: “¿En qué nos has amado?” La falta de gratitud los llevó a ofrecer sacrificios defectuosos, dando a Dios lo que no darían a nadie más. Dios deja claro que no honra una adoración cómoda ni un corazón que lo trata con desprecio. En el capítulo 2, la corrección se dirige especialmente a los sacerdotes y a las familias. Los líderes habían corrompido su llamado y el pueblo había sido infiel en sus pactos, incluso en el matrimonio. Dios recuerda que Él es testigo de los pactos y que aborrece la traición. El mensaje es firme pero lleno de propósito: Dios anhela una fe íntegra, una adoración sincera y relaciones alineadas con Su carácter. Reflexiona: ¿Estás ofreciendo a Dios lo mejor de tu corazón o solo lo que te sobra? ¿Estás honrando los pactos que has hecho delante de Él?En Apocalipsis 21, Juan ve el destino final de la historia: un cielo nuevo y una tierra nueva. La Jerusalén celestial desciende adornada como una novia, y se escucha una voz poderosa: “Ahora el tabernáculo de Dios está con los hombres.” Dios mismo habitará con Su pueblo. No habrá más muerte, llanto ni dolor; las cosas antiguas habrán pasado.Dios declara: “Yo hago nuevas todas las cosas.” Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Esta visión no es solo consuelo futuro, es esperanza presente. Todo sacrificio, toda fidelidad y toda obediencia encuentran sentido cuando recordamos hacia dónde vamos. El pecado, el sufrimiento y la injusticia no tienen la última palabra. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la esperanza de lo eterno o atrapado solo en lo temporal? ¿Cómo cambiaría tu manera de vivir hoy si recordaras que Dios está haciendo todo nuevo?En Proverbios 31:10–20, se describe a la mujer virtuosa, una imagen de diligencia, sabiduría y generosidad. Su valor es mayor que las piedras preciosas. No vive para sí misma: trabaja con empeño, cuida de su casa y extiende su mano al necesitado. Su fortaleza no es solo externa; nace de un corazón ordenado y temeroso de Dios. Este pasaje no es una lista de perfección inalcanzable, sino un retrato de una vida fiel, constante y productiva. La sabiduría se expresa en lo cotidiano: en el trabajo, en la generosidad y en la responsabilidad.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 13-14, Apocalipsis 20, Proverbios 31:1-9. En Zacarías 13 y 14, Dios revela cómo Él mismo traerá purificación, victoria y un reinado definitivo. En el capítulo 13, el Señor anuncia que abrirá una fuente para limpiar el pecado y la impureza. El pueblo será purificado, y la idolatría desaparecerá. Aparece una frase profética profunda: “Hiere al pastor, y se dispersarán las ovejas”, anticipando el sufrimiento del Mesías y el proceso doloroso mediante el cual Dios refina a Su pueblo. La prueba no es para destruir, sino para purificar; lo que pasa por el fuego sale más genuino.En el capítulo 14, se describe el día del Señor con imágenes impactantes: Dios interviene, las naciones son confrontadas y el Señor reina como Rey sobre toda la tierra. El libro culmina con una verdad gloriosa: “El Señor será Rey sobre toda la tierra.” No hay rincón que no quede bajo Su gobierno. Reflexiona: ¿Estás permitiendo que Dios limpie y refine tu corazón? ¿Vives con la esperanza de que Él reina y reinará sobre todo?En Apocalipsis 20, Juan ve el cierre de una etapa decisiva de la historia. Satanás es atado por mil años, y Cristo reina con los suyos. Luego, el enemigo es liberado por un corto tiempo y finalmente derrotado para siempre. Aparece el gran trono blanco: todos comparecen delante de Dios, y los libros son abiertos. El juicio es justo y definitivo. Pero hay una promesa que llena de esperanza: los que están inscritos en el libro de la vida no enfrentan condenación. El mal no tiene la última palabra. La muerte y el Hades son lanzados al lago de fuego. Dios pone un punto final al pecado, a la injusticia y al dolor. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la certeza de que tu nombre está escrito en el libro de la vida? ¿Cómo impacta esa esperanza la manera en que vives hoy?En Proverbios 31:1–9, el rey Lemuel comparte la instrucción sabia de su madre. Le advierte sobre decisiones que destruyen el liderazgo y le llama a gobernar con justicia, sobriedad y compasión. Le dice que no use su poder para sí mismo, sino para defender al pobre, al necesitado y al que no tiene voz. La verdadera sabiduría del liderazgo no se mide por control, sino por servicio; no por privilegios, sino por justicia. Dios honra a quienes usan su influencia para levantar a otros.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 11-12, Apocalipsis 19, Proverbios 30:21-33. En Zacarías 11 y 12, Dios revela el contraste entre el rechazo humano y Su plan soberano de redención. En el capítulo 11, el profeta presenta la imagen de dos pastores: uno fiel y otro inútil. El pueblo rechaza al buen pastor y valora su liderazgo en treinta piezas de plata, una profecía que apunta claramente al rechazo del Mesías. El resultado es doloroso: cuando se desprecia el cuidado de Dios, el liderazgo se corrompe y el pueblo queda vulnerable.En el capítulo 12, el tono cambia hacia la esperanza y la intervención divina. Dios promete proteger a Jerusalén y declara que derramará “un espíritu de gracia y de súplica”. Entonces ocurre algo profundamente conmovedor: “Mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán lamentación.” El arrepentimiento genuino nace cuando el corazón reconoce al Mesías rechazado. Dios transforma el quebranto en restauración y defensa sobrenatural. Reflexiona: ¿Estás reconociendo y valorando al Buen Pastor en tu vida? ¿Hay áreas donde necesitas permitir que el arrepentimiento te lleve a una restauración más profunda?En Apocalipsis 19, el cielo estalla en adoración. Después de la caída de Babilonia, una gran multitud proclama: “¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios.” Luego aparece una imagen: las bodas del Cordero. La iglesia, vestida de lino fino —las acciones justas de los santos—, se celebra la unión eterna con Cristo.De inmediato, Juan ve al Rey victorioso montado en un caballo blanco. Sus ojos son como llama de fuego y en Su manto está escrito: “Rey de reyes y Señor de señores.” Jesús no viene esta vez como Cordero sacrificado, sino como Juez justo que derrota definitivamente al mal. La victoria es total, y el Reino de Dios se establece con autoridad y verdad. Reflexiona: ¿Estás viviendo como alguien que se prepara para las bodas del Cordero? ¿Tu vida refleja fidelidad, pureza y esperanza en el Rey que viene?En Proverbios 30:21–33, se describen cosas que perturban el orden y revelan la necedad del orgullo. Habla de situaciones fuera de lugar —un siervo que gobierna, un necio saciado, una mujer rechazada que se casa— imágenes que muestran cómo el desorden nace cuando se ignora la sabiduría. El pasaje concluye con una advertencia práctica: así como batir la leche produce mantequilla y golpear la nariz produce sangre, provocar la ira produce contienda. La falta de dominio propio siempre termina en conflicto. La sabiduría no solo piensa bien; controla reacciones y mantiene la paz.