DIA 345 - Grande en Misericordia
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Hoy estaremos leyendo Jonás 3-4, Apocalipsis 8 y Proverbios 27:1-10. En Jonás 3 y 4, vemos el poder de la obediencia, pero también el corazón paciente de Dios ante la inmadurez humana. En Jonás 3, Dios le habla por segunda vez a Jonás, y esta vez él obedece. Entra a Nínive —una ciudad grande y violenta— anunciando juicio. Sorprendentemente, desde el rey hasta el más humilde se arrepienten, ayunan y claman a Dios. Y el Señor, movido por su arrepentimiento, decide no destruir la ciudad.En el capítulo 4, Jonás se enoja porque Dios mostró misericordia. Él sabía que Dios es “tardo para la ira y grande en amor,” pero no quería ver gracia sobre quienes consideraba enemigos. Dios hace crecer una planta para darle sombra a Jonás y luego la seca, enseñándole que él se compadecía más de una planta que de una ciudad llena de personas que no distinguían su derecha de su izquierda. El libro termina con una pregunta que sigue resonando: ¿No debería Dios compadecerse de aquellos que están perdidos?Reflexiona: ¿Tu corazón celebra la misericordia de Dios sobre otros o te molesta cuando Él perdona a quienes tú no hubieras perdonado? ¿Estás obedeciendo con un corazón alineado al carácter de Dios?
En Apocalipsis 8, cuando el Cordero abre el séptimo sello, se hace silencio en el cielo por media hora. Ese silencio revela reverencia: la creación entera espera lo que Dios está por hacer. Luego se presentan siete ángeles con siete trompetas. Cada trompeta desata un juicio parcial sobre la tierra: una afecta la vegetación, otra el mar, otra las aguas dulces, otra los astros, mostrando que nada en la creación está fuera de la autoridad de Dios.Antes de los juicios, un ángel lleva el incienso —las oraciones de los santos— delante de Dios. Es un recordatorio de que las oraciones de los hijos de Dios están involucradas en los movimientos más grandes de la historia.Reflexiona: ¿Valoras el poder de tu oración? ¿Crees que tus oraciones suben como incienso delante del trono y participan en los planes eternos de Dios?
En Proverbios 27:1–10, el proverbista nos invita a vivir con humildad y relaciones profundas. “No te jactes del mañana, porque no sabes lo que el día traerá.” La arrogancia sobre el futuro es necedad. También dice: “Que te alabe otro y no tu propia boca.” La humildad abre puertas que la autopromoción cierra.El pasaje menciona que la corrección abierta es mejor que un amor oculto, y que “las heridas del amigo son fieles,” porque un verdadero amigo confronta con amor. También advierte que la persona saciada desprecia incluso el panal de miel, pero para el hambriento todo es dulce —una imagen de cómo nuestras satisfacciones moldean nuestros deseos. Finalmente, afirma que un amigo cercano es mejor que un hermano lejano: las relaciones de calidad son un tesoro en tiempos de dificultad.




