DIA 343 - En el Monte Sion Habrá Liberación
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Ho y estaremos leyendo Abdías 1, Apocalipsis 6 y Proverbios 26:11-20. En Abdías 1, Dios dirige un mensaje directo contra Edom, un pueblo que se llenó de orgullo y se alegró cuando Israel cayó en desgracia. Edom habitaba en lugares altos y se creía intocable, pero Dios declara: “Aunque te remontes como el águila… de allí te derribaré.” El problema no era solo la soberbia, sino la falta de compasión hacia su hermano. En el día de la calamidad de Israel, Edom miró, se burló, aprovechó el momento y cerró su corazón. Dios recuerda que Él observa cómo tratamos a quienes caen.Aun así, el libro cierra con esperanza: “En el monte Sion habrá liberación… y el reino será del Señor.” Cuando todo se sacude, Su Reino permanece firme y victorioso. Reflexiona: ¿Cómo respondes cuando otros tropiezan? ¿Estás viviendo con humildad y con la convicción de que el Reino del Señor es el único que prevalece?
En Apocalipsis 6, el Cordero —Jesús— abre los primeros seis sellos, y cada uno desata una escena que revela cómo el mundo cosecha las consecuencias de su rebelión. El primer sello muestra un caballo blanco que representa conquista; el segundo, un caballo rojo que trae guerra; el tercero, un caballo negro que señala escasez; y el cuarto, un caballo amarillo que simboliza muerte.El quinto sello nos muestra a los mártires clamando por justicia, y Dios les asegura que Su respuesta llegará en el tiempo perfecto. El sexto sello provoca un estremecimiento cósmico: terremotos, oscuridad, miedo en los poderosos del mundo que intentan esconderse “del rostro del Cordero.” Aun en medio del juicio, la verdad permanece: es Jesús quien abre los sellos. Él gobierna la historia, no el caos. Reflexiona: ¿Tu confianza está en Cristo aun cuando el mundo parece quebrarse? ¿Vives recordando que el Cordero tiene el control del futuro?
Finalmente Proverbios 26:11 –20, habla sobre patrones destructivos del corazón. Dice: “Como el perro vuelve a su vómito, así el necio repite su necedad.” El problema no es caer, sino regresar a lo mismo sin aprender. También se menciona al perezoso que inventa excusas cada vez más irracionales, y al imprudente que se mete en conflictos ajenos, comparado con quien toma a un perro por las orejas.Luego aparece el poder del chisme: “Sin leña se apaga el fuego, y sin chismoso cesa la contienda.” Muchas veces, los conflictos continúan porque alguien sigue alimentándolos con palabras imprudentes. Te animo a que analices si estás repitiendo errores que Dios ya te mostró. Y que tus palabras siempre alimenten la paz.