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 9-10, Apocalipsis 18, Proverbios 30:11-20. En Zacarías 9 y 10, Dios anuncia salvación y restauración para Su pueblo en medio de naciones poderosas. En el capítulo 9 aparece una de las profecías más conocidas sobre el Mesías: el Rey que viene justo y victorioso, pero humilde, montado en un asno. No llega con violencia, sino trayendo paz. Dios promete cortar los instrumentos de guerra y hablar paz a las naciones. La victoria del Señor no se basa en fuerza humana, sino en Su propósito redentor.En el capítulo 10, Dios confronta la idolatría y la dependencia de falsos líderes, pero promete restaurar a Su pueblo como un pastor restaura a su rebaño. “Yo los fortaleceré en el Señor”, dice, y afirma que volverán a caminar con gozo y seguridad. El mensaje es claro: cuando el pueblo deja los ídolos y vuelve a confiar en Dios, Él restaura, fortalece y guía. Reflexiona: ¿En qué estás poniendo tu confianza hoy: en soluciones humanas o en el Rey humilde que trae paz? ¿Hay ídolos sutiles que necesitas dejar para volver a depender plenamente de Dios?En Apocalipsis 18, Juan ve la caída definitiva de Babilonia, símbolo del sistema del mundo basado en orgullo, riqueza, corrupción e independencia de Dios. Lo que parecía sólido y eterno cae “en una sola hora”. Los reyes, mercaderes y poderosos lloran no por arrepentimiento, sino por la pérdida de sus beneficios.El cielo, en contraste, se regocija, porque Dios ha hecho justicia. Entonces se escucha una voz clara: “Salgan de ella, pueblo mío.” Es un llamado a no compartir los valores ni el destino de un sistema que se opone a Dios. La caída de Babilonia recuerda que todo lo construido sin Dios termina en ruina, por más impresionante que parezca. Reflexiona: ¿Estás viviendo conforme a los valores del Reino de Dios o dejándote moldear por el sistema que te rodea? ¿Tu esperanza está en lo temporal o en lo eterno?En Proverbios 30:11–20, se describe una generación marcada por la arrogancia, la falta de honra y la autosuficiencia. Habla de quienes desprecian a sus padres, se creen puros sin haber sido limpiados y miran con soberbia. Luego presenta imágenes de cosas pequeñas pero destructivas, y finalmente menciona caminos que parecen misteriosos: el vuelo del águila, el camino de la serpiente, el rumbo de un barco y el camino del hombre con la mujer. El pasaje resalta que hay actitudes y pecados que parecen invisibles o normales para el ser humano, pero que Dios ve con claridad. El proverbista nos llama a vivir con reverencia, humildad y conciencia de que nada está oculto delante del Señor.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 7-8, Apocalipsis 17, Proverbios 30:1-10. En Zacarías 7 y 8, Dios confronta la religiosidad y revela Su deseo profundo de restaurar el corazón de Su pueblo. En el capítulo 7, el pueblo pregunta si debe seguir ayunando como lo hizo durante el exilio. Dios responde con una pregunta: “¿Ayunaban realmente para mí?” El problema no era el ayuno, sino un corazón endurecido que no practicaba la justicia, la misericordia ni la compasión. Dios recuerda que antes ya había hablado por medio de los profetas, pero no escucharon, y por eso vino la dispersión. En el capítulo 8, el tono cambia completamente. Dios declara Su celo por Sion y promete volver a habitar en Jerusalén. Habrá seguridad, alegría y verdad. Ancianos sentados en las plazas, niños jugando en las calles: imágenes de paz restaurada. Dios promete transformar los ayunos en fiestas y afirma: “Amen la verdad y la paz.” La obediencia del corazón abre la puerta a una restauración que impacta a generaciones. Reflexiona: ¿Tu relación con Dios es una rutina religiosa o una respuesta sincera del corazón? ¿Estás practicando justicia, misericordia y verdad en tu vida diaria?En Apocalipsis 17, Juan ve la caída del sistema corrupto que se opone a Dios, representado por una mujer llamada Babilonia, sentada sobre una bestia. Ella simboliza una mezcla peligrosa de poder, riqueza, inmoralidad e idolatría. Parece fuerte e invencible, pero su juicio es seguro. Los reyes de la tierra se aliaron con ella, pero al final la odiarán y la destruirán.El mensaje es claro: los sistemas que se oponen a Dios parecen triunfar por un tiempo, pero su caída es inevitable. En contraste, el capítulo afirma que el Cordero vencerá, porque Él es “Señor de señores y Rey de reyes,” y con Él están los llamados, escogidos y fieles. Reflexiona: ¿Dónde está puesta tu confianza: en sistemas humanos o en el Reino del Cordero? ¿Estás viviendo como alguien fiel, aun cuando el mundo aplaude lo contrario?En Proverbios 30:1–10, Agur habla desde la humildad y la dependencia de Dios. Reconoce sus limitaciones y declara que la sabiduría verdadera proviene solo del Señor. Afirma que toda palabra de Dios es pura y que Él es escudo para los que confían en Él. Luego hace una oración sencilla pero profunda: pide ser guardado de la mentira y de la falsedad, y no vivir ni en pobreza extrema ni en riqueza excesiva, para no olvidar a Dios ni deshonrar Su nombre. Es una oración por equilibrio, integridad y dependencia diaria.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 4-6, Apocalipsis 16, Proverbios 29:21-27. En Zacarías 4 al 6, Dios fortalece a Su pueblo con visiones que revelan cómo Él cumple Su obra y establece Su justicia. En el capítulo 4, Zacarías ve un candelabro alimentado continuamente por aceite, y Dios declara una de las frases más conocidas del libro: “No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu.” Zorobabel terminará la obra porque Dios mismo la sostiene. Lo que comenzó con dificultad terminará con gritos de alegría: “¡Gracia, gracia!” En el capítulo 5, aparecen dos visiones de juicio: un rollo volador que representa la Palabra de Dios trayendo corrección, y una mujer dentro de un efa que simboliza la maldad siendo removida de la tierra. Dios no solo edifica; también limpia. En el capítulo 6, Zacarías ve carros que recorren la tierra, mostrando que Dios gobierna las naciones. Luego, Josué el sumo sacerdote es coronado, apuntando proféticamente al Mesías: el Renuevo, quien reinará como Rey y Sacerdote. Dios está construyendo algo eterno, y nada lo puede detener. Reflexiona: ¿Estás confiando en tus fuerzas o en el Espíritu de Dios para cumplir lo que Él