DIA 340 - Yo Estoy a la Puerta
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Hoy estaremos leyendo Amós 1-3, Apocalipsis 3 y Proverbios 25:11-20. En Amós 1 al 3, Dios levanta a un profeta inesperado —un pastor y recolector de higos— para hablar juicio y verdad a las naciones, incluyendo a Su propio pueblo. En el capítulo 1, Amós anuncia juicio sobre los pueblos vecinos por su crueldad, violencia y opresión. Cada declaración comienza con “Por tres transgresiones… y por la cuarta”, mostrando que Dios había sido paciente, pero el pecado persistente demandaba respuesta.En Amós 2, el mensaje llega a Judá e Israel. Judá rechazó la ley del Señor, e Israel oprimió a los pobres, pervirtió la justicia e inmoralizó su adoración. Dios recuerda cómo los había liberado de Egipto y levantado profetas, pero ellos apagaron Su voz.En Amós 3, Dios afirma: “A ustedes solamente conocí de todas las familias de la tierra; por eso los castigaré por sus maldades.” Privilegio trae responsabilidad. Amós usa preguntas retóricas —¿andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? ¿rugirá el león sin presa?— para mostrar que el juicio no llega sin causa. Dios habla a Su pueblo para que despierten antes de la caída. Reflexiona: ¿Hay áreas donde te has acostumbrado a la voz de Dios pero ya no la obedeces? ¿Estás viviendo con la responsabilidad que corresponde a alguien tan amado y escogido?
Ahora en Apocalipsis 3, Jesús continúa Su mensaje a las iglesias. A Sardis le dice que tiene fama de estar viva, pero está muerta; la llama a despertar y fortalecer lo que queda. A Filadelfia la elogia por guardar la palabra y no negar Su nombre; promete poner delante de ella una puerta abierta que nadie puede cerrar. A Laodicea la confronta por su tibieza: no es fría ni caliente. Jesús se presenta como quien disciplina por amor y llama a la puerta, ofreciendo intimidad y renovación a quien le abra.En cada carta, Jesús muestra que conoce las obras, ve más allá de las apariencias y quiere transformar el corazón. Reflexiona: ¿Qué diría Jesús de tu condición espiritual hoy? ¿Necesitas despertar, perseverar o volver a encender el fuego que se ha apagado?
En Proverbios 25:11 –20, se describe el valor de las palabras correctas en el momento correcto. “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha oportunamente.” Las palabras sabias son un regalo visual, hermoso y preciso. También dice que un mensajero fiel es como frescura en tiempo de calor. Pero una persona sin consistencia —como nube que promete lluvia y no la da— decepciona. El pasaje advierte contra ser inoportuno: “Cantar canciones al corazón afligido es como quitarse la ropa en día de frío.” No todo comentario es adecuado para todo momento. Y concluye que confiar en alguien inestable es como un diente roto o un pie dislocado.