te llamó a hacer? ¿Permites que Dios limpie lo que estorba Su obra en tu vida?En Apocalipsis 16, se derraman las siete copas de la ira de Dios, completando Su juicio sobre un mundo que persistió en rebelarse. Cada copa trae consecuencias directas sobre quienes rechazaron a Dios, pero algo se repite de forma impactante: “no se arrepintieron.”Aun frente a juicios evidentes, muchos endurecen su corazón y blasfeman en lugar de volver a Dios. El capítulo culmina con la preparación de Armagedón y una advertencia de Jesús en medio del juicio: “Vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela.” El mensaje no es para causar temor, sino un llamado a perseverar y permanecer despiertos espiritualmente. Reflexiona: ¿Tu corazón permanece sensible a Dios o se está endureciendo? ¿Estás velando espiritualmente o viviendo distraído?En Proverbios 29:21–27, la sabiduría advierte sobre la indulgencia, la ira y la injusticia. Criar a alguien sin corrección termina produciendo dolor. El orgullo del hombre lo humilla, pero el humilde alcanza honra. También dice que el temor al hombre es una trampa, pero el que confía en el Señor está seguro.El pasaje termina con un contraste fuerte: los justos detestan la injusticia, y los malvados detestan al íntegro. Vivir con rectitud siempre traerá oposición, pero también la aprobación de Dios.
Hoy estaremos leyendo Zacarías 1-3, Apocalipsis 15, Proverbios 29:11-20. En Zacarías 1 al 3, Dios anima a un pueblo que ha regresado del exilio, pero que todavía vive con temor, culpa y debilidad. En el capítulo 1, el Señor llama al pueblo a volver a Él con una promesa: “Vuélvanse a mí… y yo me volveré a ustedes.” Zacarías recibe visiones que muestran que Dios ha visto la aflicción de Jerusalén y que Su celo por ella sigue intacto. Aunque las naciones parecían prosperar, Dios declara que restaurará a Su pueblo y volverá a habitar en medio de ellos.En el capítulo 2, Dios promete protección y expansión. Jerusalén será una ciudad sin muros, no por debilidad, sino porque el Señor mismo será “muro de fuego alrededor” y gloria en medio de ella. La seguridad del pueblo no vendrá de estructuras humanas, sino de la presencia de Dios.En el capítulo 3, aparece una de las escenas más poderosas de restauración. Josué, el sumo sacerdote, está delante del Señor con ropas sucias, mientras Satanás lo acusa. Pero Dios reprende al acusador y ordena que le quiten las ropas sucias y le pongan vestiduras limpias. El mensaje es claro: Dios no solo perdona, también restaura la identidad y la dignidad. Reflexiona: ¿Estás creyendo más a las voces de acusación o a la gracia restauradora de Dios? ¿Estás caminando confiado en Su presencia como tu verdadera seguridad?En Apocalipsis 15, Juan ve una escena celestial antes del derramamiento final de los juicios. Los que han vencido a la bestia están de pie junto al mar de cristal, adorando a Dios y cantando el cántico de Moisés y del Cordero. Es un canto de victoria, fidelidad y justicia: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso.”El templo celestial se abre y salen siete ángeles con las últimas plagas. Nadie puede entrar hasta que los juicios se completen, mostrando que lo que está por suceder es justo, santo y definitivo. Antes del juicio, el cielo adora; antes del fin, Dios afirma que Su justicia es perfecta. Reflexiona: ¿Estás viviendo como alguien que ya ha vencido por medio del Cordero? ¿Tu adoración nace de la confianza en que Dios siempre hace lo correcto?Por último Proverbios 29:11–20, nos habla del dominio propio, la prudencia y el valor de la corrección. “El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la controla.” La madurez espiritual se refleja en cómo respondemos, no en cómo reaccionamos.También enseña que cuando un gobernante escucha mentiras, todo su equipo se corrompe, y que la justicia da estabilidad a una nación. Advierte sobre criar a un hijo sin disciplina, y afirma que donde no hay visión, el pueblo se extravía. Finalmente, dice que no basta con palabras para corregir: el corazón debe estar dispuesto a obedecer.
Hoy estaremos leyendo Hageo 1-2, Apocalipsis 14, Proverbios 29:1-10. En Hageo 1 y 2, Dios confronta a Su pueblo por haber puesto sus propias prioridades por encima de Su casa. Después del exilio, el pueblo había regresado, pero mientras sus casas estaban terminadas, el templo seguía en ruinas. Dios les dice con claridad: “Reflexionen sobre su conducta.” Trabajaban mucho, pero cosechaban poco; ganaban, pero no prosperaban. No era falta de esfuerzo, era desorden de prioridades.Cuando el pueblo escucha y obedece, Dios responde de inmediato: “Yo estoy con ustedes.” En el capítulo 2, el Señor anima a quienes veían el nuevo templo como algo pequeño comparado con el anterior. Les promete que Su gloria llenará ese lugar y declara una gran verdad: “Mía es la plata y mío es el oro.” La verdadera esperanza no está en los recursos, sino en la presencia de Dios. Y termina con una promesa profética: Dios sacudirá los reinos, pero establecerá lo que Él ha escogido.Reflexiona: ¿Estás poniendo a Dios en el centro de tus prioridades o solo cuando te sobra tiempo? ¿Confías más en tus recursos o en la presencia del Señor contigo?En Apocalipsis 14, Juan ve una escena de contraste y esperanza. Primero aparece el Cordero en el monte Sion con los redimidos, marcados no por el sistema del mundo, sino por el nombre de Dios. Cantan un cántico nuevo que solo ellos pueden aprender. Luego se anuncian tres mensajes angelicales: uno llama a temer a Dios y darle gloria; otro declara la caída de Babilonia; y el tercero advierte sobre las consecuencias de adorar a la bestia.El capítulo concluye con una promesa para los fieles: “Bienaventurados los que mueren en el Señor… porque sus obras los siguen.” Aquí aparece un llamado claro: la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús. La historia no termina con el sistema del mundo, sino con la victoria del Cordero.Reflexiona: ¿Dónde está puesta tu lealtad hoy? ¿Estás viviendo con la mirada puesta en el Cordero o cediendo a la presión del sistema que te rodea?Por último Proverbios 29:1–10, habla sobre corrección, liderazgo y justicia. “El hombre que muchas veces es reprendido y endurece la cerviz, de repente será destruido.” Rechazar la corrección tiene consecuencias. El texto también enseña que cuando gobiernan los justos, el pueblo se alegra, pero cuando gobiernan los impíos, el pueblo gime.Advierte que el amor al dinero puede destruir a una nación, que el orgullo prepara la caída y que el justo aborrece la injusticia. La integridad no es pasiva; toma postura. El proverbista nos recuerda que la justicia sostiene a la sociedad y que la falta de ella trae caos y sufrimiento.
Hoy estaremos leyendo Sofonías 1-3, Apocalipsis 13, Proverbios 28:21-28. En Sofonías 1 al 3, Dios anuncia el día del Señor como un tiempo de juicio, pero también como una puerta a la restauración. En el capítulo 1, el profeta advierte que el día del Señor está cerca, un día de tinieblas para quienes viven indiferentes, cómodos y sin buscar a Dios. No es solo castigo por idolatría, sino por un corazón que se ha vuelto insensible a la voz del Señor.En el capítulo 2, Dios llama al pueblo a buscar humildad y justicia antes de que llegue ese día. Aun en medio del juicio, hay una invitación a refugiarse en Él.En el capítulo 3, el tono cambia y después de confrontar la corrupción de líderes y ciudades, Dios promete restaurar a un remanente humilde. El libro termina con una de las declaraciones más tiernas del Antiguo Testamento: Dios no solo salva, Dios se goza. “El Señor tu Dios está en medio de ti… se gozará sobre ti con alegría, callará de amor y se regocijará sobre ti con cánticos.” El juicio no es el final; la restauración y el gozo de Dios sobre Su pueblo lo son.Reflexiona: ¿Estás viviendo con un corazón sensible a Dios o con indiferencia espiritual? ¿Crees que Dios se deleita en restaurarte y goza sobre ti con amor?En Apocalipsis 13, Juan ve surgir dos bestias que representan sistemas de poder político y religioso que se oponen a Dios. La primera bestia recibe autoridad para dominar y exigir adoración; la segunda engaña a muchos con señales falsas y dirige la adoración hacia la primera. El objetivo es imitar y reemplazar la adoración que solo pertenece a Dios.El capítulo advierte sobre la presión de conformarse, de ceder convicciones para sobrevivir o encajar. Aparece la marca de la bestia como símbolo de lealtad total a un sistema contrario a Dios. En medio de esta visión, hay un llamado directo a los creyentes: “Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.” No se trata de miedo, sino de fidelidad.Reflexiona: ¿Estás discerniendo los sistemas que compiten por tu lealtad? ¿Tu fidelidad a Cristo se mantiene firme aun cuando hay presión para ceder?En Proverbios 28:21–28, se advierte sobre la parcialidad, la codicia y el orgullo. “Hacer acepción de personas no es bueno”, porque compromete la justicia. También dice que el avaro corre tras las riquezas sin darse cuenta de que la pobreza lo alcanzará.El pasaje enseña que quien reprende con verdad, al final hallará más favor que el que halaga con palabras. Declara que robar a los padres o aprovecharse de ellos es destruir, no ganar. Y concluye con un contraste claro: cuando gobiernan los malvados, el pueblo se esconde; cuando ellos caen, los justos prosperan. La integridad siempre termina levantando a quienes caminan con rectitud.
Hoy estaremos leyendo Habacuc 1-3, Apocalipsis 12 y Proverbios 28:11-20. En Habacuc 1 al 3, vemos a un profeta que se atreve a dialogar con Dios desde la honestidad. En el capítulo 1, Habacuc clama preguntando por qué Dios parece tolerar la injusticia y la violencia. Dios responde diciendo que usará a Babilonia como instrumento de juicio, lo cual desconcierta aún más al profeta: ¿cómo puede Dios usar a una nación más malvada para corregir a Su pueblo? En el capítulo 2, Dios le pide a Habacuc que espere y que escriba la visión, porque “aunque tarde, sin duda vendrá.” Allí aparece uno de los principios más importantes: “El justo por su fe vivirá.” Dios asegura que el orgulloso caerá, pero el que confía en Él permanecerá firme.En el capítulo 3, Habacuc deja de cuestionar y comienza a adorar. Recuerda las obras poderosas de Dios en la historia y termina con una confesión que define la fe madura: aunque no haya fruto, ni cosecha, ni provisión visible, él se alegrará en el Señor. La fe ya no depende de las circunstancias, sino del carácter de Dios. Reflexiona: ¿Estás confiando en Dios aun cuando no entiendes lo que Él está haciendo? ¿Tu fe depende de lo que ves o de quién Dios es?En Apocalipsis 12, Juan ve una escena cósmica que revela la guerra espiritual detrás de la historia humana. Aparece una mujer que da a luz a un hijo varón destinado a gobernar las naciones —una clara referencia a Cristo— y un gran dragón que intenta destruirlo. El niño es arrebatado al trono de Dios, mostrando que el plan de redención no puede ser frustrado.Luego se describe una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles expulsan a Satanás, quien es arrojado a la tierra. Aunque el enemigo sigue activo, su derrota ya está asegurada. El pueblo de Dios vence “por medio de la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio.” El enemigo sabe que le queda poco tiempo, pero no puede detener el propósito eterno de Dios. Reflexiona: ¿Estás viviendo consciente de que tu fe forma parte de una batalla espiritual mayor? ¿Estás venciendo con la sangre del Cordero y con un testimonio fiel?En Proverbios 28:11–20, se contrasta la apariencia con la realidad del corazón. “El rico se cree sabio, pero el pobre entendido lo desenmascara.” La verdadera sabiduría no se mide por posesiones, sino por integridad. También enseña que cuando los justos triunfan hay alegría, pero cuando gobiernan los malvados, el pueblo sufre.El pasaje advierte que quien encubre su pecado no prospera, pero el que lo confiesa y se aparta alcanza misericordia. Declara que el que teme al Señor es bienaventurado, y que el fiel será ricamente bendecido, mientras que el que busca enriquecerse rápidamente caerá en problemas. La fidelidad constante es más valiosa que el éxito inmediato.
Hoy estaremos leyendo Nahúm 1-3, Apocalipsis 11 y Proverbios 28:1-10. En Nahúm 1 al 3, Dios pronuncia juicio definitivo sobre Nínive, la misma ciudad que años antes había recibido misericordia en tiempos de Jonás. Nahúm comienza declarando quién es Dios: “El Señor es celoso y vengador… pero lento para la ira y grande en poder.” Dios no es indiferente al mal; Su paciencia no cancela Su justicia. En el capítulo 2, se describe la caída de Nínive con imágenes vívidas: murallas quebradas, defensas inútiles y una ciudad poderosa reducida al silencio. La violencia que Nínive sembró ahora vuelve sobre ella.En el capítulo 3, Dios expone la raíz del problema: engaño, crueldad, explotación y orgullo. Nínive se creía invencible, pero Dios declara que su caída será pública y definitiva. El libro termina sin una nota de restauración para Nínive, dejando una advertencia clara: la misericordia rechazada repetidamente termina en juicio. Reflexiona: ¿Estás tomando en serio la paciencia de Dios o la estás confundiendo con indiferencia? ¿Hay áreas donde Dios te ha llamado a cambiar antes de que las consecuencias lleguen?En Apocalipsis 11, Juan recibe una visión que combina oposición, testimonio y victoria final. Dos testigos profetizan con poder en medio de persecución. Son rechazados, atacados y finalmente asesinados, y el mundo celebra su muerte. Pero después de tres días y medio, Dios sopla vida en ellos y los levanta delante de todos. Lo que parecía derrota se convierte en testimonio glorioso. Luego suena la séptima trompeta y se escucha una proclamación poderosa: “El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo.” Los veinticuatro ancianos adoran, declarando que Dios ha comenzado a reinar de manera manifiesta. Aunque el mundo resista, el Reino de Dios avanza sin detenerse. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a dar testimonio aun cuando haya oposición? ¿Vives con la certeza de que el Reino de Dios triunfa incluso cuando parece haber silencio o pérdida?En Proverbios 28:1–10, se contrasta al justo con el malvado. “El malvado huye aunque nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león.” La paz interior no viene de la ausencia de problemas, sino de una conciencia limpia delante de Dios.El pasaje también enseña que cuando una nación se aparta de la ley, muchos gobernantes corruptos se levantan, pero el entendimiento trae estabilidad. Advierte que el que oprime al pobre destruye su propio futuro, y que el que se aparta de la ley, incluso su oración es abominable. En contraste, el que guarda la ley y camina con integridad es bendecido.
Hoy estaremos leyendo Miqueas 4-7, Apocalipsis 10 y Proverbios 27:21-27. En Miqueas 4 al 7, el mensaje cambia del juicio a la esperanza, revelando el corazón redentor de Dios. En el capítulo 4, el Señor promete un futuro donde las naciones subirán al monte del Señor para aprender Sus caminos. Habrá paz verdadera: “De sus espadas forjarán arados.” Aunque Sion pasará por dolor y exilio, Dios la rescatará y reinará desde allí.En el capítulo 5, aparece una promesa clave: de Belén saldrá el gobernante de Israel, un anuncio claro del Mesías. Él pastoreará a Su pueblo con la fuerza del Señor y traerá paz. En el capítulo 6, Dios presenta Su caso contra Israel y resume lo que Él realmente pide: “Practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.” No se trata de rituales, sino de un corazón alineado. En el capítulo 7, Miqueas reconoce la corrupción general, pero decide esperar en el Señor. Declara con fe: “Aunque caí, me levantaré.” El libro termina con una gran declaración que nos revela el carácter de Dios, el profeta escribe: “Dios es el que perdona la maldad, no guarda rencor para siempre y se deleita en la misericordia.” Reflexiona: ¿Estás viviendo con la esperanza del Reino de Dios aun en medio de la dificultad? ¿Tu caminar refleja justicia, misericordia y humildad delante del Señor?En Apocalipsis 10, Juan ve a un ángel poderoso descender del cielo con un libro abierto. El ángel clama con voz fuerte y siete truenos responden, pero a Juan se le prohíbe escribir lo que dijeron. Hay cosas que Dios revela y otras que guarda en Su soberanía. Luego el ángel declara que “no habrá más demora”: el plan de Dios avanza hacia su cumplimiento. Juan recibe la instrucción de comer el libro. En su boca es dulce como la miel, pero en su vientre se vuelve amargo. La Palabra de Dios es dulce cuando la recibimos, pero puede ser amarga cuando la vivimos y proclamamos, especialmente cuando implica juicio y llamado al arrepentimiento. Aun así, Juan es comisionado nuevamente: debe profetizar a muchos pueblos y naciones. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a recibir toda la Palabra de Dios, aun cuando confronte o incomode? ¿Sigues obedeciendo aunque el mensaje sea difícil?Finalmente Proverbios 27:21–27, habla sobre carácter, contentamiento y diligencia. “El crisol prueba la plata y el horno prueba el oro, pero al hombre lo prueban las alabanzas.” La forma en que manejamos el reconocimiento revela nuestro corazón. También advierte que la necedad no se corrige fácilmente si no hay disposición a cambiar. Luego el pasaje cambia de tono y nos recuerda el valor de la constancia y el cuidado fiel: conoce bien el estado de tus rebaños, porque las riquezas no duran para siempre. La provisión viene de la diligencia diaria, no de descuidos. Dios honra al que cuida lo que se le ha confiado. Hoy te animo a que te preguntes ¿Cómo estoy manejando la alabanza y el reconocimiento? ¿Estoy siendo fiel y diligente con lo que Dios puso en mis manos hoy?
Hoy estaremos leyendo Miqueas 1-3, Apocalipsis 9 y Proverbios 27:11-20. En Miqueas 1 al 3, Dios levanta Su voz contra la injusticia y el abuso de poder dentro de Su propio pueblo. En el capítulo 1, el Señor se presenta como testigo contra Samaria y Jerusalén. La idolatría y el pecado no son solo fallas privadas; tienen consecuencias públicas. Dios desciende para confrontar lo que se ha normalizado. En el capítulo 2, Miqueas denuncia a quienes planean maldad desde sus camas y al amanecer la ejecutan, quitando tierras y oprimiendo a familias enteras. Son líderes que usan su poder para beneficiarse a costa de otros. Aun así, Dios promete que un día reunirá a Su remanente y lo guiará como un pastor a su rebaño. En el capítulo 3, la confrontación es directa contra líderes, jueces y profetas corruptos. Aborrecían la justicia y amaban el soborno; predicaban paz cuando les pagaban y juicio cuando no. El resultado es grave: Sion será arada como campo. Dios deja claro que el liderazgo sin integridad destruye a todo el pueblo.Reflexiona: ¿Estás permitiendo que la justicia de Dios gobierne tus decisiones, incluso cuando nadie te ve? ¿Tu influencia está edificando o dañando a otros?En Apocalipsis 9, suenan la quinta y sexta trompeta, revelando un juicio intenso sobre la humanidad rebelde. La quinta trompeta libera una plaga aterradora que atormenta, pero no destruye, mostrando que el juicio de Dios aún busca llevar al arrepentimiento. La sexta trompeta desata una gran mortandad, y aun así la palabra dice que: “No se arrepintieron.”A pesar de las señales, muchos se aferran a la idolatría, la violencia y la inmoralidad. El pasaje nos recuerda que el problema más profundo del ser humano no es la falta de advertencias, sino la dureza del corazón. Reflexiona: ¿Tu corazón permanece sensible a la voz de Dios? ¿O has permitido que la rutina, el pecado o el orgullo te vuelvan indiferente a Su llamado?En Proverbios 27:11–20, se nos invita a vivir con carácter, dominio propio y relaciones sanas. “Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón.” Nuestra manera de vivir honra o entristece a Dios. El pasaje advierte al prudente que ve el peligro y se esconde, mientras el ingenuo sigue adelante y sufre las consecuencias. También dice que “el hierro se afila con hierro,” recordándonos que las relaciones correctas nos hacen mejores. Pero advierte sobre deseos insaciables: así como el Seol nunca se sacia, el corazón humano puede volverse codicioso si no es gobernado por Dios. Finalmente, enseña que el carácter se revela bajo presión, como la plata y el oro en el crisol.
Hoy estaremos leyendo Jonás 3-4, Apocalipsis 8 y Proverbios 27:1-10. En Jonás 3 y 4, vemos el poder de la obediencia, pero también el corazón paciente de Dios ante la inmadurez humana. En Jonás 3, Dios le habla por segunda vez a Jonás, y esta vez él obedece. Entra a Nínive —una ciudad grande y violenta— anunciando juicio. Sorprendentemente, desde el rey hasta el más humilde se arrepienten, ayunan y claman a Dios. Y el Señor, movido por su arrepentimiento, decide no destruir la ciudad.En el capítulo 4, Jonás se enoja porque Dios mostró misericordia. Él sabía que Dios es “tardo para la ira y grande en amor,” pero no quería ver gracia sobre quienes consideraba enemigos. Dios hace crecer una planta para darle sombra a Jonás y luego la seca, enseñándole que él se compadecía más de una planta que de una ciudad llena de personas que no distinguían su derecha de su izquierda. El libro termina con una pregunta que sigue resonando: ¿No debería Dios compadecerse de aquellos que están perdidos?Reflexiona: ¿Tu corazón celebra la misericordia de Dios sobre otros o te molesta cuando Él perdona a quienes tú no hubieras perdonado? ¿Estás obedeciendo con un corazón alineado al carácter de Dios?En Apocalipsis 8, cuando el Cordero abre el séptimo sello, se hace silencio en el cielo por media hora. Ese silencio revela reverencia: la creación entera espera lo que Dios está por hacer. Luego se presentan siete ángeles con siete trompetas. Cada trompeta desata un juicio parcial sobre la tierra: una afecta la vegetación, otra el mar, otra las aguas dulces, otra los astros, mostrando que nada en la creación está fuera de la autoridad de Dios.Antes de los juicios, un ángel lleva el incienso —las oraciones de los santos— delante de Dios. Es un recordatorio de que las oraciones de los hijos de Dios están involucradas en los movimientos más grandes de la historia.Reflexiona: ¿Valoras el poder de tu oración? ¿Crees que tus oraciones suben como incienso delante del trono y participan en los planes eternos de Dios?En Proverbios 27:1–10, el proverbista nos invita a vivir con humildad y relaciones profundas. “No te jactes del mañana, porque no sabes lo que el día traerá.” La arrogancia sobre el futuro es necedad. También dice: “Que te alabe otro y no tu propia boca.” La humildad abre puertas que la autopromoción cierra.El pasaje menciona que la corrección abierta es mejor que un amor oculto, y que “las heridas del amigo son fieles,” porque un verdadero amigo confronta con amor. También advierte que la persona saciada desprecia incluso el panal de miel, pero para el hambriento todo es dulce —una imagen de cómo nuestras satisfacciones moldean nuestros deseos. Finalmente, afirma que un amigo cercano es mejor que un hermano lejano: las relaciones de calidad son un tesoro en tiempos de dificultad.
Hoy estaremos leyendo Jonás 1-2, Apocalipsis 7 y Proverbios 26:21-28. En Jonás 1 y 2, vemos la historia de un profeta que huye de Dios, pero también la misericordia de un Dios que nunca deja de perseguir a quienes ama. En el capítulo 1, Dios envía a Jonás a predicar a Nínive, pero Jonás toma la dirección opuesta. Intenta alejarse de la presencia del Señor, pero una tormenta divina lo alcanza. Mientras los marineros claman a sus dioses, Jonás reconoce que la tormenta es consecuencia de su desobediencia. Al lanzarlo al mar, la tormenta se calma, y Jonás es tragado por un gran pez preparado por Dios.En el capítulo 2, desde el vientre del pez, Jonás ora. No pide primero ser liberado; reconoce que Dios lo escuchó aun cuando todo parecía perdido. “Desde el seno del abismo clamé, y tú escuchaste mi voz.” Entiende que la salvación pertenece al Señor y renueva su compromiso. Entonces Dios ordena al pez vomitarlo en tierra firme. Jonás no murió en su huida; fue rescatado en su quebranto.Reflexiona: ¿Hay áreas donde estás huyendo de lo que Dios te pidió hacer? ¿Estás permitiendo que el quebranto te lleve de regreso a la obediencia?En Apocalipsis 7, antes de que los juicios continúen, Juan ve dos escenas de esperanza. Primero, Dios ordena sellar a Sus siervos —144,000 de todas las tribus de Israel— mostrando que Él sabe guardar a los suyos aun en medio del juicio. Nadie queda sin ser visto ni protegido.Luego, Juan ve una multitud incontable de todas las naciones, tribus y lenguas adorando al Cordero: “La salvación pertenece a nuestro Dios.” Estos son los que pasaron por la gran tribulación, pero ahora están delante del trono, vestidos de blanco y llenos de gozo. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.Reflexiona: ¿Estás viviendo con la certeza de que Dios te guarda en toda circunstancia? ¿Tu vida refleja la esperanza de saber que un día estarás delante del trono?En Proverbios 26:21–28, la sabiduría muestra el poder destructivo del conflicto, la mentira y el engaño. “Carbón para las brasas y leña para el fuego, es el hombre pendenciero para encender contiendas.” Las disputas no nacen solas; alguien siempre las alimenta. El chismoso es comparado con comida deliciosa que baja al fondo del vientre, pero en realidad envenena.El texto también describe a la persona que disimula con palabras amables, pero oculta maldad en su corazón. “Con sus labios se muestra amigable, pero en su interior maquina engaño.” Advierte que quien cava un hoyo para otro caerá en él, y quien rueda una piedra contra otro, sobre él volverá. Dios ve más allá de las apariencias y juzga la intención.
Ho y estaremos leyendo Abdías 1, Apocalipsis 6 y Proverbios 26:11-20. En Abdías 1, Dios dirige un mensaje directo contra Edom, un pueblo que se llenó de orgullo y se alegró cuando Israel cayó en desgracia. Edom habitaba en lugares altos y se creía intocable, pero Dios declara: “Aunque te remontes como el águila… de allí te derribaré.” El problema no era solo la soberbia, sino la falta de compasión hacia su hermano. En el día de la calamidad de Israel, Edom miró, se burló, aprovechó el momento y cerró su corazón. Dios recuerda que Él observa cómo tratamos a quienes caen.Aun así, el libro cierra con esperanza: “En el monte Sion habrá liberación… y el reino será del Señor.” Cuando todo se sacude, Su Reino permanece firme y victorioso. Reflexiona: ¿Cómo respondes cuando otros tropiezan? ¿Estás viviendo con humildad y con la convicción de que el Reino del Señor es el único que prevalece?En Apocalipsis 6, el Cordero —Jesús— abre los primeros seis sellos, y cada uno desata una escena que revela cómo el mundo cosecha las consecuencias de su rebelión. El primer sello muestra un caballo blanco que representa conquista; el segundo, un caballo rojo que trae guerra; el tercero, un caballo negro que señala escasez; y el cuarto, un caballo amarillo que simboliza muerte.El quinto sello nos muestra a los mártires clamando por justicia, y Dios les asegura que Su respuesta llegará en el tiempo perfecto. El sexto sello provoca un estremecimiento cósmico: terremotos, oscuridad, miedo en los poderosos del mundo que intentan esconderse “del rostro del Cordero.” Aun en medio del juicio, la verdad permanece: es Jesús quien abre los sellos. Él gobierna la historia, no el caos. Reflexiona: ¿Tu confianza está en Cristo aun cuando el mundo parece quebrarse? ¿Vives recordando que el Cordero tiene el control del futuro?Finalmente Proverbios 26:11–20, habla sobre patrones destructivos del corazón. Dice: “Como el perro vuelve a su vómito, así el necio repite su necedad.” El problema no es caer, sino regresar a lo mismo sin aprender. También se menciona al perezoso que inventa excusas cada vez más irracionales, y al imprudente que se mete en conflictos ajenos, comparado con quien toma a un perro por las orejas.Luego aparece el poder del chisme: “Sin leña se apaga el fuego, y sin chismoso cesa la contienda.” Muchas veces, los conflictos continúan porque alguien sigue alimentándolos con palabras imprudentes. Te animo a que analices si estás repitiendo errores que Dios ya te mostró. Y que tus palabras siempre alimenten la paz.
Hoy estaremos leyendo Amós 7-9, Apocalipsis 5 y Proverbios 26:1-10. En Amós 7 al 9, Dios revela a través de visiones cómo está a punto de tratar con la injusticia y la idolatría de Israel, pero también muestra Su corazón dispuesto a restaurar. En el capítulo 7, Amós ve tres visiones: una invasión de langostas, un fuego devastador y una plomada que revela que el muro —la nación— está torcido. En las dos primeras, Amós intercede y Dios responde con misericordia. Pero en la tercera, Dios declara que ya no pasará por alto el pecado. Amós también enfrenta oposición del sacerdote Amasías, mostrando que la verdad profética incomoda a quienes buscan mantener apariencias.En Amós 8, Dios muestra una canasta de fruta madura, simbolizando que Israel está listo para el juicio. Viene un tiempo donde habrá “hambre… no de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra del Señor.” El peor juicio es cuando el corazón ya no puede escuchar la voz de Dios.En el capítulo 9, Dios declara que nada podrá esconder al pueblo del juicio, pero termina con esperanza: restaurará el tabernáculo caído de David, traerá abundancia y hará que Su pueblo vuelva a su tierra con seguridad. Aun cuando el pueblo falla, Dios promete un futuro de restauración para los que vuelvan a Él. Reflexiona: ¿Tu vida está alineada con los principios de la palabra de Dios? ¿Estás escuchando Su voz, o el ruido del mundo ha apagado tu sensibilidad espiritual?En Apocalipsis 5, Juan ve un libro sellado que nadie puede abrir, y él llora porque parece que el destino de la humanidad queda sin respuesta. Pero uno de los ancianos le dice: “No llores; el León de la tribu de Judá ha vencido.” Juan voltea… y no ve un león, sino un Cordero inmolado, pero de pie. Jesús vence no por fuerza militar, sino por sacrificio. Él es el único digno de abrir el libro porque dio Su vida y redimió para Dios a personas de toda nación. Entonces el cielo entero estalla en adoración: “Digno es el Cordero que fue sacrificado.” Reflexiona: ¿Estás adorando a Jesús como el Cordero digno? ¿Estás viviendo desde la victoria de Su sacrificio?En Proverbios 26:1–10, se presentan una serie de imágenes sobre la necedad. Dice que honrar al necio es tan absurdo como nieve en verano o lluvia en cosecha. Advierte que el necio no aprende ni con corrección: como perro que vuelve a su vómito, repite sus errores. Un necio que se cree sabio es aún más peligroso. El pasaje también enseña que dar responsabilidad a un necio es como poner un arma en manos de alguien imprudente: no terminará bien.
Hoy estaremos leyendo Amós 4-6, Apocalipsis 4 y Proverbios 25:21-28. En Amós 4 al 6, Dios continúa confrontando a Israel por su indiferencia espiritual y su injusticia social. En Amós 4, el Señor recuerda cómo envió hambre, sequía, plagas y pérdidas con un propósito: llamar a Su pueblo al arrepentimiento. Pero una frase se repite como un lamento: “Con todo eso, no se volvieron a mí.” Israel disfrutaba de prosperidad, pero su corazón estaba endurecido. Dios les dice: “Prepárate para encontrarte con tu Dios”, no como amenaza, sino como un llamado urgente a despertar.En Amós 5, Dios les dice: “Búsquenme y vivirán.” No busca rituales vacíos ni canciones que no salen del corazón. Busca justicia que fluya “como un río” y rectitud como un arroyo inagotable. Israel trataba de mezclar adoración con opresión, pero Dios no acepta adoración que no transforme el corazón.En el capítulo 6, Amós denuncia la complacencia de los líderes que vivían cómodamente mientras ignoraban la ruina espiritual del pueblo. Vivían recostados en camas de marfil, cantaban canciones y bebían vino, pero no se afligían por el pecado. Reflexiona: ¿Hay áreas donde Dios te ha llamado la atención pero no has respondido? ¿Estás cómodo espiritualmente mientras tu corazón se enfría?En Apocalipsis 4, Juan es llevado al cielo y ve un trono rodeado de gloria. Relámpagos, truenos, un mar como cristal y seres vivientes que no cesan de decir: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso.” Los veinticuatro ancianos se postran y colocan sus coronas delante del trono diciendo: “Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder.” Esta escena nos recuerda que, más allá de todo lo que ocurre en la tierra, el centro del universo no es un problema ni un reino humano, sino un trono ocupado. Dios reina, y todo lo creado existe por Su voluntad. Reflexiona: ¿Tu adoración refleja la grandeza del Dios que está sentado en el trono? ¿Tu vida está centrada en Su gloria o en tus preocupaciones?En Proverbios 25:21–28, aprendemos a responder al mal con bien: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer… así amontonarás brasas sobre su cabeza.” No se trata de vengarse, sino de vencer el mal con bondad. También nos advierte del peligro de la murmuración: el viento del norte trae lluvia, y la lengua chismosa trae contienda.El pasaje continúa diciendo que es mejor vivir en un rincón del techo que con alguien conflictivo. La paz vale más que la comodidad. Luego enseña que buenas noticias traen frescura al alma, pero confiar en alguien inestable es como un diente dañado o un pie que falla. Finalmente concluye: “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre que no tiene dominio propio.” La falta de autocontrol deja vulnerable todo lo que intentamos edificar.Te animo a que cultives dominio propio, sin permitir que se endurezca tu corazón.
Hoy estaremos leyendo Amós 1-3, Apocalipsis 3 y Proverbios 25:11-20. En Amós 1 al 3, Dios levanta a un profeta inesperado —un pastor y recolector de higos— para hablar juicio y verdad a las naciones, incluyendo a Su propio pueblo. En el capítulo 1, Amós anuncia juicio sobre los pueblos vecinos por su crueldad, violencia y opresión. Cada declaración comienza con “Por tres transgresiones… y por la cuarta”, mostrando que Dios había sido paciente, pero el pecado persistente demandaba respuesta.En Amós 2, el mensaje llega a Judá e Israel. Judá rechazó la ley del Señor, e Israel oprimió a los pobres, pervirtió la justicia e inmoralizó su adoración. Dios recuerda cómo los había liberado de Egipto y levantado profetas, pero ellos apagaron Su voz.En Amós 3, Dios afirma: “A ustedes solamente conocí de todas las familias de la tierra; por eso los castigaré por sus maldades.” Privilegio trae responsabilidad. Amós usa preguntas retóricas —¿andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? ¿rugirá el león sin presa?— para mostrar que el juicio no llega sin causa. Dios habla a Su pueblo para que despierten antes de la caída. Reflexiona: ¿Hay áreas donde te has acostumbrado a la voz de Dios pero ya no la obedeces? ¿Estás viviendo con la responsabilidad que corresponde a alguien tan amado y escogido?Ahora en Apocalipsis 3, Jesús continúa Su mensaje a las iglesias. A Sardis le dice que tiene fama de estar viva, pero está muerta; la llama a despertar y fortalecer lo que queda. A Filadelfia la elogia por guardar la palabra y no negar Su nombre; promete poner delante de ella una puerta abierta que nadie puede cerrar. A Laodicea la confronta por su tibieza: no es fría ni caliente. Jesús se presenta como quien disciplina por amor y llama a la puerta, ofreciendo intimidad y renovación a quien le abra.En cada carta, Jesús muestra que conoce las obras, ve más allá de las apariencias y quiere transformar el corazón. Reflexiona: ¿Qué diría Jesús de tu condición espiritual hoy? ¿Necesitas despertar, perseverar o volver a encender el fuego que se ha apagado?En Proverbios 25:11–20, se describe el valor de las palabras correctas en el momento correcto. “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha oportunamente.” Las palabras sabias son un regalo visual, hermoso y preciso. También dice que un mensajero fiel es como frescura en tiempo de calor. Pero una persona sin consistencia —como nube que promete lluvia y no la da— decepciona. El pasaje advierte contra ser inoportuno: “Cantar canciones al corazón afligido es como quitarse la ropa en día de frío.” No todo comentario es adecuado para todo momento. Y concluye que confiar en alguien inestable es como un diente roto o un pie dislocado.




